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sábado, 15 de agosto de 2020

PRODUCIR OXIGENO Y LOS LOBBYS: El cardenal, el oxígeno y el ‘ministerio esquizofrénico’

 

Foto

Por IDL-Reporteros.-

En junio de 2019 hubo 8 mil 720 muertes no violentas en el Perú, según registro del Sinadef. En julio de 2020 el mismo tipo de muertes fue de 26 mil 213. La diferencia, de 17 mil 493 fallecidos en un solo mes, fue, con alto grado de proximidad, causado por el Covid-19. Directamente en la gran mayoría de casos; indirectamente (no conseguir atención médica oportuna y apropiada por las condiciones impuestas por la plaga) en algunos.

¿Cómo los mató el Covid-19? Por asfixia, casi siempre, en un proceso que suele ser largo y desgarrador para los testigos de la agonía. El virus infesta usualmente los pulmones y provoca luego una reacción descontrolada y violenta del sistema inmune que acentúa radicalmente la asfixia y lleva en muchos, demasiados casos, a la muerte. 

Por eso, el oxígeno es literalmente vital. Porque en los casos de detección temprana, administrarlo con oportunidad ayuda decisivamente a prevenir el desenlace inflamatorio y evitar las secuelas, muchas veces serias, que afectarán a los sobrevivientes. En los casos serios, el oxígeno es la única esperanza de sobrevivir. 

En el Perú, la carencia de oxígeno medicinal es, de acuerdo con quien la perciba, trágica, agónica, escandalosa. 

¿Se ha hecho lo suficiente, por parte del Estado, o quizá de las corporaciones, para solucionar este déficit letal? 

Pregúntenle al cardenal Pedro Barreto.

El cardenal peruano es, desde 2004, arzobispo de la arquidiócesis metropolitana de Huancayo donde, según testimonios concurrentes, desarrolló una gestión intensa predicada en el concepto de “contemplativos en la acción”, tan caro a los jesuitas, a cuya orden pertenece el hoy cardenal.

 

Hospital Daniel Alcides Carrión de Huancayo. (Foto: Panamericana)

 

Barreto ha sido impulsor y protagonista de Mirapaz, una red cívica de la sociedad civil que fue importante en el pasado y resulta crucial en la pesadilla presente de la plaga.

Luego de constatar la creciente carencia de oxígeno (a medida que crecían los contagios) y ver los cuadros de horror y agonía infligidos sobre centenares de víctimas y familiares, Mirapaz y Barreto se concentraron en bregar por conseguir oxígeno para su región, especialmente en los puntos neurálgicos de confrontación a la peste: los hospitales Daniel A. Carrión, en Huancayo; y Domingo Olavegoya en Jauja, ambos del ministerio de Salud.

La solución parecía estar cerca. La planta que fuera de Doe Run en La Oroya tenía no una sino dos plantas generadoras de oxígeno en gran escala, que ahora pertenecían a Praxair, que desde su reciente fusión con Linde AG se ha convertido probablemente en la principal empresa de gases industriales en el mundo. 

El asunto fue, sin embargo, que Praxair/Linde mantenía inoperativas las dos plantas y sostuvo, sostiene, que ponerlas a funcionar exigiría un proceso largo y costoso. Tenía otras ofertas, claro está, pero esa no.

Pero, profesionales y técnicos que trabajaron en la planta de Doe Run sostuvieron enfática y reiteradamente que eso no era verdad y que las plantas podían ponerse a funcionar en poco tiempo y con un costo aceptable. Mirapaz y Barreto comparten su opinión.

 

La planta que era operada por Doe Run en La Oroya. (Foto: Noticiasporelmundo)

 

El caso, en el que la acción del Estado ha sido incompleta e inconsistente, se ha hecho crecientemente áspero y no hay indicaciones de una solución armoniosa. El tono de Praxair es arrogante y el de sus interlocutores indignado. Cada vez más.

El resultado de esa confrontación ha tenido hasta ahora un claro resultado: cero oxígeno de las plantas de La Oroya para las víctimas del COVID-19 en Junín.

Las muertes fueron creciendo con los días.

La organizada sociedad civil de Junín buscó alternativas inmediatas y, a través del cardenal Barreto, hizo contacto con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

La PUCP, a la par de la UNI, San Marcos, fue una de las universidades que puso más tempranos esfuerzos en el desarrollo de lo que, durante el comienzo de la pandemia, se consideró una de las acciones más importantes: reparar y/o construir respiradores (ventiladores) para las unidades de cuidados intensivos. El SIMA, de la Armada, también contribuyó señaladamente en esa tarea.

 

Planta de oxígeno desarrollada por ingenieros de la PUCP. (Foto: PuntoEdu)

 

Luego, los ingenieros de la PUCP dirigieron esfuerzos a fabricar plantas para producir oxígeno. Para poderlas vender a un precio harto más barato que las alternativas comerciales, crearon una compañía con ese fin específico.

La demanda fue creciendo en volumen y sobre todo en urgencia, a medida que se agravaba la pandemia. El grupo de ingenieros, dirigidos por David Chávez y Fernando Jiménez, se esforzaron en fabricar plantas eficaces, de operación y mantenimiento sencillos.

 

David Chávez, ingeniero del grupo de investigadores de la PUCP que diseñó las plantas de oxígeno. (Foto: Captura de pantalla de videollamada)

 

La más pequeña, de 5 metros cúbicos, capaz de atender simultáneamente a unas 20 personas como promedio. La mediana, de 10 metros cúbicos, para el doble; y la grande, de 20 metros cúbicos, para el cuádruple, unas 80 personas.

Mirapaz y el cardenal Barreto, movilizaron a la sociedad civil de Junín y recolectaron el dinero para comprar una planta grande para el hospital Carrión, en Huancayo; y otra para el Olavegoya, en Jauja. Ambas iban a ser entregadas, conectadas y listas para operar, como donación a los dos hospitales, que pertenecen al Estado.

De manera que, en lugar de que el Estado proporcionará los equipos para atender a los ciudadanos, estos iban a donarlos al Estado para que pudiera cumplir su misión.

 

Hospital Domingo Olavegoya de Jauja. (Foto: Diario Ojo)

 

En tiempo récord se presentaron las plantas pequeñas al ministerio de Salud, para que este, a través de la Digemid, certificara y acreditara su buen funcionamiento. De acuerdo con Lida Hildebrandt, directora Ejecutiva de la Dirección de Dispositivos Médicos y Productos Sanitarios de la Digemid, el expediente documentario no estaba completo, hubo observaciones y se dio lo que uno de los ingenieros de la PUCP, llamó un ‘ping-pong’ de idas y vueltas con la Digemid, que duró cuatro días intensos, al cabo de los cuales la planta pequeña recibió la autorización ministerial.

Dado que el funcionamiento y la mecánica de todas las plantas es igual, los ingenieros de la PUCP presentarán los expedientes para las plantas medianas y grandes. Las órdenes para los hospitales de Huancayo y Jauja, entre tanto, se concretaron en fechas de entrega. Inicialmente fue hacia el 12 de agosto y luego se acordó en forma definitiva la semana siguiente.

Pero entonces pasó lo que todo pesimista debía esperar:

La Dirección de Equipamiento y Mantenimiento del Minsa publicó, a fines de julio, sin precisión de día, una “ficha técnica” con exigencias para toda nueva planta generadora de oxígeno a ser adquirida por un hospital del ministerio de Salud.

La más resaltante era determinar que los compresores de las plantas tenían que ser “secos”. Es decir, libres de aceite. Los compresores de las plantas de la PUCP –como casi todos los existentes en el mercado nacional– funcionan con aceite. 

 

Junín y otras regiones necesitan con urgencia oxígeno para los pacientes COVID-19. (Foto: Associated Press)

 

¿Tenía algún sentido técnico la medida? preguntó IDL-R a un empresario independiente, con conocimiento experto del tema, que pidió no ser identificado:

“Hay dos tipos de generadores de oxígeno: … con compresoras lubricadas con aceite y las lubricadas sin aceite. […] Las compresoras con aceite siempre dejan pasar algo de aceite. Pero de ahí pasa a un sistema de secador, este le saca toda la humedad y casi todo el aceite. Y después del secador vienen los filtros. El filtro microbiológico y el filtro del aceite. Y al pasar por ese proceso, el oxígeno llega sin aceite. Porque si ingresa el aceite al generador se malogra lo que está dentro, que es un cerámico especial. Los generadores con compresoras de aceite tienen filtros que impiden el paso del aceite. […] Las compresoras exentas de aceite son más caras, cuestan 3 veces más.

Todas las empresas usan compresoras con aceite. Lo que pasa es que hay un lobby fuerte…”.

 

Según los ingenieros de La Católica, el sistema de filtros instalados por ellos no solo eran suficientes sino redundantes. Es decir, repetían el proceso de filtrado para garantizar la pureza del oxígeno.

IDL-R preguntó a Gloria Gutiérrez, directora ejecutiva de la Dirección de Equipamiento y Mantenimiento del Minsa, la razón detrás de la, digamos, extraña medida de su despacho. Gutiérrez defendió su decisión. 

“… hay varios tipos de tecnología. Y hemos definido que sea bajo la tecnología libre de aceite.[…] nosotros siempre vamos a ir por la mejor tecnología para los ciudadanos, para los pacientes. Con eso no estamos diciendo que la Católica sea la peor tecnología. Lo que estamos diciendo es que tenemos que tener la gama [sic] de tecnología […] Nosotros no somos los compradores, quien compra es OGA (Oficina General de Administración). […] Estamos hablando de equipos que necesitan funcionar las 24 horas, que tienen que tener sostenibilidad […] Lo que nosotros hablamos es el contexto técnico. La inmediatez se la puede decir OGA, que es el comprador”. 

 

Lida Hildebrandt, directora Ejecutiva de la Dirección de Dispositivos Médicos y Productos Sanitarios de la Digemid. (Foto: Facebook de la funcionaria)

 

La directora de Digemid, Lida Hildebrandt, discrepa con Gutiérrez. Pese a coincidir en la necesidad de buscar la mejor tecnología, Hildebrant opinó que: “Ahorita estamos frente a una pandemia que nadie esperaba. […] La gente está carente de oxígeno. No hay oxígeno. En este momento todos estamos uniendo esfuerzos. Cuando a mí me llega un documento, […] revisamos con el equipo técnico la información y si está completa, inmediatamente autorizamos. […] Si me dicen que en el mercado no hay con compresora seca, ¿qué voy a hacer yo? ¿Dejar morir a la gente? […]En época de guerra uno debe aprender a sobrevivir. […] [La oficina de Gutiérrez] saca una ficha con unas especificaciones técnicas que saben que eso no lo van a poder cumplir”.

¿Es cierto, preguntó IDL-R, que el Minsa no podrá comprar las plantas de la PUCP, porque esas fichas los excluye como postores?

“Así es”, contestó Hildebrandt. “Es que … lo están viendo como producto terminado. El Perú es un país altamente importador. ¿Qué significa eso? El 98 por ciento de dispositivos biomédicos son importados. Solo un 2 por ciento es de fabricación nacional. […] Esta pandemia lo que ha contribuido es a incentivar a los investigadores. Es como que a todos nos hubiera agarrado en el aire, pero la necesidad nos está obligando a seguir una hoja de ruta. […]  

“Lo que yo quiero ver es que esto no nos trabe para la autorización. Yo terminé disgustada con su respuesta. […] Si ellos dan un informe desfavorable [a la planta de oxígeno de 10 m3 y 20 m3], lo traban”. […] La gente se está muriendo. No podemos trabar”.

IDL-R intentó entrevistar al viceministro de Prestaciones y Aseguramiento en Salud, Víctor Bocángel, bajo cuyo despacho funciona la Dirección de Equipamiento y Mantenimiento, a cargo de Gutiérrez. Pese a efectuar varias llamadas, dejarle mensaje en whatsapp y tratar de ubicarlo a través del personal de prensa del Minsa, no fue posible hablar con él. 

Quien sí contestó y con una opinión clara sobre la razón de tan patentes anormalidades fue Patricia García, ex-ministra de Salud y coordinadora de la Comisión de Innovación y Tecnología del Minsa:

“… Yo he pedido las fichas y no me las han dado. […] yo no te puedo responder por qué unos y por qué otros, eso es lo que te muestra es que muchas veces el ministerio trabaja de manera esquizofrénica […] El Estado es realmente frustrante. Hay cosas tan absurdas”. 

 

Patricia García, exministra de Salud. (Foto: El Comercio)

 

“…Nosotros desde nuestros primeros reportes en el mes de abril hicimos hincapié en la necesidad de ver el tema de concentrados y plantas. Por eso sugería traer a algunos expertos internacionales para romper los monopolios y los conflictos de interés que tiene la gente acá. Nos hemos reunido con el ministro [Víctor Zamora], el experto y yo. Le hizo un montón de recomendaciones. El ministro le hizo unos pedidos. A la semana todo estuvo respondido y nunca más lo llamaron”.

El relato de esta demencia puede ser resumido de la siguiente manera: 

– La gente atacada por la peste muere por falta de oxígeno en el Perú y, dentro de él, en Junín.

– En La Oroya, la principal productora de oxígeno del mundo dice que sus dos plantas industriales no pueden funcionar. Profesionales y técnicos calificados de la zona, sostienen que eso es mentira.

– La sociedad civil de Junín, con la presencia y aliento del cardenal Barreto, se organiza para obtener oxígeno de todas maneras y hace un acuerdo con la PUCP para que esta fabrique plantas de oxígeno.

– En Junín se hace una colecta para comprar las plantas para dos hospitales del Minsa, llevarlas, instalarlas y donarlas, para salvar vidas cuanto antes.

– En Lima, una dirección del Minsa saca una resolución que parece expresamente dedicada a impedir que las plantas de la PUCP puedan ser recibidas por los hospitales del Minsa. El pretexto es de que los compresores funcionan con aceite, como sucede con casi todos los que hay en el Perú. 

En la guerra de Vietnam hubo un militar, probablemente apócrifo, quien, según es fama, declaró que “tuvimos que destruir esa aldea para salvarla”.

¿Logró discípulos en el Minsa?

“Un pueblo movilizado no va a permitir que le roben el oxígeno y la vida a su propia gente”, dijo a IDL-R una figura prominente de la sociedad civil de Huancayo. 

La próxima semana deben llegar a Huancayo y Jauja las plantas de oxígeno compradas por la población local. 

¿Alguien se va a oponer a que sean instaladas y permitan respirar a quienes la agonía del ahogo les estrangula, con la vida, hasta la última esperanza?

 

 

Publicado el jueves 13 de agosto, 2020 a las 2:46 | RSS 2.0.
Última actualización el jueves 13 de agosto, 2020 a las 13:02

martes, 15 de diciembre de 2015

¡EL FIN DEL OXÍGENO! ESTE PODRÍA SER UNO DE LOS REGALOS PÓSTUMOS DE LA BANDA DE MANIÁTICOS QUE CONTROLAN LOS DESTINOS DEL MUNDO: LOS CAPITALISTAS



¿Es realmente el oxígeno un bien infinito? No, nunca lo fue. Y pronto podríamos comprender que aquel ha sido, en realidad, un privilegio. Y lo estamos poniendo en riesgo.
Miguel Fuentes
Arqueólogo e historiador marxista. Colaborador especial.
Jueves 10 de diciembre de 201

Beijing es una de las ciudades más contaminadas del mundo (Foto CTV News)

Una de las primeras imágenes que se nos viene a la cabeza al pensar en los actuales problemas medioambientales es la de enormes ciudades bajo un denso y negruzco manto de smog. Recientemente, dichas imágenes han alcanzado un nivel de paroxismo grotesco en el caso de los altos grados de contaminación atmosférica registrada en algunos países tales como China o India.

Una de las respuestas más lógicas ante escenas como la de arriba es pensar que algo, definitivamente, no anda bien en nuestra sociedad. Con todo, difícilmente podría alguien pensar que el oxígeno que respiramos podría estar en riesgo. Tan vasta es la abundancia de aquél que su existencia la damos por sentada. Mal que mal, ni siquiera a los capitalistas más rapaces se les ha pasado por la mente comercializar el oxígeno atmosférico, o por lo menos no seriamente. ¡Y vaya que han tenido ingenio aquellos para ponerlo todo en venta!

Pero ¿es realmente el oxígeno un bien infinito? No, nunca lo fue. Y pronto podríamos comprender que aquel ha sido, en realidad, un privilegio. Y este privilegio lo estamos poniendo en riesgo. Es lo que veremos a continuación discutiendo el concepto de “crisis del oxígeno”.

Nociones básicas en torno a la crisis del oxígeno

Antes de responder a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de “crisis del oxígeno”, es necesario indicar algunas cuestiones básicas.

Primero. El oxígeno no ha estado siempre aquí. De los casi 4.500 millones de años de antigüedad que posee la Tierra, el oxígeno no tiene más de tres mil millones. Es decir, aquel es un producto de condiciones geológicas y biológicas específicas.

Segundo. Desde la aparición y masificación del oxígeno en nuestro planeta, el cual representa hoy aproximadamente el 21 % de los gases que componen la atmósfera, la casi totalidad de las especies naturales necesitan de aquel para subsistir. Y aunque todos sabemos que sin suministro de oxígeno podemos fallecer en cosa de minutos, es importante entender que incluso las variaciones a mediano y largo plazo de los niveles de este gas en la atmósfera pueden alterar, muchas veces de modo dramático, la evolución de las especies naturales. Esto ya sea induciendo en aquellas distintos tipos de respuestas evolutivas, o bien precipitando su extinción. Un ejemplo de lo anterior fue la importante disminución de los niveles de oxígeno planetario al final del período Pérmico, gatillando con ello la desaparición de más del 95 % de la vida terrestre.

Tercero. El oxígeno está siendo constantemente renovado en la atmósfera por la actividad fotosintética, la cual aporta aproximadamente el 98 % del oxígeno terrestre. De este porcentaje, entre el 50 % y el 70 % es producido en los océanos por el fitoplancton, correspondiendo el restante al generado por la cubierta vegetal de los continentes, especialmente por las especies arbóreas.
 

El fitoplancton genera hasta un 70 % del oxígeno terrestre (Imagen Balnova.com)

Cuarto. De los responsables de la producción del oxígeno, el fitoplancton es altamente sensible a los cambios de temperatura. De hecho, aumentos sutiles pueden tener graves consecuencias en el desarrollo de estos microorganismos. Y en el caso de incrementos drásticos, relacionados por ejemplo con una mayor acidificación de los océanos, el fitoplancton puede experimentar reducciones significativas, o bien desaparecer completamente de vastas áreas.

Todo esto es necesario tenerlo en cuenta ya que, tal como veremos ahora, el impacto de la sociedad industrial sobre el medio ambiente estaría a punto de provocar una alteración fundamental de los niveles de oxígeno planetarios conocidos por el hombre.

¿Qué es la crisis del oxígeno?

Se entiende por “crisis del oxígeno” una posible reducción drástica de los niveles del mismo, los cuales podrían caer durante el presente siglo a tasas inéditas desde la aparición de la especie humana.

Lo anterior no es solo una posibilidad teórica. De hecho, podría estar ya sucediendo aquello si consideramos la serie de estudios científicos que apuntan al desarrollo de una importante caída de los niveles de oxígeno terrestre durante las últimas décadas.

Uno de los datos más alarmantes en este ámbito consistiría en el rápido declive de las tasas de oxígeno oceánico, registrándose durante el período 1990-2008 una caída de un 0.3 % anual en el Pacífico Norte. Esto último de acuerdo a un artículo de Paul Falkowski y colaboradores publicado durante el año 2011 en Transactions of the American Geophysical Union (EOS).


Niveles de oxígeno oceánico en el Pacifico Norte (Imagen AGU)

Existe acuerdo en plantear que una de las principales causas de este declive se relacionaría, fundamentalmente, con el avance del calentamiento global y el consecuente aumento de las temperaturas marinas. Esto debido a que dicho aumento se asociaría, a su vez, a una mayor acidificación de los mares que perjudicaría el desarrollo del fitoplancton, el cual como dijimos es el principal productor de oxígeno en el planeta.

Calentamiento oceánico global (Imagen NOAA)

Uno de los efectos más recientes de la caída de las tasas de oxígeno en los océanos ha sido la rápida multiplicación de las llamadas “zonas muertas”; es decir, áreas en las cuales los niveles de oxígeno son tan bajos o nulos (estado denominado como hipoxia) que la vida es imposible. De hecho, estas zonas ya sumarían más de 400 alrededor del mundo, abarcando de acuerdo a la investigadora Lee Bryant de la Universidad de Bath nada menos que el 10 % de los mares del globo.

Zonas muertas oceánicas indicadas en rojo (Imagen World Resources Institute)

Otros de los factores que estarían jugando un rol en el declive de los niveles de oxígeno oceánico serían la quema de hidrocarburos y combustibles fósiles, así como también los desechos industriales vertidos en los mares y las altas tasas de deforestación vistas en las últimas décadas.

Con todo, este problema ha estado lejos de reducirse meramente a los océanos. Por el contrario, uno de los ejemplos de la magnitud que estaría tomando aquél sería la importante reducción de los niveles de oxígeno atmosférico, registrándose una vertiginosa caída desde un 21 % en tiempos preindustriales a un 19 % en la actualidad. Lo anterior acompañado de caídas aún más dramáticas en algunas grandes urbes en las cuales se han llegado a registrar niveles de hasta un 15 %.


Niveles paleo-climáticos y actuales de oxígeno terrestre (Imagen A Green Road) 

Ahora bien, ninguna de estas informaciones puede darnos una idea de la gravedad que podría tomar este problema en el futuro cercano, aquello si consideramos la velocidad y magnitud sin precedentes que estaría tomando el calentamiento global.

Crisis del oxígeno, calentamiento global… y apocalipsis

Repasemos algunos datos: caída de un 0.3 % anual de los niveles de oxígeno oceánico en el Pacífico Norte, proliferación de las “zonas muertas” en los mares, reducción significativa de los niveles de oxígeno atmosférico.

¿Grave? Sin duda. ¿Puede ser peor? Sí, mucho peor, sobre todo si pensamos que todos estos fenómenos se están produciendo cuando recién hemos alcanzado el primer grado centígrado de calentamiento global, pudiendo aquel dispararse (de acuerdo a estimaciones de la ONU) a 2, 4 o 6 grados durante este siglo.

¿Y qué efectos podría tener, por ejemplo, un aumento de 6 grados de la temperatura mundial en este ámbito? Nada menos que el colapso casi total de la producción de oxígeno en los océanos a cargo del fitoplancton, responsable como dijimos de suministrar más del 50 % del volumen total de dicho gas en la atmósfera. Todo esto de acuerdo a un reciente artículo de los investigadores Yadigar Sekerci y Sergei Petrovskii en Bulletin of Mathematical Biology.

En otras palabras, una reducción de los niveles de oxígeno terrestre comparable a las ocurridas en algunos de los eventos de extinción masiva más importantes del pasado geológico, constituyendo así una amenaza inminente para la propia supervivencia de la especie humana.

Ahora bien, incluso en el caso de que consideráramos un aumento de la temperatura mundial menos catastrófico, por ejemplo uno que alcance los 3 o 4 grados centígrados (escenario altamente probable durante las próximas décadas), estaríamos hablando de situaciones asociadas también a drásticas reducciones del oxígeno terrestre. Y cabe recordar aquí que todo nivel por debajo de un 14 % de oxígeno en la atmósfera es inviable para la vida humana, ya que dicha cifra implicaría porcentajes iguales o menores al 10 % (límite biológico que puede soportar un individuo) en amplias regiones del globo.

¡El fin del oxígeno! Este podría ser uno de los regalos póstumos de esta banda de maniáticos que hoy controlan los destinos del mundo: los capitalistas.

¿Puede entonces alguien dudar de que, en su furia destructiva, el sistema capitalista ha abierto de par en par los portales del mismo infierno? ¡Bestias enloquecidas! Luego de intentarlo durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría con esa verdadera espada de Damocles que significó la amenaza nuclear, hoy la burguesía lo ha logrado. Ha convocado nada menos que al Apocalipsis: el enemigo principal, al fin descubierto, de la revolución socialista.

El capitalismo y el armagedón son ya uno en la dialéctica histórica, asumiendo la burguesía su último papel en la tragedia final de la lucha de clases: el de discípulo siniestro del fin del mundo. Trinidad maligna, oscura, cuyo objetivo es la aniquilación total de nuestra especie.

*El autor es arqueólogo e historiador marxista. Coordinador Grupo de Seguimiento de la Crisis Climática Mundial (www.facebook.com/seguimientocrisisclimatica)

miércoles, 18 de mayo de 2011

CUANDO EL OXIGENO ERA VENENO PARA LA VIDA EN LA TIERRA


Por José Toledo

Entre los recelos sobre el efecto del hombre sobre el clima del planeta siempre se alude la incapacidad de un simple organismo, una sola especie, para modificar el equilibrio de la biosfera. ¿Cómo va a ser la humanidad causante de un cambio tan profundo en la atmósfera? La naturaleza es poderosa, no podemos alterarla con tanta facilidad.

Existe un ejemplo del efecto devastador que una especie puede tener sobre la biosfera. En realidad, y siendo precisos, no se trata de una especie, sino de un proceso bioquímico. La aparición de la fotosíntesis oxigénica provocó el primer evento de extinción masiva de la historia de la vida.

Un evento de extinción masiva es un suceso catastrófico que supone la desaparición de un porcentaje altísimo de seres vivos. Estamos hablando de porcentajes superiores al 70% de todas las especies conocidas, como mínimo.

La fotosíntesis oxigénica la realizan todas las plantas, así como los musgos, helechos y algas. Mediante este proceso se emplea energía solar para fijar moléculas de carbono en los tejidos vegetales, y tiene como producto secundario el oxígeno. Apareció hace aproximadamente dos mi millones de años, y es la responsable de la vida actual sobre la Tierra, ya que todos los seres pluricelulares (vegetales, animales y hongos) respiramos oxígeno.

El oxígeno es venenoso para un gran número de organismos. Incluso para aquellos que lo respiramos, una concentración muy alta puede ser perjudicial. Es una molécula de gran reactividad, como podemos comprobar en la aparición de óxido en los metales. Es, entre otros, el responsable del envejecimiento, y todos los organismos aerobios (que respiran oxígeno) tenemos mecanismos para evitar sus efectos nocivos.

La fotosíntesis evolucionó en cianobacterias, y estas empezaron a desarrollarse y a dominar los océanos, provocaron un cambio en las condiciones de la atmósfera que supuso la extinción de la gran mayoría de la vida conocida. Las cifras exactas están bajo un fuerte debate, y las evidencias son dispersas, pero el consenso es que abocaron a un papel secundario a todas las especies anaerobias: las que no emplean oxígeno en su respiración.
Los océanos se cargaron de una sustancia tóxica para la mayoría de los seres vivos, frente a la cual no tenían defensa. Muchas especies desaparecieron, y otras simplemente se refugiaron en los lugar más recónditos, en las fosas oceánicas donde el oxígeno no llega, o entre los sedimentos. Allí siguen desde entonces. Otras desarrollaron formas de resistencia, encerrándose en un "búnker" biológico hasta que los niveles de oxígeno disminuyen. Se conocen como esporas, y son características de los Clostridium, bacterias responsables del botulismo y el tétanos.
Pero el mayor efecto lo tuvo sobre la atmósfera. Esta pasó de ser reductora a ser oxidante, con lo que un gran número de sustancias empleadas por los seres vivos para respirar dejaron de estar disponibles. Las bacterias son fascinantes, capaces de respirar azufre, hierro o cualquier otra cosa a su disposición, pero necesitan poder encontrarlas, y en una cantidad suficiente.

Como se ve, un pequeño grupo de seres vivos fue capaz de modificar por completo la vida en el planeta, incluso el equilibrio del planeta entero. Y la expansión y consumo de sustancias por parte de las cianobacterias es muy pequeña al lado de la del ser humano. Los paralelismos son claros, pero ¿y las diferencias?
Hay dos fundamentales. La primera es que el cambio en las condiciones de la atmósfera tuvo lugar a lo largo de millones de años, dando tiempo a la evolución para jugar su papel. Y el segundo es que los efectos fueron beneficiosos para las cianobacterias.

Tal vez podríamos añadir otro: nadie advirtió a las cianobacterias de las consecuencias de sus actos.