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lunes, 22 de noviembre de 2021

EL PARTIDO DE MARIÁTEGUI XII : EL PROGRAMA DEL PARTIDO DEL MARIÁTEGUI

 


 

EL PROGRAMA DEL PARTIDO DEL MARIÁTEGUI Y LA PRIMERA CONFERENCIA COMUNISTA LATINO AMERICANA

 

En una intervención de Zamora, seudónimo utilizado por Julio Portocarrero en la Primera Conferencia Comunista Latino Americana realizada del 1 al 12 de junio de 1929 en Buenos Aires - Argentina, después de haber leído la propuesta de José Carlos Mariátegui “Punto de vista Antiimperialista” y ante los diversos cuestionamientos al nombre SOCIALISTA del Partido dice lo siguiente:

 

“El compañero Luis nos dice que en el Perú se ha formado un partido socialista. «Ideológicamente manifestaremos nuestro programa en un terreno reformista. Ese socialismo –nos dice–, no será bolchevista». Tenemos una nota enviada con mucha anterioridad al Secretariado Sudamericano que marca nuestra posición en el asunto. Permítanme los camaradas que de lectura a sus principales párrafos para que aquel punto de vista quede fijado completamente:

 

“La ideología que aceptamos es la del marxismo y la del leninismo militante y revolucionario, doctrina que aceptamos en todos sus aspectos: filosófico, político y económico social. Los métodos que sostenemos y propugnamos son los del socialismo revolucionario ortodoxo. No solamente rechazamos, sino que combatimos y combatiremos en todas sus formas, los métodos y las tendencias de la social democracia y de la II Internacional”. Y en lo que respecta al programa, voy a dar lectura a sus puntos principales:

 

1.- Expropiación, sin indemnización, de los latifundios; entrega de una parte a los “ayllus” y comunidades, prestando todo el contingente de la técnica agrícola moderna. Repartición del resto entre los colonos, arrendatarios y yanaconas.

2.- Confiscación de las empresas extranjeras: minas, industrias, bancos y de las empresas más importantes de la burguesía nacional.

3.- Desconocimiento de la deuda del Estado y liquidación de todo control por parte del imperialismo.

4.- Jornada de ocho horas en la ciudad y en las dependencias agrícolas del Estado y abolición de toda forma de servidumbre y semiesclavitud.

5.- Armamento inmediato de los obreros, campesinos y soldados, en lugar de la dominación de la clase de los grandes propietarios de la tierra y de la Iglesia.”

Hemos aceptado este programa porque con él no dejaremos fuerzas vivas de capitalismo que contrarresten nuestra revolución…”[1]

 

Esa es la síntesis del Programa propuesto por Mariátegui antes del 1 de junio de 1929 que Portocarrero da lectura en Buenos Aires.

En Ideología y Política[2] publicada por la Empresa Editora Amauta y en La Organización del Proletariado[3] ediciones “Bandera Roja” se reproduce una versión de Programa más amplia y diferente (punto 5) a lo leído por Julio Portocarrero en Buenos Aires. No tengo información si Ramón García, en su fecunda y extensa producción intelectual, o si otro productor de conocimientos haya tocado el tema. Por eso, invitamos a Miguel Aragón, Ramón García, Manuel Velásquez y otros rastreadores de la vida política de José Carlos Mariátegui y sus laberintos a pronunciarse sobre esta dificultad o “contradicción”. Ellos con la ternura de la mamá gallina que dedica horas, días, semanas, meses a escarbar buscando el alimento vital para las nuevas generaciones. Ellos, seguramente tendrán una explicación que devele esta aparente contradicción entre los programas; asimismo, la supuesta dualidad de partidos legal e ilegal. Estoy seguro que ellos darán respuesta al sinuoso devenir de la lectura de la propuesta de Mariátegui por sus exegetas. Desempolvar la verdadera historia de la experiencia del maestro Mariátegui ha sido parte muy íntima de sus vidas. Allí les dejamos el reto.

 

Tacna, 21 noviembre 2021

 

Edgar Bolaños Marín

 



[1] El Movimiento Revolucionario Latino Americano, versiones de la Primera Conferencia Comunista Latino Americana, junio 1929, editada por la revista “La correspondencia sudamericana”, Buenos Aires, Pág. 154

[2] Mariátegui, José Carlos, Ideología y Política, Empresa Editora Amauta, Lima – Perú, Obras Completas, Tomo 13, novena edición 1978, Pág. 159

[3] Mariátegui, José Carlos. La organización del proletariado, Ediciones Bandera Roja, 1967 Lima- Perú, Pág. 196

lunes, 22 de febrero de 2021

BUJARÍN Y PREOBRAZHENSKI: «NUESTRO PROGRAMA»

 


Escrito: En 1919.
Primera Edición: Publicado a en castellano en la revista Asuntos Sociales, Madrid, 1929, en traducción de Ramón Solórzano.
Digitalización: Juan Fajardo, junio de 2000.
Fuente: Elaborado en base al reimpreso de la edición de 1929 de N. Bujarín, El a.b.c. del comunismo por la Editorial Grijalbo en 1970.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, 2000 (Rev. 2002).

1. ¿QUE ES UN PROGRAMA?

Todo partido se propone conseguir determinados fines. Lo mismo un partido de latifundistas o capitalistas que partido de obreros y campesinos. Es, pues, necesario que cada partido tenga objetivos precisos, porque, de lo contrario, pierde el carácter de partido. Si se trata de un partido que represente los intereses de los latifundistas, se propondrá la defensa de los latifundistas: buscando los medios de mantener la propiedad de la tierra, de sometre a los campesinos, de vender el grano a los precios más altos posibles, de elevar la renta y de procurarse obreros agricolas pagados con jornales infimos. Igualmente, un partido de capitalistas, de industriales, tendrá sus objetivos propios: obtener la mano de obra barata, ahogar toda protesta de los obreros industriales, buscar nuevos mercados en los que puedan vender las mercancías a precios elevados, obtener grandes ganancias, para lo cual aumentará las horas de trabajo y, sobre todo, tratará de crear una situación que quite a los trabajadores toda posibilidad de aspirar a un orden social nuevo; los obreros deben vivir con el convencimiento de que siempre ha habido patrones y que continuarán existiendo mientras exista el hombre. Estos son los objetivos de los industriales. No cabe duda que, naturalmente, los obreros y los campesinos tienen objetivos bien distintos, por ser distintos sus intereses. Un viejo proverbio ruso dice: «Lo que conviene al ruso es mortal para el alemán.» La siguiente variante sería muy apropiada: «Lo que al obrero conviene es mortal para el capititalista

Esto significa que el trabajador tiene un fin, el capitalista otro y el latifundista otro. Pero no todos los propietarios se ocupan asiduamente de sus intereses. Más de uno vive en la holganza y en la francachela, sin siquiera tomarse la molestia de revisar las cuentas que le presenta el administrador. Pero también hay muchos obreros y campesinos llenos de despreocupación y apatía. Estos se dicen: «De una manera u otra conseguiremos ir viviendo y lo demás ¿qué nos importa? Así han vivido nuestros antepasados y así seguiremos viviendo nosotros.» A esta clase de gente le tiene todo sin cuidado y no comprende ni aun sus propios intereses. Pero los que se preocupan de hacerlos valer del modo mejor, se organizan en un partido. Al partido no pertenece la totalidad de la clase, sino sólo la fracción más enérgica y mejor, que es la que guía a toda la restante. En el partido de los trabajadores (el partido de los comunistas bolcheviques) están afiliados los mejores obreros y campesinos. En el partido de los latifundistas y capitalistas (cadetes)[1] están afiliados los capitalistas y latifundistas mas enérgicos y sus servidores: abogados, profesores, oficiales, generales, etc. Todo partido comprende la parte más consciente de aquella clase cuyos intereses representa. Un latifundista o capitalista, organizado en un partido, combatirá a sus campesinos o trabajadores con mayor eficacia que otro no organizado. Del mismo modo, un obrero organizado luchará contra el capitalista o latifundista con mayor éxito que uno no organizado, siendo la razón de esto el que él tiene conciencia de los intereses y de la finalidad de la clase obrera y conoce los métodos más eficaces y rápido para conseguirla.

El conjunto de los objetivos que se propone un partido en la defensa de los intereses de la propia clase forma el programa de este partido. Las aspiraciones de una clase están formuladas en el programa. El programa del partido comunista contiene las aspiraciones de los obreros y de los campesinos pobres. El programa es la cosa más importante para todo partido. Siempre se puede saber por el programa de cualquier partido los intereses que representa.

2. ¿CUAL ERA NUESTRO ANTIGUO PROGRAMA?

Nuestro programa actual fue aprobado en el VIII Congreso del Partido, a fines de marzo de 1919.

Hasta entonces carecíamos de un programa bien definido y formulado. Teníamos tan sólo el antiguo programa que fue elaborado en el II Congreso, en 1903. En aquella época los bolcheviques y los mencheviques formaban un partido único y, por tanto, tenían un programa común. Entonces la clase obrera comenzaba apenas a organizarse. Las fábricas y las oficinas eran raras. El porvenir de la clase obrera era muy discutido. Los Narodniki[2] (los precursores del actual partido de los socialrevolucionarios) sostenían que la clase obrera en Rusia no tenia ninguna posibilidad de desarrollo pues el numero de nuestras fabricas y talleres no aumentaría. Los socialdemócratas marxistas (es decir, los actuales bolcheviques y mencheviques) eran, por el contrario, de la opinion de que en Rusia, como en todos los demas paises, seria, una vez desarrollada, el elemento revolucionario primordial. La historia desmintió la opinión de los Narodniki y dio la razón a los socialdemócratas.

Más en la época en que los socialdemócratas, en el II Congreso, elaboraron su programa (elaboración en la que participaron tanto Lenin como Plejánov). Las fuerzas de la clase obrera eran entonces demasiado exiguas. Por eso nadie pensaba en la posibilidad de poder derrocar de un golpe a la burguesía. Se vislumbraba tan sólo la posibilidad de derrocar el zarismo, de conquistar la libertad de Organización de los obreros y campesinos, de obtener la jornada de ocho horas y cortar un poco las garras a los latifundistas. Pero nadie pensaba todavía en poder instaurar un Gobierno de la clase obrera y expropiar inmediatamente las fábricas y empresas de la burguesía. Tal era nuestro antiguo programa de 1903.

3. NECESIDAD DE FORMULAR UN NUEVO PROGRAMA

Desde aquella época a la revolución de 1917 han transcurrido muchos años, y las condiciones han cambiado notablemente. La gran industria en Rusia ha tenido un desarrollo enorme, y con ella, la clase obrera. Ya en la revolución de 1905 ésta se manifestó como un elemento potente. Cuando llegó la segunda revolución se vio claramente que la revolución no podía vencer sin la victoria de la clase obrera. Pero ahora la clase trabajadora no podía contentarse con lo que en 1905 le hubiera bastado, pues se había hecho lo suficiente fuerte para poder tener la pretensión de apoderarse de las fábricas, conquistar el Poder y suprimir a la clase capitalista. La razón de ello es que las condiciones internas de Rusia, desde la formulación del primer programa, habían cambiado fundamentalmente. Y, lo que es más importante, también las condiciones externas habían sufrido un cambio profundo. En el 1905 reinaba en toda Europa «la paz y la tranquilidad». Por el contrario, en 1917 estaba claro para toda persona inteligente que de las entrañas de la guerra mundial debía surgir la revolución mundial. A la revolución rusa del 1905 sólo sucedió un débil movimiento de los obreros austríacos y convulsiones en los países atrasados de Oriente: en Persia, en Turquía y en China. En cambio, la revolución rusa de 1917 ha sido seguida no sólo de la revolución en Oriente, sino también en Occidente, donde la clase obrera ha emprendido la lucha para el aniquilamiento del capital. Vemos que actualmente las condiciones internas y externas son completamente diferentes de las del año 1903, y, por tanto, sería absurdo que el partido de la clase obrera mantuviese en 1917-1919 el viejo programa de 1903.

Cuando los mencheviques nos echaban en cara el haber renegado de nuestro antiguo programa y, por lo mismo, de la doctrina de Carlos Marx, les respondíamos que, según la doctrina de Marx, los programas no salen de cerebros, sino que los plasma la vida. Cuando la vida ha cambiado profundamente, tampoco puede el programa permanecer el mismo. En invierno se usan las pieles. En verano sólo un loco llevaría una piel. Lo mismo ocurre en política. El mismo Carlos Marx es quien nos ha enseñado lo a tener en cuenta las condiciones históricas contingentes y a obrar en consecuencia. Esto no quiere decir que debamos cambiar de convicciones como una señora se muda de guantes. El objetivo primordial de la clase obrera es la realización del orden social comunista. Este es el objetivo constante e inmutable de la clase trabajadora. Se comprende que, según la distancia a que ésta se encuentra de esta meta, variarán sus reivindicaciones inmediatas. Durante el régimen autocrático la clase obrera debía actuar en secreto, dado que su partido era perseguido como una asociación de delincuentes. Ahora la clase obrerera está en el Poder, y su partido es el partido gobernante. Sólo una persona anormal pretendería que el programa de 1903 sea todavía válido en nuestros días. El cambio de las condiciones internas de la vida política rusa, parte del cambio de toda la situación internacional, han provocado la necesidad de efectuar un cambio de programa.

4. IMPORTANCIA DE NUESTRO PROGRAMA

Nuestro programa (de Moscú) es el primer programa de un partido de la clase obrera en el Poder. Por esta razón nuestro partido tenía que concretar en él todas las experiencias adquiridas por la clase obrera en la administración y constitución de un nuevo edificio social. Esto tiene importancia no sólo para nosotros, los obreros y campesinos rusos, sino también para los compañeros extranjeros. No sólo nosotros aprendemos con nuestros éxitos y nuestros fracasos, con nuestros errores y nuestras culpas, sino la totalidad del proletariado internacional. Por eso nuestro programa no contiene únicamente lo que nuestro partido tiene el propósito de realizar, sino también lo que en parte ya ha realizado. Nuestro programa debe de ser conocido en todos sus detalles por todo miembro del Partido. Pues sólo puede ser miembro del Partido el que ha reconocido el programa, es decir, aquel que lo cree justo. Pero esto no es posible si no lo conoce. Es cierto que hay mucha gente que, sin jamás haber visto un programa, se insinúa en el Partido Comunista para obtener alguna ventaja y para ocupar algún puesto. A éstos no los queremos por nocivos. Sin conocer nuestro programa nadie puede llegar a ser un comunista verdadero. Todo obrero y campesino pobre, consciente, debe conocer el programa de nuestro Partido. Todo proletario extranjero debe estudiarlo para aprovecharse de las experiencias de la revolución rusa.

5. CARACTER CIENTÍFICO DE NUESTRO PROGRAMA

Ya hemos dicho que un programa no debe ser el producto artificial de una mente, sino que se debe sacarlo de la misma vida. Antes de Marx, muchos defensores de la clase obera habían trazado cuadros encantadores del paraíso futuro; pero ninguno se había preguntado si era éste alcanzable y cuál era el camino que a él conducía. Marx siguió un método totalmente distinto. Partió de un escrupuloso examen del orden malo, injusto y bárbaro que hasta entonces regía en todo el mundo. Marx examinó el orden social capitalista con la objetividad y la precisión con que se examina un reloj o una máquina cualquiera. Supongamos que examinando un reloj nos encontramos con que dos ruedas no engranan bien y que en cada vuelta nueva se incrusta cada vez más una en la otra. En este caso podemos vaticinar que las ruedas se se pararán y dejará de funcionar todo el reloj.

Marx no examinó un reloj, sino el sistema capitalista; estudió la vida social tal como se presenta bajo la dominación del capital.  De este estudio sacó la conclusión de que el capital se cava su propia fosa, que esta máquina se destruirá precisamente por la fatal sublevación de los trabajadores que transformarán todo el mundo según su voluntad. Marx recomendó a todos sus discípulos que estudiasen en primer lugar la vida en sus manifestaciones reales. Sólo así es posible formular un programa verdadero. Por esto es natural que nuestro programa comience con una exposición del dominio del capital.

Ahora, en Rusia, el dominio del capital se ha derrumbado. Las previsiones de Carlos Marx se presentan ante nuestros ojos. La vieja sociedad se va yendo a pique. De las cabezas de los emperadores y de los reyes van cayendo las coronas.  En todos los países los obreros se preparan para la revolución y la instauración del poder de los Soviets. Para comprender cómo se ha llegado a esto es menester conocer con exactitud cómo está constituido orden capitalista. Entonces veremos que éste tiene inevitablemente que morir. Y cuando hayamos reconocido no se puede volver atrás, que la victoria del proletaria es segura, continuaremos con mayor energía y segunda la lucha por la nueva sociedad del trabajo.

Notas

1. Partido Constitucional Democrático, agrupació de burgueses liberales, conocido como Cadete por sus iniciales K. D.. Príncipal partido contrarevolucionario en 1917.

2. Miembros del partido Narodnaya Volya («Voluntad del Pueblo» o «Voluntad Popular»), el cual predicaba que la reforma agraria serviría de entrada al desarrollo socialista de Rusia.

(Tomado de Archivos Marxistas)

Fuente: https://elporteno.cl/bujarin-y-preobrazhenski-nuestro-programa/#more-19166

 

domingo, 19 de abril de 2020

MANIFIESTO DE FRENTE UNIDO DE GUERRA ECONÓMICA NACIONAL POR DISTRIBUCIÓN DE RIQUEZA SOCIAL










MANIFIESTO DE FRENTE UNIDO DE GUERRA ECONÓMICA NACIONAL POR DISTRIBUCIÓN DE RIQUEZA SOCIAL[1]

Los dos años próximos (2020-2021) serán de reestructuración de la economía nacional por innovación del consumo y la producción de bienes y servicios básicos (alimentos, sanidad, educación, comunicaciones, confecciones y manufactura de seguridad urbanas...), y por sustitución de importaciones. Así, se reestructuraría, no reactivaría, la economía nacional pre-pandémica, poniendo las bases para el desarrollo de una economía nacional de dinámica interna y de nuevas relaciones económicas globales científico-técnicas y sostenibles. Todo ello si el liderazgo político-social del país se pone a la altura de los nuevos retos globales pandémicos y pospandémicos. Esa es la lucha que enfrentamos: reestructuración versus reactivación.

Es urgente entender que la pandemia viral que enfrentamos no es algo totalmente negativo, que también significa una gran oportunidad. ¿Por qué? Porque la Economía del Globalismo llegó al 2020 ya en un estado de crisis general por destrucción de gran parte de las economías locales y naturales del planeta, y por creación de un monumental desempleo y subempleo de la mano de obra. Lo que nos exige, por consiguiente, la reestructuración de las economías nacionales sobre la base de sus originarias economías locales y naturales, y crear un empleo digno para la gran mayoría de la PEA, tan empobrecida hoy. Todo ello en el marco del desarrollo científico-técnico del siglo XXI.

Sin embargo, para comprender todo ello, es igualmente importante ser conscientes de la realidad nacional como esencia y como proceso. La profunda y compleja realidad nuestra no comienza ni termina con el COVID-19. Estamos obligados a dominar, pues, (1) el proceso de la Sociedad Contemporánea o Capitalista que produjo el proceso del Sistema Capitalista Global (SCG) actual como tercer y último periodo de su existencia; (2) los procesos pendulares: Nacionalismo de Posguerra-Globalismo invasivo-Nacionalismo Científico del SCG; y (3) los tres modelos económicos que se desarrollaron después de la Segunda Guerra Mundial.

Los tres periodos de la Sociedad Contemporánea o Capitalista

La Sociedad Contemporánea o Capitalista (1750 – 2050) inició su primer periodo de Constitución (1750 – 1850) a mediados del siglo XVIII (1750) a través (1) de la publicación de La Enciclopedia, editada por Diderot y D’Alembert (1750-1772), que era un compendio de 166 volúmenes por selección de gran parte del conocimiento del siglo XVIII; (2) de la Revolución Industrial Inglesa, que se inicia en los años de 1740, la invención de la máquina de vapor (1769) y la puesta en marcha de las primeras locomotoras a vapor (1825); (3) de la Revolución Política Francesa (1789); (4) y de la Revolución Alemana del Conocimiento (Kant y Hegel, 1800/1830). Así, el primer periodo, de Constitución del Capitalismo como sistema, se realizaría a través de un proceso extraordinario de 100 años de la historia humana.

El segundo periodo de potenciación o Imperialismo (1850 – 1950), se inicia con la Guerra de México vs. Estados Unidos (1846 – 1848), donde México pierde el 60% de su territorio; con la Guerra de Secesión entre Estados Unidos del Norte y Estados Unidos del Sur (1861 – 1865), conocida como la guerra más sangrienta de la historia, que tuvo como propósito la unificación de los Estados Unidos; con la química de Nobel (1865) y la invención del motor diésel (1893); y con la aparición de los grandes monopolios industriales y bancarios (1880). El segundo periodo, de potenciación del Capitalismo, así, se establecería a través de un proceso centenario de cruentas guerras, de expansión geopolítica y de creación de mercados transnacionales.

Finalmente, el tercer periodo de Globalismo (1950-2050), (1) se inicia con los acuerdos de Breton Woods (1944) cuando era evidente la derrota del nazismo, donde las potencias triunfantes convienen en constituir el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), y el Plan Marshall de reconstrucción de Europa de posguerra (1948 – 1952); (2) se desarrolla con un conjunto de medidas de política económica de creación del mercado global, que se aplicaron de manera manifiesta a partir de la década de 1980 con el liderazgo de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, así como con la tercera revolución industrial aplicada (tecnología nuclear, computación e informática, biología y tecnología molecular...); (3) y finaliza hoy a partir del crack financiero del 2008-2009, y, sobre todo, con el desplome pandémico del SCG (2020-2022).

Según el calendario de 300 años del Sistema Capitalista Contemporáneo, que se despliega a través de los tres procesos centenarios descritos, la crisis general que estamos sufriendo hoy, manifiesta como crisis pandémica, es una crisis final de época (2020-2050); donde un sistema social se hunde, y otro emerge: el Sistema Poscapitalista, cuyos factores cruciales de construcción social son el capital saber patentizado (y no el capital financiero) y el trabajo científico-técnico de los trabajadores del saber en todo el mundo. ¿Qué hacer entonces?: Tomar medidas de reestructuración de la economía y la sociedad, y no de simple reactivación, por seguimiento, a corta distancia, de las tendencias posindustriales y los liderazgos del cambio mundial.

Los procesos pendulares Nacionalismo-Globalismo-Nacionalismo del SCG

El primer proceso pendular de Posguerra (1950-1980), fue un proceso de paz y reconstrucción de las economías nacionales euroasiáticas. Se desarrolló desde el Plan Marshall hasta las crisis financieras y energéticas de la década de 1970, cuando el dólar es declarado inconvertible en oro, por Nixon, y el petróleo sube 15 veces su precio.

El segundo proceso pendular de Globalismo Económico (1980-2020), se inicia con la asunción de Ronald Reagan y Margaret Thatcher al poder político de las potencias más grandes del mundo en esos años (Estados Unidos y Reino Unido), y con la aplicación abierta de políticas de expansión económica transnacional, hasta el crack financiero de 2008-2009 y la crisis pandémica que vivimos hoy (2020-2021).

El tercer proceso pendular de Nacionalización Económica (2020-2050) --que tuvo como antecedentes a los procesos nacionalistas de grandes países como Estados Unidos y Reino Unido (2016-2019), quienes, en 1980, contrariamente, impulsaron y lideraron el Globalismo económico-- hoy se concretiza y desarrolla intempestivamente en todos los países del mundo.

Igualmente, según el calendario de 100 años del SCG, que se desarrolla a través de procesos pendulares de tres o cuatro décadas cada uno (Nacionalismo-Globalismo-Nacionalismo), la crisis general que vivimos hoy sería una crisis final del Globalismo y constitución del tercer proceso pendular de Nacionalismo superior (al de Posguerra) que solo adquiriendo una configuración científico-técnica podrá desarrollarse exitosamente.

Los tres modelos económicos del SCG

• El Modelo Económico de Mercado Global, insuficientemente descrito como Neoliberalismo, que evolucionó hasta la conformación de un eje de 88 mil corporaciones supranacionales (por la ruptura de sus lazos nacionales) y 600 mil subsidiarias de estas, domina el 80 por ciento del comercio internacional y gran parte de los paraísos financieros del mundo. Este modelo económico, en el Perú, ocupa al 16% de la PEA.

• El Modelo Económico Estatal-Paraestatal, compuesto por las empresas estatales y paraestatales (corporaciones que se desarrollan de forma parasitaria a través de contrataciones de grandes obras de infraestructura con el Estado). Este modelo económico, en el Perú, ocupa el 9% de la PEA.

• El Modelo Económico Ciudadano, compuesto por 2.5 millones de MYPES establecidas (formales e informales) y 3.5 millones de emprendimientos de sobrevivencia no mayor a 1 año. Este modelo económico, en el Perú, ocupa al 75% de la PEA.

Los tres modelos económicos, durante los próximos dos años y las subsiguientes dos décadas, se transformarán radicalmente. No estamos viviendo apocalipsis alguno, solo estamos viviendo el curso normal de la historia. La humanidad, finalmente, se adaptará a los grandes cambios y reestructuraciones consiguientes, con el apoyo de la ciencia y la tecnología. ¿Qué pasará a partir de ahora? Veamos:

El Modelo Económico de Mercado Global será cada vez más científico-técnico que de distribución mundial de commodities (mineralógicos, energéticos, alimentos estándar...). Los sistemas económicos sostenibles serán más apreciados y demandados por la economía mundial. El Modelo Económico Estatal-Paraestatal será más dinámico y promotor de una economía nacional de dinámica interna. Mientras que, el Modelo Económico Ciudadano --favorecido por la develación de los riesgos y falacias del SCG, y con enemigos visibles ya: los abismos de la desigualdad y la destrucción del medioambiente-- se reestructurará y desencadenará una revolución cultural y organizacional en el Perú a través de Escuelas y Centros de Gestión de Concesiones de Saber, Tecnología y Microfinanzas.

Programa de Frente Unido de Guerra Económica Nacional (FUGEN)

Estamos perdiendo el tiempo al no usar las Reservas Internacionales Netas del BCR para inyectar liquidez ahora en los sectores C2 + D + E. Perderemos muchos años de desarrollo económico-social al no usar el “dinero helicóptero” de Milton Friedman y Nouriel Roubini. Cuando Estados Unidos y otros países consideren la reactivación de la demanda interna (que en un ambiente global de súper-producción no generará inflación ni riesgo alguno) por inyección masiva de liquidez, quizás sea muy tarde para una economía y sociedad tan frágiles como las del Perú.

Lo realmente interesante ahora es reinventar hipotéticamente la economía nacional. Y pasar, de seguida, a una estrategia de mitigación inteligente, liderada eficazmente, y de desarrollo cultural-organizacional obligado, siguiendo rigurosamente la estrategia de “inmunidad de grupos de rebaño”.

Todo ello es posible con un liderazgo eficaz y firme, con la misión de crear una revolución cultural y organizacional dentro de la sociedad, para llegar a situaciones como en Japón, por ejemplo, donde el 90% de la gente sigue yendo al trabajo aplicando las reglas de la mitigación social del contagio viral.

El sistema económico actual no se concentrará, bajo ninguna circunstancia, en los más vulnerables (que es su gran indicador de obsolescencia sistémica). Solo le interesará la “estabilidad macroeconómica”, sin importar la depresión y la muerte de millones de personas. Contrariamente a un sistema de guerra, que da prioridad a la protección de los heridos y más vulnerables. Pasemos, entonces, a una economía de guerra. Hasta Donald Trump está planteando ya transferir un monto mayor a 2 billones de dólares: 1,200 dólares/mes a cada ciudadano con ingresos menores a 75,000 dólares al año, y 500 dólares a cada niño de estos hogares. No solo debemos aplanar la curva de la infección sino también la curva inversa de caída de la demanda y la oferta de bienes y servicios. ¿Por qué la urgencia de inyectar liquidez de forma masiva?...

Porque es posible la fracturación geográfica regional de nuestro país, gradualmente pero veloz y sostenidamente, cuando conjuguen la pandemia, la desesperación y la muerte. Todo ello por la velocidad y lo intempestivo de la pandemia, no por su letalidad, pero sobre todo por la fragilidad de nuestro sistema económico-social. La conjunción con otras enfermedades (el año 2014 murieron 13,349 personas por neumonía y 19,360 por cáncer), el estrés y la depresión, matará a más personas que cualquier pandemia.

Aprendamos a vivir en el mundo desconocido que se levanta ante nuestros ojos. El sistema en el cual hemos vivido ha llegado a su límite. Preparémonos, pues, para una guerra económico-social de dos años. Terminará la actual cuarentena, pero seguirán los contagios y rebrotes. El estado de guerra evitará los desbordes sociales peligrosos como la aparición de bandas, saqueos y la huida caótica de Lima hacia el campo (como, por ejemplo, la invasión masiva del campo por parte de los madrileños, en España). Estamos obligados a duplicar la infraestructura y los profesionales sanitarios, con capacitación urgente, en medio de la guerra, y la aplicación de los 6 planos del Programa de Frente Unido de Guerra Económica que a continuación describimos en lo fundamental, es lo que tendría que hacerse ya.

1.                Constituir inmediatamente la Dirección Ejecutiva Cívico-Militar de Guerra Económica Nacional, compuesta por representantes de los tres poderes del Estado, las Fuerzas Armadas y Policiales, y el FUGEN (movimientos de la sociedad política y la sociedad civil).

2.                Distribución inmediata de dinero en cash por 03 o 04 meses, en los sectores sociales C2 + D + E (12 millones de trabajadores independientes MYPE informales) a través de tarjetas inteligentes de consumo de bienes y servicios básicos, que sería el inicio de la gran empresa estatal de reestructuración de la economía real por distribución de riqueza social.

3.                Creación de empleo masivo, en un plazo de 03 o 04 meses, por desplazamiento de mano de obra a la agricultura, a la creación de infraestructura de agua y desagüe a nivel periurbano, a la limpieza y desinfección de pistas, veredas y superficies de contacto, al sector de confecciones y calzado de seguridad urbana, al sector de la metal-mecánica y herramientas para el trabajo sanitario, etc.

4.                Modernización y desarrollo MYPE a través de Escuelas y Centros de Gestión de Concesiones (de capacitación, tecnología y microfinanzas) como cadenas de valor de creación de nueva riqueza en los sectores comercio, servicios y manufactura.

5.                Reconfiguración de villas periurbanas por autogestión social para el desarrollo organizacional y la autosuficiencia urbana, con el liderazgo de proyectos piloto de 10 mil familias (40 mil personas).

6.                Preparación y gestión del éxodo urbano y el Neorruralismo sobre la base de la identificación y gestión de terrenos libres o abandonados para 660 mil familias, en un ámbito de 3 millones de hectáreas con perfil agropecuario sostenible, en sierra, Amazonía y costa desértica.


Ramón Espinoza Guerrero
Director de Investigación y Desarrollo
CEPEBAN

Lima, abril 2020



[1] Lo que el país necesita, más que nada, son personas que tengan experiencia en iniciar, crear y administrar una empresa productiva, experiencia en dirigir a otras personas, experiencia en administración financiera y así sucesivamente. Los gobiernos, por regla general, no entienden esto. En los últimos 60 años, por consiguiente, se ha socavado la capacidad del país para formar el potencial humano que necesita para el desarrollo. Se ha centrado en un desarrollo por inversión y por exportaciones. Pero, solo un desarrollo por distribución —de capital, saber y gestión— que no solo desarrolla las empresas, sino también a personas, puede crear ese potencial. Así, el factor absolutamente indispensable y centrado del desarrollo nacional tendrá que ser una sumatoria de sistemas modernos de distribución. Sin este potencial humano, no es probable que el resto funcione (Peter Drucker, 1994).