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jueves, 26 de agosto de 2021

VIETNAM. EN EL 110 ANIVERSARIO DE SU NATALICIO, LA ESTRELLA ROJA DEL GENERAL GIAP SIGUE ILUMINANDO BATALLAS

 


By Resumen Latinoamericano on 24 agosto, 2021

Resumen Latinoamericano, 24 de agosto de 2021.

Era el último revolucionario de la vieja guardia. El legendario general Vo Nguyen Giap, el cerebro militar que se valió de ingeniosas tácticas para expulsar a los franceses de Vietnam y combatió a los estadounidenses que trataban de acabar con el comunismo en el país, murió el 4 de octubre de 2013 a los 102 años. Héroe nacional vietnamita, su legado solo fue superado por el de su mentor, el legendario líder Ho Chi Minh, que condujo al país a la independencia.

Vo Nguyen Giap, nació el 25 de agosto de 1911 en Lc Thy, Qung Bình, era hijo de campesinos sin tierras, fue maestro y periodista. Desde su juventud se involucró en las luchas independentistas de Indochina contra el colonialismo Francés. Se introduce en la política dentro del movimiento estudiantil en el año 1926. En 1933 decide unirse al Partido Comunista de Indochina. Sufre innumerables persecuciones por parte de la policía Francesa pero nada de esto logra apaciguar su voluntad de ver a un Vietnam libre de todo colonialismo. En 1939 exiliado en China conoce a Ho Chi Minh, líder ideológico de la Revolución Indochina y retorna a su patria para iniciar la larga marcha para la emancipación de su pueblo.


 En mayo de 1941 en la conferencia de Chingsi (China), junto con Ho Chi Minh, fundó el Dong Minh (Liga Vietnamita para la Independencia), más conocido como Vietminh, para agrupar las fuerzas antijaponesas en un único frente de liberación nacional. Ese mismo año Giap se trasladó a las montañas del interior de Vietnam para iniciar la guerra de guerrillas. Allí estableció una alianza con Chu Van Tan, dirigente del Tho, un grupo guerrillero de una minoría nacional de Vietnam del noreste y comenzó a construir el Tuyen Truyen Giai Phong Quan, un ejército capaz de expulsar al ocupante francés y sostener el programa del Vietminh. En las navidades de 1944 capturó un puesto militar francés, tras haber formado los primeros batallones de sus fuerzas armadas.

Inició una campaña de dos años de propaganda armada y de reclutamiento, convirtiendo a los campesinos en guerrilleros con una combinación del entrenamiento militar y la formación política comunista. A mediados de 1945 tenía ya unos 10.000 hombres bajo su mando y pudo pasar a la ofensiva contra los japoneses que ocupaban todo el sudeste de Asia. Junto con Ho Chi Minh, Giap dirigió sus fuerzas hacia Hanoi en agosto de 1945, y en septiembre Ho Chi Minh pudo proclamar la independencia de Vietnam, con Giap al mando del ejército revolucionario.

En la posterior guerra contra el colonialismo francés, Giap demostró la superioridad de la guerra popular.

La policía francesa detuvo a su esposa y a su cuñada utilizándolas como rehenes para presionar a Giap y lograr que se entregara. La represión fue feroz: su cuñada fue guillotinada y su mujer condenada a cadena perpetua, muriendo en la prisión después de tres años a causa de las brutales torturas. Los verdugos Franceses también asesinaron a su hijo recién nacido, a su padre, a dos hermanas y a otros familiares.


 Sin embargo, Giapo no se amilanó y continuó guerreando contra las fuerzas imperialistas obteniendo una espectacular victoria el 7 de mayo de 1954 en la decisiva batalla de Dien Bien Phu, un valle situado a unos 300 kilómetros al oeste de Hanoi en el que se habían atrincherado las fuerzas ocupantes francesas, confiadas en la protección de las montañas y en conseguir batir a las fuerzas revolucionarias cuando descendieran.

De los 15.094 mercenarios franceses que se agruparon en Dien Bien Phu, después de casi seis meses del sitio, solamente 73 lograron escapar del cerco, mientras que 5.000 murieron y 10.000 fueron capturados. Giap y el general Denhg lanzaron un asalto frontal a la guarnición que arrojó a los colonialistas franceses definitivamente de Indochina. El ejército de Giap y Denhg padeció la muerte de 25.000 combatientes.

La victoria, que se creía improbable y se sigue estudiando en las escuelas militares, no solo llevó a la independencia de Vietnam, sino también al colapso del colonialismo en toda Indochina.

Dien Bien Phu, que fue la primera gran victoria de un pueblo colonial y feudal, con una economía agrícola primitiva, contra un experimentado ejército imperialista sostenido por una industria bélica pujante y moderna. Los más conocidos generales franceses fracasaron uno tras otro frente a unas tropas integradas por campesinos pobres, pero decididas a luchar hasta el final por su país y por el socialismo. Vietnam resultó dividido y Giap fue nombrado ministro de Defensa del nuevo gobierno del Vietnam del Norte que, al tiempo que continuaba la guerra popular, se esforzaba por construir una nueva sociedad socialista.


 Diez años después de la sangrienta capitulación francesa, llegaría para Giap un enemigo más poderoso: Estados Unidos, con su intención de apoyar el régimen instaurado en el sur del país, que luchaba contra el del Norte, de orientación comunista.

Como comandante del nuevo ejército popular, Giap dirigió la lucha en la guerra de Vietnam contra los nuevos invasores norteamericanos en el sur del país, que una vez más comenzó bajo la forma de guerra de guerrillas. Los primeros soldados estadounidenses murieron en Vietnam cuando el 8 de julio de 1959 el Vietcong atacó una base militar en Bien Hoa, al noreste de Saigón.

Cuatro presidentes americanos lucharon sucesivamente contra Vietnam, dejando el rastro de sangre de 57.690 soldados americanos ejecutados. Por parte vietnamita murieron 600.000 combatientes, pero finalmente los Estados Unidos fueron obligados a salir del país en 1973.

Dos años más tarde, en abril de 1975, el país fue reunificado, cuando un tanque del ejército revolucionario embistió la valla de protección de la embajada americana, mientras los últimos imperialistas huían precipitadamente en un helicóptero por el tejado del edificio.

 

El general Giap no solo fue un maestro en el arte de dirigir la guerra revolucionaria, sino que además escribió sobre ella varios libros con importantes valoraciones, como su famosa obra Guerra popular, ejército popular, un manual de la guerra de guerrillas basado en su propia experiencia. En él establece los tres fundamentos básicos que debe disponer un ejército popular para lograr la victoria en la lucha contra el imperialismo: dirección, organización y estrategia.

Definió la guerra popular como «una guerra de combate para el pueblo y por el pueblo, mientras que la guerra de guerrillas es simplemente un método del combate. La guerra popular es un concepto más general. Es un concepto sintetizado. Es una guerra a la vez militar, económica y política». La guerra popular no solo la hace un ejército, por más que sea popular, sino que la hace todo el pueblo porque es imposible que un ejército revolucionario, por sí mismo, pueda lograr la victoria contra la reacción, sino que es todo el pueblo el que tiene que participar y ayudar en una lucha, que necesariamente debe ser prolongada.

Se destacó como un genio de la estrategia, capaz de movilizar continuamente importantes contingentes de tropas, siguiendo los principios de la guerra de movimientos. Lo hizo así contra los colonialistas franceses en 1951, infiltrando a un ejército entero a través de las líneas enemigas en el delta del río Mekong, y otra vez adelantando la ofensiva del Tet en 1968 contra los estadounidenses, cuando situó a millares de hombres y toneladas de aprovisionamientos para un ataque simultáneo contra 35 centros estratégicos del sur.

Los partidarios y adversarios consideraban a Vo Nguyen Giap como uno de los grandes estrategas militares de la historia. Lo llamaron “El Napoleón Rojo”. Ge Luo” significa volcán bajo la nieve, ese fue el nombre con el que fue bautizado por sus compañeros, este hombre extraordinario que derrotó a los japoneses, luego a los franceses en Dien Bien Phu y décadas más tarde hizo huir de Saigón a los norteamericanos, para completar la reunificación de Vietnam.

Después de la victoria

A partir del triunfo contra los yanquis Giap siguió siendo ministro de Defensa de Vietnam y miembro de pleno derecho del Politburó del Partido Comunista de Vietnam, cargo que ocupó hasta 1982. Tras su cese, dirigió la Comisión de Ciencia y Tecnología, y en julio de 1992, le concedieron la orden de la estrella de oro, el honor más alto del nuevo Vietnam socialista.

 

General Vo Nguyen Giap: su nombre es sinónimo de estrategia, determinación y compromiso con la causa de un pueblo que quiere ser libre. Desde la inmortalidad su nombre resonará como el sonido de un clarín en las batallas que los pueblos todavía libran contra el neo-colonialismo y la injerencia extranjera imperialista.  En los nuevos campos de batalla, en las heridas abiertas de la expoliación imperial, Giap será esa brisa que seque el sudor de los que luchan, será la voluntad de los pueblos que siguen caminando.

Fuente: https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/08/24/vietnam-en-el-110-aniversario-de-su-natalicio-la-estrella-roja-del-general-giap-sigue-iluminando-batallas/

 

jueves, 5 de agosto de 2021

EL GENERAL ENGELS

 


5 agosto, 2021 Maciek Wisniewski


1. A podado El General por Eleanor, la hija menor de Marx, a la luz de su periodismo militar, algo que se le pegó de inmediato ya que parecía reflejar igual una verdad más profunda sobre él: su disciplina, el don de pensar estratégicamente, la manera en quedirigía el movimiento comunista, etcétera (Tristram Hunt, Marx’s General. The revolutionary life of Friedrich Engels, 2009, p. 8), Friedrich Engels fue en efecto uno de los principales analistas militares de su época. No es que a Marx no le interesaban las guerras −al final insistía que la violencia era la partera de la historia−, pero en asuntos militares y estratégicos, el experto era El General. Engels desarrolló su propio enfoque materialista en cuanto al poder militar, aunque en una curiosa negación a esto y a su propia aversión a los grandes hombres, se mostraba poseído −muy en el espíritu rancieriano (véase: Jacques Rancière, The names of history, 1994)− por nombres y figuras de verdaderos grandes generales de la historia: Garibaldi, Napier, Napoleón, Wellington… (Hunt, p. 216).

2. En sus textos, a menudo ignorados por futuras generaciones de socialistas-pacifistas −con notables excepciones de Lenin, Trotsky o Mao− no sólo analizaba los conflictos actuales (el levantamiento en Hungría, la guerra de Crimea, la guerra franco-prusiana, la guerra civil en Estados Unidos, etcétera), sino pretendía ver qué lecciones de las guerras interestatales se podían sacar para las guerras de clases. Ofrecer un surplus teórico para el futuro de la revolución, esperando que en algún −inevitable− conflicto mundial los proletarios vueltos soldados voltearían sus armas en contra de sus enemigos de clase y del capitalismo mismo.

A pesar de grandes cambios tecnológicos y estratégicos, sus teorizaciones guardan su relevancia (bit.ly/3cuBxjf), sobre todo en cuanto a las maneras de cómo el desarrollo de las fuerzas armadas y de la tecnología militar siguen el simultáneo desarrollo del capitalismo y la evolución del Estado o de cómo el avance tecnológico y la introducción del nuevo tipo de armamento (véase: F. Engels, The history of the rifle, 1860) moldean el moderno campo de la batalla.

3. Su contribución radicaba, principalmente, en poner la guerra en contexto del desarrollo capitalista. Para él, el principal ganador del progreso militar −muy por encima de la economía y de la sociedad−, era el Estado. Sólo éste, dada su posición monopolística, tenía recursos necesarios para adquirir los nuevos, centralizados medios de la destrucción a gran escala y construir y mantener la fuerza de trabajo −el ejército− necesaria para operarlos.

Para Engels, el avance tecnológico-militar resultaba incluso en la formación de un modo social de exterminación, distinto al modo social de producción que con su propia dinámica completaba al capitalismo (sic). Igualmente, por encima del sector privado, enfatizaba el rol del Estado en el desarrollo de las tecnologías militares y de las fuerzas armadas, algo que cobró particular relevancia en el siglo XX y sigue coexistiendo con un trend de ir privatizando las guerras y relegando la labor de la muerte a las compañías privadas, ante la reorganización neoliberal del Estado.

4. Nunca dejó que sus camaradas se olvidaran de sus tiempos en las barricadas. Teniendo experiencia militar (la artillería de la Guardia Real Prusiana, duodécima compañía), tras el golpe de Estado en Prusia (1849) se enlistó en el cuerpo de voluntarios de August Willich para luchar en contra del absolutismo prusiano: “izó la bandera roja sobre su Barmen natal y resistía hasta donde se podía a la infantería regular, huyendo bajo fuego por el Schwarzwald…” (Hunt, p. 149), primero a Suiza, luego a Inglaterra. Esta experiencia resultó crucial en su papel del principal estratega del socialismo internacional, alimentando su desconfianza en prematuros levantamientos y oposición, junto a Marx, a posteriores llamados de Willich a la inmediata acción militar, viéndolos como una amenaza a la causa comunista.

Para él, tanto la derrota del ejército campesino de Münzer (1525), aplastado por aliados de Lutero, como los fracasos de las primaveras 1848-9, tenían que ver por igual con disparidades entre la base económica y la superestructura política y malas decisiones militares (frente a lo que, junto con Marx, desarrolló su teoría de la revolución permanente, relaborada luego por Trotsky).

5. Lejos de ser el segundo violín a Marx, Engels −cuyo retorno celebramos el año pasado (véase: Memoria,Nº 276, bit.ly/3jkX8fp)− ha sido incluso, como argumenta de manera convincente Wolfgang Streeck, fundador de una independiente rama de la teoría social materialista que contribuyó al necesario entendimiento de la política y el Estado. Así complementó la concepción materialista de la historia desarrollada por Marx −y él mismo− como una crítica de la economía política, con algo-como-una-teoría del Estado y la política. En ningún campo se manifiesta mejor esta contribución que en el terreno de lo militar. Marx incluso, reconociendo su pericia, le encargó escribir un capítulo aparte sobre la historia militar para el primer tomo de El Capital, idea que no prosperó, tal vez porque “todos los datos empíricos ofrecidos por él resistían su ‘subsunción’ en el sistema del fetichismo de la mercancía marxista allí expuesta” (bit.ly/3hO6W0z).

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/general-engels/