Mostrando entradas con la etiqueta Revista Punto Final. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Revista Punto Final. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de noviembre de 2019

MOVIMIENTO POPULAR CHILENO RECHAZA LA ESTRATAGEMA CONSTITUYENTE DE LA OLIGARQUÍA



Compartir

Durante la madrugada de este 15 de noviembre, los partidos políticos pinochetistas y su complemento, la llamada ‘oposición’ funcional de la Democracia Cristiana, PPD, Partido Socialista y buena parte del Frente Amplio, fraguaron en el Congreso una fórmula de ‘proceso constituyente’ que no hace más que fortalecer la institucionalidad oligárquica dominante.

De esta manera, el Congreso, la entidad que concentra el mayor rechazo de la población, consideró que el movimiento popular quedaría satisfecho y todo volvería a «la normalidad» de los cementerios que tanto precisa el capital para su reproducción, ampliación y utilidades. Desde el Congreso o desde arriba, la sociedad en lucha debe verse como una masa ignorante, irracional, necesaria de ser conducida.

Tanto fue el optimismo de las clases dominantes, que el precio del peso se fortaleció respecto del dólar, y el rostro del grupo económico más poderoso del país, Andrónico Luksic, festejó el ‘acuerdo’ cocinado entre cuatro paredes.

Sebastián Piñera terminaría su mandato firmando una nueva Constitución de modificaciones cosméticas en un par de años y tan antipopular como la actual, y se salvaría de pagar su responsabilidad política respecto de las innumerables violaciones de los derechos humanos cometidas durante su gobierno y, en particular, en el último mes.

Sin embargo, los pueblos son inteligentes, se organizan por sí solos y no precisan ser mandados. El resultado de la conflagración del sistema de partidos políticos institucional, no respondió a ninguna de las demandas y derechos por los cuales ofrece batalla la sociedad despierta y popular desde el 18 de octubre pasado.

En Santiago, en la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia), desde media tarde comenzaron a reunirse decenas de miles de personas para protestar frente al nuevo engaño. Trampa que revela las relaciones profundas y los compromisos clave entre la derecha tradicional y la ex Concertación o ex Nueva Mayoría.

Uno de los efectos del «arreglo» por arriba fue, entre muchos, la división durante la tarde del Frente Amplio. Por su parte, el Partido Comunista con el Humanista no participaron de la cocina politiquera, pese a que sí, efectivamente, el Presidente de la tienda de la hoz y el martillo afirmó que sí se harán parte del proceso constituyente.

Vea el video de OPAL de la manifestación popular que, para variar, no estuvo exenta de una feroz represión policial en el siguiente enlace:




CRÓNICA DE UNA ESTAFA ANUNCIADA
Yo cedo, tu cedes, nosotros no cedemos”

Opinión
16/11/2019

“…y comieron en un plato, perro, pericote y gato”.
RICARDO PALMA (“Tradiciones peruanas”).

El senador “opositor” Jaime Quintana es un creador de palabras que producen remezones políticos. El 2014, en calidad de vocero de la Nueva Mayoría, aseveró que el gobierno de Michelle Bachelet utilizaría una retroexcavadora “porque –afirmó- hay que destruir los cimientos anquilosados del modelo neoliberal de la dictadura”. La derecha entró en pánico y desató una contraofensiva que no cesó hasta convencerse que la presidenta Bachelet no se proponía hacer algo diferente a lo que venían haciendo los gobiernos desde 1990: cuidar el modelo neoliberal instaurado por la dictadura.

Quintana, que entretanto ascendió a presidente del Senado, creó ahora otro misil político: “Es el momento de ceder, ceder no es perder” fue la voz de orden que en 48 horas realineó las fuerzas políticas en defensa del sistema. El presidente Piñera había “cedido” la noche anterior. Pedía paz social y admitía abrir camino a una nueva Constitución vía un Congreso Constituyente. De ahí en adelante todo fue por un tubo. La casta política se apropió de la protesta social carente de conducción y produjo un pacto que da inicio a un proceso constituyente tutelada por los mismos de siempre.

La velocidad del juego político a partir del puntapié inicial de La Moneda, se reflejó en la desventurada conducta de la oposición. Al día siguiente del mensaje presidencial los trece partidos opositores -desde la Democracia Cristiana al Frente Amplio, pasando por el PPD del senador Quintana-, contestaron con una solemne declaración que rechazaba “la propuesta de un Congreso Constituyente por parte del gobierno, (porque) se aleja de la demanda popular”. Agregaban: “En este momento el camino para construir el futuro es Plebiscito, Asamblea Constituyente y Nueva Constitución”.

Pero aún no se secaba la tinta de la declaración opositora cuando Quintana pronunció la frase clave: “hay que ceder”, y en 48 horas se consumó la audaz jugada política.

¿Qué obligó a agachar el moño a la oposición? La clave podría estar en la advertencia que el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, hizo el día 13. Aseguró urbi et orbe: “solo quedan uno o dos días” para un acuerdo que ponga término al levantamiento popular. Su perentoria notificación fue recogida de inmediato por la DC y poco después por el resto de la oposición. Al día siguiente, 14 de noviembre, dirigentes y parlamentarios de gobierno y oposición (salvo comunistas y humanistas), se acuartelaron en las oficinas del Senado en Santiago. En permanente coordinación con La Moneda, que ofició de chef de la cocina política, la ardua y republicana tarea culminó con un vagido a las 2 de la madrugada del viernes 15. Nacía un acuerdo transversal que promete un plebiscito para abril del 2020 que dará inicio al proceso constituyente. No está asegurado que sea una “Convención” elegida por el pueblo u otra fórmula de un 50% designado por el Congreso. Pero lo más grave consiste en que el articulado de la nueva Carta debe ser aprobado por dos tercios de los constituyentes. Al más puro estilo de la Constitución del 80, instala un cerrojo que permitiría a la minoría conservadora vetar todo cambio efectivo. Asegura la vigencia de la economía de mercado, la desnacionalización del cobre y el litio, la privatización del agua, etc., etc. En suma, estamos ante una estafa colosal que se burla del gran esfuerzo desplegado por el pueblo para hacer oír sus demandas.

¿Qué precipitó el relámpago de movidas políticas que desató el senador Quintana? Una hipótesis es que en escena asomó el convidado de piedra: las FF.AA. La escalada de saqueos e incendios -una violencia sin brújula con intervención de bandas organizadas-, hacía suponer que Piñera anunciaría el estado de excepción, quizás el estado de sitio, la noche del día 12. Se conjeturó que las FF.AA. habrían pedido garantías para asumir la responsabilidad de una probable masacre. Piñera -paradojas de un presidente derechista- no es santo de la devoción de las FF.AA. No pertenece a la “familia militar”. En su primer gobierno clausuró el penal Cordillera, cárcel-hotel que la Concertación destinó a oficiales acusados de graves violaciones de los derechos humanos. En su segundo gobierno Piñera descabezó los altos mandos del Ejército y Carabineros. Decenas de generales -entre ellos tres ex comandantes en jefe- están procesados por corrupción y otros delitos.

El rumor del peligro golpista -real o supuesto- surgió cuando el presidente de RN, sentenció que sólo quedaban uno o dos días para pacificar el país. Se estima que este ex teniente de Carabineros y ex funcionario de Gendarmería, mantiene relación privilegiada con las instituciones armadas.

La maniobra, en todo caso, permitió a los desprestigiados partidos recuperar protagonismo. Lo hizo mediante una suplantación de identidades. Las masas populares y las organizaciones sociales -que tuvieron fugaz aparición con la mesa de Unidad Social- fueron suplantadas por partidos situados en el peldaño más bajo de la estima ciudadana. Horas después del anuncio del pacto gobierno-oposición, el pueblo salió otra vez a las calles reiterando sus demandas democráticas y fue reprimido con extrema dureza. La ausencia de conducción política -que el movimiento no ha sido capaz de crear- y la actividad provocadora de grupos cuyas acciones han enajenado el apoyo de amplios sectores sociales, podrían coronar con éxito la estafa del gatopardismo político, condenando al pueblo a una nueva frustración... hasta la próxima explosión social.

16 de noviembre, 2019





miércoles, 14 de marzo de 2018

DESPEDIDA DEL EQUIPO DE LA REVISTA PUNTO FINAL: LA DICTADURA DEL PENSAMIENTO ÚNICO





14-03-2018



 
El dibujante Govar presenta aquí a una parte del equipo de “Punto Final”. En primera fila, de izq. a der., Hernán Soto, Flora Martínez (fallecida), Ximena Salomón, Francisca Cabieses, y, Andrés Letelier. En segunda fila, de izq. a der., Manuel Cabieses, director; David Pulgar, Jano, y el propio Govar, que junto a Click, se encarga de la página de humor.



Debemos informar de que la revista Punto Final se ve obligado a suspender su publicación debido a problemas insuperables de financiamiento. En síntesis: carecemos de los ingresos publicitarios que constituyen la principal vertiente de subsistencia para los medios de información. 

Los medios independientes no cuentan en Chile con apoyo del Estado para hacer efectivo el pluralismo de opinión e información. Los gobiernos canalizan su publicidad, las franquicias crediticias y tributarias, los subsidios y exenciones, etc., a los medios escritos, audiovisuales y electrónicos que sirven los intereses de la oligarquía en el poder.

Chile es uno de los países en que existe una mayor concentración en la propiedad de los medios, detentada por la minoría que se ha adueñado del país. El cacareado “pluralismo” informativo que caracterizaría a la “democracia” chilena, no existe. Tal como no existe, en los hechos, esa democracia.

Lo que tenemos en Chile es una dictadura del pensamiento único impuesto por el poder del dinero. Esa tiranía ha modelado una cultura conservadora, racista y mezquina que garantiza la sumisión del pueblo al orden capitalista neoliberal. Los gobiernos posdictadura, sin excepción, se han negado a apoyar a los medios independientes y por tanto se han prestado para ahogar el pluralismo de opinión e información.

Punto Final ha librado una batalla para que la publicidad del Estado llegue también a los medios independientes. Pero no hemos logrado modificar la situación. Luego de desgastarnos en inútiles gestiones ante los gobiernos de los presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, en 2009 recurrimos a la Fiscalía Nacional Económica y luego al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia. Ambas entidades rechazaron nuestra denuncia pero reconocieron que el sistema de reparto de la publicidad fiscal no garantiza los derechos humanos y democráticos más elementales. La Cámara de Diputados, a su vez, confirmó que el Estado discrimina su publicidad a favor del duopolio El Mercurio-Copesa y planteó la necesidad de una ley que regule la distribución equitativa de la publicidad estatal para favorecer el pluralismo. Por supuesto, esto quedó sólo en las buenas intenciones.

Aún así PF recurrió a la Corte Suprema de Justicia. Nuestro abogado, Alberto Espinoza, hizo una detallada exposición sobre las limitaciones que afectan a la libertad de expresión en Chile. El 22 de abril de 2010, como se presumía, el máximo tribunal rechazó el recurso de PF, admitiendo sin embargo la legitimidad de la demanda, cuya solución -dijo- requiere de una ley que favorezca una mayor diversidad informativa. Desde luego ni los gobiernos ni los legisladores se han dignado impulsar una ley de esta naturaleza.

PF, no obstante, no aflojó. El 21 de octubre de 2010 elevó la denuncia a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Washington.

Invocamos el artículo 13° de la Convención sobre Derechos Humanos, sobre libertad de pensamiento y expresión, y asimismo la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la CIDH que señala:

“Los monopolios u oligopolios en la propiedad y control de los medios de comunicación deben estar sujetos a leyes antimonopólicas por cuanto conspiran contra la democracia al restringir la pluralidad y diversidad que asegura el pleno ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos”.

La denuncia de PF da a conocer la concentración del dominio y propiedad de los medios de comunicación en Chile, a los cuales se asignan recursos estatales vía publicidad.

“Lo que existe en Chile -señala, lo que hoy reafirmamos- es una ley mordaza encubierta, al amparo del Estado. La propiedad privada de los medios de comunicación concentrados en el mismo sector social que tiene la concentración del poder económico, no ha hecho otra cosa que echar por los suelos el derecho a la libertad de expresión, porque la sociedad chilena está enajenada en pensamiento por recibir un mensaje comunicacional monocorde, definido por directores de medios y periodistas que están al servicio de los intereses de sus propietarios, quienes, en último término, definen los contenidos de la información, los que obviamente son congruentes con sus pretensiones económicas y políticas, generando una opinión pública ideológicamente manipulada, de manera que la falta de libertad de expresión tiene un efecto reflejo en otros derechos esenciales…”.

El 22 de abril de 2017, Punto Final ratificó ante la CIDH su denuncia contra el Estado de Chile, reiterando la voluntad “de perseverar en nuestra pretensión porque los motivos de nuestra denuncia subsisten íntegramente, y el transcurso del tiempo ha significado una profundización del agravio a un derecho fundamental establecido en la Convención Americana sobre Derechos Humanos”.

Queremos dejar constancia que en esta batalla hemos recibido la solidaridad del Colegio de Periodistas de Chile y de la Federación Latinoamericana de Periodistas. Por desgracia la defensa del pluralismo de información y opinión no ha encontrado eco, hasta ahora, en las organizaciones políticas y sociales que son víctimas de la dictadura del pensamiento único. A ellas hacemos llegar un fraternal llamado a hacer suya esta lucha democrática.

Pensamos que algún día Punto Final volverá en brazos de las condiciones sociales y políticas que hicieron necesaria su fundación hace 52 años. A nuestros continuadores les deseamos éxito en un Chile diferente, democrático, participativo e igualitario en derechos sociales y políticos. 

Agradecimientos

Al suspender la publicación de Punto Final queremos expresar nuestros agradecimientos a los lectores y colaboradores que hicieron posible la existencia de la revista.

No podemos mencionarlos a todos. Sin embargo queremos nombrar a algunos de los compañeros y compañeras que nos honraron con su amistad y nos estimularon con un apoyo que siempre fue respetuoso de la independencia de PF.

En especial nuestro reconocimiento a los compañeros Salvador Allende, Fidel Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa, Gabriel García Márquez, José Vicente Rangel, Manuel Piñeiro, Miguel Enríquez, Jaime Barrios, Clodomiro Almeyda, Andrés Aylwin, Pedro Vuskovic, Ramón Silva, Luis Corvalán, Volodia Teitelboim, Gladys Marín, Leo Wetli, Rodrigo Vergara, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Pablo de Rokha, Franck Gaudichaud, Roberto Fernández Retamar, Aurelio Alonso, Ricardo Alarcón, Inés Martínez, Rafael Agacino, Víctor Pey, Carmen Castillo, Abel Prieto, Rafael Maroto, Alí Rodríguez, José Arbesú, Armando Campos, Héctor Sánchez, Gina Pita, René Valenzuela, Hernán Pérez de Arce, Cris González, Alberto Baltra, Inés Moreno, Haydée Moreno, Jane Vanini, Julia Salazar, Flora Martínez, Eleazar Díaz Rangel, Alejandra Gálvez, Tony López, Fernando García, Alberto Espinoza, Norma Henríquez, Manuel Valenzuela, André Gunder Frank, Marta Fuentes, Ruy Mauro Marini, Aníbal Pinto, Alejandro Pérez, José Aldunate S.J., Roberto Bolton, Julio Vega Pais, Miria Contreras Bell, Joao Pedro Stédile, Guillermo Leiva, Tubal Páez, Néstor León, Félix Luna, Digna Césped, Juana González, Manuel Gahona, Rafael Ramírez, Toby Valderrama, Rafael Ruiz Moscatelli, Ricardo Palma Salamanca, Mirna Salamanca, Emir Sader, Carlos Torres, Theo Klomberg, Lenin Guardia, Lucía Sepúlveda, Eva Carmona, José Balmes, Roberto Carlos Palacios, Ariyuri Vetancourt, Gustavo Serantes, Carlos Torres, Herman Carrasco, Eulogio del Pino, José Miguel Varas, Iris Largo, Héctor Llaitul, Miguel Melivillu, René Orellana, Isidoro Bustos, FDCL de Berlín, Unión de Trabajadores de la Prensa de Buenos Aires (UTPBA), Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), Colegio de Periodistas de Chile…

PF
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 894, marzo 2018.