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lunes, 19 de agosto de 2019

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE LAS PROTESTAS DE HONG KONG?




The Saker17/08/2019
Traducción del inglés: Arrezafe

The China Daily informa - Wei Xinyan y Zhong Weiping
18 agosto, 2019

No es difícil imaginar la reacción de Estados Unidos si diplomáticos chinos se hubiesen reunido con líderes de los movimientos Occupy Wall Street, Black Lives Matter o Never Trump.

El 6 de agosto, los medios de comunicación de Hong Kong informaron de dos reuniones entre un consejero político de Estados Unidos y líderes separatistas. Julie Eadeh, que trabaja en el Consulado General de los Estados Unidos en Hong Kong, fue captada por la cámara con dos figuras de la oposición, Martin Lee y Anson Chan.
 


Más tarde, ese mismo día, Julie Eadeh también tuvo un encuentro con Joshua Wong, uno de los líderes, en 2014, del movimiento Occupy Central.



Mucho antes de esas reuniones, había una creciente evidencia de la deliberada participación de Estados Unidos en el empeoramiento de la situación en Hong Kong. Los políticos estadounidenses se han reunido con Lee y otros líderes opositores de Hong Kong, incluido Jimmy Lai.

Esas reuniones solo han agregado combustible a los hechos criminales que ponen en peligro a Hong Kong.


Jimmy Lai se reúne con el vicepresidente estadounidense Mike Pence en la Casa Blanca, el 8 de julio de 2019.

China ha pedido repetidamente a Estados Unidos que deje de interferir en los asuntos internos de otros países, pero parece que este último no tiene intención de retirar su "mano entrometida".

El mensaje de protesta y los grupos asociados con él plantean una serie de preguntas sobre cuán orgánico es el movimiento.

MintPress News, un sitio web de noticias de EEUU, informó que algunos grupos involucrados en los recientes disturbios en Hong Kong recibieron fondos significativos del National Endowment for Democracy, que describió como "un grupo de poder blando de la CIA que ha desempeñado un papel crítico en innumerables operaciones de cambio de régimen llevadas a cabo por EEUU".
Aunque se promociona como una "organización no gubernamental", el sitio web de la NED dice que "recibe una asignación anual del Congreso de los Estados Unidos a través del Departamento de Estado, para ayudar al gobierno de los Estados Unidos".

"La condición de ONG de NED le permite trabajar donde no hay relaciones de gobierno a gobierno y en otros entornos donde sería demasiado complicado para el gobierno de los Estados Unidos trabajar".

NED y CIA

NED se fundó en 1983, cuando el foco de atención hacia la CIA era tan intenso que debían encontrarse nuevos métodos, sin una conexión clara con el Gobierno de EEUU, para promover los intereses norteamericanos en sistemas políticos extranjeros.

Al presentarse como una ONG independiente y privada, su función era hacerse cargo de los programas de cambio de régimen político de la CIA.

No deberíamos tener que hacer este tipo de trabajo de manera encubierta. Sería terrible para los grupos democráticos de todo el mundo ser vistos como subsidiarios de la CIA", dijo el presidente de NED, Carl Gershman, al New York Times en 1986. "Vimos eso en los años sesenta, y es por eso que se suspendió. No hemos tenido la capacidad de hacer esto, y es por eso que se creó la fundación".

En 1991, The Washington Post citó a otro fundador de NED, Allen Weinstein, quien dijo: "Mucho de lo que hacemos hoy fue hecho de manera encubierta hace 25 años por la CIA".



NED no oculta su apoyo a la "democratización" en ciertos países asiáticos, proclamando en su sitio web: "En 2017, la Fundación dio prioridad a los países de Asia... donde la NED estaba posicionada para tener el mayor impacto. Sobre la base de la estrategia de NED de años anteriores, los programas continuaron concentrándose en países clave dentro de cada subregión ”.

Voice of America entrevistó a Louisa Greve, entonces vicepresidenta de los programas de NED para Asia, Medio Oriente y África del Norte, en 2014. Dijo que la organización había estado financiando programas en Hong Kong durante aproximadamente dos décadas, con subvenciones por un total de varios millones de dólares. Greve dijo que el nivel de apoyo había sido constante durante ese período.

Voice of America afirmó que los tres socios de NED en Hong Kong fueron el Solidarity Center, con sede en EEUU, y el Hong Kong Human Rights Monitor, que recibió subvenciones de alrededor de 150.000 dólares y había estado trabajando en Hong Kong desde 1997, y el National Democratic Institute de EEUU, que tenía una subvención de 400.000 dólares.

MintPress News publicó que la financiación de NED a grupos en Hong Kong en realidad se remonta a 1994, con HKHRM recibiendo más de 1.9 millones de dólares entre 1995 y 2013.

El sitio web del NED muestra que otorgó 155.000 dólares a Solidarity Center y $ 200,000 al National Democratic Institute para trabajar en Hong Kong, y 90.000 dólares al Hong Kong Justice Center en 2018. El National Democratic Institute recibió 650.000 dólares de 2016 a 2017, y Solidarity Center 459,865 dólares de 2015 a 2017.



A través del trabajo de sus tres socios en Hong Kong, NED ha mantenido estrechas relaciones con otros grupos en la región.

Un episodio de The News, con Rick Sanchez, en el canal de televisión RT de Rusia, reveló en julio que seis organizaciones están recibiendo dinero y trabajando con NED. Son el HK Institute of Human Resource Management, la HK Confederation of Trade Unions, la HK Journalists Association, el Civic Party, el Labor Party y el Democratic Party, cuyo presidente fundador es Martin Lee.

Todos ellos miembros del Civil Human Rights Front [Frente Civil de Derechos Humanos], una coalición de los medios de comunicación de Hong Kong, incluido el South China Morning Post y el Hong Kong Free Press que, digamos, es el organizador de las manifestaciones en contra de la ley de extradición.



En una entrevista en el programa DEFCON 3, de Fox News, en 2014, Michael Pillsbury, miembro del Hudson Institute, dijo que Estados Unidos tiene cierta influencia sobre asuntos políticos en Hong Kong.


"También hemos financiado con millones de dólares programas a través del National Endowment for Democracy... así que, en ese sentido, la acusación china (de que Estados Unidos jugó un papel en las protestas de Hong Kong) no es totalmente falsa...", dijo.

Es inconcebible que los organizadores de las protestas actuales de Hong Kong desconozcan los lazos de la NED con algunos de los miembros de la coalición. En su entrevista con VOA en 2014, Greve dijo que los activistas conocían los riesgos de trabajar con socios de NED, "pero aún así, sostienen que 'la cooperación internacional es legítima'".

En marzo, el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, se reunió con Anson Chan y los legisladores de la oposición Charles Mok y Dennis Kwok en Washington.





Dos meses después, Lee visitó los Estados Unidos y se reunió con el Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo y participó en un evento organizado por NED.





A principios del mes pasado, Lai se reunió con políticos estadounidenses como Pence, Pompeo, el asesor de seguridad nacional John Bolton y algunos senadores republicanos.

La misma secuencia de eventos ocurrió en el movimiento ilegal Occupy Central en 2014.

Lee y Chan discutieron planes para Occupy Central con Greve en Washington en abril de 2014, y le informaron sobre el movimiento, sus actores clave, su agenda y sus demandas.



Dos días después, Martin Lee y Anson Chan se reunieron con el entonces vicepresidente estadounidense Joe Biden.
 

NED es descrita por el historiador estadounidense William Blum como una organización que a menudo hace exactamente lo contrario de lo que su nombre implica, nunca ha cesado en su intromisión global. Utiliza la democracia como herramienta de para avivar las "revoluciones de color" en todo el mundo.



El South China Morning Post, la National Endowment for Democracy aporta más de 170 millones de dólares cada año a "sindicatos, facciones políticas, clubes de estudiantes, grupos cívicos y otras organizaciones".

En la década de 1980, financió "fuerzas democráticas" en Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria para agitar el "cambio de régimen", según informe del Washington Post de 1991.

Más recientemente, ha tratado de influir en las elecciones en Mongolia, Albania, Bulgaria y Eslovaquia y ha construido "movimientos contra Rusia en ... Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Serbia, Kosovo y Bosnia-Herzegovina", según Stephen Kinzer, un especialista en asuntos internacionales y públicos de la Brown University, quien dijo que la organización debería llamarse más apropiadamente el "Fondo Nacional para Atacar la Democracia". NED también ha dado dinero a "grupos cívicos" en las regiones autónomas de China Xinjiang Uygur y Tibet para sabotear la estabilidad de la región.

Zhang Guoqing, experto de la Academia China de Ciencias Sociales, declaró a Global People que, NED es experta en la planificación de "revoluciones de color" en todo el mundo, especialmente en Asia Central, Oriente Medio y América del Sur. Este tipo de "revoluciones" se ha convertido en una importante herramienta política para el intervencionismo y los “cambios de régimen” de Estados Unidos, dijo Zhang. Estados Unidos afirma estar salvaguardando la democracia en todo el mundo, pero de hecho, está llevando la desestabilización a los países señalados como su objetivo a expensas de los contribuyentes estadounidenses.


HONG KONG: “¡SÉ COMO EL AGUA!”: SIETE TÁCTICAS EN LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA



13/08/2019 | Antony Dapiran 

Desde hace casi dos meses, una ola de manifestaciones antigubernamentales sacude la región de Hong Kong. Provocada inicialmente por un proyecto del gobierno de aprobar una ley que permita la extradición de sospechosos criminales para ser juzgados por tribunales de China continental, las protestas se han convertido en un movimiento democrático más amplio, que reclama la rendición de cuentas del gobierno y el sufragio universal. Las manifestaciones han sido impulsadas en gran parte por jóvenes activistas, que han desarrollado y adaptado sus tácticas durante las protestas semanales y los consiguientes choques con la policía, ofreciendo una clase magistral a los y las activistas de todo el mundo. He aquí algunas de sus principales tácticas.

No más acampadas – “¡Sé como el agua!”

Los movimientos de acampada que hubo en todo el mundo tras la crisis financiera de 2008 sirvieron de inspiración para la anterior acción masiva de desobediencia civil en Hong Kong –una serie de manifestaciones que pasaron a denominarse Occupy Central o el Movimiento de los Paraguas– en 2014. Aquellas manifestaciones adoptaron la lógica de la acampada de las movilizaciones anteriores y la gente ocupó las principales arterias de la ciudad durante 79 días, esperando que el trastorno forzaría al gobierno a sentarse a la mesa de negociación. El gobierno se negó a ceder y las protestas acabaron en un fracaso.

Esta vez, la gente de Hong Kong se inspira en una fuente más cercana: el héroe local y actor de cine de acción Bruce Lee, quien, como es sabido, solía aconsejar: “Sé como el agua”.

Los jóvenes manifestantes hongkoneses evitan las tácticas de acampada fija del pasado para impulsar un estilo de protesta ágil y sumamente móvil. Una concentración puede convertirse en una marcha; una marcha puede iniciarse en una dirección y de pronto cambiar a otra dirección; el objetivo de una acción determinada puede ponerse de manifiesto tan solo en el curso de la acción misma. En las manifestaciones recientes, pequeños grupos de manifestantes se desgajaban para llevar a cabo ocupaciones ilegales de algún edificio gubernamental, invadiendo el vestíbulo y los ascensores. Cuando el gobierno declaraba cerrado el edificio y daba permiso al personal para abandonarlo, los manifestantes se dispersaban y acudían al siguiente objetivo. Como decía Bruce Lee, “el agua fluye, pero puede golpear”.

Protestas de código abierto

La ola de manifestaciones actual en Hong Kong carece de líderes. Se trata en parte de una respuesta a la agresiva persecución por parte del gobierno hongkonés de los líderes de la anterior ola de protestas: la cabeza visible del Movimiento de los Paraguas, Joshua Wong, acaba de salir de la cárcel, mientras que muchos otros líderes, entre ellos los impulsores del plan de Occupy Central, Benny Tai y Chan Kin-man, siguen encerrados. Sin ningún líder visible, no hay nadie a quien encarcelar.

Sin embargo, la falta de una dirección centralizada también es resultado del uso táctico de las redes sociales. La gente acude a foros en línea como LIHKG –una especie de versión local de Reddit en que los usuarios dejan comentarios y votan propuestas– y se apuntan a grupos de Telegram (los más amplios cuentan con decenas de miles de miembros), cuya función de votación permite a los participantes votar sobre los siguientes pasos: ¿Deben los manifestantes permanecer en el lugar o dispersarse? Se vota ahí mismo y se actúa de acuerdo con el resultado.

El profesor Francis Lee, de la Universidad China de Hong Kong, habla de manifestaciones de código abierto. Voluntarios con megáfonos o walkie-talkies ayudan a anunciar y coordinar, pero no son líderes. Los manifestantes también han explicado que esta falta de liderazgo anima a todo el mundo a implicarse y participar en el movimiento. De este modo ponen en práctica la democracia participativa a la que aspiran.

AirDrop 

El uso de Telegram por parte de la gente es notorio, así que tal vez no resultará extraño que durante los primeros choques más intensos entre manifestantes y policías, Telegram informara de que había sido objeto de un vasto ataque de denegación de servicio procedente de China continental. A esto hay que añadir la gran sobrecarga de las redes de telefonía móvil cuando hay decenas de miles de personas concentradas en una zona limitada e intenta acceder simultáneamente a sus dispositivos, con lo que las comunicaciones se vuelven rápidamente problemáticas. Ante esto, la gente ha adoptado tecnologías P2P alternativas, en particular la aplicación AirDrop con el que están equipados todos los teléfonos de Apple. AirDrop permite a los usuarios de un iPhone intercambiar mensajes e imágenes mediante una conexión BlueTooth, sin necesidad de conectarse a través de la telefonía móvil.

Así se ha utilizado AirDrop tanto para compartir mensajes con otros manifestantes durante las marchas como para difundir comunicados a una comunidad más amplia. Los usuarios y usuarias del metro de Hong Kong pueden recibir mensajes no solicitados a través de AirDrop con lemas favorables a la causa o el anuncio de la siguiente convocatoria. Antes de las manifestaciones, en los grupos de Telegram se difunde el mensaje “Recuerda llevar el AirDrop conectado”. Cuando iba a concluir una manifestación reciente y la gente estaba preparándose para volver a ser agua y dispersarse, mi móvil empezó de pronto a sonar y mostrar el siguiente mensaje en AirDrop: “Nos vamos todos a las 19:00”.

Cadenas de suministro y lenguaje de signos 

Las experiencias del Movimiento de los Paraguas y los recientes choques con la policía han enseñados a los y las activistas que necesitan ciertos pertrechos en primera línea. Para asegurar que los nuevos suministros lleguen rápidamente, los manifestantes de Hong Kong han desarrollado un sistema original de señales manuales para enviar mensajes a través de la multitud sobre los pertrechos requeridos. La señal avanza a lo largo de las filas de gente hasta la retaguardia de la manifestación, donde se guardan los materiales previamente transportados a un lugar próximo. Desde allí, los pertrechos solicitados pasan de mano en mano a lo largo de una cadena humana que atraviesa la multitud hasta el sitio en que se precisan. Estas cadenas de suministro humanas han llegado a extenderse a lo largo de un kilómetro y es impresionante observar cómo funcionan.

Este lenguaje de signos se ha vuelto tan icónico que en una reciente concentración de cabellos plateados, o sea, de personas mayores que se manifestaron en apoyo a la joven generación, los ancianos estuvieron ensayando con los jóvenes las señales manuales para mostrar su solidaridad.

Neutralización de gases lacrimógenos 

Cuando al comienzo del Movimiento de los Paraguas, en 2014, la policía lanzó bombas lacrimógenas, hubo una gran indignación en la comunidad hongkonesa, dando lugar a la ocupación del centro de la ciudad durante 79 días. Cinco años después, el lanzamiento de gases lacrimógenos en las calles de Hong Kong es moneda corriente. En efecto, el pasado fin de semana, la policía sembró de bombas lacrimógenas diversos barrios densamente poblados tanto el sábado como el domingo, y al atardecer del domingo de manera casi constante durante unas cuatro horas. Este aumento del uso de gases lacrimógenos se debe en parte a que los manifestantes han aprendido a neutralizarlos.

Pequeños grupos móviles de bomberos esperan detrás de la primera línea, equipados con conos de regulación del tráfico. Cuando cae una bomba lacrimógena entre la multitud, acuden corriendo al lugar para tapar la bomba con uno de los conos, creando así una chimenea que retiene y canaliza el humo como con un embudo. Después se acerca otro miembro del grupo y vierte agua en el cono para apagar la bomba. Si no disponen de conos de tráfico, utilizan agua o toallas mojadas para apagar las bombas lacrimógenas, o un manifestante ágil, provisto de guantes calorífugos, recoge la bomba y la lanza de vuelta a la policía o a un lado donde no haya gente y no moleste a nadie.

Evitar una estampida 

Uno de los mayores riesgos de lesiones o muerte en medio de una multitud de gente se deriva del peligro de estampida. Esta amenaza tiene que ver con la geografía urbana de Hong Kong: manifestaciones recientes han tenido lugar en callejuelas estrechas y sinuosas del antiguo barrio de Sheung Wan, o en laberintos de pasos y cruces elevados que hay por toda Hong Kong. Cuando la policía lanza bombas lacrimógenas sobre multitudes apretujadas, o las compañías Raptor de la policía antidisturbios lanzan una de sus cargas con porras eléctricas, el riesgo de pánico entre la multitud y de estampida es agudo. Conscientes de este peligro, grupos de manifestantes gritan en este caso “Uno – dos, uno – dos…” al unísono a medida que retroceden y todo el mundo mantiene el ritmo yendo para atrás. Esto asegura una retirada ordenada y evita lo que de otra manera podría ser una estampida mortal.

La Revolución se financiará con el micromecenazgo 

Los activistas de Hong Kong querían llamar la atención del público internacional sobre su causa y entendieron que la cumbre del G20 de líderes mundiales prevista en Osaka (Japón) para finales de Junio les brindaba una oportunidad. Aunque no pudieron llevar su lucha hasta la mesa de la sala de reunión del G20, optaron por un plan B: las mesas de desayuno de los asistentes. Eligieron una serie de anuncios a toda plana en periódicos de todo el mundo para dar publicidad a su lucha. Financiaron los anuncios lanzando una campaña de micromecenazgo que recaudó el equivalente a unos 650.000 euros en cuestión de horas. Grupos de voluntarios redactaron y revisaron los textos en diversas lenguas, contrataron los anuncios y enviaron las maquetas a periódicos de todo el mundo. En los días inmediatamente anteriores y durante la cumbre del G20, en periódicos de todo el mundo, desde el New York Times hasta The Guardian, Le Monde y Süddeutsche Zeitung, pasando por The Australian y Asahi Shimbun, Globe & Mail y Seoul Daily, aparecieron sorpresivos anuncios a toda plana y en blanco y negro que decían “Apoyad a Hong Kong en el G20”.

01/08/2019
Antony Dapiran es escritor y abogado residente en Hong Kong.
Traducción: viento sur
https://www.vientosur.info/spip.php?article15046