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lunes, 10 de octubre de 2016

HACIA LA COLONIZACIÓN DEL ECUADOR (1-2): COLAPSO DE UN PAIS Y SUS CIUDADES.



Perspectiva: Hacia la colonización del Ecuador (1-2)


COLAPSO DE UN PAIS Y SUS CIUDADES.
ECUADOR: LA DEUDA COMO DOGAL PLANIFICADO
PARA UNA NUEVA COLONIZACIÓN
Diego C. Delgado Jara (11-117) (M4-105) (M4-108)

I. REALIDAD EVIDENTE Y LÓGICA IRREBATIBLE}

1. ¿Cómo proceden las más gigantescas multinacionales y los círculos financieros más poderosos del orbe, empeñados en imponer un inhumano Nuevo Orden Mundial sometiendo a una dictadura,  depredación y vasallaje a todos los pueblos del planeta, para controlar, subordinar y doblegar a un país soberano en el plano económico y político, para en los hechos imponerle un implacable tipo de sometimiento y colonización así como succionarle el patrimonio social y nacional de todas las colectividades del planeta?

2. ¿De qué modo esta dictadura corporativa global puede forzarle a una sociedad a entregar –en forma inapelable- su riqueza y patrimonio, incluso utilizando la violencia legalizada con leyes saqueadoras y aparatos de seguridad multiplicados y despiadados, luego de haberle desarmado en forma absoluta a la población con el pretexto de la delincuencia con la complicidad de gobiernos infiltrados y que obedecen a sus mezquinos intereses y codicia insaciable?

3. ¿Cómo extraerle, con regímenes y parlamentos instalados con o sin fraude, sobre todo de turbio origen electoral, en forma “legal”, cantidades gigantescas de dinero de los ciudadanos, como se hace con los impuestos insoportables y esquilmadores –tanto de carácter nacional como local-, de manera replicada a la forma que se hacía desde los siglos de la colonia española con los tributos para la corona? Lo que en los siglos de dependencia española iba –del saqueo del pueblo- para la corona, ahora se transfiere para los acreedores internacionales y sus intermediarios locales.

4. ¿Cómo imponer terribles y adicionales sacrificios empobrecedores a todos los miembros de una nación con el pretexto de una deuda pública impagable contraída a sus espaldas, y sus intereses leoninos, con la finalidad inequívoca y colusoria para arrebatarle su patrimonio social y nacional, como se está haciendo en forma genocida con Grecia y otros países sometidos a las políticas de un monstruoso, cruel y globo colonizador Nuevo Orden Mundial?

5.¿Cómo evitar los escandalosos, y muchas ocasiones no advertidos, fraudes electorales para que no coloquen más tiempo y cometan mayores daños los alfiles de esos círculos financieros y grandes transnacionales en el poder, formados con antelación –como abejas reinas para una colmena amedrentada- en determinadas universidades extranjeras escogidas para el efecto? ¿Acaso no es conocido que a los gobiernos concertados de una colectividad nacional les “obligan” para que congelen y hasta reduzcan las remuneraciones de sus trabajadores y los montos de las jubilaciones para transferir esos dineros sustraídos a los acreedores concertados?

6. ¿Cómo exigir que destinen los fondos suficientes e irrenunciables para educación, salud, trabajo, vivienda, seguridad social, alcantarillado, transporte público, agua potable, saneamiento ambiental, infraestructura básica, en vez que se privilegie el “honrar” el pago de deudas ilegítimas, odiosas y execrables no solicitadas ni usufructuadas por los herederos forzosos de dichas obligaciones infames y colusorias?

7. ¿De qué forma someten (incluso utilizando la fuerza, vigencia de leyes esquilmadoras y punitivas, y creando otros cuerpos represivos) a su población para esclavizarla y volverle tributaria con una lluvia insoportable de impuestos, incremento del costo de los servicios básicos (como telefonía, electricidad o agua potable, por ejemplo), y reduciendo las inversiones sociales al máximo tanto en sectores urbanos como rurales?

8. ¿Acaso no es un nuevo mecanismo de incremento de deudas complementarias para cargar más obligaciones para una nación mediante los créditos externos que pueden gestionar en forma directa los Gobiernos Autónomos Descentralizados, sobre todo los municipios, conforme ahora lo viabilizan en forma expresa los Arts. 125 y siguientes del Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas, publicado en el Segundo Suplemento del Registro Oficial 306, del viernes 22 de octubre del 2010? ¿Es acaso casual que se permitan varias fuentes de endeudamiento adicional, desde organismos seccionales, al margen del Estado –pero bajo su garantía y responsabilidad-, como se impulsó en Grecia, España, y otros países, incluso para edificar obras de dudosa utilidad y grande dispendio? Pareciera que el objetivo político es endeudar a una sociedad sin límite, con la certidumbre que a mayor deuda insuperable dependencia de una colectividad. Y claro, a mayor deuda de uso local, se incrementan los impuestos prediales y de todo género, y de las tasas en forma incontrolable. Todo se paga: desde el uso de un baño hasta un estacionamiento breve. Los ciudadanos quedan presos de una succión imparable.

9. ¿Cómo aprisionarle a una sociedad y, por intermedio de los llamados Gobiernos Autónomos Descentralizados, GADs, a sus habitantes urbanos y rurales, para vía tributos y tasas chuparles y extraerles hasta el último centavo de sus pobrezas para poder cumplir con obligaciones financieras no solicitadas por sus pobladores, y la mayoría de veces sin debida fiscalización ni control político? ¿Cómo obligarle a una nación a doblegar su soberanía para despojarle de su patrimonio social y nacional, así como sus recursos mineros, petroleros, gasíferos, tierras raras, parte de sus remuneraciones, y forzarle a ceder sus servicios fiscales más rentables como la telefonía celular? Resulta evidente que el proceso de nueva colonización solo ha cambiado de métodos.

10. La respuesta a todas las inquietudes expresadas es una sola: Endeudando a un país para que con esta depredación planificada pague las deudas no solicitadas y contraídas por los alfiles de los grupos financieros encaramados con o sin fraude en la dirección de nuestros países. ¡Colocándole -con o sin fraude- gobiernos títeres, caballos de Troya al servicio de las entidades financieras y grandes corporaciones extranjeras, para gastar primero todas sus reservas económicas y luego –de modo planificado- endeudarlo e hipotecar su futuro a la voracidad de los grupos financieros externos! ¡Es notoria la aplicación de una estrategia tenebrosa! ¡Se ha diseñado una política criminal para bloquear su economía y su futuro, con deudas innecesarias, crecientes y asfixiantes, al servicio de las grandes monopolios –sobre todo financieros- que quedan como acreedores de tiempo ilimitado de las naciones que han caído en sus garras!

11. Esta fórmula ya la aplicaron en Grecia, España, Irlanda, Portugal, y muchos otros países del Tercer Mundo. Resulta indignante apreciar a los regímenes que endeudaron a los países indefensos e inermes, en forma concertada, mirar solazándose como se extraen –en forma delincuencial- hasta la última gota de sudor y sangre que pueden succionar a los pueblos depredados al máximo. ¡Endeudar en forma innecesaria a una nación es una forma planificada de colonización descarada y concertada, así como una fórmula criminal de auténtica asociación ilícita o delito colusorio para destruir a naciones enteras!

12. ¿Cómo se pagan las deudas externas de los países? ¡Con la entrega de las minas, del petróleo, de los puertos, de las empresas fiscales y servicios públicos más rentables! ¡Con el congelamiento o reducción de salarios y de jubilaciones, con recortes para servicio médico y educativo, con incremento del costo de los servicios básicos y tarifas, impidiendo que los posean quienes carezcan de esos servicios elementales, con la multiplicación de los impuestos y tasas en forma despiadada! ¡En otras palabras y resumiendo: destruyendo o deteriorando los niveles de existencia y bienestar de los habitantes de una nación! ¡Hablan de Buen Vivir en el discurso pero aplican en los hechos el auténtico mal vivir e hipotecan el futuro de esta y de las próximas generaciones!

13. La metodología es similar en todos los países que han quedado en manos de los alfiles al servicio del Nuevo Orden Mundial o Globo Colonización y defienden los intereses de las grandes corporaciones y del capitalismo corporativista planetario empeñado en subyugar a todos los pueblos del orbe con la más feroz y nada refinada de sus armas: el endeudamiento aprisionador de su futuro y riqueza. En primer lugar acaban con todas las reservas y ahorros de una nación, sea con el derroche, multiplicando en forma innecesaria el aparato burocrático por ejemplo, y sobre todo con la corrupción, el saqueo escandaloso de las arcas públicas, y el gasto desenfrenado, sin precedentes ni fiscalización. Cuando han acabado en forma deliberada las reservas de un país, se lanzan en forme frenética a endeudar a ese país para dejarlo exhausto, atado de manos y pies a órdenes de los dueños del capital mundial. Así procedieron con Grecia y otros países depredados, que son un espejo doloroso, aleccionador y previsible, a donde nos conducen en forma demencial los alfiles del Nuevo Orden Mundial instalados en la dirección de la República del Ecuador.

14. Se supone, por sentido común, que si una sociedad dispone de mucho dinero no hace falta que se endeude, sino que utilice esos recursos en forma creativa para fortalecer al máximo su capacidad productiva y soberanía alimentaria, generar valores para satisfacer la mayor cantidad de necesidades, y brindar el mayor número de puestos de trabajo para bienestar de sus ciudadanos. Pero en las políticas del Nuevo Orden Mundial, a través de sus alfiles, se tenía previsto agotar a la mayor brevedad esas reservas –y ya han cumplido estas tareas-, como preludio forzoso que explique y justifique, con una propaganda apabullante y sin réplica, el endeudamiento frenético para la nueva subyugación colonial al capital internacional.

II. EL DINERO EVAPORADO

1. En la política de depredación nacional, cabe recordar que jamás en la historia del Ecuador nuestro país recibió tanto dinero como en la última década, y está tan pobre. Entre el 2007 al 2010 se estiman ingresos petroleros promedio de 83 dólares por barril de crudo. Desde febrero del 2011 a noviembre del 2014 se ubicó el precio entre 90 a 110 dólares el barril. El Observatorio de la Política Fiscal estima ingresos, desde el 2007 al 2015, por USD 91.000 millones por petróleo; esto es el 60,49% del total de los ingresos petroleros a partir de 1972.

2. El Eco. Eduardo Valencia Vásquez, director del Instituto de Investigaciones Económicas de la PUCE hasta hace poco, denunció que el doble de todos los ingresos recibidos por petróleo provinieron de impuestos, y que el Gobierno manejó hasta inicios del 2015 no menos de 275.000 millones de dólares. Pablo Dávalos, uno de los más serios analistas del país, estima que manejó en ese mismo lapso un mínimo de USD 300 mil millones. Se ha advertido que con los ingresos de las entidades cuyos gastos no deben constar en el presupuesto general del Estado, al tenor de lo dispuesto en el artículo 292 de la Constitución, como es el caso del IESS, de las empresas públicas, entidades fiscales financieras y GADs allegados, el oficialismo controló o manejó no menos de 400.000 millones de dólares.

3. El régimen del presidente Rafael Correa reconoce que las 8 nuevas centrales hidroeléctricas en construcción cuestan 4.721 millones de dólares. (Vistazo Nro. 1141, del 12 de marzo del 2015, págs. 105-110) En vías ha gastado, desde el 2007, USD 8.840 millones, según lo reconoció en forma pública y expresa el 5 de enero del 2016, en la inauguración del anillo vial del cantón Quevedo. (Expreso, miércoles 6 de enero del 2016, pág. 4). Y ya no hay dinero. Todas las obras que se exhiben en la propaganda oficial de la supuesta “revolución ciudadana” solo son una fracción de una deuda pública multiplicada en más del 400% solo en su período, y con las cifras más conservadoras. El ex ministro de Finanzas de este gobierno, Fausto Ortiz, calcula, al margen de los ingresos referidos, que la deuda pública está en USD 40.003 millones; cantidad menor en alrededor de 20 mil millones de dólares en comparación de otros cálculos objetivamente realizados. Sólo en el 2015 se estima que se ha endeudado al país en USD 12.500 millones donde se incluyen más de cuatro mil millones tomados del Banco Central. Este monto monstruoso e injustificado (reconocido solo en forma muy parcial) es muy difícil de pagar porque ya se han anticipado ventas de altas proporciones de la producción petrolera hasta el año 2024 y la población está agotada ante cualquier nueva tributación.

4. ¡Sólo este monto reconocido de 40.003 millones de dólares, en forma muy conservadora (a los que deben agregarse 1.000 millones en bonos a pagar al 10,75% de interés anual, informados a fines de septiembre del 2016, de nueva deuda y que no incluye las ventas anticipadas de petróleo ni los créditos garantizados con crudo, y otros créditos reservados, con los que se supone superaría con facilidad los 60 mil millones de dólares), equivale a 8,47 veces el valor de la construcción de todas las hidroeléctricas. Significa 4,52 veces todos los tan publicitados gastos en carreteras desde el 2007. Es el equivalente a 7,62 veces el costo del nuevo canal de Panamá que significó USD 5.250 millones, y que permite el paso de los buques Post Panamax, con capacidad de transporte de veinte mil containers cada uno de ellos, con un canal nuevo o trayecto ensanchado de 77 kilómetros entre los océanos Atlántico y Pacífico con toda su red de exclusas! ¡Como dato comparativo, en el año 2010 la deuda pública del Ecuador estaba en 10.000 millones de dólares!

5. ¡Y ya no existen reservas! ¡Y nadie ha fiscalizado nada! Por ello van a entregar a una empresa extranjera por treinta años la recién construida central eléctrica Sopladora (de 487 megavatios de capacidad), y de la que dicen que en 5 años de paga su costo. ¿Cómo entender que se entreguen por treinta años y todo su costo se recupera en sólo cinco años? Ya cedieron campos petroleros como el AUCA con el 19% de las reservas totales del país y se alistan para entregar el campo Sacha de similares reservas. Está en venta la empresa pública Corporación Nacional de Telecomunicaciones, CNT. Está autorizada la venta de la Flota Petrolera Ecuatoriana -FLOPEC- con sus 7 buques; al igual que la empresa de aviación TAME con sus 17 naves. Lo oferentes para adquirir la fábrica de ropa militar y policial FABREC, están que se tropiezan. El Banco del Pacífico, el tercero en reservas y operaciones del país, está listo para su venta. Las fábricas de cemento vendieron el 65% de sus acciones. Ya están concesionadas las más importantes minas de oro, plata, cobre del país –incluyendo la segunda mayor reserva del mundo en este mineral en la mina Panantza San Carlos de Morona Santiago-, siendo las multinacionales más favorecidas las chinas Junefield y Tongling Nonferrus. Puerto Bolívar y Posorja van a manos extranjeras por cincuenta años y por cantidades irrisorias, y muchos otros bienes nacionales tienen el mismo destino. Están de venta 49 bombas de gasolina de Petroecuador. Una reserva de 466.000 onzas de oro físico, una cantidad mayor al rescate de Atahualpa pagada a los españoles en 1.532, están en prenda en manos de la Goldman Sachs, a cambio de un crédito de 400 millones de dólares, y cada vez hay menos esperanzas que vuelvan al país. En el colmo de su cinismo el régimen más ultraneoliberal habla contra el neoliberalismo que lo ha superado con creces! ¡Este régimen ha hecho realidad lo aspirado por Febres Cordero, Durán Ballén, Mahauad Witt, Noboa Bejarano y se disfraza de “izquierdista”!

6. Mientras se habla con grandilocuencia de “Buen Vivir” 889.000 jóvenes menores de 29 años no estudian ni trabajan. El 12% de los jóvenes se suicida. (Expreso, 4 de abril/ 2016). El sistema educativo está desarticulado; a muchos de los mejores médicos les aplicaron las “renuncias obligatorias” y han dejado de atender a ciudadanos pobres y necesitados. Desapareció el más importante Instituto científico del país, el Izquieta Pérez, que elaboraba vacunas y analizaba la calidad de los medicamentos, entre tantas tareas. La función judicial está amarrada y se utiliza para perseguir y acosar a los opositores. Buscan desinstitucionalizar a las FF. AA. y forzarle para el uso de represión interna represiva, entre otras entidades. Ya no existen los normales para preparar maestros primarios, como tampoco las Facultades de Pedagogía para capacitar a los profesores de secundaria. Ahora existe el INAE donde desde la dirección a la planta docente está llena de profesores de veinte países en un proceso de desnacionalización del sistema educativo. Desde la formación académica se piensa y aplica en función de la globalización. Los indígenas reclaman que más de dos mil establecimientos bilingües han sido afectados, y que las escuelas del milenio son centros de homogenización educativa donde les despojan  de la práctica de su lengua vernácula y del estudio de su historia e idiosincrasia.

7. Muchos derechos y libertades, como el de opinión y organización, han sido mutilados, para que la población no se entere de lo que sucede, ni organizada reclame. La represión se ha multiplicado. El derecho a la intimidad ha desaparecido y dicen que lo defienden. ¡Están creando 5 grupos de civiles armados con el “Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público”, con alrededor de 15 mil miembros, y al margen de las FF. AA. y de la Policía, violando el Art. 158 de la Constitución que solo permite la existencia de estas instituciones para el manejo autorizado de la fuerza! Para que las organizaciones populares no reclamen las ilegalizan; para que la sociedad no proteste ante el despojo y la destrucción de la producción nacional van armando un Estado Policial Electrónico, de represión ilimitada, antes no conocido en el país. Para redoblar el control social cada GAD municipal debe disponer de su propia policía. Un espejo para que la sociedad ecuatoriana y sus municipios se miren en cuanto al funcionamiento del proceso globalizador, y sus tremendas consecuencias, está en Grecia. Apreciemos su experiencia sistemática y progresiva de despojo.

de: Javier Albañil Ordinola javierao50@yahoo.es [AHuA] <AHuA@yahoogrupos.com.mx> a través de returns.groups.yahoo.com
fecha: 5 de octubre de 2016, 16:58
asunto: [AHuA] Rv: Hacia la colonización del Ecuador. Saludos.
lista de distribución: AHuA@yahoogrupos.com.mx
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COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
10 de octubre 2016

jueves, 30 de junio de 2016

NACIONALISMO E IZQUIERDISMO: DOS VÍAS EN LA SENDA DEL LIBERALISMO



A lo indígena le sucede con la sociedad oficial lo mismo que a la muerte con los aferrados a la vida: ambos son colocados como negación de cualquier existencia posible. Así como la vida es la permanente huida de la muerte, en nuestros países lo "social" es la perpetua prevención de lo "indio" en el ordenamiento público; el progreso es el exterminio del indio o su doma ciudadanizante; y aun aquí, convertido en semiproletariado nómada, cualquier atisbo de indianidad es objeto de renovadas pesquisas y aplazamientos sociales: la modernidad es el extático holocausto de la racionalidad indígena, aunque lo que la sustituya sea un vulgar remedo de las inalcanzables angustias del occidental industrial; la nacionalidad es la erradicación de las identidades colectivas irreductibles a la abstracción del Estado, en tanto que la diferencia es la folclorización paternalista de las distinciones civilizadoras.

Tan internalizada está esta horrorización del llamado mundo indígena, que hasta sus personificadores, cuando pueden, salen despavoridos de allí en una búsqueda redimidora de la normatividad que los esclaviza. Lo indio es pues, para la racionalidad estatal, la purulencia social en proceso de displicente extirpación; es la muerte del sentido histórico de lo válido.

Y, sin embargo, todo brota y vuelve ineludiblemente a él: la riqueza, el poder, el colonialismo, la república son distintos nombres dados a la confiscación de las facultades creadoras que emanan de los músculos y las mentes indias. En esta irresistibilidad productora radica la tragedia de su extorsión histórica, sistemáticamente renovada a título de catequización, de patria, de campesinización, de ciudadanía o multietnización; en este sentido, se puede hablar del colonialismo como la enajenación fundamental del devenir de la sociedad contemporánea, en la medida en que anuncia la conversión de las potencias vitales del indio en fuerzas separadas, y luego ajenas, que se vuelven contra
él para domesticarlo y someterlo. Curiosamente, los mal llamados proyectos "revolucionarios" del último siglo, lejos de oponerse a esta obra devastadora, han resultado ser sus secuaces, con una efectividad sorprendente.

El nacionalismo de  Estado

Si bien es cierto que las elites coloniales, preservadas con la república, jamás abandonaron, y cuando pudieron lo llevaron a cabo, el íntimo deseo del exterminio físico de la población indígena, la prédica nacionalista ha sido la que mayores estragos ha provocado en la continuidad material y espiritual de las entidades colectivas indígenas.

Arropado en una extraordinaria predisposición popular antioligárquica, el Estado nacionalista cristalizó el proceso de delegación centralizada de soberanías públicas en manos de un equipo de funcionarios profesionales, que a la larga resultó el más exitoso de los últimos siglos. Para que funcionara esta sumisión, que cautiva ya no los cuerpos sino las almas de la gente, se precisaba algo mucho más poderoso que la fuerza compulsiva capaz de saciar el hambre de tierra, provocada por el monopolio hacendal, y algo mucho más persuasivo que el control de recursos monetarios susceptibles de corromper las fidelidades populares a favor de un Estado pródigo; se requería, por sobre todo, la uniformización del sentido popular de totalidad social imaginada, imprescindible para la reproducción material y simbólica, que es la que habilita la posibilidad de una abdicación generalizada de las prerrogativas públicas en manos de una asociación de especialistas permanentes. Y qué mejor para esta taylorización del espíritu social que la igualación compulsiva a través de la propiedad privada, la ley, la escolarización universal, el servicio militar y las restantes tecnologías de ciudadanización estatalizada, que precisamente comenzaron a funcionar una vez dispersado el humo de la insurrección de abril.

Con la construcción del individuo abstracto o sindicalizado como modos de existencia ciudadana estatalmente reconocidos, el Estado, más que emblematizar la nación, aparecerá como la nacionalización misma de la población, capturada por los límites territoriales de su influjo. Todo lo que se opone a este achatamiento homogeneizador, será catalogado paralelamente como apatrida, comunista, subversor, salvaje.

El régimen tributario del Estado colonial quedará así desdoblado en registro cultural y moral, que debe ser ofrendado diariamente en el altar de una burocracia escolar, militar, legislativa e informativa que patrulla la conciencia del flamante ciudadano. De México a Argentina, de Brasil a Colombia, de Cuba a Bolivia, el llamado Estado Nacional ha representado la producción en serie de este anónimo espécimen social llamado ciudadano civilizado, poseedor de ambiciones similares y penurias comunes. Su auténtica personalidad es el Estado, peor aún, el hombre del Estado que lo distingue en los mapas o el volumen de escurridizos beneficios que la membresía estatal permite ostentar ante las repúblicas vecinas más desdichadas.

En todos los casos, la nación-del-Estado, afanosamente perseguida por las elites mercantiles en el último siglo, ha consolidado el intento más sistemático y feroz de extirpación de las identidades sociales indígenas. Junto al disciplinamiento político-cultural, llamado a "incorporar" en la "nación"' y en la "cultura" a sujetos supuestamente "carentes" de ellas, el mercado, el dinero y el asalariamiento duradero han sido propuestos como métodos para arrancar al indio de un supuesto primitivismo petrificado en la comunidad agraria. La nación, propugnada por audaces profesionales urbanos, no ha sido entonces otra cosa que la coartada de la forzada descomunitarización de las poblaciones urbanas y suburbanas, y su encapsulamiento pasivo en una comunidad abstracta, distinguida por la falsa igualación de derechos públicos de personas económica, cultural e históricamente diferenciadas profundamente.

Este proyecto de decapitación de realidades sociales con distinto contenido étnico-cultural, productivo-organizativo, en la mayoría de los países ha culminado, o no falta mucho para lograrlo; mientras renuevan ímpetus para esta moderna cruzada, los "nacionalistas revolucionarios", de viejo y nuevo cuño, exhiben a los reductos indígenas como peculiaridades antropológicas a donde ir a verter las inclinaciones filantrópicas o turísticas de los componentes más sensibles de la "sociedad nacional".

Sin embargo, hay países donde este arrasamiento social inconcluso en su resolución es deliberadamente reproducido en ése, su estado de suspensión. Mas esto no se debe sólo a lo que algunas corrientes de pensamiento han calificado como inexpugnable resistencia de las agrupaciones llamadas "indígenas", y a un reprochable miserabilisimo estratégico de las elites gobernantes; ciertamente esta desestructuración a medias de la identidad material "indígena" tiene que ver con la densidad preservada de las formas comunales, con la falacia del proyecto homogeneizador del Estado, pero también, y ésta es una de las paradojas de la resistencia simplemente local al expolio colonial, porque es en la simultaneidad jerarquizada de distintas formas productivas y organizativas que el régimen del capital comercial, industrial y financiero puede supeditar formalmente a un conjunto abundante de tecnologías, de fidelidades culturales, de capacidades productivas no capitalistas, al proceso de monetarización forzada y a la posterior valorización del capital social considerado en su conjunto, sin que para ello medie la necesidad de grandes inversiones. Paradójicamente, se trata de un circuito de monetarización y capitalización, también implementado activamente por los propios estratos subalternos urbano-rurales, que reproducen entre sí, unos contra otros, los mecanismos de extorsión que soportan de las elites gobernantes, incrementando aún más su vulnerabilidad respecto a ellas.

El cuentapropismo, la migración intermitente a empleos precarios, la creciente mercantilización de los recursos familiar-comunales, que se deprimen sin extinguirse, son las tortuosas rutas a través de las cuales se despliega este modo de expropiación indirecta del trabajo indígena. La conversión de estas antiguas formas de acumulación del capital en programa explícito de "modernización" es lo que, en términos del consumo de la capacidad de trabajo, se ha venido a llamar neoliberalismo. Los multiculturalismos y multietnicismos con los que hoy barnizan su retórica las criaturas del nacionalismo de Estado, lejos de superar la señalización nacionalista, vienen a resarcir sus frustraciones, ya que la "tolerancia cultural" que se invoca es simplemente la legitimación discursiva del neototalitarismo del capital, que se nutre del retorcimiento suspendido de racionalidades comunales fragmentadas, parcialmente reconstituidas, y para las que las diferenciaciones culturales y políticas deliberadamente fomentadas por el Estado vienen a cohesionar los ritmos escalonados e intermitentemente congelados de la subsunción productiva al capital.

El socialismo de Estado

Si el "nacionalismo revolucionario" se presentó como la conciencia burocrática del Estado, el izquierdismo con ínfulas de marxista lo hizo como teologización de la razón estatal.

Con notables excepciones, abruptamente censuradas, la vulgata marxista se presentó en el continente como grosera apología gubernamental. La crítica radical e implacable de lo existente, inmanente a un marxismo serio, fue sustituida desde los años treinta por sacralizaciones de un " partido" y un Estado paranoico, que se creían portadores de un designio ineluctable del curso histórico.

Mientras el primero creía preservar, en la avidez confabuladora de sus miembros, la conciencia emancipada de la sociedad, y sus consignas profetizaban el advenimiento del nuevo mundo, el segundo encarnaba la eficacia actuante de la revelación. El todo poderoso Estado, cuya omnipresencia en todos los rincones de la sociedad sería la consumación de la revolución salvadora, tenía en esos partidos a sus clérigos, encargados de anunciar y conducir la nueva sociedad. La fe secularizada en el programa dividió el mundo en fieles y pecadores, estos últimos susceptibles de conversión a través del culto parroquial de la proclamada militancia.

Esta política ejercida como credo monástico no podía menos que converger en la divinización de las jerarquías ventrílocuas que se atribuían la palabra y el mandato de la gente, en este caso, del proletariado y del pueblo. ¿Qué hay que dar pan a los hambrientos? ¿Qué hay que dar agua a los sedientos? ¿Qué hay que curar a los enfermos? ¿Qué hay que dar trabajo a los desocupados? ¿Qué hay que dar tierra a los desposeídos? ¿Qué hay que liberar a los oprimidos? Por supuesto, responden. Y quién más propicio para tan noble tarea que el supuesto "Estado socialista", que sabe lo que la chusma de hambrientos inconscientes necesita.

Pero si hay que dar de comer, de beber, de trabajar, primero los apóstoles de esta empresa han de tener los panes que se han de repartir y el vino que se ha de dividir. El Estado nacional popular, "obrero" o como quiera llamársele, pero Estado al fin, precisamente ha de ser la ocupación centralizada de las riquezas en manos de una autotitulada vanguardia benevolente, que ha de dar a todos en nombre de todos. Así, si antes era tras la nación que se agazapaba el pequeño capital local, ahora es el fantasma de una revolución tras de la que se halla emboscada otra angurria particular del burócrata convicto, que quiere encumbrar su interés privado como interés colectivo.

¿Y es que acaso la estatalización de la producción, de la riqueza, de la vida, que tanto añora el pensamiento izquierdizante trastoca lo que nacionalistas, republicanos y realistas han implantado siglo tras siglo? Para nada. Simplemente elevan a grado superior lo que sus antecesores han inaugurado. El clásico mercado laboral del capitalismo de libre concurrencia, en el Capitalismo de Estado Absoluto, impostoramente llamado "socialismo" (por ejemplo, la ex Unión Soviética) es metamorfoseado en sobreacumulación de obreros en oficios irrelevantes, que compiten entre sí frente a los directores de empresa nombrados burocráticamente por el "partido"; la equivalencia de la fuerza de trabajo a un quantum de trabajo abstracto cosificado de la sociedad de mercado tiene en el Estado Propietario a su difusor, que se yergue como equivalente general simbólico de la abstracción de los distintos trabajos concretos. La tiranía patronal en el proceso de trabajo de la "libre empresa", en el capitalismo de Estado, es sustituida por el despotismo funcionario, que replica las exigencias empresariales en el trabajador directo; la competencia entre las empresas tiene en este supuesto "socialismo" la forma de competencia de ramas de producción en la asignación de recursos materiales y humanos, mientras que la propiedad estatal, en vez de hacer desaparecer los mandos jerárquicos y el uso de las tecnologías como medios de explotación y descalificación de las autonomías obreras en la producción, las intensifica y unifica como patrimonio de los organismos burocráticos de la planificación.

La estatalización de la sociedad, en la que un tipo de izquierda se ha regodeado durante el último siglo, en los hechos ha reemplazado la valorización del valor en cuanto intención personal de empresarios-propietarios por el mismo proyecto, pero ahora encauzada como estrategia centralizada de jerarcas públicos. El mentado "socialismo" al que convocaban, en realidad solamente encubría un capitalismo de Estado y un correlato político que, precisamente, idolatraba al Estado y a cualquier práctica que lo venerara. La política, desde entonces y hasta ahora, ha quedado deformada como querella evangélica, en la que puñados de funcionarios se disputan el derecho a los cargos públicos.

Tenemos así que, mientras para los funcionarios en ejercicio hacer política es rotar en ministerios, ocupar oficinas gubernamentales y hacerse elegir en las diputaciones; para los protofuncionarios, que se llaman de izquierda mientras están en la sala de espera, la política es la ocupación de direcciones sindicales, centros de estudiantes y, si se puede, alguna concejalía o al menos una organización no gubernamental (ONG) para desde ahí "lanzar línea".

La diferencia entre ellos es sólo de grado; todos por igual exhiben inescrupulosamente una obsesión por la suplantación de la plebe, por la representación perennizada, por la reificación de la jerarquía. Aquí la política es el usufructo de la sumisión voluntaria de las personas hacia las jerarquías institucionalizadas que acaparan el mandar, el decir público, el gobernar. No es casualidad que esta mal llamada izquierda que rinde culto al Estado haya propugnado obstinadamente la abstracción mercantil de los individuos como modo de volverlos prisioneros de la representación general en el Estado o desertificación del mundo indígena en cuanto portador de distintos modos de unificación social.

Para que la cohesión de las personas se dé por medio de la igualdad abstracta del ciudadano, el capital, con la mercantilización mayoritaria de las actividades productivas e inventivas de la gente, y el Estado, con el dísciplinamiento cívico, deben derogar la sustancia de otros modos de identidad grupal reproductiva, fundadas en las facultades más sensibles, míticas y comunitarias de las personas; sólo en ese momento, la capitulación de las voluntades individuales en el abismo de una voluntad general autonomizada adquirirá una realidad tecnológica autofundada. Precisamente, la obtención de dicho objetivo ha sido el programa agrario, y desde hace poco "étnico-cultural", del izquierdismo, ya sea en sus vertientes más radicales o reformistas. La campesinización, obrerización y colectivización ofertadas, no sólo reflejaron esa enfermiza propensión a convertir en ley natural lo que en otras partes del mundo fue una excepcional contingencia histórica, sino que, por sobre todo, testificaron una aversión inocultable hacia unas extrañas racionalidades comunales que los desconocen a ellos como regidores absolutos de los poderes públicos.

Con la excepción de José Carlos Mariátegui en Perú, que vio a la comunidad como fuerza cooperativa, pero no como tecnología de interunificación política a gran escala; de Jorge Ovando Sáenz, que imaginó en la autonomía indígena una forma más expedita de la ciudadanización estatalizable, mas no germen de unificación social al margen del Estado y el capital; y de René Zavaleta, que dio cuenta de la constitución de una intersubjetividad nacional indígena por fuera de la subsunción real, aunque de porvenir desdichado frente a la expansión del régimen del valor-mercantil; el tenue pensamiento socialista se presentó como la avanzada más compacta de la uniformización indígena, si bien ya no sobre la base del molde mestizo-votante del nacionalismo, sí del asalariamiento cuartelero que complementaba al primero.

La mirada condescendiente, que de rato en rato el izquierdismo regalaba a los movimientos indígenas, nunca estuvo exenta del afán clientelista copiado de los nacionalistas, además de estar marcada por un gracioso paternalismo, similar al de los ejércitos bolivarianos en camino a las ciudades liberadas: si ellos tuvieron a la indiada como quépiris[1] de sus alimentos y decoración  paisajista a la vereda de los caminos, el vanguardismo los requería para hacerse alzar en hombros en su entrada triunfal al palacio quemado.

El gamonalismo de la izquierda no es pues un adjetivo, sino un contenido implícito en ese afán irrefrenable por atribuirse la tutoría de indios y obreros, de quienes siempre ha dudado que tengan conciencia revolucionaria, así como sus antecesores españoles también dudaron que los indios tuvieran alma. A pesar del tiempo, este prejuicio colonial no se ha extinguido, ni en la resaca izquierdista después del derrumbe del Muro de Berlín. Toda la charlatanería sobre los "pueblos originarios", con la que quieren remozar las decadentes letanías estatalizantes, se  rinde ante la exigencia imperativa de un padrinazgo "boliviano" sobre las nacioncitas de segunda clase a quienes se les regalarán dosificadamente autonomías controladas que no pondrán en entredicho la "unidad nacional". La cultura y los nichos "indígenas" son reconocidos en cuanto ese reconocimiento permite la manipulación de símbolos susceptibles de encapsular votos electorales. En definitiva, las variantes aún más indigenistas del socialismo de Estado pueden ser vistas como racionalización de las estructuras políticas y mentales engendradas por la colonización o, si se prefiere, como renovada neutralización de los reclamos indígenas manifestados en las décadas recientes.



Fuente:

La Potencia Plebeya
Álvaro García Linera
Siglo del Hombre Editores
CLACSO
Segunda Edición 2009
Pág. 251 - 260


Fragmento extraído de la "Narrativa colonial y narrativa comunal. Un acercamiento a la rebelión como reinvención de la política'', de Álvaro García Linera, en Memoria de la XI Reunión Anual de Etnología, La Paz, Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF), 1998.



[1] Porteadores de carga que toman su denominación del bulto que llevaban a la espalda (N. del E.).