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sábado, 16 de abril de 2022

LA REVOLUCIÓN CONTRA EL CAPITALISMO ES LA ESTRATEGIA

 


 Julio C. Gambina  15 De Abril, 2022

Publicado en Debates estratégicos

Los distintos procesos de crisis en la economía manifestados en este Siglo XXI tienen ahora expresión concreta en el terreno militar. El costo en vidas es elevado, pero también en gasto e inversiones inútiles para la sociedad mundial. Las guerras insumen recursos necesarios para atender las necesidades vitales de la humanidad y de la naturaleza. La guerra, en todas sus manifestaciones, son expresión de la disputa por la hegemonía del orden mundial. Lo era la “guerra comercial” declarada por EEUU contra China, como todas las confrontaciones derivadas de sanciones unilaterales generadas en el último tiempo, especialmente emanadas desde Washington y replicadas por los socios globales.

El horizonte cercano nos devuelve más penurias para la mayoría empobrecida del planeta, lo que requiere pensar en términos de construcción de alternativa. La estrategia para superar el momento actual, de crisis extendida, alimentaria, energética, económica, financiera, cultural, política, más pandemia y más guerras nos convoca a desplegar estrategias conducentes a limitar la ofensiva del capital contra el trabajo, la naturaleza y la sociedad, que definimos como anticapitalismo.

Nos queda claro que la situación de guerras explícitas, que arrastran a posicionamientos definidos en la institucionalidad mundial, caso de las resoluciones que se viene abordando en las Naciones Unidas y que parecen no tener límites, nos presenta un escenario de futuro inmediato de incertidumbre con perspectivas regresivas. En la coyuntura puede ejemplificarse la regresión con la suba de precios de alimentos y combustibles que sufren los sectores de menores ingresos, al tiempo que mejoran las perspectivas de apropiación de las ganancias de los capitales más concentrados del sistema mundial.

En otros tiempos de guerras se gestaron condiciones para la revolución y por eso, vale recuperar el desafío civilizatorio gestado a comienzos del Siglo XX.

La guerra mundial desatada en 1914 habilitó la revolución rusa en 1917, y entre sus principales consignas estaban la lucha por la paz y el pan, premisa para sustentar una propuesta de carácter anticapitalista y por el socialismo.

Son dos aspectos claves, la paz y los alimentos, que están en juego en nuestros días, en un escenario de agravamiento del cuadro belicista, especialmente en Europa, pero no solo.

Al mismo tiempo reaparece el temor inflacionario (8,5% anualizado, para marzo en EEUU y del 7,5% para Europa) en un marco de desaceleración de la economía. Las sanciones y bloqueos por la guerra en Ucrania impactan en la disminución de la producción y circulación y bienes y servicios en el sistema mundial. Es una realidad que agrava un cuadro de desaceleración económica que vive la economía mundial, solo contrarrestado por la fuerte expansión productiva de los llamados países emergentes, especialmente China.

Gasto militar

Con la guerra se estimula la expansión de la militarización y el consecuente gasto militar.

Ello ocurre en desmedro de otros destinos orientados a superar las falencias esenciales de millones de personas en el mundo, especialmente la alimentación. Dice la FAO:

“Hoy se producen alimentos más que suficientes para alimentar a cada uno de nosotros. Sin embargo, hasta 811 millones de personas siguen padeciendo desnutrición crónica, en medio de signos de disminución del impulso para alcanzar el Hambre Cero.”[1]

La caída de la producción de alimentos y sus exportaciones por las afectaciones productivas en territorio de guerra en Ucrania, más las sanciones del capitalismo desarrollado sobre Rusia, obstaculizando globalmente la circulación de bienes y servicios, impacta en la suba de los precios internacionales.

Es grave el tema en alimentos y energía, estableciendo serios límites para atender las necesidades básicas de los sectores más empobrecidos en el ámbito mundial, al tiempo que exacerba los problemas de arrastre de contaminación que afectan el cambio climático y la destrucción de la naturaleza.

La situación de guerra en Ucrania, en Yemen, o en Palestina, entre otros territorios, se despliega en un marco de expansión del gasto militar global y los argumentos presentados explicitan la necesidad de la “defensa”. Como cada país asume la hipótesis de conflicto de la amenaza externa, el resultado es un incremento del gasto militar de cada país con capacidad de intervenir en la disputa mundial. Ese argumento defensivo está azuzado por estrategias de inteligencia que inducen a un mayor gasto militar.

El crecimiento del presupuesto militar queda explicitado en las informaciones para 2020 del Banco Mundial (BM), quien se lamenta por la tendencia incremental, un 2,4% del PBI mundial, especialmente en pleno desarrollo de la pandemia por el coronavirus iniciada en marzo de ese año.[2]

Resulta interesante recoger los datos del SIPRI[3], que también informa el BM, en donde puede leerse:

“Las transferencias internacionales de armas importantes experimentaron una ligera caída entre 2012-16 y 2017-21 (-4,6 %). Sin embargo, las exportaciones de los Estados Unidos y Francia aumentaron sustancialmente, al igual que las importaciones a los estados de Europa (+19 por ciento), Asia Oriental (+20 por ciento) y Oceanía (+59 por ciento).”

Ahí puede entenderse los focos de la guerra, los territorios del conflicto y las hipótesis de confrontación. Agrega el informe:

“El mayor crecimiento en las importaciones de armas entre las regiones del mundo se produjo en Europa. En 2017-21, las importaciones de armas importantes por parte de los estados europeos fueron un 19 % más altas que en 2012-16 y representaron el 13 % de las transferencias mundiales de armas.”

Resulta curiosa la confirmación de Europa como destino principal de la venta de armas, lo que evidencia que el conflicto desatado a fines de febrero era parte de las hipótesis de conflicto previas. Completa la información destacando:

“Mientras continuaba el conflicto en Yemen y las tensiones entre Irán y otros estados de la región seguían siendo altas, las importaciones de armas jugaron un papel importante en los desarrollos de seguridad en el Golfo. Las importaciones de armas de Arabia Saudita —el segundo mayor importador de armas del mundo— aumentaron un 27 % entre 2012-16 y 2017-21. Las importaciones de armas de Qatar crecieron un 227 por ciento, lo que lo impulsó del vigésimo segundo mayor importador de armas al sexto.”

Es de interés verificar los territorios que concentran el flujo del comercio de armas y asociarlo a los intereses estratégicos del capital por la dominación de la producción mundial.

La misma fuente indica, para abril del 2021, un aumento del gasto militar para alcanzar los 1.981 billones de dólares, siendo EEUU, China, India, Rusia y el Reino Unido, los 5 mayores involucrados, totalizando en su conjunto un 62% del volumen global.

No debe sorprender que este gasto explicita las disputas que existen por la hegemonía del sistema capitalista mundial, por lo que no extraña que, junto a lo militar, la guerra se manifiesta como “comercial, financiera, productiva, tecnológica, monetaria, incluso, cultural”.

Ese conjunto de países define hoy los bloques de alineamiento internacional que arrastra a otros países, y desafía a pensar en términos de lucha en contra y más allá del régimen de la ganancia, lo que supone pensar en alternativas al orden global.

Estrategia alternativa

Son tiempos de desorden del orden emergente en 1945 e incluso de aquel unipolar emergente en 1991.

La debilidad del dólar y la aparición de una puja de varias monedas nacionales que intentan ser expresión del dinero universal, resulta una clara manifestación de la búsqueda de una nueva regularidad en la orientación del sistema global.

Mercancía y Dinero es la presentación del fenómeno capitalista en los estudios de Marx sobre “El Capital”, por lo que resulta de interés en una estrategia en contra del capitalismo analizar los fenómenos visibles en el proceso de extensión de la mercantilización. Una extensión dialécticamente obstaculizada por las sanciones que disparan iniciativas de nuevos circuitos de valorización en el ámbito mundial.

Los caminos de la mercantilización y la valorización de capitales es un proceso continuo desde los orígenes de la acumulación capitalista, que hoy se define con mayor visibilidad en el terreno militar.

El interrogante que muchos sostienen, apunta a comparar críticamente este gasto militar en expansión, con otro destino, alternativo, para enfrentar la desnutrición y el hambre. La respuesta no pude buscarse en razonamientos o apelaciones “humanitarias”, relativas al orden económico, social, político y cultural, sino en la esfera de la lógica de la ganancia y la acumulación derivada del régimen del capital. No existe el humanismo en el capitalismo, solo la ganancia y la acumulación.

Por eso, volviendo al inicio de la nota, el desafío humanitario del presente está asociado a la búsqueda de una alternativa civilizatoria, en contra y más allá del capitalismo. No hay espacio para la reforma, aun cuando la lucha por reivindicaciones reformista puede contribuir en una perspectiva de transformaciones profundas, revolucionarias.

En 1917 emergió una propuesta que abonó el imaginario social mundial por el socialismo durante décadas, incluso pudo construir un sistema mundial bipolar luego de la segunda guerra mundial en 1945, más allá de la opinión que pueda ofrecerse sobre el tipo de sociedad construida en la URSS hasta 1991. Incluso, la estrategia “tercerista” y variadas luchas por la liberación nacional y social fueron posibles en un marco de bipolaridad del sistema mundial.

Aquella búsqueda frustrada por el anticapitalismo y el socialismo, inspirada según sus seguidores en la crítica de la economía política y del propio capitalismo, estaba asentada en los estudios de Carlos Marx.

Con la caída de la URSS, se habilitó la recuperación de la teoría en origen, con los desarrollos de los nuevos tiempos y por eso nos motiva, nuevamente en tiempos de guerra, a pensar y proponer rumbos estratégicos en defensa de la humanidad y la naturaleza.

Se trata de construir imaginarios sociales colectivos, conscientes, sustentados en la des-mercantilización de la cotidianeidad y una práctica extendida de autogestión y trabajo comunitario. Es algo que recrean concepciones del “vivir bien” o el “buen vivir” que recuperaron recientes reformas constitucionales en la región.

Buenos Aires, 13 de abril de 2022


[1] FAO. Metas de desarrollo sostenible, en: https://www.fao.org/sustainable-development-goals/goals/goal-2/en/

[2] Banco Mundial.(https://datos.bancomundial.org/indicator/MS.MIL.XPND.GD.ZS

[3] Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo. SIPRI. El comercio mundial de armas cae ligeramente, pero aumentan las importaciones a Europa, Asia oriental y Oceanía (14/03/2022); en: https://sipri.org/media/press-release/2022/global-arms-trade-falls-slightly-imports-europe-east-asia-and-oceania-rise

Fuente: https://contrahegemoniaweb.com.ar/2022/04/15/la-revolucion-contra-el-capitalismo-es-la-estrategia/

 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

LA ESCUELA AUSTRÍACA Y LA APOLOGÍA DEL CAPITALISMO

Foto: Rebelión.org

9 de noviembre por Julio C. Gambina

La escuela austríaca emerge hacia 1871, año del primer intento de gobierno obrero, con la Comuna de París, levantamiento y experiencia derrotada por la violencia de las armas con 30.000 muertos. Hacía pocos años, en 1867, se había publicado el Tomo I de El Capital, en donde se anticipaba que los expropiados (trabajadores o propietarios de su fuerza de trabajo) tenían derecho a expropiar a los expropiadores (capitalistas o propietarios de los medios de producción).

El eje de esta monumental obra se concentra en las leyes del valor y del plusvalor, sustentadas desde la abstracción, núcleo central del método en Karl Marx (1818-1883). El pase a consideraciones concretas del funcionamiento del orden capitalista se conocerá con la publicación por Friedrich Engels (1820-1895) de los borradores de Marx del Tomo II, recién en 1885; y del Tomo III en 1994. El razonamiento completo de Marx sobre la dinámica del capitalismo se completa con la difusión de su obra hacia 1894. El fundador de la escuela austríaca es Karl Menger (1840-1921), junto con William Stanley Jevons (1835-1882) y León Walras (1834-1910), quienes generan una ruptura epistemológica con la escuela clásica inaugurada por Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823). Según John Maynard Keynes (1883-1946), es Marx quien denomina “clásica” a la escuela iniciada con la “investigación acerca de la riqueza de las naciones” en 1776, la primera sistematización de los estudios económicos y la formulación originaria de la ley del valor-trabajo. Hacia 1871 no solo está completa la exposición de la ley del valor, sino que por primera vez se sostiene cual es el origen del excedente económico, la plusvalía o plusvalor, fuente de la ganancia y sus formas concretas de manifestación en la renta o el beneficio empresario.

Era la fundamentación acabada del socialismo como propuesta alternativa al capitalismo. Con esos antecedentes tiene lógica la respuesta “austríaca” y el origen de una nueva denominación a la corriente principal de la economía, ya no clásica, sino “neoclásica”. Los austríacos retoman la explicación del capitalismo, por eso “neo” y el argumento a derrotar es el socialismo en cabeza de Marx. El capitalismo ya está en su madurez y los estudios científicos, una vez sometidos a la crítica de Marx, mutan en “apología” del orden, de la propiedad privada y del libre cambio. Eso es la escuela neoclásica y la escuela austríaca, que sostendrá esos fundamentos con el tiempo, mediante los principales discípulos, caso de Eugen von Boehm-Bawerk (1851- 1914), cuya obra en polémica con Marx se publica en 1884, sustentando inconsistencias, cuya respuesta estaban en borrador hasta 1885 y 1894, con la publicación de los Tomos II y III de El Capital. Ludwig von Mises, (1881-1973) polemizó con Marx y en contra del socialismo en 1922, ya habiendo sucedido la revolución rusa y la primera experiencia por construir el socialismo vía planificación estatal.

Friedrich Hayek (1899-1992), premio Nobel de economía en 1974 (otorgado por el Banco de Suecia) y cuya máxima obra es “Camino de la servidumbre” (1944) se concentra en la crítica a la planificación y en la defensa de la libertad de mercado, de precios y la propiedad privada. Señala Perry Anderson : “Comencemos con los orígenes de lo que se puede definir como neoliberalismo en tanto fenómeno distinto del mero liberalismo clásico, del siglo pasado. El neoliberalismo nació después de la Segunda Guerra Mundial, en una región de Europa y de América del Norte donde imperaba el capitalismo. Fue una reacción teórica y política vehemente contra el Estado intervencionista y de Bienestar. Su texto de origen es Camino de Servidumbre, de Friedrich Hayek, escrito en 1944. Se trata de un ataque apasionado contra cualquier limitación de los mecanismos del mercado por parte del Estado, denunciada como una amenaza letal a la libertad, no solamente económica sino también política. El blanco inmediato de Hayek, en aquel momento, era el Partido Laborista inglés, en las vísperas de la elección general de 1945 en Inglaterra, que este partido finalmente ganaría. El mensaje de Hayek era drástico: “A pesar de sus buenas intenciones, la socialdemocracia moderada inglesa conduce al mismo desastre que el nazismo alemán: a una servidumbre moderna”.

Tres años después, en 1947, cuando las bases del Estado de Bienestar en la Europa de posguerra efectivamente se constituían, no sólo en Inglaterra sino también en otros países, Hayek convocó a quienes compartían su orientación ideológica a una reunión en la pequeña estación de Mont Pélerin, en Suiza. Entre los célebres participantes estaban no solamente adversarios firmes del Estado de Bienestar europeo, sino también enemigos férreos del New Deal norteamericano. En la selecta asistencia se encontraban, entre otros, Milton Friedman, Karl Popper, Lionel Robbins, Ludwig Von Mises, Walter Eukpen, Walter Lippman, Michael Polanyi y Salvador de Madariaga. Allí se fundó la Sociedad de Mont Pélerin, una suerte de franco masonería neoliberal, altamente dedicada y organizada, con reuniones internacionales cada dos años. Su propósito era combatir el keynesianismo y el solidarismo reinantes, y preparar las bases de otro tipo de capitalismo, duro y libre de reglas, para el futuro.

Las condiciones para este trabajo no eran del todo favorables, una vez que el capitalismo avanzado estaba entrando en una larga fase de auge sin precedentes su edad de oro , presentando el crecimiento más rápido de su historia durante las décadas de los ‘50 y ‘60. Por esta razón, no parecían muy verosímiles las advertencias neoliberales de los peligros que representaba cualquier regulación del mercado por parte del Estado. La polémica contra la regulación social, entre tanto, tuvo una repercusión mayor. Hayek y sus compañeros argumentaban que el nuevo “igualitarismo” de este período (ciertamente relativo), promovido por el Estado de Bienestar, destruía la libertad de los ciudadanos y la vitalidad de la competencia, de la cual dependía la prosperidad de todos. Desafiando el consenso oficial de la época ellos argumentaban que la desigualdad era un valor positivo en realidad imprescindible en sí mismo, que mucho precisaban las sociedades occidentales.

Este mensaje permaneció en teoría por más o menos veinte años.” Una cita larga pero necesaria, ya que en la escuela austríaca está el origen de las políticas “neoliberales”, que varias veces sostuvimos que eran ni nuevas ni liberales. No nuevas porque se inspiran en la antigua tradición austríaca, contra el socialismo y la crítica de la economía política y no son “liberales” porque para funcionar necesitaron del terrorismo de Estado de las genocidas dictaduras del cono sur de América desde 1973. Si en 1947 eran sector en minoría dentro de la profesión económica, hegemonizada por el pensamiento de Keynes, para 1976 con el Nobel a Milton Friedman (1912-2006) se consolida su papel hegemónico como corriente principal sustentada hasta el presente, más allá de matices entre distintas vertientes de la tradición neoclásica. Con la escuela austriaca se abandona la teoría objetiva del valor, con el eje en el estudio de la producción y la circulación, para sustentar la teoría “subjetiva” del valor, con eje en el consumo y la distribución sobre la base del libre comercio, el individualismo y la defensa de la propiedad privada de los medios de producción.

Los austríacos concentran la mirada en valor y precio, desde un enfoque a-histórico en los “bienes”, a contramano de la precisión de Marx en las “mercancías” y las formas del valor que desembocan en el “dinero” y por ende en la diferenciación entre valor de uso y de cambio, el doble carácter del trabajo materializado en la mercancía. Se trata de relaciones sociales históricas que no son asumidas desde la escuela neoclásica, claramente apologética del orden capitalista. Los austríacos remiten a la categoría de “escases”, por menos bienes que satisfacen necesidades sociales, por ende, son los bienes que tienen valor para esta corriente, sin considerar el papel del trabajo en el proceso de producción. Eso los lleva a pensar que no se pueden resolver todas las necesidades de la población y naturalizan la situación de escases y la imposibilidad de resolver la cuestión. Piensan en lo que existe, sin considerar la historia ni la posibilidad de producir los bienes necesarios para satisfacer crecientes necesidades históricas de la población. Desde esa tradición emergen hoy propuestas ultra liberales que disputan el sentido ante la extensión de la crisis. El derrumbe del este europeo y de la URSS, hace tres décadas, extendió la hegemonía ideológica del neoliberalismo y avanzó en un sentido común que niega la posibilidad de construir alternativa a los postulados de la corriente principal y del orden capitalista, cuyos sustentos son como señalamos apologéticos. Está en la sociedad construir nuevos sentidos en contra y más allá del capitalismo.

 

Ver en línea : http://juliogambina.blogspot.com/20...

Fuente: https://www.cadtm.org/La-escuela-austriaca-y-la-apologia-del-capitalismo

 

 


martes, 29 de diciembre de 2020

¿CÓMO TERMINAR CON LA POBREZA?

 


Ilustración: https://www.gamba.cl


La pobreza se puede combatir asumiendo la transición del capitalismo a otro modelo de producción y de distribución con eje en la satisfacción de las necesidades de la población.

28/12/2020

 

Confieso que siempre me llamó la atención el título del escrito fundante de la Economía Política: “Una investigación acerca de la riqueza de las naciones”, publicado por Adam Smith en 1776, año de la independencia de EEUU, el único país colonial que llegó a ser imperialista. Pero también el año del surgimiento del Virreinato del Río de la Plata, desplazando a Lima como asentamiento del poder colonial de la corona española e inaugurando una historia de colonización desde el sur de América, confirmada con la dependencia que hoy nos explica como sociedad subordinada en el capitalismo mundial. Lo que aprendí y relato es que la novedad para Smith era la “riqueza”, como nuevo fenómeno que merecía ser estudiado, ya que la sociedad hasta el advenimiento del orden capitalista, en un largo trayecto que involucra las revoluciones, agraria e industrial por varios siglos, entre el XIII y el XVIII, ofreció una historia de limitaciones materiales que condicionaba la vida en una norma de pobreza. La normalidad de la pobreza limitaba la expansión de la población y de la sociedad, tanto como la expectativa de vida. El excedente económico, producido desde tiempos inmemoriales, diferenciaba las condiciones de vida de los sectores dominantes sobre los dominados, pero el escaso crecimiento de la población y las condiciones de vida daban cuenta de los límites civilizatorios en los tiempos pre-capitalistas.

El capitalismo todo lo revolucionó, generando un desarrollo material sobre la base de la desposesión, explicado en genial síntesis por Carlos Marx en su “acumulación originaria del capital”. La formación del capitalismo es una larga historia de violencia y sujeción de muchos por unos pocos propietarios de medios de producción que ejercieron y ejercen la violencia desde el poder del Estado. Fue y es la violencia del capital la condición para la reproducción de la subordinación del desposeído a cambio del ingreso que le permita vivir en una sociedad mercantilizada. La mercantilización se extendió hasta nuestros días de un modo impensado hasta hace muy poco. Solo fue frenada por las luchas sociales en demandas de derechos, pero la transformación de esos derechos en mercancías, caso de la educación o la salud, entre otros, se aceleró en las últimas décadas, hegemonía liberalizadora desde los 80 del siglo pasado.

Ahora, con el desarrollo tecnológico y la emergencia de una pandemia, la producción circula, plataformas mediante, para extender el dominio del mercado, con la mediación del dinero, para asegurar las condiciones de reproducción social. El dinero, creación humana para favorecer la circulación de mercancías, es el que media entre las necesidades y su satisfacción, imponiendo la subordinación social a su acceso. Como la pobreza de la que habitualmente se habla es por “ingresos”, caso del 44,2% del último indicador de la UCA para la Argentina, o sea, casi 20 millones de personas que no tienen ingresos suficientes para una canasta de bienes y servicios, según lo que indica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, el INDEC. La solución sería entonces acercar esa masa de dinero a cada familia o individuos para resolver el tema, pero el problema es que la cantidad de dinero en circulación remite en el capitalismo a leyes económicas que los monetaristas replican como principios inviolables, aun cuando la propia historia económica o la realidad los desmienten.

Según los monetaristas no hay dinero para todos y todas, y, es más, restringen la concepción del “dinero” a la “moneda”, e incluso sugieren la eliminación de una moneda nacional por la subordinación lisa y llana a la de aceptación mundial, caso del dólar. La dolarización está entre sus propuestas privilegiadas. De este modo, solo resolverían aquellos que tengan acceso al dólar o a cualquier moneda de aceptación generalizada. La mayoría de los países están atendiendo la emergencia actual con emisión monetaria y de deuda pública, para atender la necesidad de no frenar la circulación y si pueden el proceso de producción. Es algo que resulta evidente en la gigantesca emisión que por estas horas hacen los principales Estados del capitalismo mundial, incluso muchos de escasa capacidad y poder, para atender la emergencia y la caída de la producción con sus secuelas de cierres de empresas, expansión del desempleo y caída importante de ingresos de la población más empobrecida.

Si la solución es proveer de dinero, y es lo que hacen los países con mayor poder económico, aun cuando la distribución de esa masa de dinero emitida no se distribuye por igual entre empobrecidos y poderosos, ratifican y acrecientan la desigualdad propia del capitalismo, beneficiando a los propietarios más concentrados de los medios de producción.

Queda claro que no alcanza con distribuir “dinero”, ya que la norma es la sujeción al proceso de producción y distribución capitalista. Por ende, si la pobreza quiere erradicarse habrá que pensar críticamente el modo de producción y circulación que define el sistema mundial, el capitalismo. ¿Es posible encarar un rumbo no capitalista? El principal condicionante es la propiedad privada de los medios de producción, cuyo desarme requiere de un proceso de transición hacia una perspectiva de propiedad comunitaria, asociativa y de autogestión, sin fines de lucro, con amplia tradición en la actividad mutual y cooperativa en nuestra sociedad. Está claro que no es un proceso de acto único, sino un camino a construir, de desarme y rearme, tal como podíamos imaginar con la transformación de la estafa de Vicentin en una empresa testigo para el cambio del modelo productivo de agro exportación hacia una perspectiva de producción bajo la concepción de la soberanía alimentaria en contraposición al agro negocio. La pobreza se puede combatir asumiendo la transición del capitalismo a otro modelo de producción y de distribución con eje en la satisfacción de las necesidades de la población.

Con Adam Smith y los clásicos de la Economía Política también aprendí que el capital es “trabajo acumulado”. Por ende, no son inversiones privadas las que hacen falta para activar la economía y resolver producción para distribuir y consumir; sino, organizar el trabajo de manera alternativa al mercado capitalista dominado por la propiedad privada de los medios de producción. No es una cuestión de dinero, sino de cómo organizar las relaciones económicas entre las personas. ¿Puede hacerse desde un solo país? Es mejor si la respuesta es global, integrada, pero la decisión de encarar un nuevo proceso que puede demandar mucho tiempo requiere ser ensayada. Ese ensayo hace mucho que se inició y con éxitos relativos se construye la expectativa de los pueblos por un mundo diferente. La Comuna de París en 1871 fue un intento de construir una nueva sociedad, que culminó con la violencia ejercida desde el poder para restituir el rumbo de la dominación para la apropiación privada. La revolución en Rusia en 1917 habilitó expectativas que devinieron en un orden bipolar hacia 1945 y que aun requieren de un balance histórico en tanto potencialidad de una sociedad alternativa, no mercantil ni lucrativa. Cuba en nuestra región expresa ese anhelo, ahora en un nuevo intento contra la dolarización. La idea de una sociedad alternativa se recreó en nuestros territorios a comienzos del Siglo XXI más allá del derrumbe del “socialismo real”.

Variados procesos se presentan como intentos por una nueva sociedad, incluso al interior de los países capitalistas. Las experiencias socio productivas son muchas, en una dinámica de autogestión y a veces más allá del mercado. Aun siendo marginales son parte de la experiencia social por la transición del capitalismo al socialismo, una enunciación que debe ser todavía definida desde la práctica social. En ese marco se discute el “vivir bien o el buen vivir, tanto como el socialismo comunitario o el de nuestro siglo. Son reflexiones sobre fines de un año atravesado por la complejidad de la pandemia con su secuela de muertes, la recesión y su impacto socioeconómico, y un debate por una sociedad alternativa, donde la resolución de la pobreza esté entre las prioridades sociales.

 

Buenos Aires, 26 de diciembre de 2020

 

Julio C. Gambina
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
Ciudad de Buenos Aires.
Celular whatsapp: +54 9 11 5502 0283

www.juliogambina.blogspot.com /face - twitter - instagram

 

 

https://www.alainet.org/es/articulo/210326

 

 


martes, 14 de junio de 2016

MACRI Y SEIS MESES DE GOBIERNO PARA ALFOMBRAR LA INSERCIÓN SUBORDINADA





Julio C. Gambina

ALAI AMLATINA, 13/06/2016.-  Los primeros seis meses del gobierno Macri sirven para preparar las condiciones institucionales de subordinación reclamadas por los grandes capitales.

El programa de máxima de los capitales apunta a bajar el costo del salario en el proceso de producción y circulación, y al mismo tiempo, abaratar las condiciones de explotación de los bienes comunes.

Los afectados son los derechos humanos de la mayoría trabajadora y los derechos ambientales.

El ajuste del primer semestre se consolida con una inflación que favorece a los formadores de precios y afecta a la mayoría empobrecida, al tiempo que desalentó la producción local y estimuló la producción externa, con invasión de importaciones que compiten y desalojan la producción local.

Inflación y recesión fueron dos efectos consecuencia de la política económica del gobierno Macri.

La especulación derivada de altas tasas impulsadas por el BCRA y festival de bonos externos emitidos por el Ministerio de Hacienda, asociado al acuerdo y pago a los acreedores externos hipoteca el presente y el futuro de la economía local a las demandas del capital externo.

Es más, en esta semana se anuncia el ascenso de la calificación del mercado de capitales de la Argentina.

Son tres las categorías de los mercados de capitales: a) la de los países capitalistas desarrollados; b) la de los emergentes (Brasil, India, China, otros); c) la de los fronterizos (sin confianza entre inversores externos).

La nueva calificación apunta a escalar de la categoría c a la b; a mercado emergente, y receptar así el interés de inversores internacionales que buscan mejores opciones de rentabilidad en el marco de la crisis capitalista mundial.

Apertura económica, liberalización e integración subordinada

Argentina ha sido aceptada como “observador” en la Alianza del Pacífico, remedo del ALCA luego de la derrota del 2005 y base de lanzamiento del acuerdo transpacífico, TPP.

Este acuerdo se propone disputar las relaciones internacionales en medio de la crisis capitalista y la emergencia de China como potencia mundial, con peso creciente en la región Nuestramericana de la última década.

La disputa global es por la hegemonía de la apertura y la liberalización de la economía mundial en crisis.

El papel del gobierno argentino es clave para modificar las relaciones de fuerza que se habían construido en el último tiempo y que habilitaban la discusión sobre integración alternativa.

Lo real es que las expectativas se frustraron por límites de los procesos de cambio político y la ofensiva de las clases dominantes.

Con Argentina definida en el campo de la subordinación a la política exterior de EEUU y la posible convergencia con el Brasil luego del “golpe blando neoliberal” se facilita la discusión al interior del Mercosur.

Allí, hace rato que Paraguay empuja la apertura y Uruguay ha dado señales de aperturismo (adhesión al TISA, más allá de su contramarcha). Solo Venezuela mantiene una posición crítica, por lo que resulta fundamental activar el movimiento popular “Nuestramérica mejor sin TLC” cuya versión local se despliega bajo la consigna: “Argentina mejor sin TLC”.

El gobierno Macri estará en la Cumbre de la Alianza del Pacífico en Chile EL 1/7 pregonando las ventajas del aperturismo, base para la atracción de inversiones externas.

Anticipará sus opiniones en el Foro Económico regional que realiza esta semana en Colombia y al igual que en Davos en enero, tratará de mostrar que no solo la Argentina es favorable a la circulación de los capitales globales.

El mensaje apuntará a señalar que la región está en un cambio de orientación hacia políticas de “mercado”, coherentes con lo que señalan los organismos financieros internacionales como “programa deseable” para nuestros países sudamericanos.

Convengamos que las dificultades para atraer inversiones no son solo para la Argentina, sino que la situación brasileña y en particular de Sudamérica en su conjunto, no favorecen la demanda de elevada rentabilidad ofrecida hasta hace poco tiempo.

La conflictividad no controlada por los gobiernos es un dato de la realidad y habilita a pensar en un escenario político abierto para disputar sentido social mayoritario para el proyecto del poder, o nuevas recreaciones de proyectos alternativos al orden capitalista en crisis.

Segundo semestre de ajuste y posposición de la recuperación

Todos los pronósticos auguran caída del PBI de la Argentina para el 2016 y quizá, recuperación para el 2017. Es cierto que alguna vez se rebota desde el piso de la recesión, pero consolidando una pauta de empobrecimiento estructural que supera todo parámetro histórico.

La pobreza crece y no remito a los picos de la pobreza, sino a los pisos que se consolidan en cada ajuste estructural acecido en este tiempo constitucional desde 1983.

En los 90 se consolidó un piso de empobrecimiento que fue extendido y luego reducido, pero aun así, el resultado logró estabilizar un nuevo basamento de la pobreza y la indigencia que modifica sustancialmente la estructura económica y social del país.

La Argentina de las clases dominantes y el gobierno se predispone, desde las nuevas condiciones políticas, a facilitar el funcionamiento del orden capitalista global, asegurando un papel dependiente y subordinado de la economía local al programa liberalizador de las transnacionales que actúan en el país, y de otras que son invitadas para la apropiación del trabajo social local.

¿Aceptará la población este destino de subordinación, o en vísperas del bicentenario de la independencia política se generan condiciones para avanzar en la independencia económica?

En 1910, año del centenario de mayo, el conflicto intentaba ocultarse en pleno despliegue de la inserción subordinada de la Argentina en la división internacional del trabajo liderada por Inglaterra.

Ahora, a 200 años del 9 de julio de 1816, Independencia de la Argentina, el conflicto social, especialmente de trabajadoras y trabajadores, discute el sentido de la inserción internacional del país y abre interrogantes sobre las condiciones de posibilidad para la independencia.

Buenos Aires, 13 de junio de 2016

- Julio C. Gambina es Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
www.juliogambina.blogspot.com