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miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA ESCENA CONTEMPORÁNEA EN DEBATE : PRIMERO LO PRIMERO



PRIMERO LO PRIMERO

 

David Aguinaga

15-12-25

 

Estimados compañeros y compañeras, disculpen por la demora en mi participación en la evaluación de la actividad del martes 09-12-25 y por entregar un avance cuando ya las preocupaciones políticas electorales -o anti electorales- crecen rápidamente, acaparando la atención.

Tal como ha procedido el c. Miguel, me parece que es útil efectuar aunque sea una pequeña evaluación de la realización de la primera reunión presencial-virtual de exposición y debate sobre el primer ensayo de José Carlos Mariátegui (JCM) en su “La Escena Contemporánea” (LEC), para hacer enseñanzas tanto sobre el tema en sí de aquella jornada, como de la organización de la misma.

 

I

 

Saber reconocer y saludar los aportes

Pienso en retrospectiva que lo primero que debimos hacer ese día, apenas terminó su exposición el c. Alonso, debía haber sido reconocer su importante aporte, su serio trabajo de investigación, bastante documentado, acompañado de importantes datos, sistematizaciones, reflexiones y recomendaciones, tanto en positivo como en polémica; así como del hecho, no menos importante, de que su exposición ya estaba lista en formato de texto y de ayuda expositiva desde mucho antes que el día acordado para aquella.

Sin embargo, comenzando por mi autocrítica, el comentario que por mi parte realice aquella ocasión -más allá de los varios aspectos de su contenido, que debo analizar más- no empezó haciendo tal reconocimiento, sino entrando de frente al debate. Al respecto creo que aún a mí veteranía, tengo que seguir aprendiendo y corrigiendo, porque, incluso, en un escenario de pocos participantes presenciales y virtuales, más allá de mis deseos, me salió ese individualismo pequeño burgués que tercamente acompaña, en unidad y lucha, a nuestro espíritu y camaradería socialista, que en mi caso llevó, repito, a no comenzar reconociendo sincera y constructivamente -y no formalistamente- el trabajo del c. Alonso. Visto desde el ángulo filosófico, absoluticé la lucha en detrimento de la unidad, y ya sabemos que sin unidad, identidad o compenetración de contrarios (o sea de distintos) no hay lucha de esos contrarios, así como sin su lucha tampoco hay unidad en desarrollo, la única unidad posible (complementariedad lo llama el c. Alonso). En filosofía marxista, el aspecto lucha de contrarios no significa necesariamente y siempre ENEMIGOS, ANTAGONISMO, significa sobre todo y generalmente, diferente, distinto, y hasta variante, que en algunos casos o en algunos momentos del desarrollo de las contradicciones pueden devenir antagónicos. Pero siempre esos contrarios, incluso cuando son contrarios antagónicos, están también en unidad, compenetrados, unidos; unidos y en lucha, en contradicción; donde, ciertamente, eso sí, el aspecto lucha, es el motor del proceso o fenómeno de que se trate, mientras que el aspecto unidad constituye el engarce o mutuo apoyo “contrapuesto” entre esos contrarios. Si lo vemos en términos universales, se trata de la unidad material del mundo, la concatenación universal, en el tiempo y el espacio, de los infinitamente distintos fenómenos, objetos y procesos particulares y la acción recíproca entre todos estos, en los diversos niveles de desarrollo del Universo; sobre lo que, semánticamente, resultaría redundante llamar unidad complementaria del mundo, en lugar de unidad contradictoria del mundo. Algunos afirman que la unidad es relativa y la lucha absoluta, pero a mí no termina de convencer esa afirmación, pensando que las múltiples contradicciones de diverso tipo y naturaleza realmente existentes, y sus reflejos subjetivos en la conciencia de los humanos, ambos aspectos contradictorios son relativos, pero conteniendo al mismo tiempo en su relatividad particular un pedacito, una expresión, de la unidad y lucha absoluta universal. Volviendo a nuestro caso, por lo tanto, este enfoque, metodológica, política y moralmente debe conducir nuestras relaciones entre cc. a partir de la unidad, discutir y debatir todo lo necesario hasta esclarecer y resolver teóricamente los problemas objetivos y subjetivos, para arribar a una nueva y superior unidad, y desde ello para avanzar mejor hacia una nueva práctica transformadora. Cierto que si las contradicciones se tornan ya muy hondas y persistentes, impidiendo la unidad en un determinado nivel, entonces, lejos de ese otro aspecto del espíritu liberal burgués y pequeñoburgués de la conciliación a como dé lugar (cuando ello conviene a sus intereses), luego de la necesaria lucha y decantación de posiciones, se tiene que pasar a otro nuevo nivel de relación, a aquel de más amplia de unidad y lucha (por ejemplo a la unidad de acción democrática anti reaccionaria) o hasta donde indique la evaluación del carácter de la contradicción respectiva. Pero eso solo lo dirá la vida y el tiempo y no debe haber prisa ni menos afán de que así se produzca, sino todo lo contrario, insistiendo en el estudio, discusión y mutua persuasión transformadora.

 

II

 

Alonso, en busca de la esencia particular del fascismo

Entrando ya al contenido de la exposición del c. Alonso, rescato y valoro su propósito y esfuerzo por precisar, dentro del conjunto de movimientos reaccionarios que se acrecentaron luego de la Primera Guerra Mundial, la Revolución rusa y la crisis capitalista post bélica, la particularidad del movimiento y la dictadura fascista italianos, y sus diversos componentes, extendiendo su esfuerzo de precisión del fenómeno fascista al examen de los movimientos reaccionarios internacionales del presente.

Y precisamente el núcleo más sustancioso y específico del análisis mariateguiano del fenómeno reaccionario burgués, esencialmente contrarrevolucionario antisocialista, al interior de la “Biología del fascismo”, lo encontramos en su parte final, “Los nuevos aspectos de la batalla fascista”, donde, luego de una narración y explicación de su contexto político nacional italiano, que con más énfasis es diferenciado de otras experiencias internacionales reaccionarias coetáneas que no alcanzan a constituirse en fascistas; penetrando así, por comparación y descarte, en la esencia particular del fascismo italiano. Al respecto, permítanme glosar una largas citas de JCM en esta parte final de su ensayo “Biología del fascismo”:

“El fascismo es la reacción, como casi todos lo saben o casi todos creen saberlo. Pero la complejidad del fenómeno fascista no se deja captar íntegramente en una definición simplista y esquemática. El Directorio [la dictadura militar del general Primo de Rivera en España, 1923-1930, nota mía] también es la reacción. Y, sin embargo, no se puede estudiar la reacción en el Directorio como en el fascismo. No solo por desdén de la estupidez fanfarrona y condecorada de Primo de Rivera y de sus secuaces. No solo por la convicción de que estos mediocrísimos tartarines son demasiado insignificantes y triviales para influir en el curso de la historia. Si no, sobre todo, porque el fenómeno reaccionario debe ser considerado y analizado ahí donde se manifiesta en toda su potencia, ahí donde señala la decadencia de una democracia antes vigorosa, ahí donde constituye la antítesis y el efecto de un extenso y profundo fenómeno revolucionario.”

Y en el siguiente párrafo, JCM ahonda y particulariza más el fenómeno y avanza a su esencia: “En Italia la reacción nos ofrece su experimento máximo y su máximo espectáculo. El fascismo italiano representa plenamente, la anti-revolución o, como se prefieras llamarla, la contra revolución. La ofensiva fascista se explica, y se cumple, en Italia, como consecuencia de una retirada y una derrota revolucionaria. El régimen fascista no se ha incubado en un casino. Se ha plasmado en el seno de una generación y se ha nutrido de las pasiones y de la sangre de una espesa capa social.”

“... El régimen fascista, finalmente, ha sustituido, en Italia, a un régimen parlamentario y democrático mucho más evolucionado y efectivo, que el asaz embrionario y ficticio liquidado, o simplemente interrumpido, en España, por el general Primo de Rivera. En la historia del fascismo, en suma, se siente latir activa, compacta y beligerante, la totalidad de las premisas y de los factores históricos y románticos, materiales y espirituales de una anti-revolución. El fascismo de formó en un ambiente de inminencia revolucionaria -ambiente de agitación, de violencia, de demagogia y de delirio- creado física y moralmente por la guerra, alimentado por la crisis post-bélica, excitado oír la revolución rusa. En este ambiente tempestuoso, cargado de electricidad y de tragedia, se templaron sus nervios y sus bastones, y de este ambiente recibió la fuerza, la exaltación y el espíritu. El fascismo, por el concurso de estos varios elementos, es un movimiento, una corriente, un proselitismo.”

 

III

 

Indagando sobre la esencia general del fascismo, y las condiciones materiales y subjetivas de su irrupción

Ahora, de todos esos elementos, sobre lo que es y no es el fascismo, comprendiendo con mayor profundidad la esencia particular del fascismo italiano, encabezado por el italianísimo Mussolini, se hace necesario avanzar en la comprensión de la esencia general del fascismo, más allá del solo fascismo italiano, tanto como movimiento político todavía fuera del poder, como cuanto ya se ha establecido como la forma particular de dictadura burguesa. Y una opinión más desarrollada sobre ello ya no lo podía brindarla en su plenitud JCM, debido sencillamente a que falleció en 1930, es decir, tres o cuatro años antes del arribo del nazismo y su führer Hitler al poder en Alemania -hasta hoy, la máxima expresión del fascismo en la historia de la humanidad, que incluso sobrepasó cuantitativamente lo escrito por JCM sobre el fenómeno fascista-; y pese a que no deja de sembrar que nuestro Amauta nos dejó al respecto penetrantes y visionarias observaciones, análisis y reflexiones sobre el movimiento reaccionario en Alemania y particularmente sobre los pasos dados en esa dirección por el mismísimo Hitler, recogidas particularmente en los tres tonos de artículos de JCM publicados bajo el título de “Figuras y aspectos de la vida mundial” (FAVM); donde no solo describe el avance del fascismo en Alemania, sino, sobre todo, las condiciones y las bases económico sociales, políticas y anímicas en que fermenta ese fenómeno contrarrevolucionario, revanchista y guerrerista; acicateado por las consecuencias de la aplicación del Tratado de Versalles, asustado por las amenazas revolucionarias espartaquistas, ensoberbecidos por la traición de la socialdemocracia alemana a la revolución y alentado por la burguesía europea y norteamericana para que enderezará su ofensiva sólo sobre la URSS. Por todo esto, la relectura no sólo de LEC sino de FAVM, me han convencido de la imperiosa no necesidad de estudiar y evaluar ambos libros juntos, no solo para alumbrar nuestra comprensión de la actual situación internacional sino, incluso, la existente en vida de JCM. Particularmente artículos de FAVM como (tomo I): “Hilferding y la social-democracia alemana”, “El fascismo y el monarquismo en Alemania”, “La nueva fase del problema de las reparaciones”, “Política alemana”, “La elección de Hindenburg”, “La escena húngara”, “El terror en Bulgaria”; (tomó II), “Política inglesa”, “Alemania en la Sociedad de las Naciones”, “Arístides Brianda”, “La huelga general en Inglaterra”, “La protesta de la inteligencia en España”, “La agitación revolucionaria en España”, “La crisis alemana”, “Nuevo gabinete alemán”, “H.G. y el fascismo”, “La decadencia de Inglaterra”, “La estación electoral en Francia”, “Occidente y Oriente”, “ “El gobierno de la gran coalición en Alemania”; (tomo III) “La insurrección en España”, “La constitución de Primo de Rivera”, “El 10° aniversario de la República Alemana”, “La conferencia de las reparaciones”, “La crisis de las reparaciones”, “La resaca fascista en Austria”, “La reacción austriaca”, “La crisis de los valores en Nueva York y la estabilización capitalista”, “Estilo fascista”, “Europa y la bolsa de Nueva York”, “Política alemana”, “La crisis doctrinal del socialismo”, “Tramonto de Primo de Rivera”, “Limitación de armamentos Navales”, “Tardieu y el parlamento francés”, “La conferencia naval de Londres”, “La juventud española contra Primo de Rivera”, “La liquidación de la dictadura en España”, “La política de ‘borrón y cuenta nueva’ en España”, “Intermezzo Berenguer”, “Tardieu batido”, “La conferencia de Londres”, “La crisis francesa”, “La crisis del régimen monárquico en España”, “Croquis de la crisis española”.

 

IV

Buscando el método para profundizar la comprensión de la visión mariateguina sobre el escenario de revolución y el fascismo

Sobre esta base, la segunda interrogante que me hacía en retrospectiva, corresponde al terreno metodológico (y quizás hasta didáctico) del estudio, exposición, debate y conclusiones sobre LEC y sus proyecciones al presente de la situación internacional, particularmente sobre la secuencia de las exposiciones y debates, preguntándome si lo más conveniente había sido comenzar por el primer ensayo colocado por JCM en su LEC.

Visto desde la teoría y el método, y también desde la actualidad y la experiencia de la primera exposición, tengo la impresión de que mejor hubiera sido empezar (o para no llorar sobre la leche derramada) lo mejor sería proseguir con un capítulo de LEC más relacionado con el contexto internacional de la Primera Guerra Mundial, la Revolución rusa y la lucha de clases mundial en el conjunto de los años 20 del siglo pasado, que, entre otros importantes componentes, hizo posible e inevitable el fenómeno fascista italiano; y al que luego sucedió otro mucho más fuerte, intenso y terriblemente reaccionario y anti humano, el nazismo.

Y ¿cuál es el capítulo de LEC que mejor cumple ese papel? ¿Semitismo y antisemitismo? ¿Mensaje de Oriente? A mí me parece que el que mejor lo cumple es “La crisis de la democracia”, seguido por “Hechos e ideas de la revolución rusa” y luego “Mensaje de Oriente”. La explicación parece radicar en que, a diferencia de “Defensa del marxismo”, donde hay ensayos que desde su título y más aún por su contenido se refieren a la historia y economía capitalista imperialista (“La economía liberal y la economía socialista”, “Determinismo marxista”, “El destino de Norteamérica”, “El caso y la teoría de Ford”, “Yanquilandia y el socialismo”), en LEC formalmente no sucede lo mismo. Por ello que, en los debates en torno a la primera exposición, fue ese punto, el del contexto general y específico del surgimiento y desarrollo del fenómeno fascista, uno de los más discutidos. Claro que en su primer ensayo en LEC, JCM señala y sintetiza brevemente el contexto mundial y europeo que condicionó y engendró el fenómeno fascista en Italia, pero sólo de pasado, dándolo como consabido, para penetrar de lleno en la particularidad, los componentes y hasta algunos detalles de ese fenómeno reaccionario en Italia. Necesitábamos en consecuencia leer o releer, y sobre todo reflexionar nuevamente, sobre el contenido de los demás capítulos de LEC para volver a empaparnos de la visión más detallada de JCM sobre la época, el período histórico, la economía imperialista capitalista, la crisis capitalista de post primera Guerra Mundial, ambiente propicio para el surgimiento de la revolución proletaria en Europa occidental, las nuevas revoluciones burguesas antifeudales y antiimperialistas en Oriente y el fenómeno contrarrevolucionario, como un requisito previo.

En el capítulo sobre “La crisis de la democracia”, particularmente en la parte dedicada a John Maynard Keynes y en el de “El Imperio y la Democracia Yanqui”, pero también “El sentido histórico de las elecciones inglesas de 1924”, “El debate de las deudas interaliadas” y “El pacto de seguridad” (para no hablar ya de sus artículos al respecto en FAVM) es donde JCM toca y repasa más detenidamente el contexto capitalista mundial en los años veinte del siglo pasado; haciéndolo de una manera muy concreta, podríamos decir hasta INDUCTIVA y no primero deductiva desde la teoría de los clásicos, ya que toda deducción hecha por JCM, guiándose y alumbrándose con la teoría marxista, la realiza a partir de la realidad directa que él vio y registró, así como de los razonamientos inductivos desarrollados desde esa palpitante realidad, por más rápidas y fragmentarias que hayan podido ser, como el propio JCM las califica.

 

V

LEC, “elementos primarios de… un ensayo de interpretación de esta época” (JCM)

Bien es cierto que desde el prólogo de su LEC, JCM nos advierte sobre el mejor método o camino que él encontró para iniciar y adentrarse en la comprensión de la escena contemporánea de la primera mitad de los años 20 del siglo XX, tan grávidos en acontecimientos revolucionarios y contrarrevolucionarios: “Agrupadas y coordinadas en un volumen, bajo el título de La escena contemporánea, no pretenden estás impresiones, demasiado rápidas o demasiado fragmentarias, componer UNA EXPLICACIÓN DE NUESTRA ÉPOCA [mayúsculas mías]. Pero contienen elementos primarios de un bosquejo o un ensayo de interpretación de esta época [reparemos cómo ya aquí aparece su opción de comenzar por los “ensayos de interpretación”. Observación mía] y sus tormentosos problemas que acaso me atreva a interpretar en un libro más orgánico.” Pero, a párrafo seguido dice algo más profundo aún en cuanto al punto de vista y el método científicos de estudio e investigación de la sociedad en esas sus circunstancias: “Pienso que no es posible aprehender en una teoría el entero panorama del mundo contemporáneo [¿ni “siquiera” su esencia, siguiendo los descubrimientos de Marx y Engels hechos teoría científica, y los desarrollos socialistas científicos de Lenin sobre el imperialismo capitalista, la situación internacional de aquel momento y del surgimiento del socialismo, como guías para la investigación particular y concreta? Pregunta mía]. Y avanzando todavía más en el ahondamiento y acercamiento de su mirada a esa dinámica esencia del devenir mundial de su periodo histórico y como particular método adecuado a determinadas circunstancias de desarrollo del movimiento, nos sigue diciendo: “Que no es posible, sobre todo fijar en una idea su movimiento.” Y, en base a esta visión materialista dialéctica, agrega la particularidad de su método de estudio, investigación y exposición de sus avances: “Tenemos que explorarlo y conocerlo, episodio por episodio, faceta por faceta. Nuestro juicio y nuestra imaginación se sentirán siempre en retardo respecto de la totalidad del fenómeno.” Teoría y método desde que los que a párrafo siguiente deriva, ya casi como por un “tubo”, su conclusión metodológica, y yo agregaría hasta técnica: “Por consiguiente, el mejor método para explicar y traducir nuestro tiempo es tal vez, un método un poco periodístico y un poco cinematográfico.”

Estas palabras, que no son simples frases lanzadas al viento, sino que expresan lo que realmente JCM realizó en medio de la lucha, esforzándose por transmitir una visión panorámica científica del mundo de aquel entonces al naciente movimiento socialista peruano; y que me recuerdan también aquellas escritas por el propio Amauta en otro momento, en un aniversario de Amauta, donde afirma que “no vale la idea perfecta, absoluta, abstracta, indiferente a los hechos, a la realidad cambiante y móvil, vale la idea germinal, concreta, dialéctica, operante, rica en potencia y capaz de movimiento”.

 

VI

La necesidad científica de abstracciones más profundas y generalizadoras

Sin embargo, creo también necesaria aquí una observación -al menos provisional- ante este enunciado de JCM sobre el desarrollo teórico en las condiciones de construcción germinal de la teoría para guiar la acción en momentos en que se estaba fundando el movimiento socialista en el Perú, y también en muchos otros países. Las acertados constataciones y reflexiones hechas al respecto por JCM para avanzar en la comprensión científico marxista de lo que sucedía en esos momentos en el mundo y en el Perú, no significa, no obstante, que antes o en esos años no hubiera también la necesidad en el movimiento socialista revolucionario mundial, y en su ulterior desarrollo en nuestro país, de un más profundo, sistemático e integral desarrollo teórico ascendente (“en un libro más orgánico”,  o varios más), como lo representó, por ejemplo, el gran trabajo intelectual de Marx para el desarrollo de la teoría científica de la economía política socialista con “El Capital”, el cual contiene una honda labor de abstracción y sistematización teórica, mediante profunda aplicación de la concepción y el método materialista dialéctico de Marx y de Engels para llegar a explicar la ley del movimiento y la estructura del desarrollo del capitalismo y su lucha de clases; sin que, por supuesto, ello haya dejado de partir de la realidad material del desarrollo del capitalismo en el mundo, particularmente en Europa occidental y singularmente en Inglaterra; pero ya un momento que exigía penetrar más hondamente, más allá de la superficie fenoménica de esa realidad, mediante grandes abstracciones, hasta alcanzar la quintaesencia de los “secretos” celosamente guardados por las apariencias y fetichismos de la economía burguesa capitalista, y ocultados por la teoría económica burguesa vulgar (en alguna parte había dicho Marx que si los seres humanos pudiéramos llegar directamente a ver y comprender la esencia de los fenómenos, la ciencia sería entonces innecesaria). Sobre esta base científica trabajada heroicamente por Marx -por lo demás, en condiciones económicas, familiares y de salud muy difíciles- ya en otros momentos y escenarios, se pudieron desarrollar otros grandes trabajos teóricos de aplicación más concreta, como por ejemplo, “El desarrollo del capitalismo en Rusia”, y luego de algunos años, ya en el escenario de la Primera Guerra Mundial, “El imperialismo fase superior del capitalismo”, ambos de Lenin. Trabajos que, a su vez, darían base científica más segura para avanzar nuevos análisis y síntesis concretas sobre cada país y sobre cada período histórico mundial, como sustento de los desarrollos programáticos, estratégicos, tácticos, como los que encabezó y desarrolló JCM en nuestro país.

 

VII

Algunas preguntas sobre nuestra actual presencia minoritaria en el escenario político y comunicacional

Otra interrogante que me visitó fue por qué la relativamente reducida participación cuantitativa de compañeros (para no hablar de que todos somos varones, de que no hay participación femenina y creo que, además, la mayoría adultos mayores, si no me equivoco). Cuatro compañeros presencialmente y creo que seis o siete virtualmente. ¿Qué puede estar significando ello, ya que la reunión había sido convocada con suficiente tiempo? ¿Será el hecho real de que los militantes de las izquierdas están más preocupados y ocupados en la fase final de la elección y representación legal de candidatos, además de la difícil situación jurídico política de persecución e injusta condena a Pedro Castillo, Betsy Chávez, Guillermo Bermejo, etc., por lo que en la programación de sus actividades políticas no priorizan la celebración de una notable efemérides ideológico-política fundacional del socialismo peruano? ¿Se sumará a ello el avance del ambiente navideño, fuerte en diciembre en los países católicos como el Perú, multiplicado por la intensa propaganda comercial? ¿Será tal vez un asunto generacional, según el cual quienes otorgamos importancia al legado teórico político de JCM vamos quedando ya relativamente pocos, mientras las nuevas generaciones de militantes y simpatizantes de las izquierdas tienen otras opciones y prioridades ideológicas, teóricas, políticas y culturales, fuertemente jalonadas por mensajes virtuales más intensos y atractivos desde sus celulares? ¿O será algo más profundo que el predominio de las superpuestas coyunturas electoral, navideña y la cuestión generacional y digital, expresando problemas estratégicos y tácticos más hondos? ¿Es que se ha acrecentado la distancia entre las vanguardias políticas, concentradas en la acción política inmediata, hoy principalmente electoral, y las vanguardias intelectual ideológicas? ¿O será, además, que algo debemos revisar sobre el enfoque y el método con que estamos trabajando está celebración del primer centenario de la publicación de LEC?

Muchas gracias.

 

 

miércoles, 22 de enero de 2025

¿PORQUÉ ESTUDIAR EL MANIFIESTO COMUNISTA?


(21 de enero de 2025)

Por Miguel Aragón

Con fecha 31 de diciembre, entre un primer grupo de conocidos, divulgué una propuesta de Plan de Estudios Individual, para ser desarrollado por el Método de Autoeducación.

Posteriormente lo he divulgado entre otros pocos interesados, y en los próximos días lo continuaré enviando a otros posibles interesados en revisar los conceptos fundamentales del materialismo histórico o concepción materialista de la historia.

Se sugiere que cada uno de los destinatarios, a su vez, comparta esta iniciativa con otros conocidos que estén interesados en estudiar estos conceptos básicos.

En este Plan de Estudios, el primer texto sugerido, es volver a estudiar el Manifiesto Comunista de 1848. Inicialmente, la propuesta era desarrollar el estudio de este primer texto, durante el mes de Enero -2025. Conversando con algunos de los destinatarios, hemos convenido, que el plazo para el estudio de este primer texto debe ser los meses de Ene-Feb 2025. De esa manera le damos tiempo a los que se han quedado rezagados.

Lo nuevo en este plan de estudios, es estimular que cada uno de los lectores escriba un breve resumen o comentario del texto básico. En nuestro medio no estamos acostumbrados a escribir resúmenes ni comentarios de los numerosos libros que leemos. Tenemos el mal hábito de leer por leer.

Para ayudar a nuestra propia evaluación en el avance del estudio, en los próximos días enviaremos un cuestionario de preguntas sencillas sobre el texto.  Estas evaluaciones serán de carácter personal y voluntario.

El objetivo de este plan, no es estudiar por estudiar algunos textos escogidos al azar.  No, el objetivo es prepararnos para aplicar los conceptos básicos del materialismo histórico a la interpretación y transformación de la realidad peruana, comenzando por revisar y desarrollar los 7 Ensayos de Interpretación de la realidad peruana.  

Como parte de esta preparación, a continuación voy a enviar el articulo Invitación al Estudio y Debate del Manifiesto Comunista, texto que originalmente escribí el 15 de mayo de 2016. En ese artículo, expongo   Siete Temas Polémicos. Espero sean de interés de la mayoría, y cumplan con su objetivo de motivar la polémica de ideas.

 

En el Aniversario 198° del nacimiento de Carlos Marx

 

INVITACIÓN AL ESTUDIO Y DEBATE DEL MANIFIESTO COMUNISTA 

 

(21 de enero de 2025) (*)

Por Miguel Aragón

 

I.                 ¿Cuál fue el método aplicado por Marx y Engels al escribir el Manifiesto Comunista de 1848?

El método aplicado por Marx y Engels, al escribir el Manifiesto Comunista de 1848, está expuesto al comenzar el segundo capítulo de ese folleto:

“Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo.

No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos. La abolición de las relaciones de propiedad antes existentes no es una característica propia del comunismo.

Todas las relaciones de propiedad han sufrido constantes cambios históricos, continuas transformaciones históricas.

La revolución francesa, por ejemplo, abolió la propiedad feudal en provecho de la propiedad burguesa.

El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa” (Marx y Engels, Manifiesto Comunista, capítulo II).  

Esa es la característica principal del Manifiesto Comunista y de todas las obras de los maestros del proletariado: “Las tesis teóricas de los comunistas (…)  no son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos”

Todo el folleto está cruzado por la aplicación de ese método, cada idea se apoyó íntegramente en las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se estaba desarrollando ante sus ojos.

Esa es la primera enseñanza, que debemos de aprender de los maestros del proletariado: partir siempre de la realidad existente, y no de especulaciones imaginarias.

Mariátegui al estudiar las obras de los maestros del proletariado lo entendió así, y ese fue el método que aplicó al estudiar la realidad peruana y la realidad mundial de su tiempo, por eso. Mariátegui afirmó:

“El marxismo, del cual todos hablan pero que muy pocos conocen y, sobre todo, comprenden, es un método fundamentalmente dialéctico. Esto es, un método que se apoya íntegramente en la realidad, en los hechos. No es, como algunos erróneamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias rígidas, iguales para todos los climas históricos y todas las latitudes sociales. Marx extrajo su método de la entraña misma de la historia. El marxismo, en cada país, en cada pueblo, opera y acciona sobre el ambiente, sobre el medio, sin descuidar ninguna de sus modalidades. Por eso, después de más de medio siglo de lucha, su fuerza se exhibe cada vez más acrecentada” (JCM, Mensaje al Congreso Obrero, enero de 1927)         

II.          ¿Cuáles fueron los objetivos y las partes fundamentales del Manifiesto Comunista de 1848?

En el breve preámbulo del Manifiesto, Marx y Engels expusieron cuales fueron los objetivos buscados al escribir tan trascendental documento programático:    

“(…) ya es hora de que los comunistas expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus fines y sus tendencias, que opongan a la leyenda del fantasma del comunismo un manifiesto del propio partido”.

Y precisamente esos tres objetivos, forman las tres primeras partes del Manifiesto Comunista de 1848:

Al exponer “sus conceptos”, se referían a sus conceptos teóricos, desarrollados en el capítulo I titulado “Burgueses y Proletarios”  

Al exponer “sus fines”, se referían a sus fines políticos, desarrollados en el capítulo II titulado “Proletarios y Comunistas”

Al exponer “sus tendencias”, se referían a    las diferentes tendencias que en esos años formaban parte del conjunto del movimiento comunista o socialista, lo cual fue desarrollado en el capítulo III titulado “Literatura socialista y comunista”.

En ese tercer capítulo ellos analizaron las siguientes tendencias:

1. El socialismo reaccionario

a. El socialismo feudal 

b. El socialismo pequeño burgués

c. El socialismo alemán o socialismo “verdadero”

2. El socialismo conservador o burgués

3. El socialismo y el comunismo crítico-utópicos

 

Esas tres partes del Manifiesto de 1848 son las que, posteriormente, con el aporte de otras generaciones, se les ha denominado “construcción teórica, construcción política y construcción orgánica”.

En las obras de los maestros del proletariado, comenzando por el Manifiesto Comunista de 1848, ellos nunca se plantearon la absurda “construcción ideológica”, concepto idealista de reminiscencias feudales,  totalmente ajeno en  las obras de Marx y Engels. Concepto que al ser introducido en el movimiento socialista, en décadas posteriores ha causado y sigue causando un gran daño a la unidad de los socialistas en el mundo entero.  

Y aquí es necesario informar y aclarar, que por mucho tiempo la edición del Manifiesto Comunista que yo acostumbraba leer fue la edición publicada por Ediciones en Lenguas Extranjeras, editada en Beijing China en los convulsos años 60 del siglo pasado, en la cual los objetivos planteados por Marx y Engels en el preámbulo aparecen mal traducidos, o tal vez tergiversados. En esa edición,  en vez de leer “sus conceptos, sus fines y sus tendencias”, aparece escrito “sus conceptos, sus fines y sus aspiraciones”, con lo cual se nubló, o se intentó ocultar  la existencia de tendencias dentro del movimiento socialista.   

III:   ¿Cuál fue la idea fundamental de que estaba penetrado todo el Manifiesto?

En el Prefacio a la edición alemana de 1883, Engels informó y explicó lo siguiente:

“La idea fundamental de que está penetrado todo el “Manifiesto” –a saber: que la producción económica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada época histórica constituyen la base sobre la cual descansa la historia políticas e intelectual de esa época; que, por tanto, toda la historia (desde la disolución del régimen primitivo de propiedad común de la tierra) ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre  clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, en las diferentes fases del desarrollo social, y que ahora esta lucha ha llegado a una fase en que la clase explotada  y oprimida (el proletariado) no puede ya emanciparse de la clase que lo explota y la oprime (la burguesía), sin emancipar, al mismo tiempo y para siempre, a la sociedad entera de la explotación, la opresión y las luchas de clases--, esta idea fundamental pertenece única y exclusivamente a Marx” (F. Engels, prefacio a la edición alemana de 1883 del Manifiesto Comunista, junio de 1883)     

IV. ¿En qué época histórica, y en qué momento, fue escrito el Manifiesto Comunista de 1848?

Comenzando el primer capítulo Marx y Engels explicaron:

“La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas.

Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.” (CM y FE, Manifiesto Comunista, Cap. I)

         Marx y Engels definieron la “época histórica”, en primer lugar, por el modo de producción, tal como lo hizo Marx en el Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política, al afirmar: “A grandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso, en la formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués”; y en segundo lugar, también definieron la época “por la cuestión de que clase ocupa una posición central en esta o aquella época, determinando su contenido principal, la dirección principal de su desarrollo” (ver Lenin, Bajo una bandera ajena).

Planteado así, se entendía que al modo capitalista de producción que alcanzó su máximo apogeo durante el siglo XIX, históricamente debería sucederle el modo socialista de producción; y a “la época de la burguesía” necesariamente debería sucederle “la época del proletariado”. Acertada previsión científica que se cumplió a partir de 1917, con el inicio de la instauración del socialismo en Rusia.

Entre la época capitalista, o época moderna, como también se le conocía, y la época socialista, o época contemporánea, no ha existido ni existe ninguna otra época histórica intermedia. La mal llamada “época del imperialismo” es un absurdo con el que se ha pretendido romper la continuidad del desarrollo de la humanidad. El llamado “imperialismo” (que para ser más precisos, debería denominarse capitalismo monopolista), no es una época histórica diferente al capitalismo, sino simplemente una fase dentro de la evolución de la época del capitalismo. La burguesía monopolista sigue siendo burguesía, y el modo de producción durante la fase del capitalismo monopolista sigue siendo el modo capitalista de producción.

Si en términos generales, esa era la época en que fue escrito el Manifiesto Comunista, para entender el objetivo principal del citado manifiesto, también debemos estudiar y entender cuál era el momento concreto en que fue redactado.

En el capítulo IV, los autores escribieron: “Los comunistas fijan su principal atención en Alemania , porque Alemania  se halla en vísperas de una revolución burguesa y porque llevará a cabo esta revolución bajo condiciones más progresivas de la civilización  europea en general, y con un proletariado mucho más desarrollado que el de Inglaterra en el siglo XVII y el de Francia en el siglo XVIII, y, por lo tanto, la revolución burguesa alemana no podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución proletaria” (CM y FE, Capítulo IV)

Sin esas condiciones concretas, sin encontrarse en “las vísperas de la una revolución burguesa en Alemania”, posiblemente no hubiera sido necesario constituir la Liga Comunista, ni tampoco se hubiera escrito el Manifiesto Comunista. Es conocido que la primera crisis económica capitalista estalló en Inglaterra en 1825, primera crisis que solamente tuvo un alcance nacional. A esa primera crisis, en años posteriores le siguieron otras crisis cíclicas, y en 1847 estalló la primera crisis que abarcó en forma conjunta a varios países europeos en los que ya se habían iniciado el desarrollo capitalista. Impulsada por esa crisis económica mundial (en términos precisos “crisis europea”), a partir de 1847 se formó una situación revolucionaria en varios países europeos, y sobre esa base de condiciones objetivas se crearon las condiciones necesarias para el próximo estallido de una crisis revolucionaria, la cual estalló primero en Paris, en febrero de 1848, un mes después de publicado el Manifiesto Comunista.

V. ¿Por qué revolución comunista?

En la parte final del Manifiesto de 1848, Marx y Engels expresaron “Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar” (Manifiesto Comunista, capítulo IV)

Como he recordado más arriba, toda la teoría desarrollada por Marx y Engels se apoyaba íntegramente en el estudio de la realidad, en el desarrollo de la lucha de clases, tanto de la lucha de la burguesía contra la clase feudal, como en la lucha del proletariado contra la burguesía. Al escribirse el Manifiesto a comienzos del año 1848, todavía no se tenía ninguna experiencia concreta de lucha por el poder, del proletariado contra la burguesía. Esa nueva situación recién ocurriría unos pocos meses después de su publicación. Al escribir el Manifiesto, sus autores todavía no tenían una idea precisa de cómo se desarrollaría la revolución del proletariado, por eso, ellos suponían que se podía y se debía pasar directamente del capitalismo al comunismo. Por eso mismo, ellos plantearon la “revolución comunista” como la tarea del momento.      

El Manifiesto Comunista fue escrito y publicado en las vísperas de la revolución de febrero de 1848, revolución que estalló en París, y en las vísperas de las grandes luchas de masas desarrolladas en varios países europeos en el transcurso de los años 1848 y 1849. Tiempo después, Engels nos recordó que: “En junio de 1848 se libró en Paris, entre el proletariado y la burguesía, la primera gran batalla por el poder”. De esa gran lección práctica, Marx y Engels extrajeron grandes lecciones, y partiendo de esa gran experiencia descubrieron y llegaron a la conclusión de la necesidad de la dictadura del proletariado, de la necesidad de la revolución socialista como paso previo para la futura instauración del comunismo. Y este hecho no hace sino confirmar que “sin movimiento revolucionario no hay posibilidad de desarrollar la teoría revolucionaria”. 

VI. ¿Por qué se constituyó y porque se auto disolvió la Liga Comunista? 

Ya he dicho más arriba, en el punto IV, acerca de que en que momento se escribió el Manifiesto, que la Liga Comunista se constituyó para afrontar la situación revolucionaria que ya se había formado en 1847, y así aportar a la transformación de la situación revolucionaria en crisis revolucionaria. Esa fue la condición necesaria y determinante para la constitución de la Liga Comunista. El primer partido del proletariado no se constituyó porque “de un momento a otro se les ocurrió a Marx y Engels” como todavía suponen algunos confusos y confundidos, sino que, el primer partido proletario se constituyó atendiendo una necesidad precisa del proletariado europeo en 1847, para afrontar la situación revolucionaria en desarrollo.

De igual manera, concluida la situación revolucionaria de esos años, la organización partidaria del proletariado ya no era necesaria, y por eso mismo Marx y Engels decidieron autodisolver la Liga Comunista.

Ellos pensaron autodisolver la Liga Comunista en el transcurso del año 1852, pero, para no interferir en la defensa de los acusados en el proceso de Colonia, postergaron la propuesta hasta la culminación del mencionado proceso. El día 12 de noviembre de 1852 Marx y Engels presentaron la propuesta de autodisolver la organización partidaria, y el acuerdo se asumió, por mayoría dentro de la Liga Comunista, el día 19 de noviembre de 1852.

Desde entonces, Marx y Engels   nunca más volvieron a militar en un “partido comunista”, ni tampoco se plantearon la reconstitución del mismo. Ellos nunca consideraron que el partido fuera una organización eterna, ni tampoco “rindieron culto al partido”.

 

Marx y Engels siempre entendieron al socialismo, como un movimiento, como un movimiento social, político y cultural del proletariado, y a la organización partidaria la consideraban como un instrumento de necesidad temporal, que debía formarse dentro del movimiento socialista, solamente en determinadas condiciones específicas.  

José Carlos Mariátegui, por sus propios medios, sin conocer todavía la experiencia y la teoría marxista, llegó a una conclusión similar. En julio de 1918 escribió: “Los partidos no son eternos. Responden a una necesidad o una aspiración transitorias como todas las necesidades y aspiraciones. Una vez que desaparece el motivo de su existencia desaparece su fuerza(JCM, La reorganización de los grupos políticos, en Nuestra Época N°2)                

VII. ¿Base de Unidad Partidaria o Programa?

En las últimas décadas del desarrollo del movimiento socialista peruano, prácticamente desde mediados del siglo pasado, se introdujo el concepto de “base de unidad partidaria”, en oposición a la propuesta de “unidad programática”. El concepto de “base de unidad partidaria”, así como el concepto de “construcción ideológica” o “unidad ideológica”,  son conceptos de procedencia idealista feudal, conceptos heredados de las sectas de fanatismo religioso, son conceptos que por muchos años han causado, y continúan  causando,  grandes daños al desarrollo de la unidad de los socialistas en el Perú. 

Marx y Engels, como firmes y consecuentes materialistas, nunca propusieron semejantes despropósitos. Explicando el origen del Manifiesto, en el Prefacio de la edición alemana de 1872, ellos informaron que: “redactaron el Manifiesto como un programa detallado del partido, a la vez teórico y práctico, destinado a la publicación”.

En toda su experiencia revolucionaria, desde 1844 hasta sus respectivos fallecimientos, cada vez que se ponía en el orden del día la necesidad de la organización de los revolucionarios, Marx y Engels siempre propusieron la unidad programática. Nunca propusieron una supuesta “base de unidad partidaria” (¿), o algo por el estilo. El propio Manifiesto Comunista de 1848, así como las Glosas Marginales al Programa del Partido Obrero Alemán, de 1875 (más conocido como “Crítica del Programa de Gotha”) destacan como dos de los mejores ejemplos, de los términos adecuados en que debe plantearse la unidad de la organización del proletariado.         

VIII. ¿Cuáles fueron las cuestiones tácticas propuestas en el Manifiesto Comunista?

La cuestión de las propuestas tácticas merece un tratamiento aparte, lo cual lo comentaremos en una segunda entrega.

*  *  *

Tenía pensado terminar de redactar y divulgar este comentario para el día 5 de mayo [de 2016], en el Aniversario 198° del nacimiento de Carlos Marx, como parte de los preparativos para la Conmemoración de los Bicentenarios de Marx y Engels. Pero la falta del tiempo y calma necesarios, no me lo permitieron. Solamente espero, que estas apresuradas líneas sirvan para contribuir al replanteamiento de la teoría y la práctica del movimiento socialista peruano, próximo ya a cumplir su primer centenario de existencia.

 

(*) Comentario escrito originalmente el 15 de mayo de 2016. Lo reenviamos este 21 de enero de 2025, para contribuir al estudio del Manifiesto Comunista, como parte del Plan de Estudios de Textos Básicos. En este comentario se exponen Siete Temas Polémicos.

 

lunes, 20 de enero de 2025

DEBATE DEL 1928 AL 2028: LOS 7 ENSAYOS DE MARIÁTEGUI

 


(20 de enero de 2025)

Miguel Aragón:

En las pocas semanas transcurridas, desde que comenzó este año 2025, en este modesto foro virtual El Ayllu de Mariátegui se han suscitado dos debates de ideas muy necesarios e importantes, sobre "la religión y sobre "los municipios".

 

I

Para que estos debates no se los lleve el viento, debemos de profundizarlos y encauzarlos dentro de un estudio mayor: El centenario del libro 7 ensayos, que se recordará el 6 de noviembre de 2028.

Para conmemorar dignamente ese acontecimiento histórico, por lo menos deberíamos promover la formación de tres Secciones de Estudio, a saber:

Sección 1; Aspectos económicos y sociales, (los tres primeros ensayos del libro) 

Sección 2: Aspectos políticos y religiosos, (los ensayos sobre Regionalismo y Centralismo, y sobre El Factor Religioso).

Sección 3: Aspectos Educativos y Literarios, (los otros dos ensayos).

 

II

Para el desarrollo de cada una de las tres secciones, deberemos convocar a todos los estudiosos que estén dispuestos a colaborar en el desarrollo de un estudio a mediano plazo, hasta noviembre de 2028.

Para comenzar, cada uno de nosotros debe de ubicarse y asumir una responsabilidad en cada una de las tres secciones de estudio que se están sugiriendo.

 

III

Sugiero que Manuel y Humberto, asuman la responsabilidad de coordinar la segunda sección, sobre aspectos políticos y religiosos de la realidad peruana.

Por mi parte, yo (Miguel) voy a buscar colaboradores para desarrollar la primera sección sobre aspectos económicos y sociales. Tengo abundante material disperso y esta será una oportunidad de recuperarlo y ordenarlo.

 

Espero otras sugerencias.

 

DOS ARTICULOS DE INTERES

 

(20 de enero de 2025)

Miguel Aragon

El día de ayer, domingo 19, se han publicado dos artículos de interés. Lima la fea en La República, y Cambios de camiseta y reacomodos para Lima 2026 en El Comercio.

Ambos artículos contribuyen al desarrollo de la segunda sección de estudio, sobre la cuestión municipal, como parte del debate sobre Regionalismo y Centralismo

A largo plazo, estratégicamente, el centro del debate es:

Estado burocrático militar o Estado comunal

A corto plazo, tácticamente, el debate es:

Vieja democracia representativa (con su parlamento y su sistema de partidos en decadencia), o Nueva democracia participativa (con sus comunidades y municipios renovados).