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miércoles, 14 de noviembre de 2018

SEMINARIO: CONFLICTO SOCIAL EN LAS BAMBAS - 28 NOVIEMBRE MARCHA CONTRA LAS BAMBAS

FEDERACIÓN  DEPARTAMENTAL  DE  INSTITUCIONES
          REGIONALISTAS  DE  APURÍMAC  EN  LIMA
                 Abancay, Andahuaylas, Aymaraes, Antabamba, Cotabambas, Grau y Chincheros.

28 DE NOVIEMBRE 2018
MARCHA CONTRA LAS BAMBAS
EN DEFENSA DE LA VIDA

El proyecto minero de Las Bambas se ha convertido en el centro de un grave conflicto social.
En abril del 2014, Las Bambas fue comprado por un consorcio conformado por las empresas MMG Limited (62,5 %), una subsidiaria propiedad de Guoxin International Investment Co. Ltd (22,5 %) y CITIC Metal Co. Ltd (15 %).

Con la compra del megaproyecto minero hubo modificaciones, lo que provocó el rechazo de varias comunidades campesinas y organizaciones de las zonas de impacto en la región de Apurímac. Entre estos cambios se encuentran: lano construcción del mineroducto, la construcción de una planta de molibdeno en Fuerabamba y la construcción de otra planta de filtros en el lugar. Las comunidades piden que estas plantas sean retiradas y que el proyecto sea puesto a consulta previa, por los cambios en el Estudio de Impacto Ambiental-EIA.

SEMINARIO

Antes de la marcha se realizará dos seminarios, el 20 y 27 de noviembre de 2018, hrs. 6.30 p.m. Club Departamental Apurímac, Av. Brasil Nº 259 Cercado de Lima.

TEMARIO: EL CONFLICTO SOCIAL DE LAS BAMBAS Y OTROS PROYECTOS MINEROS EN APURIMAC.

EXPOSITORES:
1.- Ing. Alejo Lerzundi Silvera.
2.- Ing. Mauricio Quiroz.

ORGANIZA: FEDERACIÓN  DEPARTAMENTAL  DE INSTITUCIONESREGIONALISTAS  DE  APURÍMAC  EN  LIMA.

domingo, 27 de noviembre de 2016

PRONUNCIAMIENTO COTABAMBAS DESLINDA DE AGENDAS OSCURAS



Las comunidades campesinas, organizaciones sociales de base,  frentes de defensa y alcaldes de la provincia de Cotabambas y distrito de Progreso, preocupados por los intentos de distorsión de nuestros reclamos y por la existencia de un conflicto latente, manifestamos ante la opinión pública y las autoridades gubernamentales lo siguiente:

1. En los últimos meses personas extrañas, con intereses subalternos se han hecho presentes en nuestra provincia, para aprovecharse de nuestras demandas legítimas, distorsionarlas y obtener beneficios económicos, políticos e ideológicos.

2. Es el caso de tres abogados, Iván Ovalle y los hermanos Chávez Sotelo, que vienen ocasionando enfrentamiento y división en las comunidades en función de sus particulares intereses económicos. Esto ha sucedido con cuatro comunidades ubicadas en la zona donde se encuentra carretera por donde se realiza el transporte minero.  

Ellas teniendo justos reclamos, fueron sorprendidas, desinformadas y conducidas a una situación difícil de resolver.

3. Asimismo, denunciamos la intromisión de los señores Rodmy Cabrera Espinal, procedente de Arequipa; Mauricio Quiroz Torres, sociólogo con un pasado bastante cuestionable; y Edwar Quiroga Vargas, director del Centro Islámico del Perú; quienes escondiéndose tras banderas indigenistas, buscan distorsionar nuestras luchas y orientarlas a sus intereses políticos e ideológicos, habiendo tomado inconsultamente el nombre de nuestras comunidades campesinas. Nuestras comunidades y organizaciones rechazan rotundamente cualquier propuesta violentista. Cotabambas viene luchando por alcanzar la paz social y una convivencia en condiciones justas y de respeto con la empresa minera.

4. Esta situación se ha producido también porque erróneamente la empresa Minera Las Bambas S.A. (MMG) ha alentado divisiones y negociaciones paralelas, que luego no ha podido manejar. Además, en esos procesos ha mostrado falta de transparencia y abuso de poder, lo que ha conducido a incrementar el conflicto y el clima de desconfianza.

5. Frente a esta situación, reiteramos nuestras demandas: una opinión técnica independiente del EIA del proyecto minero Las Bambas a fin de evitar daños y riesgos ambientales; seguro ambiental; asfaltado y mantenimiento permanente de la carretera por donde se realiza el transporte minero y medidas de mitigación adecuadas para sus impactos; diálogo prioritario, justo y transparente con las comunidades de Allahua, Choquecca, Pumamarca y Quehuira; pago por los terrenos ocupados por la vía y las viviendas afectadas por la vibración de los vehículos; declarar de interés nacional el desarrollo de la provincia de Cotabambas; un convenio marco provincial con la empresa minera sobre responsabilidad social; que la inversión pública y ios aporte de la minería se orienten a proyectos de impacto en función de planes de desarrollo concertados participativos; apoyo e indemnización a ios familiares de las víctimas muertos y heridos del conflicto social del 2015 y 2016; cese de la persecución a los dirigentes sociales y la revisión de los convenios de la Empresa Minera Las Bambas S.A. con la Policía Nacional a fin de que ésta no distorsione sus funciones constitucionales.

6. Nuestras demandas han sido siempre justas y razonables y esperamos que sean adecuadamente atendidas por el Estado, mediante un diálogo franco, horizontal y constructivo. Estamos convencidos que el diálogo es la única vía para resolver nuestros problemas y en ese sentido, reiteramos nuestro rechazo a posturas extremistas que buscan deslegitimar nuestro justos reclamos.

Cotabambas, 08 de noviembre de 2016




viernes, 21 de octubre de 2016

PERÚ: CONFLICTOS SOCIALES SIN TREGUA…SIN PAUSA





21/10/2016
Opinión

Lamentable que a dos meses y medio de gobierno se produzca la muerte del comunero Quintino Cereceda Huisa de un certero balazo de fusil como consecuencia de la acción de desbloqueo de la carretera desde la comunidad de Quehuira hasta Las Bambas. El bloqueo, como sabemos, había sido impuesto por cuatro comunidades afectadas por el uso de la carretera comunal por parte del proyecto minero Las Bambas y por el cual exigían a la empresa minera el pago de una compensación económica. No era la única demanda. Los comuneros tenían una larga lista de reclamos, siendo el factor dinamizador que impulsó el bloqueo y los enfrentamientos con la policía el tema de la carretera.

El desenlace era previsible. Los representantes de los comuneros en estas tres últimas semanas había sido intensa: una delegación llegó al Congreso de la República para denunciar no solo el tema de la carretera sino otros puntos de su plataforma, así como cuestionar las mesas de diálogo que se habían instalado y a los representantes del gobierno. Las mesas de diálogo habían perdido credibilidad, no obstante, se insistía en ellas; precisamente una semana del enfrentamiento se había realizado una mesa de diálogo, pero, al parecer, ya nada podía contener la confrontación. Había un antecedente reciente que los comuneros recordaban: en septiembre del 2015, se produjo un enfrentamiento violento en medio de un paro indefinido en el distrito de Chalhuahuacho que arrojó el saldo de tres comuneros muertos: Betto Chahuallhua Huillca, Alberto Cárdenas Challco y Esequiel Huamaní Mío); y en esa ocasión, después de este fatal enfrentamiento se instaló una mesa de diálogo que empezó a funcionar en enero del 2016.

Es inevitable hacer comparaciones de este trágico conflicto con los que me tocó lidiar cuando era Jefe de la Oficina de Prevención de Conflictos Sociales de la PCM. Características similares se presentaron en los conflictos de Espinar – Conga – Paita – Andahuaylas – Puerto Maldonado; en estos conflictos las muertes por el conflicto social se produjeron por dos factores: por un lado, la predisposición de líderes que llevan a la población a un enfrentamiento violento; y por otro, a una mala práctica de la policía en la contención y disuasión de las poblaciones movilizadas. En conflictos de tan alta tensión, a veces resulta inevitable que se impongan liderazgos que buscan ex profesamente la confrontación, con el pleno conocimiento que un saldo de víctima provoca una crisis política, del cual es difícil salir.

Cuando ese factor no se controla; cuando se deja que los mandos operativos de la Policía Nacional actúen a su criterio sin medir las consecuencias políticas de la confrontación; o, lo que es peor: actúen sin contar con los instrumentos de disuasión y prevención, el resultado es el saldo inevitable de víctimas; y como consecuencia de ello, la apertura de una crisis política que afecta al gabinete y a los ministros involucrados en el conflicto. Lamentablemente es así, y cuando eso sucede, pocos recuerdan el problema que originó el conflicto porque ya es otra agenda y son otros los actores en esa crisis.

A dos meses y medio de gobierno de PPK los conflictos sociales han estallado sin pausa ni tregua. No es que considere que haya un plan concertado de desestabilización del gobierno por los conflictos sociales. Lo que existe en el país es un modus operandi de las organizaciones sociales con demandas incumplidas o con plataformas de lucha que buscan imponerse en la agenda nacional.

Por experiencia sabía que todo inicio de gobierno es una oportunidad para que los diferentes grupos y organizaciones sociales consideren oportuno imponer una agenda al gobierno entrante; una agenda en la que se legitime liderazgos y se impongan condiciones al diálogo. Así pasó en el 2006 cuando el 3 de agosto estalló el conflicto social en la localidad de Combayo – Cajamarca contra la empresa Yanacocha con el resultado de un rondero muerto por la intervención de las fuerzas de seguridad de la empresa; lo mismo pasó el 3 de agosto del 2011 en los valles de Huaura y Cañete, cuando los productores de algodón bloquearon la carretera panamericana imponiendo una negociación respecto del pago del quintal de algodón en los términos que habían pactado con el gobierno aprista apenas unas semanas antes de dejar el gobierno. Eso mismo pasó el 3 de agosto del 2016 con el conflicto en Urubamba. De ese conflicto a la fecha, sin pausa, se han reactivado conflictos en diferentes escenarios del país; y de ellos, lo que estaba pasando en las provincias de Cotabambas y Grau, era, sin duda, el más crítico.

¿Por qué, entonces, conociendo estos antecedentes, las autoridades del gobierno nacional y regional, y los negociadores de las mesas de diálogo dejaron escalar el conflicto hacia una confrontación? ¿Por qué no se pudo encontrar salidas consensuadas entre la empresa, los comuneros y los sectores del gobierno regional y nacional?

Creo que, a manera de hipótesis, que existen tres razones que pueden explicar esto:

La primera: los tres actores: comuneros y organizaciones sociales y políticas – Proyecto Las Bambas (sus tres administraciones) - representantes de los gobiernos regional y nacional, pusieron en prácticas diferentes estrategias en los procesos de diálogo que no se basaron en la confianza y en su desarrollo no construyeron credibilidad de los acuerdos por el incumplimiento de compromisos. Los recursos que se obtuvieron provenientes del proyecto minero, nunca fue suficiente; los proyectos de inversión que se comprometieron tanto el gobierno nacional y regional, tardaron demasiado en concretarse o simplemente no se concretaron; los recursos del canon o los proyectos de inversión aprobados por el proyecto minero beneficiaron a unos y excluyeron a otros. Así, sin consensos de por medio, y sin la confianza en los actores, la confrontación no solo era inevitable, sino que la posibilidad de evitarlas ya no podía lograrlo por esos medios de las mesas de diálogo con los mismos actores, por lo demás.

La segunda; porque, en cierta forma, la expectativa por obtener el máximo de beneficio de la confrontación no era solo de los pobladores y sus líderes, sino también de la empresa. Es cierto que en las comunidades y en las poblaciones aledañas hay un sobredimensionamiento de expectativas, alejadas de cualquier ideología o de pretensiones programáticas; pero siendo así, la empresa también se guiaba por la reducción de sus costos; y, ciertamente, no atender la demanda de las poblaciones vecinas era una forma de reducir costos. El camino de la confrontación, por tanto, era la forma de imponer condiciones, porque los pobladores entendieron que la mejor forma de obtener sus demandas era con la confrontación. Y por ello fueron permisibles a los discursos radicales que se ofrecieron e impusieron en la conducción de la movilización. Lo que no valoraron en esta estrategia es que la violencia y el saldo de víctimas generan una crisis política y una vez en ella, cambia de plano la agenda de negociación y los comuneros pueden quedar al margen de la salida a la crisis porque ya son otros los actores los que se apropian de la representación comunal.

La tercera, porque la estrategia de confrontación y la violencia usada tiene en el fondo un objetivo político que va más allá del conflicto en sí. Nadie debe ignorar que en torno a los conflictos existen intereses políticos que desde la confrontación y violencia buscan imponer liderazgos con el propósito de controlar espacios locales, territorios, gobiernos locales. No incluir en el análisis este factor es pecar de inocencia o de ingenuidad.

Lo que me asombra, y preocupa, que los equipos del gobierno, conociendo el proceso del conflicto hacia la crisis política generada por la exacerbación de la violencia, no cuenten con las herramientas que permitan impedir que se llegue a ese desenlace; me alarma que, ante esas circunstancias, sea la policía la que tenga el rol protagónico y que siendo ellos los protagonistas, el conflicto fácilmente puede terminar con el saldo de víctimas ya conocido. Es lamentable, pero los hechos han mostrado que los negociadores del gobierno desaparecieron en la hora crítica de la confrontación.

¡Qué mal todo! Ahora este conflicto de Las Bambas ha pasado a otro escenario. Son otros los actores los que tratarán de sacar ventaja de las víctimas producidas en este lamentable enfrentamiento.


http://www.alainet.org/es/articulo/181123


jueves, 20 de octubre de 2016

RECUENTO DE VICTIMAS DE LOS ÚLTIMOS GOBIERNOS Y LA REACCIÓN DE BASOMBRÍO FRENTE AL ASESINATO DEL COMUNERO DE BAMBAS




Fotos: Radio Chaski y radio panorama Andahuaylas

Por Wilfredo Ardito Vega

19 de octubre, 2016.- El Ministro del Interior difundió un video con un mensaje sobre la muerte del campesino Quintino Cereceda muy distinto a la actitud de sus predecesores. Reconoció que Cereceda fue asesinado en Cotabambas el viernes por un disparo en la frente, señaló que hubo diversas irregularidades en el operativo policial, declaró que es inaceptable una intervención policial donde no se respeten los derechos humanos y anunció que el crimen deberá ser esclarecido y sancionado.

Hasta el momento, los policías peruanos suponían que, si mataban a un campesino, gozarían de impunidad, de manera semejante a lo que ocurre en Estados Unidos cada vez que la policía mata a un afroamericano desarmado, aunque sea un niño, tenga problemas mentales, haya cámaras de televisión o muchos testigos.

Esta impunidad ha estado presente en todas las muertes de campesinos cometidas por la Policía Nacional durante los democráticos gobiernos de Toledo, García y Humala.   

El primero de estos hechos ocurrió en el año 2002, cuando el anciano Marcelino Sulca falleció porque la policía le arrojó una bomba lacrimógena al pecho. El Ministro del Interior de la época, Fernando Rospigliosi,  respaldó a la policía y en el resto del gobierno de Toledo otros diez campesinos fueron asesinados, entre ellos Guillermo Tolentino, que protestaba por los abusos de una empresa minera en Huaraz y Efraín Arzapalo, quien reclamaba contra la contaminación del Lago Chinchaycocha en Junín.  Fallecieron también Enrique Mega (Pucalá, Lambayeque), Nicolás Gonzales, Florencio Quispe y Mauro Surco (San Gabán, Puno). Solamente durante el tiempo que duró la gestión de Gino Costa se logró detener la violencia policial. 

En tiempos de Alan García, las muertes de campesinos fueron mucho más numerosas, especialmente quienes participaban en movilizaciones como Marvin Gonzales (Santa, Ancash)  y Julián Altamirano (2007, Andahuaylas, Apurímac). El fatídico 18 de febrero del 2008, durante un paro nacional campesino, la policía mató a Julio Rojas en Barranca y a Emiliano García y Rubén Pariona en Ayacucho. Lo extraño fue que, pese a que eran zonas distantes, los tres murieron de la misma forma, por disparos a la cabeza, como si los policías hubieran recibido una orden superior (el viernes, según la autopsia, Quintino Cereceda falleció de la misma forma). En aquel año tan violento, la Policía Nacional estaba comandada nada menos que por el actual congresista Octavio Salazar.

Durante el gobierno de García, Puno fue uno de los departamentos donde se produjo la mayor violencia, pues la policía disparaba indiscriminadamente hasta en operativos contra el contrabando.  Así murieron el niño Imel Huayta en el 2007 y los campesinos Miguel Añamuro y Justo Loma en dos incidentes ocurridos en el 2008. En el Día del Campesino del 2011 se produjo además la masacre de Juliaca: la policía mató a Félix Vircanota, Antonio Campos, Raúl Chacchata, Petronila Coa Huanca y Gregorio Huamán.   Ellos protestaban contra la contaminación del río Ramis.  

En ese gobierno, también las Fuerzas Armadas mataron a varios campesinos, como Franklin Estalla, a quien inicialmente se quiso presentar como senderista. Se produjo además la masacre de Río Seco, donde murieron Félix Canchanya, Maximiliano Pichardo, Alejandro Pichardo y  Rosa Chávez Sihuincha. Parece ser que los militares también asesinaron a los niños Moisés (6 años) y Rosa Linda (un año), que se encuentran en calidad de desaparecidos. Cuando los periodistas ayacuchanos le preguntaron por los niños al entonces Ministro de Defensa Ántero Flores Araoz, soltó un comentario brutal y sarcástico al respecto. 

Muchas veces, además, las empresas mineras celebran convenios con la Policía Nacional, que ya no parece ni siquiera una agencia de seguridad privada, sino un grupo de crueles mercenarios. En Piura, por ejemplo, la policía al servicio de la empresa Majaz-Monterrico Metals, mató a Reemberto Herrera (2004) y Melanio García (2005) En el último caso además, muchos campesinos fueron torturados en el campamento de la empresa, que ha aceptado pagar una indemnización al ser demandada ante los tribunales ingleses. En tiempos de García, cuando la empresa china Zijin había reemplazado a Monterrico Metals, la policía también mató a los campesinos Castulo Correa Huayama y Vicente Romero Ramírez (2009). 

Durante el gobierno de Humala, la policía usó el campamento de la empresa Xstrata en Espinar como centro ilegal de detención durante los violentos incidentes en que además mató a Rudencindo Manuelo Puma, Walter Sencia y al anciano Félix Yauri. Semanas después, se produjeron en Cajamarca las protestas contra el proyecto Conga y la policía mató  a Joselito Vásquez en Bambamarca y en Celendín a Eleuterio García, José Faustino Silva, José Antonio Sánchez así como a César Medina, de solamente 16 años.

Ante el recurrente panorama de impunidad, la reacción de Basombrío, disponiendo inclusive que los policías pasen por la prueba de absorción atómica para detectar quién mató a Quintino Cereceda, es un mensaje preciso para que la policía sepa que la vida de un campesino deba ser respetada. También es un mensaje para la empresa china MMG, cuyas arbitrariedades ya han generado cuatro muertes en Apurímac. Por eso, también debería aprovecharse la oportunidad para revisar los convenios entre las empresas mineras y la Policía Nacional que han deslegitimado a esta última ante los ojos de la población.    

Aportes y Comentarios:

- Frente al comunicado del Ministro del Interior, tengo que decirle al Ministro que no es suficiente: está clarísimo que la empresa minera MMG las Bambas, amparada bajo sus convenios con la PNP, hacen lo que les da la reverenda gana en Chalhuahuacho. Señor Ministro, muestre a toda la población, todos los convenios, todos. No solo aquellos firmados por Ministerio, sino los suscritos por empresas mineras con las Direcciones Regionales Policiales de Cusco, Apurimac, etc. Y algo, más cancele pues los convenios, basta de pensar que los peruanos no nos damos cuenta de los intereses que aquí se escoden. Y sugiero algo más, por qupe también no nos dice, en esta lógica de limpiar la Policía y fortalecerla, cuánto han recibido funcionarios de nuestra PNP en la suscripción de estos convenios. ¿Acaso no es cierto que, existe un porcentaje que recibe la PNP a una cuenta corriente por ello, y que prácticamente hemos mercenarizado nuestra PNP a las empresas mineras? Aquí no hay una acción policial unilateral, lo que existe señor Ministro es una empresa minera que hace lo que quiere con la PNP” (Ruth Luque, abogada de algunos de los campesinos detenidos en Chalhuahuacho el año pasado).

- La impunidad por matar campesinos es herencia colonial, la seguimos en la república; los hacendados mataban, violaban, torturaban, mutilaban y no había castigo por parte de las autoridades locales y nacionales porque ellos o sus hijos estaban en el Congreso de la República, las municipalidades, las iglesias y conventos, en todos los estamentos de poder local y nacional. Ahora, con el lema de la inclusión solo se incluye la gastronomía, el vestuario, la artesanía porque ello genera riquezas para los descendientes de muchos de estos hacendados. A los campesinos de ahora se les llama terroristas, ociosos, atrasados, perros del hortelano y demás adjetivos peyorativos (Ruth Borja).

Un testimonio:

Hoy por la tarde, en la avenida Camino Real en San Isidro, fui testigo de un acto racista de un transeúnte hacia un taxista que había invadido el crucero peatonal. Si bien es cierto, el taxista actuó inadecuadamente para ganar una carrera, ello en nada justificó los insultos "cholo" y "animal", empleados con mucha vehemencia... Sentí mucha vergüenza e indignación, con el fastidio además de no saber cómo reaccionar ante ese tipo de suceso. Proseguí mi rumbo perturbado y con la frustración de no haber podido hacer algo (Un estudiante universitario).

Además…

Juan Rivera Rondón, uno de los militares sentenciados por la masacre de Accomarca fue capturado el sábado en Barranco, gracias al programa de recompensas del Ministerio del Interior. 

- La renuncia del asesor Jorge Villacorta se produce después de una agresiva intervención hacia los indígenas en Saramurillo.  Paradójicamente, Kuczynski le había encargado asesorarlo en conflictos sociales.

- La Asamblea Universitaria de la PUCP aprobó el nuevo estatuto que normaliza la relación con el Vaticano, dejando fuera al arzobispo Cipriani.

- Hablando de Cipriani, éste y el representante del Arzobispado Walter Muñoz Cho, serán citados por el escándalo de corrupción protagonizado por el ex asesor Carlos Moreno. En nuestra opinión, los obispos Raúl Chau y Adriano Tomasi también deberían ser investigados. Acá se muestran los vínculos de Moreno con la Hermandad del Señor de los Milagros:  

- Profundo rechazo ha generado Producciones Tondero por contratar a la actriz Magdiel Ugaz, maquillándola para que haga el papel de una mujer afroperuana, como si no existieran actrices con esos rasgos. Se trata de la práctica del “Blackface” que existía en Estados Unidos hasta hace unas décadas.

- Hablando de racismo, el 11 de diciembre se realizará la Carrera contra la Discriminación y el Racismo, organizada por la Defensoría del Pueblo. En Tumbes, tendrá carácter binacional.

- Concluyó el quinto Tinkuy, encuentro de escolares indígenas y afroperuanos. Esta vez fueron recibidos por el Presidente Kuczynski en Palacio de Gobierno.

- Hablando de niños, la actriz y cantante Magaly Solier está preparando un disco con canciones en quechua para niños que ella misma está componiendo.

La frase W:  

El Perú no llegará al siglo XXI mientras la policía no acepte que los campesinos son seres humanos


domingo, 16 de octubre de 2016

¿QUÉ ESTA PASANDO EN LAS BAMBAS? ¿POR QUÉ LA PRENSA NO INFORMA?




 NOTA DE PRENSA URGENTE

Rodmy Cabrera, vocero de comunidades afectadas por Las Bambas (UCCAMBA) informa desde la comunidad de Pumamarca que hoy 14 de octubre se produjo una agresión policial contra comuneros que venían acatando un paro contra la mina y que esa acción ha dejado dos muertos. Uno identificado como Quintino Caresada Huisa, de la comunidad de Choqueca y el otro que está abandonado en los cerros. Testigos indican que habría varios caídos más y que recién mañana se los podrá buscar.

Desde horas de la mañana los policías se dedicaron a disparar desde los cerros a los comuneros que bloqueaban los caminos acatando el paro decretado por cuatro comunidades: Pumamarca, Choqueca, Allahua y Antuyo.

Ante la muerte de comuneros y por los heridos y detenidos, dos comunidades más decidieron plegarse al paro: Quehuira y Carmen Alto. La protesta puede ampliarse a varios otras comunidades cuyos dirigentes están llegando a Pumamarca en señal de solidaridad.

Lo más lamentable es que este conflicto se veía venir desde agosto en que la PCM no quiso enfocarse en el diálogo directo con las comunidades afectadas y desvió su atención a tratar solo con los gobiernos locales. Las comunidades fueron ninguneadas debido a la gravedad de las denuncias que hacían contra la empresa china MMG Limited por los estragos ambientales, sociales y económicos que les venía causando.

Son 47 las comunidades que tienen que ver con la zona de influencia de la concesión Las Bambas que abarca 35 mil hectáreas en la provincia de Cotabambas.

Estas comunidades están organizadas en una coordinadora llamada UCCAMBA, demandan el diálogo directo y la visita de las altas autoridades ejecutivas, congresales y judiciales a la misma zona para que vean con sus propios ojos todo el daño que viene ocasionando el megaproyecto Las Bambas.

Mayores informes con Rodmy Cabrera, coordinador y vocero de UCCAMBA
Cels. 983863744 y 972774026


AGRADECEMOS SU DIFUSIÓN
Fernando Gutiérrez
Comunicación
Cel. 944 247 352 (RPC) -  Cel. 997 828 006 (Claro)