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jueves, 4 de mayo de 2023

PRESIONA EL COMANDO SUR DEL PENTÁGONO PARA QUE LA AMÉRICA LATINA SE CONVIERTA EN ESCENARIO DE GUERRA

 


Publicado el 2 de mayo de 2023 / Por Gastón Pardo

United States Southern Command Dominio público

Nacida en diciembre de 1963 y formada para el comando de unidades numerosas del Ejército de Tierra, la teniente general Laura J. Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos, dijo ante el Consejo Atlántico al inicio de 2023 que la participación de las naciones latinoamericanas en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y su aceptación de inversiones chinas para sus proyectos, plantean una amenaza de seguridad nacional de Estados Unidos. Joe Biden ha sido el principal promotor de la carrera de Richardson.

En el periodo de los cuatro primeros meses 2023, las fuerzas armadas de Estados Unidos abrieron un nuevo capítulo en su campaña para reclutar a las naciones de América Latina y el Caribe para la misión imposible de la OTAN Global de aplastar militarmente a Rusia y China. Nadie había hablado del tema en los primeros cuatro meses del año porque la clase política populista que es predominante en los cinco países hegemónicos de América Latina (México, Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela)  suele cantar victoria antes de que se presenten las coyunturas reales.

El cambio fue señalado por el profesor del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de EEUU y experto de planta en relaciones sino-latinoamericanas, Robert Evan Ellis, en un explosivo artículo del 13 de enero de 2023, titulado “El papel estratégico de América Latina en un conflicto global por Taiwán”.

Ya era de conocimiento público que la principal preocupación de la política militar estadounidense en esta región es negar a sus vecinos del sur el derecho a desarrollar sus recursos naturales, de infraestructura y científicos como parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China o con la ayuda de Rusia, porque tales recursos serían para uso exclusivo de Estados Unidos en su guerra de dos frentes, contra Rusia y China.

La general Laura J. Richardson, jefa del Comando Sur de EEUU, que es responsable de las operaciones militares estadounidenses en esta región, habló con un entusiasmo escalofriante de esa política de acaparamiento de recursos latinoamericanos en julio pasado, en el Foro del Instituto Aspen.

Lo que es nuevo en el artículo de Ellis es su premisa: que debido a que es probable que Estados Unidos entre en guerra con China a más tardar en 2027, y debido a que esa guerra será global, es por ello “imperativo” para los mandatarios latinoamericanos y del Caribe “anticipar” y aclarar cuál es su posición en ese conflicto que se avecina. Los diseñadores militares estadounidenses también deben “anticipar” y tratar todos los proyectos, empresas, contactos diplomáticos e incluso contactos personales, como puestos de avanzada enemigos que se preparan para esa guerra anunciada.

Seis días después de la publicación del artículo de Ellis, la general Richardson dejó bien claro que ese artículo de Ellis no significa una política descabellada, inventada por un tonto solitario. Es una presentación que dio una visión continental al principal grupo de expertos en política de guerra de la OTAN en Washington, el Consejo Atlántico, Richardson expuso los elementos de la estrategia para subyugar a las fuerzas armadas de Iberoamérica y el Caribe ante la OTAN Global, y presentó nada menos que a la “gran relación” de las fuerzas armadas estadounidenses con las de Ucrania como un modelo para esa transformación.

El entorno

Lo propuesto no será una tarea fácil. Si bien ningún dirigente sensato en Iberoamérica quiere un choque frontal con Estados Unidos, los gobiernos, los analistas militares, la sociedad civil y las empresas de la región ven mejor que nadie que Asia es el nuevo centro del crecimiento económico mundial y que otro país en desarrollo, China, está trabajando espectacularmente para acabar con la pobreza y, al mismo tiempo, convertirse en una potencia industrial, científica y tecnológica. Hay un gran interés en participar en la expansión del BRICS [Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica] al BRICS-Plus; Argentina ya solicitó unirse a esa agrupación, y Bolivia ha anunciado que también desea unirse.

Los esfuerzos para armar un sistema financiero alternativo en torno a BRICS-Plus que fomente el desarrollo económico-físico y penalice la especulación, son el centro de las discusiones sobre la formulación de políticas en países grandes y pequeños de América Latina y el Caribe.

El doctor R. Evan Ellis, profesor de investigación de estudios latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos, de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, afirma que, dado que es probable que Estados Unidos entre en guerra con China a más tardar en 2027, es “imperativo” que los mandatarios iberoamericanos escojan bando ahora para el conflicto que se avecina.

También está en el centro de esos esfuerzos la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que se considera como una forma de lograr la integración económica de la región a través de los grandes proyectos de infraestructura, planeados hace mucho tiempo, que son necesarios para alentar la producción necesaria para acabar con la pobreza. China ha ofrecido asistencia para construir ferrocarriles transcontinentales en América del Sur y conectarlos, a través de Centroamérica, con México y Estados Unidos. El puerto de aguas profundas y el centro logístico regional que COSCO Shipping Co.

Sin embargo, los altos cargos militares de Estados Unidos han declarado que lo dicho es apoyo para un enemigo de Estados Unidos en tiempo de guerra. ¿No es esta política, de hecho, una guerra de facto contra las naciones de la región, contra China y Rusia? ¿No está este planteamiento relacionado con el papel de las fuerzas armadas de EEUU (y su socio “especial” del Reino Unido) en desencadenar una guerra híbrida dentro y entre las naciones de la región, desde Brasil hasta Bolivia, Argentina, México y Perú?

Lo que queremos es guerra

Ellis se las arregló para que se publicara su artículo en Seguridad y Poder Terrestre, la revista del Centro de Estudios Estratégicos (CEEEP) del Ejército Peruano, con el cual ha trabajado en los últimos años para transformarlo en un puesto de avanzada virtual para la Escuela de Guerra del Ejército de EEUU.

Ellis no pretende presentar evaluaciones serias, sino que simplemente integra afirmaciones que justifiquen sus conclusiones. Todo en el artículo es hipotético, excepto la intención de le autora.

Su planteamiento de partida es que “una guerra de proporciones globales con Estados Unidos, desatada por una invasión a Taiwán por el Ejército Popular de Liberación (EPL), o cualquier otro asunto, ya no es impensable”. Proyecta que esa guerra podría ocurrir para 2027, el final del tercer mandato del Presidente Xi Jinping, porque eso es lo que quiere Xi.

Su siguiente afirmación dice:

En el entorno de una guerra con la República Popular China, la operación y utilización de infraestructura de “doble uso” por parte de China en América Latina, en combinación con sus interacciones militares normales en la región, aumentan la posibilidad de que la región se convierta en un campo de batalla en tal conflicto, incluso si la región simplemente desea beneficiarse del dinero de China sin involucrarse en la “Competencia entre grandes potencias”.

Quienes en la región insisten en ver las inversiones y proyectos chinos como empresas comerciales, advierte, no toman en cuenta

… las implicaciones estratégicas de la creciente posición china en el contexto de una posible guerra de alcance global. Este trabajo examina cómo la participación militar, espacial y de infraestructura basada en la RPC en América Latina podría involucrar indirectamente a América Latina en un conflicto militar potencialmente ocasionado en los próximos años por una posible invasión a Taiwán por parte de la RPC o sucesos similares.

Sobre estos argumentos endebles, Ellis agrega su conclusión de que los planificadores militares del Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos deben “anticipar”, es decir, trazar un mapa y prepararse para contrarrestar, las posiciones chinas desde las cuales el EPL “podría afectar la capacidad de Estados Unidos para desplegar y mantener fuerzas en el Indo-Pacífico en el contexto de tal conflicto”. Ellis sostiene que esto debe comenzar no sólo para el hemisferio occidental, sino también “en otras partes del mundo”.

Llegó la hora de elegir: “Estás con nosotros o contra nosotros”

El mensaje es claro: los planificadores de guerra de Estados Unidos consideran que cualquier proyecto comercial o de infraestructura que involucre a China es de “doble uso” y, por lo tanto, debe cerrarse. Ellis pinta los muchos proyectos de infraestructura que China está construyendo en la región –y las empresas chinas que los construyen o los operan como posibles “conductos” en tiempos de guerra para espionaje, para operaciones especiales, como ataques contra el personal militar de Estados Unidos, y para posibles ataques contra el territorio nacional de Estados Unidos.

Ellis señala al puerto de aguas profundas de Chancay, Perú, como un ejemplo principal del tipo de instalaciones que podrían convertirse en “base de operaciones intermedia de la RPC” para tales ataques.

El escrito de Ellis tiene una obsesión al estilo del doctor Strangelove

Por la forma en que escribe, uno pensaría que el Ejército Popular de Liberación de China ya está situando a sus fuerzas en proyectos y empresas chinas, preparándose a cerrar las cadenas de suministro de la anglósfera. Igualmente peligrosas son las actividades diplomáticas chinas y los intercambios personales, que brindan “ventanas” desde las cuales China puede recopilar inteligencia en tiempos de guerra y obtener tal influencia que podría convencer a los gobiernos de permanecer neutrales.

Ellis llega al punto de advertir que, si uno o más países de la región rompen relaciones con Taiwán y reconocen a la República Popular China, eso podría precipitar una acción militar china para “retomar” Taiwán. (Cinco de los 13 países que aún tienen relaciones diplomáticas con Taiwán se encuentran en esta región). Ellis está más preocupada de que llegue al poder en Haití un nuevo gobierno (porque gobierna alguien que no fue electo, Ariel Henry, y está contaminado por el narcotráfico) que por el genocidio que ocurre en el país bajo este presidente.

¿Por qué? Porque en entrevistas extraoficiales con expertos en Haití en octubre de 2022, descubrió que “la mayoría de los actores interesados en reemplazar al primer ministro no electo de Haití, Ariel Henry, todos quieren reconocer a la República Popular China”.

 

La conclusión de todo esto es que ya no se tolerará la neutralidad.

Ellis ordena:

Para los mandatarios, planificadores militares y analistas latinoamericanos, es imperativo anticipar cómo la región, considerada durante mucho tiempo una zona de relativa paz, podría convertirse en objeto de lucha como resultado indirecto de la agresión de la República Popular China contra Taiwán, incluso si fuesen ciertas las afirmaciones de la RPC de que no tiene designios militares en el hemisferio.

“Tememos que puedas desarrollarte”.

La general Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM, por sus siglas en inglés), transmitió este mismo mensaje a un público más amplio, en su aparición el 19 de enero en la Serie de Comandantes del Atlantic Council, transmitida por Internet.

Richardson dijo que la participación de los países de la región en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y su aceptación de los proyectos de inversión chinos, es la principal amenaza a la seguridad nacional para el territorio estadounidense. Cuando se le preguntó, qué amenaza a la seguridad la mantiene despierta por la noche, respondió: la inversión china en infraestructura crítica e instalaciones espaciales en la región.

¿Sería prohibida la antena de la Estación Espacio Lejano, de Argentina?

Antena de la Estación Espacio Lejano, provincia de Neuquén, Argentina. La opera la Administración Nacional del Espacio de China, como parte de su Red de Espacio Profundo, para la gestión de misiones interplanetarias, en colaboración con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina. Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón e India también disponen de redes de espacio profundo.

El Comando Sur de Estados Unidos, la general Richardson, Ellis, y demás, todos cantan la misma melodía sobre la política regional. En su intervención en el Foro del Instituto Aspen el 20 de julio pasado, Richardson advirtió que China está construyendo “infraestructura crítica en la región: puertos de aguas profundas, telecomunicaciones, espacio, inteligencia de señales (SIGINT), estos proyectos de infraestructura, a menudo bajo el disfraz de la economía y la investigación”.

Expresó su horror porque no sólo 21 países de la región participan en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, sino que 25 países tienen proyectos chinos “dentro de su país: una estación de metro, un ferrocarril, una carretera, telecomunicaciones, una represa, proyectos bajo la apariencia de economía”.

La asistencia de China para ayudar a los vecinos de Estados Unidos a participar en la exploración espacial es objeto de un ataque particularmente visceral, tanto de Richardson como de Ellis, quienes exponen públicamente lo que se les ha dicho a los gobiernos en privado: estos proyectos deben cerrarse. En su artículo sobre “Conflicto estratégico”, Ellis se centró en todo, desde el grupo de trabajo espacial China-CELAC en 2021 hasta los cinco satélites meteorológicos y de monitoreo de la Tierra que China y Brasil han construido y lanzado desde que se estableció el programa CEBRS en 1999.

Los satélites boliviano y venezolano desarrollados y desplegados en conjunto con China, el radar de espacio profundo de Argentina en Neuquén, la participación de Perú en la Organización de Cooperación Espacial Asia-Pacífico e incluso toda la cooperación china en los observatorios astronómicos de la región están todos etiquetados como operaciones enemigas sospechosas.

“Sus recursos son nuestras riquezas”

Richardson admitió en Aspen que los gobiernos de la región quieren este tipo de proyectos “para mostrar algún progreso para sus países”, pero alegó que solo terminan con “deudas en espiral” con China. Luego, con cara seria y sin mencionar a Wall Street o al FMI, salió con el cuento de que: “Nosotros no ponemos ataduras a lo que hacemos”. Simplemente “ayudamos a estos países a comprender dónde están, lo qué tienen que hacer”.

Como amenaza, Richardson sugirió que Estados Unidos debe utilizar el modelo de Ucrania como cuña, para la formación de este “Equipo Democracia”, y destacó el papel de Estados Unidos en la reconstrucción de las fuerzas armadas ucranianas desde 2014 como un posible modelo de lo que el Pentágono pretende para sus “vecinos” del Sur en este hemisferio.

La charla de Richardson giró en torno a las “palancas” con las que cuenta el SOUTHCOM para influir en la región. “En cuanto a la búsqueda de palancas”, dijo que “el programa de asociación estatal de la Guardia Nacional es enorme. Tenemos el programa más grande de asociación estatal de la Guardia Nacional. Ha surgido un par de veces con Ucrania.

Ucrania tiene el programa de asociación estatal con California

¿Cómo empezamos inicialmente nuestra gran coordinación con Ucrania? Se aprovechó del programa de asociación estatal de la Guardia Nacional que tenía California. Pero yo tengo el mayor de todos los co-coms (comandos militares regionales de Estados Unidos). Tengo 24 programas de asociación estatal para utilizarlos al enésimo grado”.

Fuente: https://kaosenlared.net/presiona-el-comando-sur-del-pentagono-para-que-la-america-latina-se-convierta-en-escenario-de-guerra/

 

miércoles, 30 de marzo de 2022

EL CUARTO REICH : LA OBSESIÓN DE LOS GOBIERNOS DE EEUU Y LA UNIÓN EUROPEA

 

La guerra en Ucrania está revelando las verdaderas intenciones de los gobiernos y las principales instituciones de EEUU y la Unión Europea.

Detrás de la expansión de la OTAN, de la Unión Europea y la revolución de colores en Ucrania está el verdadero objetivo de los EEUU. Vale decir, la creación de un nuevo orden bajo su control y/o hegemonía. La revolución naranja del 2014 fue un movimiento para nazificar Ucrania. Este fue un paso necesario en el renacimiento del nazismo en la “civilización” occidental bajo el mando y conducción de Washington para el establecimiento del cuarto Reich a nivel global.

La segunda guerra mundial enfrentó la Rusia bolchevique a las ambiciones por el dominio mundial del nazismo. La URSS sacrificó más de 40 millones de vidas para salvar a la humanidad de la esclavitud, el racismo y genocidio Nazi en el siglo pasado.

La ideología que unifica a las minorías plutocráticas y un sector de la pequeña burguesía de la Europa “civilizada” es la supremacía blanca. El neofascismo es el renacimiento de la supremacía blanca que tuvo su expresión máxima en la abominación Nazi del siglo pasado. Hoy, esta corriente ideológica prácticamente se ha apoderado de los gobiernos de occidente. Corriente que intenta desgastar, fragmentar y aniquilar, a través de sanciones y guerras, la resistencia de Irán, Venezuela, Cuba, Rusia, China, etc., al unipolarismo de EEUU.

Rusia, principal blanco en el viejo continente, se ve obligada a "desmilitarizar y desnazificar a Ucrania" para impedir los intentos de Washington de controlar el mundo entero bajo un modelo unipolar. La lucha por preservar el dominio de su “patio delantero” es vital para sus planes. EEUU utiliza como su peón a la OTAN y como carne de cañón a los ucranianos para alcanzar sus objetivos de aplastar toda resistencia a su proyecto de una aldea global de su propiedad.

América Nativa no es ajena a los desesperados esfuerzos de Washington no sólo por retener el control su “patio delantero”, Europa; sino, también, por conservar el control en su “patio trasero”, América Nativa, escenario de una guerra de baja intensidad donde los golpes blandos se combinan con el uso de la fuerza.

Un rasgo que distingue el siglo XXI del siglo XX es que la lucha antimperialista ha pasado a ser definidamente anticapitalista. Una intensa aversión al neoliberalismo se ha impuesto a nivel continental.  El Perú no es una excepción en esa tendencia. La lucha contra el centralismo, la corrupción y la desigualdad ha llevado a una polarización entre los dos polos naturales de la lucha de clases: Capital – Trabajo. La derecha ultraconservadora colorina de blanquitos y amarillos destilan todo su odio de clase, al inquilino del Palacio de Pizarro, gritando “fraude” en un primer momento y “vacancia” después. El Perú es una mixtura de razas y colores que impregnan todas las clases sociales. El Perú es un imposible como nación si se sigue marginando a la diversidad sociocultural de todas las razas. La conciencia de esa realidad indiscutible. Prepara el terreno al entendimiento que la única salida para el Perú diverso es el Perú integral: “La nueva peruanidad es una cosa por crear. Su cimiento histórico tiene que ser indígena. Su eje descansará quizá en la piedra andina, mejor que en la arcilla costeña.” “No es mi ideal el Perú colonial ni el Perú incaico sino un Perú integral.” JCM

Los cuatro jinetes del apocalipsis (EEUU, Inglaterra, Canadá y Australia) amenazan la estabilidad, la democracia y la paz de la diversidad humana. Los trabajadores de todos los colores tienen ante sí una disyuntiva. O se someten a la dictadura neofascista del capital que traerá más miseria, hambre y muerte; abundancia para una minoría y pobreza a las grandes mayorías. O se unen a la gran batalla por un nuevo orden dominado por quienes efectivamente crean la riqueza en el planeta: los trabajadores.

¡¡El nuevo imperio Nazi contra la humanidad no pasará!!

¡¡Trabajadores de todos los países uníos!!

 

T. 29/03/22

Resistencia Antifascista “Donato González Rejas”


martes, 4 de enero de 2022

RUSIA QUIERE OBLIGAR ESTADOS UNIDOS A RESPETAR ‎LA CARTA DE LA ONU‎

 


por Thierry Meyssan

Rusia y China acaban de exigir por escrito a Estados Unidos que respete la Carta de las Naciones Unidas y los compromisos que ha contraído. Esta exigencia, desprovista de toda forma de agresividad, pone en tela de juicio no sólo el funcionamiento de la ONU, de la OTAN y de la Unión Europea sino casi todas las prerrogativas que Estados Unidos se había arrogado desde la disolución de la URSS, lo cual la hace inaceptable para Washington. Pero la superpotencia estadounidense ya no es la de antes y tendrá que resignarse al repliegue.

Red Voltaire | París (Francia) |

 

El mundo actual se halla bajo la dirección de los Estados Unidos de América y de la OTAN, que se presentan a sí mismos como las únicas potencias globales, olvidando que la Federación Rusa y la República Popular China se han vuelto más poderosas que ellos, tanto en el plano económico como en el campo militar.

El 17 de diciembre de 2021, Moscú hizo público un borrador del Tratado Bilateral que propone a Washington, documento que contiene una serie de garantías fundamentales para la paz [1]. También publicó un borrador del acuerdo que permitiría poner en aplicación el documento anterior [2]. Estos documentos no están dirigidos contra Estados Unidos. Sólo apuntan a hacer que Estados Unidos se atenga al contenido de la Carta de la ONU y que respete sus propios compromisos.

El 23 de diciembre, durante la conferencia de prensa anual del presidente ruso Vladimir Putin, una pregunta de la periodista Diana Magnay, de Sky News, suscitó gran conmoción. El presidente Putin le contestó secamente que las observaciones de Moscú sobre el comportamiento de Estados Unidos datan de 1990 y que Washington no sólo las ignoró sino que además ha persistido desde entonces en ir cada vez más lejos en ese comportamiento. Subrayó seguidamente que en este momento, la OTAN está a punto de desplegar su armamento en Ucrania, lo cual sería inaceptable para Rusia [3]. Es muy importante resaltar que ningún dirigente ruso se había expresado así anteriormente. Y también es importante entender que instalar misiles a 4 minutos de Moscú plantea una amenaza tan extrema que puede llevar a la guerra.

El 30 de diciembre, los presidentes Joe Biden y Vladimir Putin sostuvieron una conversación telefónica. La parte estadounidense emitió ciertas proposiciones para resolver la cuestión ucraniana mientas que la parte rusa dirigió nuevamente la discusión hacia las violaciones de la Carta de la ONU cometidas por Estados Unidos y sobre el hecho que ese país viola constantemente su palabra.

Estados Unidos pretende mostrar su buena fe no incorporando Ucrania a la OTAN. Pero esa manera de abordar la situación responde sólo en parte al problema planteado y no permitiría evitar la guerra si no se acompaña de una retirada militar.

Es evidente que estamos entrando en un periodo de enfrentamiento extremo que se prolongará por años y que puede llevar a una guerra mundial.

En este artículo examinaremos ese conflicto, del cual no se habla en Occidente.

1- La extensión de la OTAN hacia
las fronteras de Rusia

Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos permitió deliberadamente que la Unión Soviética tuviera que cargar con la mayor parte del esfuerzo. En la Segunda Guerra Mundial murieron entre 22 y 27 millones de soviéticos (un 13 o 16% de la población de la URSS) frente a 418 000 muertos estadounidenses (0,32% de la población de Estados Unidos).

Al término de aquella carnicería, Estados Unidos creó una alianza militar en Europa occidental. La URSS respondió con la creación del Pacto de Varsovia.

Rápidamente, la OTAN resultó ser más bien una federación que viola el principio de soberanía de los Estados enunciado en el artículo 2 de la Carta de la ONU [4], algo que varios países del Tercer Mundo denunciaron públicamente en 1955 en la Conferencia de Bandung [5]. En definitiva, la URSS acabó violando también la Carta de la ONU con la adopción de la doctrina Brezhnev, en 1968, y su imposición a los miembros del Pacto de Varsovia. Con la disolución de la URSS, algunos Estados ex soviéticos crearon una nueva alianza militar el Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC, siglas correspondientes a Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) y decidieron abordarla como una confederación que se atiene al respeto de la Carta de la ONU.

Llegados a este punto es importante aclarar la diferencia entre una “federación” y una ‎‎confederación. Por ejemplo, durante la Guerra de Secesión en Estados Unidos, los nordistas formaron una “federación” ya que la autoridad del gobierno central, en Washington, se imponía a todos los Estados. Los Estados del sur, al contrario, formaron una confederación ya que cada Estado seguía siendo soberano.

En 1989, a raíz de la caída del muro de Berlín, los alemanes quisieron reunificar su nación en un solo país. Pero eso significaba extender la OTAN al territorio de la República Democrática Alemana (RDA). Inicialmente, los sovieticos se opusieron. Se planteó entonces una reunificación alemana que mantendría el territorio de la RDA como un espacio neutro. Pero Mijail Gorbatchov acabó aceptando la extensión de la OTAN mediante la reunificación alemana, con la condición de que la OTAN no tratara de extenderse hacia el este.

El canciller de la RFA, Helmut Kohl; su ministro de Exteriores, Hans-Dietrich Genscher; y el entonces presidente de Francia, Francois Mitterrand, apoyaron la posición de Moscú: la OTAN debía comprometerse a no seguir extendiéndose hacia el este.

Del otro lado del Atlántico, el presidente George Bush padre y su secretario de Estado, James Baker, emitieron numerosas declaraciones públicas y aceptaron compromisos en ese sentido ante todos sus interlocutores [6].

En cuanto se disolvió la URSS, 3 países neutrales –Austria, Finlandia y Suecia– se convirtieron en miembros de la Unión Europea. La Unión Europea y la OTAN son una sola entidad –la UE es el ala civil y la OTAN es la militar y las dos tienen su sede en Bruselas. Según el Tratado sobre la Unión Europea, modificado por el Tratado de Lisboa (artículo 42, párrafo 7), la OTAN asume la defensa de la Unión Europea, independientemente de que todos los miembros de la UE sean o no miembros del bloque atlántico. De hecho, aquellos países neutrales dejaron de serlo al convertirse en miembros de la Unión Europea.

En 1993, el Consejo Europeo reunido en Copenhague anunció que los países del centro y del este de Europa podrían incorporarse a la Unión Europea. A partir de entonces, los ex miembros del bloque soviético emprendieron el proceso de incorporación a la OTAN, sin más obstáculo que las tradicionales observaciones provenientes de Rusia.

Pero en los años 1990, Rusia era sólo la sombra de sí misma. Sus riquezas fueron sometidas al saqueo de 90 individuos que se dio en llamar los «oligarcas». El nivel de vida de los rusos se derrumbó y su esperanza de vida disminuyó en 20 años. En ese contexto, nadie prestaba atención a lo que decía Moscú.

En 1997, la cumbre de la OTAN reunida en Madrid exhortó los ex miembros del bloque soviético a unirse al Tratado del Atlántico Norte. En 1990, la extensión de la OTAN sobre el territorio de la ex RDA se había pactado con Moscú. Pero cuando la República Checa, Hungría y Polonia se convirtieron en miembros de la OTAN (en 1999), Estados Unidos estaba violando la palabra que había dado a Moscú.

Estados Unidos volvió a romper su promesa en 2004, cuando Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia también se convirtieron en miembros de la OTAN. Estados Unidos tampoco respetó su palabra en 2009, así que Albania y Croacia también pasaron a ser miembros de la OTAN. Lo mismo sucedió en 2017, con la incorporación de Montenegro, y en 2020, con Macedonia del Norte.

Ahora resulta que Ucrania y Georgia también podrían convertirse próximamente en miembros de la OTAN mientras que Suecia y Finlandia podrían renunciar a la “neutralidad” –que ya es sólo teórica para integrarse abiertamente a las filas de la alianza atlántica.

Lo que era inaceptable en 1990 sigue siendo inaceptable hoy en día. Es inconcebible que la OTAN emplace misiles a sólo minutos de vuelo de Moscú. Es la misma situación que ya se vio en 1962. Estados Unidos desplegó misiles a las puertas de la URSS, en Turquía. Los soviéticos respondieron instalando misiles en Cuba, a 90 millas de las costas de Estados Unidos. La administración Kennedy descubrió in extremis la situacion de amenaza que el Pentágono había creado para Estados Unidos. El jefe del Estado Mayor conjunto estadounidense, el general Lyman Lemnitzer, era virulentamente antisoviético y quería desatar una guerra nuclear. Felizmente, el general Mark Milley, quien ocupa actualmente ese cargo, es más inteligente y mantiene relaciones respetuosas con los militares rusos.

2- Las violaciones de la Carta de la ONU

Cincuenta Estados participaron en la negociación que dio lugar a la Carta de la ONU, durante la Conferencia de San Francisco en 1945, incluso antes de que las tropas soviéticas tomaran Berlín, precipitando así la capitulación del Reich nazi. La Carta de la ONU se adoptó por unanimidad. Desde entonces, otros 147 Estados decidieron firmarla, lo cual hace actualmente un total de 197 Estados.

El borrador de Tratado Bilateral Rusia-Estados Unidos que Moscú propuso a Washington el 17 de diciembre de 2021 para garantizar la paz estipula en su artículo 2 que:


«Las Partes velan por que todas las organizaciones internacionales, alianzas militares y
coaliciones en las cuales participa al menos una de las Partes se apeguen a los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas.»

Por las razones ya hemos explicado más arriba, eso implicaría la transformación de la OTAN o su disolución.

El borrador propuesto por Rusia también establece, en su artículo 4, que los Estados que fueron miembros de la Unión Soviética no pueden ser miembros de la OTAN. Eso implica que Estonia, Letonia y Lituania tienen que salir de la OTAN y que Ucrania y Georgia no pueden incorporarse a ese bloque militar.

La propuesta rusa establece en su artículo 7 la prohibición de desplegar armas nucleares fuera de las fronteras nacionales. Eso implica la retirada inmediata del armamento atómico ilegalmente almacenado en países como Italia y Alemania, en violación del Tratado de No Proliferación nuclear firmado en 1968.

Además, respetar la Carta de la ONU implica regresar al funcionamiento original de las Naciones Unidas y abandonar las prácticas ilegales que la ONU ha estado implementando desde la disolución de la Unión Soviética.

Poco a poco la ONU no sólo dejó de cumplir los objetivos estipulados en sus estatutos sino que se convirtió incluso en agente al servicio de la aplicación de las decisiones estadounidenses. Por ejemplo, los Cascos Azules que alguna vez fueron «fuerzas de interposición» se transformaron, desde la disolución de la URSS, en «fuerzas de mantenimiento de la paz». Eso significa que antes los Cascos Azules intervenían cuando los beligerantes lograban concluir un alto al fuego. Con el consentimiento explícito de las partes, los Cascos Azules de la ONU se interponían entonces entre los beligerantes y velaban por el respeto de los compromisos que las partes habían contraído. Ahora, los Cascos Azules ya no se interesan por el consentimiento de las partes, ni siquiera por la existencia de algún acuerdo entre ellas. En la práctica, durante la veintena de años que duró el debilitamiento de Rusia, el Consejo de Seguridad de la ONU se limitó a avalar las decisiones de Estados Unidos. Los Cascos Azules de la ONU se convirtieron en una fuerza más al servicio del Pentágono.

El ejemplo más evidente fue el caso de Libia. Estados Unidos organizó y financió falsos testimonios ante el Consejo de la ONU para los Derechos Humanos, en Ginebra. Según esos testimonios falsos, el líder libio Muammar el Kadhafi bombardeaba a su propio pueblo [7]. Aquellos testimonios fueron transmitidos al Consejo de Seguridad y fue así como Estados Unidos obtuvo la aprobación de la resolución del Consejo que autorizaba la intervención de la OTAN para «proteger a la población» libia frente al «dictador». Seguidamente, la OTAN impidió que los jefes de Estados africanos viajaran a Libia para verificar lo que estaba sucediendo de hecho, la alianza atlántica amenazó con matarlos a todos. Y luego bombardeó Libia, matando a unas 120 000 personas, miembros de la población que supuestamente iba a ‎‎«proteger». La OTAN acabó dividiendo Libia en 3 territorios e instalando terroristas en el poder en Trípoli [8].

En el caso de Siria, la manipulación de la ONU fue aún más lejos. Después de haber encargado a la Liga Árabe la realización de una investigación para verificar si realmente había en Siria una guerra civil, la ONU nunca cuestionó la interrupción sin explicación alguna de aquella misión. ‎‎¿Por qué? Porque los expertos de los 21 países árabes que participaban en la investigación señalaron en su informe preliminar que las informaciones estadounidenses eran falsas [9].

Posteriormente, Estados Unidos impuso como segundo del secretario general de la ONU Ban ki-Moon, al segundo de la secretaria de Estado Hillary Clinton, el embajador Jeffrey Feltman, quien coordinó desde la sede de la ONU todos los aspectos (económico, político y militar) de las operaciones de los miembros de la OTAN en la guerra contra Siria [10]. Años después, a pesar de que Jeffrey Feltman ya no ostenta cargos en la ONU y se dedica a cometer nuevas fechorías en otras latitudes, las agencias de la ONU siguen aplicando las directivas por él redactadas para rendir por hambre al pueblo sirio [11].

Lo anterior nos obliga a abordar la cuestión de las agencias de la ONU. Muchas de ellas sirven hoy de pantalla a las fechorías de Estados Unidos. Por ejemplo, en medio de la pandemia de Covid-19 todos han podido observar que las cotizaciones de los Estados miembros representan menos del 20% del presupuesto de la OMS (la Organización Mundial de la Salud), mientras que las donaciones de la fundación de Bill y Melinda Gates constituyen el 10%. Es un hecho que ciertas acciones de la OMS están fuertemente influenciadas por intereses privados.

¿Otro ejemplo? El representante permanente de Rusia en el Consejo de Seguridad, Vitali Churkin, reveló en 2012 que el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) había transportado por barco, desde Libia hacia Turquía, cientos de yihadistas armados para crear el llamado «Ejército Sirio Libre».

Pero eso no es todo. Durante la etapa de debilitamiento de Rusia, el Consejo de Seguridad de la ONU votó numerosas sanciones contra Estados. Muchos funcionarios de la ONU ya han comprobado en el terreno que tales sanciones causan hambrunas y provocan innumerables muertes entre la población civil. Pero las sanciones votadas por el Consejo de Seguridad sólo pueden anularse mediante una nueva votación que Estados Unidos impide. Las llamadas ‎‎«sanciones» no son sentencias pronunciadas después de un juicio sino armas utilizadas contra pueblos en nombre de la ONU.

Ahora, como Washington ya no logra imponer la adopción de “sanciones” desde el Consejo de Seguridad, lo que hace es decretarlas unilateralmente y obligar la Unión Europea –su vasallo– a aplicarlas. En otras palabras, los países miembros de la Unión Europea asesinan civiles en numerosos países, ahora en nombre de la «democracia».

3- La estrategia ruso-china

En Occidente se suele anunciar lo que podría o debería ocurrir con la intención de atribuirse la paternidad del acontecimiento. A menudo nada se hace para que sucedan las cosas y Occidente se limita a esperar, felicitándose por adelantado. Eso es lo que se llama un “efecto de anuncio”.

Por el contrario, en Rusia y en China –donde se habla menos– sólo se anuncia aquello cuya realización ya se considera segura. Generalmente, los anuncios son allí la revelación de lo que ya está hecho.

Cuando el presidente ruso Vladimir Putin anuncia que va a poner a Estados Unidos en su lugar, no está hablando de algo negociable. Rusia sabe que para el presidente estadounidense Joe Biden negarse a retirarse no es una opción. Así que la intención de Rusia es obligarlo a retirarse, quizás lentamente pero seguramente. Como un jugador de ajedrez, Moscú ha calculado de antemano todas las posibles jugadas. Le basta con mostrar su propia fuerza y, posiblemente, con pinchar por los costados. Por ejemplo, las fuerzas armadas rusas pudieran realizar una demostración de las posibilidades de sus misiles hipersónicos, para que todos puedan ver que tiene la capacidad necesaria para destruir cualquier objetivo en cualquier lugar del planeta. Incluso podría asestar un golpe a las fuerzas armadas de Estados Unidos en algún territorio que ese país ocupa ilegalmente.

El 15 de diciembre de 2021, Moscú y Pekín mostraron públicamente su alianza militar. Fue sólo ‎‎2 días antes de la publicación del borrador del tratado que Rusia propone a Estados Unidos. El presidente ruso Vladimir Putin y el presidente chino Xi Jinping incluso conversaron por videoconferencia en apoyo a la propuesta rusa. China insistió oficialmente en la legitimidad de esa exigencia. Si bien existen divergencias entre Rusia y China –incluso temas conflictivos como el de la Siberia oriental, también es cierto que Moscú y Pekín están condenados a apoyarse entre sí. Tanto Rusia como China han sufrido los embates de las potencias occidentales en un pasado no muy lejano. Ambos países han comprobado la hipocresía de sus interlocutores occidentales y saben que se necesitan uno al otro para poder resistir.

En los últimos años, Rusia ha concebido y desarrollado nuevos tipos de armamento.

En 2014, Rusia demostró que es capaz de neutralizar las comunicaciones y los sistemas de mando de barcos de guerra, como un destructor estadounidense el USS Donald Cook– equipado con el sistema de combate Aegis que lo conecta a todos los lanzadores de misiles estadounidenses [12] o incluso de un portaviones como el USS Ronald Reagan [13]. Posteriormente Rusia demostró en el Levante que puede extender el espacio donde neutraliza todas las comunicaciones y sistemas de mando de la OTAN, en un radio de 300 kilómetros [14]. Rusia dispone hoy de una superioridad evidente en los conflictos convencionales.

La OTAN ignoró por mucho tiempo la técnica francesa en materia de armas hipersónicas. Pero los soviéticos la perfeccionaron, camino que después siguió Rusia [15]. Los portadores hipersónicos son hoy el arma decisiva, capaz de golpear con cargas nucleares cualquier objetivo en cualquier lugar del planeta. Esos medios atraviesan la atmósfera, ganan velocidad durante su trayectoria en el espacio para descender después sobre el blanco al reingresar en la atmósfera terrestre a velocidades que hacen imposible todo intento de interceptarlos.

De hecho, el oneroso «escudo antimisiles» de la OTAN ya es obsoleto [16]. Rusia dispone actualmente de superioridad ante un eventual conflicto nuclear [17].

Moscú parece haber proporcionado una versión intermedia de ese armamento a la República Popular China y posiblemente a la República Popular Democrática de Corea. En Washington, el almirante Christopher Grady, jefe adjunto del Estado Mayor Conjunto, reconoció la ventaja tecnológica de Rusia y anunció que Estados Unidos está empeñado en salir de su retraso. El hecho es que, aunque el anterior presidente Donald Trump reactivó la investigación militar, el Pentágono necesitará muchos años para recuperar el tiempo perdido en ese sector.

La agresión exterior de Occidente contra Siria proporcionó a Rusia la posibilidad de poner a prueba una gran cantidad de armas nuevas y varias han resultado ser muy superiores al armamento occidental. Simultáneamente, el fracaso del faraónico programa del avión de combate estadounidense F-35, cuya incapacidad para satisfacer las expectativas creadas ya ha quedado ampliamente demostrada, confirma que la investigación militar estadounidense se ha quedado atrás. Sin embargo, el F-35, categorizado como un «caza polivalente furtivo», está siendo ampliamente vendido a los países miembros de la OTAN mientras que la fuerza aérea de Estados Unidos (US Air Force) ha decidido apostar por la “reedición” del viejo F-16.

Por su parte, China ha desarrollado una técnica eficaz para destruir satélites, técnica que parece haber compartido con Rusia. La destrucción de un viejo satélite soviético, el 15 de noviembre de 2021, no lejos de la estación orbital internacional, suscitó gran conmoción en el seno de la OTAN. En este momento, China y Rusia pueden dejar a los ejércitos de la OTAN sordos y ciegos en sólo horas.

[1Draft Treaty betweeen the USA and Russia on Security Guarantees”, Voltaire Network, 17 de diciembre de 2021.

[2Draft Agreement on measures to ensure the security of Russia and NATO”, Voltaire Network, 17 de diciembre de 2021.

[3Vladimir Putin’s annual news conference”, por Vladimir Putin, Voltaire Network, 23 de diciembre de 2021.

[4«Carta de las Naciones Unidas», Red Voltaire, 26 de junio de 1945.

[5Ver los ‎‎10 principios de la Conferencia de Bandung, que sirven de referencia a nuestro trabajo en ‎‎Red Voltaire, en «Sobre la Red Voltaire».

[6«NATO Expansion: What Gorbachev Heard», National Security Archives, 12 de diciembre de 2017.

[7Un documento clasificado que revelamos en aquel momento demostraba que los miembros del Consejo de Transición libio eran todos asalariados de Estados Unidos. Ver ‎‎S/AC.52/2011/NOTE.93 de la ONU.

[8«De cómo los hombres de Al-Qaeda llegaron al poder en Libia», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de septiembre de 2011.

[9«Rapport du chef de la Mission des observateurs de la Ligue Arabe en Syrie pour la période du 24/12/2011 au ‎‎18/01/2012», Réseau Voltaire, 2 de febrero de 2012.

[10«Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[11«Parámetros y principios de la asistencia de la ONU en Siria», por Jeffrey D. Feltman, ‎‎Red Voltaire, 15 de octubre de 2017.

[12«¿Qué asustó tanto al USS Donald Cook en el Mar Negro?», Red Voltaire, 13 de septiembre de 2014.

[13«Rusia interfiere los sistemas de mando del portaviones USS Ronald Reagan y de la VII Flota», Red Voltaire, 2 de noviembre de 2015.

[14«Rusia solicita a Líbano y Chipre limitación parcial de sus espacios aéreos», Red Voltaire, 21 de noviembre de 2015.

[15«Los medios rusos de defensa hipersónica», por Valentin Vasilescu, Red Voltaire, 4 de junio de 2016.

[16«El nuevo arsenal nuclear ruso restaura la bipolaridad del mundo», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 6 de marzo de 2018.

[17«Extraits du discours de Vladimir Poutine à l’Assemblée fédérale», por Vladimir Putin, Réseau Voltaire, 20 de febrero de 2019.

Fuente: https://www.voltairenet.org/article215198.html