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miércoles, 17 de agosto de 2022

EL “ESTANCAMIENTO ESTRATÉGICO” ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA.

 


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein

La pupila insomne

 

Tras la visita de Nancy Pelosi a Taiwán se despertaron muchas opiniones respecto de lo que podía y debía hacer China como respuesta. La semana anterior reseñamos algunas acciones que me hicieron llegar los lectores como conclusión de sus propias reflexiones. Muchas de ellas eran de carácter confrontacional y catastrófico, suponiendo la necesidad de una réplica por parte de China que hubiera conducido a una guerra, incluso de carácter nuclear. Tales opiniones no parecían considerar el impacto que un evento de estas características tendría en todo el planeta. Algunos razonamientos, de forma temeraria -desde mi punto de vista- aseguraban que si no había una dura respuesta (entendida esta como una de carácter bélico) iba a manifestar debilidad de parte de China.

Tratando de anteponerme a este probable punto de vista escribí “No obstante, para los que suponían que la respuesta china iba a ser el derribo del avión de Pelosi, la invasión con una fuerza naval al territorio de Taiwán, o la devastación de la isla con una lluvia de misiles hipersónicos, hay que decir que no saben nada de China, de su filosofía, de su historia, ni de su práctica política y diplomática”.

Sin embargo, tal inquietud motivó la mía por lo que me dispuse a investigar a fin de dar a conocer lo que los propios chinos piensan en términos estructurales acerca de su confrontación estratégica con Estados Unidos. Por esta razón, daré a conocer los aspectos más importantes de un largo artículo escrito recientemente por el Dr. Huang Renwei vicepresidente del Instituto de Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái titulado “¿Por qué la disputa de China contra el poder hegemónico estadounidense entró en una fase de estancamiento estratégico?”

En general el texto define que esa fase de estancamiento estratégico entre China y Estados Unidos es un intermedio entre las fases de “intensificación y amortiguación de la batalla”. Según el autor, esta etapa tendrá una duración de alrededor de 30 años en dependencia de las condiciones que China sea capaz de crear para lograr su objetivo de convertirse en una potencia moderna, del cambiante equilibrio de poder entre Estados Unidos y China y de cuánto influyan los cambios de gobierno en Estados Unidos y el ajuste que puedan hacer de su política hacia China.

En el esfuerzo de explicar esta interesante idea que señala el carácter estratégico de la confrontación entre las dos potencias, el Dr. Huang explica que el concepto de «fase de contención estratégica»; fue acuñado por Mao Zedong en su obra «Sobre la guerra prolongada», publicada en Japón durante la Guerra de Resistencia. En ese entonces Mao definió tres etapas para dicha guerra: la ofensiva estratégica de Japón, el enfrentamiento estratégico (o estancamiento estratégico) de China con Japón y la contraofensiva estratégica de China.

Sobre la base de esa concepción, el autor desarrolla su hipótesis, pero advierte que en comparación con aquel conflicto, hay tres diferencias principales con la rivalidad estratégica entre China y Estados Unidos en la actualidad: la primera es que esta nueva competencia no se produce en un marco de conflicto bélico. En segundo lugar, establece que la tercera etapa no estará signada por una contraofensiva estratégica, porque China no tiene el objetivo de derrotar completamente a Estados Unidos. La tercera diferencia es que tras un largo periodo de estancamiento estratégico, las relaciones entre China y Estados Unidos “entrarán en un estado de coexistencia y cogobierno”.

El investigador chino cree que la etapa de «estancamiento estratégico»; tiene tres características: el equilibrio relativo de poder entre las dos partes, la dificultad de que cualquiera de los dos bandos derrote al otro y la indefinición entre lo que podría significar la victoria y la derrota. Todo ello a partir de que ambas partes tienen una fuerte confianza en su capacidad para resistir y sostener el estancamiento estratégico: “Estados Unidos confía en que mantendrá la hegemonía mundial durante más de 50 años, y China confía en que logrará el gran rejuvenecimiento de la nación para 2050…”

Esta fase de estancamiento estratégico que se transita está caracterizada por la dualidad de las estructuras de poder chinas y estadounidenses. Ello se explica porque Estados Unidos se ha mantenido relativamente fuerte durante su largo declive, mientras que China se ha mantenido débil durante su ascenso, lo cual se está modificando. Esta característica ha hecho que el fundamento principal que se vive es el de una etapa de cambios sin precedentes que se transformará con el tiempo.

Para Estados Unidos la dualidad significa una cada vez mayor brecha entre su poder hegemónico y sus objetivos, toda vez que cuando en el mundo bipolar Estados Unidos y la Unión Soviética eran superpotencias, su hegemonía mundial era incompleta. Tras el fin de la guerra fría y la desaparición de la URSS, Estados Unidos se convirtió en la única superpotencia del mundo, estableciendo una hegemonía unipolar que no pudo swostener como se manifiesta con la retirada de las tropas de Afganistán y la crisis en Ucrania.

No obstante, en este período de largo declive estadounidense, Washington sigue siendo el país más poderoso del mundo basado en su considerable control financiero, mayor innovación científica y tecnológica, superior poder de ataque militar y la capacidad de influir en la opinión pública del mundo. En este sentido, hay que considerar que “declive de la hegemonía” no es lo mismo que “debilitamiento del poder nacional global” de Estados Unidos. Además, el sistema internacional actual heredado de la segunda guerra mundial sigue estando influido en una forma determinante por Estados Unidos, no obstante que ahora está intentando alterar esa situación, estableciendo lo que denomina «orden internacional basado en reglas» que no es más que una nueva imposición estadounidense.

En este punto, el también director del Instituto Pudong para la Economía de Estados Unidos dice que se deben considerar otras variables, si la confrontación entre las potencias emergentes y las defensoras es inevitable en el proceso de transferencia de poder a las grandes potencias. Así mismo, si la reducción de la brecha de poder entre las potencias ascendentes y las defensoras creará límites y conducirá a un enfrentamiento estratégico. Dicho en otras palabras, se debe tener en cuenta que en 2001, la economía de China era el 10% de los Estados Unidos mientras que este año llegará a ser del 77%. Esa cifra continuará ascendiendo sin que Estados Unidos pueda impedir que China lo alcance y lo supere. Otra variable que obliga a la reflexión es si las contradicciones estructurales entre China y Estados Unidos pueden transformarse en relaciones de confrontación en determinadas condiciones, o en relaciones de cooperación en otras. China y Estados Unidos tienen un alto grado de interdependencia y coincidencia de intereses, y ninguno puede abandonar por completo la relación complementaria con el otro e implementar el llamado «desacoplamiento».

Desde mi punto de vista esta última aseveración encarna una contradicción dialéctica, toda vez que no parece posible que en el futuro pueda haber “relaciones de cooperación” entre Estados Unidos y China porque ello entraña una confrontación antagónica entre socialismo y capitalismo, si es verdad que como se ha enunciado una y mil veces y se reiterará en el próximo XX Congreso del Partido Comunista de China, el país avanza hacia el socialismo. Este tema es obviado en el análisis del Dr. Huang.

En una nueva arista del asunto, también se analiza cuál pueda ser la duración de esta fase de estancamiento estratégico. El académico chino considera que eso dependerá de la velocidad del cambio en el equilibrio de poder entre las dos partes. Este poder se refiere a una competitividad global que abarca todos los factores, incluidos los económicos, militares, diplomáticos, políticos y de opinión pública en los que la competitividad científica y tecnológica viene a ser un elemento decisivo para establecerse como potencia nacional global contemporánea, por lo cual, la velocidad del desarrollo tecnológico de China determinará la duración de esta fase. En cuatro áreas: ciencia y tecnología, militar, finanzas y poder blando, Estados Unidos sigue siendo dominante y aunque la diferencia con China se está reduciendo, la misma sigue siendo significativa no obstante que se espera que para 2035, China se acerque al nivel de Estados Unidos en áreas tecnológicas básicas en su camino hacia el cumplimento de las metas estratégicas trazadas para el centenario de su fundación en 2049.

Este es el marco que permite entender la tendencia general de las relaciones entre Estados Unidos y China a fin de mantener la estabilidad estratégica, considerando –como se dijo antes- que cada cambio de presidente en Estados Unidos significará oscilaciones en la política entre las dos potencias.

Este contexto debería llevar a China a explotar el éxito de estos cambios cíclicos con el objetivo de ganar la iniciativa estratégica y aprovechar este periodo de amortiguación, evitando una confrontación a gran escala con Estados Unidos. El Dr. Huang concluye afirmando que: “…si queremos evitar un enfrentamiento estratégico entre Estados Unidos y China en un período de 20 a 30 años, tenemos que aprovechar […] para digerir las secuelas dejadas por el período anterior de intensificación y prepararnos para la crisis que puedan surgir en el siguiente período…”.

Como se puede observar, el asunto es mucho más complejo que las repercusiones que pueda generar el viaje de la señora Pelosi a Taiwán, la diatriba en torno a si se debió haber derribado su avión e incluso la posibilidad de ocupar Taiwán por la fuerza, operación que en términos militares no debería mayor inconveniente para China, pero que conduciría a una conflagración que Beijing quiere evitar a toda costa, porque el éxito de su pensamiento y de su filosofía, se sustenta en ganar por la superioridad de su poder blando, tal como se extrae de las enseñanzas de Confucio.

Twitter:@sergioro0701

Fuente: https://lapupilainsomne.wordpress.com/2022/08/15/el-estancamiento-estrategico-entre-estados-unidos-y-china-por-sergio-rodriguez-gelfenstein/

 

jueves, 28 de abril de 2022

NUEVA CONSTITUCIÓN: ¿UNA TÁCTICA CORRECTA O UN DISTRACTIVO POLÍTICO?

 


Por razones que sería largo explicar, soy bastante escéptico en los logros de un movimiento dirigido a cambiar la constitución peruana, en las actuales condiciones en nuestro Perú. No estoy en contra de una nueva constitución, pero, para resumir brevemente, mi escepticismo en el sentido de que ella sea garantía de un nuevo Perú, nace de que no hay una columna vertebral ni cabeza que conciban, planifiquen y potencien la lucha del pueblo, incluida la lucha por una nueva constitución. Lograr esa cabeza y columna vertebral es una tarea estratégica a largo plazo que demanda sacrificio y disposición a correr riesgos, incluso con pérdida de vida, debido a la reacción violenta de las clases y Estado opresores. Es decir, demanda la creación heroica a la que se refería Mariátegui.

La lucha por una nueva constitución es un recurso táctico importante pero llamado a diluirse, incluso si resulta triunfante en el recuento de votos, sin ese requisito de la visión y acción estratégicas. La estrategia demanda incluso la prioridad de revivir las hoy semi-difuntas organizaciones de la clase trabajadora, aplastadas por el aluvión neoliberal. Dónde están hoy los sindicatos, dónde el movimiento campesino organizado el cual, mal que bien, comandó y fue capaz de librar inmensas y muchas veces victoriosas luchas por la tierra hasta los años 60. Incluso el movimiento intelectual progresista actual está impregnado de neoliberalismo en cuanto no ve más allá de lo que le permite sus anteojeras neoliberales y el endiosamiento de la democracia abstracta, la que no pasa de ser una entelequia bajo el sistema económico burgués y de la sociedad burguesa en general. Se hacen extrañar, por ejemplo, los trabajos literarios de Alegría, Scorza, Arguedas, Salazar Bondy, etc., los cuales, mucho más allá del posterior relumbrón hueco de la literatura vargallosiana, anunciaban el surgimiento de una elevada literatura nacional con profundo contenido social. Incluso en el terreno político, el intelectualmente brillante movimiento social progresista de Ruiz Eldredge y sus compañeros sería visto hoy como extremista e incómodo para una izquierda que se afana en llegar a gobernar en la creencia de que pueden modificar el estado burgués semi-colonial peruano y que tiene miedo y vergüenza de definirse como socialista (¿comunista yo, nosotros, nuestro partido revolucionario?? ¡Horror!! No somos terroristas, no somos comunistas. ¡Somos demócratas!!, estamos en primera línea contra el terrorismo; acaso no defendimos al estado y a la República contra el terrorismo cuando gobernaba Fujimori??!! ¿Acaso no apoyamos a Alan, a Toledo, a Humala, etc. para salir de la crisis, aunque fuese con la constitución de Fujimori??). Por eso, puede parecer muy cuerdo ese llamado a centrarse en la reforma de la constitución, pero ésta no pasará de ser una versión más de las muchísimas que en nuestra historia republicana muestra el hueco contenido del activismo político izquierdizante sin el  norte de la lucha por la realización de los intereses de la clase trabajadora, sea ésta obrera fabril, campesina, o de los nuevos estratos de la fuerza de trabajo creados por el desarrollo del capitalismo computarizado  especialmente en los llamados servicios.

Al ver el activismo político que agita y amenaza como si tratara de tirar el libraco de la nueva constitución en la cabeza de la pérfida burguesía, uno no puede menos que preguntarse: y ¿quién se encargará de hacer cumplir la constitución? ¿O es que se piensa que la constitución, como varita mágica, va a atontar y finalmente hacer humo al imperialismo y a su servil burguesía semi- o neo-colonial? ¿En qué país estamos? ¿Es que se cree que la constitución va a pulverizar al gran monopolio minero, industrial y de servicios, y especialmente el monopolio del capital bancario (extranjeros por lo demás, pues los “grandes” banqueros peruanos y la “gran” burguesía peruana no son más que enclenques prestanombres del gran capital imperialista)? ¿Es que se piensa que la corrupción que permea todo el aparato estatal (y no solamente el gobierno) va a disolverse de muto proprio debido a que los corruptos son observantes fieles de la ley?? (Para quien no se haya enterado de la realidad de la corrupta semi-colonialidad peruana, le sería bueno leer atentamente los trabajos de Durand publicados por el IEP y la U. Católica). Y se dirá seguramente que el pueblo hará respetar la constitución. ¿Pero cómo? ¿Sin cabeza y con un cuerpo malaguoso?


Argumentar los ejemplos boliviano, chileno y mexicano como respaldando la lucha por la nueva constitución es ignorar la especificidad de las luchas y desarrollos históricos de esos pueblos. En todos ellos, sobrevivieron movimientos revolucionarios que, con mayores o menores éxitos, no pudieron ser derrotados. En el caso boliviano es conocida la importancia de los sindicatos y organizaciones campesinas; en el caso mexicano, existió siempre una intelectualidad y partidos con un marcado sentimiento nacionalista anti-imperialista, además del importante movimiento campesino. En el caso chileno, el movimiento popular es heredero del movimiento revolucionario reprimido por el pinochetismo y por ello pudo tener consignas y movimientos reivindicativos claramente revolucionarios y progresistas aún en medio de la violenta represión pinochetista. El caso peruano es otro. El conjunto del movimiento popular aquí está descabezado, desorganizado en su conjunto, su "dirección" si de ella se puede hablar, totalmente subsumida en los vericuetos corruptos del parlamentarismo y legalismo burgueses.

Es comprensible entonces que la mayoría del pueblo peruano no crea más en los partidos políticos, incluidos los de "izquierda". Pero eso no puede ni debe ser razón para negar la urgencia de darle cabeza y columna vertebral a la clase trabajadora, a sus organizaciones y aliados. La lucha por una nueva constitución y la lucha por los derechos de los trabajadores y el pueblo en general no deben estar desligadas de la persistencia en este trabajo organizativo, sacrificado y altamente idealista, heroico y con fe en el mito mariateguiano. Pensar que sin pensamiento ni acción consciente, coordinada y valiente, pensar que sólo con el activismo y la agitación se va a crear consciencia y marchar al socialismo es tremendamente irresponsable e históricamente condenado al fracaso, una vez más al fracaso del espontaneismo.

Son cuarenta años de neoliberalismo, es cierto, pero son también cuarenta años de una prédica reformista electorera acobardada por la represión, que sirvió para adormecer al movimiento popular y que logró sustituirlo con activismo reinvindicacionista desligado de los intereses de la única clase social que hoy por hoy podría emprender una lucha por la real transformación del Perú si tuviera la dirección y organización requeridas por los grandes cambios históricos, insuflando y englobando las luchas de las regiones y  las luchas sectoriales como aquellas  contra la represión de las mujeres -especialmente las de las mujeres trabajadoras-, contra la hipocresía y la represión machista y de género, por la satisfacción de sus demandas de salud, vivienda, alimentación, educación y otras. Cuarenta años, pues, durante los cuales el reformismo electorero izquierdizante sirvió para apuntalar el sistema burgués semicolonial, durante los cuales la principal obsesión era hacerse del cargo burocrático parlamentario. Hay que acabar con ese activismo sin norte y con el oportunismo liquidador del movimiento popular y de la clase trabajadora.

¿Quién lo va a hacer? ¿Quién va a reconstituir el partido de Mariátegui y las organizaciones, especialmente los sindicatos, de la clase trabajadora? No va a ser por cierto una izquierda embebida en los rituales congresísticos y leguleyos. La nueva cabeza, la nueva columna vertebral sindical y frentista será decididamente obra de nuevos actores, de jóvenes, de una nueva generación con el deseo profundo de luchar por un Perú nuevo arriesgando incluso su bienestar y seguridad, una nueva generación idealista como también lo fue en tiempo de Mariátegui y en la que él puso sus esperanzas, sueños que no se concretaron por su partida y, sobre todo, por el oportunismo y el arribismo que cundió entonces. ¿Quiere decir esto que hay que esperar a tener la gran organización antes de luchar por las reivindicaciones de los trabajadores y del pueblo en general? Por supuesto que no. De lo que se trata es de combinar ambas tareas, de liquidar el electorerismo y el activismo sin norte de clase, de estudiar nuestra realidad pues el socialismo peruano no será calco ni copia sino producto de la reflexión, del estudio y de la acción planificada para lograr el cambio. Y de no tener vergüenza de tener ideales ni de llamarse socialista o comunista o marxista. Dejemos al arribismo que se regocije con los títulos como señor senador de la república, señor alcalde, dejemos que se chante al cuerpo y deshonre esas bandas rojiblancas que satisfacen sus pequeños y mezquinos egos caciquiles.

 

En cuanto al papel de la religión en la historia del pueblo peruano, creo que hasta ahora el ensayo de Mariátegui sobre el factor religioso, después de un siglo, no ha sido superado y sigue totalmente vigente.  Ese ensayo, de validez universal, no es solo valioso por su penetrante análisis del factor religioso en una determinada formación social, sino porque es también un extraordinario ejemplo de la aplicación de la teoría marxista al problema de la relación entre estructura y superestructura. En ese ensayo, su dominio del método marxista de análisis de la realidad es brillante y es quizás lo más valioso, junto a sus descubrimientos y conclusiones sobre la historia y desarrollo del sentimiento religioso y de la religiosidad del pueblo peruano. En las universidades, por ejemplo, los marxistas recurrían a las pocas referencias explícitas de Marx que en sus obras mayores se encuentra respecto a la relación entre literatura y la economía.  Y generalmente hacían referencia a las escuetas referencias de Marx al brillo de la literatura griega clásica. Pues bien, en el ensayo mencionado, Mariátegui hace un brillante análisis lógico-histórico de la religiosidad del pueblo peruano y su relación con la organización económica del imperio incaico. Un torpe intento de contraponer el método dialectico en filosofía y en su aplicación a la historia, cree encontrar justificación en la distinción que hace Mariátegui entre materialismo filosófico y materialismo histórico. Lo único que demuestra ese aserto de Mariátegui es que él, contrariamente a lo que muchos sostienen, conocía muy bien la filosofía dialéctica marxista y no la confundía con su aplicación concreta al análisis de la sociedad.  De paso: quien pudiera sorprenderse por ese tratamiento objetivo, dialéctico, y por la tipificación del incanato por Mariátegui como una economía socialista,  seguramente se escandalizaría al enterarse que Frederick Engels (en su obra "Sobre la Religión") sostiene y demuestra que la predica de Jesús y sus seguidores fue una prédica socialista, que ellos fueron los primeros socialistas, pero que su doctrina fue corrompida por charlatanes y aventureros y más tarde entronizada como opresivo instrumento ideológico del imperialismo romano.

28/04/2022

Rebelde marxista

sábado, 14 de agosto de 2021

LA ESTRATEGIA DE LA OPOSICIÓN

 


Escribe Milcíades Ruiz

Lo que viene sucediendo en el escenario político actual, se veía venir. Las fuerzas retrógradas de la minoría nacional no aceptaban su derrota electoral por un desconocido político que la mayoría eleccionaria prefirió. Trataron por todos los medios de invalidar la voluntad popular. Al no lograrlo, persisten en sus propósitos de sabotear esa decisión mayoritaria. Para este fin. no interesa la validez de los medios a utilizar, incluso los vedados. Pero, esto podría ser contraproducente por lo siguiente.

Un plan de contrainsurgencia está en marcha. Al mismo, se han unido todos los que temen perder la estructura mafiosa sobre la que descansan sus poderes. Esta es la “madre del cordero”. En esta complicidad nacional e internacional, no importa si los argumentos son válidos, subjetivos o falsos. Por encima de la razón está el voto de los complotados, que tienen mayoría en el Parlamento.

Pecaríamos de ingenuos no darnos cuenta de la correlación de fuerzas en este combate formal. Por eso resulta sorprendente que, los mandos políticos insurgentes no hayan preparado sus defensas adecuadamente para resistir la ofensiva enemiga. Por el contrario, le dan motivos para sus ataques. Las inocentadas frente al adversario pueden ser fatales, porque este, no tendrá compasión de los débiles. Lo estamos viendo en los primeros movimientos. El alza del dólar no es una casualidad.

De nada sirve tener argumentos legítimos a favor de la razón. Podemos tener la fuerza de la razón, pero no la razón de la fuerza. En la misma línea que procede EE UU contra Cuba, la minoría nacional en torno a los grupos de poder desarrollarán su estrategia de sabotear, bloquear y agredir a la nueva administración para destruir su gestión. Cuenta con un poderoso aliado que es la prensa parásita que vive de los grupos de poder. No es un servicio gratuito. No es por la libre expresión. Es por el dinero.

Aunque no se quiera ver esto, como una guerra no declarada, la verdad es que la estamos viviendo. No tener consciencia de esto y creer que los enemigos actúan por amor a la santa democracia podría ser un grave error. Todo es falso. Hay que tomar los hechos como son, y no como aparentan. La repartición de las Comisiones parlamentarias estratégicas bajo comandos de la oposición revela el claro propósito de esta. La campaña de interpelación, a los flamantes ministros, tienen el mismo propósito.

Si la nueva administración no entiende lo que está pasando y no actúa a tiempo, reconociendo esta realidad, pagará las consecuencias. La oposición va a sufragar la salida de gente a la calle para generar caos. Pero el abuso de poder genera su contrario. El rechazo a las malas maniobras se acrecentará y se radicalizará. Los ataques obligan a tomar medidas de defensa legítima al no haber otra alternativa. O luchas, o te das por vencido. Las lamentaciones no resuelven lo que ya pasó.

Guardando las distancias y diferencias, el Gral. Juan Velasco Alvarado, era opuesto a organizar la base social para la defensa de la revolución de su gobierno. Fiel a su opción de no partido, no tuvo una defensa organizada cuando fue depuesto. De eso se aprovecharon sus enemigos para atacarlo, con movilizaciones opositoras financiadas desde el exterior como las de Guaidó en Venezuela. Pero allí, una movida en el tablero instalando la asamblea constituyente evitó la caída.

Es previsible que las movilizaciones opositoras, están en la agenda de esa minoría que quiere destruir lo que la mayoría del pueblo ha dispuesto. Crear dificultades económicas para subvertir es parte de la maniobra. Si la mayoría nacional no defiende lo que ha dispuesto, la minoría acabará con sus esperanzas. Otra vez, la amplia mayoría nacional será depuesta por una minúscula minoría. En esta disyuntiva, dar muestras de debilidad y no de fortaleza para gobernar, elevará los ánimos contrarios. Retroceder puede ser el inicio de la derrota.

Las bancadas opositoras en el Parlamento, abusando de su posición coyuntural va interpelar a los ministros para bloquear y provocar la caída del gabinete antes de presentar su plan de trabajo. A todas luces, es una sucia maniobra. Es atribución del presidente designar al gabinete. Es inadmisible que esta atribución tenga que compartirla con la oposición. Es írrito proceder contra el derecho. Pero en vista de que el presidente no accede a las exigencias opositoras, entonces buscan sabotearlo de otra manera.

También es atribución de la nueva administración, determinar la política exterior de su gobierno. Si modifica su orientación en uso de sus atribuciones, está en lo correcto. Interpelar por ello al canciller Dr. Héctor Béjar Rivera, también es írrito. La oposición, no es la que dicta la política exterior de la nueva administración y no puede imponer que la nueva diplomacia mantenga el “Grupo de Lima” cuando ya estamos en otra gestión gubernativa.

Lo mismo podríamos decir de la nueva política de integración regional que ha delineado el ejecutivo. Es su derecho, como lo hicieron gobiernos anteriores. Es legítimo su ideal bicentenario de integración que la cancillería rescata en un nuevo enfoque de las condiciones imperantes en el ámbito internacional. Es de pleno derecho y no se puede ir contra las facultades legales de la nueva gestión gubernamental. Siendo legítima la nueva postura de la cancillería, todo lo que la oposición reclame sin respetar el estado de derecho vigente, carece de asidero.

Los contrainsurgentes, al no tener razones jurídicas válidas para censurar al canciller, buscan otros argumentos políticos para justificar la sinrazón. Decir que le Dr. Héctor Béjar, ha sido guerrillero, no es un demérito, como tampoco es menos poeta Javier Heraud, por haberlo sido. Tampoco fue impedimento para que Mujica asuma la presidencia de Uruguay. Por el contrario, es un sacrificio que ennoblece a quienes entregan hasta la vida por sus ideales, no por interés personal, ni por dinero. Los que no conocen la vida de un guerrillero que lucha por su patria, no saben de la heroicidad de este sacrificio.

Los retrógrados de la oposición, ignorantes de la historia del bicentenario, deberían saber, la enorme ayuda que prestaron los guerrilleros a la expedición libertadora y a la independencia del Perú. Eran terror de las tropas realistas, no solo por las emboscadas, capturas, y abatimiento de tropas enemigas, sino también, su valiosa ayuda a las tropas patriotas en el abastecimiento logístico y víveres, correos de guerra como chasquis, etc. Tuvieron muchos más combates que los libertadores. En mérito a ello, el Gral. San Martín, expidió el siguiente decreto:

El valor y la constancia con que han contribuido las partidas de guerrillas a establecer la libertad del Perú, siguiendo el ejemplo del ejército, las hace dignas de la consideración del Gobierno; y por lo tanto he resuelto concederles las distinciones siguientes:

1°—Todos los oficiales y soldados de las partidas de guerrillas, llevarán una medalla al lado izquierdo del pecho, con esta inscripción en el centro del anverso: el valor es mi divisa; y en el reverso un sol en el centro, y al exergo esta inscripción: a las partidas de guerrillas; la cinta de que penda la medalla será bicolor, blanca y encarnada. La medalla de los oficiales será de oro, y de plata la de los soldados.

2°—Todos los individuos de las partidas de guerrilla quedan exceptuados del servicio veterano, a cuyo efecto se les dará una papeleta impresa y firmada por mí, que les sirva de resguardo.

3°—Serán atendidos en sus solicitudes, con preferencia para los destinos y gracias que pretendan.

4°—Perderán el derecho a estas gracias, los que desmientan con su conducta el amor a la disciplina y al orden que hasta aquí han acreditado.

Imprímase y publíquese. —  Dado en Lima a 1° de octubre de 1821

San Martín. —  B. Monteagudo.

Así pues, los opositores de la decisión de la mayoría electoral, podrán derramar toda la bilis que quieran despotricando contra los ministros y las decisiones del Ejecutivo, pero no tienen derecho a desconocer la voluntad mayoritaria del electorado. Lo que derive de esta decisión electoral, corresponde a esa voluntad. Puede haber errores y desatinos, como en cualquier nuevo gobierno, pero eso no debe ser motivo para anular la decisión mayoritaria que por derecho legítimo ha dispuesto el electorado.

La mayoría de ese electorado que tomó esta decisión histórica no es de izquierda, ni es comunista, ni es terrorista. Oponerse a la nueva administración, tramando argucias deshonestas, es oponerse a esa mayoría electoral. Persistir en la política sucia que llevó al electorado a rechazar a los políticos tradicionales, generará mayor rechazo. La victimización de la nueva administración fortalecerá a esta. Héctor Béjar saldrá fortalecido de su interpelación, cualquiera sea el resultado. ¿No les parece?

Agosto 14- 2021

Otra información en https://republicaequitativa.wordpress.com/