Mostrando entradas con la etiqueta Gasoducto Sur. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gasoducto Sur. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de enero de 2017

GASODUCTO DEL SUR: EL VERDADERO PROBLEMA ES EL CONTRATO





por Manuel Romero
Martes 10 de enero del 2017 | 07:04

La anulación del cobro de subsidio del Gasoducto del Sur propuesto por el gobierno no es lo que parece. Lo que busca hacer el Ejecutivo es solo un reemplazo, que el Estado asuma lo que pagaban los usuarios en sus recibos de luz. 

Todo proyecto tiene una serie de contratos y en este asunto hay un contrato de concesión que es abusivo.

Lo que el país está perdiendo por estas coimas y sobornos es caja chica, es un sencillo comparado con las ganancias ilícitas generadas por este contrato.

De aplicarse lo que propone el Gobierno estamos condenando al tesoro público a pagar 912 millones de dólares anuales al concesionario, que puede ser Odebrecht o cualquier otra empresa que esté operando la obra.

Hay que renegociar el contrato, porque haciéndolo se cambian las reglas de juego. Pero es evidente que no se busca hacerlo porque eso implicaría volver a licitar el proyecto y provocar pérdidas.

Existe la posibilidad de aplicar la cláusula anticorrupción y terminar con esto, porque la norma dice que basta con el intento de soborno para que sea aplicada. Pero no hay interés en hacerlo.

Todo lo que vemos ahora son las piruetas que se hacen para mantener el acuerdo comercial.


miércoles, 4 de enero de 2017

¡QUÉ BUEN NEGOCIO! USUARIOS DE ENERGÍA SUBSIDIAN GASODUCTO SUR PERUANO



Polémica tras escándalo Odebrecht por subsidio al Gasoducto Sur peruano

Cobros. Familias peruanas pagan entre S/ 2 y S/ 3 en sus recibos de energía eléctrica para financiar la construcción del ducto que llevará gas natural a las regiones del sur.

Escribe:
Javier Contreras
En el Gasoducto Sur Peruano (GSP) ya se han invertido cerca de US$ 1.500 millones y tiene un avance del 31%. Pero desde hace unos meses las obras del GSP están paralizadas en la búsqueda de nuevos socios que compren las acciones de Odebrecht. Mientras tanto, las familias continúan pagando en sus recibos de luz eléctrica por el concepto de "Afianzamiento de seguridad energética", un monto que oscila entre S/ 2 y S/ 3 y que se destina para financiar la construcción de los ductos que llevarán el gas natural a las regiones del Sur del país.

Dicho cobro se realiza por medio de la "Ley que afianza la seguridad energética y promueve el desarrollo del polo petroquímico en el sur del país, en lo referente al gasoducto y poliducto de seguridad y del Gasoducto Sur Peruano" (N0 29970).

Crisólogo Cáceres, presidente de la Asociación Peruana de Consumidores (Aspec), explicó que este cargo se cobra a todos los usuarios de energía desde enero del 2015 y estimó que, por los cobros en los recibos de luz, se abonarán US$ 9 mil millones por 30 años.

En tanto, el especialista en temas energéticos Rafael Laca consideró que el proyecto tiene que ser revisado totalmente, incluido el subsidio.

Opinó que para que el proyecto sea viable se debe exportar energía a Chile, y los peruanos no pueden subsidiar algo que no los beneficiará.

Sobre el particular, Humberto Campodónico, ex presidente de Petroperú, explicó que los usuarios contribuyen para pagar la construcción del ducto, porque luego, cuando el gas llegue, las tarifas eléctricas bajarán. "Es el mismo esquema que se usó para el gasoducto de Camisea a Lima. ¿Por qué lo bueno para Lima no lo es para el sur del Perú? No hay razón", sostuvo.

"En el caso del GSP hay un ingreso mínimo garantizado de 500 millones de pies cúbicos diarios. Si no se alcanza este nivel el Estado tendrá que cubrir la diferencia y quienes se oponen al GSP dicen que se tendrá que pagar una cantidad muy alta. Pero lo cierto es que actualmente la demanda del Nodo Energético del Sur (centrales térmicas en Arequipa y Moquegua) está en 400 millones de pies cúbicos diarios –el 80% del total–. Y hay demanda adicional de empresas mineras e industrias", dijo.

Campodónico anotó que el contrato se suscribió en junio del 2014, y 20 meses después se debe contar con el financiamiento de US$ 4 mil millones para construir el gasoducto. El plazo que tiene Odebrecht para vender su participación vence en enero de este año.

No obstante, fuentes del Ejecutivo expresaron su disconformidad con transferir la obra, dado que fue obtenida de forma fraudulenta, al haberse pagado sobornos por esta, y porque existen indicios de que ha sido sobrevaluada. Una transferencia del contrato sin limpiar sus vicios ocultos equivaldría a un "lavado de contrato", esta vez por parte del gobierno actual, esto mas allá de que sustraería las evidencias de los ilícitos cometidos.

Tanto el premier Fernando Zavala como el ministro Alfredo Thorne tienen posiciones contrarias en este tema, trascendió.


lunes, 2 de enero de 2017

LOS ENEMIGOS DEL SUR DEL PERÚ




 
La corrupción de Odebrecht revelada por autoridades de EEUU se suma a Lava Jato de Brasil que ya tiene condenas a importantes funcionarios (Marcelo Odebrecht), incluyendo algunos del gobierno corrupto de Temer. Pero aquí las investigaciones judiciales van a paso de tortuga lenta. Hay denuncias contra altos funcionarios de 3 gobiernos y, quizá, hasta ex presidentes. El Congreso también debe investigar y no es válido el argumento que podría “politizarse”.

Dicho esto, la justa indignación por la corrupción debe distinguir la paja del grano. Es el caso del Gasoducto Sur Peruano (GSP), donde la mayoría de las acciones son de Odebrecht, que está negociando su venta con varios postores, los que aceptan la cláusula anticorrupción, la misma que es castigada con la pérdida de la concesión.

La principal indignación es: “no es posible aceptar que Odebrecht gane plata con la venta de sus acciones, pues seguramente ganó esa licitación (u otras) con las coimas otorgadas. Ese dinero nos lo han robado a nosotros”. Entendida y compartida la indignación.

Pero no botemos al niño con el agua sucia de la bañera. Que la corrupción no nos impida calibrar el contenido estratégico de llevar el gas al sur. Para lograrlo se necesita un proyecto integral, lo que comienza con una oferta garantizada de gas, mucho mayor a los 400 millones de pies cúbicos diarios del Lote 88. Esta oferta debe provenir con las importantes reservas de 4 TCF del Lote 58 de la estatal china CNPC (el Lote 88 tiene 8 TCF). El Perú debe recuperar la capacidad de decisión soberana sobre el destino de la molécula.

Más importante aún: se debe poner en marcha, ya, la petroquímica (PQ) del etano (industria de plásticos), componente del gas natural. Es lo que dice la ley 29690, que “promueve el desarrollo de la PQ basada en el etano y el nodo energético en el sur del Perú”. Allí está la verdadera rentabilidad del proyecto integral y de la diversificación productiva y no en el tubo del GSP que solo lo transporta, como lo dice bien Manuel Dammert (1).

Pero sucede que en el actual GSP no está para nada la PQ. Eso lo hace incompleto, por lo cual debe ser reformulado. El etano es la clave, pero este líquido no se ha separado del gas y hoy se “quema” en el consumo local. Un crimen. Más: el gas del Lote 56 se exporta también con el etano adentro, el mismo que puede ser extraído afuera. Corolario: la PQ extranjera aprovecha gratis nuestro etano.

Peor, imposible. Perdón, me olvidé de la exportación de gas del Lote 56 a México a precio vil y su posterior re-exportación a mercados que lo pagan más caro sin que el Perú lo sepa. Es harina del mismo costal, pero para otra ocasión.

Los enemigos del gas al sur aprovechan la corrupción de Odebrecht para llevar agua a su molino. Dicen que no hay demanda de gas. Falso, porque solo el nodo energético del sur (Arequipa y Moquegua), con centrales con capacidad de generar 2,000 MW, garantiza el consumo de 400 millones de pies cúbicos diarios, lo que cubre en 80% el total de 500 mmpcd que manda el contrato.

Tampoco hablan sobre la inseguridad energética que pende como espada de Damocles, ya que hay solo un tubo de gas y un tubo de líquidos de Camisea a Lima en el tramo selva. Si solo uno se rompe tendríamos enormes pérdidas porque en Chilca se genera el 46% de la electricidad. Proveer esa seguridad con un segundo tubo sí es un objetivo clave del GSP (2).

Tampoco hablan sobre la descentralización, con las nuevas centrales operando a gas en Arequipa y Moquegua (ese 46% está todo en Chilca). Si el gas no llega en el 2020, operarán con petróleo caro, lo que beneficia a los generadores actuales (2). Esa es la verdadera alza de tarifas de 25% y no la que le achacan al GSP.

El nuevo proyecto integral, con PQ incluida, debe estar acompañado de un plan de mediano y largo plazo, que establezca la nueva matriz energética sostenible al 2040, aprobada por Decreto Supremo para que sea vinculante. El gobierno debe convocar, ya, a los diversos actores para diseñarla y los empresarios deberán adecuar sus planes de negocios a esas nuevas reglas, como sucede en todo el mundo. Solo con ese plan se podrá saber si –después de abastecer el mercado interno– se exporta energía.

La corrupción, privada y pública, debe ser desterrada, caiga quien caiga, no importa su color político. Pero esa lucha no tiene por qué impedir la importante inversión –que contribuye a reactivar la economía– que lleve el gas a los domicilios de los pueblos del sur, que haya energía barata para sus industrias y autos y la verdadera diversificación productiva que trae la PQ. La muerte de este proyecto integral (que no lo haga nadie) es lo que quieren sus enemigos. Los pueblos del sur y de todo el Perú lo impedirán.

(1) Ver https://goo.gl/v5WvVM
(2) Ver quienes son en: https://goo.gl/cEt1Oj

lunes, 28 de noviembre de 2016

SE CAE EL GASODUCTO SUR PERUANO




Autor: Humberto Campodónico

La semana pasada el gobierno anunció su intención de no modificar la cláusula anticorrupción del contrato del Gasoducto Sur Peruano (GSP), que actualmente construyen Odebrecht (55%), Enagás de España (25%) y Graña y Montero (20%). Como se sabe, Odebrecht está vendiendo su participación del 55% y los interesados son Sempra de EEUU y Techint (Argentina/Italia).
Si esta cláusula se mantiene, cualquier acto ilícito para ganar la licitación de junio del 2014 desemboca en su inmediata terminación. Sempra y Techint dicen que ellos no pueden asumir el riesgo por lo que no les corresponde. Por tanto, ya no comprarían las acciones de Odebrecht.

Si esto es así, entonces el GSP está en peligro porque a) los bancos no le quieren prestar a Odebrecht (por la corrupción en Brasil) el dinero para la inversión y b) la fecha para que el Consorcio GSP consiga el “cierre financiero” (es decir, garantice que tiene los préstamos) vence en enero del 2017. Si no hay “cierre financiero”, entonces el gobierno puede terminar la concesión. A la fecha, se han invertido US$ 1.500 millones en el GSP y el avance llega al 31%.

¿Cuáles son las consecuencias para los pueblos del sur y para todo el Perú? Muchas y muy preocupantes, motivo por el cual ya están sonando todas las alarmas.

Pero antes veamos la oferta de gas. Dicen los críticos que el GSP no es viable porque no existen reservas suficientes, lo que lo convertiría en un “elefante blanco”. Pues bien, el presidente de China, Xi Jinping, en su visita a Lima por APEC, anunció que la estatal CNPC, propietaria del Lote 58 en Camisea, tiene 3,9 billones de pies cúbicos (TCF, en inglés) de reservas probadas de gas, la mitad de las reservas del Lote 88 del Consorcio Camisea, que abastece Lima. Gas hay, entonces, y mucho. ¡Qué bien!

Esto ya se sabía. El Libro de Reservas de la DGH dice que en el Lote 58 había 3,5 TCF de reservas probables y posibles, producto de los US$ 610 millones invertidos desde el 2008 (a fines del 2014, CNPC compró ese lote a Petrobras). En el 2015 y 2016, CNPC actualizó los estudios sísmicos y concluyó en los 3,9 TCF de reservas probadas. Así, el Lote 58 va a pasar de la fase de exploración a la de explotación comercial.

Volvamos a la cláusula anticorrupción. Si se cae la compra de Techint y Sempra y no hay cierre financiero, los ministros Tamayo y Thorne ya han manifestado su intención de terminar la concesión (artículo 6.6 del contrato) y proceder a una nueva licitación. De nuestro lado, apoyamos que no se elimine la cláusula anticorrupción.

Pero la nueva licitación no se hará en un “dos por tres”. La cláusula 20 del contrato establece numerosos trámites determinados secuencialmente (por ejemplo la valorización de la inversión de US$ 1.500 millones), con plazos que se tienen que cumplir.

Según algunos expertos, la nueva licitación difícilmente podrá realizarse antes de 18 meses después de enero del 2017. Esto va a traer frustraciones muy grandes en el sur. Por eso, el gobierno debe explicar claramente los plazos de la nueva licitación y las medidas para acelerarla, cosa que demandan millones de peruanos.

El gobierno también ha dicho que quiere modificar la forma de pago de la inversión porque actualmente hay “un recargo muy grande en las tarifas eléctricas que pagan todos los consumidores”. Esto nos dice que el gobierno se ha puesto del lado del argumento de los “lobbies eléctricos”, pues la incidencia en las tarifas solo sería grande si no hay demanda en el sur. Los “lobbies” quieren asustarnos y gastan millones para convencer al público. Pero sus argumentos son falsos: esa demanda existe: de saque, el 80% del gasoducto estaría lleno con la demanda de las generadoras del Nodo Energético del Sur, como lo hemos demostrado antes (1).

En verdad, la cosa es al revés. Dice el COES (organismo privado que “maneja” la electricidad) que si el GSP no llega al sur para el 2020, entonces no habrá “generación eficiente de energía” y los precios de las tarifas eléctricas se elevarán, puesto que el Nodo del Sur tendrá que generar con diesel (caro) y ya no con gas natural (más barato). Los ganadores son aquellos que producen energía barata (hídrica y/o a gas natural) y la venden al precio caro. O sea, los “lobbies”. Ajá. Aquí también habrá debate.

Hasta aquí hemos visto problemas. Lo positivo es que el gobierno dice que la nueva licitación incluirá la industria petroquímica. Muy bien. Pero, ojo, para eso el Estado tiene que poner en marcha la Comisión Multisectorial (desactivada por Humala) que oriente el proyecto que, esta vez sí, debe ser un proyecto integral: oferta, transporte por el GSP y gestión de la demanda, lo que incluye la petroquímica. Nos esperan tiempos y debates muy difíciles, porque el sur del Perú no se va a dejar “mecer”. El gobierno tiene la palabra.

Ah, me olvidaba. El gobierno habla del GSP, pero poco dice de la investigación a la re-exportación de Shell del gas del Lote 56, que nos cuesta centenas de millones de dólares y que va a ser investigado en el Congreso. Esperamos la misma posición en este caso.

(1) Ver http://larepublica.pe/impresa/opinion/810505-el-gasoducto-y-los-infladores-de-cifras y http://larepublica.pe/impresa/economia/812104-debate-por-el-gasoducto-sur-peruano