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viernes, 30 de noviembre de 2018

JUAN TASAYCO, PRIMER ABOGADO NEGRO




Antonio Rengifo Balarezo

            Juan Tasayco ingresó a la universidad  Nacional Mayor de San Marcos el año de 1945. Por su apellido se le atribuiría origen chinchano.  Según Carlos Araníbar, su compañero de promoción:  primer moreno que pisó universidad peruana en el siglo.

Las tres razas (1856.  Museo de Arte de Lima)
Francisco Laso (Tacna, 1823 - Lima, 1869)


Juan Tasayco en San Marcos

            Para un jovencito proveniente de un hogar humilde ingresar  a la universidad no solo significa una hazaña, sino revela un sobresaliente talento natural.  Al ingresar a San Marcos, Juan Tasayco trabó amistad con Carlos Araníbar y Francisco Bendezú.  Cachimbos ambos.  En esa  época se denominaba “Cachimbo”al jovencito que luego de aprobar el examen de ingreso era asediado por los universitarios y trasquilada su cabellera.  Razón por la cual tenía que raparse el pelo y cubrir su cabeza con una boina (vasca).

            Juan Tasayco, según cuenta Araníbar, le enseñó a sus compañeros la replana criolla, pues, era negro y provenía de uno de los barrios tradicionales y populosos de Lima.  Sin embargo, Tasayco tenía un amplio universo vocabular, pues, era un impenitente consultor del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE). Y en el habla coloquial empleaba términos de uso poco común, propio de personas cultas.

            Araníbar lo recuerda como una persona alegre y amigable.  Nos relata un conflicto que se suscitó en el salón de clases.  Dictaba Metafísica, curso de pre-letras, el profesor Luis Felipe Alarco Larraburre, descendiente de una ilustre familia limeña.  Tasayco intervino:

… se quejó en voz alta del batiburrillo de un compañero y el profesor Alarco al oír ´burrillo’ y tomando el rábano por las hojas se sintió agraviado, montó en cólera, lo expulsó del salón y amenazó con reprobarlo a fin de año.  A Paco y a mí nos costó trabajo convencer al iracundo Alarco de la buena fe de Tasayco.  Aunque algún rato se mantuvo en sus trece, como no era un hombre de rencores, entendido el quid pro quo no vaciló en rectificarse.

            La distorsión auditiva de Alarco se debió al prejuicio de que un negro empleara una palabra del habla culta. Se sintió ofendido, creyó que le había dicho: burrillo.  Otra interpretación sería que batiburrillo no se refiriera a un compañero de clase, sino al mismo profesor.  Ya que una disertación metafísica para un jovencito de extracción popular, le pareciera una mezcolanza, es decir, un batiburrillo. (Lo mismo sentí yo cuando llevé el mismo curso en San Marcos el año1960)

Juanito Tasayco e licenció en Derecho con una tesis de grado muy suyo, algo como:  Factores etiogénicos de la delincuncia culposa. Una vez egresados los amigos se dispersaron y tomaron diversos rumbos en sus vidas. 

El ejercicio profesional de un abogado negro

En esa época, ni los mismos negros querían el patrocinio de un abogado negro, como Juan Tasayco; la razón era simple, todos los juicios lo ganaban abogados blancos. Al respecto,  dejemos que nos diga su amigo Carlos AraníarSegún el recuerdo de su amigo Carlos Aranibar el encuentro fortiuito que sostuvo un día por la década del 60 en la calle Larco, en Miraflores:

  Tomamos un café y cruzamos sucinta razón de nuestras peripecias.  Lo noté algo cansado y quejoso.  O pesimista, cosa inusual en Juanito de otrora.  Me confesó que no le iba bien en el ejercicio profesional.  “Todos prefieren un abogado blanco”,  dijo.  “Lo mismo la gente de color.  No confía en su raza”.  Y, sin transición, exclamó con voz ronca:  “¡El branco siempre gana!”.  Nunca antes le oí volver en vibrante una consonante líquida.  Pero más me sorprendió su tono, que no trasuntaba queja, resignación o rencor.  Era un aceptar lo obvio, como decir que son las diez de la noche, que hace calor, que está garuando (…)  Más en la frase de Juanito, en sordina y bajo velo neutral, resonaba un eco remoto que parecía venir del hondón de los tiempos, como aquel desolado “no hay remedio” con que el indio rebelde Huamán Poma denunciaba la injusticia colonial.  Que en Perú siempre ha sido, y aún es muy fuerte el prejuicio racial no es un teorema que pida demostración.  (…) Fingimos compasión y simpatía por una raza castigada por siglos, envilecida y marginada y la confinamos a lucirse en el arte culinario, boxeo, el fútbol o la música y los bailes populares de cajón y zapateo.  Sentí que todo lo condensaba la dolida frase:  “El branco siempre gana”.

Pionero por la conquista
de los Derechos de los afrodescendientes

Araníbar, el ahora renombrado historiador, tenía presente al compañero de ingreso a San Marcos del año 1945. nos recuerda que Juan  Tasayco:

… por la década del 60 fue cabeza de grupo de los  mela modernos, que luchaban por una cultura peruana de inclusión y por la conquista de los derechos civiles y sociales para los afrodescendientes.  El Instituto interamericano de derechos humanos, en un informe de Costa Rica de VIII-2003, reconoce que “ei doctor Tasayco fue uno de los pioneros en el desarrollo de  ciudadanía que hoy anima a muchas de las organizaciones…”


Lima, Unidad  Vecinal N°3,
noviembre 29del 2018
rengifoantonio@gmail.com

NOTA.- Los datos del presente artículo han sido sustraídos del ensayo de Carlos Aaraníbar:  Francisco Bendezú.  Retrato de un poeta adolescente.  Revista LIBROS & ARTES Nos. 34-35, editorial de la Biblioteca Nacional, Lima, agosto del 2009.  Reproducido en ENSAYOS.  Historia/Literatura/Música.  Fondo editorial de la Biblioteca Nacional del Perú. Lima, 2013.(pp.  156-170/172)

domingo, 6 de septiembre de 2015

REBELIÓN DE 1967 EN NEWARK, EE.UU: LA HISTORIA DE UNA GUERRA CONTRA LAS DROGAS



05-09-2015
La guerra contra las drogas fue una respuesta directa a los levantamientos afroamericanos de la década de 1960. Sus efectos racistas y represivos siguen sintiéndose hoy.
Escena de la rebelión de 1967 en Newark, EE.UU. / Don Hogan Charles

La historia reciente de Estados Unidos, desde la década de 1960 hasta hoy, muestra la guerra contra las drogas como una cruzada de represión hacia las personas afroamericanas, en la que se encarcela a millones para evitar una renovación de la lucha por la libertad. Tenemos que mirar el cuadro completo de esta guerra contra las drogas, no sólo un fragmento. La mayoría de los escritores sobre este tema, o bien se pierden en los detalles o no pueden ver más allá de la mentira de que EE UU es una "democracia". En cualquiera de los casos, a menudo no ven la realidad de esta historia, a pesar de que los hechos son claros. La presentación de los eventos conocidos en orden cronológico aclara la conexión interna entre éstos y nos muestra su importancia.

De hecho, al colocar los sucesos históricos en secuencia queda claro que la Gran Migración [N. del editor: desplazamiento de 1,75 millones de afroamericanos desde los Estados meridionales de EE.UU. hacia el medio oeste, noroeste y oeste del país, entre 1910 y 1939] trajo consigo una Gran Rebelión. Se orquestó una Gran Represión para aplastar esta Gran Rebelión y evitar su continuación. Disfrazada bajo el apelativo de "guerra contra las drogas", que ha barrido a millones hacia las prisiones y cárceles en los EE UU, la Gran Represión, en efecto, ha castigado a varias generaciones por los "pecados" de sus antepasados, aquellos que se atrevieron a rebelarse. Se orquestó una Gran Represión para aplastar esta Gran Rebelión y evitar su continuación

Esta represión está todavía en curso. Sus efectos son claramente raciales. Pero, camuflada como una "guerra contra las drogas", ha permitido a los gobernantes del país que la muestren como "daltónica" o racialmente neutral, como si ellos no hicieran nada más que cumplir la ley.

La gran migración

En el siglo XX, huyendo de la descomposición del sistema Jim Crow de mano de obra agrícola en los campos y granjas del Sur, millones de afroamericanos se trasladaron buscando trabajo en los centros de industria militar del norte, medie oeste y oeste. Desde la I Guerra Mundial hasta la década de 1960, millones migraron de la esclavitud virtual del Sur hacia la esclavitud en el Norte. Encontraron poca mejoría.

Hacinados en viejos guetos o en otros que se crearon rápidamente, se encontraron con la discriminación, viviendas apenas habitables en las que sufrieron una constante amenaza de desplazamiento por proyectos de renovación urbana o "eliminación del negro". Gigantes proyectos de vivienda que eran poco más que un montón de chozas, se pusieron en marcha para albergar a los numerosos migrantes. Escuelas superpobladas y descuidadas proporcionaron una educación deficiente o inexistente para sus hijos.

La miseria se vio agravada por los despiadados abusos policiales. Cuando Malcolm X hablaba de "la gran bronca del llamado negro", estaba hablando sobre (y a) este grupo. Malcolm vivió esta experiencia y se convirtió en el portavoz de los habitantes de los guetos urbanos. La desesperación y la indignación experimentada por estos migrantes hicieron inevitable una explosión.

La Gran Rebelión

La represión violenta de los manifestantes por los derechos civiles que buscaban el respeto básico combinado con el sufrimiento de los migrantes encendió una serie de revueltas urbanas de masas a través de los EE UU. Estas insurrecciones son vistas generalmente como explosiones individuales, ciudad por ciudad, pero para captar su significado acumulativo tenemos que verlas como un proceso único: la lucha de los afroamericanos por la libertad en la América racista. La rebelión estaba en el corazón de los años 60 y condujo la política estadounidense hasta hoy, incluso hoy con el primer presidente negro de la nación.

Estas rebeliones son generalmente descartados como "disturbios" y sus significados borrados.

Kenneth Stahl tituló su sitio web y libro sobre la rebelión de Detroit de 1967 como La Gran Rebelión, pero yo amplío el uso de este término para incluir todos estos levantamientos. Prácticamente todos se precipitaron por los ataques policiales violentos o por los rumores de la existencia de este tipo de ataques. Dado que los funcionarios a menudo mienten, es imposible saber qué es exactamente lo que sucedió en todos los casos, pero en todo caso, se llevó a cabo un gran número de levantamientos en todo el país: más de 300 ciudades se levantaron en los años 60, de acuerdo con las estimaciones más generosas.

La primera insurrección, en la ciudad de Nueva York, se desencadenó por un asesinato policial. El enfoque inicial de la manifestación, convocada por el Congreso de la Igualdad Racial (CORE), fue la desaparición de tres trabajadores de derechos civiles en Mississippi. Sin embargo, cuando en la madrugada del 16 de julio, el teniente Thomas Gilligan mató, fuera de servicio policial, al estudiante afroamericano de 15 años de edad James Powell, Core decidió cambiar el enfoque de su protesta a la brutalidad policial en Harlem.

La protesta fue pacífica, pero la rabia por el asesinato se convirtió en un enfrentamiento masivo con la policía. Bandas de saqueadores operaron en las calles de Harlem esa noche. La agitación pronto se extendió a Bedford Stuyvesant. Después de que disminuyera la insurrección en Nueva York, tuvieron lugar levantamientos más pequeños en toda la zona, en los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Pennsylvania.

Un año más tarde, el 11 de agosto, los disturbios estallaron en Watts, Los Ángeles. Entre los primeros objetivos de los saqueadores estuvieron las tiendas de armas –e hicieron pleno uso de las armas–. Durante casi una semana, la gente se enfrentó a la policía y al ejército. Saqueadores blancos y negros que trabajan juntos llevaron a King a afirmar que "esto no era un disturbio racial. Era un disturbio de clases". La Internacional Situacionista incluso trató la rebelión como un "acontecimiento revolucionario ", viendo los saqueos visto como una muestra de rechazo al sistema monetario, "el primer paso de una vasta lucha global".

En 1966 se contaron 43 disturbios civiles de diversa intensidad en todo el país, incluyendo un notable levantamiento en Chicago, donde la comunidad puertorriqueña explotó en una rebelión de una semana después de un tiroteo de la policía. El 4 de abril de 1967, King pronunció el que es probablemente su más discurso más importante: Más allá de Vietnam: Un tiempo para romper el silencio. A menudo se resta importancia a este discurso a menudo y, si se menciona, es retratado como el discurso con el que King se opuso a la guerra de Estados Unidos en Vietnam. Pero fue mucho más que eso.

En el discurso, King abrazó la revolución mundial diciendo "si vamos a seguir adelante en el lado correcto de la revolución mundial, nosotros, como nación, debemos pasar por una revolución radical de valores. Debemos comenzar rápidamente el cambio de una sociedad orientada hacia las cosas a una sociedad orientada a las personas". Llamó al gobierno de Estados Unidos "el mayor proveedor de violencia en el mundo actual " y llamó a poner fin a "los gigantescos trillizos del racismo, materialismo y explotación económica".

El discurso galvanizó el movimiento contra la guerra. Sólo once días después, el 15 de abril de 1967, más de 400.000 personas marcharon a la sede de la ONU para exigir el fin de la guerra. Fue la primera manifestación a la que he asistido. Recuerdo vivamente la emoción en el lugar de reunión, Sheep Meadow del Central Park, todavía lleno de manifestantes, cuando llegó la noticia de que el frente de la marcha, que llenó las calles en todo el trayecto, había llegado a la ONU a más de una milla de distancia. El poder del movimiento continuó creciendo a medida que el espíritu de la revolución se extendió.

En pocos años, el ejército estadounidense comenzó a desintegrarse. El 80% de los soldados estaba tomando drogas. Las denegaciones de ir a combate, los motines navales y los incidentes 'fragging' –soldados que disparan a sus oficiales– se generalizaron.

En 1967 se registraron más de cien caos de agitación violenta En 1967, se registraron más de cien casos de agitación violenta. Los más notable fueron los levantamientos en Newark, donde la violencia fue provocada por los rumores de que un taxista negro había sido asesinado por la policía y donde llevaban sufriendo durante décadas la de discriminación en la vivienda y los índices de desempleo negro eran masivos, y en la Ciudad del Motor, Detroit, donde 43 personas murieron después de que 12.000 soldados llegaran a la ciudad para intentar sofocar las protestas.

La Gran Represión

El año 1968 demostró ser el punto de inflexión. La rebelión llegó a su apogeo y los iniciadores fueron capturado por las fuerzas del orden, que posteriormente organizaron la Gran Represión. El 4 de abril de 1968, Martin Luther King fue asesinado, probablemente asesinado por el gobierno. Su asesinato, un año después de su discurso revolucionario,fue para muchos una señal enviada por el gobierno para disuadir a las personas de tomar el camino revolucionario. Si esto es así, no funcionó. Tras el asesinato de King tuvo lugar la mayor insurrección. Más de 100 ciudades explotaron.

El levantamiento de Semana Santa fue el levantamiento social más grave en los Estados Unidos desde la Guerra Civil. Los mayores insurrecciones tuvieron lugar en Washington DC, Baltimore, Louisville, Kansas City y Chicago. En Baltimore se experimentaron los acontecimientos políticos más importantes. El gobernador liberal republicano Gobernador de Maryland, Spiro T. Agnew, reunió a líderes de la comunidad afroamericana y los sometió a una reprimenda por no apoyar al gobierno de Estados Unidos con suficiente fuerza. Tratando de dividir y conquistar, afirmó: "Les hago una llamada para que repudien públicamente, condenen y rechacen a todos los racistas negros. Hasta ahora, no han estado dispuestos a hacerlo".

El discurso de Agnew recibió titulares de medios nacionales y tuvo un papel en las elecciones presidenciales de ese mismo año, que se centró en los levantamientos urbanos de la década anterior y creó el legado miserable que ha llegado hasta hoy. Políticos estadounidenses refinaron un lenguaje cifrado para ocultar sus motivos raciales. El candidato republicano Richard Nixon se enfrentó al liberal demócrata Hubert Humphrey. El movimiento de derechos civiles llevó no sólo al Ku Klux Klan; también condujo un lenguaje abiertamente racista. No terminó bien.

La elección se centró en la llamado a la "ley y orden" de Nixon, un eslogan que significó una dura respuesta a los insurgentes (llamados "alborotadores") y la aún popular idea de que los políticos deben ser "duros con el crimen". La delincuencia, el desorden y la violencia se convirtieron en sinónimos de ser negro.

Nixon declaró con entusiasmo que trabajaría en una guerra contra las drogas antes de su toma de posesión. Al principio de su presidencia, delineó su estrategia básica a su jefe de personal: "[el presidente Nixon] subrayó que hay que enfrentarse al hecho de que todo el problema realmente son los negros. La clave es diseñar un sistema que reconozca esto pero no parezca".

Los esfuerzos diabólicos de Nixon para desarrollar una guerra contra las drogas involucraron a los más altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos, incluyendo a William Rehnquist, más tarde nombrado presidente de la Corte Suprema por Reagan. Nixon inició una guerra contra el crimen, así como una guerra contra las drogas, estableciendo el patrón para los futuros presidentes.

Siguiendo los pasos de sus predecesores, Reagan superó a Nixon en su política de mano dura contra el crimen y vio la subida más pronunciada en la tasa de encarcelamiento. Bill Clinton firmó una ley contra el crimen en 1994 con la que se aumentaban el número de delitos capitales y el plan federal de "los tres golpes", con el que se ordenaban sentencias de cadena perpetua a los que delincuentes condenados por un delito grave violento después de dos o más sentencias anteriores, incluyendo delitos de drogas. Se invirtieron más de 30 millones de dólares en militarizar la policía de la nación. Su grupo, el Consejo de Liderazgo Demócrata, llevó a gran parte del Partido Demócrata a abrazar la política de código racial con el fin de ganar votos blancos.

Por un nuevo comienzo

Mientras el movimiento contra la represión policial violenta crece en todo el país, algunos de nuestros actuales gobernantes parecen entender que tienen cogido al tigre por la cola. El equipo de Clinton ha comenzado a sugerir que la encarcelación en masa podría terminar. Clinton misma, como parte de su campaña presidencial, ha llamado "a una nueva evaluación de las penas de prisión y la confianza entre la policía y las comunidades."

El movimiento Black Lives Matter reconoce que el descontento alimentado por la encarcelación en masa contribuye al movimiento para detener los asesinatos policiales. Menos reconocida es que la concesión de la inmunidad de la policía es en sí misma parte de la represión generalizada contra los afroamericanos. El sistema de encarcelación en masa se basa en un alto grado de discrecionalidad policial a la hora de elegir de quien sospechar, a quien interrogar y arrestar, y en cómo hacerlo. La restricción de la policía difícilmente puede permitirse si la policía va a continuar con esta represión racial.

Parte del desarrollo de un nuevo movimiento revolucionario consiste en recuperar nuestra historia. Los maestros nos mantienen esclavizados cegando nuestra fuerza colectiva. La historia de los levantamientos de los años 60 es rica en energía y acción; ésta es la razón por la que los gobernantes quieren borrar completamente este período de la memoria colectiva.

Al mismo tiempo, también hay que reconocer que los levantamientos de los años 60 fracasaron. A pesar de la gran fortaleza del manifiesto en la Gran Rebelión, nuestros enemigos fueron capaces de utilizar las imágenes de violencia y saqueos para fomentar las divisiones en la sociedad estadounidense e instituir su represión vengativa con el consentimiento pasivo de, al menos, la mayoría "blanca". Una y otra vez, los principales medios de comunicación demostraron ser una herramienta poderosa para promocionar la promoción de la imagen de los negros y morenos como violentos, criminales y peligrosos.

Hay que reconocer que los saqueos y la violencia asustan a la mayoría "blanca", por lo que facilitan que los gobernantes la tarea de dividir al pueblo e instituir la Gran Represión. La no violencia revolucionaria de King tuvo un efecto muy diferente en el pueblo estadounidense. Esto debe ser ponderado por los revolucionarios serios.

Las condiciones para un nuevo movimiento revolucionario están madurando poco a poco. Están creciendo rebeliones que buscan una nueva forma de vida en todo el mundo. En EE.UU., un movimiento cada vez más extendido se reafirma en el valor de la vida de los negros y un número creciente de jóvenes europeos y americanos han tomado como propia la lucha de los afroamericanos. Tal movimiento puede, con el tiempo, poner fin a la noción socialmente construido de 'lo blanco', eliminando un pilar clave de la dominación de los gobernantes.

En la colonia de Virginia en el siglo XVII, los maestros se horrorizaron al ver a jornaleros africanos y europeos juntarse para tratar de destruir el sistema de esclavitud. Su respuesta fue la creación de una división nítida en las condiciones entre sus esclavos africanos y los europeos. Ellos "inventaron" la raza blanca para dividir a los trabajadores y preservar su poder, un enfoque muy eficaz y duradero.

La raza es una construcción social ideada y manipulada por nuestros patrones para mantener su dominio. Sólo mediante la eliminación de la sociedad de clases, que sigue dependiendo del racismo, el racismo puede, como tal, ser barrido.

Artículo traducido por Diagonal. (Editado por Rebelión).

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/libertades/27631-oculto-la-vista-la-historia-la-guerra-contra-drogas.html


martes, 2 de junio de 2015

LA REBELIÓN DE LOS NEGROS EN EEUU: ANTES ERA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN, AHORA ES CONTRA EL ESTADO




Entrevista a Guillermo Almeyra "Obama es un negro del establishment y su política no se diferencia de lo que han hecho Bush, Clinton y otros presidentes blancos"

01-06-2015

-M.H.: Buenos días Guillermo, estamos con Alejandro Vainer con el que solemos hacer una columna de música, escuchando a David Brubeck, quien a fines de los años ´50 en la tarea de difusión que hacía del jazz de los Estados Unidos en otros países, en una oportunidad le exigieron que no mostrara a su contrabajista negro. Esto sucedía a fines de los años ´50 y comentábamos que aparentemente las cosas no han cambiado mucho en los Estados Unidos.  

-G.A.: Efectivamente, lo único que cambió formalmente es que se acabó la discriminación, pero solo formalmente, en los hechos subsiste. Ahora los negros no tienen que sentarse en una parte separada, no hay canillas para negros y para blancos, no se les prohíbe entrar a las escuelas, eso cambió a raíz de la lucha de los negros, pero subsiste la discriminación. Los negros ganan mucho menos que los blancos, 1/3 de ellos, según Obama, durante el curso de su vida termina en la cárcel. Se los sospecha de ser vendedores de drogas, delincuentes, solo por su color, los detienen en cualquier momento, los golpean, la brutalidad policial no tiene nombre. 

-M.H.: Y también los matan por portación de cara.
 
-G.A.: Por la espalda, desarmados. Hay un movimiento negro muy importante que está reapareciendo y que no van a poder parar. La diferencia con el pasado es que era una lucha contra la discriminación, una lucha por ser iguales a los demás, por no ser ciudadanos de segunda, mientras que ahora es una lucha contra el Estado que es su enemigo, representado por la policía y la justicia. Ellos no participan en el llamado “sueño americano”, es una fractura política muy importante porque los podrá unir en el futuro con otros discriminados que no tienen esa comprensión ni esa movilización, pero que son muy numerosos, como los latinos y los asiáticos que también son discriminados, pero en distinta proporción y ferocidad. 

-M.H.: Estábamos escuchando a Amy Goodman de Democracy Now y me sorprendió el informe de esta periodista independiente norteamericana donde reproduce las declaraciones de Barack Obama en relación a los hechos de Baltimore en las que su preocupación está enfocada en la propiedad y no en la vida.
 
-G.A.: Entre la población negra hay una minoría, de la cual forma parte Obama evidentemente, que se ha integrado relativamente, se han mudado a los barrios de los ricos, piensan como ellos, son empresarios, entonces lo que les preocupa es la propiedad, el dinero, no les interesa el problema político, social ni racial. Obama forma parte de eso, es un negro del establishment y su política no se diferencia de lo que han hecho todos los otros blancos como Bush, Clinton, etc. 

-M.H.: Escuchamos también las declaraciones de Hillary Clinton que nos dieron la misma impresión. Pasando a la escena nacional, parece que Ricardo Lorenzetti hubiera descansado, porque a 48 horas de manifestarse cansado moralmente ha sido ratificado como presidente de la Corte Suprema. ¿A qué apuntan estos movimientos de la justicia y la Corte Suprema?
 
-G.A.: La Corte Suprema y la justicia son usadas como un ariete político contra el Poder Ejecutivo y el Legislativo, que está controlado por el Ejecutivo, y le aprueba todas las leyes porque tiene absoluta mayoría dentro de las Cámaras. Utilizan las posiciones adquiridas anteriormente en la justicia para combatir al Ejecutivo, esto fue declarado por el mismo Lorenzetti: “el papel de la Suprema Corte es controlar al Ejecutivo” y no es así. El papel de la Suprema Corte es hacer que se cumplan la Constitución y las leyes que es otra cosa completamente distinta.

Es una vergüenza que haya una Corte disminuida en número y en capacidad, porque podrán decir lo que quieran pero un hombre de 97 años tiene que separarse de la actividad, no está en condiciones de juzgar en problemas complicados, no está en condiciones de seguir con atención lo que sucede, ni está en condiciones físicas de asistir a reuniones largas. Es una cuestión fundamental, sin embargo siguen aferrados a una momia como lo es Carlos Fayt y a la reelección permanentemente de Lorenzetti. 

-M.H.: Ayer conversando con Andrés Ruggeri acerca de la situación que atraviesan las fábricas recuperadas, me decía que todos creían que la Ley de Quiebras venía a beneficiar a las empresas recuperadas, de alguna manera el texto se puede considerar en ese sentido, pero se presenta el gravísimo problema de los jueces que tienen que aplicar esas leyes y generalmente fallan en contra de los trabajadores.
 
-G.A.: Claro, las leyes están ahí, no son en sí mismas ni buenas ni malas, depende de quién las aplique. Ya lo decía el Martín Fierro, “la ley es como el cuchillo, no ofende a quien la maneja”.

La condena a muerte de Mursi y la liberación de Mubarak son una demostración del poder militar en contra del pueblo egipcio 

-M.H.: Ha sido condenado a muerte el ex presidente egipcio Mursi y 122 de sus partidarios. Al mismo tiempo se conoció la liberación del ex presidente Mubarak, dos hechos contradictorios teniendo en cuenta que Mubarak había sido detenido como consecuencia de las movilizaciones que dieron comienzo a la primavera árabe y Mursi había sido el beneficiario en la primera elección, el único presidente civil luego depuesto, vinculado al grupo de los Hermanos Musulmanes y que es condenado por un hecho acaecido en enero de 2011, justamente relacionado a la Primavera Arabe, ya que Mursi estaba detenido y huyó de la cárcel aprovechando la movilización popular junto a miles de presos. ¿Qué reflexión le merecen estos hechos?
 
-G.A.: Es la afirmación de un poder militar por encima de la sociedad, porque Al Sisi y su equipo salieron de las entrañas del de Mubarak y éste fue la continuación de una dictadura militar que sucedió a Nasser que no necesitaba ser un dictador porque era sumamente popular, pero no obstante hizo cualquier cosa contra el pueblo egipcio. Es la continuación del poder de la casta militar por encima de la sociedad civil. La izquierda había responsabilizado a Mubarak de los crímenes y se empezaba a organizar. Las elecciones fueron resultado de eso, tuvieron que darlas y ganó el Egipto profundo, el de los campesinos, no el urbano. Impusieron con Mursi una especie de gobierno laico pero con aspectos teocráticos que evidentemente eran también inconstitucionales porque oprimían a los cristianos coptos y a los laicos no religiosos. Pero la reacción de los militares ha sido brutal, porque ya desde la época de Nasser, los Hermanos Musulmanes eran la oposición clandestina y estaban financiados por Arabia Saudita y por las monarquías del Golfo árabe. Fue inmediata la reacción, les quitaron a los egipcios el derecho a voto y condenan a muerte a Mursi, pero liberan a Mubarak que es un hombre de ellos. Es una demostración del poder militar en nombre y salvación del capitalismo internacional, pero en contra del pueblo egipcio. 

-M.H.: Otro hecho que quiero que analicemos son las elecciones generales en Gran Bretaña donde, contra todos los pronósticos, al menos de la gran prensa, triunfa el Partido Conservador, lo que provoca la renuncia de los líderes del Partido Laborista, Ed Miliband, Nick Clegg, liberal demócrata y Nigel Farage de la derecha populista racista del UKIP. Pero esto se da junto a un fenómeno que nosotros analizamos el año pasado en relación al plebiscito que se dio en Escocia, donde el Partido Nacional acaparó prácticamente todos los escaños que le corresponden a ese país, 56 de 59, acabando con el dominio de más de un siglo del laborismo británico. Escocia fue el país donde se fundó el laborismo. ¿Qué análisis podríamos hacer de esta elección en Gran Bretaña?
 
-G.A.: Los datos de la elección muestran el sentido mismo porque la mayoría del pueblo de Gran Bretaña, entre un gobierno conservador y un laborismo igualmente conservador, prefirió votar por la continuidad, no arriesgar ningún cambio y conservar lo poco que tenían, dada que la situación no estaba tan mal como en el resto de Europa. Hubo un reflejo de conservación que apoyó a los que estaban en el poder, precisamente porque los laboristas estaban en una posición sumamente moderada, los independentistas escoceses, mucho más radicales en su política social, arrasaron con el voto de los laboristas precisamente en la región en donde empezó el laborismo y el socialismo utópico de las cooperativas y el movimiento obrero, que es también una de las regiones más pobres de Gran Bretaña, pero que tiene para alentar la independencia de los sectores de las clases medias, la perspectiva de quedarse con el petróleo del Mar del Norte y enriquecerse con él en caso de que obtuviera la independencia. 

Llegará un momento en que Syriza tendrá que optar entre los salarios y las pensiones o pagar la deuda  

-M.H.: Me preocupa la situación de Syriza, hoy uno de sus dirigentes, Antonis Nvatellos en un artículo denominado “El momento de la verdad para Syriza” se pregunta: “¿Es posible desarrollar un programa radical anti austeridad sin sobrepasar los límites de la tolerancia de la zona euro y aceptando los métodos de negociación de las “instituciones”? Hoy día conocemos la respuesta: No. La Unión Europea y el FMI intentan aplastar a Syriza colocándolo ante el siguiente dilema: o la absoluta integración en el sistema o el derrocamiento inmediato de este gobierno”. 

Este tema lo planteo porque evidentemente las elecciones en Gran Bretaña y las elecciones departamentales en Francia no han sido buenas noticias para Syriza dentro de la expectativa que había abierto este partido que había ganado las elecciones rompiendo con el bipartidismo en Grecia a fines de enero. ¿Cuál es su análisis al respecto Guillermo?
 
-G.A.: En efecto, Syriza ha sufrido terribles golpes en el campo internacional. La izquierda que la apoyaba en Francia se licuó, en Inglaterra, las esperanzas de cambio en la política internacional un poco más europeísta con un gobierno laborista, también se esfumaron, en España, Podemos está perdiendo velocidad debido precisamente a su política cada vez más conservadora, más “cauta”, de su dirigente Pablo Iglesias, entonces Syriza está absolutamente solo y Europa no le va a conceder lo que esperaba ante el temor de no pagar la deuda. 

No estaba preparado para este cambio, ni en el punto de vista de sus organizaciones, porque muchas vienen de posiciones de reforma del capitalismo y no de su abolición. El resultado es que su falta de radicalidad le impide presionar suficientemente a Europa y la condena a un desastre, a pagar la deuda, a decir que es la única salida, que es lo que en parte están haciendo hasta ahora. 

Pero llegará un momento en que tendrá que optar entre los salarios y las pensiones, el funcionamiento elemental del Estado o pagar la deuda, porque no tiene con qué hacer las dos cosas a la vez, no está preparado para esto, está escapando de esa disyuntiva.