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sábado, 15 de noviembre de 2025

LA VICTORIA DE HUAWEI



Publicado el 11 de noviembre de 2025 / Por Debates

Cómo una empresa china ganó la guerra que le declaró Estados Unidos

Autor: Felix Abt

Durante décadas, Estados Unidos defendió el libre mercado y la competencia leal, hasta que dejó de tener la ventaja. Hoy en día, oligarcas como Peter Thiel, figura clave en el aparato de seguridad estadounidense y fundador de Palantir, el gigante de la vigilancia y la elaboración de perfiles financiado con dinero de los contribuyentes y creado con el respaldo de la CIA, afirman que la competencia es «mala para los negocios».

En el mundo de Thiel, el monopolio no solo es aceptable, sino que es el verdadero motor de la innovación y los beneficios, lo que da un giro radical al ideal estadounidense de mercados abiertos. En realidad, el «compromiso» de Washington con el libre mercado siempre ha sido de boquilla. Estados Unidos ha intentado constantemente aplastar a los competidores superiores de sus grandes empresas. La guerra económica no es nada nuevo.

Tomemos como ejemplo a Toshiba: según un artículo de agosto de 1992 de Los Angeles Times, era el principal fabricante de chips de Japón en la década de 1980, con un 80 % del mercado mundial de memorias dinámicas de acceso aleatorio (DRAM) en 1987. Al igual que Huawei hoy en día, Toshiba se convirtió en objetivo de Estados Unidos bajo la bandera de la «seguridad nacional».

Después de que Toshiba y una empresa noruega vendieran máquinas fresadoras avanzadas a la Unión Soviética en 1986, al igual que habían hecho otras empresas europeas, Washington se abalanzó sobre ellas. Impuso una prohibición general de dos a cinco años a todos los productos de Toshiba, alegando una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Este golpe allanó el camino para los fabricantes de chips estadounidenses, mientras que otras empresas extranjeras que vendían equipos similares a la URSS salieron indemnes.

O pensemos en Alstom, que en su día fue aclamada como la «joya de la industria francesa». Líder mundial en tecnología energética y de transporte, compitió directamente con el gigante estadounidense General Electric a principios de la década de 2010. Entonces llegó la jugada de Washington: en 2013, el ejecutivo de Alstom Frédéric Pierucci —autor de The American Trap: My Battle to Expose America’s Secret Economic War Against the Rest of the World (La trampa estadounidense: mi batalla para desenmascarar la guerra económica secreta de Estados Unidos contra el resto del mundo) https://www.youtube.com/watch?v=svVOcrtVesU — fue detenido en un aeropuerto de Nueva York por unos controvertidos cargos de soborno relacionados con un contrato en Indonesia. Pierucci explicó que le ofrecieron una elección draconiana: declararse culpable y salir en libertad en unos meses, o arriesgarse a pasar 125 años en prisión. Varios ejecutivos de Alstom también fueron detenidos, y los tribunales estadounidenses impusieron una multa de 772 millones de dólares. Ante esta forma de coacción y la implacable presión legal, Alstom se vio obligada en 2014 a vender sus divisiones principales de energía y redes eléctricas a General Electric, lo que supuso el desmantelamiento efectivo de un importante competidor europeo.

El patrón se repite en otros lugares. Bajo la enorme presión de Estados Unidos, Suiza se vio obligada a abolir el secreto bancario y sus cuentas numeradas anónimas, que durante mucho tiempo habían sido la piedra angular de su industria financiera. Mientras tanto, los estados de Estados Unidos mantuvieron discretamente su propio sistema de sociedades ficticias anónimas, convirtiendo a Estados Unidos en el mayor refugio del mundo para el blanqueo de capitales y la evasión fiscal. Se convirtió en el refugio preferido de los cárteles de la droga latinoamericanos para guardar de forma segura sus ganancias ilícitas.

Los centros financieros extraterritoriales de Panamá, Singapur y el Caribe se vieron sacudidos por filtraciones y escándalos, pero nunca las instituciones estadounidenses. No fue una casualidad: la NSA y otras agencias de espionaje estadounidenses se centran en los bancos extranjeros, no en los estadounidenses.

Estados Unidos perforó el secreto bancario suizo como si fuera un queso suizo, mientras fortificaba sus propias instituciones financieras para convertirlas en fortalezas impenetrables. [Fuente: bbc.com]

Ya sea Toshiba, Alstom o la banca suiza, la historia es la misma: Washington utiliza la «ley», la «seguridad» y la «ética» como armas para eliminar a sus rivales y luego adopta las mismas prácticas que condena en el extranjero. Pero Huawei —y, por extensión, China— es un objetivo diferente. A diferencia de Japón, Francia o Suiza, China no puede ser fácilmente coaccionada para que se someta. Por el contrario, es mucho más probable que la campaña de Estados Unidos contra Huawei resulte contraproducente y se convierta en una derrota decisiva para los agresores occidentales, como se verá en el resto de este artículo.

El campo de batalla económico: cómo Estados Unidos apuntó a Huawei

Antes del 29 de agosto de 2023, el mundo había sido testigo de una lucha casi cinematográfica: Estados Unidos, la nación más poderosa del planeta, librando una guerra económica contra una sola empresa privada. Huawei, un titán mundial de las telecomunicaciones en ascenso, se enfrentó a sanciones devastadoras, bloqueos paralizantes de la cadena de suministro, batallas legales implacables y la sonada detención de la directora financiera Meng Wanzhou en Canadá por acusaciones en gran parte infundadas. Se presionó a países de todo el mundo para que prohibieran a Huawei acceder a las redes 5G, y la empresa fue calificada oficialmente como «amenaza para la seguridad nacional». Para los observadores externos, Huawei parecía estar al borde del abismo.

Entonces llegó el 29 de agosto de 2023. De forma discreta y sin fanfarria, Huawei incluyó el Mate 60 Pro en su página web. Al principio, los expertos en tecnología se quedaron perplejos, luego sorprendidos y, finalmente, incrédulos. Dentro de este elegante smartphone se encontraba el Kirin 9000S, un sistema en chip de 7 nanómetros con capacidad 5G completa. Para los ajenos al sector, no era más que un chip. Para quienes seguían la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China, era toda una declaración: Huawei no solo había sobrevivido, sino que había contraatacado. El Mate 60 Pro vendió más de 14 millones de unidades en China, combinando el triunfo tecnológico con el orgullo patriótico.

Renacer de sus cenizas: el viaje de Huawei hacia el liderazgo nacional

La guerra económica contra Huawei y otras empresas chinas ha alimentado una ola de consumo patriótico en toda China. Muchos consumidores están dejando de lado los productos occidentales en favor de las marcas nacionales, apoyando la innovación local, impulsando las industrias autóctonas y reforzando el impulso de China hacia la autosuficiencia tecnológica. The Economic War Against China Turns Chinese Into Patriots

El ingeniero implacable: de la pobreza a la cima de Huawei

Ren Zhengfei, fundador de Huawei, no era un director ejecutivo cualquiera. Nacido en 1944 en la pobre zona rural de Guizhou, creció en una familia que se enfrentaba a graves dificultades económicas. Su juventud estuvo marcada por la Revolución Cultural, el encarcelamiento de su padre y largos períodos de adversidad. Estas dificultades moldearon su filosofía de chī kǔ, «comer amargura», una mentalidad que más tarde definiría la cultura corporativa de Huawei.

Tras años como ingeniero en el Cuerpo de Ingenieros del Ejército Popular de Liberación, Ren se encontró entre los muchos oficiales que se vieron obligados a pasar a la vida civil cuando las reformas radicales de Deng Xiaoping en la década de 1980 redujeron el tamaño del ejército para redirigir los recursos hacia el crecimiento económico. Al carecer de otras oportunidades profesionales, se dedicó a los negocios como forma de aprovechar sus conocimientos técnicos y ganarse la vida.

En 1987, con solo 21 000 yuanes (unos 5000 dólares), Ren se trasladó a Shenzhen y fundó Huawei. Al principio, la empresa funcionaba como un pequeño distribuidor de conmutadores PBX, pero pronto adoptó la ingeniería inversa y la autosuficiencia. En 1993, Huawei había desarrollado con éxito su primer conmutador digital de producción nacional, lo que indicaba que la supervivencia —y, en última instancia, el éxito— dependía de la independencia tecnológica.

Contexto: de las economías planificadas al poder del mercado

Hace cincuenta años, la actividad económica en China y la URSS estaba dictada por planificadores centrales. Hoy en día, China es el primer exportador mundial y está profundamente arraigada en el capitalismo de mercado global.

Pero, ¿qué significa realmente el «socialismo con características chinas»?

En The New China Playbook: Beyond Socialism and Capitalism, el profesor Keyu Jin, economista chino formado en Harvard, describe una «economía de alcaldes locales», en la que los funcionarios compiten por fomentar las empresas privadas que se alinean con los objetivos del Partido Comunista. Cada plan quinquenal establece prioridades —crecimiento del PIB, protección del medio ambiente, desarrollo de vehículos eléctricos, etc.— y se evalúa el rendimiento de los funcionarios, recompensando a los que obtienen mejores resultados con ascensos.

Si bien el Partido establece la estrategia nacional, la ejecución depende de una interacción dinámica entre las empresas privadas, las empresas estatales y los funcionarios locales, todos ellos compitiendo por alcanzar objetivos ambiciosos. Esta competencia ha convertido a la economía china en uno de los escenarios más dinámicos del mundo, impulsando una innovación y unos avances tecnológicos incesantes, al tiempo que se busca reducir las diferencias de riqueza y avanzar hacia el objetivo de la «prosperidad compartida» (共同富裕, gòngtóng fùyù).

Y, a diferencia de las plutocracias de estilo occidental dominadas por oligarcas, China funciona como una meritocracia, un tema que exploro en mi artículo Cuando la China imperial tenía un primer ministro vietnamitaWhen Imperial China Had a Vietnamese Prime Minister: The Surprising Origins of Meritocracy—And Why It Outperforms the West More Than Ever

De la cultura del lobo al dominio mundial

La «cultura del lobo» de Ren, inspirada en el ejército, impulsó el auge mundial de Huawei. En lugar de enfrentarse directamente a los gigantes occidentales, la empresa conquistó mercados desatendidos en África, América Latina y Rusia con precios agresivos, financiación flexible y un servicio excepcional.

A mediados de la década de 2000, Huawei se había asociado con 31 de los 50 principales operadores de telecomunicaciones del mundo. A continuación, la empresa se expandió al sector de la electrónica de consumo, lanzando las series Ascend, Mate y P, junto con sus chips Kirin de fabricación propia. En 2018, Huawei había superado a Apple en China y estaba desafiando a Samsung a nivel mundial, lo que provocó un intenso escrutinio y sanciones por parte de Estados Unidos.

En el metro, se puede ver a niños y madres chinos llevando relojes inteligentes, una señal de lo rápido que Huawei ha alcanzado y superado a Apple como líder del mercado. Más allá de los relojes inteligentes, Huawei también tiene ventaja en las gafas inteligentes, mientras que Apple aún no ha lanzado ninguna.

Proyecto «Eliminar a Estados Unidos»: el camino hacia la supervivencia

Con las ventas internacionales de teléfonos inteligentes paralizadas, Huawei puso en marcha una audaz estrategia denominada internamente «Proyecto Eliminar a Estados Unidos», que consistía en eliminar sistemáticamente la tecnología estadounidense de su ecosistema. HarmonyOS sustituyó a Android, Huawei Mobile Services sustituyó a las aplicaciones de Google y se aceleró la producción nacional de chips. El Mate 60 Pro y el Kirin 9000S se convirtieron en los símbolos definitivos de este regreso, un gesto de desafío tecnológico al bloqueo estadounidense.

Más allá de los teléfonos inteligentes

Las ambiciones de Huawei van mucho más allá de los teléfonos. Sus servicios en la nube rivalizan con los líderes mundiales, sus chips de IA y sus modelos de lenguaje de gran tamaño impulsan la innovación de próxima generación, y sus soluciones automovilísticas inteligentes alimentan los vehículos inteligentes de empresas como SERES y Chery. Sus soluciones de IoT y automatización industrial modernizan los puertos y las infraestructuras críticas. Huawei es más que una empresa de teléfonos inteligentes: es una potencia tecnológica diversificada que está transformando industrias enteras y convirtiendo la coacción occidental en un catalizador de la innovación.

En sus tiendas, Huawei ahora exhibe teléfonos inteligentes, dispositivos portátiles y automóviles nuevos equipados con tecnologías inteligentes, desde funciones avanzadas de infoentretenimiento y conectividad hasta soluciones de conducción autónoma, lo que destaca su expansión más allá de la electrónica de consumo hacia la automoción.

Huawei también ofrece un conjunto completo de servicios en la nube, que incluyen computación con IA, almacenamiento de datos, ciberseguridad y soluciones empresariales, respaldados por un ecosistema completo que abarca infraestructura de telecomunicaciones, chips personalizados, plataformas de borde a nube e innovación en IA.

El coste del regreso

El resurgimiento tuvo un precio. En 2024, los ingresos alcanzaron los 120 000 millones de dólares, pero el beneficio neto cayó un 28 %. La I+D consumió más del 20 % de los ingresos y el 67 % de las operaciones se concentraron en China, lo que dejó a la empresa expuesta a las fluctuaciones nacionales. Las brechas tecnológicas persisten —los chips de 7 nm de SMIC están por detrás de los procesos de 3 nm y 2 nm de TSMC—, pero los ingenieros, la innovación y la fuerza de voluntad de Huawei sugieren que nos esperan más sorpresas.

Oculto tras los árboles, pero no tras sus competidores, el centro de I+D de Huawei en Shenzhen es un importante centro de innovación que alberga a miles de ingenieros y científicos que trabajan en 5G, IA, semiconductores y tecnologías en la nube. A pesar de las sanciones globales y los bloqueos de la cadena de suministro, o quizás precisamente por ellos, Huawei sigue invirtiendo fuertemente en I+D —más de 20 000 millones de dólares al año—, lo que le permite seguir siendo competitiva con los gigantes tecnológicos occidentales y, en varios ámbitos, incluso superarlos.

Persisten los obstáculos geopolíticos y de reputación. Las investigaciones europeas, incluida la investigación de Bruselas de 2025, y la exclusión de Huawei de las asociaciones industriales ponen de relieve la continua presión occidental. Sin embargo, Huawei ha recuperado el mercado chino y avanza con paso firme en los mercados del futuro, donde reside la mayoría mundial, en lugar de en el Occidente en declive.

El desafío de Huawei: innovación, soberanía y la caída del dominio occidental

Estados Unidos, una nación con menos de tres siglos de antigüedad y superpotencia mundial solo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se enfrenta a China, una civilización con cinco mil años de historia y una potencia económica dominante durante gran parte de los últimos dos milenios, que desempeñó un papel clave como proveedor del Imperio Romano mucho antes del nacimiento de Cristo. En este contexto, el auge de Huawei es nada menos que legendario.

Huawei, una empresa privada sometida al implacable ataque del Estado más poderoso del mundo, ha desafiado las expectativas con una innovación audaz y atrevida. El Mate 60 Pro y el Kirin 9000S son más que dispositivos: son símbolos de resistencia, ingenio y desafío inquebrantable. Cada avance en múltiples tecnologías consolida la posición de Huawei como una fuerza global que Occidente ya no puede ignorar.

El mensaje es inequívoco: China ya no tolerará el acoso ni la humillación. Está reafirmando su poderío tecnológico y su soberanía, y enviando una severa advertencia de que subestimarla tiene un alto precio.

Más allá de Huawei, la amplia, próspera y rápidamente creciente clase media china, la más grande del mundo, contrasta fuertemente con la clase media estadounidense, cada vez más reducida y endeudada. Esta realidad demográfica y económica posiciona a las empresas chinas, y a las empresas de todo el Sur Global, para dominar la próxima era de los mercados globales, incluso mientras las corporaciones occidentales luchan contra el estancamiento y el declive.

A pesar del aumento del gasto en vivienda, electrónica, viajes y artículos de lujo, la clase media china sigue manteniendo altas tasas de ahorro, especialmente en comparación con sus homólogos occidentales.

La trayectoria de Huawei es una llamada de atención: el equilibrio del poder tecnológico y económico está cambiando, el dominio occidental se está tambaleando y los esfuerzos por contener a China solo han acelerado su propio declive.

Publicado en : How a Private Company Won the War Waged on It by the Mightiest State: Huawei’s Secret Comeback Revealed | MR Online

https://kaosenlared.net/la-victoria-de-huawei/

martes, 18 de octubre de 2022

LOS CIENTÍFICOS NUCLEARES RUSOS HAN HECHO UN "AVANCE" PARA TODA LA HUMANIDAD



Dmitri Vinnik – REDCOM

October 18, 2022

 

Los científicos nucleares rusos han hecho un "avance" para toda la humanidad

Apenas notadas hubo noticias dignas de especial atención. Si bien toda la atención se centra en Ucrania, los científicos nucleares rusos han dado otro paso importante para cerrar el ciclo del combustible nuclear. El reactor de neutrones rápidos BN-800 en la central nuclear de Beloyarsk se convirtió completamente a combustible MOX de uranio-plutonio.

El proceso en sí tomó varios años, y ahora la unidad de potencia se ha conectado a la red. El reactor hace posible no solo eliminar de manera útil el plutonio apto para armas, sino también el plutonio, inevitablemente producido en los reactores de agua de la generación anterior. Anteriormente, dicho plutonio se clasificaba como desecho, ahora se utilizará.

Si el experimento tiene éxito y se convierte en una nueva tecnología industrial, será posible esperar que cientos de miles de toneladas de desechos nucleares existentes entren en acción y en el futuro se eliminen por completo: no tendremos desechos radiactivos en absoluto. .

La loca instalación subterránea de almacenamiento de combustible nuclear gastado de Onkalo , cortada por los finlandeses en un macizo de granito, se volverá completamente innecesaria e incluso dañina. Este proyecto es tan ambicioso que incluye, por si acaso, incluso un presupuesto para introducir leyendas terribles sobre el "lugar muerto" en la conciencia masiva de la población local después del sellado final del cementerio y su recuperación cien años después. Esta tontería se presenta como una medida humanitaria de protección, para que los descendientes ignorantes no intenten excavar el cementerio después de la muerte de una civilización técnica. Los finlandeses quieren ganar dinero en el cementerio nuclear eliminando los desechos de otras personas por mucho dinero.

Durante las últimas décadas, Rusia ha estado aceptando combustible nuclear gastado censurable en el Occidente "verde". Pero de esta forma hemos acumulado una cantidad importante de energía atómica potencial, que podemos extraer en reactores de nueva generación. También nos pagaron por ello.

Sin embargo, el reciclaje del combustible nuclear gastado está lejos de ser la propiedad más destacable del reactor BN-800 y su hermano menor BN-600. La utilización de plutonio apto para armas, que nos impusieron los estadounidenses, ha perdido su relevancia: lo necesitamos para mantener nuestro arsenal nuclear en condiciones adecuadas. Y nadie ha cancelado el peligro de asteroides: no se puede descartar que necesitemos gigatoneladas de poder explosivo en el equivalente de TNT.

Estos son los únicos reactores industriales de su tipo que pertenecen a la clase reproductora. Como materia prima, utilizan uranio-238 y torio-232, que anteriormente se consideraban isótopos "basura". Las reservas de estos isótopos son unas 100 veces mayores que las reservas de energía "ordinaria" de uranio-235. Un reactor reproductor del uranio-238 empobrecido que alguna vez fue "basura" produce plutonio-239, que puede reutilizarse como combustible nuclear de alta energía, para encender una mezcla de isótopos pobres. Pero ni siquiera esta es la característica más notable de los nuevos reactores. El hecho es que los reproductores son capaces de producir combustible nuclear en una cantidad que excede las necesidades del propio reactor. Desde un punto de vista puramente práctico, podemos sacar más combustible del que cargamos. En este caso no se viola la ley de conservación de la energía.

En otras palabras, Rusia ha dado otro paso importante hacia la creación de una "máquina de movimiento perpetuo", hasta ahora a nivel de experimento. Ahora en la ciudad de Seversk, cerca de Tomsk, se está construyendo el reactor BREST-OD-300, que prácticamente no consumirá combustible. Debería estar construido para 2026. Las futuras modificaciones al BREST deberían producir más material fisionable del que se cargó en ellos. Para 2035, la industria de energía nuclear rusa puede convertirse en dos componentes, es decir, consistirá en reactores "térmicos" y "rápidos".

Este es el mismo CNFC - "ciclo de combustible nuclear cerrado". Es posible que tengamos energía nuclear libre de desechos. Este proyecto tiene su propio nombre: "Breakthrough". No hay patetismo inapropiado en este nombre: ya no necesitaremos extraer uranio para satisfacer las necesidades de energía de la Tierra. Solo las reservas de uranio de Rusia durarán miles de años. Podemos usar el uranio extra como combustible para motores de cohetes nucleares (NRE), que ya tenemos. Los YARD te permitirán irrumpir en el espacio profundo, dominar el cinturón de asteroides y otros planetas. A la humanidad le queda muy poco tiempo y uranio libre, su déficit crece cada año. Si se quema en la Tierra en el próximo siglo, no tendremos la energía para escapar de la "cuna". Este es el significado profundo de Avance.

Mientras nuestros soldados y oficiales luchan por la independencia de nuestra Patria, por sus fronteras y por la humanidad misma, pisoteada por el mundo occidental, nuestros científicos nucleares luchan por el futuro no solo de Rusia, sino de toda la humanidad. La única potencia que puede hacer frente a esta tarea alucinante es Rusia. Es importante entender que esto ya no es una cuestión de ciencia teórica, se ha trasladado a un plano puramente práctico, de ingeniería. Nuestros ingenieros saben cómo cerrar el ciclo del combustible.

Esta victoria es especialmente importante en estos días, porque nuestros científicos nucleares han puesto otra piedra en los cimientos de nuestro poderío energético.

Breakthrough es nuestro proyecto de Manhattan y más que eso. Cuando nos abramos paso, seremos invulnerables desde el exterior. Nuestros enemigos lo entienden, y -ahora expresaré una idea atrevida, pero estoy obligado a expresarla- es posible que esa sea una de las razones por las que desencadenaron la guerra. Nuestros soldados protegen no solo nuestra frontera y nuestros ciudadanos, también defienden Breakthrough.

Si tenemos éxito en Project Breakthrough, nadie que permanezca de nuestro lado se preocupará por el calor y la luz en sus hogares. Nadie ni nada más puede detenernos en nuestra búsqueda del espacio profundo. Estoy convencido de que este es el propósito de nuestra civilización. ¿De qué lado estás: del espacio ruso o del campo de concentración digital estadounidense?

Fuente: Vzglyad

 

viernes, 15 de octubre de 2021

CHINA Y LA COMPUTACIÓN CUÁNTICA

Publicado por Sergio Mario Guilli | 4 Oct, 2021


“El logro de la supremacía en la computación cuántica es de enorme trascendencia no solo en el plano científico-tecnológico, sino también económico y militar”

Ingenieros de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, han presentado la supercomputadora cuántica Zu Chongzhi, la más potente del mundo, según sus creadores. Puede resolver en poco más de una hora una tarea que necesitaría 8 años de trabajo una supercomputadora no cuántica avanzada.

Según los ingenieros chinos, la capacidad de Zu Chongzhi es de “2 o 3 órdenes de magnitud” —es decir, cientos o miles de veces— más potente que Sycamore, la supercomputadora cuántica con la que Google anunció en octubre de 2019 su “supremacía cuántica”.

Según reportan en ZME Science, la computadora china ha logrado la proeza de empaquetar en un procesador cuántico 66 qubits (bits cuánticos), situándose por encima del Sycamore desarrollado por Google (53 qubits) y el IBM Q System, que tiene “solo” 20 qubits en cada chip.

En los cinco años venideros, los científicos chinos esperan desarrollar un sistema de comunicación cuántica de larga distancia y alta velocidad con tecnología íntegramente nacional e integrable a las tecnologías de comunicación clásicas, afirmó Pan Jian Wei, principal investigador de la tecnología cuántica en China y miembro del XIII Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en marzo de este año.

Y añadió que China planea crear satélites cuánticos de órbita media a alta que puedan funcionar las 24 horas del día, proporcionando una comunicación ultra segura para las operaciones comerciales.

Pan considera que la tecnología de la información cuántica se ha convertido en un ámbito ferozmente competitivo. Hay muchos países desarrollados, incluidos Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia, financiando planes estratégicos para reforzar su capacidad en este campo.

Esta tendencia ha ganado más impulso después del éxito del satélite chino de ciencia cuántica Mozi. “Esto se debe a que la tecnología cuántica de la información se ha desarrollado hasta un punto en el que puede reflejar la fuerza tecnológica de una nación”, explicó Pan.

“Este es también un fenómeno natural para que cualquier disciplina se desarrolle. Porque existe la competencia, no se puede renunciar a la cooperación internacional. Las tecnologías cuánticas de la información traerán beneficios a toda la sociedad humana”, puntualizó.

“El avance de la tecnología cuántica de la información en el futuro es responsabilidad común de la comunidad académica mundial”, reconoció Pan y añadió que China ha estado formando activamente talento internacional y está dispuesta a compartir e intercambiar sus progresos en ciencia básica y tecnologías comunes con pares internacionales.

“Debemos perseverar en la comunicación con equipos internacionales sobresalientes y trabajar juntos hacia los objetivos a largo plazo en la ciencia de la información cuántica”, concluyó Pan. 

El logro de la supremacía en la computación cuántica es de enorme trascendencia no solo en el plano científico-tecnológico, sino también económico y militar. Es una “colina estratégica” alcanzada en el campo central de la carrera tecnológica mundial que señala el lugar que China está logrando en el concierto de las naciones. Patentiza en definitiva el poder de una revolución socialista sólidamente asentada en la ideología marxista leninista.

Autor


Sergio Mario Guilli

Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.

 


martes, 29 de diciembre de 2020

CHINA 2021: EL TONO DE LA POLÍTICA ECONÓMICA

 


Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

by Xulio Ríos

2020-12-28

 

China 2021 (I)

 

Llegó a su término la Conferencia Central sobre Trabajo Económico, celebrada en la capital china entre los días 16 y 18 de diciembre. La importancia de esta cita en el calendario político ha ido creciendo en significación a lo largo de los años. En este peculiar 2020, se ha visto complementada con la celebración de la primera conferencia central sobre el trabajo relacionado con la gobernanza integral basada en la ley en la historia del PCCh, que se celebró entre el 16 y el 17 de noviembre pasado. Ambas piezas forman parte de una misma agenda que debe marcar el rumbo de China en los próximos años tanto en lo político como en lo económico.

Se esperaba que la conferencia económica de este año destacara el concepto de “circulación dual” y revelara más detalles sobre la orientación del XIV Plan Quinquenal. Sin embargo, unos días antes llamó poderosamente la atención un editorial del Diario del Pueblo criticando a los gigantes nacionales de Internet “por estar demasiado concentrados en el éxito rápido y obsesionados con monetizar su gran base de usuarios cuando lo que deberían hacer es invertir en innovación tecnológica y obtener mayores beneficios dentro de ese sector”. El diario oficial del PCCh daba un fuerte tirón de orejas para que “hagan más por asumir la responsabilidad en la promoción de la innovación en ciencia y tecnología, fundamental responsabilidad social de ese tipo de empresas”. Y reiteraba la importancia de los nuevos reglamentos en curso para “erradicar el monopolio de la industria, con 27 empresas, entre ellas Alibaba, Tencent y JD.com en la lista”.

El editorial venía precedido de la reunión del Buró Político del 11 de diciembre en la que se subrayó el “papel estratégico de la ciencia y la tecnología”, al tiempo que se pidió el “fortalecimiento de los esfuerzos antimonopolios y la prevención de la insalubre expansión del capital”.

Es imposible no relacionar estos mensajes con la situación vivida recientemente por Alibaba y la rama financiera de Ant Group que se vio obligada abruptamente a retrasar las ofertas públicas iniciales previstas en Shanghái y Hong Kong.

En paralelo, cabe destacar igualmente el incremento de la vigilancia sobre los casos “demasiado grandes para fracasar”, multiplicando los controles para evitar riesgos sistémicos asociados a las empresas tecnológicas y el mercado de micropagos. Se avizora una regulación más estricta en este campo en una estrategia diseñada para fortalecer los esfuerzos antimonopolio y la prevención de lo que el Diario del Pueblo llamó la “insalubre expansión de capital”.

En la Conferencia Central de Trabajo Económico se enunció el objetivo de fortalecer las tecnologías estratégicas nacionales con esfuerzos que incluyen aprovechar al máximo el papel del Estado en la organización de las principales innovaciones científicas y tecnológicas. Es decir, el sector público va a desempeñar en el futuro un papel de mayor significación en este ámbito. Las iniciativas del PCCh apuntan claramente a limitar el poder de las grandes empresas privadas del sector a través del impulso de regulaciones restrictivas que afectarán tanto a su tamaño como a sus actividades a fin de que no pongan en riesgo ni la seguridad financiera ni económica ni política del país.

Nuevo paradigma de desarrollo

La conferencia insistió en que el nuevo patrón de desarrollo de “circulación dual” se basa en que los mercados interno y externo pueden reforzarse mutuamente, con el mercado interno como pilar. La lógica subsistente es impulsar la transformación de una economía basada en las exportaciones y las inversiones a otra centrada en la demanda interna. Y mediante la expansión de la demanda interna, el mercado chino puede convertirse en un destino de exportación más atractivo para productos de bienes y servicios de otras economías, asegura el comunicado final.

Además de los tópicos generales, los puntos destacados por la dirigencia china a propósito del XIV Plan Quinquenal son el 5G, la inteligencia artificial, computación cuántica, semiconductores, ciencias de la vida y reproducción biológica o tecnología aeroespacial. Este plan debe establecer las bases de un nuevo impulso de desarrollo con el doble horizonte de 2035 y 2049.

 

China 2021 (II)

China iniciará 2021 con una cierta y fundada sensación del deber cumplido al hacer efectiva esa “misión histórica” de erradicar la pobreza extrema en el país más poblado del mundo. Sin duda se trata de un logro importante que se le ha resistido al PCCh durante décadas a pesar del considerable progreso económico experimentado que, en paralelo, ha permitido la acumulación de grandes fortunas a unos pocos exacerbando las desigualdades al punto de elevar el coeficiente de Gini a niveles ciertamente inauditos, aunque en descenso desde 2010. Y como se ha demostrado en la lucha contra la pobreza, en la segunda economía del mundo, la voluntad política es un factor determinante a la hora de encarar estos desafíos.

La política social en China es un asunto que debe seguir primando en el conjunto de las políticas públicas. En primer lugar, por justicia: quienes más sacrificios han hecho por aupar a China a su actual estatus, en su inmensa mayoría han estado privados de los beneficios y es hora de corregir drásticamente dicha anomalía, muy especialmente en lo que se refiere a las docenas de millones de inmigrantes rurales que aun padecen discriminaciones que les remiten a la condición de ciudadanos de segunda categoría. Pero también porque si se trata de dar un impulso significativo al nuevo modelo de desarrollo en base al ensanchamiento de la clase media y la conversión del consumo en un pilar determinante del crecimiento económico, son necesarias políticas ambiciosas capaces de liberar el ahorro en base a un incremento sustantivo de los derechos sociales. El producto interno bruto (PIB) per cápita de China superó los 10.000 dólares en 2019, y más de 400 millones de chinos ahora clasifican como consumidores de clase media. No obstante, para que esa cifra siga creciendo es indispensable la adopción de políticas redistributivas activas y sostenidas.

En el XIII Plan Quinquenal que ahora finaliza se incorporó, por primera vez, el objetivo de no solo duplicar el PIB en 2020 con respecto a los niveles de 2010, sino también el valor del PIB per cápita. Este compromiso debiera mantenerse en el XIV Plan Quinquenal, al igual que las inversiones en el sistema público de salud, educación y otros rubros de carácter social.

Entre las directrices que han trascendido para el año próximo persisten las grandes preocupaciones tradicionales de la dirigencia china: el empleo, la mejora del sistema de seguridad social, la optimización de la estructura de distribución del ingreso, la expansión de ese grupo de ingresos medios como parte de los esfuerzos por aumentar el consumo interno, la reducción de las desigualdades campo-ciudad y los desequilibrios territoriales.

Uno de los anuncios más destacados se refiere al abordaje de los “prominentes problemas de vivienda” en las grandes ciudades como una de sus tareas económicas clave para 2021. El enfoque general se basaría en la premisa de que “las casas son para vivir, no para especular”, lo cual debiera traducirse en la adopción de múltiples políticas para promover el desarrollo estable y saludable del mercado inmobiliario. No es la primera vez que se realiza un anuncio de estas características, por lo que es comprensible cierto escepticismo con respecto a la voluntad efectiva de propiciar soluciones que pongan freno a la enorme onda especulativa que desde hace años sacude el acceso a la vivienda en la inmensa mayoría de las ciudades chinas.

Otro elemento importante en el que pueden producirse novedades en 2021 es la política demográfica. El patrón chino está experimentando cambios significativos. La población total sigue aumentando, aunque la tasa de crecimiento disminuye. Al mismo tiempo, crece el envejecimiento del país. En 2019, la proporción de personas mayores de 65 años había alcanzado el 12,6 por ciento de la población total, y en 2025 es probable que supere el 14 por ciento. Es probable que las restricciones existentes para tener hijos se flexibilicen aún más, de modo que el derecho a decidir sobre tener hijos puede regresar a las familias y a las propias mujeres. La política demográfica del país debe apoyar el desarrollo familiar de una manera más integral, en la seguridad de que no sólo es una cuestión reproductiva sino social, que por tanto requiere políticas activas colaterales, desde la crianza a la educación.

China 2021 (III)

El significado del factor territorial en la política china no ha dejado de crecer en los últimos años. Reconocido como uno de los principales talones de Aquiles de su estabilidad, durante la saliente Administración Trump se ha afianzado también como un eje referencial de las tensiones políticas bilaterales y, en general, con los países desarrollados de Occidente.

Tres son los capítulos que seguirán condicionando el acontecer en el próximo año. En primer lugar, las nacionalidades minoritarias, con especial mención, por orden de intensidad, del problema uigur, tibetano y, en menor medida, mongol. En el primer caso, las denuncias reiteradas a propósito de la represión ejercida sobre la población uigur en Xinjiang con el argumento de la seguridad, no perderán intensidad. Al contrario, podría ser un obstáculo significativo en la deseada normalización de la agenda internacional post-Trump por parte de la diplomacia china. Aunque las autoridades de Beijing rechazan las acusaciones (campos de concentración, genocidio, etc.) y dicen ser objeto de una gran manipulación, el reconocido hecho del internamiento de cientos de miles de uigures en centros que oficialmente se califican de formación y ocupación y para otros son antesala del “trabajo forzoso”,  se anticipa una dura y larga pugna que va más allá de lo propiamente narrativo.

En el punto de mira de EEUU y la UE se encuentra la figura de Chen Quanguo, jefe del PCCh en Xinjiang, quien es señalado como probable primer blanco de las sanciones estipuladas por Bruselas para castigar las violaciones de derechos humanos en otros países al amparo de su nuevo Régimen de Sanciones aprobado a primeros de diciembre.  De producirse, habría consecuencias también por parte china en una espiral de difícil contención.

Igualmente, en el caso tibetano, las alertas sobre una intensificación del proceso de sinización a marchas forzadas, ya hablemos de la cultura, la lengua, la arquitectura o la economía, pueden deparar sobresaltos en cualquier momento en un conflicto que hoy transcurre en relativa baja intensidad. El Congreso de los Estados Unidos acaba de aprobar una normativa que obliga al gobierno a imponer sanciones económicas y restricciones de viaje a los funcionarios chinos que interfieran en la sucesión del Dalai Lama Tenzin Gyatso, líder espiritual del budismo tibetano.  La conocida como Tibet Bill,  prohíbe a China abrir nuevos consulados en los EEUU en tanto y en cuanto Beijing no permita a Washington establecer una sede diplomática en el Tíbet.

En otra dimensión, el problema de Hong Kong seguirá en la agenda, aunque no probablemente en la agitada dimensión que hemos conocido meses atrás. La aprobación de la ley de seguridad nacional y su drástica aplicación ha conllevado una efectiva toma del control de la situación por parte de las autoridades locales y centrales. En 2021 deben realizarse las elecciones aplazadas este año por causa de la pandemia. Según una encuesta reciente de Hong Kong Public Opinion Program (Hkpop), la popularidad de Carrie Lam, jefa del ejecutivo de la ciudad, bajó a 30,6 puntos de un máximo de 100. En comparación con la última encuesta (23-26 de noviembre), supone una caída del 5 por ciento. Todos los indicadores considerados revelan una escasa satisfacción por la situación actual en Hong Kong. En materia de libertad, los entrevistados otorgaron 4,68 puntos sobre 10; el puntaje es de 4,01 para el estado de derecho y 3,85 para el grado de democracia.

China tiene razón al reprochar a Occidente que durante el dominio colonial británico sobre Hong Kong, que se prolongó por más de 150 años, los sucesivos gobernadores locales fueron nombrados por Reino Unido, la región no tenía democracia y el pueblo nunca disfrutó una libertad real, pero el actual rumbo es regresivo: ¿se trata de una derivada coyuntural de la crisis  política o de un propósito duradero, sin vuelta atrás?

La incógnita a despejar en 2021 será la capacidad de arraigo e impacto de la nueva formación política (Bauhinia) que dirigida por tres personalidades del mundo de los negocios estrechamente ligadas al poder central (Li Shan, Chen Jianwen y Wong Chau-chi) plantea propuestas específicas para lograr que Hong Kong salga airoso de la actual encrucijada.  La plataforma del Partido sugiere, entre otros, la creación de una cámara alta instituyendo un sistema bicameral, promete tanto el desarrollo de la democracia como el apoyo a la ley de seguridad nacional al tiempo que garantiza la sostenibilidad del principio “Un país, dos sistemas” hasta 2097, es decir, con una prórroga de otros 50 años. Básicamente, las elites financieras tratan de afirmar una tercera vía entre la oposición demócrata pro-independentista y Beijing, huyendo de una confrontación que ha bloqueado amargamente el presente de la región.

Por último, no se esperan cambios significativos en las tensas relaciones con Taiwán. Beijing descarta la posibilidad de cualquier diálogo y consulta con el gobernante PDP en tanto no se adhiera al Consenso de 1992 y acepte el principio de una sola China. Una variable que puede afectar al tono de la relación es el comportamiento de la Administración Biden. Recuérdese que Taiwán, junto con Israel, ha sido el lugar del mundo donde los ciudadanos han expresado un mayor nivel de apoyo a Donald Trump. Miles de manifestantes recorrieron el domingo 13 las calles de Taipéi para mostrarle su ciega adhesión y en reprobación del “fraude” demócrata.

Beijing seguirá aplicando presión (incluida la militar) y bloqueando a Taiwán en el espacio internacional, intentando ahogar los beneficiosos efectos que para Taipéi ha tenido una excelente gestión de la pandemia y la utilización por parte de la Casa Blanca de la carta taiwanesa para confrontar e impedir la definitiva emergencia china.

China 2021 (IV)

Para China, la promoción de la innovación en ciencia y tecnología es algo más que un mantra retórico. Se trata, en efecto, de un imperativo que va más allá de su valor estrictamente económico para convertirse un factor que remite a la preservación de su soberanía y a la viabilidad misma del proyecto modernizador.

A lo largo de 2020, China evidenció tanto sus avances como los problemas, en buena medida asociados a la persistencia de carencias propias como derivados de  las tensiones con EEUU que han tenido en lo tecnológico uno de los frentes más sobresalientes.

Aun así, deben destacarse éxitos significativos: la aventura espacial china, por ejemplo, ha dado un salto importante con la sonda Chang´e-5, que logró completar su misión con el regreso a la Tierra con muestras lunares. Por otra parte, en el marco de la pandemia, la investigación y desarrollo de vacunas específicas (cinco en fase 3 de los ensayos clínicos) también ha dado muestras de su madurez y seguridad en este aspecto, a la espera de iniciar el ciclo de vacunación masiva con el visto bueno no solo de las autoridades locales sino también de terceros países (EAU o Bahréin, por ejemplo ya dieron su conformidad).

Asimismo, China anunció el 31 de julio la definitiva puesta en operación del sistema BeiDou, marcando la apertura oficial para los usuarios globales del sistema BDS-3. China logró así poner en servicio el cuarto sistema de navegación satelital totalmente global tras EEUU, Rusia y la Unión Europea. Este programa, que nació en 1993, a diferencia de los sistemas GLONASS (Rusia), GPS (EEUU) o Galileo (Europa) que solo disponen de satélites en órbitas de altura media (MEO), cuenta con tres tipos de satélites situados en órbitas geoestacionarias (GEO), geosíncronas inclinadas (IGSO) —ambas a 36.000 kilómetros— y de altura media (MEO), a 21.500 kilómetros. Las prestaciones globales del sistema —sin apoyo de estaciones terrestres— permiten una precisión de hasta 2,4 metros de posición horizontal y 4,3 metros en vertical, 0,05 m/s en la velocidad y 9,8 nanosegundos en el tiempo. El sistema debía estar completo antes de finales de este 2020, una meta que China logró alcanzar seis meses antes de lo previsto. Además, ha construido estaciones terrestres para controlar el sistema en Túnez, inaugurada en 2018, y planea instalar alguna más en otros países árabes.

En el debe, debe reseñarse el boicot a Huawei, alentado con fiereza por EEUU y convertido en parte aguas en la comunidad internacional. Washington alienta todo tipo de especulaciones sin base factual acreditada alguna, recurriendo al proselitismo de sospechas. A la espera de que algunos países se decanten sobre su admisión o no en las redes nacionales 5G, es claro que el objetivo consiste en dificultar el avance chino en una estrategia que incluye trabar el aprovisionamiento, afectando a empresas clave como la SMIC (Semiconductor Manufacturing Internacional Corporation). Esta y otras empresas como el gigante de los drones SZ DJI se han unido a un total de varias decenas de fabricantes incorporados a una lista negra de futuro incierto, en un intento desesperado por ahogar el rápido progreso científico chino haciendo lo que sea para acabar con quien resulte señalado como amenaza para su supremacía tecnológica. Pese a ello, está por ver que dicha política funcione o que, por el contrario, acelere si cabe los avances del gigante oriental. Así parece deducirse, por ejemplo, de anuncios como la presentación del sistema de computación cuántica Jiuzhang,  que puede implementar GBS (muestreo de bosones de Gauss) a gran escala 100 billones de veces más rápido que la supercomputadora más veloz que existe actualmente en el mundo.

Convertido en señuelo de avances y pugnas, Huawei anunció el pasado 16 de diciembre su previsión de extender el sistema interno HarmonyOS a todos los productos desarrollados, incluyendo smartphones y tabletas, avanzando en la creación de un ecosistema de aplicación genuino para enfrentar las restricciones del gobierno estadounidense. El gigante chino se prepara a conciencia para acelerar la transición del sistema de explotación Android de Google hacia el HarmonyOS, cubriendo más de 100 millones de aparatos de más de 40 grandes marcas. Por cierto, que Huawei eligió Francia para instalar su primera planta de manufactura en Europa, el mayor mercado de la compañía en el extranjero, donde ya dispone de 23 centros de investigación y desarrollo.

En el despliegue de estaciones base 5G, hasta octubre de 2020, más de 700.000 fueron ya construidas según recoge el libro blanco de la Academia de Tecnología Informática y de Comunicaciones presentado el martes 15 de diciembre. La red de 5G de China todavía no ha logrado la cobertura de todo el territorio y las industrias de apoyo aún están en la etapa inicial, pero el documento citado sostiene que la industria 5G entrará en un período de desarrollo crítico en los próximos dos o tres años.

China se propone en 2021 fortalecer sus tecnologías estratégicas nacionales con esfuerzos que incluyen aprovechar al máximo el papel del Estado en la organización de las principales innovaciones científicas y tecnológicas. El énfasis del decimocuarto plan quinquenal de Beijing apunta al 5G, inteligencia artificial, computación cuántica, semiconductores, ciencias de la vida y reproducción biológica o tecnología aeroespacial. Es previsible que en los próximos años y décadas, la comunidad internacional asista al florecimiento y progreso de cada vez más empresas chinas de alta tecnología pues, no en vano, el país está llevando a cabo una enorme inversión en educación, fondos y políticas para apuntalar su desarrollo científico y tecnológico. ¿Podrá Washington prohibirlas a todas?

A medida que se intensifican las presiones a los gobiernos de todo el mundo para que se distancien también de Beijing en lo tecnológico, China apurará el ritmo para reducir la dependencia de la alta tecnología occidental y, en primer lugar, estadounidense.

China 2021 (V)

Para China, y desde hace ya algunos años, la cuestión ambiental se ha convertido en un asunto de la máxima importancia, inseparable de la transformación de su modelo de desarrollo. Entre las “tres duras batallas” enunciadas por el liderazgo chino se incluye la lucha contra la contaminación, lo cual la señala rotundamente como una prioridad política.

En la superación de los desequilibrios actuales, la cuestión energética es clave. El pasado 21 diciembre, se dio a conocer un libro blanco sobre el desarrollo energético del país. En él se afirma que “China ha estado trabajando en todos los frentes para reformar las maneras de consumo de energía, construir un sistema de suministro de energía limpio y diversificado, implementar una estrategia energética impulsada por la innovación, avanzar en la reforma del sistema energético y reforzar la cooperación energética internacional”, precisa el texto.

China es hoy el mayor emisor de dióxido de carbono en el mundo, un potente gas de efecto invernadero que ha causado que las temperaturas globales aumenten y los niveles del mar suban. Cada año, China produce un 28 por ciento de la producción mundial, y en el año 2019, sus emisiones superaron a las de Estados Unidos, Europa y Japón, combinados. En años recientes, China ha estado tomando medidas para una transición a menores niveles de carbono. Un ejemplo es el esfuerzo por promover las energías renovables. China es uno de los mayores inversores del mundo en este tipo de energía y tiene el mercado de bonos ecológicos más grande del mundo. De hecho, se ha convertido en el mayor productor en el mundo de paneles solares, turbinas de viento y vehículos eléctricos; también en uno de los principales inversores en energías limpias. Aunque sus emisiones actuales han aumentado en comparación con 2005, las emisiones de CO2 de China por unidad de PIB disminuyeron un 48 por ciento en 2019, lo que equivale a una reducción de aproximadamente 5.620 millones de toneladas.

La estructura energética del país también ha mejorado. El consumo de carbón continúa aumentando, pero su porcentaje de energía total producida se redujo de 72,4 por ciento a 55,7 por ciento, mientras que las energías no fósiles aumentaron de 7,4 por ciento a 15,3 por ciento. Por tanto, va en la buena dirección aunque le queda mucho por hacer. Los combustibles fósiles, que producen grandes cantidades de dióxido de carbono, aún representan el 85 por ciento del consumo de energía en el país. Esto significa que si China realmente quiere cumplir su objetivo para 2060, tendrá que duplicar sus esfuerzos para lograr una economía baja en carbono.

Otro aspecto sensible es el relativo a las tierras cultivables: el Consejo de Estado señaló que uno de sus objetivos para el año entrante persistir en evitar el uso de tierras cultivables para fines no agrícolas, cultivar más tierras agrícolas de alto nivel, mejorar la conservación del agua y la protección del suelo negro, consolidar el suministro de cereales y subproductos agrícolas importantes, y detener la contaminación en la industria agrícola. Los problemas relacionados con las semillas y las tierras agrícolas forman parte de la agenda de prioridades de 2021 como parte de los esfuerzos por garantizar la seguridad alimentaria.

Otra línea de acción relevante se refiere a la habilitación de un marco legal de referencia. Por ejemplo, el 26 de diciembre, en el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional se votó a favor de la adopción de una ley de conservación del río Yangtsé. Se trata de la primera norma del país sobre una cuenca fluvial específica.

Ese marco regulatorio define igualmente un procedimiento sancionador disuasorio. Según un informe reciente, China aplicó un total de 162.800 sanciones administrativas a infractores del medio ambiente en 2019, multando o confiscando cerca de 11.880 millones de yuanes (alrededor de 1.820 millones de dólares). Desde 2018, los tribunales de todos los niveles han abordado 89.000 casos penales relacionados con el medio ambiente y cerca de 510.000 casos civiles de primera instancia.

El apoyo financiero se vio ampliado en más de un billón de yuanes de fondos del gobierno central que se destinaron a la protección del medio ambiente en 2019, con un aumento de 11,9 por ciento respecto a 2018. Esta línea de acción, a falta de conocerse los datos relativos a 2020, se profundizará en el XIV Plan Quinquenal con inicio en 2021.

En el ámbito internacional, en una cumbre de los BRICS realizada en noviembre, el presidente chino Xi Jinping alentó a “cumplir el Acuerdo de París en base al principio de la responsabilidad común”, dos semanas después de que EEUU se retirara oficialmente de ese acuerdo. En la ONU, Xi anunció la iniciativa de “aumentar las aportaciones voluntarias para que las emisiones de CO2 disminuyan para 2030 y China se convierta en un país neutro en carbono para 2060″, un compromiso que invita a un esfuerzo mayor de todos los países en la lucha contra el cambio climático.

Este viene siendo el tono de sus compromisos que sin duda se mantendrán en 2021. En la cumbre sobre el clima del G20 de Riad, Xi aseguró que su país se esfuerza por acelerar el crecimiento de nuevas industrias energéticas más ecológicas. Además, mostró el apoyo a la propuesta de Arabia Saudita de que los países se comprometan a una economía circular del carbono como principal motor para la recuperación económica tras la crisis causada por la pandemia de la Covid-19. Xi también reclamó más cooperación al G20 en temas como la reducción de la degradación de la tierra, la conservación de los arrecifes de coral y la limpieza de plástico de los océanos. La 15ª reunión de la Conferencia de las Partes (COP15) en el Convenio sobre la Diversidad Biológica se celebrará en la ciudad china de Kunming en mayo de 2021.

De alumno rezagado, China se va resituando paso a paso en la vanguardia del compromiso ambiental en el mundo.

China 2021 (VI)

Tras un año de enorme complejidad en las relaciones bilaterales China-EEUU, el cambio de administración en Washington despierta la esperanza de un cambio de rumbo. Bien es verdad que las expectativas en tal sentido son moderadas y son muchos los que consideran que se ha llegado a un punto de no retorno; no obstante, los vínculos podrían verse reequilibrados con el ensanchamiento de la cooperación en ámbitos de preocupación común, asuntos globales como el cambio climático, el dossier de Irán o incluso la lucha contra la pandemia. Pero China no se hace ilusiones y la previsión primera es que la relación pueda seguir empeorando, aunque a otro ritmo, quizá más pausado. La mayor parte de los observadores occidentales aceptan la hipótesis de que la Administración Biden no modificará el fondo pero adoptará una estrategia menos provocadora para conjurar las manifestaciones más desafiantes de China. Por el momento, ya reiteró que mantendrá los aranceles y veremos qué pasa con las demás medidas.

A lo largo de 2020, aunque fue primero EEUU quien subió el tono de sus críticas a China, ya no solo en virtud de los diferendos económicos, comerciales o tecnológicos, sino por el “virus de Wuhan”, la crisis de Hong Kong y la pre-crisis con Taiwán y toda una larga ristra de acusaciones (desde retener agua en detrimento de las naciones del curso inferior del Mekong a esquilmar los recursos pesqueros en todo el mundo) a propósito de la política china en cualquier punto del planeta -y más allá- en consonancia con los discursos de Mike Pence (Instituto Hudson, octubre 2018) y Mike Pompeo (Biblioteca y Museo Nixon, julio 2020) que señalan a la “China comunista” como el gran enemigo a batir, fue la diplomacia china la acusada por medios y políticos occidentales de emular a los “lobos guerreros” por reaccionar en ocasiones airadamente ante las presiones, amenazas o acusaciones consideradas injustificadas. Para Beijing, toda esa atmósfera respondía a la estrategia de acuñar una nueva versión de la “amenaza china”. Fue entonces cuando la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hua Chunying subrayó que China no tiene tradición de ser agresiva, pero tampoco se estremece ante el acoso y las provocaciones.

La guerra comercial del presidente Trump con China, incluida la implementación de aranceles a la exportación de bienes entre los dos países, fracasó. Trump apostó a que al gravar las importaciones chinas, el déficit comercial entre las dos naciones se reduciría y los empleos de manufactura regresarían a Estados Unidos. No ocurrió así. Por el contrario, China acortó distancias con EEUU.

Ahora, Joe Biden, como ya anticipó, se propone trabajar estrechamente con los aliados y amigos de Estados Unidos para establecer una especie de estrategia de circunvalación para contener a China, articulada sobre el énfasis en los desafíos de la ciberseguridad y la tecnología de la información, en contraposición a la dirección de “contención dura” favorecida por el presidente Donald Trump. Otros vaticinan que los derechos humanos y la confrontación ideológica general ganarán en relevancia en la agenda.

Beijing también se está preparando para cierto grado de  “decoupling”  (desacoplamiento, separación) de las dos economías más grandes del mundo. Pero mientras Trump parecía estar apuntando a una amplia separación de caminos, Biden podría limitar su visión a sectores económicos específicos, como la tecnología punta o high tech. Países como Japón, India, Australia y quizá también la Unión Europea sopesarán un cambio de estrategia para tratar con China, sumándose, con o sin matices, a la política de Washington.

Por su parte, China seguirá apostando por fortalecer la asociación estratégica integral de coordinación con Rusia y la cooperación práctica entre los dos países que ha demostrado una gran resiliencia e impulso de crecimiento interno. Un buen ejemplo es el proyecto conjunto de aviones de pasajeros de fuselaje ancho CR929 que avanza sin problemas a pesar de la pandemia, con unas 1.000 unidades de este tipo que se entregarán entre 2023 y 2045. China se ha convertido en el principal país de destino para los productos agrícolas de Rusia y se mantiene como su mayor socio comercial. En 2021 se cumple el 20º aniversario de la firma del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa China-Rusia.

Beijing se apresta a desarrollar una estrategia que le permita salvar el bloqueo occidental que algunos sugieren con su “circulación dual” interna y modulando la velocidad de sus proyectos estrella como la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Asimismo, considera de vital importancia asentar un marco fluido de relaciones en escenarios geopolíticos como Asia-Pacífico o la UE, fundamentados en un impulso al desarrollo de relaciones económicas que abran camino en su conjunto y progresivamente a un orden multipolar.

China 2021 (VII)

La seguridad y la defensa han ganado relevancia en la agenda china en paralelo a su vasto programa de modernización de las fuerzas armadas y a la paulatina concreción de sus intereses en este ámbito, circunstancia que activa la reacción de terceros, en especial de EEUU, temeroso de verse irremediablemente desplazado. El último incidente entre las fuerzas navales estadounidenses y chinas tuvo lugar a fines de agosto, cuando Beijing aseguró haber conducido un buque de guerra estadounidense desde las islas Paracel (islas Xisha), que también son reclamadas por Taiwán y Vietnam.

Un nuevo y reciente informe de los responsables de la Infantería de Marina, Armada y de la Guardia Costera de los EEUU indica con rotundidad que “el orden internacional basado en reglas está nuevamente bajo ataque” y que el entorno de seguridad ha cambiado drásticamente desde 2015. El informe señala que China presenta “la amenaza estratégica a largo plazo más apremiante” para EEUU y que por tanto, en los próximos años, las fuerzas navales estadounidenses serán más “decididas” para contrarrestar a China en el Indo-Pacífico. Para el Pentágono, el Mar de la China Meridional es el escenario más caliente para las futuras operaciones en Asia.

En efecto, estas aguas han sido escenario en los últimos meses de tomas de posición en competencia entre las armadas del Ejército Popular de Liberación (EPL) y de los Estados Unidos. En 2018 y 2019, la Marina estadounidense penetró en numerosas ocasiones en la zona de 12 millas náuticas alrededor de los islotes y arrecifes reclamados por China que Beijing considera sus aguas territoriales. En los primeros seis meses de 2020, el Pentágono ordenó tantas operaciones de libertad de navegación (conocidas como “FONOP”, siglas en inglés) como en los últimos dos años del mandato de Barack Obama, respaldó más de dos mil misiones navales con patrullas aéreas en los primeros seis meses de este año, expandió el financiamiento militar a sus aliados y tomó la decisión sin precedentes de respaldar efectivamente los reclamos marítimos de los rivales de China en el mar de China Meridional, abandonando cualquier ambigüedad formal.

Para EEUU, es vital frenar la expansión de la soberanía china efectiva hacia el sur, hasta Indonesia, cuyo archipiélago controla el paso al Océano Índico y al Pacífico Sur. Casi el 90% del comercio chino y el 80% de sus importaciones de petróleo pasan hoy a través del estrecho de Malaca. Beijing, por su parte, vive bajo el temor permanente a un potencial escenario en el cual Estados Unidos intervenga esta ruta comercial.

Esto explica que el punto más caliente del planeta sea el Mar de China meridional, porque es la principal ruta de entrada y salida del comercio chino, con puntos de fácil bloqueo naval. Según fuentes de EEUU, las actividades militares de China en el área, incluidos ejercicios, entrenamientos, visitas a puertos y operaciones, aumentaron en un 50 por ciento, hasta 65 en 2020, de los 44 ejercicios que hubo en 2019. El analista de Asia Times, Richard Heydarian, recuerda que Jake Sullivan, elegido por Biden como asesor de seguridad nacional, pidió recientemente la intensificación de las operaciones de libertad de navegación contra China en estas aguas, lo que marca una posible escalada de la política que siguió Trump. Biden, piensan otros, enfrentará la presión interna del Partido Demócrata para reducir el gasto en defensa, lo que podría imponer una reducción de la frecuencia de despliegue de tropas en el Mar de China Meridional.

Por su parte, la Armada china también ha aumentado el ritmo de sus actividades. Desde 2016, la ampliación de los islotes con 1.300 hectáreas de hormigonado artificial, ha permitido construir una eficiente red de puntos de apoyo logístico y operativo. Durante 2020, el EPL organizó 17 salidas y ejercicios. Beijing está decidido a mantener una línea divisoria destinada a disuadir a Washington sin correr el riesgo de una confrontación directa. Y amenaza con convertir sus islas en bases militares en pleno funcionamiento, exactamente lo que viene haciendo en los últimos meses.

Otro foco inevitable es Taiwán. En Taipéi creen que el incremento de las actividades de China en los mares contiguos o sus escaramuzas fronterizas con India son evidencia de que busca “expandir su dominio” y que Taiwán es su próximo objetivo. El control chino de Taiwán impulsaría significativamente el control regional de Beijing y el acceso a la región del Pacífico. “Teniendo en cuenta que China puede querer lanzar un ataque dentro de un par de años o varios años más adelante de una manera más masiva, necesitamos adquirir más armas de Estados Unidos”, aseguraba el primer ministro Su Tseng-chang.

Los gestos proliferan. Buena muestra de ello son algunos tránsitos recientes: el USS Mustin, un destructor de misiles guiados de la clase Arleigh-Burke de Estados Unidos, navegó a través del Estrecho de Taiwán el sábado 19 de diciembre, el 12º tránsito de este tipo realizado por un buque de guerra estadounidense este año. Por su parte, el portaaviones Shandong, el primero construido de manera autónoma por Beijing, pasó el 21 por el Estrecho de Taiwán acompañado de cuatro barcos de escolta.

Los tres elementos de la estrategia de Beijing en Taiwán son aumentar el desequilibrio militar entre ambos, detener las ventas de armas estadounidenses a Taiwán y alterar gradualmente el “statu quo” en el estrecho.

Es poco probable que a corto plazo China y Estados Unidos libren una guerra abierta, a pesar de que ambas potencias están incrementando su compromiso militar en estos dos frentes geopolíticos más candentes de Asia oriental, el Mar de la China Meridional y el Estrecho de Taiwán. Pero estos desarrollos, como el incremento de las patrullas aéreas, aumentan el riesgo de enfrentamientos accidentales e involuntarios en puntos críticos de la región. A ello se unen fracasos como el intento de celebrar, como estaba programado, las reuniones del acuerdo de consultas militares marítimas China-EEUU 2020.

En los últimos meses, la cooperación entre los países del QUAD (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral que reúne a EEUU, Japón, India y Australia) se ha acelerado y los ejercicios navales conjuntos Malabar en el Océano Índico se completaron el pasado noviembre. La invitación de la India a Australia fue especialmente significativa, ya que permitió a las cuatro naciones participar por primera vez en 13 años. Con el apoyo continuo de EE.UU. bajo Biden, el Quad tiene el potencial de convertirse en una coalición más consolidada y eficaz. Si se abre a otros socios regionales, como Corea del Sur, Filipinas y Vietnam, podría ser una versión asiática de la OTAN.

El South China Morning Post mostró recientemente imágenes satelitales que informan de que las autoridades militares chinas han construido un gran dique seco en la isla de Hainan, con capacidad para albergar portaaviones incluso más grandes que los dos que actualmente se encuentran en servicio en la Armada de Beijing. La preparación ante cualquier contingencia se acelera.

Por último, cabe significar que el vasto programa de modernización del EPL está impulsando la industria de armas de China, según indica el Stockholm International Peace Research Institute (Sipri). Los gigantes de la defensa de Estados Unidos dominan las cinco primeras posiciones. Junto con otras siete empresas estadounidenses, representan el 61% de las ventas mundiales. A continuación siguen las chinas, que controlan el 16% del mercado. El año 2020 es el quinto consecutivo de China en la segunda posición, muy por delante de Rusia.

China 2021 (y VIII)

El próximo año será de especial importancia en el proceso de modernización de China, señaló el Buró Político del PCCh en una de sus últimas reuniones de 2020, reclamando esfuerzos para garantizar un buen comienzo del periodo del XIV Plan Quinquenal (2021-2025) y excelentes logros para celebrar el 100º aniversario de la fundación del PCCh. En la misma sesión, los máximos dirigentes chinos subrayaron su adhesión a la nueva filosofía de desarrollo, la “circulación dual”, reclamando esfuerzos para formar un nuevo paradigma así como enfocarse en el impulso del crecimiento de alta calidad.

Sin duda, el centenario del PCCh marcará de principio a fin el ejercicio, un aniversario que debe servir para reafirmar las bondades del “camino propio” –o las “singularidades chinas”- como cristalización de una experiencia histórica genuina para lograr la revitalización del país. En un sentido más amplio, abundará en las causas originarias de su legitimidad para dirigir los destinos de China y su vocación de actualizar una gobernanza adaptada a la “nueva era”.

En 2021, la pandemia continuará representando un desafío enorme para la economía china si bien las esperanzas despertadas por las vacunas ofrecen un horizonte de salida, tanto a nivel interno como para su comercio exterior. China ha optado por una vía diferente a la de los países desarrollados de Occidente en la gestión de este desafío: en vez de contemporizar y surfear una ola tras otra, su alternativa consiste en potenciar la prevención al máximo, identificando el menor caso, test en masa, aislamiento, etc. Esto le ha permitido mantener a buen recaudo el sistema de salud y el funcionamiento de la economía. El balance ya lo conocemos.

La preservación de la estabilidad política es una preocupación permanente para el PCCh. Tras la quinta sesión plenaria (octubre 2020) se ha abierto un tenso periodo hasta el XX Congreso (finales de 2022). La prioridad para Xi Jinping en los próximos meses es asegurarse el máximo nivel de control de la estructura institucional. Su primer objetivo es el aparato de seguridad y justicia y su principal reto que la batalla en curso no afecte en demasía a la inquietud de un aparato burocrático que recela del avance de la arbitrariedad y del abandono de las medidas y criterios establecidos durante el denguismo para evitar la patrimonialización personal del poder. En este sentido, el principal problema de Xi no es el descontento social como factor de inestabilidad sino el recelo y malestar de las élites que no comulgan con su política.

Recientemente, Tang Yijun, cercano de Xi y gobernador de Liaoning fue nombrado ministro de Justicia en sustitución de Fu Zhenghua. La caída de Sun Lijun, viceministro de seguridad es otro indicativo de este foco. En año y medio, Xi se desembarazó de dos viceministros de seguridad, algo inusual. Esto no es más que la punta del iceberg de purgas que afectan a jefes de seguridad pública en provincias importantes, desde Shanghái a Chongqing. Los ya retirados Meng Jianzhu e incluso Zeng Qinghong, figura destacada del clan de Jiang Zemin, podrían ser próximos objetivos como en su día lo fue Zhou Yongkang. Otros clanes, como el de los afines a Wang Qishan o el futuro de Wang Huning, están en el alero. No hay en todo esto disensiones ideológicas significativas sino cuestiones de lealtades rivales. La campaña contra la corrupción puede conocer alguna sacudida violenta a modo de mensaje a navegantes.

El poder de Xi en el aparato también se define por el nuevo signo de los secretarios del PCCh y gobernadores provinciales. En los últimos meses han cambiado en Yunnan, Jilin, Hunan, Hainan, Fujian, Gansu, Sichuan, y la cuenta debe seguir a lo largo del año entrante. Por el momento, en estos cambios de personal, la única excepción de afinidad a Xi es Wang Wentao, sobrino de la esposa de Jiang Zemin, que dejó Heilongjiang para liderar el Partido en el Ministerio de Comercio, cartera para la que fue designado en las sesiones que la APN concluyó el pasado 26 de diciembre.

Un indicador del nivel de dominio del aparato por parte de Xi puede ser la inclusión en el argot del Partido del “Pensamiento de Xi” sin más apellidos (… sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era…) para situarle a la par de Mao. En estos años, se ha ido desarrollando esta idea de forma sectorial, estableciendo el pensamiento de Xi sobre determinadas áreas (el ejército, la justicia, el estado de derecho, etc.) que ahora podrían sintetizarse bajo esa fórmula más contraída. Es muy probable que Xi lo logre en 2021, lo que aventuraría un paseo triunfal en 2022. Sus rivales también lo saben y se debatirán entre la resignación o la oposición.

La gobernanza del PCCh y del país en ese propósito de conformar un Estado gobernado por la ley puede experimentar nuevos desarrollos. La primera conferencia central sobre el trabajo relacionado con la gobernanza integral basada en la ley en la historia del PCCh, que se celebró entre el 16 y el 17 de noviembre, indica el firme propósito de innovar este sentido. No obstante, como ha evidenciado la reciente condena a la periodista Zhang Zhan (cuatro años de prisión por “buscar problemas”), esto no implicará la adopción de enfoques más liberales respecto a los derechos humanos.

Fuente: https://politica-china.org/areas/sistema-politico/china-2021-y-viii-el-tono-de-la-politica-general