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martes, 25 de febrero de 2020

ENTRE EL GARROTE REPRESIVO Y LA ZANAHORIA ELECTORAL: ¿CHILE RUMBO A UNA CARNICERÍA?



por El Porteño

Vivimos un momento de inflexión en la lucha. El Gobierno ha desplegado una intensa campaña de terror criminalizando la protesta y está logrando aislar a la vanguardia de la Primera Línea y a la izquierda que está fuera del Acuerdo por la Paz. Toda la institucionalidad se ha dispuesto para dar un golpe represivo en marzo y mientras se escriben estas líneas la represión sobre la protestas contra el Festival de Viña ha servido de laboratorio. El centro de la ciudad está sobrevolado por helicópteros y ocupado militarmente por las FFEE de Carabineros los que detienen, golpean y disparan a todo aquél que se disponga a protestar o a detenerse en el sector. La corrupta alcaldesa Reginato, el Intendente Martínez y hasta el -hasta ahora desconocido- Comandante en Jefe de la Armada, Julio Leiva, han alzado la voz para pedir mayor represión contra la «delincuencia». El mismo Leiva llama a «defender el honor de los chilenos bien nacidos» y el General de Zona de Carabineros, Hugo Zenteno, ha salido a amenazar directamente a la población: «ni hablemos de DDHH». Estas declaraciones deben entenderse como explícitos actos de deliberación amparados por el Gobierno de Piñera.

Los alarmantes hechos han sido observados con indigno silencio por la oposición burguesa en el Congreso (ex Nueva Mayoría y Frente Amplio), preocupada como está por el plebiscito y el levantamiento de candidatos para la eventual Convención Constitucional. Esta oposición, lo mismo que la burocracia sindical agrupada en la Mesa de Unidad Social, ha guardado silencio y como mucho alguno de sus voceros ha salido a condenar los «excesos». Después del Acuerdo por La Paz ni la oposición ni la burocracia han llamado a una movilización de alcance nacional, comprometidos como están por el restablecimiento del «orden público» capitalista.

El mecanismo es bastante sencillo. El Gobierno despliega una feroz represión que ha seguido costando la vida, la mutilación y la libertad de miles de compañeros; la prensa destaca los «destrozos» de la movilización», luego de esto, los Ministros salen a emplazar a la oposición para que condene las movilizaciones, las que son catalogadas de «violencia», «delincuencia» y hasta «narcotráfico». Ante esto la oposición aparece sin discurso que valide el movimiento y su única respuesta es la esperanza de un cambio por la vía institucional.

Es rigurosamente, el mismo libreto de la Dictadura. El mismo que pavimentó de 1983 al 86, la llamada Transición Democrática», un libreto que persigue como cuestión prioritaria la desmovilización en base al terror, el desgaste y el aislamiento de los sectores movilizados. La situación es clara, si el proceso de movilizaciones abierto en octubre hubiese sido sostenido en un plan de lucha, Piñera ya hubiese caído hace mucho. Después de la Huelga General del 12 de noviembre Piñera ya estaba completamente derrotado, sin el apoyo de sus partidos ni de las FFAA, el Gobierno asesino de los «Tiempos Mejores» volvió a la vida gracias al «Acuerdo por la Paz», el que como hemos repetido incansablemente tiene como primera finalidad la desmovilización y estabilización del régimen, en ningún caso la apertura a un proceso de imposición de las reivindicaciones que levanta el movimiento de masas. 

No hay contradicción entre el proceso constituyente y la represión piñerista, ambas acciones políticas desplegadas desde el régimen confluyen en el fin de la defensa del orden capitalista y de los intereses del imperialismo. Si bien es cierto que el imperialismo, empujó a los partidos del régimen para salvar a Piñera, no es menos cierto que desde el propio Gobierno se articula simultáneamente un plan de autogolpe para aplastar el movimiento. Piñera ha presentado, hasta hoy, 504 querellas por Ley de Seguridad Interior del Estado todas ellas invocando desacato y apología de la violencia. A esta fecha hay cerca de 2600 presos políticos, en prisión preventiva. De los 31 asesinados, más de 300 mutilados oculares, 15.000 detenidos y cerca de 34.000 violentados por las FFEE, no hay ni una sola formalización en contra de Carabineros, PDI o Militares. En las pocas que hay -como en el asesinato del barrista de Colo-Colo Jorge Mora (Neco)- los represores han quedado en libertad. A mayor abundamiento, en el insufrible espectáculo del Festival de Viña se allana a los miles de asistentes impidiéndoseles llevar cualquier cartel de protesta y se edita el sonido del público para que nos se escuche el hit del varano, «Piñera conchetumadre…»

Decimos esto porque en la medida que los partidos en el parlamento han acordado el proceso constituyente y se fortalecen los rasgos de un régimen de unidad nacional, la política represiva se vuelve de mayor alcance. El Decreto Supremo de Piñera que regula el uso de la fuerza por parte de las FFAA en el control del orden público, del que recientemente tomó razón Contraloría General de la República, es una manifestación de esta tendencia. Lo mismo puede decirse de las llamadas leyes anti barricadas, anti saqueos y anti «el que baila pasa» (aunque suene ridículo, es así).

Todos estos elementos, de conjunto, marcan una tendencia clara, la burguesía se prepara para asestar un golpe. Pero esto no es instantáneo ni han madurado aún las condiciones para ello. Sin embargo, este proceso que se observa comandado por la oligarquía y el imperialismo, no tiene su contrapartida del lado de los trabajadores. El escenario en el campo obrero es desolador. No hay dirección política, no hay programa y se presenta una multiplicidad de instancias y organizaciones que las más de las veces no tienen la capacidad de materializar sus políticas o acuerdos. Esto no sólo alcanza a la izquierda, es extensivo a los sindicatos y demás organizaciones de trabajadores. El movimiento de masas, es un poderoso gigante sin cabeza.

Ha contribuido en este fenómeno el aislamiento, propiciado por el régimen, de la vanguardia, el sector de la Primera Línea y las organizaciones de base movilizadas. Este hecho se observa sensiblemente en el volumen de las movilizaciones a escala nacional. La inminencia de un marzo movilizado es el resultado del coraje y el combate sostenido en las calles durante este durísimo verano y en ningún caso, del accionar de las direcciones políticas o sindicales.

En este marco resulta prioritario construir un puente entre la vanguardia y el conjunto de los trabajadores. Es necesario ir a todos los frentes de masas a disputar la política con la cual se resolverán las reivindicaciones del movimiento. No podemos conceder ni un milímetro, porque cada espacio político ganado se ha conquistado con la sangre de los caídos, con la sangre de la clase trabajadora. Para realizar esta tarea -luego de una ardua discusión- hemos resuelto sumarnos a la campaña por el Apruebo en el Plebiscito del 26 de abril. Un Apruebo clasista que parte de la base de que el proceso constituyente es un fraude y que la única forma de garantizar la unidad del movimiento y la continuidad de la lucha es peleando por una Asamblea Constituyente desde las Bases, libre y soberana. Una Constituyente con Piñera en la cárcel y con los presos políticos amnistiados. Una Constituyente que exprese la voluntad de las organizaciones de masas que ha protagonizada la heroica lucha iniciada el 18 de octubre.

Este proceso, de lucha contra el fraude y por la Asamblea Constituyente, pasa por votar Apruebo y marcar AC en el voto. Pero tal acto es insignificante si no va ligado a un plan de lucha que incorpore el conjunto de las reivindicaciones democráticas y sociales que ha planteado el movimiento. Esta posición electoral, no sirve de nada si no va ligada a la tarea de hacer una Huelga General el mismo 27 de abril, una vez que Piñera haya sido derrotado simbólicamente en las urnas. Decimos simbólicamente porque a Piñera se le ha derrotado en Plaza Dignidad y en todas las plazas liberadas a lo largo de Chile. Decimos Apruebo para preparar la Huelga General, para unir a los trabajadores y para contribuir a generar un polo clasista que se proyecte como la dirección política de los explotados en lucha.

Sabemos que la burguesía prepara una carnicería, lo vociferan todos los días desde La Moneda. Frente a ello los trabajadores debemos preservar la unidad y la movilización, con una clara vocación de poder. Llamamos a los militantes de las organizaciones en lucha, a los de la izquierda revolucionaria y al conjunto de los trabajadores a prepararnos para mayores enfrentamientos. Este 8 y 9 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora y de la Huelga Feminista, será un primer paso en esta tarea. Son los trabajadores como clase organizada y movilizada la única clase con capacidad y poder para cambiar esta sociedad desde sus bases. Esa es nuestra Asamblea Constituyente una concreta expresión de gobierno obrero y revolución de los explotados. A eso llamamos Socialismo, esa es nuestra respuesta. 



miércoles, 4 de diciembre de 2019

BLOQUE SINDICAL Y PARLAMENTARIOS: A ESPALDAS DEL MANDATO POPULAR




Las volteretas de los diputados, las posiciones del PC y del Frente Amplio, nos muestran un camino con una dirección preconcebida hacia un acuerdo aunque más no sea parcial con el gobierno de Piñera. Las idas y venidas, las rupturas de Sharp, las líneas bajadas por el PC en dirección a buscar puntos de acuerdos con el piñerismo, las vacilaciones, divisiones y quiebres en el Frente Amplio, han puesto en una crisis, sin salida, al bloque de la Unidad Social.

Una crisis que es producto de la aislación, cada vez más notoria del movimiento de masas, de las conducciones de la Mesa de Santiago, que se ha arrogado o pretende hacerlo, la conducción del levantamiento nacional. 

Debemos decirlo sin eufemismos: los partidos políticos allí representados mayoritariamente PC, PS y FA, a través de la CUT, el movimiento No+AFP, el Sindicato de Profesores (quienes son los que participarán en la primera reunión con Blumel) han decidido en los hechos, tirarle un salvavidas al Gobierno abriendo unas negociaciones sin destino.

El primer intento, la firma del compromiso de un Acuerdo por la Paz por parte de un sector de parlamentarios entre los que se encontraban los diputados del PS y alguno del Frente Amplio, fue toda una advertencia. La ruptura de Sharp con elacuerdo, fue el resultado de las resistencias y el repudio popular. La negativa del Pc era alentadora, aunque siempre sospechosa de algún contubernio solapado en el llamado a plebiscito.  

Luego vinieron los paros generales que introdujeron un nuevo actor, la clase obrera organizada. 

Un dato no menor, mas allá del descrédito de aquellos dirigentes apoltronados desde décadas. Las Mesas de Unidad Social, que contenían en su interior a los sindicatos, empezaron a transformarse, teniendo ahora, en los gremios, a quienes toman las iniciativas. 

Según la declaración a éste medio de la compañera Vilma Alvarez, Presidenta de uno de los sindicatos del Jumbo de Santiago: “ …en mayo la patronal despidió a 1.000 trabajadores en todo el país, sin embargo los dirigentes sindicales, muchos de los cuales son burócratas amarillos patronales, no movieron un dedo para impedirlo, e incluso criticaron a la presidenta del sindicato de Santiago por meterse en lo que no le corresponde, pero como producto de las asambleas y las protestas de los trabajadores de base, se fue generando un clima de lucha que se vió reflejado luego en el paro del 12 de noviembre”

Hoy, la propuesta del Frente Sindical de la Mesa de Unidad Social de Santiago para reunirse con el gobierno, arrogándose una dudosa representatividad, fue aceptada por el Gobierno.

“Unidad Social en el umbral de La Moneda: así llega el gran conglomerado al diálogo con el Ejecutivo” con estas palabras titulaba el medio eldesconcierto.cl. 

El Ministro Blumel va a intentar quebrar el frente social y político que enfrenta a este gobierno negociando con uno de sus sectores. De esta forma, el elenco gobernante suma un nuevo sector a sus negociaciones, ya tiene comprometido al parlamentario en el Acuerdo por la Paz. 

En ambas la convocatoria a una Asambleas Constituyente aparece diluida en una serie de puntos. Para el gobierno es una reforma que con una convención alcanza y sobra, para los cabildos y asambleas de base se trata de refundar el Estado chileno. Lo que no sabemos a ciencia cierta es que es lo que reclamarán parlamentarios y sindicalistas.

 Esta foto refleja un momento de la lucha portuaria de noviembre diciembre de 2018 

Recordamos como Sharp junto al patrón naval Von Appen y el sindicalista Klimpel quebraron el conflicto portuario dejando despedidos a los trabajadores que se destacaron por estar al frente de la lucha, Marcos Montecinos y Gabriel Inda entre otros, tratados como violentistas por enfrentar a los carabineros que les impedían manifestarse por sus reclamos. La lucha de los trabajadores portuarios de Valparaíso, trascendió nacional e internacionalmente, por la decisión de éstos de salir a las calles a protestar. Para evitar ser apaleados por Carabineros debieron levantar barricadas y también el centro de Valparaíso se convirtió en un caos. Ninguna Mesa de Unidad Social, ni parlamentarios del PC o del Ps se acercaron para darles apoyo. Solo las organizaciones barriales, los estudiantes, anarquistas, socialistas de base, Izquierda Socialista, trotkistas, independientes, feministas, ambientalistas junto al Porteño.cl y otras expresiones no parlamentarias los apoyaron.

Nos viene a la memoria un incidente en la Asamblea de Valparaíso de la cual fuimos partícipes.Cuando se lee la carta del pedido de los sindicatos para dialogar con el Gobierno, un grupo de compañeros reclamaron a viva vos por una resolución inconsulta, que lejos de afirmar una línea de lucha, tendía un puente hacia el Gobierno para negociar a espaldas de las asambleas, cabildos, coordinadoras, y de todos los sectores gremiales y políticos encolumnados en la movilización popular, incluido al enfrentamiento físico que soporta la juventud.

Hacemos este señalamiento con la finalidad de destacar la acción del Grupo Primero de Mayo y de El Porteño, porque en ese momento se la cuestionó, por extemporánea,desubicada y rupturista. El hecho de que no estemos acostumbrados a hacer balances de nuestra actividad, no justifica que cuando tenemos aciertos no podamos ser capaces de destacarlos. 

Observando la condenable visita del Bloque Gremial de la Mesa de Unidad Social de Santiago al gobierno con reclamos que no incluyen la salida del gobierno de Piñera y quedan lugar a introducir temas que por mas justos que sean, como el plebiscito de abril, la reducción laboral, o el aumento de las jubilaciones y pensiones, solo apuntan a darle largas al asunto y tratar de desmovilizar a gremios, asambleas y jóvenes, con el verdugo Piñera en el gobierno.

Seguramente el gobierno aprovechará para comprometer a los dialoguistas en comisiones de trabajo para tratar algún tema y resolverlos en los próximos años.  La heterogeneidad de La Mesa Social de Santiago (arrogándose una representatividad nacional que no tiene) seguramente carga con sus propias contradicciones. Pero lo cierto es que la línea dialoguista se está imponiendo y seguramente chocará con las asambleas, cabildos y coordinadoras que pugnan por proponer sus propias reivindicaciones resueltas en las asambleas, como la Asamblea Popular de Temuco, la Coordinadora de Asambleas de Valparaíso, la Asamblea del Cerro Barón, la Asamblea Popular Cerro Alegre, la Asamblea Popular de Cerro Polanco, el Cordón Siete Cerros, del Cerro Larraín, mas las asambleas y cabildos de Viña, Santiago y Concepción.

Es por eso que destacamos, en este momento, la intervención del Grupo 1M en la asamblea dela Mesa Social de Valparaíso alertando anticipadamente sobre algo que ya se ha consumado: la decisión de la Mesa de Unidad Social de Santiago de concurrir a negociar con Piñera.

No sabemos que dirá ahora Jorge Sharp, el Alcalde de Valparaíso, respecto de la participación en el diálogo de la mesa Gremial. Recordemos que su grupo rompió con el Frente Amplio cuando éste aceptó participar en el acuerdo por la paz. Pero se ha mostrado preocupado por los destrozos en la ciudad y ha reclamado de Carabineros mas vigilancia aunque menos represión a la protesta, algo muy poco factible,por cierto.

Mientras todo esto ocurre y de acuerdo a las palabras de Alberto Espina Otero, Ministro de Defensa Nacional, Carabineros está sobrepasado y se hace necesario el empleo del Ejército en las tareas de represión. Esta declaración en apoyo a lo ya dicho por el presidente Piñera pone al conflicto en un nivel diferente, sumado a las persecuciones y detenciones de la PDI con el apoyo de las patotas de Carabineros por los cerros, nos plantea nuevas tareas de defensa que deberán resolver las asambleas. Pero seríamos necios sino comprendemos que esta nueva escalada represiva apunta a una militarización del gobierno tipo bordaberryzación.

 El 27 de junio de 1973 el presidente constitucional uruguayo, Juan María Bordaberry, decretó un golpe de estado, con parecidos argumentos a los que esgrime Piñera, quedando al frente de un ejecutivo que puso a los militares en el centro de las decisiones políticas, proscribiendo al parlamento, partidos, sindicatos y suspendiendo las garantías individuales.

Nos sentimos en la obligación de destacar nuestra opinión de que el Gobierno ya está implementando medidas de excepción (la amenaza de la vuelta del ejército a las calles, la caza militantes por parte de la  PDI apoyados por patotas de carabineros, los disparos de granadas de gases a la cara de los manifestantes, detenciones ilegales y secuestros) apoyado en el silencio dialoguista de la Mesa de Santiago y el Bloque de Unidad Sindical, la militarización estaría siendo por estas horas un hecho. 

Ésta es una posible salida evaluada probablemente por la burguesía chilena en su conjunto, en caso de que no prosperen las tratativas con los “conciliadores” parlamentarios y de las Mesa Social de Santiago.

Esto va a depender exclusivamente del nivel de organización y movilización de la juventud combatiente, las asambleas, cabildos, coordinadoras y sindicatos que repudien estos posibles acuerdos y pongan al frente a nuevos dirigentes desplazando a los acuerdistas Ps, Pc, Fa, P Humanista que se disputan entre ellos quién será el interlocutor del gobierno y representante de los que luchan. 

Hoy el “Fuera Piñera” y “Huelga General” en tanto consignas no alcanzan. 

Será necesario desentrañar los caminos de movilización que nos permitan desplazar a las dirigencias burocráticas de los sindicatos y la Mesa Social.  Eso se logra solo militando dentro del movimiento, dentro de la clase, construyendo el Grupo Primero de Mayo allí.

La etapa que estamos recorriendo es claramente preparatoria, necesitamos fortalecer la formación de cuadros sociales y políticos. Nos remitimos al título de un reportaje recogido por este medio: “La clase (obrera) se está construyendo a si misma en este proceso”.

Promover el Frente Único de todos los que luchan contra Piñera y las grandes patronales, los Luksic, Bloomberg, Paulmann, Errázuriz y tantos otros conocidos apellidos como los acaparadores de la riqueza nacional. En la convicción de construir una nueva dirección del movimiento de masas que desplace a los burócratas conciliadores y arribistas. 

Mas asambleas masivas, mas plenarios, mas cabildos y todas las instancias de organización están a la orden del día, en la perspectiva de construir una alternativa de poder que hoy no está presente.

Mientras los jerarcas negocian, por debajo la clase obrera prepara su propia respuesta para enfrentar la represión y mostrarse como salida de gobierno ante la debacle de la patronal chilena. 

¡En ese proceso estaremos!