Mostrando entradas con la etiqueta Crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de abril de 2020

RETIRO DEL 25% DEL VALOR DEL FONDO DE LA AFP

NOTAS  EN EL WhatsApp
RETIRO DEL 25% DEL VALOR DEL FONDO DE LA AFP
“De medianos ingresos (activo) a bajos ingresos (cesante)”


La propuesta, tiene que verse en el contexto actual del shock exógeno del coronavirus, de la crisis de ingresos, y de una economía que requiere liquidez inmediata, confirmado el “pico de la curva” y cambio de tendencia; y como complemento estratégico al esfuerzo del Gobierno al Plan de 2 Fases.

Las AFP señalan, que un retiro del 25.0% del valor del fondo de la AFP (cerca de S/. 38,000 millones de soles), puede hacer quebrar al sistema, traer efectos negativos en la economía; y que en el país tienen invertidos S/. 80,000 millones de soles (entre bonos, mercados de capitales, el sistema financiero) ; y en el exterior S/. 79,000 millones de soles. (Parte de estos fondos se traería y no afecta a la economía al contrario, le incorporará liquidez a nuestra economía).

El Fondo a retirarse, representa al 2019 , el 11.3% de la liquidez en M/N y M/E; el 13.3% de los depósitos, el 12.3% de las colocaciones brutas, el 4.9% de PBI; el 16.6% de los RIN. Las exoneraciones tributarias aprobadas por el Congreso los últimos 10 años, representan 3.4 veces mas; que el 25.0% de retiro de los aportes de la AFP.

Estos recursos a retirarse; son dineros frescos, es la liquidez inicial para romper la “paralización”; la economía, que se reanimara por el consumo, acompañado de las inversiones familiares, que moverán las ruedas de la economía y en un presente cercano la re activación esperada; cifra equivalente al 21.4% del Presupeusto de la República al 2020.

Es necesario un mecanismo de fijar una pensión solidaria (para los abuelos que no están afiliados a ningún sistema de pensión).

NOTA: El gobierno colocara el 12% del PBI, cerca de S/. 90,000 millones de soles (en 2 fases: S/. 30,000 millones soles, en la fase de contención, para darle solidez, soporte a las familias, así como S/. 30,000 millones en un esquema de préstamo y liquidez para las empresas; y en la fase de re activación S/. 30,000 millones de soles); que sumado a los flujos de fondos líquidos de las AFP, contribuirá a inyectar liquidez a la economía, el soporte financiero a las empresas, evitando romper la cadena de pagos y potenciando los servicios de salud.

Ante ello: ¿Dónde esta el libre mercado?.
“2/3 de la población laboral no esta en ningún sistema de pensiones”.


César Pilco 
Marzo 25 del 2020

lunes, 2 de septiembre de 2019

EL INCENDIO DE LA DERECHA LATINOAMERICANA



Análisis
02/09/2019

Las llamas en la Amazonía sintetizan el cuadro de la situación política actual de Latinoamérica. Según un reciente boletín del Instituto Tricontinental de Investigación Social este año ha habido 40.341 incendios en el Amazonas, la cifra más alta desde 2010. No cabe duda alguna que la catástrofe humana y ambiental que esto representa tiene su raíz en los intereses de lucro de los sectores ruralistas y en la elevación general de temperatura. Todo ello fruto de una política depredatoria alentada por el capital oligárquico y transnacional y su brazo político, la derecha internacional.

El gobierno de Bolsonaro, controlado desde los estamentos militares del país en alianza con el gremio de la gran empresa, el oligopolio mediático, altos estamentos del poder judicial y los sectores retrógrados del evangelismo neoliberal, propugna el incendio social de Brasil. La reforma del sistema previsional, la privatización de bienes nacionales, el recorte a los programas de redistribución y fomento a la educación pública, la represión a la población marginada, la entrega de la soberanía a los dictámenes de los Estados Unidos, completan el programa iniciado por Temer, luego del golpe parlamentario- mediático que derrocó a Dilma Rousseff en 2016 y el encarcelamiento ilegal del favorito a la presidencia Lula. Incendio social que ha comenzado a consumir, en pocos meses, gran parte del apoyo del sector de la población que votó al ex capitán inflamado por discursos de odio y mentiras electorales.

No le va en zaga uno de sus principales socios, el gobierno agonizante de Macri en Argentina, cuyas políticas de recorte, apertura indiscriminada al capital especulativo y endeudamiento descomunal en complicidad con el Fondo Monetario Internacional, calcinaron la actividad productiva, el empleo y las reservas, convirtiendo a la economía argentina en un desierto desolado. El repudio popular se hizo sentir en las urnas de las elecciones primarias, arrasando con la posibilidad de continuar con el proyecto antropofágico y resquebrajando el mosaico hegemónico de la derecha impulsado desde los Estados Unidos.

Poco antes, las llamas ardieron en la última colonia estadounidense de la región latinoamericana. La población de Puerto Rico hizo escuchar su voz y echó al virrey imperial – gobernador en el esquema británico – Ricardo Roselló. También aquí, un programa de severo ajuste y endeudamiento habían quemado la llanura social. Las brasas allí aún no se apagan del todo…

El sufrimiento en Colombia, Honduras y Haití

En Colombia, el incumplimiento programado del gobierno de Iván Duque sobre los compromisos asumidos en los Acuerdos de Paz abrió la puerta a una nueva escalada de ajusticiamiento selectivo de líderes/as sociales y ex combatientes. El nuevo conato armado de un sector de la guerrilla amenaza ahora con servir de excusa a la derecha cavernaria para incinerar la paz y volver el reloj atrás. El motivo es el mismo por el que se desató una guerra de más de cinco décadas: blindar la desigualdad y excluir todo proceso político que amenace cambiar la situación.

Represión que también ha sido el signo del régimen de Juan Orlando Hernández, tras el fraude que posibilitó la reedición de su mandato – de por sí prohibida por la Constitución hondureña. Fraude que, junto a la corrupción, la violencia y la miseria han movilizado masivamente a la población en resistencia a la total vulneración de mínimos derechos.

Situación flamígera que se repite en Haití, país en el que alimentarse cada día es un milagro. Los índices de pobreza y de desarrollo humano son los más bajos de toda la región y el sistema político está entrecruzado con los intereses empresariales y las embajadas extranjeras.

En el reciente Foro Patriótico por un Acuerdo Nacional contra la Crisis, diversas fuerzas populares han hecho un llamamiento a continuar la serie de movilizaciones ocasionadas por el desfalco de fondos de PetroCaribe y de la Comisión Interministerial para la Reconstrucción de Haití (CIRH) y más en general, por el hastío popular con la casta gobernante. El objetivo es lograr la dimisión del empresario bananero Jovenel Moïse, actual presidente del país y la instalación de un gobierno de transición para hacer frente a las urgencias del hambre, la miseria y el desempleo que afectan a más del 80% de la población. Las condiciones están dadas para un amplio levantamiento popular que culmine con este gobierno de la derecha, también cómplice de la ofensiva política de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela.

Lobos con y sin disfraz de oveja

Ecuador es otro país que ha hecho retroceder las agujas al pasado. Acuerdos con el FMI, con el Departamento de Estado de los Estados Unidos, cercenamiento y desmontaje de los nuevos derechos políticos asentados en la constitución de Montecristi, persecución judicial con fines de proscripción a los principales cuadros de la Revolución Ciudadana, son algunas de las marcas que deja la traición del actual presidente Lenín Moreno a la legítima voluntad popular expresada en las urnas en 2017. Voluntad popular que le ha dado la espalda al gobierno (16% de aceptación según una reciente encuesta) y muestra en las repetidas marchas de protesta, huelgas y los resultados de las últimas elecciones seccionales, que no está dispuesto a entregarse sin pelea en las garras de un sistema politiquero controlado por las élites de antaño, representadas por el socialcristianismo de Nebot y el banquero Lasso.

Descontento social que estuvo a centímetros de tumbar al gobierno de derechas paraguayo. A tan sólo un año de su asunción “Marito” Abdo Benítez – hijo del secretario privado del dictador Alfredo Stroessner – salvó el cuero cabelludo de la guillotina política sólo por un acuerdo con la facción rival colorada. Acuerdo que patrocinó la embajada de las barras y las estrellas para evitar que otro de sus peones fuera borrado del tablero. El pueblo pedía su destitución por el tratado secreto con Brasil sobre la hidroeléctrica Itaipú que perjudicaba al Paraguay. Más allá del impasse, el capital político de Benítez ya se ha consumido y la figura de “joven renovador” con la que se promocionó su candidatura ha quedado en el fondo de pozo. El pueblo está a la espera de la próxima oportunidad para hacer tronar el escarmiento.

En Guatemala, la corrupción política intrínseca al sistema logró triunfar gracias a la proscripción política de la ex jueza Thelma Aldana. Ganó nuevamente una derecha protegida por Estados Unidos en la figura del ex director de prisiones Alejandro Gianmattei. Acusado de ejecuciones extrajudiciales en ocasión de la Operación Pavo Real, ha prometido un régimen de “mano dura”, con la probable reinstalación de la pena de muerte. Será un súbdito del mercado y un diligente seguidor de lo que indique el gobierno de Donald Trump. La resistencia aquí tampoco se hará esperar, tanto desde los sectores indígenas y rurales como de cierta ciudadanía exasperada por la frustración de un país socialmente fallido, que ostenta el trágico record de una desnutrición crónica infantil superior al 46%, el mayor de toda América Latina.    

En la cuerda floja

El mandato del ex banquero Pedro Pablo Kuczynski en el Perú duró tan sólo dos años. Su reemplazo Vizcarra camina sobre el desfiladero de las reformas político-judiciales que impulsa. Reformas que, a pesar de ser ansiadas por la población y negadas por un sector del establishment corrupto, son apenas un maquillaje para continuar con el pillaje. La doble derecha peruana, la financiera de guante blanco y la impresentable, del clan Fujimori, han obstruido aquí con persecución política el avance de la izquierda, aunque no logra detener la importante rebelión antiextractivista campesina. Rebelión que, como ha ocurrido siempre en el Perú, bajará de los cerros para obligar a la oligarquía limeña a respetar el derecho del pueblo a una vida mejor.

Tampoco soplan en Chile “los tiempos mejores” que el empresario Piñera prometió a sus connacionales. El paro de 6 semanas del profesorado, el reclamo extendido por la educación pública, las movilizaciones masivas por el fin del sistema previsional de capitalización administrado por las AFPs, los múltiples reclamos sectoriales y locales por vivienda, salud y defensa medioambiental auguran resultados adversos en las próximas elecciones municipales. Descontento que la real oposición – Frente Amplio, PC y sectores antineoliberales del socialismo – tiendan probablemente a interpretar en clave de alianza de coyuntura, prestando atención a lo sucedido en la vecina argentina.

En resumidas cuentas, la derecha latinoamericana, con su programa de destrucción de la posibilidad de nivelación social, ha incinerado en corto tiempo su tan publicitado nuevo ciclo.

¿Surge un tiempo político nuevo en la región?

Tres de los cuatro gobiernos latinoamericanos de izquierda, Cuba, Nicaragua y Venezuela,  son herederos de tres grandes revoluciones, separadas entre ellas por un lapso de veinte años. Han resistido y resisten la terrible agresión contrarrevolucionaria que pretende – como es habitual en los regímenes conservadores – dar por tierra con todos los derechos sociales adquiridos. Las fuerzas regresivas contienen no solamente un rasgo económico clasista, sino que revelan entre sus pliegos un fuerte carácter racista y de restauración neocolonial.

Bolivia – el cuarto país gobernado por la izquierda – se apresta a renovar su novedosa revolución indígena y productiva en la figura del actual presidente Evo Morales. Los logros económicos y sociales y el simbolismo reparador de un gobernante surgido de las entrañas de los sometidos, conseguirán vencer en octubre a la mentira y la conspiración neoliberal.

Mucho más difícil es la posición del Frente Amplio uruguayo, que tendrá que dar batalla en segunda vuelta contra la unidad de todas las fuerzas de la derecha.

El polo de izquierdas incluye también, con sus respectivos matices, a los gobiernos de los primeros ministros de extracción laborista de Ralph Goncalves (San Vicente y las Granadinas), Gaston Browne (Antigua y Barbuda), Roosevelt Skerrit (Dominica), Timothy Harris (San Cristóbal y Nieves) y Keith Mitchell, del Nuevo Partido Nacional (Granada), todos ellos nucleados en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Por otra parte, la enorme aprobación popular de lo ocurrido en el primer año del sexenio de López Obrador en México y la inminente victoria del Frente de Todos en Argentina, indican el surgimiento de un nuevo bloque progresista en América Latina y el Caribe. Un bloque no alineado con la estrategia de hegemonía estadounidense y proclive al fortalecimiento del multilateralismo, a la defensa de la paz y la integración regional de signo cooperativo.

Las derechas tendrán como principal estrategia bloquear todo intento de colaboración en el campo geopolítico entre este nuevo bloque progresista y el de izquierdas. Lo cierto es que el tablero volverá a estar más equilibrado. La chispa de la esperanza se ha encendido nuevamente en la región. Las derechas tendrán que vérselas con su principal oponente, sus propios pueblos.

-Javier Tolcachier es investigador del Centro de Estudios Humanistas de Córdoba, Argentina y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.



jueves, 11 de julio de 2019

HORIZONTE ECONÓMICO ACTUAL

Escribe: Milcíades Ruiz

En el libro RAZONANDO CON LA DIALÉCTICA indico los principios fundamentales que sustentan los acontecimientos pasados, presentes y futuros. Viene al caso, la situación en que nos encontramos actualmente por la incertidumbre económica y social que afrontamos sin que el gobierno lo encare por andar perdido en su laberinto. Aunque muchos no se den cuenta, los procesos siguen su curso y el horizonte no es alentador.

En una sociedad como la nuestra, la economía condiciona los demás aspectos de la vida. Pero la economía depende de su movimiento, en su cantidad y calidad. En esta perspectiva, podemos advertir que el movimiento económico mundial se mantiene lento desde la última crisis capitalista, condicionando el comportamiento de la humanidad en su conjunto y en particular de cada país, según su capacidad.

Si no hay suficiente crecimiento de la producción, que proporcione los niveles de empleo y consumo requeridos por el aumento de población, entonces automáticamente, la migración se agrava, la delincuencia se expande y los ajustes arrasan con los más indefensos. La preocupación hace que la CONFIEP, como organismo representativo de los empresarios proponga al gobierno un paquete de medidas de reactivación económica, aduciendo que lo hacen por el país, cuando en realidad lo hacen por sus intereses solamente.

Ellos saben que la situación económica mundial no es propicia para sus negocios y que las puertas globales escapan a su manejo. Nada pueden hacer por ese lado, pero si, por el lado nacional que ellos siempre han manejado, recurriendo a diversas maniobras según las circunstancias. Allí concentran su accionar para lograr ajustes que les permitan mantener sus márgenes económicos. 
 
¿Dónde ajustar y cómo hacerlo? En una situación en que hay dificultades económicas su lógica es ajustar en otros lados para salvar lo propio. Entonces, por un lado, se arriman al gobierno para salvar la situación a costa del Estado y por otro, se desprenden de obligaciones con la población trabajadora para bajar costos. Entran a la informalidad laboral mediante contratos temporales por horas, días y meses, aprovechando que los migrantes se ofrecen por miserias, sin beneficios sociales.

Pero la mayoría de empresas viven a costa de las arcas fiscales, ya sea como proveedoras de bienes y servicios, o como contratistas de obras en todos los sectores públicos y en todos los ámbitos territoriales. Entonces actúan sobre las autoridades nacionales, regionales, provinciales, distritales para festinar presupuesto público. Para ello, desarrollan una estrategia que siempre les da resultado: La prensa prepara el terreno, creando opinión ciudadana favorable y los testaferros políticos entran al ataque para forzar decisiones. 
 
Por eso, cuando la derecha demanda mayor inversión pública, no lo hace “por amor al chancho, sino a los chicharrones”. No es que esté preocupada por las necesidades del pueblo. Lo que quieren es: contratos de obras y servicios, aun a costa de corrupción. Como es fácil advertir, estos días asistimos a una presión mediática de ablandamiento político en favor del proyecto minero “Tía María” y otros rubros de la propuesta de la CONFIEP. Ya le otorgaron a la Southern, la licencia de construcción y si no pasa nada, seguirán adelante con la destrucción. 
 
El “Caballo de Troya” que se acostumbra utilizar como argumento es que para salir del estancamiento económico y generar empleo se necesita de la inversión minera. Pero bien sabemos que la gran minería no genera ni el 1% del empleo total, porque allí todo es maquinaria y más es el daño que el beneficio social, en tanto que el agro sobrepasa el 30% del empleo total. Pero claro, los pequeños inversionistas del agro que constituyen más del 99 % de los productores agrarios no son de la CONFIEP. 
 
En verdad, el empresariado nacional en su mayor parte, es inepto para desarrollarse por sus propios medios, y por ello busca sobrevivir también, a costa de las transnacionales, enganchándose como empresas carroñeras subcontratistas. Para ejemplo, tenemos el caso de la empresa coimera ODEBRECHT con numerosas empresas consorciadas y subcontratistas. Este esquema empresarial sigue vigente. En el caso “Tía María”, las empresas carroñeras ya están pensando en colgarse como subcontratistas.

Pero aun cuando el gobierno respalde a la Southern contra la voluntad del valle Tambo, el problema es que los resultados no son inmediatos y si no hay quien compre los minerales no hay razón para producirlos en gran escala. Ya se sienten pasos de la recesión económica mundial, pues en el 2018, el PIB mundial creció solo un 3,6%, dos décimas menos que en 2017 y por debajo de los pronósticos. Esta situación continúa en el presente año con tendencia a la baja que obliga a reajustar pronósticos de crecimiento menor. 

La defensa del mercado norteamericano al constatar que China se había posesionado ya de gran parte del mismo, obliga al desalojo mediante medidas arancelarias generándose un conflicto de medidas restrictivas entre los dos bandos. Este conflicto complica más la situación económica mundial. En términos neoliberales, el que se posesiona de un mercado cautivo es el que decide por encima de la soberanía nacional. Entonces, como en una guerra EE UU ataca las importaciones chinas para defender su mercado y China contrataca con bombardeo arancelario similar. 
 
Mientras este conflicto se mantenga sin resolver, no hay seguridad de invertir, producir y adquirir materia prima. China ya no puede vender acero en EE UU teniendo que reducir su producción, sus inversiones y sus compras mineras. Así por el estilo en otros rubros y los países que viven solo de la extracción minea sufren. Esto afecta a los países proveedores de materia prima y por ello el Banco Mundial ha tenido que rebajar sus pronósticos para América Latina al que ahora asigna un magro crecimiento de 1,7% para el año en curso.

Por su parte el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) también ha rebajado sus estimaciones para nuestro crecimiento económico este año (reporte de Inflación junio 2019). En marzo había bajado a 3,4% de crecimiento del PBI, pero a junio lo ha reajustado a 3,3% y probablemente lo tenga que reducir más porque la tendencia a la baja no ha variado y de allí la desesperación para que se ejecute ya el proyecto Tía María, creyendo que es la solución como por arte de magia. Pero la recesión aprieta todo.

Las razones del pesimismo del BCR se deben a la caída de la demanda interna y externa. La demanda interna cae cuando no hay liquidez para gastar, no hay mucha disponibilidad de dinero por falta de ingresos. La demanda externa cae por recesión. La minería, que se estimaba crecería 3,2% solo lo hará en 2,2%; y la manufactura primaria que proyectaba crecer 0,5% ahora caerá a -5,9%. El agro ya terminó su cosecha grande en junio y no habrá más producción hasta el próximo año. Solo Mandrake lo hará crecer en las estadísticas.

Bueno, pero esto son solo cifras, dirán muchos más interesados en pasarse el día divirtiéndose con su tableta telefónica. Pero son indicativos para la prevención de decisiones, al igual que hacen los agricultores ancestrales que tienen sus indicativos para prevenir un año productivo bueno o malo. Si las aves anidan fuera de lo normal o los insectos cambian de conducta, etc., toman sus medidas de precaución, juntan leña y “guardan pan para mayo”.

El ritmo de vida en las grandes ciudades, no nos dejan observar indicativos prácticos. Es probable que ustedes todavía tengan margen, pero los más indefensos ya están sacando su mesita a las veredas para vender cualquier preparado a los transeúntes. Otros se amparan en el creciente comercio ambulatorio. Muchos jóvenes buscan lo más fácil y cada vez hay más menores que ingresan a las filas delincuenciales. La migración masiva extranjera desplaza a los nuestros de los puestos de trabajo y todo se va complicando. Si no reaccionamos ante los indicativos, si somos indiferentes, no podremos advertir a nuestro pueblo para que tome sus medidas de lucha.

Los formadores de opinión estarán esperando el discurso rutinario anual del presidente ante el Parlamento, para divagar sobre el texto que es solo ceremonial y muy ajeno al padecimiento de la mayoría. Pero un discurso, por más prometedor que parezca, no resuelve el problema nacional. Es solo para salvar el momento político. Los procesos económicos y sociales seguirán su curso, al margen del discurso.

GRÁFICOS DEL BCR junio 2019






Julio 2019
Otra información en https://republicaequitativa.

jueves, 14 de febrero de 2019

DOS TENDENCIAS CONVERGENTES: EN RUTA HACIA LA IMPLOSIÓN ECONÓMICA Y LA EXPLOSIÓN SOCIAL.



Jorge Beinstein

¿Hacia dónde va Argentina?, su evolución está marcada por dos tendencias convergentes que han ido tomando velocidad durante 2018: por una parte la marcha hacia la implosión económica y por otra la ruta no menos veloz hacia la explosión social.

No es seguro que cada una de ellas o ambas de manera conjunta lleguen al punto de ruptura que cambie radicalmente el panorama nacional, sin embargo su desarrollo comienza a sobredeterminar el comportamiento de los círculos dirigentes.

Por un lado la economía va entrando en recesión piloteada por el FMI sin ninguna posibilidad de recuperación por lo menos en el corto y mediano plazo. La sucesión de ajustes exigida por el Fondo achicará cada vez más el mercado interno (que ya venía declinando desde la llegada de Macri) destruyendo el tejido productivo y empobreciendo al grueso de la población. Esa dinámica conduce inevitablemente hacia la implosión económica, hacia un momento en el que se desmoronan el conjunto del aparato productivo (solo unas pocas islas podrían llegar a salvarse), extendidas redes comerciales y una multitud de servicios.

Lo teóricamente esperable en esas situaciones es que el tejido social y su entramado cultural se vayan desintegrando al ritmo de la recesión para finalmente colapsar. Sin embargo en el caso argentino se está desarrollando un fenómeno poco frecuente que no seguiría la ruta establecida por la teoría: mientras la economía declina rumbo a la implosión, desde la base de la sociedad se han ido generando formas de acción no solo de resistencia sino también ofensivas que van más allá de las reivindicaciones económicas. Se trata de una tendencia que se va amplificando apuntando hacia una gran explosión popular, un posible tsunami social que amenaza sumergir al entramado institucional y mediático que sostiene al sistema.

De todos modos no es inevitable que se produzcan finalmente la implosión ni la explosión, diversos factores pueden retrasarlas de manera significativa o incluso diluirlas en procesos de degradación de gran amplitud. La recesión por ejemplo podría llegar a encontrar un horizonte de “equilibrio” bajo la forma de una “economía de baja intensidad” con un mercado interno comprimido, altos porcentajes de desocupación, subocupación, pobreza e indigencia y pequeños polos de altos ingresos, coincidente con ello las resistencias y rebeliones sociales ahora presentes podrían llegar a declinar golpeadas por la crisis económica, la manipulación mediática y la represión.

Aunque ese escenario de “paz de cementerio”, ilusión siniestra de la élite dominante, se contrapone a la dinámica financiera, saqueadora, desestabilizante de dicha élite, componente periférica de un proceso parasitario global que la sobredetermina. Y también se contrapone al visible potencial creativo de las fuerzas populares avalado por toda su historia, sin ir más lejos recordemos la revuelta de 2001 precedida por una prolongada degradación neoliberal y las grandes masacres de la dictadura militar.

El camino de la implosión

En diciembre de 2015 el equipo gobernante consideraba que la situación económica le permitiría realizar gigantescas transferencias de ingresos sin que el barco se hunda. No reparó (o subestimó) que por debajo de esa realidad existían fragilidades que se habían agravado en los últimos años, los precios internacionales de las materias primas habían sufrido un shock depresivo en 2014 lo que ensombrecía el futuro del comercio exterior y la ampliación del mercado interno, impulsado por el gobierno anterior mediante suaves subas de los salarios reales acompañadas por reducciones sucesivas del desempleo, comenzaba a tocar techo. Para seguir por la vía mercadointernista habría sido necesario, más temprano que tarde, poner en marcha una drástica estrategia de desconcentración de ingresos acompañada por el control estatal de áreas claves como las del comercio exterior y del sistema financiero y así impulsar un proceso de rápido desarrollo productivo. Alternativa opuesta a la dinámica concreta y a las aspiraciones de la alta burguesía (parasitaria, transnacionalizada) que apuntaban hacia la realización de un gran saqueo de recursos estatales y privados. Así fue como con la victoria de Macri se produjeron mega transferencias hacia los grandes grupos económicos vía exenciones y reducciones tributarias que aumentaron el déficit fiscal lo cual sumado a la liberación de las importaciones generadora de un enorme déficit comercial y a las devaluaciones del peso, provocaron concentración de ingresos, inflación y enfriamiento económico. La avalancha de déficits fue cubierta con deudas en dólares a lo que se agregó un insólito casino especulativo en pesos convertibles en dólares a altísimas tasa de interés (la orgía de las Lebacs). En el segundo año de su mandato el gobierno buscó amortiguar la recesión con obras públicas financiadas con mas deudas, dólares que además servían para tapar agujeros fiscales y comerciales y para aceitar las fugas de capitales producto de las diversas rapiñas y de la retracción de las inversiones productivas. La burbuja de deudas no podía seguir creciendo indefinidamente y la fiesta concluyó en 2018 cuando asomó el fantasma de la insolvencia y el gobierno desesperado pidió auxilio al FMI que, como no podía ser de otra manera, le impuso un plan de ajuste que va hundiendo a la economía en la depresión.

El gobierno suele echarle la culpa del descalabro financiero a la suba “inesperada” de las tasas de interés en los Estados Unidos provocando una suerte de efecto aspiradora sobre los capitales periféricos. La crisis del endeudamiento acelerado argentino era inevitable, tal vez la suba de tasas norteamericanas la anticipó un poco pero no mucho. El globo de las Lebacs tenía un límite físico marcado por las reservas netas del Banco Central, claramente inferiores al monto dolarizado de esos papeles. A lo que hay que sumar los pagos exigidos por la deuda pública directa en dólares en una coyuntura caracterizada por un fuerte déficit del comercio exterior y una persistente fuga de capitales. Eso ya era visible en 2017 y la situación se fue agravando en los primeros meses de 2018. El poder de fuego debilitado del Banco Central ante posibles turbulencias quedó al desnudo y los acreedores empezaron a olfatear escenarios de insolvencia. La pregunta es que tenían dentro de sus cabezas Macri y los integrantes de su equipo económico entre fines de 2017 y comienzos de 2018 ante la inminencia del desenlace. Algunos analistas suponen que se trató de una evaluación errónea (o de mala información) del comportamiento de los grupos financieros embarcados en la rapiña especuladora, cosa difícil de aceptar ya que los que piloteaban el negocio desde el gobierno formaban parte de esos grupos. El misterio aumenta cuando constatamos que la suba de tasas de interés en Estados Unidos era completamente previsible ya que formaba parte de la estrategia monetaria anunciada mucho tiempo antes por las autoridades de ese país. La explicación mas razonable es que la mega operación financiera montada por el gobierno se convirtió una trampa de la que no pudo (y no puede) salir, la convergencia de intereses que la sobredetermina constituye un súper poder saqueador cuya dinámica desborda a los actores gubernamentales. De todos modos, la psicología de Macri, nutrida por la brutalidad cortoplacista de los negocios mafiosos1, se adapta cómodamente a esa loca fuga hacia adelante.

Los crápulas transparentes.

Mientras tanto la impopularidad del gobierno crece día a día y las protestas sociales se multiplican. Argentina se encamina a paso rápido hacia una crisis de gobernabilidad probablemente muy superior a la de 2001 alentada por el derrumbe económico en curso.

La alternativa represiva no debe ser descartada, el carácter aventurero del macrismo, su raíz lumpenburguesa, el nucleo duro social neofascista que lo rodea, pueden dar pie a una tentativa desesperada de ese tipo impulsada por la declinante viabilidad de un Plan B bajo control oficialista en torno de la hipotética candidatura de Maria Eugenia Vidal que va perdiendo cuerpo arrastrada por la impopularidad del Presidente a lo que se agregan no pocos méritos propios (como el reciente escándalo a partir del descubrimiento de la utilización de fondos negros en sus campañas electorales).

Una pieza importante tanto en la instalación como en el funcionamiento posterior del gobierno ha sido y sigue siendo el opoficialismo, mezcla gelatinosa de dirigentes políticos y sindicales, donde predomina la derecha peronista pero también poblada por no pocos gorilas sueltos, que suelen combinar “criticas sensatas” al oficialismo, alguna que otra rebeldía de poca monta y obsecuencia práctica. A medida que la crisis se agrava van surgiendo desde ese espacio toda clase de opciones, algunas fantasiosas y otras más realistas, destinadas a preservar los intereses dominantes, desde la ampliación del gabinete presidencial en una suerte de gobierno de “unidad nacional” hasta la conformación de una variante electoral gatopardista que remplazaría a Macri en 2019 (o antes).

Como parte del show no podían faltar las declaraciones de Eduardo Duhalde que tras vaticinar que: “el próximo presidente… va a ser Roberto Lavagna”, y luego de elogiarlo, agregaba que “el acuerdo con el FMI ayuda a salir (de la crisis), a pesar de que la mayoría de los argentinos está en contra de esa medida”2. El rostro de empleado de pompas fúnebres de Lavagna encaja bastante bien con el destino fondomonetarista que Duhalde le asigna a la Argentina sin embargo no es para nada evidente que esa alternativa u otra parecida funcionen ante a la tormenta que se avecina.

El camino de la explosión

A diferencia de las danzas cupulares y desde el comienzo del gobierno macrista se ha venido desplegando una amplia variedad de protestas populares que con el correr de los meses fueron no solo ganando en masividad sino también en autonomía, que no es total sino que aparece como una suerte de fenómeno complejo que incluye desde expresiones sociales independientes de las dirigencias políticas y sindicales, donde se hace visible la autoconvocatoria, hasta llegar a las encuadradas por dirigencias sobre todo sindicales, pasando por otras que acompañan a los dirigentes orgánicos desbordándolos en ciertos casos y en algunos colocándolos en situaciones incómodas.

Se trata de una sucesión interminable de movilizaciones populares de todo tipo, muchas de ellas gigantescas, mayormente pacíficas, pero con algunos brotes de radicalización (por ejemplo, las protestas del 18 de Diciembre de 2017 frente al Congreso) preocupantes para oficialistas y opoficialistas, que les hacen temer puebladas de gran magnitud en un futuro no muy lejano. A medida que la crisis se vaya profundizando ese escenario será cada vez más probable, la ola puede seguir creciendo hasta engendrar un estallido social de dimensión oceánica mucho más devastador que el huracán de 2001.

La intoxicación mediática no la ha podido enfriar, peor aún su rendimiento manipulador es decreciente, las represiones puntuales han resultado ineficaces, no han generado temor sino indignación. De todos modos, desde el primer día y de manera sistemática el gobierno ha ido conformando una suerte de policía militar integrando fuerzas convencionales (policías, gendarmería, etc.), entrenándolas con asesoramiento norteamericano-israelí, dotándolas de armamento idóneo, la última novedad ha sido la decisión de incorporar a las Fuerzas Armadas a tareas de represión interna. Pero nada le asegura al gobierno la utilización eficaz de ese engendro ante una revuelta popular a gran escala. El blindaje mediático se está oxidando y el blindaje militar-policial tiene un destino incierto, mientras tanto el gobierno sigue haciendo más (mucho más) de lo mismo: continúa con su estrategia de control mediático total atacando ahora los últimos (y ya marginales) reductos críticos y desarrollando el aparato represivo convencido de la inminencia de estallidos sociales. No sabe cuándo se producirá una nueva corrida cambiaria, ni cual será el ritmo del hundimiento económico (los últimos datos comparativos mayo 2017-mayo 2018 muestran, según datos oficiales, una caída del Producto Bruto Interno del orden del 5,8 %), tampoco sabe cuándo ni cómo se expresará la bronca popular en lo que resta del año, pero enfrenta a esos y otros peligros acentuando su dinámica dictatorial, Argentina ha ingresado en Terra Incognita.

1 Jorge Beinstein, “Macri, orígenes e instalación de una dictadura mafiosa”, https://beinstein.lahaine.org/b2-img/Beinstein_MacriMafia_edWaiwen.pdf

2 Declaraciones de Eduardo Duhalde a Radio Cooperativa, "Duhalde pide las PASO en el PJ: "El que quiera presentarse tiene que ir", El Destape, https://www.eldestapeweb.com/duhalde-pide-las-paso-elpj-el-que-quiera-presentarse-tiene-que-ir-n46310