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sábado, 6 de julio de 2024

“EL ESTADO NUNCA VA A RESPONDER A LAS NECESIDADES REALES, COMO LA TIERRA, EL TECHO Y EL TRABAJO”

 


julio 5, 2024

El Encuentro de Organizaciones (EO) es un espacio social de referencia en Córdoba, con trabajo territorial donde confluyen los barrios populares, los feminismos, la lucha por el cumplimiento de derechos y la construcción de otras realidades. Noelia Feldman repasa el pasado, hace autocrítica y piensa horizontes desde los movimientos sociales. “Nos eligen como enemigos porque vienen por lo que estamos defendiendo, el tejido social”, afirma.


Para las que vivimos en la orilla 

buscando un ahora que pueda engendrar futuros

 para las que fuimos marcadas por el miedo

Para todas nosotras 

este instante y este triunfo

 no se suponía que íbamos a sobrevivir.


Audre Lorde (Letanía de la supervivencia)

 

Por Lucía Maina Waisman

Desde Córdoba

Para dialogar sobre esta época del país, Noelia Feldman cita el poema "Letanía de la supervivencia", de Audre Lorde. Después, agrega capas de tensiones, esperanzas, preguntas y desafíos. Noelia es politóloga y desde 2014 integra el Encuentro de Organizaciones (EO), un movimiento social con experiencias comunitarias en distintos territorios de la ciudad de Córdoba. Con 33 años, integró el colectivo de investigación El Llano en Llamas, militó en movimientos contra la violencia policial, acompañó asambleas barriales, tomas de tierras y el Registro Nacional de Barrios Populares en Proceso de Integración Urbana (Renabap).

Hoy integra la Coordinación del EO y desde allí reflexiona sobre las transformaciones que las organizaciones sociales vivieron en los últimos años. Para intentar explicar cómo se llegó a este presente sombrío, realiza algunas autocríticas pero subraya que son las victorias conseguidas desde el 2001 y los privilegios que se afectaron con ellas lo que impulsa esta avanzada de la derecha en el poder. “Nos elijen porque defendemos exactamente eso que ellos necesitan desestabilizar para crear una nueva base material, una nueva subjetividad y una nueva sociedad”,expresa NoeliaY relata cómo la pandemia demostró la importancia de tejer comunidad en los barrios populares ante el avance de actores como la trata o el narcotráfico, que en este momento de crisis de lo comunitario vuelven a encontrar oportunidades para desplegarse.

Foto: Encuentro de Organizaciones

Una década de transformaciones

El Salario Social Complementario aparece una y otra vez como un “parte aguas”, en palabras de Noelia, en la experiencia de su organización. Impulsado por la CTEP, hoy UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), e implementado a partir de 2016, significó el reconocimiento de muchos trabajos comunitarios y de la economía popular. Pero el desafío de gestionarlos marcó una transformación para muchas organizaciones como el EO, que se vio obligado a reestructurarse ya no solo en función del trabajo barrial sino de discusiones gremiales. Esto generó fragmentación y el desafío de orientar esta medida desde un proyecto político propio, sin perder de vista la construcción territorial.

Haciendo un recorrido por tu militancia. ¿Qué dirías que se transformó en las organizaciones en la última década?

—¿Qué no se transformó? Yo empecé en una organización de composición fuertemente de estudiantes universitarios y algunas asambleas territoriales puntuales. En 2016 empezamos una campaña de lucha por lo que en ese momento llamábamos salario universal, y empalma con un debate a nivel nacional de lo que terminó siendo el Salario Social Complementario. Esto fue un parte aguas muy importante, porque implicó ampliar muchísimo los márgenes de la organización sobre trabajos que habíamos identificado -como el barrendero, la compañera del comedor-, y que fueron reconocidos. Pero de pronto implicó un crecimiento y un desafío enorme. Cambió muchísimo la composición de la organización en términos de clase, de raza, de género. Hoy el EO es una organización fuertemente de base y de mujeres, 90 por ciento somos mujeres en todos los espacios y territorios.

—¿Cómo afectó en esas transformaciones la relación que se fue tejiendo con el Estado?

—El salario social es uno de los factores que impactó en la relación con el Estado pero puedo nombrar otros, como el Renabap. Entre 2010 y 2015 hay un aumento de conflictividad en torno a la tierra y la vivienda en Córdoba. El auge de esa lucha empalma a nivel nacional en 2016 con la propuesta del Renabap: fue una acumulación muy grande de debates históricos que logran traducirse en políticas públicas en pleno macrismo. A la vez, la CTEP logra reconocimiento y la Ley de Emergencia Social también sale en el macrismo. Recuerdo asambleas debatiendo si tenía sentido que nosotros trabajásemos en el Renabap, si le íbamos a entregar al Estado los datos de los barrios cuando estuvimos militando muchísimo tiempo en contra de este Estado, opresor, desigual, extractivista. Fue un debate tremendo y extraño porque no se condecía con el momento político. Finalmente concluyó en que había que probar las herramientas, y proteger lo que teníamos hasta acá.

Foto: Encuentro de Organizaciones

—Con la destrucción que vemos hoy de los lazos sociales ¿cómo analizan la construcción política de las organizaciones en los territorios, los modos de construir comunidad durante los últimos años?

—El horizonte más certero al cual apostar es el alimentar los lazos comunitarios. Nosotros teníamos una construcción más bien territorial, asamblearia, que cuando aparecen los salarios sociales nos obliga a un reordenamiento en función de áreas de trabajo, la rama textil, la rama cartoneros, y de pronto es difícil modular que formamos parte de una misma organización y una misma agenda. Entonces se apostó por volver a las asambleas zonales y ver que los territorios no podían quedar por fuera de esa discusión. Y el hito de ese acierto se vio en la pandemia, cuando los barrios donde había referencias claras y lazos que iban mucho más allá, lograban articular alimentos, barbijos, información, lo que hiciera falta.

Ahora lo sigo viendo de la misma manera, solo que hoy, y en la pandemia también, así como nosotros estábamos desplegando territorialmente, el narcotráfico hizo lo mismo, la trata hizo lo mismo. Los momentos más tremendos, de autos que circulaban llevándose pibas secuestradas, fueron en la pandemia.

El territorio tiene una centralidad fundamental para el capital y para la construcción de poder popular. Y hoy estamos perdiendo territorio, quedamos debilitados frente al avance de todas estas otras fuerzas.

Foto: Encuentro de Organizaciones

—¿Qué rol jugó el feminismo en todos estos procesos?

—Fue central pero absolutamente subterráneo y orgánicamente muy peleado: creo que fui y fuimos muy conservadores cuando las compañeras planteaban discusiones desde el feminismo, y lo lamento mucho porque implicó rupturas, desgastes. En plena pandemia, cuando estaban las redes de trata, tuvimos una asamblea para decir: ¿qué hacemos? Bueno, salir a armarnos, armar un grupo de choque de mujeres, rondas nocturnas, y ninguna de esas ideas hubieran sido posibles si no hubiese habido una marea subterránea. Desde eso hasta la conformación concreta de nuestra organización, que hoy seamos tantas mujeres, que también tiene que ver con la metodología de trabajo.

Soberbias y revanchas

—¿Se cometieron errores en la relación que mantuvieron las organizaciones sociales con el Estado? ¿Hay una autocrítica al respecto?

—Las compañeras en el barrio lo que dicen hoy es “el salario social nos rompió”. No lo dicen todas, pero lo dicen, también con la frustración de que muchas hoy deciden irse cuando les llega el Whatsapp de Milei diciendo “no cuentes más con las organizaciones”. Hay que hacer una autocrítica de cómo tuvimos o no la capacidad de convertir el salario social en algo más, si podríamos haber hecho algo superador. Y sí tengo una crítica severa sobre ciertas organizaciones por ver lo que hacen en el barrio. Hubo una soberbia de clase que no sirvió para nada para la oportunidad que teníamos. Se cagaron en la gente, en para qué era el salario: el otro tiene que ser un sujeto que se dignifique en el proceso, no un perro que vos llevas y traes. Por otro lado, sí noté una separación de intereses muy clara tanto de las conducciones nacionales como en lo local. La premisa nuestra es que el Estado nunca va a responder a las necesidades reales: lo que estamos discutiendo es la redistribución de la tierra, del techo y del trabajo ¡pues nunca lo va a hacer! Entonces nunca tiene que poder dejarnos cómodos. En otras esferas provinciales esos límites no estaban claros, entonces muy poca conquista y reconocimiento es suficiente para que no hagamos más nada.

—¿Qué factores influyen en que esta estigmatización del feminismo y de las organizaciones como sinónimo de “no trabajan y cortan calle” impulsada por este Gobierno tenga eco en la sociedad?

—Por un lado hay un relato subterráneo que tiene que ver con el 99 por ciento: creo que no pudimos construir un relato de mayorías, y hay que ver qué no estábamos pudiendo dilucidar de lo que estaba ocurriendo. Y después saber que en todo este periodo que logramos ciertas victorias, desde el 2000 hasta hoy, tocamos privilegios. Los barrios populares se urbanizan con la plata del aporte de las grandes fortunas, el reconocimiento de los barrios implica que no puedan desalojar, cuando la ciudad de Córdoba entera se fundó desalojando 300 villas. Esto se replica en la Patagonia, en el norte, les estábamos diciendo “hasta acá”. El Ministerio de la Mujer, así fuese simbólico, es lo primero que eligieron como enemigo público. Elegimos como enemigo al uno por ciento, y es muy revanchista lo que estamos viendo, casi infantil. Nos han elegido como enemigos no por una incapacidad sino porque efectivamente vienen por lo que nosotros y nosotras estamos defendiendo. Lo que están atacando es el tejido social, lo que somos como seres humanos. Y lo que promueven es el “me salvo solo”, odiando al resto.

Foto: Encuentro de Organizaciones

Balances y ensayos de futuro

Según Noelia, hay que pensar el origen de este ciclo en los ´70, y reconocer que desde entonces hubo conquistas y aprendizajes, incluso en la reacción actual de las organizaciones, que sigue siendo política frente a un Gobierno que ataca continuamente al sector, con represión y retomando discursos de la dictadura militar. En cuanto a los gobiernos kirchneristas, reflexiona que se trató de “una inclusión extraña, individualizante”, que no promovía los espacios organizativos: “Lo noto mucho al día de hoy con las militancias kirchneristas que conozco: no hay construcción territorial, hay referentas con ideas, pero no una construcción de base”.

—¿Podés detectar alguna similitud entre el macrismo y el Gobierno actual?

—Fue la antesala sin duda, pero lo triste es que encuentro más similitudes entre Macri y Alberto Fernández, que es un loteo del estado nacional, con áreas que no se hablan entre sí, ineficientes en el accionar. Y sí existe hoy un antipobrismo que Macri no logró llevar adelante con éxito. ¿Te acordás de él en la playa sacándose la foto con los pibes? Él tenía que hacer eso, tocar un pobre cada tanto. Milei puede decir que espera que los pobres se mueran en la calle sin problema. Creo que es ese relato con la libertad de serlo.

—El cambio que se ve hoy a nivel estatal y todo lo que eso implica, ¿está llevando a repensar la institucionalidad, la instancia electoral y partidaria como espacio de disputa para los movimientos sociales?

—Hoy hay una acumulación muy fuerte en experiencia de gestión comunitaria y de gestión estatal. La perspectiva más optimista creo que es ensayable en geografías más pequeñas. Otra perspectiva en vinculación con el Estado en el futuro debería tener seriamente en consideración la descentralización y desconcentración de las ciudades, y de los recursos, y con eso viene la desconcentración del poder. Lo que está pasando también es que se desarma lo que no pudimos parar autogestivamente, y hay una parte de realidad absoluta, que es que no se podía sostener de otra manera. Hay que poder ensayar otra forma de intercambio, basada en otras ideas. Y hay un impulso: esto no se terminó, no hay un final sino parte de un tiempo. Pero creo que hay que acompañar mejor los tiempos, porque por algo llegamos acá. Entonces toca hacer de tripas corazón, esperar, ver qué queda y volver a armar sobre las pocas certezas que pudimos conseguir.

Foto: Encuentro de Organizaciones


Fuente: https://agenciatierraviva.com.ar/pensar-la-epoca-el-estado-nunca-va-a-responder-a-las-necesidades-reales-a-la-tierra-al-techo-y-al-trabajo/

 


jueves, 13 de abril de 2023

LA REVOLUCIÓN MASIVA DE LOS AGRICULTORES INDIOS

 

  Fotos: Joanna Giménez i Garcia

 

Joanna Giménez i Garcia

10 abril 2023 0

Un agricultor indio sujeta una gran bandera roja. La hoz y el martillo, símbolo de unidad de los trabajadores, destacan en color blanco. También se leen unas iniciales: ‘CITU’. “¡Los trabajadores y los granjeros se han unido para oponerse a las leyes anti-agricultores y anti-trabajadores del Gobierno!”, exclama el campesino. “No se aporta un salario mínimo. Y los suicidios de los agricultores incrementan día tras día. Mientras la gente es cada vez más pobre, las empresas y poderosos están volviéndose cada vez más ricos”, sentencia.

En septiembre de 2020, se encendió una chispa que no tardó en recorrer los estados de la colosal India como una llamarada, convirtiéndose en lo que se conoce hoy día como la mayor protesta de la historia con alrededor de 250 millones de manifestantes, la conocida como Farmers’ protest (Paro agrario de India). Tres años después, esta llama continúa ardiendo en forma de manifestaciones masivas que siguen reclamando derechos para los trabajadores y exigen una solución al actual Gobierno supremacista indio.

Alrededor de 300.000 granjeros se han quitado la vida entre 1995 y 2014 en la India. Los datos indican que la incidencia de suicidios de agricultores se ha mantenido elevada en los últimos años

El pasado 5 de abril tuvo lugar en Delhi, capital de India, una protesta multitudinaria. Según CITU (Centro de Sindicatos Indios), la mayor asamblea de trabajadores del país, y una de las organizaciones convocantes, participaron alrededor de 100.000 manifestantes llegados de los distintos estados del país. Esta concentración es sólo una continuación del Paro Agrario de India que hace no mucho significó un movimiento que cambió la sociedad india para siempre, y que sigue alzando la voz en contra de la privatización y de las medidas neoliberales del actual Gobierno. Las otras organizaciones convocantes a parte de CITU, fueron AIKS (Unión de Agricultores de toda la India) y AIAWU (Unión de Trabajadores Agrícolas de la India) cuyas siglas se podían leer en las miles de banderas que portaban los manifestantes. Según asegura CITU en un comunicado oficial: “Los trabajadores y campesinos, acudieron a exigir que se ponga fin al asalto en curso a sus medios de subsistencia y que se adopten políticas que permitan el acceso a la educación, la sanidad y una vida digna para ellos y sus hijos.” También acudieron en apoyo a la manifestación colectivos de estudiantes y ecologistas. Los sindicatos de tendencia socialista-marxista que convocaron la protesta, aseguran que “el éxito de la lucha campesina, dura ya un año” y que “han conseguidos numerosas victorias recientes contra las políticas antipopulares”. Pero, ¿qué ha ocurrido en la India para encontrarse en esta situación actualmente?

En septiembre de 2020, tres leyes agrícolas fueron aprobadas bajo el mandato del actual partido extremista hindú BJP (Partido Popular Indio). Esta noticia desencadenó el rechazo de millones de agricultores y campesinos, quienes representan aproximadamente un 70 % de la población india, según Naciones Unidas. Las tres leyes agrícolas que encendieron las protestas, fueron expuestas por el primer ministro Narendra Modi como un avance que mejoraría la situación económica de los trabajadores del campo. Sin embargo, fueron denominadas por los sindicatos como “leyes anti-agricultores”, que les dejarían a merced de la voluntad de las grandes corporaciones, dada su naturaleza desregulacioncista y neoliberal.

Las desigualdades del sector agrícola no son una novedad. Alrededor de 1960, la recién independizada India trataba de combatir una gran hambruna que azotaba el país. El Gobierno, dedicó grandes esfuerzos en modernizar la agricultura con ayuda de EEUU, este proceso se denominó la Revolución Verde. En ese contexto, India desarrolló un sistema para asegurar los precios justos que se sigue usando actualmente. Establecieron unos precios de referencia para la compra-venta de cultivos entre agricultores y comerciantes. A pesar de que no era un sistema perfecto, proponía unos estándares mínimos. Sin embargo, la Revolución Verde que comenzó como una promesa de progreso, acabó en catástrofe, significando la muerte para miles de personas, incluso hoy día.

Alrededor de 300.000 granjeros se han quitado la vida entre 1995 y 2014, según la NCRB (Oficina Nacional de Registro de Delitos). Los datos indican que la incidencia de suicidios de agricultores se ha mantenido elevada en los últimos años. Fue en los años 70 cuando los trabajadores del campo empezaron a acabar con su vida de manera masiva, ante la desesperación de sus familiares. Consecuencia de la forzosa industrialización de la Revolución Verde, millones de granjeros no pudieron permitirse el coste de las nuevas maquinarias, pesticidas y demás medios que la industria agrícola demandaba para seguir siendo competitivos en el mercado. Empezaron entonces a pedir préstamos a propietarios privados y bancos que más tarde fueron incapaces de devolver. De hecho, datos del Ministerio de Estadística Indio, muestran que actualmente más del 50 % de los hogares agrícolas están endeudados. Para el reportero especializado en la India rural Palagummi Sainath, la correlación está clara: “Los agricultores se han matado en los años en que la cosecha ha sido excelente. Y en temporadas en las que ha fracasado. Se han quitado la vida en gran número en años muy diferentes. (…) El monzón —temporada de lluvias— tiene un impacto muy real en la agricultura. Pero no es en absoluto la razón principal de los suicidios agrícolas. Los problemas de la deuda, la hipercomercialización, la explosión de los costes de los recursos y las graves crisis y volatilidad de los precios pasan a un primer plano. Factores todos ellos impulsados en gran medida por las políticas estatales”.

Décadas de hartazgo sirvieron como caldo de cultivo para que la aprobación de las tres leyes agrícolas desencadenara grandes movilizaciones. Cada una de las leyes desregulaba una parte del sistema. La primera, creaba espacios de comercio fuera de los mercados regulados, que habrían acabado con la previa regulación de precios y permitido que las grandes corporaciones jugaran con sus propias condiciones. La segunda, creaba un marco para los acuerdos entre comerciantes y campesinos sin ninguna supervisión, lo que dejaba a los agricultores en una situación de inferioridad, con pocas opciones para evitar los malos acuerdos. Además, habiendo eliminado la regulación, dejarían a los agricultores en manos de los términos de las grandes empresas o si no, viéndose forzados a abandonar la industria agrícola. Por último, la tercera ley eliminaba el límite de almacenamiento de cultivo previamente establecido por el Gobierno para controlar los precios. Un almacenamiento ilimitado significaría que los productores con más recursos materiales, acabarían con los pequeños granjeros.

El Paro agrario de la India duró entre el año 2020 y 2021. Empezaron las protestas en el Punjab, una zona históricamente socialista y con una gran afiliación sindical. Durante ese año de movilización, 700 manifestantes murieron, y varios se suicidaron como protesta, como el caso de un sacerdote sij, que se disparó en plena protesta. Dejó una carta de suicidio escrita a mano, en la que escribió que ‘no podía soportar el dolor de los agricultores’. El apoyo internacional fue resonado, sobre todo en Estados Unidos, donde tuvieron lugar grandes manifestaciones de la comunidad india emigrada. Finalmente, tras un año de protestas sostenidas, el 19 de noviembre de 2021, Narendra Modi anunció en un discurso televisado que derogaría las tres leyes. 

 


“Pedimos desechar los códigos de trabajo que este Gobierno quiere implantar para convertir a los trabajadores en esclavos. Acabarán con el derecho a huelga, acabarán con el derecho a organizarse. No se aporta ningún salario mínimo a los agricultores”

Tras el triunfo de las protestas, la industria agrícola sigue siendo duramente castigada y, según anuncian los sindicatos, existe una necesidad urgente de reformas que protejan los derechos de los trabajadores. Por eso mismo, las agrupaciones sindicales, tras haberse visto enormemente fortalecidas, han continuado exigiendo demandas relacionadas con la mejora de los servicios públicos, un salario y pensión mínimos o la regulación ante la subida de los precios. Actualmente, el salario medio de un campesino es de 18.000 rupias (200€) y piden incrementarlo a 26.000 rupias (300€). Además, ahora cuentan con un amplio apoyo de la opinión pública y de figuras de autoridad, como el economista marxista indio Prabhat Patnaik, que respecto a la protesta del pasado 5 de abril, hizo las siguientes declaraciones para el periódico The Hindu: “Esta protesta se trata de unir a las clases trabajadoras para defender sus intereses materiales y evitar su empobrecimiento, impuesto por las políticas neoliberales de este Gobierno neofascista”, declaró, y añadió que las consecuencias políticas de una manifestación de este tipo sólo se producirían con el paso del tiempo.

El agricultor indio que sujeta una gran bandera roja con una hoz y un martillo, continúa: “Pedimos salarios mínimos, pedimos desechar los códigos de trabajo que este Gobierno quiere implantar para convertir a los trabajadores en esclavos. Acabarán con el derecho a huelga, acabarán con el derecho a organizarse. No se aporta ningún salario mínimo a los agricultores”, está visiblemente exaltado, pero se nota que sabe su discurso de memoria. “Ahora, los trabajadores y granjeros, se han unido en una única plataforma. Y están demandando al gobierno de Modi: ‘O cambias tu ley y tus políticas, o te cambiaremos’, este es el eslogan. Salva a la gente, salva al país, salva a la economía de este país, esa es nuestra demanda.”

Este material se comparte con autorización de El Salto

Fuente: https://desinformemonos.org/la-revolucion-masiva-de-los-agricultores-indios/

 

sábado, 30 de abril de 2022

HACIA UNA JORNADA DE SEIS HORAS DE TRABAJO: UNA REFORMA NECESARIA Y URGENTE


Imagen tomada de: http://pacarinadelsur.com/home/huellas-y-voces/1611-jose-carlos-mariategui-la-amistad-y-la-politica

Constructores del presente, soldados del futuro, obreros del planeta. Esta noche recordaremos algo que ustedes conocen mejor que nosotros: Robert Owen en 1817 fue el primero que formuló el objetivo de la jornada de ocho horas y acuñó el lema: ocho horas de trabajo, ocho horas de recreación, ocho horas de descanso. 

Tuvieron que pasar 70 años para que el llamamiento casi personal de Owen se hiciera realidad: un 1° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron una huelga mientras que otros 200.000 conquistaron las ocho horas con la simple amenaza de parar. En Chicago las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. A finales de mayo de 1886 varios sectores patronales estadounidenses accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: «Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical».

Pues bien. Los obreros del planeta en 1886 habían iniciado la conquista de la jornada de 8 horas. Pero lo que con lucha, sacrificio, solidaridad y CONCIENCIA de CLASE se conquista; también se pierde si la clase obrera baja la guardia en la permanente guerra que libra con la patronal, el capitalismo y la burguesía. Hoy la ofensiva neoliberal está convirtiendo los “derechos de los trabajadores” en un tema de arqueólogos, dice Eduardo Galeano. Hoy estos derechos están siendo despedazados por un huracán despiadado que se lleva todo por delante, que castiga el trabajo y recompensa la especulación, el robo, la estafa. Hoy, el capitalismo está arrojando al tacho de la basura más de dos siglos de conquistas obreras. Obreros, constructores del futuro, os pregunto ¿debemos permitirlo? ¿Permitiréis esta nueva infamia del capital? ¿Estáis dispuestos a vivir de rodillas?  

Hace unos días el filósofo español, Antonio Fornés, señaló: actualmente trabajamos más horas que un esclavo romano y, sin embargo, creemos (nos imaginamos) que vivimos en una sociedad súper libre. El esclavo romano tenía asegurada vivienda, alimento, salud y trabajo; los asalariados del planeta, en cambio, lo único que tienen asegurado es morirse de hambre. El vértigo de la competencia y la lucha por el pan de cada día no nos deja tiempo para ver a los amigos ni reflexionar en voz alta con ellos. No tenemos tiempo para estar con nuestros hijos, para estar de verdad con nuestros niños. Hay que madrugar, no tenemos tiempo de hacer el amor con la persona que hemos elegido: la pasión se marchita. Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes... La rutina devora nuestra vida a cambio de algún capricho, otro chaleco negro que luciremos en la oficina, un mes de vacaciones si es que eres afortunado, un coche nuevo para el atasco del domingo, un nuevo iPhone o el último Galaxy S5. Siento… siento mucho, amargarles la noche, pero ¿eso es vivir?…  ¿Renunciar a la vida para que tus hijos se resignen el día de mañana de la suya? Mi gato –dice Antonio Fornés- vive mucho, muchísimo mejor.

¿Qué es lo que nos obliga a seguir ese ritmo de vida que no es vida, qué nos esclaviza al ritmo impuesto por los capitales? ¿Será el miedo?… Estamos dispuestos a trabajar más por menos dinero por miedo a perder el puesto de trabajo. Dostoyevski decía: preferimos ser esclavos y no pensar y no temer, pero eso, eso también nos deshumaniza, nos destruye, nos aniquila como seres humanos.

El sistema no va a cambiar porque los dueños del gran capital  se conmuevan de la miseria del trabajo asalariado. Platón decía que el mejor sistema político es aquel que tiene a los mejores ciudadanos. Debemos cambiar nosotros, recuperarnos como seres humanos, vencer el miedo y construir un nuevo orden sin explotados, donde el trabajo esté garantizado, donde la vida se disfrute en el trabajo.

El periodista revolucionario, Eduardo Galeano, que vivirá por siempre, con la maestría de un cirujano de las palabras señaló: “En el mundo del revés, la libertad oprime. La libertad del dinero exige trabajadores presos, presos de la cárcel del miedo, que es más cárcel que todas las cárceles. El Dios del mercado amenaza y castiga, y bien lo sabe cualquier trabajador en cualquier lugar. El miedo al desempleo que sirve a los empleadores para reducir sus costos de mano de obra y multiplicar la productividad, eso hoy por hoy es la fuente de angustia más universal de todas las angustias. A esa angustia –agrega Galeano- se le suma que cada 15 segundos muere un obrero asesinado por eso que llaman “accidentes de trabajo”.

¿Quién está a salvo del pánico, de ser arrojado a las largas colas de los que buscan trabajo? ¿Quién no teme convertirse en un obstáculo interno, para decirlo con las palabras del presidente de Coca-Cola, que explicó el despido de miles de trabajadores diciendo: “hemos eliminado los obstáculos internos”? Los trabajadores –para los caballeros del capital- son COSAS absolutamente desechables.

El consumismo alentado por el sacrosanto mercado nos acaba convirtiendo en drogadictos. ¡Consumimos lo que la publicidad nos impone! No, no vale la pena trabajar para consumir en Burger King o MacDonald´s. No, no vale la pena trabajar un minuto más para presumir el último coche. No, no vale la pena trabajar un minuto más para desahogarse en unas cuantas botellas de licor. La sofisticación y el placer están en cosas mucho más importantes y fáciles que nos mejoran como personas; desde una buena conversación hasta implicarnos con nuestro hermano y nuestro vecino en la organización de la resistencia a la infamia capitalista.

¿Qué es más importante que vivir? Sí, así como escuchan: ¿qué es más importante que vivir? Vive el orate, vive el drogadicto, vive el alcohólico; pero, ¡eso no es vida! Lo estamos perdiendo todo cada día, deberíamos arriesgar porque tenemos mucho que ganar: vivir la vida en plenitud, estar orgullosos de haber vivido. ¿Qué nos quedará al final del camino tras haber sido tan buenos trabajadores? ¿Qué nos quedará cuando no tienes nada que perder?

¡Obreros humanos! Hoy que la deshumanización capitalista parece dominar el planeta recordamos, a dos años del bicentenario (1817 -2017), el pronunciamiento de Robert Owen, quien formuló por vez primera el gran objetivo de la jornada de ocho horas y acuñó el lema: ocho horas de trabajo, ocho horas de recreación, ocho horas de descanso. Ayer eran las 8 horas de trabajo; hoy, tenemos que proponernos un NUEVO GRAN OBJETIVO: Reducir la jornada laboral de 8 a 6 horas diarias (o 30 horas semanales) sin que esto signifique reducción salarial. La jornada laboral de 6 horas es una propuesta realista y concreta, urgente y necesaria, que aliviaría las crecientes tensiones en las filas del trabajo y le daría una válvula de escape a la profunda crisis general del régimen capitalista. Es claro que esta propuesta, que esta REFORMA, en principio, no reduciría la injusta distribución del ingreso en la sociedad capitalista (que es una preocupación paralela), pero sí sería un modo concreto de RECUPERAR, a gran escala, parte de la riqueza que los trabajadores producen, ya que se traduciría en un incremento del valor hora para todos los trabajadores. 

Constructores del presente, soldados del futuro, obreros del planeta. ¿Es una locura soñar con una Jornada de 6 horas? Soñó Owen hace 198 años con la jornada laboral de 8 horas. Soñaron los trabajadores franceses con la jornada de 6 horas y la obtuvieron en 1998, aunque la hayan perdido 10 años más tarde. Soñaron los trabajadores suecos con las 6 horas y la están consiguiendo. Los trabajadores peruanos tenemos derecho a soñar no sólo con la jornada laboral de 6 horas sino con un Perú nuevo dentro de un mundo nuevo.  

 

¡Por un trabajo para vivir, y no un vivir para trabajar!

¡Por una jornada laboral de 6 horas!

¡Viva el internacionalismo de la clase obrera!

 

Gracias

Tacna, 29 abril 2015

Edgar Bolaños Marín

(Discurso por el día del trabajo en el Sindicato de Construcción Civil Tacna - Perú)



 

domingo, 25 de abril de 2021

ENTREVISTA A MIEMBROS DEL EJÉRCITO GUERRILLERO DE LIBERACIÓN POPULAR DE LA INDIA (PEOPLE´S MARCH)

20 de abril de 2021

En el número del pasado octubre de la Revista People´s March se publicó el siguiente artículo-entrevista en el que se daba voz a algunos miembros del EGLP de la India, en el marco del vigésimo aniversario de su fundación.


La traducción al español es de Revolución Obrera:

 

¡El Ejército Guerrillero de Liberación Popular somos nosotros!

Este año es el vigésimo aniversario del Ejército Guerrillero de Liberación Popular (EGLP). Es de conocimiento común que el EGLP es el Ejército Popular formado y guiado por el Partido Comunista de la India (Maoísta). Muchos describen al EGLP de muchas formas. Pero, ¿cómo lo describe un miembro del propio EGLP? Este artículo busca traer la expresión de algunos miembros del EGLP sobre lo que piensan del propio EGLP.


Al ser preguntados, algunos de los miembros del EGLP entrevistados dijeron que llegaron a conocer al Ejército Popular sólo después de unirse a él. En casa, lo conocían solo como formación militar que luchaba contra los enemigos y protegía a la gente. Después de unirse a EGLP, dicen:

«Aprendí a leer y escribir»; «Empecé a conocer el mundo»; «Aprendí a luchar contra el enemigo»; «Aprendí a servir al pueblo»; «Aprendí disciplina»; «EGLP está trabajando por la liberación de los oprimidos, por eso debo trabajar para servir al pueblo»; EGLP me convirtió en un Revolucionario Profesional”; «Pude superar el patriarcado y las ideas que la sociedad me impuso, ahora puedo caminar libremente sin miedo entre los hombres«.


Las hijas e hijos de la tierra florecieron en el Ejército Popular. Luego, comenzaron a comprender la política que hay en la base. Ellos afirman que:

 

"EGLP trabaja bajo el mando del PCI (maoísta)”; “Derriba el poder de los terratenientes”; «Establece el poder popular»; «Protege ‘jal-jungle-zameen’, la riqueza mineral y los recursos naturales»; “La EGLP expulsó a los explotadores de los bosques y estableció el derecho de las personas a disfrutar del bosque”; «Transformará la vida de las masas».

 

En el EGLP experimentaron un entorno social completamente diferente. Es antifeudal e igualitario en más de un sentido. Entonces los camaradas describieron el estilo de trabajo de EGLP:


“Hay igualdad entre hombres y mujeres. No hay discriminación de ningún tipo, de raza o casta”; “EGLP está capacitando a la gente para luchar contra los explotadores”; “La gente pobre está empoderada con el EGLP”; «Ayuda a la gente en su labor agraria»; «Se mantiene firme ante las ofensivas del enemigo»; «Sacude al enemigo y limita sus ataques contra el pueblo».


Los camaradas tienen ahora muy claros los beneficios que aporta el Ejército Popular. Están seguros de que el EGLP representa y protege, y también mejora, la vida de las personas. Ellos declararon:


“El EGLP derrotó a Salwa Judum. Dio una firme resistencia contra la Operación Green Hunt y ahora está dando ‘samadhan’ (respuesta) a la ofensiva estratégica de SAMADHAN. Sin esta resistencia, las masas no pueden continuar con sus actividades agrarias”; “La gente da vida al EGLP y el EGLP da vida a la gente”; «El pueblo no puede tener vida, tierra o cambio sin la EGLP»; «EGLP trabaja bajo el Partido que es nuestra madre». “EGLP no está lejos de la gente. Nace, crece, protege y es protegido por la gente”; «La gente está entusiasmada con los logros del EGLP y cada vez más recluta a sus hijos para el Ejército».


Podemos entender cómo los miembros de EGLP se prepararon para el sacrificio. Ellos explicaron:



Sé que no podemos vivir sin el Partido y el EGLP. Por tanto, estoy dispuesto a morir por las masas como miembro del EGLP”; «Mis padres saben que sin el Partido y el EGLP la gente no puede mejorar su vida, por eso me enviaron al Ejército Popular».

 

¿Por qué los maoístas matan a policías que también provienen de las clases pobres?, es una pregunta que a menudo se hace la gente en el entorno urbano. Esto es lo que los miembros del EGLP tienen que decir sobre este tema:

La policía protege a los explotadores que son enemigos del pueblo. No queremos matarlos. Pero cuando vienen a atacarnos por orden de las clases explotadoras, nos vemos obligados a atacarlos”; «Esta es una lucha de clases y los que se interpongan en el camino serán barridos»; «No promovemos la violencia, pero el caso es que si queremos poder, hay que usar la fuerza».

Respondiendo a la pregunta de que la gente termina interponiéndose entre los maoístas y la policía, los miembros del EGLP dijeron:


“Esto está absolutamente equivocado. ¿Quiénes son los miembros de la EGLP? Somos nosotros, somos las personas de aquí. EGLP es sinónimo de pueblo”; “La policía masacró a personas en Sarkinguda, Edsametta durante el gobierno del BJP y en Tadiballa durante el gobierno del actual congreso. Las masacres se promovieron porque el pueblo y el EGLP son lo mismo”; «La guerra es inevitable para transformar la sociedad»; «Los maoístas no están entre la jungla, están entre la gente»; «Los traidores que dejaron el Partido están haciendo propaganda difamatoria, pero en realidad lo que quiere el pueblo es a los maoístas y al EGLP, el ejército de, por y para ellos»; «El gobierno orquesta conspiraciones para desorganizar al pueblo y reprimir el movimiento popular justo»; “El Partido y la EGLP proporcionaron tierras, ganado y vida a la gente. Entonces, ¿por qué surge la cuestión de la victimización?»


Cuando se les preguntó qué es más importante, la política o las armas, respondieron sin dudarlo:


“La política es la guía. Las armas ayudan a conquistar el poder político”; «Solo podemos usar armas si sabemos de política».

 

Los miembros del EGLP están entusiasmados con el fortalecimiento del Ejército Popular. Saben cómo tienen que hacerlo. Son optimistas cuando dicen:

 

“Debemos fortalecer la organización imbricada con el pueblo. El Comité del Partido, las milicias, los escuadrones de protección de las aldeas y otras unidades militares formadas dentro del pueblo deben funcionar de manera más activa. También deben fortalecerse los comités de partidos rurales y las organizaciones de masas”; «El Ejército Popular debe fortalecerse únicamente con la fuerza de las masas»; «Para fortalecer la EGLP, hay que ir a las masas, es decir, a los problemas más básicos en la vida de las personas»; “La represión genera resistencia, los jóvenes se unirán al EGLP a medida que aumente la represión”; «EGLP está con la gente, por lo que se fortalecerá según las necesidades populares»; “Debemos superar nuestras debilidades y reveses en el camino por el cual podemos proceder con el EGLP con la transformación del Ejército Popular de Liberación (EPL) en mente ”.

Una nota especial: Una guerrillera que se unió a la EGLP desde una ciudad dijo:

 

“Nunca imaginé que me convertiría en soldado. Todavía estoy sorprendida por esto. El uniforme militar, pistola, gorra, trajo un cambio completo en mi vida. Vi el carácter de un ‘trabajador’ en la vida de la guerrilla. Siento la vida guerrillera como un regalo. Al principio me costó mantener el rumbo, lo que es muy importante en la vida de la guerrilla, debido a mi vida pasada de anarquía urbana. Pero poco a poco comprendí la política detrás de la disciplina guerrillera y hoy ya no tengo dificultades. De hecho, me siento inspirada a seguir adelante. Estoy muy impresionada por el tipo de igualdad que existe entre guerrilleros y guerrilleras. No puedo imaginar este tipo de democracia en las familias de la sociedad actual. Me alegro mucho de haber descubierto el camino hacia la conquista del poder popular”.

 

Fuente: http://cuestionatelotodo.blogspot.com/2021/04/entrevista-miembros-del-ejercito.html

 


domingo, 21 de junio de 2020

MANIFIESTO CONTRA EL CENTRALISMO ECONÓMICO Y CULTURAL.


FEDERACIÓN DEPARTAMENTAL DE INSTITUCIONES REGIONALISTAS DE APURÍMAC EN LIMA

“CELEBRACIÓN DEL AÑO NUEVO ANDINO-SOLSTICIO DE INVIERNO”


MANIFIESTO
CONTRA   EL CENTRALISMO ECONÓMICO Y CULTURAL.

¡DEFENDER ZONAS AUTONOMAS CON UN COMPROMISO ANDINO AMAZONICO Y COSTERO CON EL TERRITORIO!

¡ABAJO EL EMPOBRECIMIENTO DE LAS ECONOMIAS REGIONALES!

El 21 de junio se celebra el Año Nuevo Andino.  Que está relacionado con el solsticio de invierno. En esta fecha se realizan importantes rituales de pago a la tierra y el sol, que son las deidades más preferidas para el mundo andino.

Según la historia, esta fecha fue cambiado al 1 de enero. Fue el papa Gregorio XIII quien lo dispuso en 1582 para todos los países católicos, al inaugurar el calendario gregoriano, que es el vigente, que sustituyó al calendario juliano.

El análisis de los cambios naturales y los cambios artificiales provocados por el hombre, que afectan al medio ambiente y que los modifican, es de urgente necesidad. Que requieren pronto y profundo esclarecimiento. Por ahora, nos referimos a los actuales conflictos.

Cuando el sistema democrático burgués está en una grave crisis política y económica, los Estados tienden a manifestarse antipopular cada vez más, empobreciendo las economías regionales y difundiendo la ideología del individualismo. Y en el Perú vivimos la más grave crisis generalizada del Estado burgués, todas sus instituciones están en crisis, poder legislativo, ejecutivo y judicial, desprestigiados por escándalos de corrupción; la aplicación de la política neoliberal, la mayor explotación del pueblo peruano, la negación cada vez más agravada de sus derechos   colectivos. Estas medidas antipopulares del sistema político se expresan a su vez en el fortalecimiento del modelo antihumano, reproductor de desigualdad y ajena a la Madre Tierra.

En este contexto el gobierno impulsa acciones en contra de los Pueblos Indígenas y originarios en el marco de la emergencia COVID-19   con la promulgación de la Resolución Suprema N° 005-2020-MC, de fecha 17 de junio de 2020, que   EXCLUYE   a diversas organizaciones de los pueblos indígenas y originarios y en la práctica recorta derechos con discriminación.

En ese marco, es imprescindible defender las zonas autónomas con un compromiso andino amazónico y costero para emular la experiencia planificadora de Apurímac

En un Estado de derecho y en una sociedad que se reclame democrática, los Pueblos indígenas y originarios reclamamos insertar enfoques, marcos de referencia, herramientas comunes, que ayuden las intervenciones lo más tempranamente posible mejor aún, desde antes de su realización para que se logre coherencia y sinergia positiva entre las diversas intervenciones.

Con ocasión de la celebración del Nuevo Año Andino, la FEDIRAL, pide que el Plan de Trabajo de la Comisión Multisectorial dé seguimiento, aborde la importancia estratégica del proyecto SANAR-SALVAR APUS NEVADOS ANDINOS, que integra acuerdos para superar el retraimiento glaciar y promueva empleo a las poblaciones andina-amazónica y costera. En nuestros territorios, apoyar la actualización y modernización de los estatutos de las comunidades insertando los valores del Convenio 169-0IT.

Hacemos un llamado a todos los Pueblos indígenas y originarios a redoblar la lucha contra el centralismo económico y cultural. Uniéndonos contra quienes quieren seguir empobreciendo nuestras economías regionales.

Lima, 21 de junio de 2020.

EL CONSEJO DIRECTIVO

¡VIVA EL AÑO NUEVO ANDINO-SOLSTICIO DE INVIERNO!
¡VIVA LA CULTURA ANDINA!