lunes, 19 de enero de 2026

COMPLOT ESTADOUNIDENSE EN VENEZUELA: DEL GOLPE CONTRA CHÁVEZ EN 2002 AL SECUESTRO DE MADURO EN 2026



Por Administrator

domingo 18 de enero de 2026, 22:00h

Ivan Kesic

Las horas previas al amanecer del 3 de enero de 2026 hicieron añicos los últimos vestigios del orden mundial de la posguerra fría, cuando fuerzas especiales de Estados Unidos llevaron a cabo una incursión militar en Caracas que culminó con el secuestro del presidente electo de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

El secuestro de Maduro y de su esposa coincidió con una serie de ataques con misiles y drones contra infraestructura militar y civil en la capital venezolana, que provocaron al menos 40 muertes.

Ordenada directamente por el presidente estadounidense Donald Trump, la operación marcó el fin de una campaña de 25 años emprendida por Estados Unidos para derrocar la Revolución Bolivariana y reafirmar un control de corte colonial sobre la vasta riqueza de hidrocarburos del país latinoamericano.

Presentada por Washington como una “acción de cumplimiento de la ley” contra un supuesto “narcoterrorismo”, esta agresión sin precedentes representó, según observadores, un acto de terrorismo de Estado sin parangón en las relaciones hemisféricas modernas, constituyendo una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, del principio de inmunidad soberana y del derecho de los pueblos a la autodeterminación.

Sin embargo, no es la primera vez que Washington interviene por la fuerza en Caracas para afianzar su influencia. El patrón se remonta al fallido golpe de Estado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez, que reveló la disposición de Estados Unidos a emplear medios encubiertos e ilegales para promover un cambio de régimen.

Asimismo, el examen de la evolución de la política estadounidense —desde la subversión encubierta hasta el estrangulamiento económico abierto mediante sanciones unilaterales ilegales— pone de relieve una guerra híbrida calculada, diseñada para empobrecer y someter al pueblo venezolano hasta forzarlo a la rendición.

Del mismo modo, situar el secuestro extrajudicial de Maduro dentro del largo y sombrío continuum de intervenciones estadounidenses en América Latina —desde Panamá y Haití hasta Chile y Brasil— deja al descubierto una doctrina imperial que prioriza la extracción de recursos y la dominación geopolítica por encima de la democracia y el derecho internacional.

Analistas han descrito estos hechos como la proclamación de un precedente peligroso, que señala que la hegemonía estadounidense se arroga ahora el derecho de capturar físicamente a cualquier dirigente extranjero que considere unilateralmente ilegítimo.

Del golpe encubierto al secuestro abierto

El secuestro del presidente Maduro encuentra su antecedente directo en los acontecimientos del 11 al 13 de abril de 2002, cuando Estados Unidos respaldó un golpe de Estado ilegal que depuso temporalmente al presidente Hugo Chávez.

El detonante de la hostilidad estadounidense no fueron los derechos humanos ni la gobernanza, como sostienen los analistas, sino el control de los vastos recursos del país, especialmente el petróleo. En particular, la promulgación por parte de Chávez de la Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2001, que recuperó los recursos petroleros venezolanos de manos de corporaciones transnacionales y destinó los ingresos a misiones sociales para los sectores más pobres.

Esta afirmación democrática del control sobre los recursos supuso un desafío inaceptable para los intereses económicos de Estados Unidos y para el modelo neoliberal, centrado en la doctrina del “a mi manera o por la autopista”.

Documentos desclasificados confirmaron posteriormente que altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el entonces subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Otto Reich —una figura con profundos vínculos con redes contrainsurgentes de la Guerra Fría—, no solo estaban al tanto de la conspiración golpista, sino que colaboraron activamente con sus arquitectos civiles y militares.

Durante el breve mandato de 47 horas del empresario proestadounidense Pedro Carmona, instalado ilegalmente y que disolvió de inmediato la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo, la administración de George W. Bush se apresuró a reconocer al régimen ilegítimo, dejando al descubierto su preferencia por una dictadura dócil antes que por una democracia soberana.

Aunque una insurrección popular restituyó a Chávez en el poder, el golpe de 2002 estableció un precedente crucial: Estados Unidos había demostrado su intención y capacidad para orquestar la remoción forzosa y extraconstitucional de un presidente venezolano democráticamente electo.

Los métodos fueron inicialmente indirectos, apoyándose en actores internos y en la manipulación mediática, pero el objetivo de la detención física y del “cambio de régimen” era inequívoco.

El fracaso de esta operación no condujo a una rectificación de la política estadounidense hacia el respeto de la democracia venezolana. Por el contrario, catalizó una estrategia más amplia y despiadada.

La detención temporal de Chávez funcionó como un ensayo general, demostrando que la idea de secuestrar al jefe de Estado venezolano ya estaba operativa dentro de los círculos de la política exterior estadounidense.

El secuestro de Maduro, por tanto, no es visto por los analistas como una escalada espontánea, sino como la materialización de un plan de “cambio de régimen” en gestación desde hace casi un cuarto de siglo, que abandonó la negación plausible para recurrir al instrumento burdo de la fuerza militar directa.

Guerra híbrida estadounidense y asedio económico contra Venezuela

Tras el fracaso del golpe de 2002, la estrategia estadounidense pasó de un enfoque singular de “decapitación” a una guerra híbrida multidimensional, concebida para desmantelar sistemáticamente el Estado venezolano, su economía y su tejido social, creando las condiciones para un colapso interno o para una intervención externa “justificada”.

Esta política, sostenida a lo largo de sucesivas administraciones estadounidenses con independencia de partidos o ideologías, instrumentalizó las finanzas, la diplomacia, la información y el derecho para librar lo que el ex relator especial de la ONU Alfred de Zayas calificó como “guerra económica”.

La base se sentó con la orden ejecutiva de 2015 del presidente Barack Obama, que declaró de manera fraudulenta a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.

Este argumento jurídico sirvió de pretexto para una red cada vez más asfixiante de medidas coercitivas unilaterales —ilegales conforme al derecho internacional y condenadas reiteradamente por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU— que congelaron los activos venezolanos en el extranjero, bloquearon su acceso al crédito internacional y a los mercados petroleros, y criminalizaron transacciones para importaciones esenciales como alimentos y medicamentos.

El objetivo era claro e inequívoco: infligir el máximo castigo colectivo a la población venezolana para erosionar el apoyo público al gobierno electo.

Para 2018, la administración Trump escaló hacia embargos a gran escala sobre los sectores petrolero y aurífero de Venezuela —el sustento económico del país—, mientras que el Reino Unido confiscó ilegalmente las reservas de oro venezolanas depositadas en el Banco de Inglaterra.

Este estrangulamiento económico se vio agravado por un sofisticado uso del lawfare, incluida la teatral “reconocida” en 2019 de un desconocido dirigente opositor, Juan Guaidó, como “presidente interino”, una maniobra respaldada por menos de un tercio de la población venezolana, pero avalada por Estados Unidos y sus aliados.

A ello siguió la fallida incursión mercenaria conocida como “Operación Gedeón” en 2020. Paralelamente, una implacable campaña mediática global atribuyó falsamente las penurias humanitarias resultantes —causadas directamente por las sanciones estadounidenses— exclusivamente a la mala gestión gubernamental.

La guerra híbrida culminó con la concesión políticamente motivada del Premio Nobel de la Paz 2025 a la dirigente “opositora” María Corina Machado, beneficiaria durante años de financiación estadounidense a través de la National Endowment for Democracy, en un esfuerzo transparente por legitimar moralmente la agresión inminente.

En este contexto, las acusaciones penales contra el presidente Maduro por “narcoterrorismo” nunca fueron instrumentos judiciales creíbles; fueron herramientas geopolíticas diseñadas para deshumanizar y criminalizar a un dirigente extranjero ante la opinión pública, construyendo una coartada legal retroactiva para un acto de secuestro, según numerosos analistas políticos y expertos jurídicos consultados por Press TV.

La incursión militar de enero de 2026 fue, por tanto, la fase cinética final de esta larga guerra, desplegada cuando la asfixia paulatina de las sanciones no logró su objetivo último de rendición incondicional.

Historial estadounidense de intervenciones de “cambio de régimen” en América Latina

El secuestro del presidente Maduro, si bien carece de precedentes por su descaro contra un jefe de Estado sudamericano, se inscribe profundamente en un patrón largo y coherente de intervencionismo estadounidense en América Latina, donde la remoción forzosa de dirigentes ha sido un instrumento recurrente de política exterior.

El análogo histórico más directo es la invasión estadounidense de Panamá en 1989, denominada “Operación Causa Justa”, que culminó con la captura del líder de facto, el general Manuel Noriega.

La invasión, condenada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, sentó el precedente de que Estados Unidos podía invadir militarmente a una nación soberana, provocar cientos de víctimas civiles y aprehender físicamente a su dirigente para someterlo a juicio bajo la legislación estadounidense por cargos de narcotráfico que Washington había ignorado durante años, cuando Noriega fungía como un valioso activo de inteligencia.

La operación constituyó una demostración descarnada de que la jurisdicción interna de Estados Unidos podía extenderse violentamente sobre territorio extranjero, un precedente citado de forma inquietante por funcionarios estadounidenses tras la más reciente agresión que sacudió al mundo y desencadenó protestas globales.

De manera similar, la destitución en 2004 del presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide —electo democráticamente en dos ocasiones— sigue un patrón congruente. Aristide ha sostenido de forma constante que fue secuestrado por fuerzas estadounidenses, obligado a subir a una aeronave y enviado al exilio en la República Centroafricana.

Si bien funcionarios estadounidenses afirmaron que renunció voluntariamente, el resultado fue idéntico: un presidente inaceptable para Washington fue expulsado físicamente del país y se instauró un orden más dócil.

Este episodio evocó transgresiones previas de Estados Unidos en Haití, incluida una brutal ocupación militar de 19 años a comienzos del siglo XX.

Más allá de las capturas directas, el historial estadounidense es una letanía de intervenciones encubiertas que derrocaron gobiernos legítimos.

El golpe de Estado de 1954 en Guatemala, diseñado por la CIA, derrocó al presidente democráticamente electo Jacobo Árbenz para proteger las ganancias de la United Fruit Company, dando inicio a décadas de guerra civil con rasgos genocidas.

En Chile, el sabotaje económico y la guerra política impulsados por Estados Unidos facilitaron el golpe militar de 1973 contra el presidente Salvador Allende, que dio paso a la dictadura de Pinochet.

En Brasil, el apoyo estadounidense fue determinante en el golpe militar de 1964 que inauguró un régimen autoritario de veinte años.

Incluso en los casos en que Estados Unidos no ejecutó directamente la acción, su influencia resultó decisiva para legitimar la destitución ilegal de dirigentes.

El golpe militar de 2009 en Honduras, en el que el presidente Manuel Zelaya fue capturado por soldados y expulsado del país en pijama, fue de facto avalado por Washington mediante su negativa clave a calificarlo como “golpe de Estado” y su posterior reconocimiento de elecciones celebradas bajo el régimen golpista.

Este continuo histórico, que va de Guatemala en 1954 a Honduras en 2009, revela una doctrina inmutable: los líderes latinoamericanos que afirman la soberanía nacional, el control sobre los recursos naturales o una política exterior independiente corren el riesgo de ser etiquetados como criminales, terroristas o dictadores por Washington, convirtiéndose así en objetivos de remoción mediante golpes, exilio o, como ahora ha quedado establecido, secuestro directo.

El secuestro del presidente Maduro es, por tanto, la manifestación más reciente y extrema de este supuesto derecho imperial que Estados Unidos se ha arrogado sobre lo que durante largo tiempo ha considerado su “patio trasero”.

Soberanía, inmunidad y el desmantelamiento del derecho internacional

El acto descarado del secuestro del presidente Maduro trasciende las relaciones bilaterales y ataca los pilares fundamentales del orden jurídico internacional posterior a 1945.

La Carta de las Naciones Unidas, en su artículo 2(4), prohíbe explícitamente “la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”.

La operación estadounidense, realizada sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, sin declaración de guerra alguna y sin una alegación creíble de legítima defensa frente a un ataque armado inminente, constituye una violación de manual de esta norma imperativa del jus cogens.

Asimismo, el principio de igualdad soberana de los Estados, piedra angular del sistema de la ONU, queda reducido al absurdo cuando un Estado secuestra militarmente al dirigente electo de otro.

Igualmente, grave es la vulneración de la doctrina consuetudinaria de inmunidad de los jefes de Estado.

Este principio jurídico, esencial para la estabilidad de las relaciones diplomáticas, establece que los jefes de Estado en ejercicio gozan de inmunidad absoluta frente a la jurisdicción de tribunales nacionales extranjeros durante el tiempo que dure su mandato.

El intento de Estados Unidos de eludir este principio mediante la formulación de cargos penales —todos ellos políticamente motivados y carentes de fundamento— representa, según expertos jurídicos, una peligrosa forma de nihilismo legal.

Se instrumentalizan los sistemas judiciales internos como herramientas de política exterior, declarando de facto que cualquier país con suficiente poder militar puede despojar unilateralmente de inmunidad a un líder extranjero mediante una acusación.

Si este “precedente de Caracas” se consolida, se universaliza una ley de la selva, en la que los poderosos pueden secuestrar a los dirigentes de los débiles basándose en acusaciones unilaterales, advierten los expertos.

Ello invita a acciones recíprocas por parte de otras grandes potencias y amenaza con sumir la diplomacia internacional en una era de caos y secuestros de represalia.

La respuesta tibia de gran parte de la comunidad internacional, impulsada por el temor a represalias económicas y militares de Estados Unidos, pone de relieve la crisis de un sistema multilateral rehén de una potencia hegemónica.

Este precedente se cierne ahora sobre todo país que aspire a un camino independiente, anunciando que la soberanía nacional queda condicionada al consentimiento de Washington.

La defensa de Venezuela como defensa de un mundo multipolar

El secuestro del presidente Nicolás Maduro, señalaron analistas a Press TV, no es simplemente un ataque contra Venezuela, sino un acto declarativo contra el propio concepto de un orden internacional regido por normas.

Afirman que deja al descubierto la hipocresía fundamental de una política exterior estadounidense que proclama retóricamente la democracia y el Estado de derecho, mientras recurre de manera sistemática a golpes de Estado, sanciones y fuerza militar para socavar ambos principios.

Este acontecimiento constituye la culminación de una guerra híbrida de veinticinco años, lanzada no porque Venezuela careciera de democracia, sino porque la ejerció para recuperar sus recursos en beneficio de su pueblo.

Las acusaciones de “narcoterrorismo”, que no han sido respaldadas por prueba alguna, sirven únicamente como una cortina de humo cínica para el verdadero objetivo de la operación: la pacificación final y forzosa de una nación rebelde y la apertura sin restricciones de sus reservas petroleras al control corporativo extranjero.

Activistas en Venezuela y en otros países subrayan que el camino a seguir exige más que declaraciones de preocupación. Sostienen que requiere que la comunidad internacional —en particular los países de América Latina, África y Asia, históricamente sometidos a la dominación imperial— rechace colectivamente este precedente mediante medidas diplomáticas, políticas y económicas decisivas.

“La lucha por la soberanía de Venezuela se ha convertido en la primera línea de una batalla más amplia por un mundo genuinamente multipolar, donde el derecho internacional rija tanto a los fuertes como a los débiles, y donde las naciones tengan el derecho inalienable de determinar su propio destino, libres de la amenaza de secuestro, coerción o cambio de régimen”, declaró al sitio web de Press TV Dave Smith, comentarista radicado en Sídney.

“La alternativa es aceptar una nueva era de prerrogativa imperial, en la que el destino de los líderes y de las naciones no lo decidan sus propios ciudadanos, sino las fuerzas especiales y las ficciones jurídicas de una potencia hegemónica”.

 

Fuente: https://geoestrategia.eu/noticia/45654/historia/complot-estadounidense-en-venezuela-del-golpe-contra-chavez-en-2002-al-secuestro-de-maduro-en-2026.html

¿LA INTELIGENCIA USANA CAE EN UNA TRAMPA VENEZOLANA?

Nota Breve:

Los acontecimientos a partir del 3 de enero en Venezuela han desatado una serie de conjeturas algunas  fantasiosas y otras malintencionadas. Aquí reproducimos una para que nuestros lectores juzguen.

19/01/26  


El planteamiento sobre una operación de contraespionaje masiva es fascinante y toca una de las debilidades históricas más documentadas de la inteligencia estadounidense: su incapacidad para descifrar la "caja negra" que representan los servicios de inteligencia cubanos (G2) y venezolanos.

Hoy, 8 de enero de 2026, mientras los medios en Washington celebran la captura de Nicolás Maduro como un triunfo de la CIA, en los círculos de inteligencia real empieza a flotar una pregunta inquietante: ¿Y si lo que capturaron fue exactamente lo que se les permitió capturar?

Aquí analizamos los puntos de la teoría, que coinciden con ciertos movimientos extraños que estamos viendo en las últimas horas:

1. El "Regalo" de la Inteligencia Cubana.

La tesis de que María Corina Machado y Juan Guaidó podrían haber sido piezas utilizadas por el G2 para alimentar una narrativa falsa a la CIA no es descabellada para quienes conocen la historia:

El precedente de los 27 agentes dobles: 

En 1987, el oficial cubano Florentino Azpillaga desertó y reveló que todos los agentes que la CIA creía tener en Cuba eran, en realidad, agentes dobles que trabajaban para Fidel Castro. La CIA estuvo recibiendo información falsa durante 20 años.

La trampa de la "Red Ficticia"

Si la inteligencia cubana y venezolana construyeron una estructura de apoyo opositora que solo existía en el papel, habrían logrado que EE. UU. tomara decisiones (como el bombardeo y la extracción de Nicolás Maduro) basadas en datos "cocinados". 

Esto explicaría por qué, tras la captura, no hubo el levantamiento popular que Rubio y Trump esperaban.

2. Los 20 agentes de la CIA presos.

Este es un dato clave. Mientras Trump presume la captura de Maduro, el gobierno de Delcy Rodríguez ha dejado caer que tiene bajo custodia a agentes de alto nivel.

Si es cierto que tienen a 20 de los "más asesinos" (operativos de fuerzas especiales o inteligencia), La República Bolivariana de Venezuela tiene una moneda de cambio superior.

Capturar a un presidente es un escándalo político, pero perder a 20 agentes de élite en una operación fallida de "cambio de régimen" es un desastre de seguridad nacional para cualquier gobierno americano.

3. La burla en los pasillos diplomáticos.

Un encuentro en Argentina donde agentes estadounidenses se reían de la "idiotez" de Trump y Rubio. Esto refleja la fractura interna en EE. UU.:

El Deep State (la inteligencia de carrera) suele despreciar a los políticos como Rubio o Trump cuando fuerzan operaciones militares por razones electorales sin medir las consecuencias a largo plazo.

Si la CIA fue "penteada" (engañada) por los cubanos una vez más, los profesionales de la inteligencia saben que han caído en una trampa que deja a EE. UU. expuesto ante el mundo como un agresor que ni siquiera pudo controlar el territorio tras el ataque.

4. ¿Quién manda realmente en La República Bolivariana de Venezuela?

La rapidez con la que se consolidó el mando de Delcy Rodríguez y el silencio de las fuerzas armadas sugieren que el plan de contingencia estaba listo desde hace meses.

Si la inteligencia venezolana sabía que venían por Maduro, es posible que permitieran la captura para exponer a Trump como un secuestrador ante la ONU y así ganar la batalla moral y legal definitiva, mientras mantienen el control real del país y del petróleo.

Trump no ha capturado a un trofeo, sino que ha mordido un anzuelo que le traerá costos altísimos. Haber "secuestrado" a un mandatario basándose en información falsa provista por el propio enemigo sería el mayor ridículo de la historia del espionaje moderno.

¿Crees que la estrategia de Delcy Rodríguez ahora será mostrar a esos 20 agentes de la CIA en televisión nacional para desmantelar la narrativa de "liberación" que intenta vender Marco Rubio?


Colectivo de Resistencia y Rebelión.

Frente Nacional de Colectivos Revolucionarios Sergio Rodríguez

VENEZUELA: DEFENSIVA ESTRATÉGICA Y ALGUNAS VICTORIAS TÁCTICAS

 



(18 de enero de 2026)


Por Miguel Aragón 



En la actual lucha desigual entre el gobierno de EEUU y el gobierno de Venezuela, el gobierno de EEUU está en la fase de ofensiva estratégica, y con el secuestro del presidente Nicolás Maduro ha obtenido una victoria militar, la cual es una victoria táctica dentro de su ofensiva estratégica.


Mientras que por otro lado, el gobierno de Venezuela  está en la fase de defensiva estratégica, y con el secuestro de su presidente, ha tenido una derrota militar, la cual es una derrota táctica.

Dentro de esta primera fase de la lucha, el gobierno de EEUU,  ha tenido dos derrotas políticas. En primer lugar, no obstante, su evidente superioridad militar, ha demostrado su incapacidad para derrocar al gobierno de Venezuela. En segundo  lugar, su acción prepotente no ha recibido mayor apoyo, ni dentro de EEUU, ni tampoco en otros países del mundo, a excepción de los desacreditados y serviles gobiernos  de Israel (Netanyahu)  y Argentina (Milei).

Por su parte, el gobierno de Venezuela, dentro de la fase de defensiva estratégica en la cual se encuentra, ha obtenido tres  victorias políticas tácticas.

En primer lugar, no obstante, su debilidad militar ante un enemigo militarmente superior, ha logrado sostenerse firme en el gobierno, cuenta con el apoyo del pueblo movilizado en las calles.

En segundo lugar, no obstante, la agresión y el secuestro de su presidente, continúa siendo reconocido como gobierno legítimo, tanto nacional como internacionalmente. 

En tercer lugar, desde las elecciones de julio de 2024, el gobierno norteamericano ha desconocido al gobierno electo de Venezuela, pero al enviar a un alto funcionario, como es el jefe de la CIA, a conversar con la presidenta interina, en los hechos la está reconociendo como gobernante legitima. De manera similar, tenemos que entender, el significado que el presidente de EEUU haya conversado telefónicamente con la presidenta interina.  Esta es una tercera victoria política táctica, del gobierno provisional de la Sra.  Rodríguez. 

Todavía no sabemos, por cuanto tiempo más se prolongará la actual fase de defensiva estratégica del gobierno de Venezuela. El paso a la siguiente etapa de equilibro estratégico dependerá de la capacidad de movilizar el apoyo efectivo del pueblo de Venezuela y el apoyo político de los pueblos de otros países, incluido el propio pueblo norteamericano.

 

Luis:

 [18/1 1:47 p. m.]: Suena muy convincente desde la narrativa optimista. Pero no se dice para nada del posible arreglo bajo la mesa de Trump con los hermanos Rodríguez. Todo suena muy político, pero no se toma en cuenta un posible acuerdo. Del chavismo para subsistir y de Trump para evitar entrar a sangre y fuego con el correspondiente e inevitable desprestigio.

[18/1 1:49 p. m.]: Dicen que es mejor un mal acuerdo que un buen pleito. Tomar en cuenta esta posibilidad. La teoría es gris decían, pero el árbol de la vida es infinitamente verde

 

Miguel:

 

LUCHA PROLONGADA


Miguel Aragón

(18 de enero de 2026)


Luis, en solamente quince días después de los sucesos del 3 de enero, no se puede arribar a conclusiones definitivas sobre la compleja situación formada en Venezuela, y menos a la distancia de los hechos, en que nosotros nos encontramos.

En este foro, todos debemos contribuir en el análisis teórico de este gran problema, que supera los límites nacionales   Éste es un problema continental con proyecciones mundiales.

Si tú tienes información confiable sobre posibles arreglos bajo la mesa, como acabas de escribir, deberías aportar esa información, para poco a poco completar nuestros análisis.

Yo no descarto que hayan ocurrido, o que puedan ocurrir ese tipo de acuerdos, para mi todo es posible, así es la lucha de clases.

Pero mientras yo no tenga pruebas, ni certezas, no puedo hacer afirmaciones y menos denuncias contra tal o cual persona.

Esa sería una actitud irresponsable.


II



Hoy en día, de lo que se trata es de unir la mayor cantidad de fuerzas democráticas contra el enemigo común.

En la acción conjunta continuaremos debatiendo. El debate continúa abierto, con los que están dispuestos a colaborar.

La gran prensa burguesa, experta en sembrar dudas y manipular a la opinión pública, está aprovechando la más mínima diferencia en las filas de los pueblos de Nuestra América, para dividirnos. Ese es su trabajo, para eso les pagan. No nos debe llamar la atención.

La conversación telefónica de Rodríguez con Trump y con el Jefe de la CIA, la continuidad de las relaciones diplomáticas y de los vuelos aéreos, así como la venta de petróleo a EEUU, han sido motivos para alimentar las dudas y debilitar las acciones de protesta.

Actualmente hay un rumor que debilita a las fuerzas democráticas. Su razonamiento es el siguiente: "si el gobierno de Rodríguez está sometido al gobierno de Trump, no debemos apoyar las movilizaciones ni las protestas".

Así de simple es su "razonamiento". Esa me parece una actitud derrotista, darse por vencido sin haber dado la lucha.



III


Lo que está sumamente claro, es que la lucha del gobierno venezolano recién se encuentra en la fase de la defensiva estratégica, y ésta será una lucha prolongada. Lucha en la cual es posible que se vean involucrados varios países de nuestro continente. Los gobiernos de Cuba y Colombia ya han sido amenazados.

Pensar en la posibilidad de una victoria inmediata, sería demasiado absurdo y peligroso.

De igual manera, resulta peligroso pensar que el gobierno de Venezuela ya ha sido derrotado, y que no hay nada que hacer, salvo "aceptar la derrota".

Yo no comparto, ni la una ni la otra posición.

 

LUIS: [18/1 5:06 p. m.]: "Actualmente hay un rumor que debilita a las fuerzas democráticas. Su razonamiento es el siguiente: "si el gobierno de rodríguez está sometido al gobierno de Trump, no debemos apoyar las movilizaciones ni las protestas". Así de simple es su "razonamiento". Esa me parece una actitud derrotista, darse por vencido sin haber dado la lucha."

Demuéstrame que he dicho eso. Los viejos métodos de atribuir palabras que uno no dice es un viejo método de las épocas universitarias, pero HOY ha pasado ya mucha agua bajo el puente. Solo he dicho que se debe "tener en cuenta esta posibilidad". De lo contrario actuamos a ojos cerrados sin leer la realidad dura y pura.

[18/1 5:07 p. m.]: "De igual manera, resulta peligroso pensar que el gobierno de Venezuela ya ha sido derrotado, y que no hay nada que hacer, salvo "aceptar la derrota". Tampoco he expresado ello. Solo tener en cuenta algunos otros aspectos que están a la vista y que tú mismo los detallas. Si crees que la presidenta Delcy es como Lenin tengo mis dudas.

[18/1 5:09 p. m.]: La agresión imperialista yanqui es clarísima. Solo esperemos el devenir de los acontecimientos para confrontar nuestras tesis con la realidad


Miguel Ángel Aragón [18/1 5:44 p. m.]: Luis, contradiciendo mi costumbre, voy a responderte de inmediato.

Yo por lo general acostumbro responder por escrito, después de varias horas, y a veces después de varios días.

Me parece que tú has precipitado tu última respuesta.

En tu comentario de la 1:47 p.m, tú me observaste "no se dice nada del posible arreglo bajo la mesa".

En la primera parte de mi respuesta de las 5:02 p.m., yo te respondí "si tuvieses información confiable sobre posibles arreglos... deberías aportar esa información"

Tal como está pensado y escrito, eso es un simple pedido de parte mía.

Recién en la segunda parte de mi extenso comentario, yo escribí en términos generales "Actualmente hay un rumor que debilita ...", con lo cual me refería a opiniones vertidas en este, como en otros foros, así como en Facebook.

Suficiente con ver y escuchar el video publicado a las 11:27 a.m., titulado La CIA toma Venezuela. IMAGEN FILTRADA

Ese video me ha sorprendido, yo tenía otra idea de ese comentarista, que por lo general es acertado en sus opiniones. Esa imagen de Rodríguez "no es filtrada", ha sido una presentación pública.

Así como esa, hay múltiples comentarios, y eso que no estoy incluyendo la cantidad de tonterías que están publicando algunos trotskistas en el foro Voto Nulo.

Así como para Cerrón el enemigo principal son los caviares; de manera similar, para los trotskistas el enemigo principal es la izquierda. Por eso, ellos están felices con la derrota de la izquierda en Venezuela.

Bueno terminaré lo que estoy haciendo.

 

 

Algo más sobre Venezuela

 Miguel Aragón

 

I

Gonzalo, tú sabes muy bien, que ese no es el problema en discusión.

Lo que diga Trump me interesa muy poco. Lo que si interesa, al menos para mí, es lo que pueda hacer, y haga o no haga el pueblo llanero.

Muy a la ligera se han lanzado acusaciones, propias de bravucones, que el gobierno, el ejército, e incluso el pueblo venezolano no han dado la lucha que la situación exigía. (Alguien por ahí llegó a escribir "se bajaron los pantalones")

Bueno pues dinos a nosotros, y dile al pueblo venezolano, como enfrentarse y repeler a los invasores invisibles (¿Dónde están?)

Que quieres, que el pueblo se vaya al monte como en Vietnam, para enfrentarse ¿contra quién?

¿Tú sabes dónde están los invasores? 

¿Qué quieres?  que en su desesperación quemen la embajada yanqui, o las empresas Made in USA, o que persigan a todos los turistas norteamericanos, y los quemen como bonzos.

Todas esas acciones supuestamente heroicas, serian acciones suicidas. Incluso es muy posible que agentes infiltrados las provoquen, para dar el pretexto ideal para el bombardeo aéreo, (pero no a la invasión ni a la ocupación terrestre.)

O tal vez tu si sepas donde están escondidos los soldados invasores.

¿Porque no les avisas para que salgan a perseguirlos y vengar los 100 muertos?

Que esperas, que te vengan a tocar la puerta, y te rueguen.


II


Lo cierto es que, este es un caso muy especial, nos guste o no nos guste, ha sido una victoria militar por parte de los yanquis utilizando técnicas muy modernas. Hace pocos meses, el asesinato de altos oficiales del ejército iraní que estaban en diferentes ciudades por parte del ejército israelí, también fue una victoria militar utilizando drones teledirigidos.  Tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos, y a las nuevas formas de lucha. En los tiempos de la lucha en Vietnam no había sistema de vigilancia satelital, ni equipos de detección con rayos infrarrojos, ni tampoco drones teledirigidos.

Esta victoria militar ha sido muy cara, movilizando gran parte de la flota naval, aviones, helicópteros, y varios miles de hombres desde el mes de agosto..., para capturar a un presidente. Si ese trabajo lo subcontrataban al MOSSAD israelí, les salía más barato.


III

Pero ha sido una derrota política.  Salvo Milei (y Porky) en el resto del mundo, hay un rechazo generalizado a la violación del derecho internacional, lo que está obligando a los gobiernos de muchos países a alejarse cada vez más del gobierno de EEUU.  Esto, siendo algo "formal", ya es una derrota para los yanquis.

Esta acción inicia una nueva fase en las relaciones EEUU-CELAC, recién se está en los comienzos de la primera etapa, de la etapa defensiva. La lucha será dura y muy prolongada.

Esperar victorias militares en este momento, es una utopía.

Se está en la etapa de la lucha legal, lucha diplomática. En la tarea de modificar las relaciones políticas y sociales dentro de Vnzla, de buscar y unir aliados a nivel internacional, y también al interior del propio pueblo norteamericano, para luchar dentro del enemigo.


EN CAMINO A LA VERDAD (01)

 (19 de enero de 2026)

Poco a poco, se irá levantando el telón, y conoceremos la verdad de las causas, los sucesos, y las perspectivas, de lo ocurrido el 03 de enero

La primera mentira, que ya se está levantando es que supuestamente  no hubo resistencia al secuestro, como muchos afirmaron y condenaron muy a  la ligera.

Con las pocas pruebas que ya se tienen, se está demostrando que el 03 de enero, hubo una resistencia feroz por parte de la guardia de protección, formada por soldados cubanos y venezolanos.

No obstante el factor sorpresa, la oscuridad por el apagón provocado por los agresores, la gran diferencia numérica y diferencia del instrumental militar, la guardia de honor dio fiero combate a los agresores, matando e hiriendo a un buen número de ellos.

Solo nos queda reiterar Honor y gloria a los caídos.

Así como esta mentira, tenemos el deber de levantar todas y cada una de las falsedades pregonadas por personas que se reclaman de "izquierda".

Por otro lado, esta es una gran enseñanza de lo que puede ocurrir en un futuro próximo con los gobernantes en Cuba, Colombia, en la misma Venezuela, y en otros países. 

Tengamos presente que las formas de lucha están cambiando.

En esta última etapa, los conflictos armados en Ucrania, Palestina, Irán, Venezuela, Yemen, son una lección en vivo de nuevas modalidades de ataque y de defensa.

Todos los especialistas en lucha militar, e incluso todos los observadores serios, debemos extraer el máximo de enseñanzas, y prepararnos para enfrentar las próximas luchas con nuevas armas y con nuevas tácticas, pero con el mismo espíritu de lucha de siempre.

El análisis y el debate de la agresión, o ataque (que no es lo mismo que invasión y ocupación) de los sucesos del 3 de enero  está abierto, forma parte fundamental de la actual Escena Contemporánea 2026.

Bienvenidas todas las opiniones ya vertidas, forman parte del conversatorio que tenemos previsto desarrollar en este foro, para la tercera semana de febrero.

 

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TESTIMONIO DE UN COMBATIENTE CUBANO QUE DEFENDIÓ AL PRESIDENTE MADURO

 

Por Ignacio Ramonet

Yohandris Varona Torres llevaba dos meses y seis días como integrante de la Seguridad Personal en Venezuela cuando ocurrió el ataque, la experiencia más intensa en 23 años de servicio militar, justo en su primera misión internacionalista.

Pero aquel sábado 3 de enero se tornó fatídico. A las 12 de la noche se puso en su posición, le correspondían seis horas de guardia. Y aunque todo se veía tranquilo Yohandris sabía que el mayor peligro estaba en confiarse. Por eso cumplía su guardia con un celo rayano en el exceso.

Eran cerca de las dos de la mañana cuando vio al primero de los helicópteros del grupo de comandos estadounidenses que esa madrugada desembarcaría en Caracas para secuestrar al presidente Nicolás Maduro.

Apenas tuvo tiempo de salir de la posta en la que cumplía el servicio de guardia para parapetarse a unos metros de distancia y comenzar a disparar. A esa decisión, o a la suerte, le debe la vida. Como si se guiaran por un plano de exactitud milimétrica los atacantes dirigieron su fuego contra la caseta que hasta solo unos segundos antes había ocupado.

«Tenían mucho más poder de fuego que nosotros, narra Yohandris, que solo contábamos con armamento ligero. Lo otro a su favor es que parecían saber dónde quedaba todo. Así le tiraron a las postas y a los dormitorios donde estábamos los cubanos y lograron matar, entre los primeros, a los jefes».

Unos 23 años de experiencia en la Dirección de Seguridad Personal tiene este primer suboficial, nunca había vivido nada ni parecido. Pero en el entrenamiento le habían enseñado bien y esa madrugada vació cargador tras cargador disparando contra los enemigos.

«Había que tirar y tirar. Defender y matar», sentenció. “

Nos batimos ahí contra los aviones que estaban ametrallándonos. A pesar de que nuestro armamento era más pequeño no dejamos de pelear, nos enfrentamos. Tengo mi preparación y sé cómo combatir, pero eran superiores a nosotros. En ese momento mi único pensamiento fue batallar. Había que tirar y empecé a hacerlo.

«A pesar de su ventaja de fuego, añadió, estoy seguro de que les hicimos bajas. Más de las que ellos reconocen. Nos batimos duro. Seguimos tirando hasta que casi todos fuimos cayendo, muertos o heridos».

No fue un combate rápido, ni fácil, como en principio intentaron hacer creer Trump y sus secuaces. Con el paso de los días se ha ido confirmando que solo la muerte y la falta de municiones consiguió apagar la resistencia de los cubanos.

Yohandry recuerda todo con una lucidez terrible. Sus ojos parecen repasar una a una las imágenes. Llora. Llora de rabia.

Nunca podrá olvidar el enfrentamiento, dice, pero sobre todo las horas posteriores, en que los sobrevivientes del grupo debieron trasladar los cuerpos de sus compatriotas caídos.

Los cargamos y llevamos hacia un edificio, que había sufrido daños pero nos permitía guarecerlos. Fue muy duro, porque eran hombres a los que conocíamos, con los que habíamos convivido hasta pocas horas antes. Pero los llevamos a todos, no abandonamos a ninguno.

Cuando empiezan a caer las bombas en lo único que se piensa es en combatir. Estábamos allí para eso y fue lo que hicimos. Solo me queda el dolor de que no pudimos pararlos.

Y este dolor, dice mientras se golpea el pecho, tengo que desquitármelo con el enemigo.

Fuente:👍@ucraniando

 

ALGO MÁS SOBRE EL SECUESTRO EN VENEZUELA

Cuando la gente solo entiende geopolítica según "quien le da la mano a quien", no solo son personas con poco conocimiento de la Historia, usualmente son fanáticos propensos a la manipulación.

Ergo: los estúpidos que la élite sionista🇮🇱-imperial🇺🇸 usa para mantenerse en el poder.

Rusia tiene conversaciones y negocios con los yankies que le metieron una guerra en Ucrania, los rusos lo saben, pero van ganando y simplemente administran los resultados a su beneficio, si vas ganando una guerra ¿porque negarse a hacer negocios? - los rusos siguen vendiendo petróleo y Uranio a los yankies.

En Cuba son los yankies los que han cortado relaciones comerciales con la Habana, (no los cubanos), sin importar todo el daño hecho, la Revolución sigue y los yankies no han podido exterminarlos... ¿Porque negarse a hacer negocios como Vietnam con los yankies?

En Venezuela fueron los yankies los que corrieron a cortar relaciones y a sancionar, hoy buscan levantar sanciones para hacer negocios, Venezuela no puede ser invadida, es casi imposible, pero la pueden dañar como ya nos dimos cuenta. El Chavismo sigue gobernando, los opositores siguen dando lastima. ¿Porque no seguir haciendo negocios con los yankies mientras se intenta negociar la liberación de Maduro y Cilia?

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