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sábado, 26 de enero de 2019

SISTEMA NACIONAL DE JUSTICIA INACTUAL. LA PRESENCIA DE FISCALES Y JUECES DE CALIDADES ACADÉMICAS, PROBIDAD Y EJECUTORES DE JUSTICIA DE LA VERDAD




Estimados amigos:
No es difícil asumir la responsabilidad de ir contra determina corriente conservadora que impera en nuestra república, porque sabemos de sus engaños y artificios que usan para envolver a peruanos que, recién tratados comos ciudadanos vienen aprobando el buen andar de los jueces insobornables, y que, antes paradójicamente realizaron actos y sentencias de injusticia, y nada legítimos socialmente.
Sin embargo, todavía la corrupción y la impunidad, la que aproximadamente en tres décadas que se pasaron, aún reinan, a pesar que entre el término del siglo XX y comenzando el 2000 el gobierno de la transición constitucional, bajo procesos adecuados a la ley inició juicios sumarísimos con el objetivo de encarcelar a cientos de funcionarios civiles y militares de la autocracia fujimorista que arrebató y se apoderó del dinero del tesoro público.
Las políticas anticorrupción no continuaron entre el 2001 a la actualidad, por eso vino otra segunda gran ola de actos de corrupción estatal y privada, donde la gran empresa brasilera tuvo en sus manos a funcionarios públicos, incluidos presidentes de la república. Recién desde el extranjero llegaron a nuestras costas las noticias que dicha empresa había sobornado a peruanos nada insolventes, pero con mucha intención de tener dinero y compartir con la dirigencia de la empresa brasilera los delitos de apropiación ilícita, a través de las organizaciones para el crimen.
Este escrito su objetivo es relievar la presencia minoritaria de jueces y fiscales, tomando como ejemplo a Richard Concepción Carhuancho que han asumido la tarea de hacer y realizar justicia, pero desterrando los esquemas tradicionales de jueces dispuestos al acomodo siguiendo a la corriente de no servir a la ciudadanía e impartir por igual la justicia, sin los privilegios de quienes ostentan tanto poder como el dinero mal ha habido y que resultan ser los corruptos.
Atentamente,
Fernando Arce meza

SISTEMA NACIONAL DE JUSTICIA INACTUAL. LA PRESENCIA DE FISCALES Y JUECES DE CALIDADES ACADÉMICAS, PROBIDAD Y EJECUTORES DE JUSTICIA DE LA VERDAD
El poder judicial y todos los organismos creados del sistema nacional de justicia, llámese ministerio público han venido funcionando como organismos de segunda clase, ellos se han colocado respetando el predominio de los otros poderes públicos: ejecutivo y legislativo. Sí hasta la década del 80, si mal no recuerdo, un vocal supremo antes de serlo era seleccionado por el ejecutivo y se remitía su propuesta al legislativo, para su designación. Esto demostraba que por ciento cincuenta años y más de vida republicana el PJ dependía de los dos poderes públicos mencionados.
Asimismo, los partidos políticos como el aprismo se infiltraban, para ubicar a sus partidarios y simpatizantes en las cortes que nombraba titulares y suplentes en el inmenso universo de jueces y agentes fiscales en todo el país, lo cual determinaría una justicia muy sesgada y politizada. No se niega que otros partidos también lo hayan hecho, de esta manera subsistía un seudo poder público de la justicia en nuestro país.
Este fenómeno de la politización contemporánea en el poder judicial venía a sumar, pues antes el poder judicial en las épocas de los distintos períodos de la república aristocrática de comienzos del siglo XX, se nombraba a vocales supremos a reconocidos académicos pertenecientes a los grupos de poder. Con Leguía comienza la república autoritaria en 1919 y termina en 1956 al abandonar el gobierno el general Odría; con la Patria Nueva nada cambio, aunque ya los magistrados no resaltaban de ser académicos de nota y poco a poco se fue llenando hasta hoy en día de jueces y fiscales de débil formación en el derecho público, siendo ex alumnos provenientes de tantas facultades de derecho que, a partir de los años 70, no estaban ni están calificadas, para que los candidatos a jueces estén y sean debidamente formados.
Apreciaciones sobre el sistema inadecuado de ejercer justicia
Esto último ha ocurrido, aun cuando se crearon, por ejemplo el Consejo Nacional de la Magistratura –CNM- que, como bien sabemos el mismo CNM estuvo plagado de abogados mediocres y corruptos, lo que fue motivo de desafuero y cierre definitivo del CNM. Ahora, estamos a la espera que se constituya un consejo de magistrados con formación académica de primera, y que aparte de su idoneidad, se sepa de antemano que han tenido y tienen una conducta personal que respondan a principios éticos y que tengan una moral de trabajo como para ser verdaderos jueces y fiscales que apliquen justicia.
En síntesis,  los miembros del sistema nacional de la administración de justicia no han servido para dar confianza y seguridad jurídica, de allí que sus sentencias no responden a criterios convincentes, y que a la vez respondan con auténtico acierto a las disposiciones legales y constitucionales. Es decir, el poder de la justicia no ha sido el apropiado y además le ha faltado unidad entre los diversos órganos de justicia y la fiscalía, además del resto de entidades que sin pertenecer al PJ y MP administran justicia, no ha habido relación de cercanía y prelación entre ellos, ni tampoco de carácter vinculante.
Así, por ejemplo la Contraloría General tiene centros de investigación final para las sanciones bajo los “procesos de determinación de responsabilidades” –PDR- aun cuando hoy tenga otra estructuración -en especial de sus componentes-, no hay un carácter vinculante, cuando ante los indicios de haber cometido comisión de delitos por parte de los funcionarios públicos, se procede a denunciar al ministerio público y al poder judicial; estas denuncias son tomadas solamente como tales (referencias) desconociendo que la CG ha investigado, a través de auditorias y/o exámenes especiales, para pasar a consejos de juzgamiento al existir irregularidades y ante la gravedad en los hechos, los procuradores tipifican las sanciones en cuanto a que sean delitos penales. Toda esa labor no resulta importante, porque sin mayor tráamite no se abren las acusaciones de inmediato, para ser elevadas luego a los juzgados, a fin de proceder al dictado de las sentencias condenatorias correspondientes.  
Esto significa que al no ser vinculantes, los actos irregulares denunciados teniendo una prolija investigación, y por ello merece las sanciones de ley. Los poderes de justicia, erróneamente vuelven a investigar e inician un nuevo proceso, para ello en primer lugar recurren a los peritos que son amigos – en su mayor parte-, los que carecen no solo de formación; sino que no conocen lo que significa el accionar de control público, los cuales son producto del trabajo realizado por equipos multiprofesionales. Esta es una demostración de la falta de coordinación entre la CG y el MP y el PJ. Esto también ocurre con la policía y otros entes públicos que, por demás aprecian la trascendencia de los delitos (Defensoría del Pueblo) o lo actuado por los tribunales fiscales. El poder judicial no ha tomado dirección en cuanto a resolver las condiciones de lo vinculante que una opción transparente, menos burocrática y de gastos mayores.  
Lo dicho explica que la administración de justicia no reúne las condiciones que ameriten ser un sistema nacional de justicia que funcione bajo una organización racional. Ello habría evitado tantos “cuellos blancos”, como renuncias anticipadas de los presidentes del PJ y pasar la odisea para el retiro del fiscal de la nación Pedro Chávarry, ni que los agentes de la justicia se vean obligados a renunciar o que fue necesario expulsarlos por actos reñidos contra la moral de trabajo. Es por demás precisar que la situación actual de la justicia es inapropiada y paradójicamente no hace honor a realizar justicia.
No podemos dejar de significar algo evidente que perturba el accionar de la justicia, como es existencia de la división de jueces y fiscales por cuestión de principios, se mantienen densos residuos de un sistema que todavía  predomina un pragmatismo impuesto sin una concepción en unidad en el accionar de la justicia y olvido por lo moderno en cuanto de haberse perdido  tiempo en reformas pertinentes, ello también responde a la falta de principios éticos y la práctica de la moral de trabajo, la cual ha estado ausente de los  juzgados y las fiscalías.
Una justicia que desde la independencia no tuvo autonomía, la carrera judicial fue burocratizada, no hubo respeto a los ascensos en los escalones judiciales,  primó el favoritismo (amiguismo) y en otras obedeció al orden político que conllevó a su politización. Nunca llegó a ser un poder del Estado y por último los más entendidos en estos asuntos proponen optar por un sistema nacional de justicia, que tenga un Presidente que no dependa de Corte Suprema, ni del  MP, esta propuesta es importante requisito para ser un Poder del Estado.
Sin conocimientos, ni decisiones por formular verdaderas políticas públicas conllevan a la división como ya hemos mencionado, en cuanto a los miembros de los organismos de justicia: una primera parte, lamentablemente mayoritaria, conserva y práctica los lineamientos de un poder del ejercicio  de la justicia quieta que, sólo observa al pie de la letra las disposiciones y códigos, sin haber visto que en especial que los procedimientos han cambiando, y en consecuencia los dictámenes y sentencias ya no son de corte tradicional. El administrar justicia obedece a la renovación constante ante la presencia de lo que representa la diversidad de delitos y las penas que merecen los responsables en un entorno del respeto a los universales derechos humanos; y todo lo cual tendrá transparencia sin tregua a los corruptos.  
Esto último responde al desiderium de vivir bajo regimenes democráticos y por tanto luchar contra los autoritarismos y las autocracias de los gobiernos, particularmente del tipo de gobernantes que no responde al voto ciudadano y lo traicionan una vez en el poder. El Perú ha sido una de esas repúblicas bananeras en lo económico, y también hemos tenido en lo político, en el siglo XX y a autócratas como: Leguía, Odría y Kenya F, y los que no hicieron caso de la votación popular que, incluía no caer en la corrupción, caso de Toledo, que ya tiene prácticamente sentencia, pero que ha huido, los demás presidentes son tan conocidos que no merecen ser nombrados.
Una segunda parte de los agentes de la justicia son los que ya no siguen las líneas de quienes forman mayoría inactual ¿Quiénes son los jueces y fiscales que han cambiado el rumbo de un hacer justicia renovada en el Perú? Son los magistrados académicos, los que continúan preparándose, enseñan y  estudian cursos del derecho y de políticas de Estado, etc., y que sin ninguna duda han ingresado a la carrera de la magistratura, para hacer justicia igualitaria. Bajo todo lo dicho estos magistrados tienen una cosmovisión del Perú y del mundo, donde la democracia como sistema de gobierno impera, porque en puridad todos los ciudadanos son tratados de igual a igual.
Son quienes aparte de haber estudiado para ser abogados, entienden de los hechos mundiales y en especial peruanos en sus raíces y sus recorridos que enseña la narrativa histórica, y que en ellos no cabe la ilicito, falta de principios éticos y probidad en la función de ser juez o fiscal. Saben de las amenazas al nuevo orden de justicia de parte de los grupos de poder económico y los de poder político que en sus cúspides se generan organizaciones para el crimen.  Conocen del pasado vergonzante de políticos, empresarios y de tantos “egregios sagrados” que son presentados a la opinión pública, a través de los medios de información gracias a periodistas corruptos y desconocedores del currículo que se esconden sus vidas a nivel familiar y de su mal manejo en empresas y en general de la diversidad de identidades civiles existentes.  
La presencia de jueces y fiscales que Concepción Carhuancho asumen rectificaciones en favor de auténtico accionar de la justicia peruana  
En particular los jueces que dictan sentencias que forman parte de estas minorías son profesionales que sostienen relación amigable con personalidades no sólo del derecho, sino de otras especialidades que tuvieron y tienen resonancia entre otras razones de que nunca pasaron por ser cómplices de quienes elaboran sentencias contrarias a la verdad de los acontecimientos. Estos jueces actúan manteniendo firmeza no solo en su autonomía, sino también su relación funcional con jueces superiores y supremos, en ningún caso se someten a directivas y insinuaciones de los vocales superiores y/o supremos de torcer las sentencias por emitir.
Llegamos a lo que se hace necesario aclarar y precisar que el comportamiento como juez de Richard Concepción Carhuancho – peruano nacido en el ande mismo-, estudió en una universidad que no ostenta pergaminos, él supo aprovechar de las enseñas brindadas y se equilibraron con sus dotes personales, lo que lo ha hecho notable en la carrera judicial, esto desmentiría las críticas de que los magistrados no sobresalen por haber estudiado en universidades disminuidas en cátedras y enseñanzas.
En síntesis, el juez Concepción Carhuancho es un representante de la minoría renovada del cuerpo de magistrados del PJ, no solo por los conocimientos que ha alcanzado sumando la experiencia adquirida en el ejercicio de juez, lo que le permite su presencia en primera línea en dicho poder; sino igualmente se advierte que ostenta virtudes éticas como la probidad y de suyo una moral de trabajo, comprobando su calificación para su actual desarrollo de magistrado. Este tipo de juez no actúa condicionado a los esquemas de la judicatura pegada a los códigos y las leyes que se sigue literalmente.
Richard Concepción Cahuancho ostenta una información dedicada a su quehacer, lo que ayuda a interpretar bajo los nuevos elementos en cuanto a los efectos de considerar la realidad que en esos momentos se vive, lo que le da solidez a sus dictámenes, producto de investigar a quienes dan motivo a la apertura de las acciones procesales, provenientes de las acusaciones de la fiscalía. El entorno de la realidad resulta nuevo por su aplicación, considerando que el procesado la usa para manipular la verdad de los hechos.
Esto último es motivo de precisión más cuando resulta importante por la vinculación al cotidiano desarrollo de los casos judiciales. Unos lo toman como ejemplo y enseñanzas; y en cambio, para otros situados bajo el esquema tradicional -caso de las prisiones preventivas con todo lo que representa el trato de lo encontrado y por tanto, prestan para auténticas demostraciones del comportamiento delincuencial en el logro de la verdad-, y los veredictos no guardan fidelidad con la casuística judicial, al considerar no recluir a todos los enjuiciados, aun cuando las acusaciones estén perfectamente procesadas.
Esta dinámica procesal que utiliza Richard Concepción tiene que ver con el análisis sociológico, cuando existe una disyuntiva traducida en la política de Estado de lucha contra la corrupción, y de cómo dicho mal social azota a un país, porque la corrupción es disfuncional a la gobernanza y al orden de la defensa nacional. La comunidad de las ciencias sociales debe sentirse gratificada cuando en la actividad de juzgamiento no solo se recurre al análisis sociológico, sino que ello ratifica que la ciencia del derecho forma parte del reino de las ciencias sociales.
El juez Concepción Corhuancho asimila lo que hemos dicho de las políticas de Estado; sin embargo, si no las hay, estos jueces y fiscales, se adelantan no solo a la corte suprema y la junta de fiscales supremos; sino también al congreso y al ejecutivo, quedando ambos poderes demandados a emitir las leyes, las mismas que son vinculantes, para formular las políticas generales de gobierno sobre los puntos importantes del accionar judicial.
Esta evaluación de las políticas de Estado, en cuanto a luchar contra la corrupción que se ha vuelto endémica, porque no hubo ni estadistas, y políticos, ni legisladores, ni magistrados que avizorarán formas y fórmulas precisamente para encarar esa lucha y emitir finalmente políticas de Estado sobre el quehacer y la problemática judicial.
Asimismo, a estas carencias faltó decisión de los tres poderes del Estado, para asumir las responsabilidades del caso de combatir los males sociales, teniendo en cuenta las demandas de la población; es decir, el éxito de esa aprobación en la lucha compartida, ésta y el acabar con los corruptos poniéndolos en cárcel. Así, causas, batallas y resultados exitosos adquieren legitimidad social.
Específicamente la política de Estado que se encamina decididamente con dar por terminado el mal social de la corrupción son de obligado cumplimiento, ella guía y a la vez coloca no solo paradigmas y disyuntivas que alumbran la lucha, sino que se encarnan en los fiscales, jueces y la sociedad, y que, ante  por cualquier obstáculo formal de procedimientos y las decisiones sobre las prisiones preventivas. Las recusaciones ante los jueces superiores, en muchas oportunidades recién enterados de los casos, por éstas y frente a los alegatos de los abogados defensores, no pueden dejar de tomar en cuenta los mandatos convincentes en todas sus líneas de la política de anticorrupción.
Y por esta razón llamaremos formal como aquella expresión del juez superior Cesar Sahuanay que determina que solo hay “duda de la imparcialidad”, y por ello queda de lado el juez que lleva el caso, dando preeminencia en los fallos, particularmente, sin apreciar que el juez Richard Concepción está reafirmando comportamientos de partidos y personas en sus avances de sentencia final, es de todos conocido que el juez Sahuanay llegue a retirar a Concepción Carhuancho del juicio, sin darse por enterado que da la razón a la defensa del abogado H. Abanto, quien hace la recusación que falta a la lógica razonable –en términos judiciales y sobre todo jurídicos-, al hacer una demanda adelantada de la opinión el juez Concepción, se olvida de la calidad del acusado Jorge Yoshiyama Tanaka que ha sido requerido por la justicia: en la lectura de su prisión preventiva, y de no estar en el país; en consecuencia, declarado en fuga, de su residencia actual en los EEUU, bajo el artificio de una operación a la vista, al comprobar la opinión pública que la cirugía estética es practicable en el Perú y que hacerla fuera del país sería entorpecer a la justicia.  
En conclusión, los jueces de esa mayoría ignara a la modernidad judicial han ganado, usando artilugios que no condicen con los paradigmas de la política de Estado de la lucha contra la corrupción, se pierde una batalla, pero no la guerra; por tanto, estos jueces descuidados al desconocer que también los veredictos judiciales no escapan de la legitimidad social, o mejor se adhieren a la justicia humana, la que trasciende a las formalidades de los jueces banales.   
Surco 25 de Enero del 2019
La del estribo: Los tres reemplazantes de Richard Concepción Carhuancho resultaron o mejor son de la mayoría incapacitada e ignara, agregando sus “hazañas”, razones por lo demás están inhabilitados. ¿Volverá Concepción?

jueves, 3 de enero de 2019

EL MIEDO A LA CIUDADANÍA EVITA SACAR A LOS FISCALES



En pasados escritos decíamos que en nuestro estudio “El Estado en el Perú Debe Ser Para Todos” (en el tomo II en su Epílogo -parte final del libro, páginas 231 a 234) se buscaba que estos procesos investigatorios sobre la corrupción partieran del poder ejecutivo, debiendo ser dirigidos por el propio presidente de la república que, en ese momento era Pedro Pablo Kuczynski; tal como sucedió con la primera mafia de los 90 en que la dirección de las investigaciones estuvieron a cargo del Presidente Transitorio Constitucional Valentín Paniagua, y fueron los procuradores quienes en tiempos sumarios, hicieron las denuncias siguiendo los debidos procesos judiciales.
Este accionar por primera vez hizo posible apresar a cientos de funcionarios civiles y militares de los poderes públicos, del poder judicial, ministerio público, los del JNE y de empresas y personas del sector privado.
Sin embargo, en la segunda ola delictiva que corrió a cargo de las empresas brasileras, el poder ejecutivo presidido por Pedro Pablo Kuczynski, no tomó la iniciativa que Paniagua si la asumió ante la mafia de los 90. Esta omisión ha retrasado las acciones y se ha esperado que sean los propios brasileros – autoridades judiciales y los propios funcionarios de Odebrecht – los que se allanan a entregar al ministerio público del Perú las informaciones de detalle sobre los sobornos y los costos engañosos de las obras realizadas.
Para ello se viene dando los últimos toques a un acuerdo peruano/brasilero de colaboración. Siendo los fiscales Rafael Vela y Domingo Pérez quienes a nombre de ministerio público tendrán todas las prerrogativas de interrogar, conocer y recibir las informaciones respectivas sobre los actos de corrupción perpetrados por la empresa Odebrecht; llegar a un acuerdo representa un trabajo arduo y de mucha importancia, porque ello permite revelar la identidad de los funcionarios públicos y miembros de los partidos políticos peruanos en que circunstancia accedieron a los sobornos y a las colaboraciones ilícitas.
La fecha señalada sería el 11 de enero del nuevo año 2019, donde los fiscales peruanos serán receptores de todos los presuntos delitos y de las participaciones de lo peruanos que accedieron al recibir prebendas de las empresas brasileras. Esta información ha sido tomada como que sin los brasileros no habría de conocer quienes eran los peruanos infractores del arrebato de los fondos del erario público; este sólo hecho no era bienvenido para altos dirigentes en especial de los partidos políticos. Su rechazo llegó a impugnar la calidad de los fiscales conocedores de los delitos producidos.
Como siempre ha ocurrido, a cuento de que las autoridades judiciales no pierdan el carácter basado en el principio de sujeción, como si éstas fueran las fuerzas armadas donde prima la verticalidad en la autoridad, esto no juega ni es comparable con el accionar de los organismos de justicia.
Claro está que un capitán no puede desobedecer a su general en jefe, ni actuar bajo la órbita de un juez o fiscal. Son situaciones que determinados peruanos -civiles y militares- aún les cuesta entender. El fiscal de la nación no es el comandante general del ejército, la marina o de la aviación, sus fiscales o jueces como se ha dicho tienen autonomía para el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales. Es evidente que el discutido encargado de la Fiscalía de la Nación no actuó de acuerdo a ley y al sentido común de fácil comprensión; empero este fiscal de la nación Pedro Chavarry no es un auténtico fiscal, su comportamiento es de un político que obedece a los intereses del fujialanismo.
Chavarry creyó en que él era un monarca blindado por una corte de indeseables notables, que en su conjunto no se daban cuenta, ni menos a su entender se proyectan en concepciones morales y legales, siempre acostumbrados a los escondidos intereses, no pueden pensar que nuestro país ya no es como del oncenio de Leguía, la verticalidad de Benavides, el ochenio de Odría, el Perú de los noventa con el autócrata de Fujimori y su corte de defraudadores manipuladas por Montesinos y Hermoza Ríos. Asimismo, a los aventureros de Toledo y Ollanta, y los PPK y García Pérez que son ladinos y comerciantes de negocios de vieja data y que preguntan cuál es la mía.
Felizmente hoy los peruanos reaccionan y salen a las calles a postergar, y  tienen en este momento un Ejecutivo que lidera y no reprime, y aun cuando pudiera existir la represión, los ciudadanos no corren. La protesta no la ven dura, todavía creen que bastaría como antes un balconazo de Alan García y todo se paraliza. Los que apenas hace 24 horas apoyaban la decisión del discutido Pedro “ChaBarry”, donde la señora Keiko Fujimori pedía a su mayoría congresal evitar la emergencia del ministerio público. Ahorita nomás esta dama  manifiesta que es necesaria la medida de emergencia.
El inefable Pedro Chavarry ha sido el primero ¿asustado tal vez? Y ante el miedo de sus fiscales reemplazantes de Lava jato que declinan la orden del encargado de la fiscalía de la nación, se emite una resolución que repone a los fiscales Rafael Vela y Domingo Pérez.
Finalmente, el Presidente Vizcarra llega al congreso y entrega el proyecto de ley para declarar en emergencia el Ministerio Público, porque el fiscal Chavarry no ha sido una persona con ética y juega a favor de los mafiosos consagrados y de los novatos que aparecen como colita de la segunda ola de la corrupción.  
Atentamente,
Fernando Arce Meza                              Surco, 2 de enero del 2019


miércoles, 25 de julio de 2018

INSTITUCIONALIZANDO LA CRISIS


Estimados amigos:
Ante todo un saludo por un año más de ser independientes, aun cuando esa libertad no ha logrado enraizarse, sin embargo no perdemos la esperanza y tenemos fe en todos los peruanos, sin ninguna exclusión, y que al amanecer del 2021 se haya conseguido avances que signifiquen reformas y cambios.
El Perú está en crisis permanente –no es coyuntural-, su crisis es estructural, no tiene instituciones, no tiene una economía dinámica y diversificada, carece de un Estado organizado y soberano. No se observa una perspectiva de progreso que sus dirigentes políticos y empresariales hayan sido capaces de crear. La sociedad peruana no solo es estática, sino retrocede, no hay voluntades para innovar. Todo ello responde a que somos todavía portadores de sendos residuos de comportamientos y procesos económicos y culturales marcados por la colonialidad.
El Perú republicano aun no es tal, a pesar de haber transcurrido 200 años desde la declaración de independencia, todavía sus dirigencias políticas y económicas, así como la ciudadanía en general no se motivan para realizar cambios significativos en la organización del Estado y en su economía.
El resultado de lo que manifestamos lo estamos viendo en estos últimos 50 años con mayor énfasis, porque son muchas las manifestaciones del malestar nacional, golpes de estado, cierres del congreso, intromisión entre los poderes públicos, camarillas mafiosas que muchas veces quedan en la impunidad, evidenciando que la corrupción destruye la institucionalidad y merma la creencia en el andar de una perspectiva democrática.
Hasta hace pocas décadas las crisis aparentemente era superables y hasta se recuperaban gracias a la demanda de los productos de exportación de nuestros recursos naturales, en razón a los altos precios en el mercado mundial; estas recuperaciones de la economía permitían elevar también el ambiente político, para intentar el ejercicio de la democracia y el Estado de Derecho.
Sin embargo, la elevación de los índices de crecimiento de la economía solamente era por períodos que han sido llamados de prosperidad falaz, donde la abundancia terminaba en el derroche y todo era una ilusión.
Estas crisis conllevan a evaluar que la Republica tiene que romper con las amarras de ser una sociedad que sigue sujeta a los grupos de poder en lo político y en lo económico, que más de las veces impera la alternativa conservadora y que ahora se presenta combinada con el neoliberalismo, a fin de reforzar a quienes siguen adueñándose del Estado para servirse del mismo, a la manera de un botín de guerra distribuyendo la riqueza pública en su favor.
La resistencia conservadora viene ganando, y en particular el Estado “no es de todos”, como lo confirma la ultima Constitución Política de 1993 que hace renacer una contrarrevolución de grises signos antidemocráticos y que motivan discusiones tanto de cómo fue aprobada, como por el alcance de su contenido, en dirección a que sirve a intereses de grupos: primero, al favorecer a la autocracia en el poder político; y luego, al submundo de los grupos de poder económico, contrario a la ciudadanía marcada por exclusiones que impiden las oportunidades para el escalamiento social. En consecuencia, no se eleva la calidad de vida, ni se producen cambios en la situación económica de los ciudadanos, situación que se presenta con mayores evidencias en los ámbitos regionales y locales.
En especial no tenemos más que un Estado subsidiario y mínimo, sin capacidad organizativa para ser república y paradójicamente la recaudación de impuestos solamente bordea un poco más del 14% como presión tributaria, una de las razones por la cual no podemos financiar la educación pública y la prestación aceptable de los servicios de salud y sanitaria, a fin de establecer agua y desagüe en especial para los pobres y los ciudadanos distantes de la Lima privilegiada.
Lo más grave es que los ciudadanos de Lima no saben en qué condiciones viven los compatriotas de Puno, Huancavelica o Requena, los de Lima capital siguen de espaldas al Perú de la sierra, la selva y los bohíos de la costa.
El Perú es el caso de un país sin elites, carece de cuadros para el desarrollo, en esas condiciones se requiere, para empezar que dicho Estado sea promocional, se forme institucionalidad, que sea respetado y respetable, por eso necesita que la formación de dichos cuadros asimilen los valores éticos en lo personal, para forjar igualmente la moral de trabajo a nivel de las relaciones entre las entidades públicas y las privadas, dirigidas en su conjunto a lograr los lazos de la sociedad solidaria, teniendo como contraparte el desarrollo de una economía diversificada.
Atentamente,


Fernando Arce Meza                                               

miércoles, 18 de julio de 2018

LA REPÚBLICA PODRIDA



18/07/2018

La república criolla que el neoliberalismo repotencia con el golpe del cinco de abril parece estar llegando a su destino: la descomposición. Esto no es setiembre del 2000, cuando se exhibieron los videos de la salita del SIN, ni el salvador es un novísimo Valentín Paniagua que resucite algún espíritu republicano por allí extraviado. No. El edificio institucional ya no necesita de refacciones, porque está podrido. Las termitas del fujiaprismo han terminado con él.

Nos engañan quienes nos dicen que es problema de personas o de instituciones. Falso.  Ni el más engominado de los prohombres del régimen tiene dedos de organista para lidiar con la situación. Se les han terminado en el correveidile de los favores palaciegos. El problema es de estructuras y estas vienen de atrás. 

Ahora bien, esto no quiere decir que las estructuras vayan a cambiar por si solas o que sus protagonistas vayan a irse. Es más, en su desesperación ya empiezan a clamar por salidas autoritarias. Por ello digo que nadie se retira del escenario de la historia por su propia voluntad. Hay que botarlos y no se avizora en el horizonte una fuerza capaz de hacerlo. Por eso hay que recapitular y saber de qué se trata para no dar palos de ciego en el futuro inmediato.

La república criolla reedita el encuentro del Estado colonial con los poquísimos que en el momento de la independencia eran considerados ciudadanos y jamás Ha podido superar esa situación. Como dice el historiador Pablo Macera, al día siguiente del 28 de julio de 1821 el Perú era más colonia y más feudal que nunca. Pero cuál era la característica fundante de esa relación: el patrimonialismo. La no distinción entre el bolsillo privado y el tesoro público. El Perú pasó de ser patrimonio del rey de España a patrimonio de la casta heredera de los españoles. La república nació corrupta porque en su diseño original no tenía otra forma de ser y así y todo hay quienes insisten en celebrar un bicentenario.

Esta república criolla y patrimonial intentó varias veces reinventarse pero siempre potenciando su característica central: privilegiar la vida de un pequeño grupo a costa de los demás. Esa fue la historia de la república práctica del primer civilismo, de la república aristocrática del segundo civilismo, de la patria nueva con Leguía y el oncenio, de las dictaduras militares y los adláteres civiles de mediados del siglo pasado. Con la única excepción de Velasco el principio siguió siendo el mismo: privilegiar la vida de un pequeño grupo a costa de los demás. 

Hasta que llegó el momento culminante y por ello también ojalá que su último esfuerzo: el golpe de Estado del cinco de abril de 1992. Con él, Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, los protagonistas del golpe, se atreven a una reedición postrera de la república criolla y su característica central: el patrimonialismo. Esta vez en la versión neoliberal del capitalismo de amigotes: para hacer buenos negocios en el Perú hay que tener amigos en los puestos claves del Estado. Así, pasan gobiernos y hasta retorna la democracia, pero no cambia la arquitectura de Fujimori y Montesinos. Acaba de caer un presidente de la república porque no pudo explicar la calidad de sus amigotes y seguimos escuchando las grabaciones de los favores supremos entre amigotes.

Hay, sin embargo una diferencia entre el patrimonialismo anterior y lo ocurrido en los últimos 26 años. La extraordinaria producción de riqueza en este último cuarto de siglo, sin variar un ápice el principio de privilegiar la vida de un pequeño grupo a costa de los demás, ha permitido vender ilusiones. La república criolla en su versión oligárquica era un mundo sin ilusiones para la abrumadora mayoría. Las ilusiones reformistas y revolucionarias de la segunda mitad del siglo XX fueron tachadas por el poder, exitosamente, como irresponsables e imposibles. El neoliberalismo volvió a vender la ilusión del esfuerzo individual a una importante mayoría, hasta se han fabricado libros —sin ninguna base empírica— señalando que en el medio había sitio. Pero esta ilusión ha tenido frutos que han permitido, aunque fuera temporalmente, cubrir lo que no hacían los magros ingresos de la población. 

Sin embargo, el declive del modelo que deja a la vista la corrupción rampante, ha empezado a liquidar las ilusiones, porque, como nos señalan los maestros en las calles “el que estudia no triunfa” en el Perú de estos tiempos. Esta erosión, inicial ciertamente, de la hegemonía política pero también cultural del poder neoliberal pasa a ser crucial en la coyuntura.

Los que mandan empiezan a perder su derecho a mandar, la debilidad del Presidente Vizcarra es patética al respecto. No sólo legal, como lo vemos en la burla cotidiana de nuestro débil Estado de Derecho, sino también legítimamente. La población deja de creer en sus gobernantes, llámense congresistas, jueces, presidentes, ministros, etc., etc. Pero no solo en los personajes sino, lo que es más trágico, en las instituciones que estos dicen representar y, por último, en el mecanismo o régimen político que las articula: nuestra alicaída democracia.

Por ello, sin perdonar los crímenes de las personas, que deberán pagar por sus culpas, decimos que las estructuras están infectadas y que continuarán, sino las cambiamos, secretando una y otra vez personajes corruptos. La lección del 2000 que se repite hoy día, antes como tragedia y hoy como farsa, es lección suficiente para que aprendamos de una vez por todas. 

La república corrupta del fujimontesinismo de los noventas es la república podrida del día de hoy, esta última no hubiera podido existir sin la anterior. No esperemos una tercera edición. Por eso, la única alternativa viable para este país es una Nueva República, que surja de la voluntad soberana del pueblo, a través de elecciones adelantadas y una Nueva Constitución. Cualquier consigna menor es un operativo de distracción de aquellos que no quieren soltar sus privilegios para que proceda el futuro del Perú


 
https://www.alainet.org/es/articulo/194174