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miércoles, 7 de septiembre de 2022

EL PARTIDO DE MARIÁTEGUI XX: FOLLETOS PUBLICADOS POR EDUARDO IBARRA

 

Eduardo Ibarra un combatiente de la generación del 50 está delicado de salud, internado en un hospital.

(07 de setiembre de 2022)

 

Por Miguel Aragón

 

A continuación, un repaso rápido y breve de los títulos de los seis folletos publicados por Eduardo Ibarra.

1.- El pez fuera del agua. Crítica al ultraizquierdismo gonzaliano, enero 2010

2.- El desarrollo de la teoría del proletariado y el problema de su denominación, junio 2012 

3.- Mao y Mariátegui, junio 2013

4.- El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui, setiembre de 2016 

5.- El partido de Mariátegui Hoy: Constitución, Nombre, Reconstitución, febrero de 2019

6.- La creación heroica de Mariátegui y el socialismo peruano. Planteamiento de la cuestión, mayo de 2022  

Hasta ahora, estoy informado que el intelectual comunista Eduardo Ibarra, ha publicado seis folletos entre los años 2010 y 2022. Los cinco primeros están formados por la agrupación de artículos escritos en diferentes oportunidades. (El sexto folleto todavía no lo conozco, así que no puedo afirmar ni negar que tenga la misma característica que los anteriores).

Si bien el primer folleto fue publicado en enero de 2010, los artículos incluidos en él, fueron escritos mucho tiempo antes. En la Introducción a ese folleto “El pez fuera del agua…”, se indicó: “El libro que tiene en sus manos consta de 34 artículos que representan una crítica multilateral al senderismo”, y agregó “La totalidad de estos artículos fueron escritos entre el 12 de diciembre de 2002 y el 18 de diciembre de 2003. Desde la segunda mitad de este último año (2003) muchos de ellos fueron publicados tanto en el país como en el extranjero”. Después, el autor informó que en uno de los artículos “he glosado algunas partes de mis artículos “El pensamiento de Mao. Planteamiento de la cuestión”, escrito el 25 de noviembre de 1998 y “El marxismo en su lexicón”, escrito el 27 de diciembre del mismo año”. 

Por la información señalada, podemos inferir que el primer artículo de Ibarra incluido en ese, y posiblemente en los seis folletos, data de la ahora lejana fecha del 25 de noviembre de 1998, hace más de 23 años. 

El primer folleto “El pez fuera del agua”, como se destaca en el subtítulo, estuvo dedicado a desarrollar una “crítica al ultraizquierdismo gonzaliano”.  

El cuarto folleto “El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui”, publicado en setiembre de 2016, según el autor estaba proyectado para ser editado en octubre de 2013. Entonces podemos suponer que los siete capítulos que lo forman, fueron escritos antes de esta fecha.

Este folleto, según el autor, estuvo dedicado a exponer el debate sobre el Partido Socialista del Perú y “tiene como fin establecer la verdad doctrinal y orgánica y esclarecer así el contenido de su reconstitución”. 

A diferencia del primer folleto, en el cual el autor criticó principalmente las ideas de Abimael Guzmán, en este cuarto folleto las críticas del autor están dirigidas principalmente a las ideas de Ramón García, complementado con una breve crítica a Miguel Aragón en el capítulo II “Mariátegui y el Leninismo”, y también una crítica a Gustavo Pérez Hinojosa en el capítulo IV “Un artículo revelador”

El quinto folleto “El Partido de Mariátegui Hoy; Constitución, Nombre, Reconstitución” publicado en febrero de 2019, según el autor “comprende un esbozo del proceso de constitución del PSP, una defensa de las razones de José Carlos Mariátegui para acordar el nombre de Socialista para su partido y, finalmente, una exposición sobre el contenido y La actualidad de la Reconstitución”. 

En este quinto folleto se recopilan artículos escritos entre el año 2007 y el año 2016. Desde el prólogo, el blanco principal de la crítica del autor en este folleto fueron las ideas de Ramón García. Complementadas con una crítica a Miguel Aragón en el capítulo III “Una Vez Más Sobre el Nombre del Partido del Proletariado Peruano Hoy”, artículo en el que, desde el primer párrafo se dedica a criticar a Aragón, llegando a mencionar su nombre más de 20 veces, en escasamente 12 páginas.

Por eso, al leer por primera vez este folleto, yo pensé y declaré que “Ibarra me ha hecho famoso”.   

Ahora, que yo, en parte estoy dedicado a revisar el desarrollo integral del pensamiento de Mariátegui desde fines de 1917 hasta comienzos de 1930, considero necesario revisar todo lo que se ha escrito sobre Mariátegui en los últimos años. Uno de los autores de obligada revisión es Eduardo Ibarra, con esta finalidad he escrito este ordenamiento de sus publicaciones.

 

Para contactos e información sobre los trabajo de Eduardo Ibarra escribir a: creacionheroica@yahoo.com

 


lunes, 24 de junio de 2019

ACERCA DE LA ACTUAL ÉPOCA HISTÓRICA



(14 de octubre de 2011 / 01 de marzo de 2016) (*) (**)
Por: Miguel Aragón
Próximo a iniciarse un nuevo Seminario sobre el Socialismo Peruano [que se desarrolló del 15 de octubre al 12 de noviembre de 2011], para comenzar considero necesario que debemos  tener  claridad acerca de la época histórica en la cual se encuentra actualmente la humanidad. 
 
Para entender el proceso del movimiento socialista peruano, resulta imprescindible comprender en qué condiciones históricas surgió este movimiento, y en qué condiciones históricas se ha desarrollado hasta la actualidad.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Como parte de las actividades que se realizaron en uno de los foros  frente unitarios, con fecha 07 y 10 de junio de 2005 divulgué, a través del grupo de correos “foro centenario”, dos comentarios titulados Defensa de la Experiencia Socialista. En ellos comprobé y señalé que uno de los principales aportes de la valiosa experiencia socialista que comenzó  en 1917 fue haber dado inicio a una nueva época histórica en el desarrollo de la humanidad, haber dado inicio a la época del socialismo
 
En esos comentarios señalé que era un error considerar que “vivimos en la época del imperialismo”, y que lo correcto era reconocer que a partir del triunfo de las revoluciones rusa (1917), alemana (1918) y húngara (1919) se había iniciado una nueva época histórica en el desarrollo de la humanidad. (Mariátegui expuso sobre esos tres procesos revolucionarios en las conferencias que dictó en la Universidad Popular en el año 1923. El resumen de sus exposiciones está  publicado en el libro Historia de la Crisis Mundial. Vuelvo a recomendar su lectura y estudio) 
 
LA POSICIÓN DE STALIN RESPECTO A LA NUEVA ÉPOCA HISTÓRICA
A mediados del año 2007 el comentarista Eduardo Ibarra comenzó a divulgar en forma amplia una ordenada relación de comentarios acerca del desarrollo de la teoría del proletariado mundial, y acerca de la lucha de tendencias en el desarrollo del movimiento socialista peruano. En los primeros documentos de Ibarra, divulgados en ese tiempo, destacaron los comentarios de dos ideas centrales, las cuales captaron mi atención. Según mi punto de vista, una de esas ideas era acertada,  y la otra idea  estaba equivocada. A comienzos del 2008 yo tenía la intención de presentar mis observaciones críticas, pero el ambiente para el intercambio de ideas, de un momento a otro se enturbio, por la seguidilla  de acusaciones e insultos que proliferaron en esos meses. 
 
¿Quién ganó con esos insultos e interrupción del intercambio y debate? Indudablemente que la gran ganadora fue la clase dominante. De manera similar, si ahora “caemos en el juego”, de los que se están dedicando a insultar para provocarnos y enturbiar el desarrollo del Tercer Seminario sobre Socialismo Peruano, la ganadora será la misma clase dominante, y el provocador también será el mismo provocador de fines del año 2007. Pero esto ya es anécdota, volvamos al tema que concita nuestra atención.
1.- Eduardo Ibarra, en los documentos que él divulgó el año 2007,  desde el comienzo resaltó uno de los fundamentos de la concepción materialista de la historia, al reivindicar que “el ser social determina la conciencia social”. A partir de ese acertado concepto, Ibarra elaboró sus conclusiones sobre el desarrollo de la teoría del proletariado. Hasta ahí estábamos de acuerdo con él, pero solamente hasta ahí.
 
2.- El segundo concepto que Ibarra desarrolló en ese entonces,  fue que al terminar el siglo XIX y comenzar el siglo XX la humanidad había ingresado a una nueva época histórica, a “la época del imperialismo”. Sin presentar mayor fundamentación ni análisis económico ni político que  sustentara su tesis, Ibarra se reducía a citar una supuesta afirmación de José Stalin. Ese era todo el sustento, que le servía de apoyo, para sostener sus conclusiones sobre la denominación de la teoría del proletariado. (Según Ibarra, en los últimos siglos la humanidad había atravesado por dos épocas: por la época preimperialista y por la época imperialista; y según él, a cada una de esas dos épocas históricas, correspondían dos épocas en el desarrollo de la teoría del proletariado, el marxismo para la primera época, y el marxismo-leninismo para la segunda época). 
 
A fines del año 2009, en uno de los tantos conversatorios en los cuales he participado a nivel de barrios y municipios en Lima,  se me presentó la oportunidad de exponer  “acerca de la situación mundial”, en uno de los barrios del municipio de San Juan de Lurigancho. Yo inicié mi exposición fijando mi posición sobre la época histórica, y se suscitó un debate con algunos de los asistentes, los cuales defendían la errónea tesis de que “vivimos en la época del imperialismo”. Cuando les dije que Stalin no había hecho tal afirmación, ellos insistieron en su errónea conclusión. Como ninguno de los asistentes teníamos a la mano el folleto de José Stalin  Los Fundamentos del Leninismo (abril de 1924), el debate de esa fecha quedó trunco. Lo que ahora paso a exponer, de manera muy breve, es continuación de ese anterior debate de ideas, lo cual es otra demostración más, que el presente Seminario no es “un punto de partida”, como piensa y pregona el caudillaje personalista, sino continuación de trabajos anteriores.
Después del evento del año 2009, he revisado más de 20 veces el mencionado folleto de Stalin, y en ninguna parte he encontrado que Stalin afirmara  que “vivimos en la época del imperialismo”. Incluso he cotejado dos ediciones del folleto, una soviética  y otra de procedencia china.
 
Lo que más se acerca a esa expresión, y se presta al uso incorrecto de las palabras de Stalin, es el siguiente párrafo, que trascribo in extenso:
       “El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria. O más exactamente: el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado en particular. Marx y Engels actuaron en el período prerrevolucionario (nos referimos a la revolución proletaria), cuando aún no había un imperialismo desarrollado, en un período de preparación de los proletarios para la revolución, en el período que la revolución en que la revolución proletaria no era aún directa y prácticamente inevitable. En cambio, Lenin, discípulo de Marx y de Engels, actuó en el período en que se despliega la revolución proletaria, cuando la revolución proletaria ha triunfado ya en un país, ha destruido la democracia burguesa y ha inaugurado la era de la democracia proletaria, la era de los Soviets.”(Stalin, Los Fundamentos del Leninismo, pag. 03) (los subrayados son míos)
Si revisamos con atención todo el párrafo, y no solamente la primera línea, podemos comprobar que Stalin, por un lado, en la primera línea escribió “época del imperialismo y la revolución proletaria”; y por otro lado, en las últimas líneas escribió “ha inaugurado la era de la democracia proletaria, la era de los Soviets”
 
Toda persona sensata, puede distinguir y sabe muy bien que “el imperialismo” y “la democracia proletaria” son dos realidades históricas diferentes y contrarias, que no se pueden confundir la una con la otra, y mucho menos se puede pretender reducir “la democracia proletaria” como si fuera sinónimo de “imperialismo”. Que se considere que “el imperialismo es la antesala del socialismo” lo cual nos parece correcto, no quiere decir que “el imperialismo y el socialismo sean lo mismo”. 
 
Si este primer párrafo, del folleto de Stalin, se puede prestar a la manipulación,  tergiversación y al uso incorrecto, por parte de quienes niegan que actualmente vivimos en la época del socialismo, los remitimos a otras dos expresiones del mismo autor, escritas  en el mismo folleto:  
 
En la pag. 46 Stalin afirmó: “(…) Por eso, en la dictadura del proletariado, en el paso del capitalismo al comunismo, no hay que ver un período efímero, que revista la forma de una serie de actos y decretos “revolucionarios”, sino toda una época histórica, cuajada de guerras civiles y de choques exteriores, de una labor tenaz de organización y de edificación económica, de ofensiva y retiradas, de victorias y derrotas. Esta época histórica no solo es necesaria para sentar las premisas económicas u culturales del triunfo completo del socialismo, sino también para dar al proletariado la posibilidad, primero, de educarse y templarse, constituyendo una fuerza capaz de gobernar el país, y, segundo, de reeducarse y transformar a las capas pequeñoburguesas con vistas a asegurar la organización de la producción socialista.”
Y en la pag. 55, Stalin precisó, con mayor claridad,  la definición de la nueva época:
Lenin tiene razón cuando dice que, con la aparición del Poder Soviético, “la época del parlamentarismo democrático-burgués ha terminado y se abre un nuevo capítulo de la historia universal: la época de la dictadura  proletaria”.
            Espero que  la lectura completa del mencionado folleto, ahora  no se preste a la manipulación. Queda claro que para Stalin (y también para Lenin) el nuevo capítulo de la historia universal, la nueva época histórica era la época de la dictadura del proletariado, es decir la época del socialismo. 
 
Ahora, entre nosotros, no se trata simplemente de intentar resolver el debate apelando a “lo que dijo tal o cual maestro del proletariado”. Si realmente queremos avanzar, tenemos que superar y erradicar de nuestro medio ese viejo estilo de “debate” superficial. Para nosotros lo importante es captar la esencia de los procesos económicos, sociales y políticos, y describirlos tal como se desarrollan frente a nosotros. Recordemos y reivindiquemos las enseñanzas de Marx y Engels en el Manifiesto de 1848:
 “Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados  o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. 
 
No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos. La abolición de las relaciones de propiedad existentes desde antes no es una característica peculiar y exclusiva del comunismo” (Ver Marx-Engels, Manifiesto Comunista, capitulo II)
El mal llamado “imperialismo”, no es otra cosa que el capitalismo que en determinadas condiciones históricas (al comenzar el siglo XX) ha adquirido las siguientes características: capitalismo monopolista, capitalismo  parasitario o rentista y capitalismo agonizante.  Este capitalismo monopolista,  no  dejó de ser capitalismo, ni se ha convertido en algo diferente al capitalismo, el capitalismo monopolista  sigue siendo capitalismo, pero en una fase diferente, en una fase superior. Por eso considero que el llamado “imperialismo” solamente es una fase del capitalismo, y no es una nueva época histórica en el desarrollo de la humanidad.
Por el contrario, el paso del capitalismo al inicio de la construcción del socialismo si fue  un cambio de época histórica. El socialismo que se comenzó a construir a partir de 1917, hace escasamente 90 años,  significó el inicio de un nuevo orden social, el inicio de una nueva sociedad, fue un cambio mucho más trascendente que el simple paso del capitalismo de una fase a otra fase también capitalista. 
 
MARIATEGUI SOBRE EL COMIENZO DE LA REVOLUCION SOCIAL
José Carlos Mariátegui demostró mucho realismo y a la vez gran optimismo en el desarrollo de las fuerzas nuevas, al analizar la nueva situación mundial que se había creado  a partir del triunfo de la Revolución Rusa de 1917.
En su primer conversatorio en la Universidad Popular   afirmó: “con la Revolución Rusa ha comenzado la revolución social”, y más adelante anotó “presenciamos la disgregación, la agonía de una sociedad caduca, senil, decrepita; y al mismo tiempo, presenciamos la gestación, la formación, la elaboración lenta e inquieta de la sociedad nueva”
Fundamentando la necesidad del proletariado peruano de conocer la crisis mundial, recomendó lo siguiente “En esta gran crisis contemporánea, el proletariado no es un espectador. Se va a resolver en ella la suerte del proletariado mundial. De ella va a surgir, según todas las probabilidades y según todas las previsiones, la civilización proletaria, la civilización socialista, destinada  a suceder a la declinante, a la decadente, a la moribunda civilización  capitalista, individualista y burguesa.” (Ver: JCM, libro Historia de la Crisis Mundial, primer conversatorio La crisis mundial y el proletariado peruano).  
     
  ¿QUÉ OCURRIÓ CON LA ÉPOCA DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO?

1.- Defensiva Estratégica del Socialismo.- 
 
Desde los inicios de la nueva época histórica (año 1917), la burguesía mundial movilizó todas sus fuerzas para aplastar a la naciente sociedad socialista. Se iniciaba así la larga etapa de Defensiva Estratégica del Socialismo. La necesidad de defenderse ante la agresión de las fuerzas reaccionarias captó y absorbió gran parte de las energías de la nueva sociedad proletaria. Al comienzo las fuerzas reaccionarias lograron interrumpir temporalmente la revolución alemana (1918) y la revolución húngara (1919), pero no obstante que movilizó a los ejércitos de varios países, la burguesía mundial fue derrotada por el naciente socialismo que se estaba comenzando a construir en Rusia. Después de tres años de lucha intensa, en el año 1920 el proletariado soviético  logró derrotar y expulsar a los ejércitos agresores. Esa fue una victoria táctica, dentro de la larga etapa de Defensiva Estratégica iniciada en 1917.
Pero ese triunfo del año 1920 no fue la victoria final contra la burguesía mundial. Veinte años después, en 1941  el pueblo soviético afrontó una prueba mucho más difícil, la invasión del ejército nazi-fascita alemán. En 1945, después de haber soportado heroicamente la invasión de la parte occidental de su territorio,  la contraofensiva del pueblo soviético logró derrotar al poderoso ejército alemán. Con esa Gran Victoria la revolución proletaria recibió un enérgico impulso en varios países de Europa Oriental y de Asia. Esa fue otra victoria táctica del proletariado.
Paralelamente a la agresión directa contra la URSS, la burguesía mundial movilizó al poderoso ejército imperial japonés para detener el avance de la revolución en China y en otros países  del sudeste de Asia,  agresión que también tenía el objetivo de cercar a la Unión Soviética. En 1945 las fuerzas revolucionarias chinas derrotaron y expulsaron al poderoso ejército japonés. Algo similar ocurrió en Corea, Viet Nam, y otros países del sudeste asiático. Esa fue otra victoria  que se sumó a las anteriores victorias tácticas del proletariado, que en términos generales seguía en condiciones de defensiva estratégica de la naciente sociedad socialista.   
Pero esa tampoco fue la victoria definitiva contra la agresión del capitalismo mundial, todavía faltaba y falta mucho camino por recorrer.  Las fuerzas de agresión y ocupación militares  francesas y norteamericanas ingresaron para ocupar algunos de los territorios que desesperadamente venía abandonando el derrotado ejército japonés. En 1949 triunfó la revolución del pueblo chino contra la clase dominante china que tenía el apoyo directo del capitalismo norteamericano. A los pocos años, los pueblos de  Corea del Norte y Vietnam del Norte también derrotaron y expulsaron a los ejércitos norteamericano y francés. Pero todavía no culminaba la defensiva estratégica del socialismo, la lucha por sobrevivir era una lucha dura y prolongada. 
 
En 1959 triunfó la revolución cubana en el continente americano, en 1962 el pueblo cubano derroto la agresión de la burguesía norteamericana en Bahía de Cochinos,  y el año 1975 las fuerzas de ocupación norteamericanas instaladas en Vietnam del Sur también fueron  derrotadas, derrota de la cual hasta ahora no se logran recuperar. Esa fue la última victoria táctica del proletariado en el mundo dentro de la  larga etapa de Defensiva Estratégica. 
 
2.- Equilibrio Estratégico del Socialismo.-
Con el triunfo de la revolución de Salvación  Nacional en Viet Nam del Sur, en el año 1975, concluyó la etapa de defensiva estratégica, y se dio inicio a la Etapa de Equilibrio Estratégico entre el Socialismo y el Capitalismo. Todo hace prever que esta etapa será mucho más dura y prolongada que  la etapa anterior. 
 
A partir de 1975, en los 14 países que ya habían iniciado la construcción del socialismo en Europa oriental, en el sudeste asiático y en América, después de derrotada y expulsada la agresión externa, se colocaron en primer plano los problemas internos de la continuación de la construcción  del socialismo. 
 
Desde 1950, con el triunfo de la revolución en China,  el problema ya no era como “construir el socialismo en un solo país”, sino como construir el socialismo en varios países. El proletariado de cada uno de los países en los cuales se había iniciado la construcción del socialismo, ahora tenía que descubrir la forma nacional de su propio socialismo, toda creación heroica es creación de una clase, es creación de un pueblo. (En la historia del socialismo mundial no existen “creaciones heroicas individuales”, la historia no la hacen “los genios”).  
 
Esa fue la causa principal de las disputas que se dieron en las filas del movimiento comunista internacional en la década de 1960, disputas que se cubrieron  con el velo de los mal llamados “debates ideológicos” (denuncias de “revisionismo”), cuando en el fondo las discrepancias eran por la búsqueda y la afirmación de su propio camino en la construcción del socialismo. Debemos entender que “el socialismo no puede ser calco y copia, sino creación heroica” del proletariado de cada país, partiendo de sus propias particularidades. 
 
En esta nueva etapa del proceso, surgieron, o mejor dicho afloraron a primer plano, dos problemas congénitos que se había venido arrastrando desde el comienzo mismo de la nueva época histórica.
El primer problema  era ¿cómo entender y como aplicar la dictadura del proletariado? En la mayoría de países socialistas se había caído en una desviación al asumir la forma de estados burocrático-militares, con el Partido Comunista y el Ejército Rojo como pilares fundamentales del nuevo estado.  Por el contrario, desde los mismos inicios de la nueva época,  muchos destacados socialistas del mundo, entre ellos José Carlos Mariátegui, reivindicaron la concepción marxista del Estado Comuna, del estado sin burocracia (básicamente sin partido), y sin ejército profesional.
Mariátegui en su Conversatorio 14 en la Universidad Popular, del 19 de octubre de 1923, al disertar sobre Exposición y Crítica de las Instituciones del Régimen Ruso  afirmó “La dictadura del proletariado, por ende, no es una dictadura de partido sino una dictadura de clase, una dictadura de la clase trabajadora” (Ver, JCM, libro Historia de la Crisis Mundial).
Afirmación que fue una contundente crítica a la desviación germinal como se estaba construyendo el socialismo en la Unión Soviética, desde los tiempos de Lenin y Stalin, desviación que más adelante se volvió extrema en la URSS y en los otros países socialistas. Estos  pasaron de ser países de “Estado Socialista”, a ser países de “Socialismo de Estado”, pero sin dejar de ser socialistas.   
 
            El segundo gran problema, que había que resolver en los países socialistas, en la nueva etapa de Equilibrio Estratégico, era ¿cómo construir el socialismo en países atrasados?, en los cuales el crecimiento capitalista había sido muy incipiente, y el proletariado como clase social era un sector muy reducido de la población. Cuestión fundamental, consecuencia del insuficiente crecimiento capitalista que habían heredado, y que puso en debate la función  de la ley del valor, la función del  mercado, los diferentes tipos de propiedad, y otras cuestiones  más,  propias de  la etapa inicial del naciente socialismo.  
 
 José Carlos Mariátegui demostrando el profundo conocimiento que tenía de las leyes de la construcción del socialismo y la gran visión de las perspectivas futuras, partiendo del análisis de la experiencia rusa y pensando en la construcción futura del socialismo peruano  afirmó lo siguiente  “…la función del socialismo en el gobierno de la nación, según la hora y el compás histórico a que tenga que ajustarse, será en gran parte la de realizar el capitalismo,- vale decir las posibilidades históricamente vitales todavía del capitalismo-, en el sentido que convenga a los intereses del progreso social(Ver. José Carlos Mariátegui, Prólogo a Tempestad en los Andes, Junio de 1927)
Si captamos lo esencial de esa tesis marxista de José Carlos Mariátegui, podremos entender a cabalidad la necesidad de la NEP en la URSS, y la necesidad de las políticas económicas de “reforma y apertura” que actualmente se vienen aplicando en China, Viet Nam y Cuba, como continuación de la construcción del socialismo, como parte de la tarea de realizar el capitalismo sin dejar de ser países socialistas. 
 
Los socialistas peruanos siguiendo el ejemplo de Mariátegui, tenemos la obligación de aprender de las grandes experiencias de inicios de la construcción del socialismo en otros países de Europa (Rusia), Asia (China) y América (Cuba).

A MANERA DE BREVE CONCLUSION.-
El movimiento socialista peruano  desde sus inicios (año 1918) ha surgido y se ha desarrollado en la época histórica del socialismo.
El socialismo no ha fracasado en el mundo, simplemente ha tenido algunos reveses temporales, siendo el más grave revés, la implosión de la URSS en 1990. 
 
La actual etapa de Equilibrio Estratégico, que forma parte de la actual época del socialismo, será una etapa muy dura y prolongada, que  posiblemente se prolongué por más de 100 años de duración. En esta etapa, a su vez,  se alternarán  varios periodos tácticos de flujos y reflujos, de repliegues tácticos y ofensivas tácticas.  Por ejemplo, la implosión de la URSS en 1990 ha producido  un reflujo, que ha repercutido y sigue repercutiendo en  el mundo entero.  
 
El desencadenamiento de la actual crisis económica capitalista, crisis de superproducción relativa iniciada el año 2007,  en los países capitalistas más desarrollados, y la vertiginosa irrupción  de luchas de masas de grandes movimientos sociales en varios países de África del Norte, Medio Oriente, Europa Occidental, América del Sur e incluso en América del Norte,  puede ser el síntoma de un gran viraje táctico en la lucha por el cambio social.
Actualmente los pueblos del Perú, América y el mundo entero   estamos atravesando un viraje táctico, pasando de un largo periodo de repliegue táctico, iniciado en 1990, con la implosión de la URSS y todas sus repercusiones en el mundo entero, a un periodo de ofensiva táctica iniciado el año 2011, con las grandes movilizaciones de masas en la mayoría de países del mundo, dentro de la gran etapa de Equilibrio Estratégico.
En la mayoría de países del mundo, la tarea del presente sigue siendo el fortalecimiento del frente unido  de los pueblos, para luchar de manera conjunta contra el enemigo común. Las grandes movilizaciones de masas que se están desarrollando actualmente en el mundo, son movilizaciones de masas agrupadas en organizaciones frente unitarias.  

(*) Moción presentada el 14 de octubre de 2011, como Materiales para el Tercer Seminario sobre Socialismo Peruano. Ahora (1 de marzo de 2016), nuevamente la vuelvo  a divulgar, con algunas correcciones de estilo, y con la premeditada intención de crear condiciones favorables para la conmemoración del próximo Bicentenario de Carlos Marx.
(**) Tercer reenvío, el 23 de junio de 2019, como contribución al debate en el movimiento Bicentenario y en otros movimientos).  

martes, 12 de marzo de 2019

COMENTARIO "EL PARTIDO DE MARIÁTEGUI HOY", PARTE I



11 de marzo de 2019

Estimado César Risso:

En la última edición de la revista digital “Creación Heroica” (del mes de marzo de 2019) usted ha publicado una breve reseña del nuevo texto de Eduardo Ibarra, titulado “El Partido de Mariátegui Hoy:…” (Más abajo trascribo  copia de la reseña que usted ha escrito)

        Como muchos socialistas en Perú, yo también estoy interesado en leer y estudiar todo lo que se escribe y publica sobre la acción socialista desarrollada por José Carlos Mariátegui y los activistas de su generación.

        Por ese motivo, le agradecería que me informe donde puedo conseguir la mencionada publicación de Eduardo Ibarra, o en todo caso, solicitaría que usted me suministre directamente cinco (05) volúmenes de la misma, para también compartirla con otros amigos estudiosos del tema. 

        Yo tengo varios escritos dispersos sobre el tema, y en setiembre de 2015 preparé un “Plan de Investigación 2015-2025” (cuya copia la reenvió como Archivo Adjunto) con la finalidad de reordenar mis propias indagaciones históricas.

En ese plan, mis inquietudes están ordenadas en 34 preguntas, de las cuales considero que las más importantes son  las primeras preguntas, sobre “las condiciones objetivas” en las cuales se desarrolló la gestión inicial de la generación de Mariátegui. Me parece que en toda investigación hay que comenzar por precisar los alcances y los límites de las necesidades y las posibilidades reales que puede desarrollar todo grupo humano, o todo personaje de la historia.

Abrigo la esperanza, que al revisar la última publicación de Ibarra, yo pueda  encontrar algunas de las respuestas a mis preguntas.

        Agradeciéndole por anticipado

        Atentamente

        Miguel Ángel Aragón


El Partido de Mariátegui Hoy: Constitución, Nombre, Reconstitución
de Eduardo Ibarra

César Risso

EN LA OBRA QUE COMENTAMOS, de reciente aparición, dice Eduardo Ibarra: “El presente libro comprende un esbozo del proceso de constitución del PSP, una defensa de las razones de José Carlos Mariátegui para acordar el nombre de Socialista para su partido y, finalmente, una exposición sobre el contenido y la actualidad de la Reconstitución.”

        El libro abarca los temas señalados en forma de polémica, sobre todo con el oportunismo de derecha, y en ocasiones con el de izquierda, con la finalidad de esclarecer la verdad histórica del proyecto de José Carlos Mariátegui de forjar un partido de masas y de ideas. Bajo esta forma, el autor procede a analizar el accionar y desarrollo teórico de Mariátegui, y a restituir la verdad histórica, enfrentando los burdos intentos del oportunismo de derecha, de deformar esta verdad con el afán de tratar de dar sustento histórico y teórico a su proyecto de un partido-amalgama, doctrinariamente heterogéneo, de clases.

        Con respecto al nombre del Partido del proletariado, Eduardo Ibarra recoge la experiencia histórica internacional del proletariado para señalar que, el nombre científico exacto de la vanguardia organizada de la clase obrera es Partido Comunista. Esto es así porque este nombre designa correctamente su contenido: liquidación de la sociedad de clases y construcción de la sociedad sin clases, es decir, la sociedad comunista. Pero señala a la vez, basado en esta misma experiencia, y en la actuación de Mariátegui, que el nombre que el partido del proletariado puede asumir en ocasiones difiere de su nombre científico. Esto corresponde a cuestiones político contingentes.

        Es este un aspecto en el que Eduardo Ibarra polemiza con García, pues este último reclama para todas las realidades y todos los momentos, que en la medida en que la tarea del proletariado es la lucha por el socialismo y su realización, entonces el nombre debe ser partido socialista.
        El autor se remite a los hechos y a las fuentes para demostrar el error y la tergiversación de García, quien intenta sustentar el nombre de socialista del partido en la obra de José Carlos Mariátegui con argumentos extraños a la propuesta del maestro.

        En la actualidad, debido al rol de los llamados partidos socialistas y comunistas, de traición al proletariado, de restauradores del capitalismo, de las gruesas desviaciones que condujeron a la derrota al movimiento obrero a nivel planetario, el autor propone cambiar de nombre a la vanguardia organizada del proletariado. El nombre científico correcto sigue siendo Partido Comunista, pero por las condiciones descritas, es necesario cambiar de nombre, aunque obviamente, con el mismo contenido, correspondiente a la misión histórica del proletariado.

        Eduardo Ibarra demuestra que Mariátegui no negó el nombre científicamente exacto del partido proletario.

        Conviene transcribir la siguiente cita para evitar confusión alguna en el lector: “Por lo tanto, si, según señaló [Mariátegui], entre los términos socialismo y comunismo no existe más conflicto que el originado por el cisma entre reformistas y revolucionarios, entonces se entiende que, al titular Socialista a su partido, estaba expresando su condición de Comunista.”

        Es decir, que el nombre de partido socialista fue usufructuado por los reformistas, y este hecho es el que se destaca en la contraposición con el comunismo, que es de los revolucionarios. Vale decir, que el contenido del socialismo, como primera fase del comunismo, no se vio afectado, y que por lo tanto con el contenido científico correcto y en determinadas condiciones político contingentes, se puede muy bien denominar a la vanguardia organizada de la clase obrera Partido Socialista, como lo propuso José Carlos Mariátegui.

        Con citas y fechas, analizando e interpretando los hechos, Eduardo Ibarra va demostrado sus aseveraciones respecto de las tergiversaciones del grupo revisionista, por demás groseras como podrá comprobar el lector. Eduardo Ibarra no arriesga una expresión especulativa, sin sustento. Se basa en los hechos y en las afirmaciones del Amauta.

        Otro aspecto que desarrolla Eduardo Ibarra en el libro que comentamos, es el del proyecto de organizar un partido de masas y de ideas. En su libro El partido de masas y de ideas de José Carlos Mariátegui, dice el autor: “Precisamente, partido de clase significa partido adherido a la verdad universal del marxismo-leninismo; y partido de masas significa: 1) militancia masiva de obreros y campesinos; y, 2) dirección efectiva sobre las clases trabajadoras organizadas.” (pág. 55)

        Si bien es cierto, en la práctica de los maestros del proletariado, el concepto de partido de masas y de ideas estaba implícito, José Carlos Mariátegui hizo teóricamente explícito dicho planteamiento. La expresión teórica no adquirió cuerpo de esta realidad sino después. José Carlos Mariátegui lo expresa abiertamente como la intención de organizar un partido de ideas y de masas. Cosa que no ocurrió por la necesidad de enfrentar al APRA, y que condujo a la creación de un partido de cuadros.

        Engels consideraba que la revolución, en toda la extensión de la palabra, es decir, como toma del poder y como construcción de la sociedad sin clases, debe ser obra no de una élite de iluminados, sino de las masas. Por lo tanto, el partido del proletariado como vanguardia organizada de la clase obrera, y de las demás clases explotadas, esto es, adhiriendo al marxismo-leninismo, asume conscientemente su papel histórico.

        Esto es lo mismo que Mariátegui planteó, al considerar que los comunistas saben bien que una revolución es una obra multitudinaria, y que es un proceso histórico.

        Como afirma Eduardo Ibarra: “Así, pues, el proyecto mariateguiano de un partido de masas y de ideas, corresponde completamente a la teoría marxista y a la experiencia histórica del proletariado.”

        Estos son dos de los aspectos acerca de los cuales el autor llama nuestra atención como partes del proceso de Reconstitución del Partido de Mariátegui.

        El intento de García de ser original en los temas tratados en el presente libro, o de parecerlo, a ultranza, lo ha llevado por el camino del oportunismo y del revisionismo. Su deseo de separarse intelectualmente de los demás “mortales”, lo ha conducido a creer que el vuelo de su pensamiento puede muy bien distanciarse de la realidad, acogiendo en su especulación interpretaciones que son originales, pero falsas. La negación de la verdad histórica tomando solo parcialmente algunos hechos, o simplemente adulterándolos, y con ello tratando de ser el mejor intérprete de José Carlos Mariátegui, es probablemente lo que describe el trabajo de Ramón García. Lo mismo puede decirse de su discípulo Aragón. El exacerbado ego de García lo ha llevado al subjetivismo.