Mostrando entradas con la etiqueta PetroPerú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PetroPerú. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de septiembre de 2024

PETROPERU ES NUESTRA PROPIEDAD

 


Escribe: Milciades Ruiz

La alienación es el principal instrumento de todo sistema de dominación social. La domesticación constante hace que, actuemos a conveniencia de los dominadores, que manejan nuestras reacciones por reflejo condicionado. De este modo, aunque nos llega la noticia de que la empresa Petroperú está en estado de quiebra, la alienación nos hace ver como un asunto ajeno. ¿Lo es?

Uno de los tantos asuntos en los que la alienación nos tiene fuera de sí, es el de la propiedad social. Es que la propiedad privada ha pasado a ser el eje de nuestras vidas, en todos los aspectos. Ni siquiera objetamos el manejo ajeno de lo más esencial de la vida humana y muchos se sorprenderán si les pregunto: ¿De quién es el agua? Respóndanse a ustedes mismos por favor.

La alienación, nos ha hecho perder el rastro de los conceptos primigenios. En las sociedades andinas pre hispánicas, a nadie se le hubiera ocurrido hacer semejante pregunta. Los recursos naturales eran de todos. La administración de estos recursos, era social. Pero ahora que impera la propiedad privada absoluta, les pregunto: ¿De quiénes son los hidrocarburos del subsuelo peruano?

Si estos recursos naturales son de la comunidad peruana, su valor constituye nuestro patrimonio nacional. Es una propiedad social. No es patrimonio del gobierno, ni del estado. Ese patrimonio o riqueza con la cuenta el país, es de toda la sociedad peruana. Pero, quienes detentan el poder en representación de la sociedad peruana, dispone de ella, sin consulta previa y nosotros no hacemos nada por impedir este procedimiento, porque estamos sumidos en la alienación.

“Dejar hacer, dejar pasar”, es la campanilla del liberalismo económico que, por reflejo condicionado, nos acostumbra a segregar la idea de que el estado no debe intervenir en el mercado, dejando a la empresa privada sea la que maneje la economía nacional. Si una empresa estatal o empresa de nuestra propiedad social, posee un rubro apetecido por inversionistas privados, dejamos que los gobernantes, parcializados con la inversión privada, tramen su caída y pase a manos privadas.

Esto es lo que está sucediendo con nuestra empresa Petroperú, sobreviviente del patrimonio social que dejó el gobierno de Velasco Alvarado, como muchas otras empresas públicas que eran orgullo nacional. En la misma época, China separó para sí, sus recursos naturales estratégicos e impulsó sus empresas públicas.

China tiene ahora 117 empresas públicas, incluyendo grandes corporaciones transnacionales como Baosteel Group Corporation, cofco, cits Group Corporation y China National Offshore Oil Corporation (cnooc). Varias empresas chinas operan en nuestro país. Todas estas empresas públicas, están bajo supervisión estatal como tenemos acá la superintendencia de la banca y seguros. Vigila los activos de 96 empresas gigantes, 60 de las cuales se encuentran entre las 500 de empresas más grandes del mundo; tres de ellas en el Top de las 10 primeras.

Ya nadie discute que China es una potencia mundial, eliminando brechas de pobreza y acumulando capital comunitario. Esto, hecha por tierra el reflejo condicionado del liberalismo económico de que, “el estado es mal administrador de empresas” y que, no debe intervenir en el mercado. Pero la verdad es que, el empoderamiento económico estatal es clave para la justicia social, ya que la rentabilidad favorece la distribución social equitativa. Por eso, el neoliberalismo estableció en nuestra constitución, que el estado, solo debe ser subsidiario y, crear programas sociales tapar las desigualdades que genera la propiedad privada.

En la misma ruta que China, iba el proyecto del gobierno de Velasco cuya concepción militar era que, el desarrollo económico estaba íntimamente ligado a la idea de seguridad nacional. Entonces, los rubros estratégicos, como el caso del petróleo, no podían estar en manos extranjeras. Lo primero que hizo fue tomar militarmente los yacimientos petrolíferos de Talara, en manos de la empresa yanqui, International Petroleum Company- IPC, pasando luego este patrimonio a la empresa estatal Petroperú.

Bajo esta misma política, se continuó con otras expropiaciones estratégicas, nacionalizando la minera Cerro de Pasco Corporation y, los yacimientos mineros que poseía en Morococha, Casapalca, San Cristóbal, La Oroya, Cobriza y Yauricocha. Inclusive su refinería de la Oroya y, el ferrocarril de Cerro de Pasco a la Oroya. El patrimonio expropiado pasó a CENTROMIN. También fue expropiada Marcona Mining Company que, pasó a HIERROPERÚ y, se creó MINEROPERÚ para la exportación mineral. Se nacionalizó el ferrocarril del centro y en otros rubros, fueron surgiendo empresas estatales como PESCAPERÚ, AEROPERÚ, INDUPERÚ para la generación de empresas públicas industriales, además de establecer las comunidades de trabajadores en cada fábrica. Peruanizó la banca extranjera. El imperialismo, se la tenía jurada.

La participación del sector público en el PBI aumentó entonces de 10,6% en 1967 a 21,4% en 1975, el empleo del sector público en la PEA aumentó de 5% en 1968 a 13% en 1975 y, la inversión fija del sector público aumentó del 3,4% del PBI en 1967, a 7,7% en 1975. Con esto, la importancia del capital extranjero disminuyó del 21% del PBI antes de las reformas, a 8% hacia mediados de los años 70.

Pero también, se salió del rebaño norteamericano y, el Perú se integró al bloque de los países "no alineados"; restableció las relaciones diplomáticas con Cuba; se acercó a Chile de Allende (Unidad Popular) y, estableció relaciones con los países socialistas. Esto, aumentó el odio de la dominación internacional, que, acabó con el proyecto, manejando la bisagra de Morales Bermúdez para retornar a la república tradicional que nos agobia.

Con el advenimiento de Fujimori al poder y la implantación del neoliberalismo, entre 1990 y el 2,000 se realizaron 228 privatizaciones de empresas estatales mediante la venta subvaluada, concesiones onerosas y liquidación de nuestras empresas públicas en minería, manufactura, hidrocarburos, electricidad y agricultura. Petroperú pudo salvarse de la depredación neoliberal.

Así, la naviera Trans Oceánica, fue vendida en 1993 a GLEINPOINT ENTERPRISE INC. La empresa tenía cuatro buques tanques de 25,000 TM., un buque de gas de 7,500 TM. y un remolcador. El valor de adquisición de estas naves era de US$85.6 millones y tenía contrato con Petroperú. Pero, para privatizarla se valorizó toda la empresa, en $ 21 millones. La refinería La Pampilla, se vendió en $180 millones, cuando en 1994, la empresa había generado ingresos por $657 millones y utilidades operativas de $ 85 millones.

Todas estas empresas privatizadas siendo rentables significaron una gran pérdida para nosotros porque todo ese patrimonio pertenecía a la sociedad peruana en su conjunto. Pero por la alienación, no lo asumimos como un robo de nuestro patrimonio, sino “dejamos hacer, dejamos pasar”. Ahora estamos nuevamente en manos extranjeras que nos imponen las tarifas en nuestro consumo de electricidad y otros servicios, con exoneraciones tributarias y otros privilegios.

 


Este procedimiento nos afecta considerablemente, como nos afectará la privatización de Petroperú y, la privatización del agua, que está en la cartera neoliberal. Pero, ¿Cuál es la posición de los movimientos políticos populares al respecto? Vaya uno a saber. La enajenación nos afecta a todos en mayor o, menor grado, aunque lo neguemos. ¿Podremos sacudirnos de esta fatalidad? Dejo la respuesta a vuestra consciencia. Disculpen.

Septiembre 13, 2024.

Mayor información en https://wordpress.com/view/republicaequitativa.wordpress.com

 

jueves, 16 de marzo de 2017

PETROPERÚ: AHORA ES CUANDO LAS CIFRAS TIENEN QUE ESTAR MUY CLARAS




16/03/2017

La publicación en el portal Internet de Petroperú de los contratos celebrados con la empresa española Técnicas Reunidas para la modernización de la Refinería de Talara es un hito importante para la transparencia de las inversiones que se vienen realizando. Esto es de la mayor trascendencia para la sociedad en su conjunto y la ciudadanía en particular, sobre todo ahora que los actos de corrupción atraviesan múltiples actores públicos, incluidos ex Presidentes de la República, así como a funcionarios públicos y de empresas privadas.

En este marco, se vienen dando una serie de interpretaciones acerca del monto de las inversiones en la Refinería de Talara. Ha dicho el Presidente de Petroperú, Eduardo García Rosell, que estas inversiones suman US$ 5,400 millones, desagregadas de la siguiente manera: US$ 500 millones en obras preliminares realizadas por Petroperú; US$ 2,730 millones para la construcción de la Refinería de Talara; US$ 815 millones para las llamadas inversiones “complementarias” (planta de ácido sulfúrico, planta de nitrógeno, desalinización del agua de mar y planta de energía eléctrica); y US$ 800 millones por pago de intereses de la etapa pre-operativa. A esto se suma la demora de un año en la construcción de la refinería, lo que tiene un impacto adicional de intereses de US$ 600 millones.

Esta cifra constituye un aumento sustancial de los montos anteriormente considerados. Muchas de las críticas abordan otros temas, principalmente que la refinería sería un “elefante blanco”, debido a que no es necesaria su construcción ya que los combustibles se podrían importar directamente, además del hecho que la empresa no tendría la capacidad de financiar esta inversión lo que haría que ésta recaiga en los bolsillos de los 30 millones de peruanos.

No es posible, en este artículo, abordar todos los temas señalados, como es obvio. Por eso, analizaremos solo algunos de ellos, dejando los demás para un próximo artículo. El resultado de este análisis es que los US$ 5,400 millones son una cifra errada y no reflejan el verdadero monto de inversión de la empresa. Veamos por qué.

Comencemos por los US$ 800 millones de pago de intereses en la etapa pre-operativa, es decir, los intereses que se pagan antes que se termine de construir la refinería, la misma que debiera estar terminada en el 2020.

Normalmente, el monto de un proyecto se expresa por la inversión que se va a realizar. Por ejemplo, la inversión en la mina XXXX fue de US$ 2,300 millones y su construcción duró 5 años. La empresa se endeudó por una determinada cantidad y el resto fue financiado con capital propio.

Por tanto, la empresa tiene que pagar intereses por el préstamo que asumió para financiar la inversión, préstamo que, digamos, tenía un plazo de pago de 15 años. ¿Es que el pago de los intereses en la etapa pre-operativa (5 años) se considera como parte de  los US$ 2,300 millones de inversión? La respuesta es no. La empresa tiene que pagarlos pero la doctrina de los principios contables y financieros no los considera como parte de la inversión propiamente dicha. Siempre ha sido así en todos los proyectos del mundo. ¿Por qué ahora quieren cambiar las cifras? ¿Será para decir que el proyecto “es muy caro? Podría ser.

Esto lo debería aclarar Petroperú, pues lo que sucede ahora es que el monto de inversión pareciera que “aumenta” en US$ 800 millones, lo cual no es cierto. Si Usted compra un auto en 10,000 dólares ese es el monto de su inversión. Si Usted se endeuda para comprar su auto, puede ser que termine pagando 15,000 dólares. Pero el auto no vale 15,000. Sigue valiendo US$ 10,000.

Debemos añadir aquí algo que es de la mayor importancia. A diferencia de la mina XXXX, que no produce nada hasta que termine su construcción, en el caso de Petroperú, la refinería de Talara no va a dejar de producir combustibles durante toda la etapa de construcción del proyecto. Esto quiere decir que el pago de los US$ 800 millones de intereses por la fase pre-operativa van a ser financiados en buena medida por el flujo de caja de la empresa en estos años. Otrosí: el pago de esos intereses reduce la utilidad antes del pago del impuesto a la renta (29.5%), lo que quiere decir que no se pagan US$ 800 millones sino US$ 564 millones (800 – 236).

Otro tema tiene que ver con la demora en el “cierre financiero” del proyecto. Veamos esto más de cerca. El contrato EPC entre Petroperú y Técnicas Reunidas se firmó en mayo del 2014. Han pasado casi tres años y aún no se cuenta con los montos de inversión para la modernización de la Refinería, salvo US$ 500 millones de un crédito de corto plazo que se consiguió en el 2014 (anotemos que el MEF autorizó ese préstamo con la RM 126-2014-EF). Por tanto, buena parte de las inversiones realizadas hasta la fecha se han financiado con créditos adicionales de corto plazo, los que son mucho más caros que el financiamiento de largo plazo.

¿Por qué no se ha conseguido el “cierre financiero”, a pesar que ya estaba lista la estructuración de los créditos de largo plazo y la agencia española de seguro de crédito a la exportación (CESCE) también había aprobado darle el aval a un crédito de un sindicato de bancos por US$ 1,450 millones. A lo que se agrega que ya estaba lista la emisión de bonos en el mercado internacional, que contaba con la aprobación de las calificadoras de riesgo?

Sucede que el MEF lo demoró con múltiples exigencias. O sea le “dio largas” porque a los ministros Castilla y Segura “no les gustaba” el proyecto. En el interín, las elecciones españolas de diciembre del 2015 en España, que no dieron mayoría a ningún partido para formar gobierno, contribuyeron a que el directorio de CESCE se viera impedido a aprobar el aval hasta que se forme un nuevo gobierno, lo que recién sucedió después de las elecciones de junio del año pasado.

Pero los problemas continuaron con el nuevo gobierno, pues el ministro Alfredo Thorne planteó “otros esquemas de financiamiento”, lo que hace que hasta ahora no se concrete el “cierre financiero” (1). En el interín, las tasas de interés subieron, lo que se va a agravar con el alza de la tasa de interés en EEUU decretada ayer por el Federal Reserve de Estados Unidos.

Pareciera que el actual gobierno ya se decidió por el esquema de financiamiento establecido, pero las pérdidas financieras suman varias centenas de millones de dólares. Y eso entra en la contabilidad de García Rosell de pérdida de US$ 600 millones (que mencionamos al inicio) por la demora de un año en la construcción de la refinería (Gestión, “García Rosell: Refinería de Talara tiene retraso de un año y se estima que la inversión subirá a US$ 5,400 millones”, 21 de febrero 2017).

Por tanto: del análisis realizado en este artículo se concluye lo siguiente: a) que el pago de los intereses de la fase preoperativa de US$ 800 millones no deben entrar en el cálculo del monto de inversión de la refinería y, b) los US$ 600 millones producto de que no se llevó a cabo a tiempo el “cierre financiero” son, sobre todo, responsabilidad del MEF, que ha buscado siempre oponerse al proyecto.

Por tanto hay US$ 1,400 millones, de los US$ 5,400 millones, que no forman parte de la inversión de la modernización de la Refinería de Talara y que debieran ser excluidos. Esto es un tema clave pues los detractores del proyecto aprovechan dicha cifra para sus constantes ataques.

El fondo del asunto acá, para algunos adversarios de Petroperú, es que se busca traerse abajo la modernización de la Refinería de Talara pues si eso se logra, significaría un paso delante de la más alta importancia para la empresa estatal. Si eso se puede impedir llamándola “elefante blanco”, proyecto sobrevalorado que, además, no es necesario, entonces lo harán. Y lo están haciendo.

Es por eso importante que voces múltiples, como los partidos políticos, el Congreso, los gobiernos regionales y locales, colegios profesionales (sobre todo el Colegio de Ingenieros del Perú), universidades y gremios empresariales, entre otros, manifiesten sus opiniones respecto al proyecto.

Están listas las condiciones para un consenso positivo de largo plazo para Petroperú, lo que es apoyado, por ejemplo, por la mayoría de partidos políticos en el Congreso, entre ellos Alianza para el Progreso, PPK, Frente Amplio y Fuerza Popular. Esto se puede lograr a través de un conocimiento informado con múltiples intervenciones y tomas de posición. A nosotros se nos ha quedado mucha tinta en el tintero. Volveremos pronto con esos temas.

(1) Ver nuestro artículo: "Lote 64 y Financiamiento de Talara", La República, 12/12/2016