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lunes, 22 de junio de 2015

POR QUÉ GRECIA NO DEBE PAGAR LA DEUDA: “ESTAMOS ANTE LO QUE PODRÍA DENOMINARSE UNA ESTAFA, UN FRAUDE DE DIMENSIONES INMENSAS”




Expertos del Comité de la Verdad sobre la Deuda Pública en Grecia explican algunas de las conclusiones preliminares

22-06-2015

El miércoles y el jueves de la pasada semana la Asamblea Nacional de Grecia acogió la presentación de las conclusiones preliminares del Comité de la Verdad sobre la Deuda Pública. Este grupo de trabajo se estableció el 4 de abril de 2015, a partir de la decisión de la Presidenta del Parlamento, Zoe Konstantopulu, quien confió la coordinación científica de este trabajo al historiador Eric Toussaint y la cooperación con el Parlamento Europeo y otros parlamentos e instituciones internacionales a la europarlamentaria Sofia Sakorafa. 

La publicación de este informe (se puede leer aquí el original -en inglés-, o esta nota de prensa en castellano) ha llevado a la publicación de algunas crónicas donde apenas se esbozan las líneas generales de sus conclusiones, en línea con lo expresado por Konstantopulu, que “la deuda es ilegal, ilegítima, insostenible y odiosa”, y por tanto reclamar su eventual impago. 

Sin embargo, en el proceso de acumulación de la deuda existen además errores de forma y violaciones legales que no pueden ser subsanadas, ni obviadas, algunas de las cuales fueron expresadas a Rebelión al término de ambas jornadas, por algunos de los integrantes del Comité. Un equipo compuesto por 30 expertos, griegos y extranjeros a partes iguales, que continuarán su tarea hasta el mes de diciembre. 

Leonidas Vatikiotis, economista y profesor universitario, se ha encargado del estudio de la deuda griega desde el año 1980 hasta la aparición de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), en 2010. Entre sus conclusiones cita que “el aumento de la deuda no se debió al gasto público excesivo, que de hecho se mantuvo más bajo que el gasto público de otros países de la eurozona, sino por el pago de tipos de interés extremadamente altos a los acreedores, un excesivo e injustificado gasto militar, pérdida de ingresos fiscales debido a los flujos ilícitos de capital, la recapitalización estatal de los bancos privados y los desequilibrios internacionales creados a través de las fallos en el diseño de la propia Unión Monetaria”. 

Vatikiotis considera que “a la luz de los muy reconocidos expertos en derechos constitucional, economistas y abogados, que prueban que la deuda pública alimentada durante las últimas tres décadas es completamente ilegal”, la única opción posible para el Primer Ministro griego, Alexis Tsipras, “debe declarar el impago pues tiene todo el derecho a cancelarla”. Y advierte al resto de países europeos que “harían bien en detener las presión sobre el gobierno griego, aceptar la legalidad y respetar las decisiones soberanas de Atenas sobre la cancelación de la deuda”.

Maria Lucia Fattorelli, exauditora del Erario Federal de Brasil y fundadora del movimiento “Auditoría Ciudadana de la Deuda” en su país, ha investigado para el Comité el contenido de los acuerdos bilaterales y con las instituciones financieras firmados por Grecia desde 2010, y denuncia las numerosas irregularidades contables y legales llevadas a cabo por las instituciones europeas, con el fin de endosar al estado griego los activos tóxicos de la banca privada. 

“Estamos ante lo que podría denominarse una estafa, un fraude de dimensiones inmensas”, señala. Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Comisión Europea (CE) crearon empresas pantalla de carácter privado en paraísos fiscales, “para no tener que someterse a las leyes europeas e involucrando a los países de la Unión Europea en garantías de miles de millones de euros, solo para salvar a la banca”.

Según la investigadora, desde 2009 la CE falseó estadísticas europeas, adoptó medidas ilegales y presionó a Grecia para crear un escenario que llevara a la aceptación de un canje de bonos sin ningún acuerdo de compraventa debidamente contabilizado, ni garantía para Grecia.

El mismo día en que se formalizó el préstamo a Grecia, “se fundó en Luxemburgo el EFF (Extended Fund Facility), una entidad privada encargada de la estabilidad financiera del país, y el Banco Central Europeo creó el programa SMP (Securities Market Programme) que vulnera el artículo 123 del Tratado europeo”. Además el FMI entregó, en un acto ilegal conforme a sus reglas, 250 mil millones de euros al EFF, y que miembros de las instituciones financieras y los gobiernos de la época reconocieron ante el Comité las presiones a las que había sido sometida Grecia para que aceptara quedarse con la deuda de los bancos. 

En opinión de Fattorelli, “lo que se presentó como un programa de ayuda, fue únicamente un trasvase de los  activos tóxicos de la banca privada a los bancos centrales locales, y la deuda ha sido la herramienta para posibilitar este canje”. 

Sergi Cutillas, integrante de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, ahonda en esa línea al asegurar que “el FMI sabía muy bien qué estaban haciendo cuando en 2010 violó sus estatutos al prestar a un país que tenia una deuda insostenible y que, por tanto, si quería prestar dinero debía haber hecho una reestructuración o una quita de la deuda”. Porque, además, no había duda sobre cuál sería el resultado. “Ellos mismos, en conversaciones internas, decían que era una patada hacia delante y sabían lo que se iban a encontrar, pero de cara hacia fuera dijeron que todas las medidas de austeridad eran para hacer la economía sostenible, y el resultado ha sido un desastre económico y social. […] Tanto los préstamos como sus condiciones son odiosas, rompen la ley y están hechas con consciencia, premeditación y alevosía con el único fin de proteger unos intereses privados, los de los bancos, y profundizar en el modelo neoliberal desmontando el estado del bienestar”.

Pero Cutillas también denuncia la inaudita negativa del Presidente del Banco Central de Grecia, Yanis Sturnaras, a facilitar la información solicitada por el Parlamento amparándose en una clausula de confidencialidad dentro del marco de la ley bancaria europea. Lo que supone anteponer los intereses de las entidades financieras a la soberanía popular representada por la Asamblea Nacional. El resultado, explica el investigador, es que “no tenemos evidencias de que el dinero de los préstamos fuera transferido, ni que pasara a ingresar las cuentas del Estado. No tenemos certeza de cuál ha sido el movimiento del dinero, aunque sabemos que hay una serie de fondos que han sido utilizados para ello y que un 70% del préstamo solo existe en papel, en títulos emitidos por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF)”. Y ahí Cutillas hace un inciso para explicar que el FEEF es una institución privada creada en Luxemburgo bajo ley británica, vulnera normas del Tratado de la UE, emite deuda con garantías de los estados socios y tiene una condición crediticia artificial, emitida por las agencias de rating que le otorgan la máxima calificación, gracias a lo cual sus activos no tienen ningún riesgo por lo que es refugio de especuladores. “Un esquema del que Grecia no se beneficia en nada”, pero que gracias a su descubrimiento por parte del Comité esta información se ha convertido en “una herramienta formidable en manos del pueblo griego”.

Los argumentos legales son rigurosos, y el informe publicado evidencia que se han vulnerado muchos artículos del Tratado de la UE o de las propias instituciones que participaron en el fraude de la deuda. Lo que deja claro que quien tiene el poder no tiene ningún problema en romper las normas. 

Miguel Urbán, eurodiputado de Podemos, presente en la segunda jornada pese a no integrar la Comisión parlamentaria, considera que el informe presentado es “un hecho histórico para Europa y un elemento fundamental para los pueblos del sur de Europa, porque no es una cuestión técnica sino profundamente política de reafirmación de la soberanía popular, una experiencia para los pueblos del sur que estamos siendo sometidos al mismo chantaje de la deuda con el que han justificado recortes, planes de austeridad, ajustes...”.

Al tiempo recuerda que paralelamente al proceso griego “se está constituyendo una comisión de Naciones Unidas sobre la reestructuración de las deudas soberanas (que se reunirá del 30 de junio al 2 de julio en Nueva York) con conclusiones como que las deudas que atenten contra los derechos humanos no se deben de pagar, que no se puede hacer ninguna negociación sin una moratoria de la deuda, porque sino es un chantaje, y en el caso de Grecía estamos viendo cómo en un proceso muy crítico de las negociaciones no solo no ha habido ningún tipo de moratoria sino que, al revés, [el Presidente del BCE, Mario] Draghi (el pasado lunes) reconoció en Bruselas que no iban a comprar bonos de deuda griega hasta que no terminaran las negociaciones”. 

Por último, el eurodiputado considera que hay muchas implicaciones de este comité en el estado español, “muchos ayuntamientos recientemente elegidos ya han mostrado su intención de auditar sus cuentas, como ha dicho por ejemplo el concejal de Hacienda de Madrid, [Carlos] Sánchez Mato, que pertenece a la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, por lo que la auditoría griega va a ser un elemento central y servir de ejemplo para lo que podamos hacer en el estado español”.

Antonio Cuesta es corresponsal en Grecia de la agencia Prensa Latina y colaborador del diario Gara. Su último libro es: Syriza, el anuncio de algo nuevo (Akal, 2015), además de Solidaridad y autogestión en Grecia (Dyskolo, 2014).
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=200254

miércoles, 6 de marzo de 2013

GRECIA: DE LA LUCHA POR EL REPARTO DE UTILIDADES A LA ADMINISTRACIÓN DE LA PRODUCCIÓN



 Los obreros toman las riendas en Grecia
VioMe, de la quiebra a la autogestión

05-03-2013

En la convulsa situación laboral griega, la decisión de los obreros de VioMe (Viomijanikí Metaleftikí, Industrial Minera) de hacerse con las riendas de la factoría ha supuesto un revulsivo para muchos otros trabajadores que, de pronto, comienzan a vislumbrar la que podría ser su única posibilidad para conservar el puesto de trabajo y su salario.

VioMe es una de las mil empresas que semanalmente cierran sus puertas en Grecia desde el inicio de la crisis. Solo que en su caso los problemas iniciados hace tres años han finalizado con la ocupación de la fábrica y el reinicio de la producción por parte de sus empleados bajo un sistema asambleario y autogestionado. Situada en la segunda ciudad del país, Tesalónica, y filial de Philkeram-Johnson (el mayor fabricante de azulejos y materiales cerámicos de Grecia), la empresa se dedicaba a la fabricación de materiales y productos químicos destinados al sector de la construcción. En 2009 y 2010, VioMe obtuvo beneficios por valor de 2,7 millones de euros, llegando a vender sus productos a las empresas encargadas de construir el aeropuerto de Dubai, entre otras. Pero a finales de ese año, coincidiendo con la irrupción de la crisis de la deuda soberana en Grecia, la gestión del negocio comenzó a hacer aguas y pocos meses después, en mayo de 2011, la empresa se declaró en suspensión de pagos.

A partir de ese momento los empleados trataron por todos los medios de mantener sus puestos de trabajo y de volver a percibir sus salarios. Su propuesta de comprar las acciones de la empresa, dejando claro que no se harían cargo de las deudas acumuladas por la administración anterior, fue rechazada por los propietarios. En la misma línea el ministerio de Trabajo denegó su demanda de ayuda financiera, pese a contar con programas destinados a desempleados que tratan de iniciar su propio negocio. Tampoco llegó a materializarse una ayuda de emergencia de 1.000 euros prometida por los responsables de Trabajo al no lograr el visto bueno de los de Hacienda. E igualmente fue desestimada por el Gobierno la solicitud de crear un marco legal que contemplara la creación de cooperativas laborales bajo gestión asamblearia.

Llegados a este punto, la plantilla consideró que la única respuesta razonable a la tragedia del desempleo (que en Grecia ya se acerca al 30%) es que la fábrica pasase a manos de los trabajadores y se estableciera un sistema de producción equitativo, sin jerarquía ni explotación.

La propuesta fue recibida con indiferencia por el Estado y con cierta frialdad por parte de las burocracias sindicales. Solo el movimiento social acogió la noticia con gran entusiasmo, y mediante una iniciativa de solidaridad desarrollada dentro y fuera del país se consiguió reunir, durante los últimos seis meses, el apoyo social y los fondos necesarios para poner de nuevo en funcionamiento la factoría. A nivel internacional se sumaron a la campaña intelectuales de la talla de Naomi Klein, David Harvey, John Holloway, Silvia Federici o Raúl Zibechi. Pero además se recibió ayuda económica de organizaciones populares y sindicales de América Latina y Europa, así como un buen número de resoluciones de apoyo procedentes de colectivos de muchos países.

Una empresa que comienza ahora

La pasada semana, GARA se desplazó hasta VioMe para conocer de primera mano la situación de la fábrica y las expectativas de sus trabajadores, convertidos ahora en gestores de su propio destino. En una fría y húmeda mañana visitamos unas instalaciones que comienzan a despertar del letargo de meses.


Lo primero que nos llamó la atención fue la ilusión en el proyecto y la certeza de estar en el camino correcto. La crisis en el sector de la construcción, que ha sufrido una recesión del 80% desde el inicio de la crisis, no ha frenado el entusiasmo de los trabajadores a la hora de poner en pie la factoría. Aunque el dinero procedente de donaciones y conciertos de apoyo supone el presupuesto de los dos próximos meses, su principal prioridad es comenzar a vender a los clientes las existencias almacenadas, para poder dar paso a la nueva producción.

Dimitri Nikolaidis, electricista y responsable del mantenimiento de las máquinas, es uno de los 35 operarios comprometidos en el proyecto, toda vez que los componentes de los departamentos de administración y productos químicos rechazaran sumarse a la empresa colectiva. «Nos hemos quedado trabajadores y técnicos -explicó Nikolaidis-; se fueron los químicos y estamos buscando ayuda para esos puestos».

Sin embargo, el principal obstáculo es la prolongada ausencia de ingresos. Su última nómina llegó en setiembre de 2011, desde entonces -según señaló- «tenemos serios problemas de supervivencia. Muchos sindicatos nos ayudan con comida y por eso seguimos aquí, gracias a las donaciones de muchas personas seguimos aquí luchando con coraje».

Durante nuestra conversación, Nikolaidis mostró su firmeza y convencimiento en el éxito de la empresa, subrayando que, en su opinión, «funcionará. Además, no tenemos nada que perder, así que vamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas. Cuando no tienes nada ¿qué haces? ¿Te sientas en casa a ver la televisión esperando a que Dios te de algo? A nosotros nos ha dado esta fábrica así que la usaremos, lucharemos hasta el final, tenemos que intentarlo».

Otro trabajador de la planta, Alekos Sideridis, nos detalló la dura lucha sindical llevada a cabo durante los meses en que la anterior dirección de la fábrica comenzó a reducir salarios y derechos laborales.

«En 2010, cuando los problemas económicos afectaron a la empresa, empezaron con los recortes y los trabajadores intentamos negociar con la dirección, al tiempo que iniciamos huelgas, paros de la fábrica, bloqueamos sus puertas....pero no hubo respuesta. En abril de 2011 nos rebajaron el salario y un mes después dejaron de pagarnos. Seguimos acudiendo al puesto de trabajo para poder exigir nuestros sueldos pero sin producir más. Finalmente, la justicia dictaminó que no podíamos ser despedidos mientras no recibiéramos lo que se nos debía».

Durante todo ese tiempo surgieron varias ideas sobre lo que se podía hacer. Finalmente se optó por tomar la fábrica, como pago de lo adeudado, y reanudar la producción para mantener el empleo. 35 de los 42 trabajadores apoyaron la medida, y a partir de ese momento comenzaron a realizar turnos de vigilancia, 24 horas al día, para evitar que desmantelaran las instalaciones llevándose los equipos o las existencias almacenadas.

Por el momento, no han tenido ningún contacto con los anteriores propietarios, «en los últimos dos años únicamente hemos mantenido conversaciones con el Ministerio y parece que quieren hacer algo», pero no existe ninguna propuesta formal. Sin embargo, la perspectiva de trabajar sin patrón es una de las consecuencias más positivas de esta nueva etapa. A la pregunta se si «están mejor sin jefes», le siguió un rotundo «sí, sí, claro, sin ninguna discusión».

Como su compañero, Sideridis destacó la extremadamente dura situación personal en la que se hallan. «Para nuestras familias no hay otro camino, tenemos que sobrevivir en estos tiempos tan difíciles. Hace meses que no cobramos pero gracias a la solidaridad de Grecia y también de otras partes del mundo estamos todavía vivos. Nuestra lucha es diaria», remarcó. Comentó al respecto que han recibido la visita de personas procedentes de algunas de las fábricas ocupadas en Argentina.

Sideridis reconoció que la primera idea que llegó a su cabeza cuando, meses atrás, dejaron de pagarle su salario fue violenta. «Creo que todos los trabajadores tuvimos el mismo pensamiento, quizá por nuestra cultura», pero posteriormente y con la mente en frío, llegó a encontrar junto a sus compañeros «un camino que ha sido la mejor solución».

Desde hace algo más de dos semanas todos los trabajadores se reúnen en asamblea a primera hora de la mañana para discutir el orden del día, «nos asignamos las tareas de acuerdo con la especialidad de cada uno y para que todo el mundo esté en el lugar que se le necesite. Luego empezamos con el control del stock y posteriormente vendemos los productos en subasta».

No dudó en animar a los trabajadores de otros pueblos y naciones a tomar el camino de la autogestión, pues «sin trabajo, sin dinero, sin ayuda del Estado y con las fábricas cerradas, no hay otra solución que pensar en hacer lo mismo que nosotros». Por encima de culturas y fronteras «cuando no tienes nada que perder, esta es la solución», sentenció.

Antes de finalizar la visita, otros trabajadores allí presentes también nos insistieron en que «la lucha no debe limitarse a VioMe, para que sea victoriosa debe generalizarse y extenderse a todas las fábricas y empresas que están cerrando», porque solo a través de una red de fábricas autogestionadas será posible alumbrar un nuevo tipo de economía.