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lunes, 16 de enero de 2017

ODEBRECHT, EXTRACTIVISMO Y CORRUPCIÓN EN COLOMBIA




…el factor principal en la corrupción no está en Odebrecht ni en los gerentes de las empresas sino en las élites políticas que se han relevado en el manejo de la administración nacional, regional y municipal. Elite que obedece a estructuras políticas de viejo cuño que han festinado el Perú.
http://tacnacomunitaria.blogspot.pe/2017/01/peru-libre-se-pronuncia-alto-al.html

Miguel Ramos Jaimes

La maldición de los recursos naturales es el nombre de una teoría que afirma que es contraproducente que la economía de un país dependa mayormente de la explotación de los recursos naturales no renovables, es decir, que impere el modelo extractivista. Una teoría donde se observa que “…países que explotan recursos naturales no renovables, tienen un crecimiento económico menor respecto a aquellos que, al no disponer de este tipo de recursos, estimulan el desarrollo tecnológico que les permite un crecimiento más dinámico”1.

Una de las condiciones para que se configure la denominada maldición es que se trate de países con una institucionalidad endeble o nula, que son los más vulnerables a los actos de corrupción, como Colombia, donde los últimos días ha resonado el caso de Odebrecht por la captura de Gabriel García, alto funcionario del gobierno de Uribe.
Valga decir que no fue ninguna sorpresa el hecho de que esa empresa brasilera participara en sobornos para conseguir que le adjudicaran los principales contratos de infraestructura en Colombia. A nivel internacional su corrupción es noticia desde hace alrededor de un año y, además, las comunidades y organizaciones asentadas en los territorios donde opera Odebrecht llevan también meses denunciando las malas prácticas ambientales de esa empresa. Una de las organizaciones que denunció es el Grupo de Estudios Extractivos y Ambientales del Magdalena Medio, que publicó una serie de videos cortos entre julio y diciembre de 2016 que ilustran sobre los impactos ambientales de las obras de Navelena, la sociedad a través de la cual Odebrecht adelanta el Proyecto de Navegabilidad del Río Magdalena.
En los videos se pueden observar denuncias por obras de dragado en la confluencia de los ríos Cimitarra y Magdalena2, por un lado, y los ríos Sogamoso y Magdalena3, por el otro. En todas las irregularidades que se denuncian se puede ver una empresa chapucera que no se preocupa por su calidad, al parecer porque obtiene sus ingresos gracias a la corrupción. La cuestión acá, es que sus chapuzas tienen impactos en el ambiente, lo cual es mucho decir al tratarse de la principal arteria fluvial de Colombia.
Frente a la gravedad de la situación presentada, lo que debería suceder según el ordenamiento jurídico colombiano sería la intervención de las autoridades ambientales, quienes están instituidas justamente para evitar esas irregularidades que afectan el derecho a un medio ambiente sano. Sin embargo, el mismo fenómeno de corrupción que se viene exponiendo afecta el funcionamiento regular de la institucionalidad en Colombia. Las autoridades, que deberían cumplir su deber y asegurar el derecho fundamental al medio ambiente sano para toda la ciudadanía, están ocupadas adelantando sus propios actos de corrupción o defendiéndose de acusaciones relacionadas con ello.
El ejemplo más reciente de acusaciones graves de corrupción contra las autoridades ambientales es el de la directora de la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), acusada de peculado por apropiación y falsedad en documento público. Hay que recordar que Santander es uno de los departamentos más impactados por las actividades de Odebrecht en Colombia, con la intervención en el Río Magdalena ya mencionada y otro megaproyecto de infraestructura como es la Ruta del Sol, una vía que atraviesa el Departamento de sur a norte y que conecta al centro del país con la Costa Caribe.
Así las cosas, se tiene un panorama desolador en materia ambiental para el país, el río Magdalena y el departamento de Santander. Este panorama lo compone la empresa Odebrecht, que de manera sistemática consigue sus contratos con actos de corrupción; los impactos ambientales producidos por la misma empresa y la ausencia sentida de unas autoridades ambientales profundamente cuestionadas por corrupción. Tal vez es momento de que el poder ejecutivo nacional haga uso de la figura jurídica de la caducidad para finalizar los distintos contratos y concesiones que una empresa privada comprobadamente corrupta y corruptora recibió en el país, es impensable que Odebrecht siga recaudando dineros del público en sus peajes mal habidos.
Este caso debe servir de ejemplo para no contratar ni concesionar con empresas que tengan comprobados antecedentes negativos, lo de Odebrecht era de público conocimiento, pero pudo más el soborno que la razón; en la misma región del Magdalena Medio está ubicada otra empresa como es Impala, filial de Trafigura, una firma muy cuestionada en el mundo por sus malas prácticas, especialmente en materia de desechos tóxicos4.
Colombia debe llegar al punto en el que su contratación pública se realice con verdaderos criterios objetivos y se libre del fenómeno de la corrupción, el cual hoy en día se alimenta del modelo extractivista y repercute directamente en el ambiente y los territorios. Afortunadamente existe una creciente consciencia ambiental entre la ciudadanía colombiana, especialmente entre las comunidades campesinas y ancestrales. Esta consciencia ha permitido un mayor nivel de organización y de denuncia de casos como el de Odebrecht y de muchos otros que existen en el país. En el fortalecimiento de esas organizaciones populares reside gran parte de la esperanza de que Colombia se pueda salvar de la debacle ambiental y que pueda aportar a nivel global a parar el cambio climático que amenaza nuestra supervivencia misma como especie humana.
1FERRUFINO GOITIA, Rubén. LA MALDICIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES Enfoques, teorías y opciones. Fundación Milenio. La Paz. 2007.
2Ver: Testimonio de Julio Baldovino pescador - impacto del dragado https://www.facebook.com/GEAMagdalenaMed/videos/2078417379049423/. El dragado como problema ambiental y social en el Magdalena Medio https://www.facebook.com/GEAMagdalenaMed/videos/2078365185721309/. El impacto del dragado en el Río Magdalena parte 2 https://www.facebook.com/GEAMagdalenaMed/videos/2078504215707406/.
4Revista La Otra Cara. Rimas Elberto Parra. ¿Qué es IMPALA? y porqué la denuncian los camioneros. 18 de julio de 2016. Ver: http://laotracara.co/nota-ciudadania/que-es-impala-y-porque-la-denuncian-los-camioneros/

domingo, 1 de noviembre de 2015

EXTRACTIVISMO, HISTORIOGRAFÍA Y DIALÉCTICA




Sábado, 31 Octubre 2015. 
Lukács afirma en su gran obra Historia y conciencia de clase, que no estamos condenados a la existencia brutal y cruel que constituye nuestra realidad bajo el sistema capitalista. Esta afirmación esperanzadora se basa en comprender la dialéctica y el método marxista como herramientas descubridoras del cambio y a la vez constructoras de una nueva realidad que tampoco será pétrea, pero que sí será mucho mejor. Es momento de tomar las herramientas. 

Miguel Ramos

Actualmente Colombia atraviesa un momento de su historia en el que se consolida el extractivismo como política de Estado. Pero ¿qué es el extractivismo? ¿Cómo se inserta en un todo como es el sistema capitalista? ¿Cuál método de análisis permite su mayor comprensión?

Para comenzar se tiene una conceptualización bastante completa del extractivismo donde se afirma que es “el conjunto de actividades económicas –con sus correspondientes derivaciones militares, sociales, políticas, ideológicas y culturales– que posibilitan el flujo de materia, energía, biodiversidad y fuerza de trabajo desde un territorio determinado (en este caso Colombia) hacia los centros dominantes en el capitalismo mundial, donde se consumen a gran escala para garantizar la reproducción del capital”1.

A pesar de la terminología moderna –biodiversidad-, lo que se conceptualiza como extractivismo no es un fenómeno novedoso en la historia. Desde la llegada de Colón a costas americanas inició la universalización del proceso histórico, conocida como globalización. También se inició una división internacional del trabajo que por primera vez era global y que dispuso que América Latina fuera exclusivamente una fuente de recursos naturales en el escenario económico global. Durante la Colonia fue la plata del Potosí, la caña de las Antillas y el oro de todo el continente; con la primera independencia y el amanecer republicano se le sumó el guano, la quina, el salitre y el caucho; en el Siglo XX llegaron por el carbón, el petróleo y el cobre; y actualmente se sumó la extracción de nuestro material genético, biodiversidad, agua, tierras y biomasa.

Así las cosas, cabe preguntarse por qué tanto ruido alrededor del extractivismo si al fin y al cabo no es nada nuevo. La respuesta a esa pregunta se divide en dos apartes principales:

i) El escape fallido: durante la mayor parte del siglo XX, América Latina trató de ganarse otro puesto en la mentada división internacional del trabajo, esto se dio en el marco del llamado modelo cepalino y sus principios keynesianos, los mismos que salvaron a la economía capitalista del “crack” de 1928. La idea de esa temprana Cepal era configurar un escenario económico latinoamericano industrializado, donde primara el valor agregado, se sustituyeran las importaciones y se fortalecieran los mercados internos, de manera tal que se superara el estadio económico en que la región se limitaba a ser una fuente de recursos naturales. Sin embargo, las ineluctables crisis del capitalismo y el desvanecimiento del bloque soviético como una alternativa viable para los pueblos, dio paso a la hegemonía de nuevas ideas y principios que se identificaron como “neoliberales” en el plano político y “neoclásicos” en el económico. Este nuevo momento geopolítico finiquitó cualquier interés por tecnificar los sistemas productivos en América Latina. Según el fundamentalismo de mercado y su concepción sofista de las ventajas comparativas, esos países solo sirven para ser colonias mineras. Esto significó el retorno del extractivismo a la región, con nuevos bríos y un marco político, teórico e ideológico que le justifica y retroalimenta.

ii) La crisis civilizatoria: con el término “crisis” se pretende denotar un cuestionamiento generalizado, pero no siempre explícito, a un conjunto notablemente grande y significativo de actividades, creencias, instituciones, valores, teorías, usos y conductas que en buena medida tipifican, delimitan y norman concepciones de ser y vivir. Pero esta crisis es particular y novedosa, por eso se le adjetiva como “civilizatoria”. La consciencia sobre su existencia tomó forma con la crisis financiera de 2008, la misma que rápidamente se convirtió en una de carácter económico. Simultáneamente estallan o se recrudecen otras crisis como la energética, por el agotamiento de las reservas de combustibles fósiles; la alimentaria por la destrucción de la producción campesina, el aumento global de los precios de los alimentos y la destinación de las mejores tierras para cultivo de agrocombustibles; la crisis humanitaria por el recrudecimiento de las víctimas civiles en los distintos conflictos armados del mundo y la crisis sanitaria por las precarias condiciones de salubridad presentes en extensas porciones de la población mundial, los precios prohibitivos de los fármacos y el surgimiento cíclico de pandemias. Es así como actualmente se tiene una conjunción de distintas crisis globales. Pero la que definitivamente pone en riesgo a la civilización misma es la de carácter ambiental.

En virtud de esa crisis, hoy en día el planeta Tierra está en proceso de cambio climático y se corre el riesgo de que deje de ser habitable para el ser humano, lo paradójico es que es el mismo ser humano quien provoca y alimenta la crisis con la contaminación y la destrucción ambiental. Esto ha sido comprobado científicamente hasta la saciedad, por ejemplo en la reunión del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU en Estocolmo durante el 2013. En cuanto a Colombia, ya aparece entre los países afectados por esa crisis ambiental2. El tema ha sido objeto de diversos estudios técnicos y científicos que versan sobre los impactos del extractivismo en el país. Se destaca el reporte emitido por la Contraloría General de la República en el año 2013, donde se concluye que el extractivismo ha redundado en contaminación, pobreza y corrupción.

Se ha considerado pertinente exponer dos aspectos historiográficos del extractivismo que cubren un lapso que va desde principios del siglo XX hasta la actualidad: el denominado escape fallido y la crisis civilizatoria. Esa información es útil para comprender y conceptualizar qué es el extractivismo y para poder actuar frente a su existencia. Esta comprensión y conceptualización requieren de un análisis dialéctico, en el sentido que el mismo tiene desde la tradición marxista donde el problema central del método dialéctico es la transformación de la realidad, en palabras exactas de Georg Lukács3. Ese tipo de análisis es el que revela a la realidad como una totalidad cambiante y ubica en ella al objeto de estudio. Se califica como cambiante porque es histórica, lo que implica un ininterrumpido proceso de transformación y torna necesario un repaso de su evolución. Cuando este repaso se hace desde la dialéctica, los hechos ya no se presentan como elementos inconexos en una realidad caótica. Por el contrario, los hechos se comprenden como partes de “la concreta unidad del todo”4.

Lukács afirma en su gran obra Historia y conciencia de clase, que no estamos condenados a la existencia brutal y cruel que constituye nuestra realidad bajo el sistema capitalista. Esta afirmación esperanzadora se basa en comprender la dialéctica y el método marxista como herramientas descubridoras del cambio y a la vez constructoras de una nueva realidad que tampoco será pétrea, pero que sí será mucho mejor. Es momento de tomar las herramientas.

1VEGA CANTOR, Renán. Extractivismo, enclaves y destrucción ambiental. Ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=188553
2CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA. Minería en Colombia Fundamentos para superar el modelo extractivista. Mayo de 2013. Pág. 119. Ver: http://www.contraloriagen.gov.co/documents/10136/182119332/Libro_mineria_sep3_2013.pdf/65bf77a0-8b0b-430a-9726-dad0e72639c6
3LUKÁCS, Georg. Historia y conciencia de clase. Grijalbo. Barcelona. 1975. Pág. 4
4Ibídem. Pág.7