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jueves, 11 de septiembre de 2025

EL PLAN DE PREOBRAZHENSKY PARA CONSTRUIR UNA ECONOMÍA SOCIALISTA

 Bill Jefferies

Traducción: Natalia López

El marxista ruso Yevgeni Preobrazhensky elaboró uno de los planes más sofisticados para construir una economía socialista en un país subdesarrollado como Rusia. El terror de Stalin lo silenció, pero sus escritos ahora están siendo redescubiertos.

Nacido en 1886, el ruso Yevgeni Alekseyevich Preobrazhensky fue un revolucionario desde su adolescencia. Como muchos otros de su generación, acabó siendo asesinado durante la Gran Purga de Iósif Stalin, tras desempeñar un papel destacado en los debates sobre cómo construir un sistema económico socialista en la Unión Soviética durante la década de 1920.

Preobrazhensky fue autor de numerosas obras, entre las que destacan El ABC del comunismo, de 1919, escrita en colaboración con otro destacado bolchevique, Nikolái Bujarin, y La nueva economía, de 1926. Los escritos de Preobrazhensky son ahora más accesibles para el público gracias a la publicación en inglés de una imponente edición en tres volúmenes de sus obras, The Preobrazhensky Papers, entre 2014 y 2023.

Una vida revolucionaria

Hijo de un sacerdote, Preobrazhensky perteneció al clandestino Partido Socialdemócrata de Rusia desde 1903. Una de sus primeras acciones fue distribuir entre sus compañeros de estudios un comunicado en contra de la guerra ruso-japonesa de 1904. Durante la revolución de 1905, su grupo lideró una huelga general en los centros educativos de Oriol, y él se convirtió en militante a tiempo completo del partido en los Urales.

Fue partidario de la facción bolchevique del partido desde sus inicios y se enorgullecía de sus contactos con Vladimir Lenin. En 1909, sus actividades políticas le valieron la cárcel y el exilio en Ekaterimburgo. Con la orden de escapar para asistir a un congreso del partido, evadió lo que describió como un policía «ciego de borrachera» y se dirigió a Novonikolaevsk. Allí fue arrestado de nuevo en 1912, pero fue liberado tras un error de la fiscalía.

A diferencia de la mayoría de los bolcheviques veteranos, fue uno de los primeros partidarios de las Tesis de Abril de Lenin, que el líder bolchevique presentó tras regresar del exilio a raíz de la Revolución de Febrero de 1917. Fue autor de una Resolución contra el antisemitismo que el Congreso Soviético Panruso aprobó por unanimidad en junio de 1917. Preobrazhensky recordó haber participado más tarde ese mismo año en una «manifestación armada» en la ciudad de Zlatoust durante la Revolución de Octubre, que hizo posible que la revolución «tomara el control en todas partes y nacionalizara todas las minas de la zona».

A partir de la primavera de 1918, luchó contra la movilización contrarrevolucionaria del general blanco Alexander Kolchak. También se opuso al levantamiento contra el régimen bolchevique de sus antiguos socios gubernamentales, los socialistas revolucionarios de izquierda, en protesta por el tratado de Brest-Litovsk con Alemania, durante el cual resultó herido en la cabeza. El propio Preobrazhensky había liderado, junto con Bujarin, la facción «comunista de izquierda», cuyos partidarios rechazaban los términos de Brest-Litovsk.

Preobrazhensky se pronunció en contra de la abolición del control obrero sobre los ferrocarriles en 1918. Como uno de los tres secretarios del Partido Bolchevique en 1920, supervisó casi en solitario el funcionamiento del aparato central debido a la enfermedad de sus compañeros Leonid Serebryakov y Nikolai Krestinsky. Durante este periodo, distribuyó un documento de debate sobre la burocratización del partido, pero perdió su puesto en el comité central bolchevique tras un debate sobre el papel de los sindicatos y nunca volvió a ocupar un cargo de liderazgo.

Preobrazhensky fue el autor principal de la Declaración de los 46 de 1923, la primera declaración de lo que se convertiría en la Oposición de Izquierda liderada por León Trotsky. También desarrolló la política económica alternativa de la Oposición, basada en la idea de la «acumulación socialista primitiva», en oposición a los llamamientos de Bujarin al campesinado para que «se enriqueciera».

Cuando Trotsky formó el bloque de la Oposición Unida con Lev Kamenev y Grigory Zinoviev, Preobrazhensky fue una figura clave en sus filas. Tras la derrota de la Oposición, fue expulsado del partido en octubre de 1927 y deportado a Siberia. Sin embargo, se reconcilió con Stalin en 1929, argumentando que el giro del líder soviético hacia una política de colectivización e industrialización forzadas era un triunfo para «nuestro curso en el campo», aunque se aplicara de forma burocrática.

Tras ser readmitido en el partido, Preobrazhensky fue expulsado de nuevo en 1931. Un ejercicio de autocrítica le aseguró su segunda readmisión en 1934, que resultó ser efímera. Al año siguiente, fue expulsado una vez más, esta vez definitivamente, y arrestado.

Tras su salida de prisión en 1936, compareció como testigo de la acusación en el juicio contra Zinóviev. Luego fue arrestado de nuevo y, por razones desconocidas, no compareció en el segundo juicio de Moscú, en el que era acusado. Tras ser juzgado en secreto, fue fusilado ese mismo día; las biografías oficiales soviéticas afirmaban que murió en 1937 tras ser «condenado». Así era la vida revolucionaria en una época revolucionaria.

Brest-Litovsk

El argumento de Preobrazhensky para oponerse al Tratado de Brest-Litovsk merece un examen más detenido. En el momento en que se negociaba el tratado, la Revolución Rusa se enfrentaba a una grave crisis. El antiguo ejército se encontraba en estado de desintegración, pero aún no se había formado una nueva fuerza roja, mientras que los contrarrevolucionarios de la Guardia Blanca se estaban movilizando.

Lenin firmó un decreto de paz el 26 de octubre, en el que pedía negociaciones inmediatas con las potencias centrales. El armisticio del 15 de diciembre puso fin a los combates, lo que permitió que las negociaciones comenzaran en Brest-Litovsk el 22 de diciembre. Trotsky era el comisario soviético de Asuntos Exteriores y nombró a Adolph Joffe para dirigir las negociaciones. El equipo negociador soviético se dividió en tres facciones, lo que explica en parte la prolongación de las conversaciones.

Una facción, liderada por Lenin, estaba dispuesta a cerrar un acuerdo en cualquier condición, incluso si eso significaba una paz injusta, punitiva y anexionista que supondría la cesión de grandes cantidades de territorio y el pago de cuantiosas reparaciones. Lenin argumentó que tal acuerdo proporcionaría a la revolución el respiro necesario para reunir sus fuerzas y prepararse para la inminente guerra civil.

La segunda facción, liderada por Trotsky, adoptó una postura de «ni paz ni guerra», negándose a firmar un acuerdo anexionista, pero sin estar dispuesta a luchar tampoco. Preobrazhensky describió esto como una alternativa de una semana que inevitablemente daría paso a una de las dos posiciones fundamentales: aceptar o no el acuerdo propuesto. Trotsky trató de alargar las negociaciones, con la esperanza de que la acción revolucionaria en Europa acudiera al rescate.

La tercera facción era la de los comunistas de izquierda, liderada por Bujarin y Preobrazhensky, que proclamaba la necesidad de una guerra revolucionaria contra un tratado injusto. El 17 de febrero, Preobrazhensky escribió que las tres tendencias «se reducían esencialmente a dos: o bien firmar la paz anexionista o bien la guerra socialista». Argumentó que una «paz anexionista» «infligiría el golpe más severo al movimiento obrero internacional», ya que pondría «fin a la guerra según el método imperialista, con anexiones e indemnizaciones en el Este». Esto «abriría la posibilidad de la paz en Occidente sobre la base de un compromiso entre las burguesías de Alemania, Inglaterra y Francia».

Para Preobrazhensky, el poder soviético permanecería «bajo la constante amenaza de violencia de la contrarrevolución alemana» tras una paz de este tipo: «Retirarse ante el imperialismo alemán sería solo el comienzo de una retirada general en todo el frente de batalla y la liquidación de la Revolución». Insistió en que una guerra revolucionaria, «por muy mal preparados que estemos para ella», era «inevitable y ya había comenzado».

El 21 de febrero publicó otro artículo en el que argumentaba que la autoridad del socialismo soviético no residía «en las palabras, sino en los hechos», a través de la lucha «irreconciliable contra los imperialistas de todos los países, tomando un camino directo hacia su objetivo y sin traicionar sus principios bajo ninguna circunstancia, ni siquiera las más desfavorables». Un acuerdo de paz similar al de Brest-Litovsk «comprometería la idea misma de la dictadura del proletariado, demostrando que incluso el poder obrero es capaz de traicionar sus principios y rendir sus posiciones sin luchar cuando se ve amenazado por el puño blindado de sus enemigos».

Preobrazhensky publicó más artículos en contra de Brest-Litovsk, pero fue en vano. El tratado se firmó el 3 de marzo de 1918. El 19 de marzo, el Congreso Panruso de Soviets en Moscú ratificó las condiciones de paz por 724 votos a favor, 276 en contra y 118 abstenciones, mientras en el Gobierno soviético cundía el pánico ante la amenaza de una ofensiva alemana.

En la práctica, el tratado duró solo ocho meses, hasta que el colapso de las propias fuerzas armadas alemanas, provocado por el motín naval de Kiel, seguido de la abdicación del káiser y la rendición de Alemania a los Aliados el 11 de noviembre. La legislatura bolchevique anuló el tratado dos días después.

Incluso con la ventaja de la retrospectiva, no es fácil juzgar lo que estuvo bien y lo que estuvo mal en este asunto tanto tiempo después de los hechos. Se podría argumentar que el colapso del tratado en solo ocho meses justificó la posición de la izquierda. Ese colapso podría haber llegado antes si los bolcheviques se hubieran opuesto a sus términos anexionistas. La sustitución de los principios por la conveniencia sentó sin duda un terrible precedente para los acontecimientos posteriores.

Acumulación socialista primitiva

El prefacio de Preobrazhensky a La nueva economía explicaba que la obra constaba de una sección «histórica», que incluía «una breve revisión de las concepciones socialistas y comunistas del socialismo», y una sección «teórica» que analizaba su metodología para estudiar la economía soviética y las leyes básicas que regulaban su desarrollo.

Sus editores, M. M. Gorinov y S. V. Tsakunov, han descrito esta obra como «quizás uno de los resultados más importantes del desarrollo del pensamiento marxista en la Unión Soviética durante la década de 1920». Richard B. Day, traductor de muchas obras perdidas de economistas soviéticos de este periodo, señala que la obra económica de Preobrazhensky evidencia «un riguroso compromiso con la integridad científica que le sostuvo durante años de acalorados debates con N. I. Bujarin y denuncias abusivas de funcionarios del partido menos conocidos».

La teoría de Preobrazhensky analizaba la alianza smychka entre el campo y las ciudades, o entre los campesinos y los trabajadores urbanos, durante la década de 1920. El gobierno soviético introdujo la Nueva Política Económica (NEP) tras el colapso del comunismo de guerra en 1921. Esta política restableció la producción de mercancías en el campo y se recuperó la producción de alimentos y materias primas.

Mientras tanto, la sustitución del control obrero por los precios de mercado en las fábricas estatales mejoró la eficiencia al aumentar la productividad. Sin embargo, como explicaba Preobrazhensky en su panfleto «De la NEP al socialismo», esto significaba que «la gran industria estatal comenzó a trabajar para el mercado» en gran medida.

La producción de las granjas campesinas se recuperó más rápidamente que la de las fábricas, y la expansión de la producción rural fomentó un desplazamiento de los recursos de inversión de la industria urbana al campo, lo que exacerbó la tendencia hacia disparidades relativas en la tasa de crecimiento de la productividad. El precio de los productos campesinos cayó y el precio relativo de los productos fabricados en fábricas subió. Esta disparidad condujo a lo que se conoció como la «crisis de las tijeras».

Al mismo tiempo, el monopolio gubernamental del comercio exterior impedía a los campesinos vender directamente sus productos en el mercado mundial. Preobrazhensky quería proteger la industria soviética de la competencia de los productos extranjeros más baratos. Insistía en que el monopolio del comercio exterior debía «proteger el territorio soviético de la desintegración de la ley del valor mundial».

Al no poder vender en el mercado mundial, los campesinos comenzaron a acaparar alimentos y materias primas. Preobrazhensky trató de aliviar la escasez de productos acelerando lo que él denominó «acumulación socialista primitiva». Propuso gravar con impuestos o —en una controvertida expresión— «explotar» al campesinado pagando por la fuerza precios inferiores a los reales por las materias primas y los alimentos.

Esto, argumentaba, produciría un excedente que se invertiría inicialmente en la industria pesada, proporcionando equipos de fabricación nacional para la industria ligera. Al aumentar la productividad de esta manera, las autoridades soviéticas podrían reducir los precios de los bienes de consumo y restaurar la smychka.

La teoría de Preobrazhensky sobre la acumulación socialista primitiva no era, en este sentido, incompatible con la visión de Stalin del «socialismo en un solo país». Su versión de la transición socialista hacía hincapié en el desarrollo nacional de la economía planificada al margen del sistema capitalista internacional y de la ley capitalista del valor. Aunque buscaba una reforma democrática, su prioridad —y el requisito previo para la transición socialista, en su opinión— era el desarrollo económico de una economía no capitalista y planificada de forma centralizada.

Básicamente, había dos soluciones a la crisis a la que se enfrentaba la economía soviética a finales de la década de 1920. Una era avanzar hacia el libre mercado, como defendía Bujarin, permitiendo el comercio internacional, aboliendo el monopolio estatal del comercio y supervisando una forma de capitalismo de Estado. La otra era aumentar los impuestos a los campesinos para invertir en el desarrollo industrial y aplicar la planificación estatal, como defendía Preobrazhensky.

En 1928, tras haber derrotado previamente a la Oposición de Izquierda, Stalin rompió su alianza con Bujarin y eligió el segundo camino, basado en la colectivización del campo, la industrialización forzada y la planificación estatal. Preobrazhensky acogió con satisfacción el ataque de Stalin a los kulaks como un triunfo de «nuestro rumbo en el campo» y una reivindicación de su lucha de una década por la acumulación socialista primitiva. Al hacerlo, se había reconciliado con el triunfo de la conveniencia sobre los principios.

Fuente: https://jacobinlat.com/2025/09/el-plan-de-preobrazhensky-para-construir-una-economia-socialista/

miércoles, 4 de junio de 2025

“UNA ENTREVISTA MUY IMPORTANTE A ERNESTO GUEVARA”




Por Miguel Aragón

(03 de junio de 2025)



A partir de aproximadamente el minuto 4:50, “Ernesto Guevara” expuso lo sustancial de la “economía mercantil planificada”

1 - La “circulación de mercancías” es anterior al modo capitalista de producción, y continuará existiendo durante “el socialismo” (o primera fase del comunismo)


Históricamente,  la circulación de mercancías  comenzó y se desarrolló  con “la división del trabajo” en la fase superior de la  “época del comunismo primitivo” con el desarrollo y  la separación de la agricultura y el pastoreo (ganadería), lo que llevó al necesario intercambio de mercancías, y mucho tiempo después, a la necesaria  formación de la propiedad privada  y la división en clases sociales.

Circulación de mercancías ha existido durante “el despotismo”, o fase superior del comunismo primitivo, por  ejemplo, desde Caral hasta el Tawantinsuyu, y en todas las culturas y civilizaciones del Medio Oriente, anteriores al surgimiento y desarrollo del modo esclavista de producción en Grecia y Roma antiguas.


2.- Durante la “época feudalista” en Asia, así como durante las “épocas esclavistas” y “feudalista” en Europa, existió y se desarrolló la circulación de mercancías.


3.- Durante la época capitalista la circulación de mercancías se generalizó.


“En los inicios del socialismo” la circulación de mercancías no ha desaparecido y no puede desaparecer, hasta superar las tres grandes divisiones del trabajo, para lo cual “todavía falta mucho tiempo”, tal vez, dos o tres siglos más. Recién estamos en los comienzos. ¿Qué son cien años para la larga historia humana? Un instante nada más.


4.- Históricamente, mientras exista la circulación de mercancías continuará funcionando “la ley del valor” durante la etapa socialista, o primera fase del comunismo.


A los inicios de esta etapa, a partir de noviembre de 1917, en “Rusia” primero y en la “URSS” después, se le conoció con el nombre de la “NEP” (Nueva Política Económica).


La NEP no fue “un retroceso,” por el contrario fue “un gran avance” con respecto al modo feudalista de producción, que era el predominante en la vieja Rusia zarista y en su gran  entorno colonial.

En China y en Vietnam, desde los inicios de la construcción del socialismo se han aplicado los principios generales de la NEP, cada uno con sus propias peculiaridades chinas y vietnamitas, respectivamente.

Los inicios de la  experiencia cubana tiene sus propias peculiaridades, que actualmente las están replanteando. Al integrarse a los BRICS+, Cuba está en condiciones de dar “un gran salto adelante”, pero sin cometer los errores cometidos en la URSS y en China. El proyecto “Mariel” es un ejemplo de los grandes cambios que vendrán en Cuba socialista.

En China, Vietnam, Cuba y en Corea, actualmente se continúa desarrollando el socialismo, esas experiencias son la continuación del proceso iniciado en Rusia en noviembre de 1917.


La implosión de la URSS ocurrido el año 1991, solamente es un revés temporal, y a la vez, “una gran lección” para los pueblos de todos los países del mundo. 


5 - Mariátegui estudio la necesaria etapa de la NEP, y en 1927 propuso algo similar (pero no igual), en “el adelanto del programa” de la revolución socialista en Perú (revisar “Prólogo a Tempestad en los Andes” de junio de 1927, y “Principios de Política Agraria Nacional” de julio del mismo año).


6.- Otro gran aporte de Ernesto Guevara en esta entrevista, es que coincide con “la acertada táctica de los Tres Mundos”, cuando comentó la diferencia entre el trato con EEUU por un lado, y con Londres, España y Francia, por otro lado.


Si EEUU persiste en su política del bloqueo económico absoluto, entonces hay que establecer relaciones comerciales con Londres, España y Francia. Así de simple, ese fue el sustento de la “táctica” de los Tres mundos, aplicado en China, que no es nada nuevo en los pueblos que luchan. Táctica que se sintetiza en “divide al enemigo y vencerás”

El socialismo no es, ni puede ser una economía “autárquica” cerrada en sí misma 


Si el capitalismo es económicamente internacionalista, pero políticamente nacionalista; por el contrario, el socialismo es política y económicamente “mundialista” o internacionalista, tiene que establecer relaciones comerciales con todo el mundo, incluidos los países que “todavía” continúan siendo capitalistas.


Este criterio tan simple, no lo entienden los remanentes del “trotskismo” y de “la banda de Limpiao” (falsos maoístas), que tienen “a flor de labios” palabrejas como “revisionismo” o “social imperialismo”

 

Véase la entrevista en el siguiente enlace:

https://lahistoriadecuba.wordpress.com/2017/01/27/entrevista-inedita-conversando-con-el-che-2da-parte/