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jueves, 23 de febrero de 2017

"LA RENTA BÁSICA: UNA VÍA RÁPIDA A LA PRECARIEDAD"





Entrevista al sociólogo y profesor Mateo Alaluf

Investig'action
23-02-2017

La renta básica (o prestación universal), ¿sería la reforma milagrosa que permitiría reducir las desigualdades sociales y sacar a millones de personas de la pobreza? Tanto a derecha como a izquierda, el proyecto sedujo. El candidato del Partido Socialista, Benoît Hamon ha hecho de la renta básica una propuesta estrella de su programa para las próximas elecciones presidenciales. Manuel Valls y Marine Le Pen también se habían mostrado igualmente favorables a la idea. ¿Sorprendente? Para entender mejor lo que esconde la renta básica y los detalles de una propuesta aparentemente progresista, hablamos con Mateo Alaluf, autor de “Prestación Universal. Nueva etiqueta de la precariedad” y co-director del libro colectivo “Contra la Prestación Universal”.  

Según usted la renta básica, tal como la presenta el candidato Hamon, ¿representa una alternativa real de izquierdas? ¿Cuáles son sus orígenes históricos? 

Mateo Alaluf: No es una alternativa de izquierdas sino una alternativa a la izquierda. En primer lugar, si se pone al lado la mitología idealizada que se le ha dado a posteriori: Tomás Moro, Charles Fourier… La idea de una renta básica es más reciente y se relaciona con la aparición del pensamiento neoliberal y en especial de Milton Friedman en la década de 1960. Sin embargo, más tarde, los economistas críticos del neoliberalismo como James Tobin o pensadores de derecha e izquierda se unieron a la idea de una renta básica incondicional.

Además, la concepción de la justicia social que vehicula la renta básica reposa en el principio de que cada individuo recibe de manera incondicional un mismo ingreso en efectivo, del que es responsable del uso que realice. La concesión de una renta básica se basa pues en el principio de la igualdad de oportunidades que caracteriza el pensamiento liberal. Esta idea difiere del principio de igualdad basado en la redistribución de las riquezas y que supone que cada uno aporta según sus capacidades y se beneficia según sus necesidades.

La igualdad a secas, no la igualdad de oportunidades es, en mi opinión, el principal marcador de la izquierda. Esta visión de la igualdad ha impregnado nuestros sistemas de protección social. Así, por ejemplo, cotizamos un seguro de salud en función de nuestros ingresos y nos beneficiamos según estemos o no enfermos. Desde este punto de vista la propuesta de una prestación universal de Benoît Hamon supone abandonar el principio de igualdad en favor del de la igualdad de oportunidades. 

En teoría se nos presenta esta idea como casi milagrosa. En la práctica, ¿ha sido ya ha implementada en otros países? Si es así, ¿con qué resultados? 

La idea de un ingreso básico no se ha implementado en ningún sitio, a menos que consideremos el caso de Alaska en los Estados Unidos, donde se concede una renta petrolera a los residentes del Estado. Así que los “experimentos” que habitualmente se mencionan consisten en conceder ingresos a los pobres en la India y Namibia, por ejemplo, y constatar que su situación mejora. O aún observar que los parados que reciben ingresos sin someterse a los controles a los que están normalmente obligados, buscan, sin embargo, activamente trabajo sin ser animados a ello. No se trata, pues, de un ingreso remunerado sin ninguna condición tanto a los pobres como los ricos.

La experimentación de una renta básica de 560 € al mes concedida a una población de 2.000 desempleados en Finlandia es actualmente muy comentada. Se lleva a cabo por un gobierno de derechas que une a tres partidos, Kesk (centro), Verdaderos Finlandeses (extrema derecha) y Kok (nacionalista conservador), en el marco de una política de austeridad con miras a reducir el gasto público y contener los salarios.

La motivación esencial de esta iniciativa reside en el hecho de que un parado actualmente goza de muchas ayudas (desempleo, vivienda, los niños …) y que un puesto de trabajo, para alcanzar el nivel de las asignaciones acumuladas por un parado, debe corresponder a un salario de 2.300 € brutos. El propósito de la concesión de este ingreso básico es reducir el gasto en desempleo, contener los costes salariales y reducir el desempleo, que se eleva al 9%. Estamos aquí bien lejos de las promesas maravillosas de una prestación universal. 

Alrededor de esta idea, habría pues varias ofertas bajo horizontes políticos diversos: renta básica, prestación universal, salario de por vida… Con el riesgo para el elector de encontrarse frente a un engaño sobre el producto. ¿Cómo no ser engañado? 

Hay tantas versiones de la renta básica como de personas que las promueven. Se diferencian principalmente por su grado de incondicionalidad, su montante, su grado de sustitución de la seguridad social y su modalidad de financiación.

Algunos sostienen que para una formulación de izquierdas la renta básica se caracterizaría principalmente por el carácter “suficiente”, es decir, elevado, de los ingresos asignados y el mantenimiento de las prestaciones de la seguridad social. Ahora bien, a medida que aumentase la renta, su financiación afectaría a las prestaciones sociales. Así por ejemplo, en Bélgica Georges-Louis Boucher (MR) propone una subvención de 1.000 € en lugar de todas las otras ayudas y el seguro de enfermedad limitado solo a los grandes riesgos. Por contra Felipe Defeyt (Ecolo) se pronuncia por 600 €, que Philippe Van Parijs propone alcanzar en etapas, para tratar de preservar la seguridad social.

La paradoja, entonces, consiste en si hay que abogar por una prestación universal de una cantidad alta, cuya viabilidad implica el cuestionamiento de la seguridad social y los servicios públicos y por lo tanto aceptar una regresión social importante; o bien conformarse con un modesto subsidio que podría conciliarse en su totalidad o en parte, con el sistema de protección social. En este último caso, la cantidad modesta de la prestación necesitaría, para vivir o sobrevivir, recurrir a trabajos complementarios condenando así a los beneficiarios a aceptar “pequeños trabajos” precarios y mal pagados.

En lugar de permitir a cada uno elegir entre ocupar o no un trabajo y consagrarse a actividades que podría haber escogido determinar, con plena autonomía, su finalidad, los beneficiarios de una asignación universal estarían limitados a aceptar no importa que trabajo a tiempo parcial. Tal sistema, por lo tanto, es un poderoso incentivo para aceptar un empleo y lleva a la institucionalización de la precariedad. 

Concretamente, ¿cuál es la oferta propuesta por el candidato francés Benoit Hamon? 

La prestación universal propuesta por Benoît Hamon parece por el momento muy imprecisa. Ha variado mucho en sus versiones e incluso ha planteado la idea de que su sistema podría estar condicionado por los recursos y sólo afectaría a los salarios por debajo de 2.000 €. Se trata, de hecho, en estas formulaciones, de ingresos para los jóvenes de entre 18 y 25, resultantes de la fusión de los mínimos sociales y la ampliación de la base del RSA (ingreso de solidaridad activa) para cualquier grupo de edad .

Estamos, en efecto, lejos de los principios que fundamentan generalmente la renta incondicional. Un tal sistema, aún muy edulcorado, conlleva el riesgo de disminución de los salarios y de constituir una subvención a los empleadores. Suponiendo que un joven perciba una prestación de 750 €, por ejemplo, ¿podemos suponer que su empleador no lo tendrá en cuenta para fijar su salario? La puerta estaría en cualquier caso abierta en Francia para el SMIC joven que había sido hasta ahora combatido por los jóvenes y por toda la izquierda.

Ciertamente uno puede concebir fórmulas de renta incondicional que, al apartarse del principio de incondicionalidad dura defendido por sus promotores, pueden ser concebidos sin socavar demasiado las protecciones sociales. Pero cuando la izquierda se inscribe en esta perspectiva pierde su brújula que no es la igualdad de oportunidades, sino la igualdad y abandona el terreno del conflicto entre capital y trabajo. 

Usted afirma categóricamente que la defensa de una prestación universal equivale al abandono de la lucha contra las desigualdades. ¿Por qué razones? 

Al hacer suyo el principio de la prestación universal, la izquierda hace confesión de impotencia. Bajo su presidencia, Francois Hollande ha capitulado ante su “enemigo la finanza”. Su gobierno ha hecho pasar a la fuerza la ley Macron “crecimiento y actividad” que subvenciona largamente sin contrapartidas a las empresas y la “ley del trabajo” que desmonta la legislación laboral.

La renta universal aparece entonces como un señuelo bajo las apariencias de la renovación que oculta su impotencia ante las políticas de austeridad. Consiste en hacer un paso a un lado en lugar de repensar el sistema de protección social, para frenar la inversión en servicios públicos y, especialmente, oculta la cuestión central de los salarios.

Sin embargo, este concepto tiene la ventaja de desplazar la orientación de los debates políticos bajo el ángulo de la emancipación social, en lugar de la estrategia del miedo y la regresión prometida por Valls, Fillon y Le Pen. ¿Podríamos considerar la aplicación de esta medida complementándola con otras prestaciones? 

Vale más, efectivamente, discutir sobre la renta universal en lugar de exacerbar como Valls, Fillon y Le Pen las luchas identitarias y estigmatizar a los musulmanes. Además este debate tiene el mérito de poner de relieve la necesidad de un ingreso mínimo -diferente de la renta básica-, que comparto plenamente.

También es posible, aunque su montante sea modesto, considerarlo como complemento de las otras prestaciones de la seguridad social. Yo pienso, no obstante, que hay que ser más ambicioso. En lugar de una cantidad irrisoria concedida a todos ¿no es mejor dedicar todos los recursos que podrían ser liberados para unos mínimos sociales dignos bajo la condición de los recursos económicos y dar más autonomía a los jóvenes mediante la concesión de una prestación que les permita financiar sus estudios y su formación continua? 

Frente a la ofensiva neoliberal todavía vigente a escala europea y en el contexto de la construcción de una alternativa progresista, ¿qué acciones están a nuestro alcance para avanzar hacia una dinámica de conquistas sociales? 

En función de todo lo precedente, se ve bien que una nueva dinámica de las conquistas sociales debe romper con las políticas de austeridad y poner el acento en los salarios y el aumento de los mínimos sociales. La izquierda, en la tradición que le es propia, debería imaginar en el presente el estado de bienestar en un nuevo contexto mundializado.

La abolición del concepto de convivencia en la reglamentación del desempleo, la individualización y la universalización de los regímenes de seguridad social deben inscribirse en la ampliación de los derechos sociales. La inversión en los servicios públicos y un sistema fiscal más justo son también elementos esenciales.

La cuestión principal sigue siendo, no obstante, el de la reducción colectiva del tiempo de trabajo. En un pequeño libro escrito en 1930 y titulado “carta a nuestros nietos” John Meynard Keynes preconizaba para nuestra época el pleno empleo de 15 horas a la semana. Es, en mi sentido, la perspectiva que debería movilizarnos. 

Traducido por Carles Acózar para Investig’Action

viernes, 18 de noviembre de 2016

BIENVENIDOS AL SHOW DE TRUMP

Coletazos del reality show

BIENVENIDOS AL SHOW DE TRUMP

17 Nov 2016




La mayoría de los observadores han recibido con miedo y horror la llegada al poder del “verdadero Donald Trump”. Más allá de su provocador discurso en contra de las elites y de una campaña centrada en despertar un sentimiento nacional con la consigna “Make America Great Again”, ¿qué significarán sus políticas para el 99 %? Con el fin de desligar la verdad de la ficción en su programa hemos entrevistado a John Catalinotto, director del periódico Workers World y agudo observador de la política estadounidense.

Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos, ¿cómo le definiría?

Los europeos podrían pensar que Donald Trump es una combinación de las peores características de Silvio Berlusconi y Marine Le Pen. Es una persona rica, egoísta y arrogante. Se va a responsabilizar de un ejecutivo que gestiona el mayor presupuesto estatal y la maquinaria militar más destructiva del mundo. Muchos otros políticos capitalistas, tanto republicanos como demócratas, incluida Hillary Clinton, también apoyan una política reaccionaria y a favor de la guerra, que es peligrosa para el mundo. La diferencia es que Donald Trump da abiertamente voz y una plataforma a la retórica antimusulmana, antiinmigrantes, racista y misógina, por lo que su victoria fomenta la movilización de los segmentos más intolerantes de la sociedad estadounidense.

En comparación con las políticas del gobierno Obama, ¿qué podría cambiar para la clase trabajadora, las personas afroamericanas, latinas e inmigrantes?

En Estados Unidos la clase trabajadora está constituida por muchas personas de origen indígena, afroamericano, latino, del este y oeste de Asia y de las islas del Pacífico, incluidos muchos inmigrantes. Los trabajadores son tanto hombres como mujeres, son LGBTQ, personas con trabajo y en paro. Una gran mayoría de los trabajadores son hombres de origen europeo.

En mi opinión, Trump en la Casa Blanca y los republicanos controlando ambas cámaras del Congreso significará un ataque abierto a todos los trabajadores, a sus sindicatos, a sus beneficios sociales. Algo similar a lo que ocurrió en Argentina cuando Macri sustituyó a Cristina Kirchner. Algo similar a lo que ocurrió en los estados de Wisconsin y Carolina del Norte cuando los republicanos del “Tea Party” llegaron a ser gobernadores. No es que Clinton o siquiera Obama promovieran los derechos de los trabajadores, pero no emprendieron un ataque abierto a esos derechos.

Obama deportó a entre uno y dos millones de trabajadores indocumentados. Trump afirma que será aún más activo en la expulsión de inmigrantes indocumentados y su elección ha provocado miedo entre la comunidad inmigrante. Trump ha defendido abiertamente las tácticas policiales agresivas, con lo que es de esperar que la elección de Trump haga aún más arrogantes y agresivos a los policías en las comunidades negras. Trump denigra a las personas musulmanes y los peores racistas atacan a los musulmanes.

Pero esta elección tiene otra cara. Políticos sofisticados como Obama e incluso Clinton ocultan la completa decadencia del imperialismo estadounidense. La elección de Trump saca a la luz la podredumbre. Ya está reclutando su “equipo” de gobierno entre las cloacas de la política y los medios estadounidenses. No solo ha provocado un enorme temor sino también rabia. Decenas de miles de personas han salido a las calles, muchas de las cuales nunca se habían manifestado antes en su vida. Ahora saben que no pueden seguir siendo neutrales. Se han visto obligadas a tomar postura. Algunas de ellas se sienten personalmente atacadas bajo la presidencia de Trump. Otras se sienten solidarias con grupos de personas que son el blanco directo de los ataques y se unirán a organizaciones que las defienden. Sea cual sea la motivación inicial, una vez que se ponen en marcha sus vidas pueden cambiar. Nuestra tarea como personas revolucionarias es dar una dirección a este cambio.

¿Cómo fue la cobertura de la campaña de Trump que hicieron los medios de comunicación dominantes? ¿Acaso Trump es el árbol que impide ver el bosque?

Hay diferentes corrientes entre lo que yo llamaría los medios de comunicación corporativos. Existen los medios de la clase dirigente: Wall Street Journal, New York Times, Washington Post, Los Angeles Times, las noticias de la radio y la televisión, y CNN y MSNBC. Hay enorme corriente de medios de extrema derecha: Fox News, los periódicos y debates por radio de Murdoch.

Al principio de la campaña de Trump tuvo gran cantidad de publicidad gratis en ambas corrientes de los medios corporativos, en parte debido a la posición de Trump como excéntrica celebridad millonaria. Su cobertura mediática reportó beneficios a los medios. Además, inyectó una buena dosis de ideología reaccionaria a la campaña. Creó una alternativa “populista” reaccionaria a la campaña de Bernie Sanders.

Esta cobertura mediática catapultó a Trump hasta convertirlo en candidato republicano. En un momento dado los medios de la clase dominante trataron de deshacer su creación. The New York Times y Washington Post le atacaron en docenas de artículos cada día. Era demasiado tarde. Los medios de derecha apoyaron a Trump durante toda la campaña.

Por lo que se refiere al futuro inmediato, lo que es seguro es que Trump es incapaz de “devolver puestos de trabajo a Estados Unidos” renegociando o rompiendo acuerdos comerciales. Los puestos de trabajo industriales han desaparecido menos a causa de la globalización que a causa del inexorable avance tecnológico de la industria capitalista. La crisis económica empeorará. El capitalismo está en un callejón sin salida. La izquierda tiene que encontrar una manera de defender a los sectores más oprimidos de la clase trabajadora; es más aún, es de estos sectores de donde saldrá el liderazgo y ellos unirán a toda la clase trabajadora primero en contra de las políticas reaccionarias de Trump y después en contra de todo el podrido sistema capitalista.

¿Qué podemos esperar de su política exterior?

De hecho, la decadencia del imperialismo estadounidense empuja a su gobierno a emprender guerras aventuradas con independencia de quién sea el presidente. Obama hizo campaña a favor de acabar con las guerras, pero ha intervenido en al menos siete países con fuerzas militares y en muchos más por medio de la subversión. Hillary Clinton es una belicista pro-Pentágono. Trump es más imprevisible, un elemento peligroso aun cuando afirma estar dispuesto a negociar con Rusia. También afirma que quiere romper los acuerdos con Irán y Cuba, e imponer aranceles a China. Tenemos que estar preparados para oponernos a nuevas guerras.

Entonces, ¿cree usted que simplemente seguirá en el mismo rumbo?

Tanto Trump como Clinton, tanto la clase dirigente republicana como la demócrata e incluso el sector de Bernie Sanders sirven a los intereses del imperialismo estadounidense. El imperialismo no es una política de un grupo de políticos, sino que es un sistema económico que significa la dominación del capital financiero. La incapacidad actual de este sistema de generar beneficios por medios relativamente pacíficos significa que esté quien esté al mando del imperialismo estadounidense soporta enormes presiones que le encaminan a la guerra.

Cualquier persona conocedora de lo que ha ocurrido en la última década sabe que Hillary Clinton apoyó todas las guerras: contra Afganistán, Iraq, Libia, Siria, la subversión contra Venezuela y otros gobiernos nacionalistas progresistas en América Latina. Si se observa atentamente se sabe que aunque Obama llegó al poder con la idea de poner fin a las intervenciones estadounidenses en Afganistán e Iraq, el Pentágono le presionó para que primero aumentara la cantidad de tropas destinadas en Afganistán y que ahora Estados Unidos ha empezado a enviar otra vez tropas a Iraq. En Siria un acuerdo temporal entre Estados Unidos y Rusia fue saboteado casi inmediatamente por un ataque militar que contaba con el apoyo de elementos del aparato de Estado estadounidense y sin duda del Pentágono.

Trump nunca ha estado involucrado en las decisiones de la política exterior estadounidense, por lo que no hay antecedentes. Lo que dijo durante la campaña electoral está dirigido a lo que él creía que contribuiría a ser elegido. Puede que tenga poca o ninguna relación con lo que realmente haga una vez en el poder. En ocasiones lo que afirma al principio de una frase se contradice con lo que dice al final de la misma. Afirmó que Estados Unidos reconocería Jerusalén como capital de Israel, que rompería los acuerdos con Irán y Cuba. También afirmó que tendría una política más abierta de negociaciones con Rusia. Tengo mis dudas de que algún gobierno serio confíe en sus palabras de paz. Aquí, en nuestro pequeño movimiento procomunista, no tenemos confianza alguna en que vaya a llevar a cabo una política menos agresiva. Tenemos que construir aquí un movimiento que pueda luchar tanto contra el imperialismo estadounidense en el exterior como contra sus reaccionarias políticas en el interior.

¿Y cómo emergería este movimiento?

En el movimiento antiimperialista europeo existe cierta confusión acerca del papel de Trump. Se puede entender el Schadenfreude [regodeo malicioso] por la derrota de Clinton. Todos saben lo agresiva que es Clinton. Quizá han dado por perdida a la clase trabajadora estadounidense. Pero en Estados Unidos tenemos que desarrollar un movimiento en contra de las guerras estadounidenses. Únicamente podemos hacerlo si los sectores más oprimidos de la clase trabajadora no solo se unen a esta lucha sino que la lideran. Quienes en el extranjero se alegran de la victoria de Trump se distancian de los inmigrantes, de la población negra, de las mujeres activistas, de las personas LGBTQ, de los musulmanes, de todas aquellas personas que temen una presidencia de Trump o, mejor, están rabiosos con un presidente que “no es su presidente”.

Lo único positivo que puede venir de estos vergonzosos 18 meses de campaña burguesa es que miles de personas se han manifestado día tras día contra el nuevo presidente desde que resultara elegido. Puede que algunos estén a favor Hillary Clinton por razones equivocadas, pero la mayoría de las personas que están en la calle está en contra de Trump y de todo lo que significa. No están en la calle porque dice que va a negociar con Rusia. Quienes aquí quieren luchar contra las guerras imperialistas tienen que estar en las calles con estas personas. Están asustadas, están enfadadas, están experimentando un cambio, están reconsiderando sus ideas. Tenemos que estar con ellas para tratar de ganarlas para que luchen no solo contra el racismo, el sexismo y la xenofobia de Trump, sino contra todas las guerras imperialistas.

John Catalinotto ha militado activamente en contra de las políticas imperialistas desde la Crisis de los Misiles en octubre de 1962. Desde 1982 es director de Workers World, el último periódico procomunista que todavía se publica semanalmente en papel en Estados Unidos. Fue coorganizador del Tribunal de Crímenes de Guerra en Yugoslavia celebrado en Nueva York en junio de 2000 y del Tribunal de Crímenes de Guerra en Iraq celebrado en Nueva York en 2004, ambos junto con el International Action Center, una organización estadounidense fundada por el activista de los derechos humanos Ramsey Clark. Ha publicado y colaborado en dos libros, Metal of Dishonor about depleted uranium y Hidden Agenda: the U.S.-NATO Takeover of Yugoslavia. Está escribiendo el libro, Turn the Guns Around: Mutinies, Soldier Revolts and Revolutions.

Alex Anfruns es conferenciante, periodista y redactor jefe del medio independiente Investig’Action de Bruselas. En 2007 fue ayudante de dirección del documental Palestina, la verdad asediada. Voces por la paz (disponible con subtítulos en catalán, castellano, inglés y árabe). Entre 2009 y 2014 hizo varios viajes a Egipto y a los territorios palestinos ocupados. Desde 2015 edita cada mes Journal de Notre Amérique.

Traducido del inglés por Bea Morales para Rebelion.org

de: Investig'Action - Michel Collon <no-reply@investigaction.eu>
para: (…)
fecha: 17 de noviembre de 2016, 5:23
asunto: Bienvenidos al show de Trump (17.11.16) Ref 101499
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COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
18 de noviembre 2016

miércoles, 2 de diciembre de 2015

DEL PLAN CÓNDOR AL ALCA: GLOBALIZACIÓN Y TERRORISMO DE ESTADO



Terrorismo y Comercio


                                                    Martin Almada                                       

Alex Anfruns
24 noviembre 2015
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Por haber imaginado una sociedad más justa y solidaria, el educador Martin Almada fue calificado por la dictadura de Stroessner como un subversivo y un "terrorista intelectual". Al igual que miles de estudiantes, educadores, intelectuales y luchadores sociales, fue víctima de la tortura y la represión militar en el marco del operativo "Operación Cóndor" en Sudamérica. A pesar de ello, Martin Almada nunca abandonó sus ideales y en 1992 fue el descubridor del "Archivo del Terror" en Paraguay, sacando a la luz las pruebas de una red y un sistema de represión coordinado internacionalmente entre las dictaduras militares con el apoyo de la CIA. En ocasión del 40° aniversario de la puesta en marcha de la "Operación Cóndor" el 25 de noviembre de 1975, entrevistamos al Profesor Martin Almada, Premio Nobel Alternativo de la Paz y "cazador del Cóndor", para entender el mecanismo y las responsabilidades detrás de esa vasta operación represiva.

Gracias por concedernos esta entrevista, señor Martin Almada. A mediados de los años 70, usted escribió una tesis doctoral "Paraguay, Educación y Dependencia". ¿Qué planteaba en esa tesis? y ¿tenía conciencia de que podía ser perseguido de esa forma por sus ideas?

Afirmé en la Tesis fundamentalmente dos cosas. Una, que la educación en el Paraguay solo beneficia a la clase dominante y que estaba al servicio del subdesarrollo y la dependencia. Me inspiré en la obra pedagógica liberadora de Paulo Freire, un gran educador brasileño que también sufrió la persecución política y sufrió el exilio.

En segundo lugar, denuncié lo que constituye para mí la primera vigilancia masiva norteamericana en Paraguay a través del Plan Camelot, un espionaje sociopolítico para medir y pronosticar las causas de las revoluciones e insurgencias. El Proyecto elaborado por los investigadores en ciencias sociales de la Universidad de Washington fue patrocinado por el Pentágono y la CIA. Ese proyecto se centraba en los temas de la contra revolución y la contra insurgencia.

Primero la USAID intentó aplicarlo en Chile, pero en agosto de 1965, el profesor Johan Galting, un noruego contratado por la FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) denunció el peligro que implicaba la aplicación del Proyecto. Todas las Universidades chilenas se sumaron a la campaña que obligó al gobierno de Chile a cancelar la propuesta de USAID. El Profesor Galting posteriormente fue contratado por la Oficina de la UNESCO para América Latina con sede en Santiago, y fue acusado por la CIA como un activista antinorteamericano. 

En aquel entonces Paraguay estaba bajo la feroz dictadura del general Alfredo Stroessner, que brindó su apoyo al Proyecto financiado por USAID, logrando que fuera “todo un éxito” por el año 1970 . Efectivamente, logró evitar estallidos sociales y garantizar la "paz social"  hasta que el 2 de febrero de 1989 Washington patrocinó el golpe militar que destituyó a Alfredo Stroessner y fue reemplazado por su propio consuegro, el Zar de la droga, general Andrés Rodríguez. 

Cuarenta años después, Edward Snowden reveló en el 2013 los programas de vigilancia mundial de la NSA, denunciando que los proveedores de servicios de telecomunicaciones tenían órdenes por ley de enviar los registros de teléfonos y correos electrónicos al gobierno norteamericano. Eso le costó el exilio.

Mi trabajo se limitó a Paraguay con recursos muy artesanales, pero Snowden lo hizo utilizando la más alta tecnología y a nivel global. Dio la casualidad que por mi lucha contra la dependencia recibí en el Parlamento Sueco en el 2002 el Premio Nobel Alternativo y Edward Snowden también fue laureado con ese premio en el 2014. El no pudo asistir al acto pero su padre lo representó.

Yo tenía plena conciencia de que la ignorancia y la tortura fueron el corazón de la dictadura paraguaya, lo que me provocaba un miedo paralizante. Pero gracias al apoyo que recibí de mi esposa, la educadora Celestina Pérez pude arremeter contra el infernal sistema que pretendió amurallar las conciencias, encarcelar el pensamiento y militarizar a civiles como yo que reclamábamos justicia y libertad.

Usted fue director de escuela, donde puso en práctica los valores de solidaridad y cooperativismo que dio lugar a su detención por la policía política de Stroessner. Su detención, ¿tuvo que ver con el avance de sus proyectos de investigación social? ¿Puede hablarnos más de ellos?

El plan curricular de la educación paraguaya fue preparado por los técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que apuntaba solamente a reproducir el sistema socioeconómico del país. Por ejemplo, las Universidades tenían que formar a profesionales al servicio de la empresa privada y no de la sociedad.

En el Instituto “Juan Bautista Alberdi” a mi cargo iniciamos el cuestionamiento al sistema educativo imperante, a partir del mensaje lanzado por la Iglesia Católica en Medellín y que se resume en estas palabras:

“La educación, en todos los niveles, debe llegar a ser creadora y ha de anticipar el nuevo tipo de sociedad a que aspiramos en América Latina y el Caribe"

Entre nuestros mentores ideológicos figuraban el argentino Aníbal Ponce y el brasileño Paulo Freire. También nos inspiramos en algunos documentos producidos por la reforma educativa del Perú, llevada a cabo bajo el gobierno progresista del General Velasco Alvarado.

Sin embargo, el momento político no era el más propicio para una experiencia pedagógica autogestionaria. Basta recordar que en ese mismo año el Partido Colorado "stroessnista" a través de su brazo represor ideológico, el Ministerio de Educación y Culto, distribuyó a todas las Escuelas primarias y colegios secundarios el tristemente célebre “decálogo anti-comunista” en el que se ponía en guardia a todos los educadores contra los supuestos peligros de la ideología marxista.

Cabe destacar que la publicación paraguaya coincide en año y contenido con la publicación hecha por el Ministerio de Cultura y Educación de Argentina con el título de “Subversión en el ámbito educativo-Conozcamos a nuestro enemigo" en Buenos Aires en 1977. La resolución ministerial No.538 ordenando su aplicación fue firmada por el Ministro de la Cartera, Juan José Catalán.

A nuestro juicio esa coincidencia en año y contenido es la prueba que el texto/proyecto fue enviado por los agentes de Washington para los países miembros del Cóndor (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay y Uruguay).

Volviendo al Instituto “Juan Bautista Alberdi” con el fin de definir las grandes orientaciones de nuestra futura acción pedagógica nos reunimos en varias jornadas de reflexión un grupo de profesores (en su mayoría cristianos) ligados por algunas afinidades ideológicas. Influidos también por el mensaje de Medellín y por los acontecimientos de mayo de 1968 en Francia, pensábamos ingenuamente que se podía cambiar la institución escolar en el interior de un sistema político represivo y retrógado.

Decidimos llevar a cabo determinadas acciones tendientes a democratizar nuestra enseñanza. Esto significaba en los hechos que la comunidad educativa (estudiantes, profesores, padres de familia) participaba en la toma de decisiones. Creamos la Comisión de Padres, un Centro de Estudiantes que producía su boletín informativo, también promovimos un concurso en Matemáticas, Física, Química, Filosofía, un curso de oratoria, poesía, bailes típicos paraguayos y latinoamericanos, etc. Lo que provocó la ira del tirano.

Durante todo el tiempo que pasó en la prisión bajo aquella dictadura, ¿en qué momento usted sospechó que había una represión coordinada más allá de su caso personal?

Mi primera sospecha nació cuando estuve preso en la Comisaria Primera, sede de la naciente oficina de la Interpol en mayo de 1975 (seis meses antes de la formalización de la Operación Cóndor, el 25 de noviembre de 1975 en Santiago de Chile). Compartía nuestra celda un comisario, Mario Mancuello por el delito de no denunciar a su hijo, estudiante universitario de la Universidad de La Plata en Argentina. El hecho de haber integrado el centro universitario, para Stroessner significaba haber abrazado la ideología comunista.

En Paraguay, un país en el que se practicó la más total impunidad entre el 1954 y el 1989, las torturas se hacían a cara descubierta. Conocíamos a todos nuestros torturadores, pero no conocíamos sus verdaderos nombres. Muchos de ellos venían a jugar ping-pong y futbol de salón para quitarse el estrés. Todos los días me asaltaban las inquietantes preguntas: primero, cómo se murió mi esposa porque me dijeron que se había suicidado; y por qué me sometieron a brutales torturas militares extranjeros de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y lógicamente también de Paraguay.

Los sábados se repetían las visitas de los torturadores, a quienes el comisario Mancuello conocía. Le comenté que sufrí la primera tortura en manos de un militar chileno, luego de un argentino, etc. Allí me contestó que "estamos en las garras del Cóndor". "¿Qué eso?" -le pregunté- "¿ese bicho que vuela?". "No" -me dijo-, "es una asociación ilícita que crearon Pinochet y Contreras bajo el nombre de Operación Cóndor, para delinquir impunemente en la región". "Para entender ese entramado" -me dijo- "hay que leer la Revista policial del Paraguay", donde encontraría informaciones sobre la "Operación Cóndor".

Agregó que "el coronel chileno se llama Jorge Oteiza López, del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Aéreas de Chile", y que el argentino que me torturó fue el comisario Héctor García Rey, Jefe de Policía de Córdoba, Argentina. Luego ese fue el policía preferido por el entonces Presidente Carlos Menem. Registré en mi “chip” mental la valiosa información.

Luego, castigado, fui enviado al "Sepulcro de los vivos", la Comisaria Tercera de Alta Seguridad donde estaban todos los miembros del comité central del Partido Comunista Paraguayo. En la celda contigua encontré a un preso político argentino, el abogado Amílcar Latino Santucho, quien me comentó que cayó preso junto con un sociólogo chileno, el dirigente del MIR Jorge Fuentes Alarcón. Finalmente, en septiembre de 1976, fui a parar al Campo de Concentración de Emboscada donde la médica paraguaya de padres alemanes, Gladys M.de Sannemann, me dijo que "somos víctimas del Cóndor".

Qué ha permitido hasta hoy la apertura de esos Archivos del Terror?

A la luz de este histórico descubrimiento hemos tomado conciencia de que la sociedad civil sudamericana confió demasiado en sus Fuerzas Públicas. Aquellos Ejércitos y policías no fueron obedientes a la Constitución, sino que más bien obedecieron las órdenes de Washington. El hecho de que aquellas fuerzas militares y policiales fueran formadas en la Escuela de las Américas, en la zona del Canal de Panamá, un centro de EEUU especializado en represión de la subversión y en la enseñanza de la tortura como instrumento de práctica normal y cotidiana, explica su comportamiento. Esas fuerzas fueron más tarde componentes fundamentales del Terrorismo de Estado aplicado en nuestros países latinoamericanos. Fueron ejecutores de crímenes de lesa humanidad y cometieron genocidios contra pueblos originarios en varios territorios americanos. 

Llevaron a cabo la Operación Cóndor para favorecer la aplicación de modelos económicos neoliberales favorables a multinacionales y generadores de hambre. Y para ello utilizaron el exterminio, la tortura y el exilio de sus enemigos civiles y religiosos, preferentemente intelectuales y líderes jóvenes. Consecuencia de ello es que hoy se advierte esa carencia de líderes de fuertes convicciones morales para luchar contra la política de austeridad impuesta por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

También hemos tomado conciencia de que nosotros no hicimos ni un solo curso para ser torturados, mientras que nuestros verdugos, sobre todo con el apoyo de USAID, aprendieron las técnicas más sofisticadas para atacar las partes más sensibles del cuerpo. Hemos encontrado documentos sobre Técnicas de torturas, como mantener vivos a los torturados.

Desde entonces, ¿han podido abrirse procesos judiciales en su pais contra los responsables de aquellos crímenes?

El 25 de mayo de 1989 promoví la querella criminal contra Stroessner, sus cómplices y encubridores por la muerte de mi esposa, mi detención y tortura. Hasta la fecha la justicia no se pronuncia. El Juez de la causa dijo que la tortura no estaba tipificada como delito en el Código Penal de la dictadura. Según fuentes oficiales, la mayoría de los torturadores fueron procesados y condenados a la pena máxima, pero eso concierne a oficiales y suboficiales de la Policía, mientras que el Cóndor fue una operación eminentemente militar. El 3 de febrero de 1989 Stroessner fue desalojado del poder, y los militares y civiles que le sucedieron en el poder han perpetuado la Impunidad hasta la fecha.

Según usted, ¿qué papel tuvieron los Estados Unidos en la Operación Cóndor y la coordinación del terrorismo de estado?

En síntesis, la Operación Cóndor funcionó sobre tres pilares. El primero fue Henry Kissinger, entonces Secretario de Estado norteamericano, cerebro intelectual del mal que asoló la región y que facilitó los recursos económicos y armamentos más apropiados, supuestamente para salvar la civilización occidental y cristiana de las garras del comunismo ateo y apátrida. Prácticamente, podemos decir que Kissinger lanzó una bomba atómica sobre el Cono Sur de América Latina, dejando más de 100.000 víctimas fatales entre 1975 y 1989 así como ocurrió en Japón durante la segunda guerra mundial, cuando el Presidente Truman ordenó el bombardeo atómico contra las poblaciones civiles inocentes de Nagasaki e Hiroshima con más de 100.000 muertes.

El segundo pilar fue Augusto Pinochet, Presidente de facto de Chile, que tenia que limpiar el aparato de estado, la sociedad civil y política de comunistas, inspirado en el modelo aplicado por  Interpol. Y el tercer pilar fue Hugo Banzer, Presidente de facto de Bolivia, de perfil bajo, ya que en la división del trabajo criminal se encargó principalmente de “limpiar” la iglesia católica de sus religiosos de izquierda comprometidos con la Teología de la Liberación. Metodología aplicada luego en toda la región.

Recientemente el Papa Francisco le ha recibido a su demanda, para solicitarle formalmente la apertura de los Archivos secretos del Vaticano. ¿Qué importancia tienen esos archivos?

Principalmente que la Iglesia se abra a la sociedad, puesto que sabemos que numerosos documentos de denuncia e informaciones habrían sido enviados de distintas personas hacia las autoridades vaticanas. Son informaciones y solicitudes sobre la trágica situación de nuestros países por aquellos años del Terrorismo de Estado, así como del centenar de ciudadanos/as paraguayos/as detenidos desaparecidos en la Argentina y en el Cono Sur.

Con 85 kilómetros de anaqueles, se trata de una memoria del mundo bastante completa. Los Archivos del Vaticano reflejan la vida de la Iglesia y el acontecer del mundo de los últimos veintiún siglos, convirtiéndose en una de la fuentes de conocimiento más vastas y seguras de nuestros días, de indudable utilidad para reclamar justicia. También esta apertura posibilitará la consulta de los investigadores sociales, y por todo ello sugerimos que la UNESCO lo declare Memoria del Mundo.

Hemos apreciado su compromiso con los Derechos Humanos al remitir el año pasado al Juzgado de La Provincia de la Rioja, Argentina, los documentos del Vaticano referidos al asesinato del Mons. Enrique Angelelli y otros, que dieron lugar a la condena perpetua de los militares genocidas de la época de la vigencia de ese Pacto Criminal exclusivamente militar.

El 30 de septiembre del 2015 en la sede del Vaticano me despedí del Santo Padre Francisco en la convicción que “No hay nada encubierto que no llegue a revelarse, ni nada escondido que no llegue a descubrirse” (Mateo, 27).

Usted ha indicado que la Operación Cóndor fue solo un aspecto del terror de las dictaduras, y que el otro fue la implantación simultánea del modelo neoliberal. Actualmente se cumplen 10 años del No al Alca. ¿Qué riesgos plantean según usted los tratados de libre comercio con Estados Unidos y la presencia de decenas de bases militares en la América Latina del siglo XXI?

Sabemos muy bien por experiencia propia que el capital extranjero no viene al país para promover el desarrollo, sino para sojuzgarnos y transformarnos en una mera factoría dependiente. Así el imperio nos propuso la creación del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) en la que no habría para los países dependientes socios, sino patrones, sobre todo de empresas multinacionales. 

Según Héctor Vega, destacado intelectual chileno, en su interesante obra sobre la “Integración económica y globalidad”* el 10 y 11 de diciembre de 1994 se celebró la llamada Cumbre de las Américas en Miami con la presencia de 33 mandatarios en la que se propuso la creación de un solo mercado en el continente americano en el horizonte del 2005, abarcando desde Alaska hasta la Tierra del Fuego en Argentina.

La retórica integracionista relativa a los derechos humanos, democracia y defensa del medio ambiente no era realmente motivo de preocupación del ALCA, sino solo el aspecto comercial apuntando hacia una nueva colonización. Una nueva era de conquista a través del neoliberalismo salvaje y criminal. Nos plantea un mundo donde los inversores especulan con todo.

Como prevenía Ignacio Ramonet: ”El desarme del poder financiero debe convertirse en un objetivo de interés cívico de primera magnitud, si se quiere evitar que el mundo del próximo siglo se transforme en una jungla donde los depredadores impongan su ley”.**

Para la implantación del neoliberalismo, los Estados Unidos tuvieron que recurrir a una enérgica intervención militar en los países del Cono Sur, que dio como resultado un retroceso del movimiento obrero, en el que se impuso una era de Terrorismo de Estado, la destrucción de los espacios de participación democrática, la destrucción física de los militantes y líderes de los movimientos sociales. El Imperio ha hecho posible un modelo de "democracia restringida" en Chile, Brasil y Paraguay.

Ahora, con el triunfo de la derecha en las elecciones de Argentina, mediante una feroz guerra mediática, se pone en peligro otra vez el avance de la integración regional. Para asegurar el control del patio trasero, el imperio sigue recibiendo a militares para aprender técnicas en tortura en la Escuela de las Américas, instalada hoy en el Fuerte Benning, Estado de Georgia. Hay más de 100 bases militares que rodean a Brasil, Argentina, Bolivia, etc. Chile no solo envía a sus militares a los cursos del terrorismo de Estado, sino que también instala una base militar en Concon, en el corazón del país.

Por eso urge la imperiosa necesidad de globalizar las luchas contra la Impunidad del Terrorismo de Estado. El capital depredador se globalizó en estos últimos años. Ahora nos toca a nosotros globalizar nuestras convicciones por una ciudadanía activa, una auténtica democracia adecuada a nuestras realidades, sobre todo a vivir solidariamente para impedir que resucite la moribunda ALCA.

Referencias:
(*) Obra publicada en Ediciones Tierra mia. Santiago de Chile 2001.
(**) Articulo "Desarmar los mercados", Le Monde diplomatique, 2003, edición chilena.
Léase también la tesis del Profesor Martin Almada, Paraguay, Educación y Dependencia, Asunción, Paraguay, 2012.

de: Michel Collon - Investig'Action <no-reply@investigaction.info>
para: (…)
fecha: 24 de noviembre de 2015, 10:18
asunto         Del Plan Cóndor al ALCA: globalización y terrorismo de estado (24.11.15)
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firmado por: investigaction.info

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COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
2 de diciembre de 2015