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martes, 24 de febrero de 2026

EL LENGUAJE MODIFICA NUESTRA REPRESENTACIÓN DEL MUNDO

 

viernes, 20 de febrero de 2026

Publicado por Francisco Umpiérrez Sánchez 

 

Algunos filósofos defienden que el lenguaje modifica el mundo (exterior). Pero esto no es cierto. Con el lenguaje no se modifica el mundo. Con el lenguaje solo se modifica nuestra representación del mundo. Alonso Quijano, transfigurado en Don Quijote de la Mancha, es el paradigma de hasta que punto el lenguaje modifica nuestra representación del mundo, a saber, hasta el punto de percibir unos molinos de viento y representarse unos gigantes. Según Cervantes, Alonso Quijano “se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del mucho leer y del poco dormir se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio”. De ahí que la representación que Alonso Quijano extraía de los libros se le impusiera a su percepción del mundo.

Usando el lenguaje, formulamos la siguiente descripción: una joven, delgada y atlética, corre por el campo. En la realidad la mujer joven, su delgadez, su cuerpo atlético, su acto de correr, y el campo por el que corre se dan de forma simultánea. Sin embargo, el lenguaje transforma todos estos aspectos que en la realidad se dan de forma simultánea en aspectos sucesivos: primero decimos “una joven”, después “delgada”, a continuación “atlética”, luego decimos “corre”, y, por último, decimos “el campo”. Además, el lenguaje disocia el sustantivo de sus cualidades, de sus acciones y del lugar en el que transcurre sus acciones.

A la hora de escribir, ya seas un pensador o un literato, yo te aconsejo que le des todo el poder representativo al sustantivo y, después, al verbo. Los adjetivos y adverbios deben ir en segundo lugar. No te centres en los adjetivos y los adverbios. En el sustantivo, como partes de él, están todos sus adjetivos, todas sus acciones y todos sus adverbios. Si te quedas con el sustantivo como centro, te quedas con la totalidad; mientras que, si te quedas con los adjetivos o con los adverbios, te quedas solo con partes del sustantivo, y, por consiguiente, tu pensamiento no estará centrado ni captará el conjunto de aquello a lo que tu pensamiento apunta. Yo leo así: centrándome antes que nada en el sustantivo, teniendo en cuenta que los adjetivos no debo separarlos del sustantivo, así como tampoco separo los adverbios de las acciones del sustantivo. Y las acciones son siempre las acciones del sustantivo. Gráficamente es como si los adjetivos, adverbios y complementos fueran flechas que terminan clavadas e integradas en el sustantivo. Así que nuestra mente discursiva debe girar en torno al sustantivo; y concedámosle entonces, a esa maravillosa y prodigiosa forma gramatical, todo el poder representativo o la parte central y principal del poder representativo.

Fuente; https://fcoumpierrezblogspotcom.blogspot.com/2026/02/el-lenguaje-modifica-nuestra.html  

 

jueves, 10 de julio de 2025

¿CUÁNDO HACES NARRACIONES DEBES MIRAR A TU MUNDO EXTERIOR O A TU MUNDO INTERIOR?

Publicado por Francisco Umpiérrez Sánchez  

jueves, 10 de julio de 2025

Yo creo que hay que mirar a ambos mundos. Además, ambos mundos no están separados. Podríamos afirmar que el mundo exterior es el mundo sociológico, pero también lo es el mundo económico y el mundo político. Pero el narrador en cuestión puede que no esté muy integrado en el mundo sociológico, el económico y el político, de manera que el mundo exterior se presenta en sus narraciones en forma de sombras y apariencias. Si te falta luz en tus narraciones, será porque tienes serias deficiencias en el conocimiento del mundo exterior.

Pero también sucede lo contrario: hay series televisivas cuyos protagonistas carecen de subjetividad o su subjetividad está poco desarrollada. Todo se presenta como exterioridad. Hasta los actos de los protagonistas están faltos de subjetividad, no sabemos por qué hacen lo que hacen, no tenemos claro cuáles son sus sentimientos, ni de que modo los hechos exteriores les impactan y afectan. Notamos en estas series una aburrida superficialidad. Pero nosotros queremos personajes que nos hagan sentir, padecer, sufrir. Queremos vivir tensiones y desasosiegos. Queremos acciones, pero acciones cargadas de subjetividad.

En los narradores siempre hay un conflicto entre lenguaje y realidad. A mi juicio la realidad debe mandar sobre el lenguaje. Es el lenguaje el que debe gravitar sobre la realidad. Pero como el lenguaje siempre se refiere a la realidad, en aquellos narradores donde el lenguaje predomina sobre la realidad, se produce la apariencia de que es la realidad quien gobierna el lenguaje. A este propósito, en La ideología alemana, dice Marx lo siguiente: “Los filósofos no tendrían más que reducir su lenguaje al lenguaje al lenguaje corriente, del que aquél se abstrae, para darse cuenta y reconocer que ni los pensamientos ni el lenguaje forman por sí mismos un reino aparte, sino que son, sencillamente, expresiones de la vida real”. Esto que Marx le solicita a los filósofos, yo se lo solicito a ciertos narradores, les recomiendo que reduzcan su barroco y adjetivado lenguaje al lenguaje corriente y así podrán observar cuánta realidad hay en sus palabras.

El nexo entre la vida exterior y la vida interior son las acciones y no los pensamientos. Si el narrador se centra, ya sea en su experiencia propia o en la ajena, en las acciones, su lenguaje literario nunca se presentará como una abstracción del lenguaje corriente y la realidad se impondrá en las representaciones del lector.

 https://fcoumpierrezblogspotcom.blogspot.com/2025/07/cuando-haces-narraciones-debes-mirar-tu.html