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jueves, 18 de febrero de 2021

¿REDES O TELARAÑAS SOCIALES? UN ASUNTO ATRAPANTE

 

Imagen: IADE

Las llamadas redes sociales se ofrecen como la posibilidad para el capital usurero y sus adláteres de apropiarse de bienes no tangibles, erigiéndose incluso como benefactores y agentes morales de un salvacionismo ecológico.

18/02/2021

 

La red internet, como hoy la conocemos, tiene apenas 30 años. Si bien sus orígenes se remontan a un proyecto de carácter militar de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados (ARPA) del Departamento de Defensa de los EEUU en los años 60´, cuyo objetivo era crear un sistema de comunicación capaz de resistir un ataque nuclear, los protocolos HTML, HTTP y URL serían escritos recién en Octubre de 1990 por Tim Berners-Lee, por entonces ingeniero de software en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) de Suiza.

La intención en esa nueva etapa fue la de conectar y facilitar el acceso al conocimiento existente en distintos lugares. El enorme potencial de esta genialidad enciclopedista se desataría a través de la gratuidad de sus códigos base. Como lo señala el mismo Berners-Lee: “Si la tecnología fuera propietaria y estuviera bajo mi control total, probablemente no habría despegado. No se puede proponer que algo sea un espacio universal y al mismo tiempo mantener el control".1

En 1997, el abogado Andrew Weinreich lanzaría con su grupo de conjurados, la que sería la primera red social digital, cuyo nombre “Six Degrees” hacía referencia a la tesis de los seis grados de separación, a través de los cuales una persona puede llegar a cualquier otra en el mundo.

Sin embargo, lo que en sus inicios significó construir puentes desde un esquema abierto para facilitar la relación entre cercanos y para acercar lejanías, fue derivando en el actual sistema concentrado, dominado por unas pocas corporaciones.

 

Contextos tecnológicos, geoeconómicos y geopolíticos

Ningún fenómeno escapa a la estructura contextual que lo rodea. De este modo, es preciso acompañar el análisis con la visibilización de algunos de los distintos vectores que acuñaron la situación presente. El más obvio es el vertiginoso crecimiento de la penetración global de internet que de 1 millón de computadoras conectadas en 1992 llega en la actualidad a más de 4600 millones de usuarios conectados (2020), alrededor de un 60% de la población global.

Asimismo, influyó en la posibilidad de intercambiar volúmenes de información a gran escala el incremento de las velocidades de conexión, aunque en ello la disparidad mundial se hace presente de manera dramática: mientras la media de 29 países de Europa Occidental muestran una velocidad de 81.19Mbps2, los Estados Unidos de 71.3, hay varios países de África que apenas bordean 1 Mbps. Aun así, de la mano del reemplazo de los pares de cable de cobre por la fibra óptica y otras mejoras tecnológicas, hay avances en todas las regiones, aunque la brecha de velocidades continúa agrandándose.

Junto a ello, la invención y el relativo abaratamiento de teléfonos celulares con funcionalidades cada vez mayores, las mayores capacidades de almacenamiento de datos, el desarrollo de innumerables aplicaciones y los avances de la inteligencia artificial, han hecho de la red una suerte de universo electrónico que avanza de manera imparable sobre el mundo físico.  

Por otra parte, la red internet acompañó y creció a la vera de la premisa de globalización neoliberal, constituyéndose en una herramienta primordial del comercio electrónico y de la especulación financiera. Los inversores de capital de riesgo hicieron crecer el valor de bolsa de las empresas del sector (las punto.com) en base a las expectativas de rédito rápido, lo cual inyectó billonarias sumas de dinero que permitieron que en un lapso no mayor de una década desplazaran de los índices bursátiles a las petroleras, mineras, aseguradoras, compañías fabricantes de aviones, entre otras habitualmente situadas en los primeros puestos de este ranking de dudoso prestigio moral.

El capitalismo en su conjunto encontró así un nuevo nicho expansivo y los jóvenes emprendedores de estilo casual (en realidad competidores tan despiadados como sus antecesores de abultada barriga y sombrero de copa) comenzaron a constituirse en los protagonistas centrales del acaparamiento virtual.

La táctica fue la de cualquier monopolio: hundir o comprar a la competencia. En ambos casos, para hacerse con sus mejores talentos y desarrollos. Así decía Mark Zuckerberg, quizás exagerando un poco, en 2010: “no hemos comprado ni una vez una compañía por la compañía misma. Compramos compañías para obtener personas de excelencia”. Desde la formalización de su dominio facebook.com en 2005, la corporación hizo 82 adquisiciones, entre las que se destacan en los últimos años redes como Whatsapp e Instagram.

De este modo, la voracidad capitalista engulló cualquier atisbo de sociabilidad humana, salvo en su propaganda.

Otro factor fundamental en la reconversión instrumental de internet y las redes sociales ha sido el aspecto geopolítico. Con la unipolaridad alcanzada por Estados Unidos en el transcurso de una cruzada que parecía definitiva (al menos según sus propios gurúes), internet y sus fenómenos conexos sirvieron (y sirven todavía) no solamente para la captación y mercantilización de nuevos espacios sino también como ariete de penetración cultural de primer orden.

Sin embargo, la emergencia de un multilateralismo opuesto a aquella pretensión imperial, junto a estrictas normas de control, barreras electrónicas y un imponente financiamiento estatal, dio lugar a la aparición de emporios de tecnología digital en China, Rusia e India, entre otros países, que se han constituido en severa competencia a los conglomerados digitales estadounidenses.

La batalla por el predominio tecnológico digital ha trasladado al espacio telemático la lucha por la preeminencia de poder en el espacio internacional. La ciberguerra en curso es expresión menos visible de las tradicionales contiendas armadas y sin embargo, está profundamente imbricada con ellas.

Más allá de la contrapolaridad surgida en las últimas décadas, la estructura de la red de internet conserva todavía las trazas hegemónicas, estando en territorio estadounidense 7 de los 13 servidores DNS raíz que constituyen el centro del sistema. Los otros 6 están divididos físicamente y dispersos geográficamente.

 

Extractivismo digital

Al entrar el vector productivo del capitalismo en una crisis relativa de rentabilidad, éste ha desplegado una fase de financiarización extrema afectando gravemente no solo cualquier posibilidad de estabilidad social o de vida digna, sino también llegando a desequilibrar de modo cada vez más crítico los límites de los sistemas medioambientales.

Ante esta encrucijada de crisis, la tecnología digital y, en particular, una de sus variantes más vistosas, las llamadas redes sociales, se ofrecen como la posibilidad para el capital usurero y sus adláteres de apropiarse de bienes no tangibles, erigiéndose incluso como benefactores y agentes morales de un salvacionismo ecológico.

Al enorme daño producido por el extractivismo material ilimitado para exclusivo consumo de las minorías primero, y el encadenamiento afiebrado de las mayorías después, se agrega ahora un extractivismo digital, que hace de la información que brinda cada usuario con un consentimiento engañoso, su principal commodity. Esta información, reelaborada a través de matrices de análisis de inteligencia artificial, será vendida luego al mejor postor.  De este modo, el usuario de las redes sociales es transformado en producto.

La calidad predictiva de los datos acumulados, sin embargo, mejora y aumenta por tanto su valor, en la medida en que los hábitos del conjunto escrutado coinciden con la información provista a terceros. Por tanto, las redes sociales no solamente apuntan a mostrar probabilidades, sino a construir persuasivamente aquel modelo que se predice. Así, el usuario se convierte también, idealmente, en arcilla modelable en manos del poder digital.

El modelo de negocios en su esquema primario se completa con el negocio de la publicidad (siempre dirigida a través de la apropiación de los datos del usuario). Las redes son también enormes carteleras publicitarias, que ofrecen espacios de manera dirigida y segmentada, para que los interesados, pago mediante, hagan visible sus mercancías.

De una manera similar a la de los amañados sistemas de “rating” televisivo, el precio de la publicidad aumenta según la permanencia del usuario en la plataforma, por lo que los talentosos informáticos desperdician su ingenio en inventar atracciones y distracciones para que no logres salir de la telaraña.

A estas alturas es preciso separar la paja del trigo. Hay redes sociales corporativas más agresivas que otras, como Facebook, para la que estima en 2020 una ganancia neta de 21 mil millones en publicidad. Instagram, propiedad de aquella, ha crecido fuertemente, llegando ya a los 500 millones de usuarios diarios y proyectando ganancias por 12 mil millones en el mismo rubro. En el caso de Twitter, la compañía ha declarado el año finalizado como muy exitoso, totalizando 1290 millones de ganancia.

De manera global, la publicidad en las redes sociales se ha duplicado en solo cuatro años (2017-2021), pasando de 54.604 millones de dólares a una cifra proyectada para 2021 de 110.600 millones.

Las notificaciones, solicitudes de “amistad” no solicitada, la acumulación de seguidores, los recordatorios de cumpleaños, las etiquetas, la elección de diversos tonos de “me gusta”, las historias y muchas otras estratagemas son solamente recursos efectivos para captar la atención. Pero el principal recurso son tus verdaderos amigos, tus familiares y compañeros, los que temes no sepan de ti si no participas de la red. Es por ellos que te dejas atrapar.

 

Un sistema de inteligencia planetaria

No hay mejor sistema de inteligencia que aquel en el que el propio sujeto vigilado abre el cofre de sus ideas, conductas y recuerdos de modo “voluntario”. Un sistema que además no descansa, sino que acopia, analiza, clasifica segundo a segundo volúmenes de información difícilmente imaginables.

La cercanía efectiva de las plataformas digitales con el estrecho tejido conformado por el sector militar, las agencias de inteligencia y la industria, tanto en Occidente como en Oriente, hace que la filtración de datos no sea la excepción sino la norma.

El dato estadístico se ha transformado en dato individualizado y el número en imagen, pudiendo hoy cada persona en movimiento ser identificada y localizada mediante la tecnología satelital y el crecimiento rasante de las aplicaciones de reconocimiento facial.

Minuto a minuto, el incauto usuario agrega materia prima a los sistemas de aprendizaje automático, que reconocerán luego cada imagen similar en su archivo para trazar el sistema de relaciones de cada individuo.

En su informe Surveillance Giants (“Gigantes de la vigilancia”, 2019) Amnesty International muestra cómo el modelo empresarial, basado en la vigilancia, de Facebook y Google es intrínsecamente incompatible con el derecho a la privacidad y representa un peligro sistémico para diversos derechos más, como la libertad de opinión y de expresión, la libertad de pensamiento y el derecho a la igualdad y a no sufrir discriminación.

A lo que agrega de modo terminante: “Para proteger nuestros valores humanos básicos —dignidad, autonomía y privacidad— en la era digital es necesaria una transformación radical del modo en que las grandes empresas tecnológicas desarrollan sus actividades a fin de dar paso a una Internet basada en los derechos humanos.”

 

Entretenimiento vs. Conocimiento

En un ensimismamiento difícil de romper, los seres humanos nos entretenemos por la ventana de las redes. Inspeccionamos la vida ajena a través de sus perfiles desarrollando un grado no encomiable de voyeurismo digital, jugamos a los cientos de juegos interconectados que cada red nos ofrece, miramos series, buscamos videos y memes graciosos. La vida pasa y se nos pasa en las redes sociales.

En 2019, según el Global Web Index, las personas entre 16 y 24 años de edad pasaron cerca de tres horas al día en redes. Actuales proyecciones estiman que un ser humano que utiliza redes sociales pasará en promedio 5 años de su tiempo vital total enchufado a este imán virtual.

Según la misma fuente, en general, y en proporción descendente las personas usan las redes para “encontrar contenido divertido”, “pasar el tiempo”, “estar al día con noticias y eventos”, “mantener el contacto con lo que hacen mis amigos”, “compartir fotos o videos con otros”, “trabajar con otros”, “buscar cosas para comprar”, “conocer nuevas personas” y “compartir mi opinión”.

Probablemente la encuesta haya soslayado la opción o quizás figure en la estadística en los márgenes descartables, lo cierto es que los menos parecen buscar conocimiento a través de las redes sociales digitales.

 

Impacto político

Nada nuevo agregaremos señalando el enorme volumen de información manipulada que circula a través de estos dispositivos y la utilización nefasta que habitualmente las derechas hacen de ello, estimulando el discurso de odio y la violencia. Las “noticias falsificadas”, bulos, rumores, campañas de desprestigio, la artillería de los ejércitos de troleo, circulan aquí por una ancha avenida.

Sin embargo, desinformar de manera interesada, sembrar sospechas, descontextualizar expresiones o acciones, no es nada nuevo, ni característica exclusiva de estas redes, sino práctica habitual del género periodístico de nuestros días en los medios manejados por el capital. Incluso y sobre todo, en sus secciones más “serias”, la mentira y el amarillismo son moneda común.

Lo mismo sucede con la interesada censura de ideas que adversan el sistema capitalista y con la promoción descarada de aquellas que lo defienden.

¿Qué cambia entonces con las redes? Nada y todo. Nada, porque la clasificación, discriminación, deformación y censura de la información según sea su tinte político, continúa existiendo, trasladando sus formatos a la arena digital. Todo, porque la manipulación se introduce de manera permanente a través de dispositivos que nunca dejamos a más de un metro de distancia y que, como colmo del cinismo, anuncian de manera sonora o vibrátil su intromisión. Y también, porque el tipo y cantidad de información almacenada sobre cada quien, permite enviar misiles teledirigidos de desinformación perfectamente segmentada, en tiempo real y de manera continuada.

 

El lado más claro de la luna

Con todas estas lacras, ¿será posible encontrar algo de interés en estos instrumentos, algún atisbo de comunicación creativa y positiva? Por supuesto.

Las personas, a pesar de todos los filtros y desvíos mercantiles, logran conectar con otras a distancia a través de redes de mensajería que consiguen abaratar y estimular el diálogo fluido e instantáneo, aun a costa de la exposición de macrodatos sensibles en aquellas donde la encriptación es apenas una pantalla.

Ante la fragmentación del tejido social agudizada por el individualismo y el debilitamiento de las formas gregarias tradicionales por la transición a un mundo postindustrial, las redes cumplen una función sucedánea, intentando compensar la progresiva desconexión de los conjuntos.

Al mismo tiempo y a sabiendas de la censura intencional que las corporaciones digitales ejercen con sus algoritmos para que nadie escape del redil conservador, la comunicación alternativa, comunitaria, revolucionaria, organiza buena parte de su esfuerzo de difusión a través de ellas, permeando en general al menos franjas contiguas de sensibilidad.

Así, se multiplican las transmisiones, los encuentros virtuales, las convocatorias de eventos y movilizaciones, la difusión periodística, el contrapunto a las pesadas formas unidireccionales.

Lejos de ser ingenua, la efectividad de esta acción despierta las alarmas de la pax romana digital de las plataformas, comenzando éstas su despiadada cacería contra las cuentas herejes, inmolándolas de inmediato con un click. Esta censura procede habitualmente contra las opciones de la izquierda global, aunque más recientemente, después de mucho tiempo de dejar que el odio supremacista las inunde, también han procedido a desmontar algunos canales de la ultraderecha. De este modo, los Torquemadas del Valle Siliconado, exhiben su verdadero rostro censor, abandonando todo vestigio de defensa de la libertad de expresión.

El ciberactivismo ha sido decisivo en la ola de movilización generacional masiva posterior a la crisis bursátil de 2008, movilización que desde Túnez y Egipto, llegó a los indignados del 15 M español, al Occupy estadounidense, al Taksim turco e incluso fue emulado en su metodología en la protesta contra la gobernadora de Hong Kong.

Claro está que, en ocasiones, detrás de una legítima dialéctica impulsada generacionalmente a través de las redes, detrás de agitaciones y protestas de carácter justo, hay móviles reaccionarios que preparan y fogonean levantamientos cuyos objetivos nada tienen que ver con posturas de evolución social. En estos casos, las redes suelen abrir compuertas de manera interesada a las corrientes que mejor pagan y más provechosas son para sus fines y cerrarlas cuando los propósitos de la facción globalista del capitalismo se ve contrariada. Pensar que las corporaciones digitales son neutras es de una ingenuidad absoluta, de graves consecuencias.

 

Corolario

¿Se puede vivir sin estar en las redes sociales? ¿Se puede prescindir de ellas en la acción ideológica y política? ¿Cómo aprovechar su alcance sin alimentar el monstruo avaro que vive en su interior? ¿Son las redes alternativas, federadas, libres, una ficción de minorías? Estos son interrogantes a los que se enfrentan los movimientos sociales críticos, cuestionamientos que ya han rebasado el círculo de un estricto y algo hermético activismo digital.

En América Latina y el Caribe, viene creciendo desde hace un par de años la iniciativa Internet Ciudadana que exhorta firmemente a articular los distintos sectores para abordar de manera transversal, conjunta y con anclaje territorial real este desafío, hacia la democratización y descolonialización del sistema digital.

Entre sus primeras propuestas, el espacio propone acometer la sensibilización masiva sobre la problemática, efectivizar el acceso a internet como derecho humano implementando al mismo tiempo la alfabetización digital con sentido crítico. Del mismo modo, promueve el uso de tecnologías libres sin abandonar los campos centrales de disputa comunicacional con la producción de contenido informativo contrahegemónico de calidad desde y para los sectores populares.

Por otro lado, como bandera prioritaria de lucha se proclama la necesidad de establecer un régimen de potestad y protección sobre los datos que ilegalice su apropiación. Del mismo modo, es preciso regular el accionar de las plataformas digitales hegemónicas desde los Estados y a través de mecanismos de integración regional, mientras se van creando o fortaleciendo herramientas similares de carácter soberano. De suyo, este accionar debe ser integrado en el marco de proyectos políticos de base amplia, cuyos programas contemplen a las nuevas tecnologías, y en especial, a los canales digitales como vías de emancipación y no de enajenación cultural o económica.

En definitiva, para que la tecnología sirva a la liberación humana y a la evolución de la vida, debe ser reconocida como lo que en realidad es: un bien común, acuñado colectivamente en el proceso histórico de la experiencia humana.

 

- Javier Tolcachier es investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza

 

Publicado originalmente en el Dossier El laberinto de las redes sociales –La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana http://lajiribilla.cu/articulo/redes-o-telaranas-sociales-un-asunto-atrapante

 

1 History of the web. Web Foundation. https://webfoundation.org/about/vision/history-of-the-web/

2 https://www.cable.co.uk/broadband/speed/worldwide-speed-league/

 

https://www.alainet.org/es/articulo/211024

 

 

martes, 11 de agosto de 2020

SOBRE LA SEGURIDAD EN LAS COMUNICACIONES: EL CORREO ELECTRÓNICO


El correo electrónico normal no funciona como las cartas con sobre cerrado, sino como las tarjetas postales. Esto significa que con la computadora o teléfono envías y recibes correo que el cartero puede leer y recordar. Te conviene tener un servicio postal de confianza.

Yahoo, Hotmail, Gmail o tantas otras empresas prestan servicios que parecen gratuitos, pero resulta que ganan mucho dinero, y evidentemente no lo hacen por amor al arte ni para hacer un mundo mejor.

Lo hacen a cambio de:

1. Vender a agencias comerciales y revendedores: tu identidad, intereses, relaciones y comunicaciones, con tu perfil de conducta y filosófico (gustos, debilidad económica, amistades, política, etc.)

2. Analizar correo de vuestros contactos, disponer de información crítica para reaccionar a los conflictos sociales o políticos, y anticipar las campañas de sus clientes y asociados.

3. Conseguir la dependencia de un monopolio, y abolir la neutralidad de la red para aislar y perseguir cualquier alternativa. Custodiar y privatizar internet.

* Las grandes empresas como las mencionadas también tienen acuerdos con los Estados para ceder información cuando la Brigada de Información de la policía lo pide, o cualquier agencia fiscal, militar o diplomática.

https://es.wikipedia.org/wiki/PRISM

* Estas características se suelen advertir en las condiciones de uso que siempre aceptamos (y casi nunca leemos), pero a veces la empresa no lo revela.

* Similar comportamiento tienen grandes corporaciones públicas como uned.es o semi-institucionales como correos.es u otras universidades que subarrendan los servicios a Google o Microsoft/Outlook.

* El propio correo tambièn implica a la gente con quien te comunicas, porque las empresas PRISM trazan las relaciones y analizan los contactos.

Para prevenir este GRAVE PROBLEMA para los movimientos sociales, es muy recomendable tener un fuerte criterio de auto-protección a la hora de escoger los recursos de internet, y utilizar una cuenta de correo-e en colectivos técnicos con cierta preocupación por la libertad y la privacidad.

Aquí van 6 ejemplos:

www.autistici.org/es/get_service.html
actiu.info
pangea.org
aktivix.org
nodo50.org
riseup.net

Cada uno tiene sus propios servidores de correo, que mantiene y financia de diferente manera. Los hay que piden algún dinero, los hay que piden que se les eche una mano, y los hay que requieren que vengas recomendado por algún colega. Hay que abrir el web de estas entidades y ver con cual nos quedamos para pedir un correo-e independiente como
fulanito@riseup.net , fulanito@actiu.info , fulanito@nodo50.org , etc.

Como medida de protección más completa, también conviene usar software libre, que bien puede ser completo (GNU/Linux) o concretamente para el correo electrónico;

Para el ordenador:

www.mozilla.org/thunderbird
http://help.actiu.info/Tb-es

Para el teléfono móvil o tableta:

www.f-droid.org/repository/browse/?fdid=com.fsck.k9
http://help.actiu.info/K9-es

Para no marginar las alternativas, ayuda a la sociedad a normalizar la diversidad!

Indymedia Barcelona

http://barcelona.indymedia.org/

 

Fuente : https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/08/09/sobre-la-seguridad-en-las-comunicaciones-el-correo-electronico/


jueves, 9 de enero de 2020

LA WEB DEEP: EL LADO OSCURO DE INTERNET



Opinión
08/01/2020

Las nuevas tecnologías están cambiando los comportamientos de la sociedad a una velocidad nunca vista en la historia de la humanidad, se producen nuevos hábitos y disfunciones en los individuos, que adquieren nueva entidad social como usuarios capaces de acceder, crear, compartir y modificar información y conocimiento.

En este nuevo contexto internet juega un papel vital, como un medio anónimo que facilita el acceso e intercambio de información y datos, convirtiéndose en la nueva frontera de las relaciones sociales y políticas.

Es un término inglés que devenido al español significa: internet profunda, internet oscuro, internet invisible; es decir el contenido de internet que no está indexado por los motores de búsqueda convencionales, debido a diversos factores, es decir el opuesto al internet superficial. Este término es atribuido al informático Mike Bergman.

En otras palabras la web deep es aquella parte de la red que contiene material información y páginas web que no se hallan indexadas en ninguno de los buscadores existentes como puede ser Google, Yahoo, Bing, etc. Por eso, en el hipotético caso de que los buscadores pudieran indexar la totalidad de contenido en la web, ello devengaría en la desaparición de web deep.

La web deep no es una región prohibida o mística de internet, y la tecnología relacionada con ella por lo general no es conspirativa, peligrosa o ilegal. En ella se alberga todo tipo de recurso al que se es difícil de acceder mediante métodos comunes como los motores de búsqueda populares.

Una parte de web deep consiste en redes internas de instituciones científicas y académicas que forman la denominada Academic Invisible Web (Internet Académica Invisible) la cual se refiere a las bases de datos que contienen avance tecnológico, publicaciones científicas, y material académico en general a los cuales no se puede acceder fácilmente.

En lo que se refiere al tamaño o la capacidad de la web deep es realmente asombrosa, en el año 2010 se estimaba que la internet superficial tenía un tamaño de 167 terabytes, en tanto que en ese mismo año la internet profunda u oscura oscilaba en un tamaño de 7.500 terabytes, lo que arrojaba como resultado que el contenido de la web deep era de 45 veces superior a la información que teníamos acceso en aquel momento. Un dato actualizado a tener en cuenta es el de la Universidad de California en Berkeley que estima que el tamaño real de la internet profunda es de 91.000 terabytes.

¿Qué contenidos podemos encontrar en wep deep y de que características? Es más que necesario aclarar este tema porque no todo lo que hay en la web deep es intrínsecamente malo, sino que se puede encontrar contenidos diversos e interesantes, como por ejemplo el contenido almacenado por los países, organizaciones que almacenan información calificada, por ejemplo la NASA, datos meteorológicos, datos financieros, etc., multitud de bases de datos de distinta índole, foros de diversas temáticas, entre otros.

No obstante a ello, también se puede encontrar contenido muy desagradable como ser: venta de drogas, pornografía, narcotráfico, mercado negro de sicarios, documentación clasificada (wikilieaks), foros de crackers en busca de víctimas, phishers, spammers, botnetsagents, todos estos también en busca de víctimas, páginas para comprar o fabricar armas, piratería de software, libros, música, etc.

Si bien hay muchas formas de acceder a ella, la más sencilla es la TOR, que se descarga sin costo y se caracteriza por enmascarar la IP real como la zona geográfica desde donde se conectan los usuarios. La web profunda atrae, como es de esperarse, a hackers, phreakers, crackers y demás: la economía del bitcoin (la moneda virtual de los mercados negros en la deep web, que actualmente se cotiza en un bitcoin=US$ 1066.10) reina en el intercambio de bienes de contrabando, servicios de pirateo y mercancías ilegales de diversa índole que se encuentran en estos reinos.




Por ello, la Universidad de Oxford acaba de publicar un mapa que muestra cómo se usan las páginas Tor en el mundo, de acuerdo con datos de TorMetrics de dominio público. Más de dos millones de usuarios utilizan Tor a diario, la mitad en Europa, la región donde tiene más penetración (80 de cada 100.000 internautas europeos). De estos dos millones, 185.000 se conectan desde Alemania, seguida por Francia, Italia y España en niveles de popularidad en el uso de Tor.

Estados Unidos tiene más de 300.000 usuarios diarios. Si bien en Sudamérica el uso es más intenso en Argentina y Uruguay (25-50 usuarios por cada 100.000 internautas), superando la intensidad de países como Brasil, Venezuela y Ecuador (10-25 usuarios) y Colombia y Perú (5-10), llaman la atención pequeñas naciones centroamericanas como Belice, Trinidad y Tobago o Islas Vírgenes, donde se registran de 100 a 200 usuarios por cada 100.000 internautas.

No obstante, es el Oriente Medio y el Norte de África los que tienen la segunda tasa más alta de uso, con un promedio de más de 60 por cada 100.000 usuarios de Internet que utilizan el servicio.

La deep web es una red enorme y masiva cada día son más y más los usuarios que se agregan al uso de dicha red y cada vez es más difícil controlar la circulación de usuarios de toda estirpe en su mayoría con problemáticas que están a la orden del día y en ascenso, para lo cual se hace más que necesario una adecuada regulación del ciberespacio, como llave madre de todos estos flagelos.

La internet es un espacio que no conoce términos, no es de extrañar que surjan ciertas irregularidades en la actividad de los usuarios que la conforman. Las tecnologías de la información pueden utilizarse y se utilizan para facilitar y perpetrar diversas actividades delictivas a través de nuevas técnicas de criminalidad que ponen en peligro nuestra convivencia en sociedad.

Por eso recalcamos que la web deep es un espacio inhóspito, en el que la seguridad informática no está garantizada. Para entrar a la red oculta no solo tienes que tener conocimientos tecnológicos y manejo de programas, sino también la estabilidad emocional para no ser víctima de lo que puedes hallar en ella.

The Hidden Wiki es tradicionalmente la casilla de salida de la deep web: un directorio de otras páginas invisibles que los propios usuarios revisan a diario. Es un servicio fundamental porque las páginas cambian constantemente de dominio y Tor sólo es navegable con una lista actualizada de enlaces a mano.

La mayoría de la gente nunca logra acceder, aunque el software que se necesita para entrar es gratuito y lleva menos de tres minutos descargarlo e instalarlo. Si hay una parte de la red que puede ser considerada fuera de la red, eso es la "web profunda" y tiene muchas razones válidas para existir.

Es una herramienta esencial para los agentes de inteligencia, la policía, los disidentes políticos y cualquier persona que necesite o quiera conducir sus asuntos en la red pero de manera privada que es, cada vez más, todo el mundo. De acuerdo con un estudio publicado en septiembre por el Pew Internet & American Life Project, el 86% de los usuarios de internet han tratado de eliminar u ocultar su historia digital, y el 55% ha intentado evitar ser espiados por sus propios empleadores privados o estatales o por organismos del gobierno.

¿Pero para qué más puede ser útil la deep web? La policía podría usarla para solicitar información anónima en línea, establecer los operativos policiales y explorar sitios web ilegales, sin que sus propietarios se den cuenta. Agencias militares y de inteligencia podrían utilizarlo para las comunicaciones secretas. El Departamento de Estado podría entrenar disidentes extranjeros para esos fines.

Por último, es dable entender que amen de lo poco que se conozca sobre este tema, juega un rol primordial en la era de las nuevas tecnologías, debido a su carácter de ser un vasto espacio digital oculto y desconocido; si bien, como lo hemos pronunciado en infinidad de veces en dicho estudio, este espacio de internet es más famoso por su uso como mercado negro digital para el tráfico de casi cualquier cosa, la internet profunda es también un espacio anónimo que permite la privacidad en línea y la seguridad de las comunicaciones digitales y protege a los usuarios de la vigilancia masiva y la censura.

Internet, a pesar de su breve tiempo de vida, es ya una infraestructura social central para el funcionamiento del mundo que afecta, entre otras cosas, a cómo nos relacionamoscompramos y pensamos. La importancia de internet para la sociedad, la economía y la vida de las personas en general, para bien o para mal, no va a hacer más que aumentar a medida que avanza el siglo XXI. No obstante, a pesar de que el uso de internet no para de extenderse y ampliarse debido a su rápida y potente irrupción en múltiples aspectos de la vida, el conocimiento del usuario medio acerca de qué es y cómo funciona es más bien escaso y la falta de regulación global, es y seguirá siendo el pendiente en este nuevo entorno.

Fuentes consultadas







Dr. Mario Ramón Duarte
Abogado (UCASAL)
Juez Administrativo de Faltas Sauce (Ctes.)
Especialista Derecho Faltas y Contravencional (UCSF)
Investigador y consultor seguridad
Miembro Dossier Geopolítico (CBA. ARG)
Colaborador CENEGRI (RJ. BRA.)