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domingo, 11 de agosto de 2024

CHOMSKY Y SUS REFLEXIONES SOBRE LA CRISIS AMBIENTAL: PODER POPULAR, TRANSICIÓN JUSTA Y EQUITATIVA, Y CONCIENCIA DE CLASE

 



La editorial Altamarea publica en español 'Autoridad ilegítima', un compendio de entrevistas en las que el pensador y lingüista norteamericano critica la poca ambición de la política institucional y defiende el internacionalismo, la solidaridad y el activismo.

 

Guillermo Martínez

9 agosto, 2024

Política, pensamiento y acción. En esos tres conceptos se puede resumir el último compendio de entrevistas realizadas a Noam Chomsky que ahora se publica bajo el título de Autoridad ilegítima (Altamarea, 2024). En más de 350 páginas, aspectos como la política estadounidense, la guerra de Ucrania, la pandemia y la crisis climática adquieren un cuerpo propio repleto de referencias y acertados análisis. Sobre esta última cuestión, el también lingüista centra sus palabras en la poca ambición de la política institucional ante tamaño reto ambiental, pero también aporta fuertes golpes esperanzadores que viene de la mano del internacionalismo, la solidaridad y el activismo callejero. Todo ello para –como él mismo repite una y otra vez– lograr un mundo mejor.

El pensador norteamericano, en una entrevista publicada en abril de 2021, defendía que «la supervivencia de la humanidad pasa por un nuevo pacto verde». Centrado en la necesidad de una acción política firme y determinante, Chomsky asegura que, «aunque sabemos lo que debe y puede hacerse, la distancia entre la voluntad de emprender la tarea y la gravedad de la crisis que se avecina es grande, y no queda mucho tiempo para remediar este profundo mal de la cultura intelectual y moral contemporánea». Además, defiende que la frase «internacionalismo o extinción» no es una exageración, realizando así una llamada a la solidaridad y a la lucha conjunta de los diversos pueblos del planeta.

En este sentido, el eminente politólogo también afirma que «el sur global no puede hacer frente a la crisis por sí solo», y añade que proporcionar ayuda sustancial es «una obligación para los ricos», además de por propia supervivencia, como «obligación moral» por el expolio cometido en el pasado. Esta entrevista finaliza con la asunción de que «es importante reconocer también que impulsar un nuevo pacto verde mundial es fundamentalmente una propuesta sin pérdida, siempre que incluya un generoso apoyo a la transición para los trabajadores y las comunidades que dependen de los combustibles fósiles».

Chomsky, a lo largo de sus reflexiones, siempre tiene muy presente la capacidad de cambio de las acciones conjuntas, no solo en lo que a materia ambiental se refiere. En otra conversación publicada en julio de 2021, el pensador no pierde la fe y aporta un gran mensaje esperanzador: «La humanidad está claramente perdiendo la guerra, pero la guerra está lejos de haber terminado. Un mundo mejor es posible, sabemos cómo conseguirlo, y hay mucha gente buena participando activamente en la lucha. El mensaje crucial es alarmarse ahora, pero no desesperar».

En esta entrevista, Chomsky da algunas pinceladas de cómo el internacionalismo puede ser una herramienta fundamental en la lucha contra el cambio climático y por una transición verde justa y equitativa. En este caso, se decanta por realizar un paralelismo con lo ocurrido durante la pandemia de la COVID-19: «El acaparamiento de vacunas por parte de los países ricos no solo es moralmente obsceno, sino también autodestructivo. El virus mutará en economías no dominantes y entre quienes se nieguen a vacunarse en los países ricos, lo que supondrá graves peligros para todos los habitantes de la tierra, incluidos los ricos».

En este punto, añade que «lo que es mucho más grave es que el calentamiento del planeta tampoco conoce fronteras», por lo que «no habrá ningún lugar donde esconderse mucho tiempo».

En una entrevista publicada en agosto de 2021, Chomsky abordó la necesidad de que las medidas más urgentes contra el cambio climático no procedan del sector privado. Así lo explica: «No podemos tener fe en las estructuras de poder y en lo que harán, a menos que presione con fuerza un público informado que prefiera la supervivencia al beneficio a corto plazo de los ‘amos del universo’».

Todas estas conversaciones, ubicadas temporalmente en torno a 2021 y 2022, tuvieron como telón de fondo la COP26, celebrada en Glasgow. En torno a esta cuestión giran algunas de las intervenciones más significativas del prestigioso pensador. Publicada en octubre, en una entrevista Chomsky llegó a asegurar que el impulso de la ciudadanía se torna crucial: «Existe una comprensión generalizada de las medidas que pueden tomarse de forma realista para evitar el desastre inminente y avanzar hacia un mundo mucho mejor».

La cuestión obrera también tiene un espacio en este debate. Planteada como un signo esperanzador, Chomsky señala que «el movimiento obrero se ha recuperado de los golpes asestados entre el Estado y las empresas, que fueron seña de identidad de los años neoliberales desde el inicio y hunden sus raíces en los orígenes de dicha doctrina». Asimismo, enfatiza que la «conciencia de clase es esencial para sobrevivir, en casa y en el extranjero».

En una conversación que vio la luz en noviembre de 2021, Chomsky retoma la ya mencionada cumbre de la COP26 celebrada en Escocia: «La ‘última y mejor esperanza’ en Glasgow no era la conferencia de ciento veinte líderes mundiales, sino el combate que tenía lugar en las calles de fuera. Los participantes en esas protestas son quienes pueden obligar a los poderosos de gobiernos y corporaciones a moverse con rapidez y utilizar las herramientas disponibles para detener la carrera hacia la destrucción y crear un mundo mejor», desarrolla.

Ya en mayo de 2022, Chomsky dio una entrevista en la que el postulado principal era que la ética y la inteligencia deben ir de la mano para hacer frente a la crisis climática. Ante dicho extremo, el pensador concluye que «cuando las crisis se vuelven existenciales, no hay grandes cambios; prevalecen los intereses a corto plazo. La lógica es clara en los sistemas competitivos, como los mercados no regulados. Los que no participan en el juego quedan pronto fuera de él».

Fuente: https://climatica.coop/noam-chomsky-libro-autoridad-ilegitima/

 


lunes, 3 de mayo de 2021

EL PROBLEMA DE CHOMSKY

 Noam Chomsky (Filadelfia, 1928). Fotografía de Jean Baptiste Paris

 

Isa Ferrero

@isaferrero2

2 may 2021 06:00

 

La opinión del filósofo no solo sigue siendo muy importante para entender el mundo, sino que además es inspiradora para afrontar adecuadamente catástrofes inminentes

 

Hace ya más de cuatro décadas, en 1979, Paul Robinson en un artículo en The New York Times dijo de Noam Chomsky que “posiblemente es el intelectual más importante vivo en la actualidad”. Muchas veces esta afirmación ha sido sacada de contexto, dado que el objetivo de Robinson no era más que criticar las visiones políticas del filósofo estadounidense. El artículo titulado ‘El problema de Chomsky’ se preguntaba cómo la persona capaz de realizar un trabajo tan sofisticado y con “una gran cantidad de estudios lingüísticos revolucionarios y altamente técnicos, muchos de ellos demasiado difíciles” para cualquier persona que no fuera lingüista, era también la misma que había escrito un montón de textos políticos “accesibles a cualquier persona alfabetizada, pero a menudo enloquecedoramente simples”.

En el año 1986, en el libro El conocimiento del lenguaje, Chomsky establece dos grandes problemas que concentraban su atención: El problema de Platón que “consiste en explicar cómo conocemos tanto teniendo en cuenta que los datos de los que disponemos son tan escasos” y El problema de Orwell que “consiste en explicar cómo conocemos y comprendemos tan poco, a pesar de que disponemos de unos datos tan ricos”. Tal como ha señalado muchas veces Chomsky, Orwell se preguntaba por la libertad de expresión tanto en estados totalitarios como en estados democráticos y libres, siendo este último caso especialmente interesante para comprender el funcionamiento de nuestras sociedades democráticas. Un ejemplo que siempre vale la pena recordar es que al autor de Rebelión en la Granja le censuraron el prólogo de la primera edición por hacer una crítica a la prensa británica. Según Orwell, la prensa estaba “muy centralizada, cuya propiedad es, en su mayor parte, de unos pocos hombres adinerados que tienen muchos motivos para no ser demasiado honestos al tratar ciertos temas importantes”.

Siendo cuidadoso con los hechos, creo que resulta justo afirmar que ‘El problema de Chomsky” formulado no hacía más que reforzar “El problema de Orwell’. El historial terrible de la política exterior estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial y la propaganda mediática son dos puntos que dan la razón al pensador estadounidense, ya que las críticas a las conculcaciones de los derechos humanos por parte de los Estados Unidos eran también apartadas de ese consenso aceptable para las élites, que explicó con mayor detalle junto con Edward S. Herman en Manufacturing Consent.

Lo más interesante a la hora de plantear los problemas de Platón y de Orwell es que para Chomsky, el de Orwell era “mucho menos” profundo e “intelectualmente excitante” que el de Platón, aunque seguidamente advirtiera de que “a menos que lleguemos a comprender El problema de Orwell y a reconocer su importancia en nuestra vida cultural y social, y a superarlo, existen pocas probabilidades de que la especie humana sobreviva el tiempo suficiente para descubrir la respuesta al problema de Platón o a otros que desafían nuestro intelecto y nuestra imaginación”.

El problema de Orwell también nos ayuda a entender por qué Chomsky ha sido a lo largo de su vida descaradamente censurado por los grandes medios a pesar de ser uno de los autores más citados del siglo XX. La respuesta está en lo que se conoce muy bien desde la izquierda: cualquier pensamiento que desafíe al Poder va a tender a ser censurado, ridiculizado y tildado posteriormente de subversivo o radical.

El último libro sobre Chomsky, Chomsky for Activists, ha arrojado bastante luz a este respecto. En el libro se recogen unas entrevistas al lingüista estadounidense y se da voz también a muchos de los amigos con los que ha compartido experiencias a lo largo de su vida. Este es el caso del actor Wallace Shawn que admite que The New York Times (NYT) censuró una respuesta suya cuando el medio estadounidense le pregunto sobre sus opiniones políticas. Shawn respondió: “si quieres tener una respuesta simple, diría que creo en el tipo de cosas que Chomsky cree. Así que, si lees sus libros, tendrás una buena idea de lo que yo pienso”. El NYT decidió cortar estas declaraciones porque según le dijeron a Shawn, un jugador de hockey había dicho lo mismo hacía tres meses y “no podían seguir promocionando a este individuo”.

Chomsky siempre ha sido 1% genialidad y 99% inspiración. Una persona que trabajaba 20 horas al día, que ha viajado por todo el mundo y que siempre ha trabajado con pasión, humanidad y sobre todo mostrando mucha empatía hacia toda la gente que veía sufrir

Chomsky for Activists se hace también muy interesante por todo lo que ha significado a una generación de activistas no solo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo. Tal como dijo hace poco el experto en ciencia política, Norman Finkelstein, contando una anécdota muy divertida, Chomsky siempre ha sido 1% genialidad y 99% inspiración. Una persona que trabajaba 20 horas al día, que ha viajado por todo el mundo y que, como se recuerda en este libro, siempre ha trabajado con pasión, humanidad y sobre todo mostrando mucha empatía hacia toda la gente que veía sufrir. Una persona que podía romper a llorar tras escuchar los testimonios de los refugiados en Laos, tal como le sucedió en el año 70.

A pesar de ver con sus propios ojos la destrucción a menudo causada por Occidente, Chomsky nunca ha perdido el optimismo dentro de esta fatalidad que le ha animado siempre a denunciar: “las experiencias más esperanzadoras que he tenido ha sido involucrarme con las personas realmente pobres y desfavorecidas que estaban luchando y obteniendo logros”.

En el libro también se recoge un alegato a la esperanza y al optimismo en un momento en el que podemos sentirnos tentados a tirar la toalla. Durante las entrevistas se sacan varios temas que siguen sin perder actualidad y que empujan a un relativo optimismo si colocamos todo en la correcta perspectiva.

Conviene hacer una pequeña contextualización con una de las ideas más importantes para el activismo que siempre ha recordado Chomsky apoyándose en uno de sus filósofos favoritos, David Hume. Según Chomsky, contrario a lo que se supone muchas veces, el poder siempre está en manos de los “gobernados”. Es La Paradoja de Hume. Lo interesante es descubrir que esta subordinación al poder se hace más interesante en el caso de las sociedades democráticas debido a la importancia que adquiere el consenso. Saber esto significa ser lo suficientemente audaz y buen estratega para combatir toda la propaganda que el poder utiliza para perpetuar situaciones injustas. Las experiencias personales que ha vivido Chomsky lo confirman. Lo que a veces parece imposible, se convierte en realidad. Las victorias son posibles porque el verdadero poder lo tienen los gobernados.

Un gran ejemplo es precisamente la guerra de Vietnam donde Chomsky vivió en primera persona cómo al principio del conflicto era prácticamente imposible manifestarse. Chomsky relata que en los mítines había siempre cuatro gatos y que era precisamente “la policía” quien “protegía a personas como nosotros de ser asesinadas. No porque les resultáramos agradables, sino simplemente porque no querían un derramamiento de sangre”. Por esos cuatro gatos que se manifestaban contra un imperio, acabaron produciéndose manifestaciones masivas que denunciaron los crímenes de las administraciones estadounidenses. De sobra es sabido que el activismo de los años 60 cambió para siempre los Estados Unidos.

Este cambio radical no habría sido posible sin “las innumerables pequeñas acciones de personas desconocidas” como recordaba siempre el historiador Howard Zinn. El libro también nos hace acordarnos de Zinn, de la historiadora Marilyn Young y del exanalista Daniel Ellsberg. “Estuve [en Washington en 1971] con un grupo de lo que se llamaba entonces gente mayor. Quizá teníamos 40 años [...] Éramos un pequeño grupo afín y estábamos tratando de que nos arrestaran. No lo hicieron porque solo querían arrestar a los jóvenes. Entonces, te sientas en medio de la calle y los autos de la policía corren hacia ti, pero se desvían a tu alrededor, mientras que jóvenes que caminaban con vaqueros eran detenidos”.

En mi opinión, una de las mayores aportaciones que hace Chomsky for Activists es brindar esa sensación de que pese a todo, todavía las cosas no están perdidas. Es algo que tenemos que asumir si tenemos en cuenta que afrontamos posiblemente la mayor amenaza que la humanidad ha enfrentado jamás. Sobre esto, Chomsky advierte de que todo este cambio debe producirse en un tiempo muy pequeño a modo de evitar “el fin de la vida humana organizada”. Lo importante es que se puede hacer y es perfectamente realizable.

Además, hay buenos síntomas que invitan al optimismo. Un indicio muy grande es que, según el filósofo, nunca en la historia ha habido tanta gente involucrada como en la época actual. Es cierto que hay grandes retos que superar, como las más de cuatro décadas de atomización de la sociedad y de duro neoliberalismo, pero los cambios son posibles si aprendemos bien de los errores pasados y sabemos adaptarnos a la estrategia adecuada que aceleren estos cambios tan urgentes.

Sobre la crisis climática, hay que recordar que hay opciones muy viables para alcanzar los objetivos que marca la comunidad científica. También, el año pasado, Chomsky publicó un libro junto a Robert Pollin, Climate Crisis and the Global Green New Deal, donde se señalaba que impulsar una economía verde no solo es posible, sino que además no supondrá un esfuerzo excesivamente grande si lo comparamos con otros períodos históricos. Esta es la visión “del economista Jeffrey Sachs que concluye, en un cuidadoso estudio, que ‘al contrario de lo que se afirma en algunos comentarios, la descarbonización no requerirá una movilización de la economía estadounidense comparable a la de la Segunda Guerra Mundial. Los costos adicionales de la descarbonización por encima del costo normal de energía serían del 1% o 2 % del PIB (Producto Interior Bruto)’”.

La catástrofe climática que estamos viviendo en la actualidad es uno de los tres motivos por los que El Boletín de Científicos Atómicos ha alertado de que la humanidad esté tan cerca de su extinción. Nótese que el hecho de que los científicos adviertan de que nos estamos acercando al precipicio y de que la opinión pública no esté hablando lo suficientemente de ello vuelve a dar la razón a la predicción de Chomsky de hace 35 años: si no somos conscientes de El Problema de Orwell existen pocas probabilidades de que la especie humana sobreviva y, por tanto, va a ser imposible salir de la crisis climática.

Otro aspecto que da más vigencia que nunca a Orwell es que en los medios de comunicación apenas se ha comentado el peligro constante que supone vivir en un mundo con armas nucleares. Los planes de Trump de cargarse poco a poco los tratados internacionales y de tensar las relaciones con Irán, o las pretensiones posteriores de Biden de seguir una política exterior que no solucione parte de los errores Trump, deberían haber venido de una condena unánime por parte de los medios de comunicación, o al menos de los medios en Estados Unidos. Es verdaderamente ilustrativo que la administración Biden haya sido incapaz de volver a uno de los escasos logros de la administración Obama en Oriente Próximo: el pacto nuclear con Irán. En este punto, de momento la administración Biden sigue adoptando la misma estrategia que su predecesor. Un ejemplo muy claro lo estamos viendo de nuevo en Yemen, país en el que sigue sin estar dispuesto a forzar la paz después de que Barack Obama apoyara una intervención militar que ha matado a cientos de miles de personas.

Una de las mayores preocupaciones de Chomsky en los últimos tiempos es conseguir precisamente destensar Oriente Próximo. Lo lleva repitiendo años y años y lo volvió a hacer recientemente en La Conferencia Inaugural de Universidad de Rojava

Una de las mayores preocupaciones de Chomsky en los últimos tiempos es conseguir precisamente destensar Oriente Próximo. Lo lleva repitiendo años y años y lo volvió a hacer recientemente en La Conferencia Inaugural de Universidad de Rojava. El principal obstáculo para conseguir una zona libre de armas nucleares sigue siendo Israel y los Estados Unidos. Esto lo evidencia fundamentalmente que cada vez más Israel se está quedando solo en el panorama internacional, aunque sigue teniendo un apoyo decisivo por parte de EE.UU. Esto puede cambiar en cualquier momento y, de hecho, se están produciendo maravillosos cambios dentro de los Estados Unidos. Se hace bastante evidenciable en la postura que tienen los grandes medios de comunicación en comparación con hace más de una década. Una lectura rápida al NYT confirma rápidamente esta buena noticia. De nuevo, Chomsky tiene una respuesta bastante convincente. La lucha constante del activismo ha conseguido desplazar a buena parte de los medios de comunicación hacia la izquierda. Es interesante, por ejemplo, comparar la complacencia de los grandes medios de comunicación en España hacia los comportamientos trumpistas y neofascistas de Ayuso y VOX, con la contundencia que mostraron los medios estadounidenses hacia Donald Trump.

Es otra señal para ser optimista, aunque hay que tener en cuenta que estos cambios deben hacerse inmediatamente para aumentar las posibilidades de que la especie humana sobreviva. El caso de Qasem Soleimani evidencia que en cualquier momento puede saltar una chispa que suponga una guerra nuclear, en otras palabras, el fin del mundo.

El tercer motivo de que estemos en una situación muy delicada tiene que ver con el deterioro continuo de las democracias en el mundo. Esto motivó unas declaraciones de Chomsky en la Iglesia de Old South en abril del 2019, recogidas también por el libro Cooperación o Extinción: “Hoy no nos enfrentamos al auge de algo como el nazismo, pero sí estamos ante la propagación de lo que alguna vez se ha llamado la Internacional Reaccionaria”.

Chomsky advierte de que esta deriva actual tiene en algunos sentidos mayores peligros que el fascismo de los años 30. El punto no está ni mucho menos en despreciar los crímenes del fascismo y el nazismo (recordemos que los padres de Chomsky eran judíos), sino en advertir cuál es el riesgo que enfrentan nuestras democracias. Esta es la razón por la que antes de celebrarse las elecciones en los Estados Unidos, dijo en una entrevista para The Independent que “Trump era peor que Hitler”, a pesar de que “Hitler matara 6 millones de judíos y 30 millones de eslavos”. Lo que llevó a hacer una declaración de este tipo es intentar hacer caer en la cuenta al público de que tipos como Donald Trump están intentando destruir “con pasión la vida humana organizada en la Tierra”. En consonancia con el respeto que siempre Chomsky ha mostrado hacia Adam Smith, dijo que “las payasadas de Trump eran toleradas por aquellos a quienes Adam Smith denominó ‘los amos de la humanidad’: en su época, los comerciantes y fabricantes de Inglaterra, en la nuestra, las corporaciones multinacionales y las instituciones financieras, llamados ‘los amos del universo’”.

De igual forma, el coronavirus ha mostrado de una forma bastante impactante las grandes deficiencias del neoliberalismo y la destrucción que provoca en nuestras sociedades. De nuevo, en Chomsky for Activists se hace una mención expresa a este destrozo. En primer lugar, las advertencias de la comunidad científica fueron desatendidas con especial intensidad por parte de gobernantes reaccionarios entre los cuales Trump es un buen ejemplo. Es inevitable para un ciudadano español no volver a pensar en Isabel Díaz Ayuso y en cómo ha copiado parte del discurso del excepcionalismo estadounidense, aunque llevándolo a un plano incluso más ridículo y más zafio.

El libro recoge también unas palabras de Chomsky que resumen muy bien cómo el capitalismo en su versión neoliberal forma parte de los problemas que hemos visto:
“En el fondo, la pandemia de Covid-19 es el resultado de un colosal fallo en el mercado, muy parecido a la crisis medioambiental. Se sabía desde hacía años que era probable que se produjera una pandemia. La epidemia de SARS fue causada por un coronavirus similar. Pronto se secuenció su genoma y se desarrollaron vacunas, aunque no pasaron del nivel preclínico. Eso debería haber ayudado a investigar virus relacionados como el de hoy y a desarrollar defensas y curas, al menos para tener las instalaciones preparadas para hacer frente a una crisis importante. Las grandes farmacéuticas tenían poco interés. Siguiendo la buena lógica capitalista, se adhirió a las señales del mercado, que dictan que no hay beneficio en prepararse para una crisis catastrófica. Las instituciones sanitarias mantuvieron conceptos de eficiencia: no había reservas en el sistema, por lo que cualquier imprevisto drástico [iba a] causa[r] una catástrofe”.

Las críticas por parte del filósofo han ido subiendo de tono en consonancia con muchas de las demandas de las ONG, como por ejemplo lo que está ocurriendo con la vacunación en el mundo y en la protección de los intereses de las grandes empresas farmacéuticas. Chomsky alertó recientemente en una entrevista que “es entendido perfectamente en todos los ámbitos que, a menos que haya una vacunación rápida de las personas en los países pobres va a ser un desastre [...] El capitalismo se ha vuelto loco. Tenemos que ser codiciosos, incluso si nos mata y sabemos que nos está matando”. ¿Qué estamos haciendo? “Atesorar vacunas y no usarlas con el conocimiento consciente de que nos estamos suicidando”.

El pasado 26 de abril, el Financial Times —uno de los medios preferidos de Chomsky— llegó a esa misma conclusión: “el riesgo para el resto del mundo es que cuanto más grande sea el grupo de infecciones a nivel mundial, mayor será el riesgo de que las mutaciones produzcan variantes más contagiosas o resistentes a las vacunas”.

Esta es una de las razones por las que cuesta mucho trabajo intentar descifrar qué es lo que pretende la administración Biden no solo manteniendo parte de la doctrina Trump en relación a Cuba, Venezuela o Irán, sino también presionando a Brasil para que no compre la vacuna rusa. Esto lo hemos sabido gracias a un informe salido en enero donde se buscaba “persuadir” a Brasil para que no comprara vacunas a Rusia, ya que de esta forma podría expandir su influencia “en detrimento de la seguridad de los Estados Unidos”. Después de que un oficial de la Casa Blanca se distanciara del informe, lo cierto es que la secretaria de prensa, Jen Psaki, ha asumido de nuevo esta retórica al decir que “estaba preocupada por el uso o intento de uso de vacunas como medio de diplomacia por parte de Rusia y China”.

La situación actual en Brasil es verdaderamente dramática. Después de años de gran progreso con Lula Da Silva, cuando mucha gente salió de la pobreza, el país vive ahora uno de los momentos más obscuros en su vuelta a la democracia. Jair Bolsonaro está al mando de un país que es testigo de sus delirios fascistas. De un tipo tan miserable que es capaz de criticar a la dictadura brasileña por no haber matado lo suficiente. Esto se traslada en todos los aspectos: desde su pretensión de acabar con el Amazonas, en la abominable forma de gestionar la pandemia, y en la adopción del neoliberalismo más dañino para el pueblo brasileño. Antes de la llegada del coronavirus y ante todo el panorama nefasto que se zanjó con la encarcelación de Lula, Chomsky decidió viajar a sus 89 años de edad a Brasil para visitarlo antes de que este saliera de la cárcel.

En Brasil, en 2013, el lingüista fue bastante crítico con la corrupción del Partido de los Trabajadores, pero no pasó por alto que la clase empresarial brasileña había decidido utilizar estos momentos de crisis para llevar a cabo un Golpe de Estado

Hay que recordar que el lingüista fue bastante crítico con la corrupción del Partido de los Trabajadores, pero no pasó por alto que la clase empresarial brasileña había decidido utilizar estos momentos de crisis para llevar a cabo un Golpe de Estado. En una conversación para Democracy Now! en mayo de 2016, Chomsky alertó de un “golpe suave” contra Dilma Rousseff, motivado porque “la élite brasileña detestaba al Partido de los Trabajadores y esta[ban] utilizando esta oportunidad para deshacerse del partido que ganó las elecciones”.

Dos años después, tras visitar a Lula en la cárcel, Chomsky denunció su persecución y que había sido condenado “prácticamente de por vida”. El lingüista reportó que Lula estaba aislado “sin acceso a la prensa” y “con visitas limitadas un día a la semana”. Finalmente, Chomsky consideró a Lula como “el prisionero político más importante del mundo”. A día de hoy, Lula tiene posibilidades reales de convertirse en presidente de Brasil tras haber sufrido un auténtico calvario.

Aunque hay otras cuestiones muy importantes que trata el libro, se hace muy interesante escuchar las respuestas de Chomsky a las preguntas del entrevistador sobre las políticas identitarias. Las respuestas son igualmente sencillas, pero eso no significa que no nazcan de la adecuada meditación del filósofo. A pesar de que a sus 92 años de edad podría mostrar desprecio hacia los grandes avances culturales y de derechos humanos que hemos visto en los últimos años, Chomsky vuelve a ser esa excepción maravillosa de una mente que sigue abierta en muchos aspectos. A la hora de plantear los posibles conflictos entre las políticas identitarias y los desafíos económicos y sociales, el filósofo estadounidense no ve solo incompatibilidad, sino que cree que deben ir de la mano.

Como buen anarquista, para Chomsky siempre es importante prestar atención a las estructuras de poder actuales y a las resistencias a los cambios que tienen dichas estructuras para utilizar la mejor estrategia para desmantelarlas en el caso de que no se justifiquen y remplazarlas por algo más libre y justo. En este sentido, admite que los avances en políticas identitarias enfrentan menor resistencia por parte de las élites, pero no por eso son menos importantes ni hay que degradarlas:“El problema no está en centrarnos en lo que se llama políticas de identidad, que significa los diversos tipos de derechos humanos y civiles. Eso tiene mucho sentido. El problema es eliminar el tema de la política centrada en las clases sociales. [En la era neoliberal] es lo que se ha omitido y marginado: el verdadero problema. Las políticas de clase e identidad deberían identificarse casi por completo”.

Por último, todas estas luchas que el activismo debe llevar a cabo tienen que estar conectadas por el inevitable hecho de que la humanidad debe decidir en los próximos años si quiere seguir sobreviviendo: “Estamos destruyendo la posibilidad de que persista la vida humana organizada. Ese es un problema en común”. Esta es quizá la idea más importante que Chomsky lleva repitiendo con mucha insistencia durante los últimos tiempos y tiene un fuerte carácter conmovedor. Después de tantos años de lucha contra la crueldad de nuestros gobiernos, sigue manteniendo la esperanza.

Pensándolo bien, seguramente El verdadero problema de Chomsky consista en responder adecuadamente a esta pregunta: ¿Cómo es posible que la misma persona que ha seguido con tanto detalle nuestras peores miserias, sea capaz de mantener la esperanza ante un mundo que no para de quebrarse a pedazos? Sinceramente, creo que la respuesta es bastante sencilla: no hay otra alternativa.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/laplaza/el-problema-de-chomsky

 


martes, 16 de abril de 2019

JULIAN ASSANGE, EL ENEMIGO Nº 1 (Compilación)




¡ESTRENO!

Cuando ya no esté: Julian Assange, el enemigo Nº 1

(Parte 1/2)

27:31
Publicado el 11 may. 2017

Julian Assange habla por primera vez ante las cámaras de Movistar+ tras conocerse que la administración que preside Donald Trump le ha declarado enemigo público número uno. Una entrevista exclusiva concedida a Iñaki Gabilondo para su programa 'Cuando ya no esté'. Assange ha afirmado que "la CIA es básicamente inútil. Son extremadamente incompetentes como organización". "Solamente hemos publicado el 1% de todo lo que tenemos", ha asegurado el fundador de Wikileaks desde la embajada de Ecuador en Londres, en donde se refugia.

Liberen a Assange o lo pagarán':
Anonymous amenaza a Estados Unidos y Reino Unido
1:46
Publicado el 13 abr. 2019

El movimiento de activistas informáticos Anonymous ha publicado un mensaje "para el Gobierno de Reino Unido y sus cohortes" en el que advierte de una "revolución generalizada" en camino provocada por el arresto del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, así como por otras acciones de los gobiernos occidentales que "trabajan para silenciar" a los que revelan sus más sucios secretos. "Desde la CIA y el presidente de EE.UU. hasta los oficiales que sacaron a Assange de la Embajada [de Ecuador] para su arresto se han expuesto a sí mismos como enemigos del pueblo y es hora de que An0nymous actúe en consecuencia", señaló el grupo de 'hacktivistas'. Anonymous menciona que esas fuerzas occidentales han actuado en contra de su propia gente "sin temor" porque creen que sus posiciones de poder les otorgarán "protección contra las consecuencias kármicas de la realidad". Sin embargo, el grupo asegura que esto está por cambiar. "Personas influyentes que representan a los gobiernos de Reino Unido, EE.UU. y Ecuador han firmado este ataque sin precedentes contra el periodismo [...] Cada una de las personas poderosas que hayan firmado esta orden debería estar temblando en sus botas, porque la fuerza de Internet está a punto de ser desatada sobre ellos", añadió el movimiento digital. Los activistas informáticos vaticinaron que los golpes a la libertad de prensa desatarán luchas "pacíficas" en ámbitos como el ciberespacio. "Con estas acciones, están haciendo que el mundo libre se acerque a una revolución generalizada, y eso es, honestamente, lo que se necesita para detener estos avances constantes contra nuestra libertad", puntualizaron. Anonymous celebra que gente alrededor del mundo, capaz de "ver más allá de la propaganda" de EE.UU. y sus aliados, aprecia la labor del fundador de WikiLeaks, pero "desafortunadamente" los círculos de poder no sienten lo mismo. "Por ello, esta es una advertencia para el 'establishment': ¡Liberen a Assange o lo pagarán!", acotaron los 'hacktivistas'.



Entrevista con el presidente de Ecuador, Rafael Correa - Diálogos con Julian Assange (E6)
26:16

El efecto dominó de WikiLeaks, los trucos de los líderes de EE. UU. y el futuro de América Latina. Todo de la mano de una persona que siempre ha acertado en sus pronósticos y en el análisis: el invitado del programa de Julian Assange es el presidente de Ecuador, Rafael Correa. "Vea, como dice Evo Morales, el único país que puede estar seguro que nunca va a tener golpes de estado es Estados Unidos, porque no tiene Embajada estadounidense". Con esta frase, Rafael Correa inició su entrevista con el creador de WikiLeaks. Assange también se interesó por el tema de la base de Manta, que fue cerrada por Correa durante su primer mandato. La respuesta del presidente fue tajante. "¿Pero usted aceptaría una base extranjera en su país, Julian? En todo caso, si el asunto es tan sencillo, si el asunto es tan sencillo, como lo dije en su momento, si no hay ningún problema en tener una base norteamericana en Ecuador, perfecto. Podemos dar permiso para instalar esa base siempre y cuando nos den permiso para instalar una base militar ecuatoriana en Miami. Si no hay ningún problema, van a aceptar". Julian Assange aprovechó el momento para preguntar sobre la prensa y la libertad de expresión, un punto álgido que ha marcado al Gobierno de Correa y ha generado conflictos de renombre como el sonado caso del periódico El Universo. Leer más: http://actualidad.rt.com/actualidad/v... Ver más: http://assange.rt.com/es/ RT en vivo:


Conversando con Correa': Evo Morales

28:40
Transmitido en vivo el 19 jul. 2018
SUSCRITO 2.3 M

En una nueva edición de 'Conversando con Correa', el expresidente ecuatoriano intercambia posturas con el actual mandatario de Bolivia, Evo Morales, respecto al "nuevo orden mundial" y el futuro de América Latina en este contexto


Conversando con Correa': Noam Chomsky

27:49
Transmitido en vivo el 1 mar. 2018




Al águila le robaron los huevos

Acostumbrado a conculcar los derechos humanos a escala planetaria y quedar impune, el imperialismo norteamericano se ha visto expuesto a una sanción moral por la revelación del sitio web http://www.wikileaks.org/ al publicar casi 250.000 informes clandestinos del espionaje diplomático estadounidenses. Este hecho es más devastador, pero menos espectacular, que los ataques del 11 de setiembre del 2001.  Al valiente autor del atentado informático contra el imperio le espera una persecución implacable.


            El imperio es vulnerable y su servicio de seguridad ha fracasado. La entraña inmoral del capitalismo ha sido puesta en evidencia. Cada vez más personas se sientes asqueadas y dolidas por las prácticas ilegales del gobierno norteamericano. La persuasión, intimidación y la disuasión ya no le funcionan como antes. Así lo demuestra el sitio web ya mencionado y la actitud de Bradley Manning, ex analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos en Irak que está bajo arresto del Ejército de Estados Unidos acusado de filtrar un video clasificado que muestra un ataque de helicóptero en el 2007 que produjo la muerte a una docena de personas indefensas en Irak, incluyendo a dos periodistas de Reuters
http://www.youtube.com/watch?v=Wfzz12LzMuQ

            EE.UU- espía y desestabiliza a los gobiernos que discrepan de su política exterior. También espía a los países aliados como nuestro país. Lo que ha ocurrido ahora es un devastador golpe psicológico. Es que le han dado con su propia “medicina”. La gran empresa de espionaje mundial ha sido espiada y puesta en evidencia. En suma, y como decimos en el Perú:  Al águila le robaron los huevos.

            Sí los golpes enseñan, entonces, qué lección sacaría el gobierno norteamericano? Ninguna sustancial. Ya que no cambiaría su política exterior. Únicamente, renovaría la seguridad física y criptográfica de sus archivos secretos con tecnología de punta. Y, en una guerra psicológica, difamaría y descalificaría a Julián Assange, la cabeza visible del sitio web http://www.wikileaks.org/ Sin abrir un debate sobre el contenido concreto de las revelaciones ni cambiar, repito, su política exterior.

La base de mi presunción es inferida de la filosofía propia del imperialismo: el pragmatismo. Filosofía caracterizada por el individualismo, la inmediatez y la ausencia de valores. En mi pueril actitud, deseo que el gobierno de EE.UU. cambie su política exterior. Toda la humanidad saldría beneficiada. El desarrollo de la tecnología ha puesto en cuestión la entraña del capitalismo monopolista que no admite la libertad de expresión y la transparencia.  Ahora la situación es propicia para la instauración de valores socialistas y de paz mundial.




Escrito:  Lima, 30/11/2010

Grimaldo Antonio Rengifo Balarezo
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