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miércoles, 6 de septiembre de 2017

ENTREVISTA A PEDRO CASTILLO, PRESIDENTE DEL COMITE NACIONAL DE LUCHA DE LAS BASES REGIONALES DEL SUTEP




"Una huelga ejemplar por la educación"

Portal de la Izquierda
06-09-2017

La céntrica Plaza San Martín se ha convertido en el epicentro de una huelga docente que ha generado generando una crisis política con resultados aún impredecibles. Se calcula que alrededor de 40,000 maestros copan a diario la emblemática Plaza que lleva el nombre del libertador argentino. La huelga se lleva a cabo en todo el territorio nacional, salvo en la región Cusco que fue la primera en salir y la primera en levantar luego que el gobierno llegara a un arreglo con los docentes después de dos meses en los que hizo de todo por quebrar la huelga. Su contundencia fue tal que animó a todo el gremio a sumarse de a pocos hasta que finalmente los maestros de Lima terminaron también volcándose a la huelga en un proceso que de conjunto ha rebasado a la dirigencia oficial, el CEN del SUTEP, en manos de Patria Roja, un partido de la vieja izquierda con prácticas sectarias y burocráticas 
 
Cerca de 300,000 docentes del Perú han parado los colegios, ocupando plazas y calles en una gigantesca movilización que ha sensibilizado al país no solo respecto a las justas demandas reivindicativas sino también respecto a la educación pública, al punto de conquistar un 70% de respaldo ciudadano a su lucha. De la misma manera que la lucha contra el proyecto minero CONGA puso el tema del agua sobre la mesa, los maestros han puesto el tema educativo en el centro del debate nacional. 

Baste señalar que anualmente se destina solo el 3% del PBI a educación cuando todos los países limítrofes van por el 6% o más. Cuba lleva la delantera en el mundo destinando un 13% de su PBI a educación. Bolivia, en la era Evo, llevó al 6.9% lo invertido en este sector, con los resultados que saltan a la vista. Cabe señalar que desde el 2001 hay un compromiso de todos los partidos, en el m arco de un Acuerdo Nacional, por llegar al 6% pero no se cumple. Contradictoriamente se libera del pago de miles de millones de soles a las grandes empresas transnacionales, sea por deudas impagas o por excepciones tributarias. Además de otros miles de millones que se van a fondos privados como producto de la mega corrupción que ha puesto al descubierto el Lava Jato. 

Los sueldos de los docentes están entre los más bajos de la región y van entre los 200 y 500 dólares en su gran mayoría, cuando la remuneración mínima vital está en 4,050 soles (1,200 dólares) que es a lo que aspiran los docentes. El argumento de siempre de los sectores dominantes es que no hay plata, no la hay ahora ni la hubo en los 10 años de bonanza, cuando las exportaciones mineras llenaron las arcas del Estado. Lo que no hay es voluntad política para educar al pueblo. 

Los maestros también exigen que se modifiquen las evaluaciones que se ha convertido en un factor de inestabilidad laboral, entre otras demandas, todas ellas encaminadas a recuperar derechos y dignidad. 

La huelga ha salido a contramano de la dirección oficial y por ello refleja en su desarrollo las dificultades propias de la falta de centralización a pesar de que los SUTEP de base y regionales se dotaron de un Comité Nacional de Lucha. Como todo organismo aún insipiente y armado al calor de la lucha, tal Comité demoró en asentarse. De ahí que el gobierno intentó desconocer a estos dirigentes representativos pero al margen del reconocimiento oficial que detentaba en CEN del SUTEP que se dedicó a jugar el papel de bombero de la huelga. Por el contrario buscó deslegitimar esa dirección ante las bases acusándola de tener vínculos con el terrorismo, pese a los categóricos deslindes que han hecho los dirigentes respecto a los grupos violentistas. 

Hasta el final, una de las estrategias del gobierno ha ido por el lado de estigmatizar y reprimir la huelga mientras por otro lado mostraba disposición al dialogo pero no con Pedro Catillo, el máximo referente de la huelga. Maestro en Chota, una provincia de Cajamarca, en la zona norte del país donde las rondas campesinas –de la cuales Pedro fue parte- se hicieron famosas por que fueron un dique contra la delincuencia y también contra el terrorismo en los años 90. 

Mostrando una falta de criterio y de manejo político, el gobierno de PPK dejó el paquete de la huelga en manos de la Ministra de Educación y lógicamente el encargo le quedó grande. Cuando la mediación de distintas bancadas del Congreso pugnó por el dialogó, la Ministra hizo esperar por 5 horas a la delegación de docentes en el primer piso del MINEDU mientras ella se encerraba en su despacho del 12vo piso. Sin dialogo directo, solo vía la mediación de los congresistas que servían de puente, y luego de inacabables horas de idas y venidas, lo que parecía un final feliz se truncó ante la falta de flexibilidad para el manejo fino de los acuerdos alcanzados que daban definitivamente un sabor a victoria para los maestros en lucha. 

El MINEDU se comprometía a cumplir con la promesa electoral del Presidente de llevar el piso salarial a 2,000 soles (630 dólares) con el compromiso de “gestionar” que se llegue a una UIT al 2,021. La delegación docente demandaba que se cronograma el cumplimiento de tal meta y no quede solo en “gestión”. Igualmente exigían que se cumpla para todos a partir de las 24 horas semanales de aula y no solo para los que cuentan con 30 horas. 

Respeto al presupuesto educativo el MINEDU aceptaba subir al 6% al 2021 pero tampoco con un cronograma de cumplimiento por lo que todo podía quedar nuevamente en buenas intenciones.

El punto de mayor controversia se suscitó cuando se abordó el tema de la evaluación al docente, que está ligada al concepto de “meritocracia”, una forma de exigir calidad educativa sin la correspondiente contraparte de contar con sueldos dignos y una educación pública debidamente atendida por el Estado. Lo peor de todo, condicionar la evaluación a la permanencia del docente en su trabajo. Entendida como una evaluación que abre la puerta a los despidos, los docentes pedían que la evaluación no sea punitiva sino formativa. Aquí se produjo el mayor entrampamiento que una actitud realmente receptiva hubiera podido desbloquear. El “dialogo” se rompió y todos a su esquina. 

Ahora se transita un momento de definiciones donde el gobierno, bastante zarandeado por la huelga, buscará revertir su aislamiento intentando recuperar el “principio de autoridad” a partir de una acuerdo con la clase política que acusa a los dirigentes de intransigentes y radicales. Los docentes, a su vez, han extendido su lucha y llevan a cabo el 24 una jornada nacional de paro y movilización conjuntamente con la CGTP. Así las cosas, la huelga entra en una dinámica de mayor confrontación, donde resultará fundamental mantener el apoyo de la población, en particular de los padres y alumnos. 

La derecha y sus medios no ocultan su estrategia: arrinconar a los docentes con el tema “no negociable” de la evaluación y poner mano dura dejando que la huelga, a partir de las disposiciones sancionadoras (descuentos y despidos), se vaya desgranando por la base, es decir se vaya quebrando para luego pasar a acciones punitivas contra los dirigentes y derrotar el movimiento. Los dirigentes de la huelga, por su parte, tienen ante sí dos caminos: proponen el levantamiento de la medida para consolidar lo conquistado hasta el momento, sin descuentos y sin despidos, o proponen la continuidad confiando en que la fuerza de la huelga no decaerá sino todo lo contrario. Decisiva será la jornada del 24. 

-Hay mucho interés, no solo en el Perú, sino en América latina y porque no decirlo en otras partes del mundo, por enterarse de primera mano, de las motivaciones de esta huelga que ha adquirido trascendencia internacional. ¿Sería tan amable de explicarnos, brevemente, cuales son las razones fundamentales de esta huelga y por qué se ha desarrollado al margen de la representación oficial del sindicato? 

Si muy buenas noches gracias por el espacio, desde Perú saludar a todos los países de América Latina y el mundo, yo soy Pedro Castillo Terrones, quien encabeza esta huelga nacional indefinida, que es única e histórica en el Perú. Más de 40 años el sindicato oficial, llamado así el Comité Ejecutivo Nacional de SUTEP, ha sido tomado por un partido político llamado Patria Roja y cada vez que ellos han bajado a las bases han perdido la representatividad porque su fin ha sido netamente político. Estos últimos años han venido participando en elecciones y han descuidado enormemente su papel de actuar en función del gremio. En ese contexto, cuando se han venido implementando diferentes reformas educativas en el país, por ejemplo la ley de Reforma Magisterial, entre otras, no ha respondido el CEN del SUTEP como esperaban los maestros. Así que no había otro camino que apelar a los propios agremiados, a los mismos maestros de las escuelas que siempre hemos estado permanentemente en contacto directo, que nunca hemos roto el vínculo laboral con nuestros alumnos y los padres de familia. No había otra salida que auto convocarnos para enfrenta el hostigamiento de los gobiernos que quieren maestros baratos y no les importa la educación púbica. A raíz de eso, con reuniones en las escuelas, con reuniones a través de núcleos con escuelas cercanas, se ha arribado a eventos en asambleas de carácter distrital, provincial, asambleas y convenciones regionales, eventos macro regionales y al final una asamblea nacional el 17 de junio acá en Lima donde salgo elegido como Presidente del Comité Nacional de Lucha para decretar y sancionar la huelga nacional indefinida que empieza el día 12 de julio de este año. 

Esta convocatoria encarna una problemática sintetizada en 7 puntos: como primer punto, defender la educación pública toda vez de que los gobiernos durante todos los años en estos últimos tiempos, han demostrado falta de voluntad política para aumentar el presupuesto destinado a educación. Es vergonzoso que a nivel de América Latina tengamos un presupuesto menor al 3%, lo que lleva a que tengamos profesores mal pagados, maestros contratados en otro régimen laboral, auxiliares de educación olvidados, maestros cesantes y jubilados pidiendo limosnas, infraestructura educativa cayéndose por pedazos, alumnos abandonados, con plomo en la sangre, con hambre y que les coge el sueño en el aula, no hay botiquines escolares. 

Por otra parte quiero recordar que en el Acuerdo Nacional, durante el gobierno de Toledo y del cual PPK era ministro de economía, se acordó que el presupuesto educativo se elevaría al 6%, pero quedo solo en promesa, se pusieron de espaldas a la Educación. No hay la voluntad política de cumplir ese compromiso. Si se pregunta a cualquier persona en el país, le dirá que no está de acuerdo que se mantengan a los maestros con salarios de hambre. Por eso estamos pidiendo que el piso salarial del magisterio sea equivalente a una UIT, pero no inmediatamente, eso tiene que trabajarse en una mesa de conversación, donde nosotros planteamos que se programe hasta el bicentenario con un cronograma anual con montos y fechas claros. A profesores contratados, sin un régimen laboral, le recortan sus derechos por escolaridad y navidad; si se enferma entre enero y febrero le recortan el derecho de ESALUD, no le reconocen su tiempo de servicio, ni su maestría, su posgrado o su doctorado. El profesor contratado hace el mismo servicio que un profesor nombrado, por eso nosotros exigimos que a igual trabajo, igual remuneración. Hay una deuda social también, pues en la década de los noventa se priva un derecho al docente y ya no se le paga por preparación de clase, eso estamos pidiendo. Por esa deuda el docente se ve obligado a acudir al poder judicial para que se reconozca lo que le deben. Exigimos que la deuda social se cumpla sin necesidad de judicializarla y que el gobierno cree un fondo específico para asumir ese pago. 

-¿En relación al pliego, lo obtenido hasta ahora, que sabor les da a ustedes? 

Bueno, es un sabor desagradable. Primero, porque la ministra de educación se ha negado a conversar con nosotros diciendo que nosotros no somos los maestros que representamos al magisterio. Usted entenderá que el magisterio está paralizado al 100%, lo que pasa es que siempre ha negociado con su propio sindicato que está en manos del CEN del SUTEP, que está en manos de Patria Roja. Dicen que ellos tienen la legalidad, pero la legalidad tiene que estar en función de la legitimidad; quiere decir que si los maestros están con nosotros, nosotros tenemos la legitimidad. Nosotros somos las personas que debemos de tener la representatividad para solucionar nuestro pliego de reclamos. Yo represento a las 25 regiones del país, cada región ha elegido su representante regional a través del voto universal: un maestro, un voto. Ellos son los que han hecho la elección para poder representarles en este Comité de Lucha y por lo tanto nos hemos acercado al Ministerio de Educación, pero nos hemos visto en la necesidad de optar por que se forme una comisión mediadora, formada por los voceros de las bancadas del Congreso para buscar una salida a esta problemática. 

-¿El hecho que no les hayan recibido y no haya habido un trato directo es una de las cosas más desagradables para ustedes? 

Sí, es una falta de respeto, no solo al magisterio, sino a todo el país. La Ministra se lleva los frejoles gracias al pueblo peruano, por respeto y dignidad debería tomarse la facultad de recibirnos y hablar directamente. Los problemas se tienen que solucionar dialogando, conversando. Eso no quiere decir “solucióneme este pliego inmediatamente” en una negociación hay cosas que se pueden ceder, tanto una como la otra parte. 

-¿Hay posibilidad de que se retome el dialogo? 

Sí, hemos tocado las puertas de la Iglesia, también de las mismas bancadas del Congreso, por otro lado estamos buscando una relación directa con el Ejecutivo, con la PCM. Buscamos un espacio de apertura del dialogo. Hemos venido bregando contra la versión de que los maestros nos oponemos a las evaluaciones. Aclaramos que en esta ley de Reforma Magisterial, en el articula 23, se menciona que la evaluación del desempeño docente es condición para su permanencia en la carrera. Nosotros los maestros estamos obligados y exigimos que se haga una evaluación permanentemente, pero que sea una evaluación formativa, que no se haga desde el pupitre, que se haga contextualizada de acuerdo a la realidad de los pueblos. Sin embargo, existe el interés de hacer una evaluación con algunas condiciones con las que se nos quiere llevar al abismo laboral. El fin de esta evaluación es despedir, dejar a miles de maestros en la calle. 

-Durante la huelga ¿qué papel ha estado jugando el CEN del SUTEP? 

Primeramente se han sumado a cantar el mismo huayno que el Ministerio de Educación, existe una comparsa porque nada los diferencia en un momento en que se reforzando esta orientación neoliberal. En ese contexto, se ha sumado a satanizar la huelga, diciendo que no somos reconocidos, que somos minoría y nos han tildado de varios colores, como un arcoíris. Todas esas cosas en la práctica se han caído. Nosotros estamos demostrando que no somos como nos han pintado. Creemos importante que así como hemos sido recibidos por las bancadas y el propio ministerio, quede claro que no somos lo que se decía de nosotros. Se dice, por ejemplo, que somos parte de una fracción radical, que tenemos vinculación con movimientos radicales, senderistas. Pues bien, yo procedo de la provincia de Chota, cuna de las rondas campesinas del país; aparte de ser maestro, soy rondero, trabajo con hijos de ronderos, mi padre es rondero, mis hermanos son ronderos. Yo cumplo con mi turno de ronda. Allí no hay espacio para estas opciones radicales, por el contrario, hemos contribuido con la pacificación del país, ahí no hay espacio para estas fracciones. Ratificamos acá que nosotros no somos violentistas, no somos grupos radicales porque en esta huelga nacional indefinida hemos limpiado también a nuestro gremio. En esta huelga no hay oportunidad para caudillos, oportunistas, detrás de esta huelga no hay un interés personal, ni social, ni político; pero si deslindamos con gentes que siempre traicionaron nuestra causa, que han vendido nuestras huelgas. 

- En relación a eso ¿qué tareas quedan para después de la huelga? Porque de hecho ha surgido una nueva dirección a nivel regional y nacional. 

Será en otro momento que pensemos en eso, ahora estamos centrados en la huelga, se debe resolver nuestro pliego de reclamos, primero están nuestros alumnos y luego, si las bases nos dan la facultad, convocaremos a un Congreso Nacional y veremos el destino, la organización y la institucionalización de nuestros gremios. Somos respetuosos, a nosotros nos encargan dirigir esta huelga, pero soy un profesor de aula y regresaremos a las aulas y demostraremos que estamos cumpliendo con la tarea encargada. Y bueno, pedirles a los maestros del país que tenemos que mantenernos firmes, no solo en las calles sino también en esta gran unidad. 

-El gobierno uso el sambenito de que eran grupos radicales para deslegitimar la lucha, no lo consiguió ¿qué es lo más contundente como respuesta a ese ataque? 

Son ataques y cada vez que el gobierno ha salido a hablar de eso, ha alimentado y fortalecido nuestra unidad porque es mentira. Creemos importantes también que quienes salen a los medios para decir que no tenemos la razón, son gente que nunca pasaron por una escuela rural, por una educación pública. Por eso no solo el magisterio ha estado en esta lucha, se han sumado jóvenes universitarios, profesionales, grupos étnicos, la CGTP, las rondas campesinas, también los padres de familia, nuestros propios estudiantes han estado con nosotros en todos los rincones de la patria. Es decir, cuando usted sale a luchar por una causa justa del pueblo, no está solo. Pero desgraciadamente también habrá que responsabilizar al gobierno, que no solamente ha satanizado nuestra huelga sino que como producto de ello, hemos dejado dos maestros en el camino, una en un accidente de tránsito y otro por un infarto camino a Lima. También tenemos a varios maestros hospitalizados. Es decir, en el Perú, cuando los trabajadores salimos a las calles a pedir nuestros derechos, dicen que somos terroristas, violentistas, pero cuando estamos en campañas políticas o en un proceso eleccionario, somos ciudadanos. 

¿En qué momento está la huelga? 

Pensamos que hemos llegado a la cúspide, vamos a ver de qué manera en esta semana se desarrolla la huelga. El Comité Nacional de Lucha está viendo que toda vez que no hemos sido escuchados, no descartamos someternos a una huelga de hambre. Por otro lado pedimos también a los maestros que nos mantengamos firmes. Creemos importante que nuestras reivindicaciones sean resueltas, nuestros reclamos son justos. 

-¿Un mensaje final para los maestros de América Latina? 

A los maestros de Chile, Argentina, Colombia, Brasil, Ecuador, agradecerles las muestras de solidaridad que hemos recibido. Creemos importante que los maestros a nivel de América Latina nos sentemos a conversar en un evento también orgánico y llamar a todos los maestros, no solo de América Latina sino de todo el mundo para contrastar nuestras experiencias y unirnos porque este es el momento que las fronteras nacionales no deben aislarnos.

Fuente original: http://portaldelaizquierda.com/

martes, 9 de junio de 2015

DEBATE: LA IZQUIERDA NO PUEDE PERDER IDENTIDAD




La derecha neoliberal se encuentra dividida no en tres, sino en más de una docena de candidaturas para el 2016. La izquierda en dos, pero parecería que la vida misma dependiera de su unidad. Si el objetivo son votos y congresistas podría pensarse que toda suma aumenta la posibilidad de “victoria”. Si el objetivo es cambiar el país, no digamos sus estructuras capitalistas, sino cambiar el régimen político y el modelo económico, entonces no todas las sumas sirven.

Hablar de unidad sin decir para qué y con quién puede ser el camino a la nada. Y si se quiere salvar a la izquierda, por ese camino se le conduce a su fin inexorable. Porque puestos a pensar en votos, como eje central de la estrategia electoral, hay que a pensar en aliados. Y en ese caso todo vale en la lógica de ganar más votos, hasta unirse con Kuczynski, pasando por Toledo y empezando por Yehude Simon. Quienes son partidarios de esta lógica tienen hasta el argumento listo: todo se justifica con tal de cerrarle el paso a Fujimori y García, como si los otros fueran mejores. Así se pasó la vieja izquierda los últimos 25 años, buscando un atajo, apostando siempre por el mal menor que le llevase de dama de compañía. Por eso fue parte del gobierno de Fujimori en sus inicios, de Paniagua, de Toledo, y hasta de Humala en su primer año cuando ya había pactado con la derecha.

Si el 2016 la izquierda sigue ese camino de componendas pensando esencialmente en los votos, no quedará nada de ella. ¿Acaso no basta con haber incinerado a Susana Villarán, que empezó siendo la esperanza de millones de los más pobres y terminó arropada solo por los votos en los distritos más pudientes de la capital? Eso de tocar con la izquierda para llegar al poder y luego tocar con la derecha para gobernar, no es nuevo, pasa con un sector de la izquierda latinoamericana. ¿Acaso Dilma, Ortega, Bachelet, Kirchner o Tabaré Vázquez, representan un cambio en relación con el capital transnacional o los grupos de poder? Todo lo contrario, gobiernan con las derechas en todos los casos, aun cuando tienen espacio para optar por un camino independiente.

Es el realismo político que aconsejan intelectuales como Steven Levitsky. De lo que se trata dice en su artículo “¿Una nueva izquierda?” es que la izquierda sea redistributiva, que reduzca la desigualdad, que tenga un programa redistributivo, solo eso. El modelo económico según Levitsky no le importa a la gente, tampoco el régimen político en el que se sustenta este modelo colonialista, depredador y profundamente antipopular.

Ser anticapitalista o antimperialista no da voto sostiene Steven Levistsky en el mencionado artículo. ¿Entonces cómo explicar el triunfo de Humala en primera vuelta el 2005 y el 2011? ¿No fue acaso su programa nacionalista lo que le conectó con la población? ¿No fue acusado de chavista? ¿No fue considerado un peligro por el Departamento de Estado USA? Aun así derrotó a toda la derecha. Su programa fue nacionalista y por tanto antimperialista por eso ganó. Otra cosa es que haya traicionado, pero eso no invalida el programa que le llevó al gobierno. Dicho sea de paso, ese programa no salió de la cabeza de Humala, ni de su entorno. Fueron banderas de la movilización social desde la caída de Fujimori, así que en buena cuenta lo puso la gente.

No se trata de ser ultimatistas. Quienes pensamos que el sistema capitalista es la fuente de todos los males, no podemos pasar por alto que el camino para confrontarlo, en nuestros países, pasa por ser antimperialista. Ser antimperialista es ser democrático, porque nada más ajeno a la democracia que imponer los intereses de las grandes potencias a los países más atrasados anulando así sus posibilidades de desarrollo. Ser democrático implica cuestionar un régimen político que se sustenta en una Constitución fraudulenta al servicio de la coima y la impunidad. No hace falta agitar el programa máximo, basta plantearse tareas en defensa de la soberanía nacional y radicalmente democráticas para abrir un proceso de grandes transformaciones estructurales.

Estamos de acuerdo con Levitsky que hay que sacar a la vieja guardia fracasada, que hay que guardar los viejos símbolos (no abandonarlos necesariamente), y que hay que repensar la base social. Pero esto último quizá, estando de acuerdo con ello, refleje un enfoque diferente. Porque no se trata de que la izquierda tenga “su base” aquí o allá. Ese sector social capaz de poner a la derecha de rodillas, no será base de nadie. Lo nuevo de los cambios que se producen en el mundo es que el sujeto social se ha convertido en sujeto político. Podemos en España es la expresión política del 15-M, el MAS en Bolivia nació como instrumento político de los campesinos y pueblos originarios. Estos fenómenos nuevos se producen justamente por la crisis de los viejos aparatos no solo de la derecha sino también de la izquierda.

Entonces, de lo que se trata es de lograr un espacio en el que esas fuerzas sociales que se expresaron en la victoria de Humala y que luego se volvieron contra él mismo puedan articularse como sujetos políticos. La izquierda que apuesta por cambiar el país, no solo ganar votos, tiene la inmensa responsabilidad de hacer eso viable, reconociendo sus limitaciones. En buena cuenta, no es la unidad con la izquierda acomodaticia lo que debe importarle -aunque suenen los cantos de sirenas- sino el pueblo y sus múltiples expresiones de organización. Ese pueblo que enfrenta los emprendimientos mineros como Conga y Tía María es el que debe importarnos, así como los campesinos, trabajadores, pobladores, que resisten los paquetazos del gobierno, los jóvenes que enfrentaron la ley “pulpín”, y por supuesto los sectores medios de las ciudades artos de la corrupción y la inseguridad.

La clave, una vez más, es el programa. No basta cobrar más impuestos a los ricos, eso es contentarse con las migajas que sobran en su mesa. Lo que hace falta es recuperar la soberanía sobre nuestros recursos energéticos y naturales para ponerlos al servicio del desarrollo agrario e industrial. Lo que hace falta es enterrar la constitución del 93 vía una Asamblea Constituyente democrática y representativa, que devuelta al pueblo su derecho soberano a decidir los cambios que hacen falta para enrumbar nuestra patria, junto a los pueblos de Latinoamérica, hacia nuestra segunda independencia.

En ello reside el futuro de la izquierda, en ser parte de lo nuevo, no en reciclar lo viejo. Espacio hay para ello, por tanto apuntar bien y no apartarnos del camino. La coherencia política es tan necesaria como el programa.

Tito Prado ,Lima 08-06-2015

MPGT – Frente Patriótico

CONSTRUYENDO EL FRENTE AMPLIO

miércoles, 27 de mayo de 2015

UNIDAD CON QUIEN Y PARA QUE







Mucho se escribe sobre la división de la izquierda pensando que unida nos salvará del holocausto. Ello parte de un supuesto falso porque la izquierda en el Perú está débil no fuerte, basta ver el drama de las inscripciones. La izquierda esta reducida, marginalizada, electoralmente no supera la valla en modo alguno. La unidad en sí misma no cambia esa situación.

Entonces empecemos por reconocer la realidad. Los deseos y buenas intenciones pueden parecer ingenuidad pero en política se traducen en acciones. Pretender la unidad de toda la izquierda es un deseo bien intencionado pero ignora que la izquierda está dividida en dos proyectos distintos no solo para Perú sino para toda América Latina. 

De un lado, los que toman como referencia el modelo Lula, el social liberalismo post moderno (socialista de palabra, liberal en los hechos), cuya máxima ambición es humanizar el neoliberalismo, ponerle reglas pero sobre la base que no queda otra cosa que convivir con él. Del otro los que confrontan el modelo, proponen algo distinto y hacen de la integración latinoamericana una bandera. Los que aún con críticas, se ponen del lado de Venezuela, Ecuador y Bolivia y sus intentos de abrir un camino de independencia y soberanía. 

Son dos caminos diferentes aunque responden al mismo proceso de debilitamiento de la hegemonía norteamericana. Humala estuvo inicialmente con Venezuela, luego se alineó con Brasil  y finalmente se disciplinó en toda la línea a EE.UU.  Conforma el ala más de derecha del continente en la Alianza del Pacífico, al punto que acaba de autorizar el ingreso de tropas USA en suelo peruano justamente luego de que Obama decretase que Venezuela representa una amenaza para su país.

En toda esa transformación la izquierda peruana post moderna calló en 7 idiomas, justificando su silencio con la ilusión que ya vendría el esperado giro a la izquierda. Así desarmó por tres años a un gran contingente nacionalista que buscaba oponer resistencia. Luego de tanto palo y ya en el tramo final de su mandato, esa izquierda, apartada e ignorada, recién se anima a levantar cabeza buscando –como siempre- nuevos aliados en la derecha, como cuando pactó con PP para intentar sostener a la alcaldesa Villarán en su intento por la reelección. 

Esa izquierda acomodaticia está pagando sus desaciertos tácticos y estratégicos de los últimos 25 años. No es un problema generacional. No se arregla jubilando a los viejos. Eso es solo una parte del problema. El problema mayor es que esa izquierda optó por convivir con la derecha. Aún ahora siguen en esa línea. Basta leer a Nicolás Lynch sobre la necesidad de un pacto con la derecha (“El Estado soy yo”) para saber hacia dónde apuntan. Ellos son corresponsables del giro de Humala, le brindaron la Hoja de Ruta con la cual pactó con Toledo y Vargas Llosa abandonando el Programa de la Gran Transformación. 

Y sin embargo hay otra izquierda, comprometida con las luchas populares, especialmente con las luchas ambientalistas pues estas se han convertido en un eje de movilización. Hay muchos otros sectores que sin reclamarse de izquierda hacen frente a las embestidas del gobierno y sus aliados. Por eso, a pesar de la debilidad de la izquierda es posible un gran cambio. Son millones de peruanos, artos de los partidos tradicionales, que quieren algo distinto, un cambio de verdad. 

Se necesita un programa que retome las banderas fundamentales del Programa de la Gran Transformación. Debemos unirnos, en torno a ese programa. No a Conga. No a Tía María. Defensa del agua y la agricultura. No al modelo primario exportador. Otro modelo económico que priorice el agro y la industria. Soberanía plena sobre nuestros recursos energéticos y naturales. Defensa del medio ambiente, la naturaleza y el territorio de los pueblos originarios. Consulta previa vinculante. Nueva constitución, vía una Asamblea Constituyente que devuelva al pueblo el derecho soberano sobre su destino. 

El programa bastará para separar el trigo de la paja.

Tenemos que unirnos en primer término los que estuvimos en Cajamarca luchando contra CONGA y derrotamos a Yanacocha y al gobierno en dos oportunidades, en las calles y en las ánforas. Tenemos que unirnos los que luchamos junto a Tía María.  Debemos unirnos con los jóvenes que enfrentaron la ley pulpín, con los que luchan contra la discriminación de todo tipo, con los que enfrentaron la repartija y se movilizan permanentemente contra cada nuevo abuso. 

Esa unidad es una apuesta al futuro, no solo pensando en el 2016 sino en una perspectiva más estratégica pues no basta llegar al gobierno, hace falta construir un gran partido que fiscalice, controle y contrapese el ejercicio del poder. Hace falta organizar y movilizar al pueblo para hacer frente a la derecha.

Debemos enfrentar no solo al Apra y el fujimorismo sino a todos los neoliberales sea cual sea el ropaje que usen. Reducir la contienda al Apra y al fujimorismo es el principio de una nueva capitulación. Esa postura lleva a un pacto con sectores de la derecha y en concreto con el ollantismo. Como dice Hildebrandt, el ollantismo no es diferente, es peor. Y tiene toda la razón.

Tito Prado, MPGT – Frente Patriótico
CONSTRUYENDO EL FRENTE AMPLIO

lunes, 30 de diciembre de 2013

DONDE ESTÁ LA IZQUIERDA



Con esta pregunta, el columnista del diario La República Antonio Zapata empieza un análisis de la derrota de Tierra y Dignidad en las reciente elecciones municipales en Lima. Su artículo esboza las causas y termina proponiendo una política de acción para revertir ese resultado. La línea es hacer un “llamamiento a una coalición amplia, de la izquierda al centro”.

Para que no quede dudas sobre lo que llama  “centro” en su artículo insiste reiteradamente en colocar al Partido Humanista de Jehude Simons en tal definición. No se trata de mirar el pasado argumenta Zapata, sino de mirar hacia adelante.

El mensaje es claro. La izquierda, agrupada en el Frente Amplio se entiende, debe ir a la búsqueda del centro. Se habla del Partido Humanista, pero también de Acción Popular, Solidaridad Nacional y hasta de Perú Posible.
Encumbrados dirigentes del FA como Salomón Lerner, han declarado en el mismo sentido: hay que ir al centro. No es casual que al mismo tiempo que se abren a nuevos entendimientos con sectores de la derecha neoliberal seudo democrática, marcan distancian de  Gregorio Santos y el MAS. La explicación es simple. Para ser aceptados por el club de neoliberales definidos como “centro” hay que apartar a los “radicales anti mineros”. Por eso no extraño que al acto de desagravio a Goyo convocado por el MAS para responder a los ataques del gobierno no haya asistido uno solo de los partidos o dirigentes del Frente Amplio.

¿De que “unidad” hablan entonces? Por supuesto no es la unidad del pueblo y sus organizaciones lo que les interesa a la cúpula del FA sino la unidad con quienes les puedan prestar algunos votos para asegurar sus puestos en el próximo Congreso. Porque de eso se trata, de ganar algunas curules, nada más, ya que hace tiempo esa izquierda abandonó la lucha por el poder. Por eso elaboraron la “hoja de ruta” con la que Ollanta Humala se entregó a la derecha.

Ese giro que sugiere Zapata no es nuevo como se ve, ya ha sido aplicado antes de la segunda vuelta por el propio Ollanta con el auspicio de “Ciudadanos por el cambio” la corriente de Salomón Lerner, ex premier de Ollanta Humala y ahora hombre fuerte del Frente Amplio.

Es más, no ha sido necesario esperar a Fabre, ya en julio, cuando la protesta social contra la repartija puso al gobierno contra las cuerdas, el Frente Amplio se prestó al diálogo auspiciado por el premier Jiménez y cuyo único efecto práctico fue sacar al gobierno del fuego. Ahora no solo siguen en el dialogo versión II con el nuevo premier que tiene tanto peso como el de una mosca, sino que se han sumado a la Unidad Nacional que propicia el gobierno en torno al reclamo de delimitación marítima con Chile que se ventila en La Haya.

No importa que el gobierno en este tema haya seguido la misma política de “cuerdas separadas” del ex presidente García para justificar la apertura sin fronteras de nuestra economía a los capitales chilenos mientras se ventila la controversia de límites. Pronto se olvidó Ollanta de la propuesta nacionalista de defender nuestra soberanía económica del expansionismo chileno y de revisar el TLC con Chile que suscribió el gobierno del APRA sin que se haya discutido en el Congreso como corresponde por ser un tratado entre estados.

El gobierno de Humala es incapaz de asumir una postura digna y soberana ante el estado chileno. Con su prédica optimista ha dejado de tomar medidas de cautela y ha seguido animando una actitud de “aquí no pasa nada”. De ahí que los empresarios de la CONFIEP reunidos en Santiago con sus pares, no tuvieron rubor alguno en declarar que el gas del sur peruano debía ser vendido a Chile.

Así estamos, y en ese escenario el rol del Frente Amplio no puede ser más pérfido pues en nombre de la izquierda y de la gran transformación consuman una nueva capitulación de dimensiones históricas. Hablar de su postura de apoyo al proyecto de Ley universitaria impulsada por el congresista Mora de Perú posible, solo es agregar más de lo mismo. El Frente Amplio está jugado a sostener y apoyar al gobierno aún contra los intereses del país del país y de las grandes mayorías.

La última jugada es asustar con el golpe que estaría tramando el aprismo cuando el escándalo de López Meneses pone en evidencia que el único interesado en una salida de esa naturaleza es el propio gobierno.
Así pues tenemos que esa izquierda por la que llora Zapata, hace tiempo que abandonó su lugar junto al pueblo para pasar a convertirse en la izquierda que necesita la derecha.

Tito Prado
FRENTE PATRIOTICO
(Perú Para los Peruanos - Movimiento por la Gran Transformación)