SIGLO XXI - QUINTO LUSTRO -
"Un nuevo orden emerge de la desintegración del capitalismo que irá reemplazando la célula económica (familia) por una nueva matriz reproductiva (comunas) que cumplirá funciones defensivas, judiciales, productivas y administrativas."
Cada vez más el crecimiento económico de China
estará impulsado por el consumo interno y la inversión. Es por ello por lo que
se necesitan medidas de reforma más audaces para cultivar un mercado interno
más eficiente y liberar el potencial del país para verificar un crecimiento de
mayor calidad, afirmó Justin Yifu Lin, decano honorario de la Escuela Nacional
de Desarrollo de la Universidad de Beijing y ex economista jefe del Banco
Mundial.
Lin considera que, a medida que la economía china
crece con el aumento de los ingresos de los hogares y el sector de los
servicios que representa hoy la mayor parte de su PIB, la transformación desde
una economía orientada a la exportación hacia una economía orientada al consumo
interno y la inversión será un paso inevitable.
También considera que ese cambio es la lógica
principal y una razón clave detrás del patrón de desarrollo llamado “la doble
circulación”, recientemente propuesto por la dirigencia del país.
“En el pasado, la percepción sobre el crecimiento
de China estaba en la exportación, aunque ahora pensar así es erróneo. Tenemos
que reconocer que como gran economía, el mercado interno de consumo y la
inversión será el principal impulsor del crecimiento del país”, afirmó Lin.
Los comentarios de este académico de alto nivel
llegan cuando el patrón de desarrollo de doble circulación ha generado
acalorados debates y especulaciones sobre un posible cambio de la política de
desarrollo de China y su potencial impacto en la economía mundial.
El presidente Xi Jinping ha indicado que China
necesita crear un nuevo patrón de desarrollo en el que la circulación económica
interna sea el pilar y los mercados internos y externos puedan complementarse
entre sí.
Enfoque en el mercado interno
Lin considera que esa declaración es una oportuna
aclaración sobre la errónea percepción de que el modelo de crecimiento de China
está regido por las exportaciones. De hecho, la proporción de las exportaciones
en el PIB de China ha disminuido desde un 35 por ciento (2006) hasta un 17 por
ciento (2020).
“Es un camino inevitable para poder concentrarse
más en el enorme mercado interno de ingresos crecientes y el sector de
servicios al alza”, explicó Lin. “Pero eso no significa que las exportaciones y
el comercio de bienes dejarán de ser importantes”.
Lin vaticinó que el país seguirá aprovechando su
ventaja competitiva en el comercio mundial y ampliando aún más su mercado para
empresas extranjeras que ofrezcan bienes a un menor costo y con mejor calidad.
Algunos analistas tienden a conceptualizar el nuevo
énfasis en la circulación interna como una señal de que China se está cerrando,
e incluso aislándose del resto del mundo, debido a las tensiones con Estados
Unidos y el debilitamiento de la demanda de ultramar, azotada por la pandemia.
“Es un error indicar que China avanza hacia una
economía cerrada. China seguirá movilizando recursos, desde y hacia el mercado
interior como el exterior, y profundizará aún más sus reformas para impulsar un
mayor nivel de apertura”, aseguró Lin.
El prestigioso economista recalcó que en áreas como
el sector de los servicios financieros, los mercados laborales y el sistema de
propiedad del país se necesitan medidas de reforma más audaces para reducir la
distorsión del mercado y liberar un potencial de crecimiento que tribute al
desarrollo de alta calidad.
“Las políticas deben alentar a las instituciones
financieras a ofrecer más apoyo y préstamos a las microempresas y pequeñas
empresas”, aconsejó Lin. “Las empresas privadas también deberían tener un
acceso más amplio a las industrias en las que existen barreras de entrada”.
Aumentar los ingresos de los hogares
Lin también añadió que se debería llevar a cabo una
reforma en el ámbito de la distribución de la riqueza para reducir la
desigualdad de ingresos, promover la integración regional y permitir que más
ciudadanos disfruten de los beneficios del desarrollo del país. Mientras tanto,
el gobierno debería trabajar para aumentar aún más el nivel de ingresos de los
hogares chinos, labor crucial para expandir el consumo interno como uno de los
motores claves del crecimiento económico de China.
“También es importante mejorar la coordinación
entre el mercado y el gobierno para que la economía del país pueda beneficiarse
de un mercado eficiente y de un gobierno facilitador”, resaltó Lin.
El decano honorario de la Escuela Nacional de
Desarrollo de la Universidad de Beijing recordó que la ventaja china radica en
que tiene una cadena industrial completa y una fuerza innovadora para las
nuevas tecnologías. Además, el crecimiento del país cuenta con un gran
potencial. De hecho, el PIB per cápita acaba de superar los 10.000 dólares,
cifra inferior a los 62.000 dólares de Estados Unidos.
El surcoreano Byung-Chul Han (F. Fischer Verlag / Archivo).
El filósofo coreano y ensayista bestseller alerta que el coronavirus
podría llevarnos a una sociedad de vigilancia total: el control digital podría
imponer el régimen chino y jaquear las libertades occidentales.
17/04/2020
La amenaza del
terrorismo ya bastante nos lleva a someternos a medidas denigrantes de
seguridad en los aeropuertos sin oponer la menor resistencia. Con los brazos en
alto dejamos que nos escaneen el cuerpo. Permitimos que nos palpen en busca de
armas ocultas. Cada uno de nosotros es un terrorista en potencia. El virus es
terrorismo que viene del aire, representa una amenaza considerablemente mayor
que la del terrorismo islámico. Resulta intrínseco a la lógica de todo esto
pensar quelapandemia tendrá consecuencias
que transformarán al conjunto de la sociedad en una zona de seguridad,
en una cuarentena permanente en la que cada uno será tratado como un potencial
portador del virus.
Europa y Estados Unidos están
perdiendo todo su esplendor en medio de la pandemia. Van a los tumbos. Parece
queson
incapaces de controlar la epidemia.En Asia, lugares como Taiwán,
Hong Kong, Singapur, Corea del Sur o Japón supieron controlarla con relativa
rapidez. ¿A qué se debe esto? ¿Qué ventajas sistémicas evidencian los países
asiáticos? En Europa y en Estados Unidos el virus se encuentra con una sociedad
liberal en la que se propaga sin esfuerzo. ¿Acaso el liberalismo tiene la culpa
del fracaso europeo?¿Será que
el virus se siente a gusto en el sistema liberal?
Pronto se impondrá la idea de que
la lucha contra la pandemia indica actuar a pequeña escala, es decir,poniendo el foco en la persona, el individuo. Pero el liberalismo no
permite fácilmente un procedimiento de este tipo. Una sociedad
liberal se compone de individuos con libertad de acción que no autorizan la
injerencia estatal. La sola protección de datos impide la vigilancia a pequeña
escala de las personas.La sociedad liberal no
contempla la posibilidad de hacer de las personas, individualmente, el objeto
de la vigilancia, por eso no le queda más remedio que el shutdown, con
consecuencias económicas masivas.Occidente llegará pronto a una
conclusión fatal: que lo único capaz de evitar el cierre total es una
biopolítica que permita tener acceso ilimitado al individuo. Occidente
concluirá que la protegida esfera privada es justamente lo que ofrece refugio
al virus. Pero reconocer esto significa el fin del liberalismo.
Trabajadores médicos en el hospital
de Dongsan en Daegu (Corea del Sur) / DPA
Los asiáticos están combatiendo
el virus con un rigor y una disciplina que para los europeos resulta
inconcebible. La vigilancia se centra en cada persona en forma individual,
y esto constituye la principal diferencia con la estrategia europea. Los
rigurosos procedimientos asiáticos recuerdan a aquellas medidas disciplinarias
adoptadas en la Europa del siglo XVII para combatir la epidemia de la peste.
Michel Foucault las describió de manera impactante en su análisis de la
sociedad disciplinaria. Las casas se cierran por fuera y las llaves se
entregan a las autoridades. Se condena a muerte a quienes violan la
cuarentena. Se mata a los animales que andan sueltos. La vigilancia es total.
Se exige obediencia incondicional. Se vigila cada casa en forma individual.Durante
los controles, todos los habitantes de una casa deben asomarse por las
ventanas. A quienes viven en casas que dan a patios traseros se les asigna
una ventana al frente por la cual asomarse. Llaman a cada persona por su nombre
y le preguntan por su estado de salud. Quien miente se expone a la pena de
muerte. Se establece un sistema de registro total. El espacio se vuelve una red
anquilosada de células impermeables. Cada quien está atado a su lugar.
Cualquiera que se mueva pone en riesgo su vida.
En el siglo XVII Europa devino en
una sociedad disciplinaria. El poder biopolítico penetra hasta en los más
mínimos detalles de la vida. Toda la sociedad se transforma en un panóptico, es
atravesada por la mirada panóptica. El recuerdo de esas medidas disciplinarias
se ha desvanecido por completo en Europa. En realidad, eran medidas mucho más
rigurosas que las que toma China ante esta pandemia. Pero se podría decir quela Europa de los siglos XVII y XVIII es la China actual.
Entretanto, China ha creadouna sociedad disciplinaria
digital con un sistema de crédito social que permite una vigilancia biopolítica
y un control sin fisurasde
la población. Ni un solo momento de la vida cotidiana escapa a la observación.
Se monitorea cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes
sociales.Se utilizan 200 millones de
cámaras de vigilancia con reconocimiento facial. Quien cruza un
semáforo en rojo, tiene contacto con personas opositoras al régimen o publica
comentarios críticos en las redes sociales vive en peligro. Quienes, en cambio,
compran comida sana o leen los periódicos oficialistas, sonrecompensados con créditos
baratos, seguros de salud o visas de viaje. En China esta
vigilancia total es posible porqueno existe restricción alguna
al intercambio de datos entre los proveedores de internet y de telefonía móvil
y las autoridades. Así que el Estado sabe dónde estoy, con
quién me encuentro, qué estoy haciendo en este momento, qué ando buscando, en
qué pienso, qué compro, qué como. Es muy probable que en el futuro el Estado
también controle la temperatura corporal, el peso, los niveles de azúcar en
sangre, etc.
La vigilancia digital total de la población está
demostrando ser por demás eficaz contra el virus.Cualquiera que salga de la estación de trenes de Beijing es
capturado por una cámara que mide su temperatura corporal. Si tiene temperatura
alta, se informa por teléfono móvil a todas las personas que iban en el mismo
vagón. El sistema sabe quién, cuándo y dónde iba sentado en el
tren. Y las personas potencialmente infectadas se detectan usando solo datos
tecnológicos. Las redes sociales informan sobre el uso de drones para vigilar
la cuarentena. Si una persona abandona clandestinamente su cuarentena, el dron
vuela hacia ella y la insta a volver a casa.Incluso puede que el dron
imprima una multa en el momento y la deje caer sobre su cabeza.
Parece que se está produciendo un cambio de paradigma en el control de la
pandemia y Occidente no termina de darse por enterado. El control de la
pandemia se está digitalizando. No sólo la combaten virólogos y epidemiólogos
sino también ingenieros informáticos y especialistas en big data.
Distancia. El subte en Seúl,
Corea del Sur. /EFE
En la lucha contra el virus, el individuo es vigilado
individualmente. Una aplicación le asigna a cada persona un código QR que
indica con colores su estado de salud. El color rojo indica una cuarentena de
dos semanas. Solo pueden moverse libremente quienes puedan mostrar un código
verde. No es solo China, otros países asiáticos también implementan la
vigilancia individual. Para detectar personas potencialmente infectadas se
cruzan los más diversos datos. El gobierno deCorea del Sur está
considerando incluso la posibilidad de obligar a las personas que entran en
cuarentena a llevar un brazalete digital que permita controlarlas las 24 horas
del día. Hasta ahora ese método de vigilancia estaba reservado para quienes
habían cometido delitos sexuales.De modo que, frente a la
pandemia, cada individuo es tratado como un criminal en potencia..
El feudalismo
digital
El modelo asiático para combatir el virus no es
compatible con el liberalismo occidental.La pandemia pone en evidencia la diferencia cultural
entre Asia y Europa. En Asia sigue imperando una sociedad disciplinaria,un colectivismo con fuerte tendencia al disciplinamiento.
Se aplican sin más medidas disciplinarias radicales que encontrarían fuerte
rechazo por parte de los europeos.No se las percibe como restricción de los derechos individuales sino
como cumplimiento de deberes colectivos.Países como China y Singapur
tienen un régimen autocrático. Hasta hace pocas décadas también en Corea del Sur
y Taiwán prevalecían condiciones autocráticas. Los regímenes autoritarios hacen
de las personas sujetos disciplinarios, las educan para la obediencia. Y Asia
está marcada por el confucianismo, que dicta la obediencia incondicional a la
autoridad. Todas estas peculiaridades asiáticas resultan ventajas sistémicas
para contener la epidemia. ¿Será que la sociedad disciplinaria asiática
terminará imponiéndose a escala global a la luz de la pandemia?
Ni siquiera es necesario
remitirse a Asia para señalar el peligro que la pandemia representa para el
liberalismo occidental.La vigilancia panóptica no es
un fenómeno exclusivamente asiático. Ya estamos viviendo en un panóptico
digital global.Las
redes sociales también se parecen cada vez más a un panóptico que vigila y
explota sin piedad a los usuarios. Nos exponemos voluntariamente.No entregamos nuestros datos por la fuerza sino por necesidad
interior.Constantemente
se nos incita a compartir nuestras opiniones, preferencias y necesidades, a
comunicarnos y a contar nuestras vidas. Después, los datos son analizados por
plataformas digitales dedicadas al pronóstico y a la manipulación de
comportamientos, y explotados comercialmente sin tregua ni cuartel.
Incluso ellas. Un barbijo sobre
la cara de una estatua en honor a las mujeres que fueron sometidas a esclavitud
sexual por los japoneses. / EFE/EPA/YONHAP SOUTH KOREA OUT
Vivimos en un feudalismo digital. Los señores feudales
digitales como Facebook nos dan la tierra y dicen: ustedes la reciben gratis,
ahora árenla. ¡Y la aramos a lo
loco! Al final, vienen los señores y se llevan la cosecha. Así es como se
explota y vigila la totalidad de la comunicación. Es un sistema extremadamente
eficiente. No existe la protesta porque vivimos enun sistema que explota la libertad en sí misma.
El capitalismo en su conjunto se está transformando en
un capitalismo de vigilancia. Plataformas como Google, Facebook o Amazon nos
vigilan y manipulan, con el propósito de maximizar sus ganancias. Se
registra y analiza cada clic. Somos dirigidos como marionetas por hilos
algorítmicos. Pero nos sentimos libres. Asistimos a una dialéctica de la
libertad, que la vuelve servidumbre. ¿Esto todavía es liberalismo?
La pregunta que nos deberíamos
hacer es: ¿por qué toda esta vigilancia digital, que está teniendo lugar de
todas formas, debería detenerse ante el virus?Es probable que la pandemia haga caer ese umbral de inhibición que
venía impidiendo que la vigilancia se extendiera biopolíticamente al individuo.
La pandemia nos lleva hacia un régimen de vigilancia biopolítica. No solo
nuestras comunicaciones, también nuestro cuerpo, nuestro estado de salud, se
está convirtiendo en objeto de vigilancia digital. La sociedad de la vigilancia
digital está experimentando una expansión biopolítica.
Según Naomi Klein, autora deNo Logo,el shock es un momento
oportuno para instalar un nuevo sistema de dominación.El shock pandémico hará que se
imponga a nivel global una biopolítica digital que se apodere de nuestro cuerpo
con su sistema de control y vigilancia, una sociedad disciplinaria biopolítica
que vigile permanentemente hasta nuestro estado de salud. Tampoco descartemos
que vayamos a sentirnos libres en ese régimen de vigilancia biopolítica. De
hecho vamos a pensar que todas estas medidas de vigilancia son en pos de
nuestra propia salud. La dominación se completa en el momento en que coincide
con la libertad. En medio de la conmoción causada por la pandemia, ¿se verá
Occidente obligado a abandonar sus principios liberales? ¿Corremos el riesgo de
volvernos una sociedad de cuarentena biopolítica que restrinja de manera permanente
nuestra libertad ? ¿Es China el futuro de Europa?
Byung-Chul Han, filósofo de origen surcoreano y
docente en Berlín, ha sido casi integralmente traducido al castellano. Es autor
de ensayos breves como "La agonía del eros", "Enjambre",
"La sociedad del cansancio" y "Topología de la violencia".
Traducción del alemán: Carla Imbrogno.