Mostrando entradas con la etiqueta Copyright. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Copyright. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de abril de 2024

LA COPIA Y LA ANTICOPIA: PARTE II, LA COPIA Y EL SOFTWARE DE PLAGIO


 

pensando fuera de la caja


II

 LA COPIA Y EL SOFTWARE DE PLAGIO

 Con la llegada de la imprenta en el siglo XV, editores y libreros adquirieron un monopolio que les permitía imprimir, comercializar y distribuir obras literarias con total libertad. Mientras ellos disfrutaban de este privilegio, no existía ninguna ley que protegiera los intereses de los autores. Finalmente, el 10 de abril de 1710, entró en vigor una nueva ley en Reino Unido: el Estatuto de la Reina Ana. Esta ley otorgaba protección jurídica a libros y a otros trabajos escritos. Está considerada como el origen del copyright por establecer que el dueño de los derechos de una obra es su propio autor. Sin embargo, con el desarrollo del capitalismo, la concentración de la propiedad editorial y distribución despojaron al productor directo del resultado de su trabajo, al convertirlos en simples obreros sin horarios, obligaciones ni derechos. Los obreros intelectuales reciben un estipendio mensual. Y los resultados de su esfuerzo intelectual son patentados por sus patrones (corporaciones) como suyos. En buen romance, las corporaciones compran por un salario mensual los resultados práctico - teóricos de los productores. Los autores o productores de conocimientos mutan a simples operarios de la producción inmaterial: los nuevos obreros del siglo XXI, “muy bien remunerados”, entregan su esfuerzo a las corporaciones. 

Llegado el capitalismo, como modo de apropiación dominante, los propietarios de las corporaciones encuentran la manera de sacar la vuelta o superar los fines de los Derechos de Autor del productor inmaterial. Desde finales de la década de 1980 inicia Estados Unidos una tendencia a legislar ad hoc, de conformidad con los intereses estratégicos de las grandes corporaciones, en materia de propiedad intelectual. Bajo ese nuevo andamiaje legal al lema «Acumulad, acumulad», el capital monopolista se agrega la consigna «Patentad, patentad», en su insaciable afán de lucro. Las corporaciones entendieron perfectamente que la apropiación de la producción inmaterial, a través del control de las patentes, es clave para los negocios. Las patentes son el instrumento perfecto para la usurpación del trabajo científico con fines mercantiles. Esto es, la apropiación a cualquier costo (incluido el asesinato de los díscolos), de los resultados del trabajo científico y tecnológico, para la obtención de ingentes ganancias monopólicas. Donde el productor recibe las migajas (un salario); en tanto, los accionistas de las grandes corporaciones se llevan miles de millones.[1] 

Prabhat Patnaik en el ensayo Inteligencia Artificial (IA) y la trampa capitalista para los avances científicos, desnuda los efectos de la IA sobre la sociedad. Él nos lo explica:con la aparición del neoliberalismo se ha producido un cambio fundamental. Ha habido una «mercantilización» de la ciencia, bajo la cual la responsabilidad de financiar la investigación ha pasado del Estado a donantes privados, principalmente corporativos. Esto ha significado que la libertad del científico para expresar opiniones políticas que subrayen la necesidad de trascender el capitalismo se ha visto enormemente restringida. Hoy, si un científico quiere participar en un proyecto de investigación, tiene que ser suficientemente aceptable para los donantes privados; y no se le ayuda si se sabe que tiene creencias socialistas. Incluso los nombramientos universitarios están determinados por la capacidad del científico para atraer fondos de donantes. / Por lo tanto, las limitaciones políticas se aplican incluso en una esfera donde hasta hace poco los académicos tenían la libertad de profesar diversas creencias. En otras palabras, la mercantilización de la ciencia produce conformismo político y una irresponsabilidad social, por parte del científico.”[2] 

         En este siglo la Inteligencia Artificial marca un nuevo escalón, en el camino de la apropiación de la producción inmaterial, con el uso de la copia sin restricciones. Noam Chomsky dice a propósito de la inteligencia Artificial: 

"La mente humana no es una máquina estadística como la ChatGPT y otras de su tipo, codiciosa de cientos de terabytes de datos para llegar a la respuesta más plausible a una conversación o la respuesta más probable a una pregunta científica". Por lo contrario –continúa–, "la mente humana es un sistema sorprendentemente eficiente y elegante que opera con una cantidad limitada de información. No trata de lesionar correlaciones a partir de datos, sino que intenta crear explicaciones… Dejemos de llamarla entonces «Inteligencia Artificial» y llamémosla por lo que es y hace un «software de plagio» ya que «No crea nada, sino que copia obras existentes, de artistas existentes, alterándolas lo suficiente como para escapar de las leyes de derechos de autor». Se trata del mayor robo de propiedad intelectual que se registre desde que los colonos europeos llegaron a tierras nativas americanas”.[3]

         La Inteligencia artificial (IA) es un nuevo modelo de negocio para salir de la crisis de las ‘big tech’ de 2021 y 2022. Los cinco grandes (Apple, Amazon, Facebook, Google y Microsoft) dominan más del 90 por ciento del mercado de la IA. Según sus expertos en marketing «la IA lo cambiará todo». Sin embargo, las tecnologías capitalistas –dicen los autores del número 112 de la revista alemana Wildcat–   no crean un mundo nuevo, conservan el antiguo. Weizenbaum[4] dijo en una entrevista en 1985 que la invención de la computadora había salvado principalmente el statu quo: mientras el sistema financiero y bancario seguía creciendo, apenas era controlable mediante transferencias manuales y cheques. La computadora resolvió este problema. Y todo siguió como antes, sólo que digitalizado.[5] Hoy continuamos haciendo las mismas operaciones que hace 60 años, pero infinitamente más rápidas. Pero estas herramientas siguen sin crear nada, “generan” textos o imágenes que es algo muy distinto a crear, la creatividad es un imposible para ellas. El progreso científico y tecnológico mientras siga en manos de las corporaciones no crearan un mundo nuevo, nada cambiará para los trabajadores y el conjunto de la sociedad.

Uno de los peligros del uso abusivo de este tipo de inteligencias artificiales es, dice Alejandro Massa Varela, «una forma de evitar el aprendizaje». Asimismo, de otra parte, se trata de un plagio de alta tecnología que no es advertido ni denunciado.[6] “Lo que muchos usuarios no entienden, es que también están alimentando y entrenando a la IA con nuevos datos a través de sus preguntas. A principios de 2023, Samsung descubrió que el código del programa de sus desarrolladores se había subido a ChatGTP. A mediados de año, Samsung, Morgan Chase Bank, Verizon, Amazon, Walmart y otros prohibieron oficialmente a sus empleados el uso de chatbots en los ordenadores de la empresa. Tampoco se les permite ingresar ninguna información relacionada con la empresa o datos personales en la IA generativa en sus dispositivos personales.”[7] 

Otro uso nefasto de la inteligencia Artificial es lo que denuncian oficiales de inteligencia israelís: “El ejército israelí ha desarrollado un programa de inteligencia artificial conocido como «Lavender» para generar LISTAS DE ASESINATO, sin ninguna verificación humana para comprobar los objetivos seleccionados por la máquina: sólo una comprobación de «sello de goma» de unos «20 segundos» para asegurarse de que el objetivo de la IA es hombre. / Estas fuentes de inteligencia afirman que el ejército israelí ha permitido la muerte de un gran número de civiles palestinos. / La proporción revelada en el informe afirma: «Por cada agente de Hamás de rango inferior que Lavender tenía como objetivo, se le permitía matar entre 15 y 20 civiles. Si el objetivo era un alto cargo de Hamás, el ejército autorizó en varias ocasiones la muerte de más de 100 civiles en el asesinato de un solo comandante». / Israel también desarrolló otro sistema automatizado llamado «¿Dónde está papá?», utilizado «específicamente para localizar a individuos seleccionados y llevar a cabo atentados cuando entraban en las casas de sus familias». / Este exterminio industrializado no tiene precedentes.[8] 

No existe espacio donde la IA no tenga carta blanca para la apropiación del esfuerzo ajeno. La usurpación del trabajo de músicos es calificado como un asalto a la creatividad humana: “Artistas reconocidos de la talla de Stevie Wonder, Jon Bon Jovi, Billie Eilish, Nicki Minaj, Juanes, Luis Fonsi, Katy Perry y J Balvin, entre los más de 200 que firman la misiva, hicieron un llamado colectivo para que las entidades e individuos involucrados "se comprometan a no desarrollar ni implementar tecnología, contenidos o herramientas de generación musical que subestimen o reemplacen el arte humano de los compositores y artistas" o les proporcionen una compensación justa por su trabajo / Los firmantes denunciaron que, algunas de "las empresas más grandes y poderosas están utilizando, sin permiso, nuestro trabajo para entrenar modelos de IA. Estos esfuerzos están directamente dirigidos a reemplazar el trabajo de los artistas humanos con cantidades masivas de 'sonidos' e 'imágenes' creados por IA que diluyen sustancialmente los fondos de regalías que se pagan a los artistas.”[9] 

Pero, a todo esto, ¿qué es la inteligencia Artificial? Es una tecnología que de inteligencia no tiene nada. “La tecnología no es una «cosa» sino un proceso, siempre ha sido así. Tan importante fue saber utilizar el fuego como ser capaz de hacerlo. Lo que actualmente se intenta vender, es la cosa, Chat GPT, etc. y para hacerlo el mercado debe hacer creer que el proceso «construir una Inteligencia» ha llegado a su fin o falta poco para ello. Nada de eso lo sostiene la ciencia. Los creadores de Chat GPT o de Gemini (de Google) no recibirán ningún premio Nobel. De la misma forma que no lo recibió el creador de Windows o de Apple. Ninguno de ellos descubrió nada en el mundo de la computación, pero si construyeron parte de esos procesos.”[10] 

¿Como funciona la Inteligencia artificial? Los autores del informe publicado en la web Todoporhacer nos lo cuentan: “las «redes neuronales de la IA» no se parecen en nada a la red de neuronas del cerebro. Son un proceso estadístico que se utiliza para organizar los llamados «nodos» en varias capas. Como regla general, un nodo está conectado a un subconjunto de nodos en la capa inferior. Si se desea que una computadora en particular pueda reconocer caballos, se la debe alimentar con muchas fotografías de caballos. A partir de ellos, el sistema extrae un ‘conjunto de características’: orejas, ojos, pezuñas, pelaje corto, etc. Si luego se va a evaluar una nueva imagen, el programa procede de forma jerárquica: la primera capa analiza sólo los valores de brillo, la siguiente capa horizontal y líneas verticales, la tercera forma circulares, la cuarta ojos, etc. Sólo la última capa constituye un modelo general. / La tecnología detrás de la llamada «IA generativa» se basa esencialmente en inferencias estadísticas a partir de enormes cantidades de datos. La estadística es una ciencia auxiliar… Como resultado, la IA generativa presenta predicciones estadísticas. Esta es la base de su desempeño. Por definición, los modelos no pueden derivar ni justificar sus resultados. Se les entrena hasta que los resultados encajan. / Un chatbot une secuencias de formas lingüísticas a partir de sus datos de entrenamiento sin ninguna referencia al significado de las palabras. Cuando se le pregunta a ChatGPT qué es Berlín, responde que Berlín es la capital de Alemania. No porque tenga idea de qué es Berlín, qué ciudad es o dónde está situada Alemania, sino porque es la respuesta estadísticamente más probable.”[11] 

Los grandes cambios tecnológicos que marcaron un antes y un después en la historia humana, desde el uso del fuego y las herramientas de piedra hasta la electricidad, los actuales dispositivos electrónicos, la mecánica newtoniana y la mecánica cuántica, etc., comenzaron en la mente de un puñado de "genios creativos" y luego se expandieron libremente hasta que apareció la mercantilización de la sociedad. En el siglo XXI, la apropiación de la producción inmaterial se realiza, a través de la pretendida universalización del uso de la copia sin restricciones, el software de plagio (Noam Chomsky), también conocido como Inteligencia Artificial. La nueva mercancía, publicitada como novedosa, en el stand de negocios de las corporaciones. La nueva manera como la originalidad deja de ser original convirtiéndose en “originalísima”. La versión “dialéctica” de los negocios, la anticopia de la anticopia: cuando el plagio se convierte en creación inédita. El proceso de metamorfosis de la anticopia en su opuesto con la apariencia de anticopia. Los contrarios mutan resolviéndose en sí mismas. La originalidad se transforma en copia y la copia en “original”, en una seudo prístina creación. Para llegar a ese resultado se usa el verificador de plagio copyleaks que dicen puede detectar todo tipo de plagio utilizando tecnología de inteligencia artificial. El cuento es la verificación para que miles de usuarios alimenten el software de plagio (AI).         

En la era del capital y de las grandes corporaciones: el productor individual, esta realización del «ser humano» mediante el trabajo, cobra vida en un producto que se convierte en externo o ajeno al creador. El producto es creado por él y al mismo tiempo se ve despojado de él.  El productor “libre” (ya sea literato, biólogo, físico, programador, nano tecnólogo o un simple obrero) es despojado de sus productos en tanto vende su trabajo intelectual o manual al empleador. Y el trabajador no puede rescatar su producto porque está forzado a comprarlo. La noción de compra implica que su producto le ha sido arrebatado, es decir, enajenado. Ese es el lado negativo del trabajo bajo condiciones de explotación capitalista. Pero, ese lado negativo de la moderna esclavitud del trabajador facilita el entendimiento de los procesos históricos (conciencia de clase) que conducen a la realización del homo sapiens como un verdadero ser humano, superación de la necesaria pero irracional violencia interclasista. 

Con la Inteligencia Artificial (IA) las corporaciones han descubierto la forma más avanzada de piratear o plagiar los productos inmateriales sin pagar los derechos de autor. Pero, ¿es inédito este facilismo de violentar el trabajo ajeno? No. Ya en la antigüedad greco - romana se registraron protestas, tanto que “la palabra plagio era común entre los romanos para referirse al acto de copiar la obra de otro y presentarla como si fuera propia.” “En la antigua Grecia era común que los escritores se acusaran unos a otros de plagio. En Las Ranas, Aristófanes acusó a Sófocles de escribirle una tragedia a su hijo para que se ganara un concurso, denunció a Esquilo de ser un charlatán e impostor del poeta Frínico y se burló de los versos de Eurípides. Quizás este alboroto causado por Aristófanes fue la verdadera razón por la cual, en el 330 a.c., una ley del legislador Licurgo, en Atenas, ordenó que se conservaran copias exactas de las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides en los depósitos oficiales de la ciudad.”[12] 

Copiar, en sí, no es reprobable porque es la manera de reproducción y existencia en la historia biológica y cultural. Sin la copia, no existiríamos como especie. La copia nos hizo humanos. Los humanos no seriamos lo que somos si la copia no nos hubiera modelado en sociedad a través de los tiempos. La copia nos dio vida y nos hizo civilizados; en cambio, el prurito de originalidad, en una sociedad altamente individualizada y mercantilizada, conduce a la lucha y usurpación los derechos de autor. 

En la era del conocimiento y la cuarta revolución industrial, las publicaciones y la lucha por los derechos de autor, han evolucionado (o involucionado) la ética y psicología de la sociedad. Más de cuatro mil millones de personas (2024)[13], buscan su minuto de fama cada día, en un mundo altamente competitivo. Por eso, no es nada extraño que la copia se transforme en plagio. Y el plagio sea el modo de proceder de los que carecen de talentos en los campos de ciencia o literatura. El plagio es la práctica del egoísmo o ambición por enriquecerse o por ese minuto de fama. El punto culminante del plagio es la piratería o robo de los conocimientos ancestrales, patentándolos como propiedad de las corporaciones. Corporaciones que, a su vez, coercitivamente imponen precios de venta prohibitivos para sus creadores, los pueblos. Los pueblos son sometidos a un conjunto de normas y leyes que reprimen la copia (copyright). Normas que las empresas esgrimen para extraer miles de millones de los bolsillos de los ciudadanos del mundo. Ley del embudo: todo puede ser pirateado por las corporaciones mientras se controla cualquier intento de copiar de los pueblos y los ciudadanos. Como el capitalismo, es un modo de apropiación del trabajo ajeno, no es casual que las elites (corporaciones) se dediquen a plagiar (robar amparados en leyes y acuerdos internacionales) las ideas o conocimientos de los pueblos ancestrales y de los productores de conocimientos. 

El Capitalismo impone los derechos de autor; pero, con el correr del tiempo, el capital ha encontrado la manera de apropiarse de esos mismos derechos. Los derechos privados de copia (copyright) de una parte, es consecuencia de la división del trabajo y la mercantilización de la sociedad, producto de las contradicciones en el mundo cultural. Y, de otra parte, es un despropósito capitalista que contradice la historia biológica, la historia de la humanidad y la continuidad de los conocimientos. 

Mientras la dictadura del capital subsista la lucha por los derechos de autor enfrentará a los seres humanos. En un mundo nuevo, “cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre trabajo intelectual y trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!”[14]



[2] https://tacnacomunitaria.blogspot.com/2024/03/la-inteligencia-artificial-y-la-trampa.html

[3] Noam Chomsky, New York Times - 8 de marzo de 2023. Véase también: https://pijamasurf.com/2024/03/para_chomsky_las_ia_no_son_inteligentes_sino_softwares_de_plagio/

[4] Joseph Weizenbaum fue profesor emérito de Informática en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y se le considera uno de los padres de la cibernética.

[13] https://es.wikipedia.org/wiki/Poblaci%C3%B3n_humana_mundial  Población mundial: 4,284,113,541en el rango de 20 a 60 años de ambos sexos.

[14] C. Marx, Crítica al Programa de Gotha, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín (Beijing), República Popular China, 1979.


Tacna, 08 abril 2024

Tacnacomunitaria


LA COPIA Y LA ANTICOPIA: PARTE I, SIN COPIA NO EXISTIRÍA VIDA

 


 

pensando fuera de la caja

 

I

 

SIN COPIA NO EXISTIRÍA VIDA

 

La vida es lo que es hoy porque a través del ensayo y el error, desde las formas más simples a las complejas, desde antes que aparecieran las bacterias y arqueas, se ha ido transformando hasta llegar a las actuales formas de vida compleja. En todo ese proceso, que le tomó a la vida en el planeta tierra más de 2200 millones de años, la copia fue el mecanismo que permitió la abundancia, el error y la innovación. Auto replicarse (copia) fue la ruta que dio origen a la extinción de las defectuosas y al surgimiento de nuevas formas superiores, que terminaron por reemplazar a las formas más primitivas de vida. La humanidad no es ajena a ese proceso bio-histórico. La humanidad es el resultado de miles de millones de copias que se reproducen, copiando su material genético y transmitiéndolo a sus descendientes.

    Un trabajo de la Universidad de Berkeley de California nos indica: “la capacidad para copiar las moléculas que codifican la información genética es un paso clave en el origen de la vida: sin él, la vida no existiría.” La autorreplicación –continua el estudio–, “abrió la puerta a la selección natural. Después de que se formó la molécula autorreplicadora, algunas variantes de estos replicadores tempranos serían más eficaces copiándose a sí mismos que otros y producirían más «descendientes». Estos superreplicadores se volverían más comunes —eso, hasta que uno de ellos se construyera accidentalmente de forma que le permitiera ser un super-superreplicador— y entonces, esa variante asumiría el poder. Mediante este proceso de selección natural continuada, terminarían por acumularse los pequeños cambios en las moléculas replicadoras hasta que evolucionó un sistema replicador estable y eficaz.”[1] 

Carlos Fiorovanti nos cuenta en la revista Pesquisa: “La molécula de ADN, un icono de la ciencia moderna, es la única sobreviviente de una lucha que se extendió durante millones de años. Inconfundible en su formato de sus dos cordones enrollados entre sí, emergió de una intensa pugna con otras estructuras químicas capaces de copiarse a sí mismas. Y triunfó solo porque entre ellas hubo cooperación o altruismo, para utilizar un término que se toma prestado de la antropología. Las moléculas más refinadas, aquéllas que lograron ganar tiempo copiándose por medio de enzimas –un tipo de proteínas–, auxiliaban, probablemente de manera involuntaria, a las más primitivas, que generaban réplicas de sí mismas mediante métodos más lentos.” Las moléculas, continúa, “que eran enteramente egoístas, es decir, por alguna razón incapaces de prestar ayuda, sencillamente desaparecieron”.[2] 

El acto de copiar es inherente a todos los procesos de la vida. Así, por ejemplo, algunas especies para sobrevivir copian algunas características de la presa. La bioluminiscencia que en las luciérnagas evolucionó para comunicarse entre sí. Les sirve como advertencia a los depredadores de que están llenas de toxinas y que deberían mantenerse lejos. Algunas especies han evolucionado para emitir señales falsas, parecidas a la bioluminiscencia de las luciérnagas. Es el caso de las hembras photuris depredadora, también llamadas femme – fatales, porque tienen fama de ser letales porque atraen machos de otras especies para comérselos. La photuris imitan (copian) a la hembra de esa especie para que el macho baje a aparearse, pero termina devorado. Este es un ejemplo clásico de depredador usando mimetismo. Una especie copia el comportamiento de otra con otros fines: devorarla. Mentir y engañar está muy extendido en el reino animal. Y los humanos pertenecemos a ese reino. La guerra es el arte del engaño. En el núcleo filosófico de Sun Tzu sobre la guerra el 50% se basa en el engaño.[3] 

La vida es el resultado de procesos interminables de copias y mutaciones, desde las formas más elementales o simples hasta las complejas. En los procesos biológicos, la copia del gen es la base sobre la que se van ensamblando los ladrillos de la construcción de los seres vivos. Un organismo biológico se autoperpetúa al autoproducirse a través de la reproducción de nuevas células que sustituyen a las ya muertas. Del mismo modo, la cultura se autoperpetúa o, mejor dicho, se autoproduce superándose permanentemente.[4] Así en la construcción de ensayos o proyectos científicos se van ensamblando los ladrillos, que provienen de la inspiración de otros cerebros (copia y modificación), para terminar edificando una nueva certeza en los diversos campos de la ciencia, política o literatura. 

La humanidad, en general todas las formas de vida, existen porque llevan inherentes a ellas la capacidad de auto replicarse o copiarse; pero, también de producir mutaciones o cambios que les ha permitido superar a las especies competidoras. La copia en la historia de la vida nos ha dado forma y existencia. Copiar es una manera de reproducción y existencia; en cambio, la originalidad incapaz de replicarse simplemente deja de existir. En la producción intelectual la originalidad o creatividad es una rarísima excepción o, como decía Albert Einstein, la originalidad está en “la habilidad de esconder tus fuentes”. En todo caso, la originalidad de un trabajo, bien vista, no resulta tan original porque siempre se apoya en el conocimiento previo de otros productores. La copia es lo permanente, continuidad que garantiza la supervivencia biológica y cultural; la anticopia, la originalidad, es la excepción, la ruptura en los conocimientos que provocan los grandes saltos en la historia humana. 

La singularidad de la producción intelectual es la base sobre la que se afirma o sostiene la universalidad del pensamiento milenario y viceversa. La universalidad se desarrolla sólo a través de la singularidad de la obra de cada uno de los pasajeros de la nave llamada tierra. Así las ideas de todos se convierten en ideas de uno, y, las ideas avanzadas de uno se transforman en ideas avanzadas de todos. La originalidad, la más de las veces, aparece en su no originalidad; es decir, sintetiza o resume “los pensamientos que eran comunes a todos”. El personaje en la historia recoge las ideas de su época. Pero, no sólo las recoge, la continua y supera: “Sorel logró una continuación original del marxismo, porque comenzó por aceptar todas las premisas del marxismo, no por repudiarlas a priori y en bloque, como Henri de Man en su vanidosa aventura. Lenin nos prueba, en la política práctica, con el testimonio irrecusable de una revolución, que el marxismo es el único medio de proseguir y superar a Marx”[5]. 

En la comunicación literaria o científica, la disertación o exposición del productor inmaterial, hace suyas (incorpora) las palabras (pensamiento, logros o resultados de gestión), de quiénes lo antecedieron en el tiempo, dentro de la arquitectura de su discurso (elimínese las referencias bibliográficas y tendrán una alocución muy “original”). Esto es, no existe ninguna exposición absolutamente original, todas tienen algo o mucho de otros autores. 

Escribir y publicar, lleva implícita la necesidad de socializar conocimientos, de revelar lo oculto, de trascender como productor intelectual, de “marcar la cancha”. Hay una relación evidente entre pensamiento y escritura. La escritura es el vehículo del pensamiento, el vehículo de universalización del conocimiento. La escritura ha permitido democratizar el conocimiento, llevándolo de los círculos cerrados y contextos particulares a espacios geográficos, tiempos y públicos no imaginados. La escritura, y sobre todo las publicaciones, satisfacen o halagan el ego del productor y sus sueños de trascender a su tiempo. 

En la antigüedad, antes de las publicaciones escritas estaban los divulgadores orales que recorrían pueblo tras pueblo cantando o recitando las obras literarias más populares. La Ilíada y la Odisea, los Evangelios del Nuevo Testamento, por ejemplo, llegan a nuestros oídos y ojos por obra y gracia de personajes que precedieron a los hacedores de manuscritos (escritura). En la Grecia antigua eran conocidos como Aedos, que no tenían escrúpulos en mejorar la “originalidad” de los poemas o narraciones, que ellos cantaban en sus visitas a las ciudades importantes. 

En el pasado, las creaciones literarias o los conocimientos científicos se transmitían oralmente. Los Aedos (narradores de los cantares de siglos anteriores al VIII a.n.e.) eran quienes los popularizaban de pueblo en pueblo. Y fue gracias a tales personajes que llega a nuestros ojos la producción intelectual de la antigüedad. En aquellos tiempos no pasaba por la mente de creadores y divulgadores la enfermiza idea de los derechos de propiedad intelectual. Los divulgadores (aedos) no tenían reparos en mejorar la matriz literaria original. La Ilíada y la Odisea es un ejemplo en ese sentido. La epopeya griega es atribuida a Homero: pero, los estudiosos de literatura antigua concluyen que los poemas épicos fueron perfeccionados por los cantores de la obra.

 

“Durante más de trescientos años, los poetas fueron relatando oralmente en fiestas y celebraciones las aventuras de los héroes de Troya y el fantástico viaje de Ulises. Fueron transmitiendo y reinventando el relato para las generaciones futuras.”[6] 

Hasta 1453 los conocimientos se transmitían mediante manuscritos. Estos eran reproducidos por amanuenses (esclavos) que copiaban obras antiguas, generalmente por encargo. En la edad media, los monjes eran los encargados del proceso de copiado antes de la invención de la imprenta. Monjes que, en el proceso de copiado del Nuevo Testamento, por ejemplo, introducían mejoras en la forma como en el contenido de los manuscritos originales.   

                             

“El epigrama del bilbilitano aparece en El infinito en un junco, de Irene Vallejo, un documentadísimo y emocionante recorrido a través de la historia del libro en la Antigüedad. De sus páginas uno sale siendo consciente de la abrumadora importancia de la cultura escrita en el mundo grecolatino, un mundo plagado de bibliotecas, en el que los niños de varios continentes distintos aprendían a leer con las mismas historias y en el que algunos autores llegaron a ser auténticas celebridades. Un mundo contradictorio, en el que convivían la magia con la razón y la cultura con la violencia, que construyó su ideal de civilización sobre los maltrechos hombros de los esclavos.”[7]

 Pero, sólo hace 314 años los derechos de autor (copyright, 10 de abril de 1710) aparecen como un artificio que, con la aparición de la imprenta, es usado por las empresas para monopolizar la edición y distribución de publicaciones de obras literarias o científicas. Aunque a decir la verdad, en la antigüedad griega ya existían precedentes, pero sin la ambición mercantilista del capitalismo moderno. 

En Sibari, una de las colonias griegas de la Italia meridional (fundada hacia el año 720 a.n.e. por los Aqueos), se estableció por una ley de la ciudad que los cocineros tenían derecho a patentar temporalmente los platos de comida que inventaban, conservando el monopolio durante un año. Fueron los griegos quienes vislumbraron por primera vez la noción de derecho de autor. Pero, “no la perfeccionaron por culpa de los dioses por inaudito que parezca. Los griegos, en efecto, casi siempre invocaban a las musas como su principal fuente de inspiración, particularmente las que eran guiadas por Apolo. La consecuencia directa era que las ideas y el conocimiento se presumían regalos de los dioses. De ahí que, en las ciudades y colonias griegas, ni siquiera se imaginaban dichos conceptos como cosas que pudiesen ser objeto de venta o de apropiación.”[8] Ya por aquellos tiempos aparecía, aún larvaria, la contradicción entre propiedad privada de la “genialidad o inventiva” y el conocimiento colectivo, entre copyright y copyleft. 

La necesidad inventó la colaboración; pero no solo la colaboración, sino también la capacidad imitadora o copiadora de los homínidos. Platón decía que apenas una idea genial sale de la boca del creador esta se generaliza entre sus contemporáneos. De un genio brota una idea y esta se populariza en un tris cuando llega a los oídos o la mirada de sus coterráneos (copyleft). Mucho antes de que el homo sapiens se convirtiera en la especie dominante, la copia fue el artilugio que permitió a la especie ser lo que hoy somos. Los humanos somos copistas desde Ab initio de los tiempos. Práctica que hoy es conocida como ingeniería a la inversa. Así y sólo así, las ideas avanzadas de uno se transforman en ideas avanzadas de todos y las ideas avanzadas de todos sirven de base para los nuevos descubrimientos que destacan los atributos del inventor. 

En especie humana, la experiencia pasa de unos a otros, se transmite de generación a generación, desde el principio de los tiempos homínidos. Esta singularidad es vital para su supervivencia como especie; pero, también, transforma todo conocimiento individual en conocimiento comunitario. Así como un conocimiento comunitario nos salvó de la extinción frente a otras especies depredadoras. Un conocimiento comunitario a su vez nos salvará de nosotros mismos.

Tacna, 08 abril 2024

Tacnacomunitaria

lunes, 27 de febrero de 2017

COPYRIGHT, INTELLECTUAL PROPERTY AND THE EXTRADITION SAGA OF KIM DOTCOM




Global Research, February 27, 2017

El hambre con que los funcionarios estadounidenses persiguen derechos de autor o violaciones generales de la propiedad intelectual es insaciablemente maníaco. El grado de ese hambre es expresado por la ahora suspendida, y probablemente desaparecida Asociación Transpacífica , un intento de globalizar aún más la policía de las leyes de PI a favor del control corporativo y del copyright.
 
Luego vienen los vigilantes y los que cantan diferentes melodías discordantes sugiriendo otra alternativa. Una de esas figuras fue Kim Dotcom, fundador de Megaupload y en la lista del Departamento de Justicia de Estados Unidos durante algunos años, junto con los cofundadores Mathias Ortmann, Bram van der Kolk y Finn Batato. 

Su caso es hacer las torturadas rondas en Nueva Zelanda, donde el acusado nacido en Alemania sigue en pie, aún viendo si puede eludir a las autoridades estadounidenses sobre el tema de las inventivas violaciones alegadas. Se ha convertido en uno de los mayores casos de derechos de autor en la historia, comenzando después de la dramática detención de Dotcom en 2012 en su mansión de Nueva Zelanda a manos de decenas de agentes, tanto de Nueva Zelanda como de Estados Unidos, junto con dos helicópteros. 

El tribunal de Nueva Zelanda decidió al comienzo de esta semana que la decisión de 2015 del tribunal de primera instancia que favorece la extradición de Kim Dotcom y sus coacusados ​​sea confirmada. El juez Murray Gilbert de la Corte Suprema parecía bastante difícil con su razonamiento. Por una parte, admitió que "la comunicación en línea de obras protegidas por derechos de autor al público no es un delito penal en Nueva Zelandia bajo el s. 131 de la Ley de Derecho de Autor ". 

Dotcom y su equipo legal se sentirían bastante emocionados con eso. El tablón de la fiscalía se había derrumbado. Caso cerrado. Excepto, por supuesto, que no lo había hecho. El juez Gilbert procedió a asumir un poderoso púlpito y predicar a pesar de la ausencia de un delito de derechos de autor de la NZ en este caso. 

Gran parte de esto estaba en el esfuerzo de la fiscalía para ampliar la gama de delitos, una táctica que el equipo de Dotcom denominó "masaje". En la ampliación de la red, se sugirieron actos que representan una piratería en Internet, incluidos el crimen organizado, el blanqueo de dinero, por nombrar sólo algunos cargos adicionales a la cuestión de la infracción del derecho de autor. Muchos se unieron en torno a la cuestión de la conspiración, una de las disposiciones favoritas que todos los fiscales estadounidenses han querido emplear. 

La Ley de Delincuencia, en otras palabras, había entrado en consideración judicial con toda su fuerza, sus "disposiciones generales de fraude penal" haciendo su parte para socavar el caso de los apelantes, a pesar de la afirmación de Dotcom de que esto era puramente un asunto de derecho de autor. Lea junto con s. 101B de la propia Ley de Extradición, el juez acordó "que los apelantes son elegibles para la extradición en todos los cargos por los cuales se solicita su entrega". 

Dotcom, que supuestamente cometió por Dotcom, hizo algo devastador para el titular de los derechos de autor: privarle "de algo a lo que pueda tener derecho" (la cantidad alegada es asombrosa: 500 millones de dólares) .) De ello se desprende que la supuesta conducta en el cómputo 2 constituía "el delito de conspiración para defraudar en términos del artículo II.16". 

El párrafo 2 del artículo II del tratado de extradición entre los Estados Unidos y la NZ resume los motivos de la extradición: "Obtención de bienes, dinero o valores valiosos mediante falsas pretensiones o conspiración para defraudar al público oa cualquier persona mediante engaño o falsedad u otros medios fraudulentos, Si tal engaño o falsedad o cualquier medio fraudulento sería o no equivaldría a una falsa pretensión ". [1] 

Los activistas digitales tienen un elemento mocoso para ellos, una impetuosidad que sigue a los torcidos por la recta. A menudo son las bendiciones necesarias excavar para encontrar deficiencias en los sistemas existentes, en lugar de los criminales manchados para ser envasados. 

En el caso de Dotcom, un proveedor de almacenamiento en la nube está siendo procesado, un aspecto que tiene graves implicaciones en el dominio más amplio de Internet. En primer lugar, sugiere una dimensión de autocontrol de las operaciones de tal empresa. Las afirmaciones de Dotcom, bastante razonablemente, son que vigilar el comportamiento de 50 millones de usuarios diarios de un sitio es difícilmente creíble, aunque se hicieron esfuerzos para detectar infracciones de derechos de autor. Por todo ello, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos seguiría alegando que había una mera "apariencia de legalidad" en esas operaciones [2]. 

Como dijo el abogado de Dotcom, Ron Mansfield, después de que el juez Gilbert juzgara: "El Tribunal Supremo ha aceptado que el Parlamento tomó una decisión clara y deliberada de no penalizar este tipo de presunta conducta por parte de los proveedores de servicios de Internet, De sus usuarios ". [3] 

El asesor jurídico de Dotcom, Ira Rothken, lo expresó así el año pasado: "En el segundo en que pusiste un sitio de almacenamiento en la nube en Internet, ya sea Google o Megaupload, habrá buenos usuarios y malos usuarios. Va a haber gente que va a infringir, van a haber gente que está ahorrando fotos de la boda y usarla para un uso justo ". [4] 

Pero la evaluación legal del caso de Dotcom sugiere que las autoridades de la fiscalía serán favorecidas, y que las poderosas demandas corporativas expresadas a través de intermediarios estatales y lobbies, seguirán teniendo su día. Cualquier esfuerzo para combatir este caso en un entorno de Estados Unidos es muy probable, como Rothken afirma, que tendrá lugar en un "campo de juego injusto". [5] Próxima parada: el Tribunal de Apelaciones de la NZ. 

El Dr. Binoy Kampmark era un erudito de la Commonwealth en Selwyn College, Cambridge. Él da conferencias en la universidad de RMIT, Melbourne. Correo electrónico : bkampmark@gmail.com
 
Notas
La fuente original de este artículo es Global Research
Copyright © Dr. Binoy Kampmark , Investigación Global, 2017