I.-
VIGENCIA DE UN LIBRO MAGISTRAL
En
septiembre de 1924, convaleciente de la grave enfermedad que lo encadenó de por
vida a una silla de ruedas, José Carlos Mariátegui publica en la revista Claridad, de la cual era director interino,
un artículo de Cesar Falcón, “La Familia Peruana”, bajo el epígrafe Ensayos de Interpretación. Es la
primera vez que utiliza este concepto, con que titularía después su libro magistral.
El
18.11.24, en carta a Ricardo Vegas García le señala: “Pienso escribir un
libro de crítica social y política sobre el Perú. Necesito, con este motivo, apertrecharme
de material histórico, leer lo que no he leído y releer lo que ya he leído, no
porque me proponga hacer una obra de documentación y bibliografía, sino porque
no quiero cometer ninguna injusticia al realizar crítica de crítica. Le
agradeceré cualquier libro que a su juicio puede serme útil” Es la primera vez
que menciona su propósito de escribir un libro de ensayos, de crítica de
crítica.
El
09.12.24, en la revista Mundial publica los dos artículos matrices de este
libro. Uno es El Problema primario del Perú; otro es Abraham Valdelomar. Y el 12.12.24, con
motivo del Centenario de la Batalla de Ayacucho,
publica en el número extraordinario de Mundial su artículo La Imaginación y el Progreso,
sustento espiritual del libro en proyecto.
El
10.07.25 publica su artículo Hacia
el Estudio de los Problemas Peruanos. El
17.07.25, su artículo Un Programa de Estudios
Sociales y Económicos, bajo el epígrafe Nacionalismo Realista. Y el
14.08.25, su artículo El Hecho Económico en la
Historia Peruana. Los tres, en la revista Mundial. Los tres, claves para comprender su
libro de ensayos.
El
15.10.27, después de la represión de junio, en carta a Enrique Bustamante y
Ballivián le señala: “Publicaré dos libros: ‘10 ensayos de interpretación
de la realidad peruana’ y ‘Polémica Revolucionaria’” El primero daría después 7 Ensayos, e Ideología y Política. El
segundo daría Defensa del Marxismo.
Y
ya el 09.10.28 y 10.10.28, Honorio Delgado y Angélica Palma acusaban recibo de
los primeros ejemplares de 7 ENSAYOS DE INTERPRETACIÓN
DE LA REALIDAD PERUANA. En la célebre Advertencia, prólogo del libro
magistral, JCM señala: “Tengo una declarada y enérgica ambición: la de
concurrir a la creación del socialismo peruano”
Al
año de publicación, JCM hace el balance de la acogida dispensada al libro. El
10.09.29 le escribe a Nicanor de la Fuente: “Su nota sobre mi libro, que mucho
le agradezco, está diferida con otras. Es un material al que no doy preferencia
en las páginas de Amauta, porque se puede suponer, por lo mismo que aquí mi libro ha
tenido tan pocos comentarios, que convierto a la revista en una tribuna de
autoreclamo” El 18.09.29 le escribe a Palmiro Macchiavello: “7 Ensayos no ha tenido mala
prensa en el Perú. Mucho peor: no ha merecido de la prensa diaria limeña sino
una nota de Armando Herrera en El
Tiempo” Y el 21.09.29 le escribe a Raúl
Porras: “La indiferencia con que la crítica de Lima ha recibido hasta hoy mis 7 Ensayos, cuya aparición sólo
ha sido señalada hasta hoy en periódicos o revistas de aquí por atentas notas
de Ud., Luis Alberto Sánchez y Armando Herrera, es una razón más para que yo me
sienta reconocido a Mercurio Peruano”.
Se
confirmaba así en los hechos la opinión de JCM: “En la historia peruana, no se
encuentra ningún eficaz ejemplo de cooperación intelectual” (17.07.25) El
silencio es la opinión del individualismo peruano, hasta ahora.
Sin
embargo, seis décadas después (1988) 7
Ensayos cuenta con más de 30 ediciones y pasa
largamente del millón de ejemplares. ¿A qué se debe este suceso editorial, sin
parangón en la historia peruana?
II.- EL MÉTODO MATERIALISTA
En
I.27, en carta al “Boletín de la U.P.G.P.” señala JCM: “Hace año y medio
que propuse la organización de una especie de seminario de estudios económicos
y sociológicos que se proponga, en primer término, la aplicación del método
marxista al conocimiento y definición de los problemas del Perú. Hoy renuevo mi
proposición”. Se refiere a su artículo Un
Programa de Estudios Sociales y Económicos del
17.07.25
En
la misma fecha. I.27, en su Mensaje al Congreso Obrero JCM señala: “El
marxismo, del cual todos hablan pero que muy pocos conocen y, sobre todo,
comprenden es un método fundamentalmente dialéctico. Esto es, un método que se
apoya íntegramente en la realidad, en los hechos. No es, como algunos
erróneamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias rígidas, iguales
para todos los climas históricos y todas las latitudes sociales. Marx extrajo
su método de la entraña misma de la historia. El marxismo, en cada país, en
cada pueblo, opera y acciona sobre el ambiente, sobre el medio, sin descuidar
ninguna de sus modalidades. Por eso, después de más de medio siglo de lucha, su
fuerza se exhibe cada vez más acrecentada”.
Este
es el método que utilizó JCM en la interpretación de la realidad peruana. Este
método parte de que el ser social determina la conciencia social. El hombre es
producto del trabajo. El trabajo diferencia al hombre del animal. El método
marxista parte por eso de tres elementos del proceso de producción (trabajo,
objeto de trabajo, medios de trabajo), a base de los cuales el materialismo
histórico elabora sus conceptos fundamentales.
El
trabajo es la actividad consciente del hombre. Materiales extraídos o materias
primas, que el hombre elabora con sus instrumentos, son el objeto de trabajo. Y
medios de trabajo son precisamente los instrumentos de trabajo y la estructura
básica con que el hombre trabaja y actúa sobre el objeto de trabajo. En este
sentido la tierra es medio universal de trabajo.
La
unidad de objeto de trabajo y medios de trabajo constituye el concepto de
medios de producción. La propiedad sobre los medios de producción,
especialmente de la tierra, determina el carácter de la sociedad.
Los
trabajadores y los medios de producción forman el concepto de fuerzas
productivas. Unos son la fuerza productiva principal, otros la base material y
técnica de la sociedad. Las fuerzas productivas expresan la relación entre el
hombre y los objetos y fuerzas de la naturaleza.
El
conjunto de relaciones económicas entre los hombres, independiente de su
conciencia y voluntad, relaciones que se establecen en el proceso de producción,
cambio, distribución y consumo de los bienes materiales, es lo que se conoce
con el nombre de relaciones de producción.
La
unidad de fuerzas productivas y de relaciones de producción genera el concepto
de modo de producción, muy importante concepto del materialismo histórico. El
comunismo primitivo, despotismo, esclavismo, feudalismo, capitalismo,
socialismo, comunismo científico, son otros tantos modos de producción,
diferentes épocas históricas por las que atraviesa la sociedad humana.
El
modo de producción es la base de la sociedad humana. Esta base y su superestructura
política, jurídica, ideológica en general, constituye el concepto generalizador
de formación económico-social. La base determina la superestructura. Por eso
JCM señala que “Las clases que se han sucedido en el dominio de la sociedad,
han disfrazado siempre sus móviles materiales con una mitología que abonaba el
idealismo de su conducta” (17.05.29)
Este
es el esquema de elaboración de los 7
Ensayos. Los tres primeros son
el estudio de la base. Los otros cuatro son el estudio de la superestructura. JCM
tomó pues el Perú como una unidad de conjunto, como una formación económico-social.
Pero si JCM sólo hubiera aplicado el método, habría logrado un buen trabajo,
pero apenas uno más de los dedicados al Perú. El que los 7 Ensayos sean un libro
magistral indica que hay algo más que la simple aplicación del método. ¿Qué es
ese algo más?
III.-
LA CREACIÓN HEROICA
El
11.03.27, en Replica a Luis Alberto
Sánchez, señala JCM: “El socialismo es un
método y una doctrina, un ideario y una praxis. Invito a Sánchez a estudiarlos
seriamente, y no solamente en los libros y en los hechos sino en el espíritu
que los anima y engendra” La creación heroica de JCM parte precisamente del
espíritu que anima y engendra el ideario y la praxis socialista.
El
08.02.29, en su comentario a El
Pueblo sin Dios, de César Falcón, explica
JCM: “Nos habíamos entregado sin reservas, hasta la última célula, con un ansia
subconsciente de evasión, a Europa, a su existencia, a su tragedia. Y
descubríamos, al final, sobre todo, nuestra propia tragedia, la del Perú, la de
Hispano-América. El itinerario de Europa había sido para nosotros el mejor, y
el más tremendo, descubrimiento de América” Europa, convulsionada por el
nacimiento de un nuevo orden social, la época socialista, fue el mejor acicate
para el descubrimiento de la propia tragedia, la tragedia del Perú, la tragedia
de un mendigo sentado en banco de oro.
En
V.29, en Nota Autobiográfica, JCM señala: “Los 7
Ensayos no son sino
la aplicación de un método marxista para los ortodoxos del marxismo insuficientemente
rígido en cuanto reconoce singular importancia al aporte soreliano, pero que en
concepto del autor corresponde al verdadero moderno marxismo” Así, con sus 7 Ensayos JCM demostró que el
marxismo no es dogma sino guía; no un molde sino un modelo.
Y
el 04.12.29, en su artículo Itinerario de
Waldo Frank, JCM señala: “Por
los caminos de Europa encontré el país de América que yo había dejado y en el
que había vivido casi extraño y ausente. Europa me reveló hasta qué punto
pertenecía yo a un mundo primitivo y caótico, y, al mismo tiempo, me impuso, me
esclareció el deber de una tarea americana”.
Esta
tarea americana no podía hacerse sino con el método dialéctico, con
el materialismo histórico, con el marxismo. Pero tampoco podía hacerse con su
aplicación dogmática, mecánica. Y aquí radica precisamente la creación heroica
de JCM. Todos los problemas de la base los identificó en uno: el problema de la
tierra. Y así pudo identificar todos los problemas de la superestructura en
uno: la formación nacional. Y este es el precisamente el aporte de JCM a la
verdad universal del marxismo. Y pudo llegar a ello porque tomó el Perú como
una unidad de conjunto, como una formación económico social en el pleno proceso
de integración nacional.
El
11.02.26, contestando una Entrevista, JCM señala: “Se dice que la historia
de toda la literatura se divide en tres períodos: el colonial, el cosmopolita,
el nacional” Y el 12.03.26, en su artículo El Colonialismo Supérstite, JCM señala: “Una
teoría moderna -literaria, no sociológica- sobre el proceso normal de la
literatura de un pueblo distingue en él tres períodos: un período colonial, un
período cosmopolita, un período nacional”.
JCM
no señala el autor de esta teoría “literaria, no sociológica”, posiblemente por
haberla escuchado o leído sin poder precisar ya el autor. Pero el empleo que
JCM hace de esta teoría no es simplemente literario sino eminentemente
sociológico. Recorre sus 7 Ensayos de comienzo a fin. La emplea en cada uno de sus ensayos, abarcando
así lo económico y social, la base y la superestructura. Y de ahí concluye
precisamente que el Perú está en su período de afirmación nacional. Y que esta
afirmación no puede hacerse con el capitalismo que declina sino con el
socialismo que insurge.
En
el mundo entero no se ha vuelto a mencionar esa teoría “literaria, no sociológica”
Pero en el Perú vuelve a brillar este aporte de JCM a la interpretación de la
realidad peruana, su Teoría de
la Formación Nacional, que llena un
inmenso vacío de la teoría marxista.
En
X.27 en su Prólogo a Tempestad en los
Andes, de Luís Valcárcel, señala
JCM: “La interpretación en este caso, tal vez como en ninguno, asume el valor
de una creación” Igual se puede decir del uso que JCM da a la teoría “literaria,
no sociológica”, que “la interpretación en este caso, como en ningún otro,
asume el valor de una creación”.
IV.- BASE Y SUPERESTRUCTURA
El
06.06.25, en la entrevista ¿Qué prepara
Ud.? JCM señala: “reviso y perfecciono el
plan de un libro sobre el Perú que me propongo escribir muy pronto”.
Este
plan lo presentó el 14.08.25 como El
Hecho Económico en la Historia Peruana,
artículo que el mismo JCM valoró en sus 7
Ensayos como “mi primer esfuerzo marxista por
fundamentar en el estudio del hecho económico la historia peruana” En él señala
que “la pereza mental del criollo se habitúa fácilmente a prescindir del
argumento de la historia peruana: se contenta con el conocimiento de sus
dramatis personae” En verdad, más de uno se contenta con la realidad
superficial. Luego advierte que “Adoptar una ideología no es manejar sus más
superficiales lugares comunes. En una corriente, en una escuela filosófica, hay
que distinguir el ideario del fraseario”, observación muy válida para los
“ortodoxos del marxismo”.
Señala
que “Nada resulta más evidente que la imposibilidad de entender, sin el auxilio
de la Economía, los fenómenos que dominan el proceso de formación de la nación
peruana” Y por vez primera emplea su Teoría
de la Formación Nacional, aun antes de
formularla. Señala que “La conquista destruyó en el Perú una forma económica y
social que nacían espontáneamente de la tierra y la gente peruana” y que luego
“Empezó, durante el coloniaje, el complejo trabajo de creación de una nueva
economía y de una nueva sociedad”, marcando así el inicio del periodo colonial.
Señala
después que “Las ideas de la revolución francesa y de la Constitución
norteamericana encontraron un clima favorable a su difusión en Sud-América, a
causa de que en Sud-América existían ya aunque fuese embrionariamente, una
burguesía que, a causa de sus necesidades e intereses económicos, podía y debía
contagiarse del humor revolucionario de la burguesía europea” Así se inicia el
período cosmopolita.
Y
concluye que “La actual economía, la actual sociedad peruana tienen el pecado
original de la conquista. El pecado de haber nacido y haberse formado sin el
indio y contra el indio” Marca así el surgimiento del nacionalismo realista,
del pensamiento nacional, del pensamiento socialista.
No
es casual, pues, que este artículo lo cite extensamente JCM al comenzar sus 7 Ensayos. Es el esbozo
general de ellos.
Analizando
la base, en ESQUEMA DE LA EVOLUCIÓN ECONÓMICA señala cómo la conquista
“escindió la historia del Perú” y que al descomponerse la sociedad indígena “la
nación se disolvió en comunidades dispersas” Los conquistadores “se repartieron
las tierras y los hombres sin preguntarse siquiera por su porvenir como fuerzas
y medios de producción” Del análisis de este proceso concluye que “Estas fueron
las bases históricas de la nueva economía peruana. De la economía colonial
-colonial desde sus raíces- cuyo proceso no ha terminado todavía”.
En
el período cosmopolita (republicano) analiza minuciosamente “La etapa
en que una economía feudal deviene, poco a poco, economía burguesa. Pero sin
cesar de ser, en el cuadro del mundo, una economía colonial” Y resume su ensayo
en ocho puntos fundamentales, como “la aparición de la industria moderna” que
trae “la formación de un proletariado industrial con creciente y natural tendencia
a adoptar un ideario clasista”; “la función del capital financiero”; “el
desenvolvimiento de una clase capitalista” pues “se constata el robustecimiento
de la burguesía”, aunque concluye que “La clase terrateniente no ha logrado
transformarse en una burguesía capitalista, patrona de la economía nacional”,
por lo que la organización semifeudal “constituye el más pesado lastre del
desarrollo del país”.
En
EL PROBLEMA DEL INDIO señala que “Todas las tesis sobre el problema indígena,
que ignoran o eluden a éste como problema económico social, son otros tantos
ejercicios teoréticos, -y a veces sólo verbales-, condenados a un absoluto
descrédito” Lleva así el análisis a la esencia de la cuestión. Y
por eso concluye que “El nuevo planteamiento consiste en buscar el problema
indígena en el problema de la tierra”.
En
EL PROBLEMA DE LA TIERRA, el ensayo más extenso de la base, plantea
JCM que “El régimen de propiedad de la tierra determina el régimen político y
administrativo de toda nación” Analiza los diferentes tipos de propiedad.
Señala que colonialismo = feudalismo, y que en la República “la pequeña
propiedad no ha prosperado en el Perú. Por el contrario, el latifundio se ha
consolidado y extendido” Y pone el acento en las vicisitudes de la “comunidad”,
bajo el coloniaje y bajo la República, demostrando la inmensa superioridad de
la propiedad colectiva y el trabajo social supérstites, y no sólo sobre el
régimen feudal sino igualmente sobre el régimen capitalista. Por eso, en
el resumen del ensayo (Proposiciones
finales) plantea que la política del laisser
faire “debe ser definitivamente reemplazada por una política social(ista) de
nacionalización de las grandes fuentes de riqueza”, y que el sistema incaico de
trabajo, por ejemplo el servicio vial como servicio público obligatorio, es
“del todo compatible con los principios del socialismo moderno”, abriendo así
las puertas para considerar nuevamente el ayllu (comuna) como célula económica
de un nuevo sistema social.
Así,
el problema de la base, el problema de la principal fuerza productiva, es el
problema de las relaciones de producción, en otras palabras, es el problema de
las relaciones de propiedad. Sobre esta base, JCM analiza luego cuatro grandes problemas
de la superestructura, utilizando ampliamente su Teoría de la Formación Nacional.
En
EL PROCESO DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA, comienza advirtiendo que “no somos un
pueblo que asimila las ideas y los hombres de otras naciones, impregnándolas de
su sentimiento y su ambiente, y que de esta suerte enriquece, sin deformarlo,
su espíritu nacional” Y plantea que “La educación nacional, por consiguiente,
no tiene un espíritu nacional: tiene un espíritu colonial y colonizador”
Después de un prolijo análisis demuestra la existencia de dos civilismos: el
civilismo histórico o conservador de Deústua, y el civilismo burgués o liberal
de Villarán. Pero que ambas orientaciones representativas
del período colonial y cosmopolita, respectivamente, quedan por igual anacrónicas;
tanto porque “la sociedad lucha por organizarse como una sociedad de
trabajadores, de productores” cuanto porque “El destino del hombre es la creación. Y el trabajo es creación,
vale decir liberación. El hombre se realiza en su trabajo” Por eso la nueva educación sólo viene con el socialismo: “Ha sido
en Rusia donde la Escuela del Trabajo ha sido elevada al primer plano en la política
educacional”.
Las
“ideologías en contraste”, conservadora y liberal, quedan desahuciadas ante la
ideología del nuevo período, el pensamiento socialista.
En
EL FACTOR RELIGIOSO señala que “El concepto de religión ha crecido en extensión
y profundidad.” Esta posición es la que lleva a plantear un silogismo: la
religión es una creencia, el marxismo es una creencia, luego el marxismo es una
religión. Por eso JCM se declaró “marxista convicto y confeso” señalando que
“la política es mi religión”, y que “los actuales mitos revolucionarios o
sociales pueden ocupar la conciencia profunda de los hombres con la misma
plenitud que los antiguos mitos religiosos”.
Señaló
que el catolicismo supervive dominante porque supervive dominante el feudalismo
colonial. Que en los países sudamericanos donde el pensamiento liberal ha
cumplido libremente su trayectoria se ha llegado a “la preconización del
protestantismo y de la iglesia nacional como una necesidad lógica del Estado
liberal moderno” Pero que desde que el capitalismo ha perdido su sentido
revolucionario “esta tesis se muestra superada por los hechos” Por eso el
socialismo no arremete contra las formas eclesiásticas y doctrinas religiosas
sino contra su sustento económico y social, “Y se preocupa, por tanto, de
cambiar éste y no aquellas”.
En
REGIONALISMO Y CENTRALISMO profundiza el empleo de su Teoría de la Formación Nacional.
Señala que “Los departamentos descienden de las artificiales intendencias del
virreinato” (período colonial) Y que “la polémica entre federalistas y
centralistas, es una polémica superada y anacrónica como la controversia entre
conservadores y liberales” (período cosmopolita) Y ante la postiza aplicación
de la “autodeterminación nacional” señala tajantemente que “La unidad peruana
está por hacer; y no se presenta como un problema de articulación y convivencia,
dentro de los confines de un Estado
único; de varios antiguos pequeños Estados o ciudades libres. En el Perú el
problema de la unidad es mucho más hondo” Y es que América logró su
autodeterminación nacional con su Independencia de las metrópolis. Ahora estamos
en pleno proceso de integración nacional, y hasta de integración supranacional
(período nacional) Internacionalismo = Supranacionalismo.
Y
en EL PROCESO DE LA LITERATURA, el más extenso ensayo de la superestructura
y del libro todo, plantea nítidamente el proceso de formación nacional:
períodos colonial, cosmopolita, nacional. Señala que “Durante el primer periodo
un pueblo, literariamente, no es sino una colonia, una dependencia de otro.
Durante el segundo período, asimila simultáneamente elementos de diversas
literaturas extranjeras. En el tercero alcanzan una expresión bien modulada su
propia personalidad y su propio sentimiento”. Este es el concepto que
desarrolló como ampliamente sociológico.
En
este ensayo corrige errores ajenos, como caracterizar a Ricardo Palma
colonialista y no republicano; rescata valores nacionales, como Abelardo
Gamarra (“el criollo de la sierra”); y ordena las figuras representativas del
período colonial (Garcilaso, “el primer peruano, sin dejar de ser español”),
del período cosmopolita (González Prada, “el precursor de la transición del
período colonial al período cosmopolita”), del periodo nacional (César Vallejo,
“el orto de una nueva poesía en el Perú”)
En
el resumen del ensayo (Balance
Provisorio), que es también resumen del libro
todo, señala que “He realizado un ensayo de interpretación de su espíritu; no
una revisión de sus valores ni de sus episodios. Mi trabajo pretende ser una
teoría o una tesis y no un análisis”.
¡Una
teoría o una tesis! Esta es precisamente su Teoría de la Formación Nacional,
inmenso aporte al tesoro universal del marxismo. Señala que “En la historia de
nuestra literatura, la Colonia termina”. Igualmente termina el período colonial
en la formación nacional del Perú.
Señala
que González Prada, invitando a la revuelta contra España, “se definió
como el precursor de un período de influencias cosmopolitas” Pero políticamente
González Prada predicó el anarquismo, la extrema izquierda del liberalismo. Cesado
el impulso liberal, hoy “este cosmopolitismo se traduce en la imitación, entre
otras cosas, de no pocos corrosivos decadentismos occidentales y en la adopción
de anárquicas modas finiseculares” El período cosmopolita, pues, es también
ahora parte del pasado en el proceso de formación de la nación peruana.
Hoy,
“un nuevo sentimiento, una nueva revelación se anuncian. Por los caminos
universales, ecuménicos, que tanto se nos reprochan, nos vamos acercando cada
vez más a nosotros mismos” Se consolida el período nacional con el desarrollo
del Socialismo Peruano, con el gran aporte teórico de JCM.
El
párrafo con que termina sus 7 Ensayos lo había formulado ya JCM el 04.12.25, en
su artículo Nacionalismo y Vanguardismo en
la literatura y en el Arte: “Lo que
más nos atrae, lo que más nos emociona tal vez en el poeta César Vallejo es la
trama indígena, el fondo autóctono de su arte. Vallejo es muy nuestro, es muy
indio. El hecho de que lo estimemos y lo comprendamos no es producto del azar.
No es tampoco una consecuencia exclusiva de su genio. Es más bien una prueba de
que, por los caminos cosmopolitas y ecuménicos, que tanto se nos reprochan, nos
vamos acercando cada vez más a nosotros mismos”.
En
diciembre de 1924 JCM publicó los pilares de su libro. Un año después,
diciembre de 1925, JCM publicaba el cierre de su libro magistral.
V.- LA IMAGINACIÓN Y EL PROGRESO
Al
mismo tiempo que esbozó los pilares de 7
Ensayos, JCM dibujó también el sustento
espiritual de su magno proyecto. Señaló de entrada que ser revolucionario o
renovador es “una consecuencia de ser más o menos imaginativo” La mediocridad,
como cualquier otro fenómeno, tiene también sus causas económico-sociales. Para
superarla es necesario el poder de la imaginación, el espíritu de aventura. Es
lo que siempre valoró y practicó JCM.
Analizando
nuestra realidad, JCM señaló que “el tradicionalismo, el conservatismo quedan
así definidos como una simple falta de imaginación” Y que, en cambio, “la
historia les da siempre la razón a los hombres imaginativos” Puso como ejemplo
a la generación de la Independencia: “Los libertadores fueron grandes porque
fueron, ante todo, imaginativos. Insurgieron contra la realidad limitada,
contra la realidad imperfecta de su tiempo” Y concluyó: “La benemerencia de los
libertadores consiste en haber visto una realidad potencial, una realidad
superior, una realidad imaginaria”
¡Una
realidad imaginaria! Este concepto no es ningún juego de palabras. Es una
profunda paradoja. Quienes apenas ven lo que ven, a fin de cuentas, nada ven.
Tras la realidad superficial hay otra realidad, la realidad profunda como la
llamara JCM (10.07.25) Esta es la realidad imaginaria. Al Perú, dividido más
por un problema histórico que por la misma Cordillera de los Andes, JCM lo vio
como un país en pleno proceso de integración nacional; como el Perú Integral al
cual jamás podían imaginar ni los tradicionalistas ni los “ortodoxos del
marxismo”.
Pero
para JCM la imaginación no es la
loca de la casa, mera distracción de diletantes.
Aclaró que “la imaginación es generalmente menos libre y menos arbitraria de lo
que se supone” La imaginación, como cualquier fenómeno, tiene también sus
causas económico-sociales, que sin disciplina y ardua labor no hay cómo
desentrañar. “El espíritu humano -explica JCM reacciona contra la realidad
contingente. Pero precisamente cuando reacciona contra la realidad es cuando
tal vez más depende de ella” Y concluye que “podría decirse que el hombre no
prevé ni imagina sino lo que ya está germinando, madurando en la entraña oscura
de la historia”.
Marx
y Engels imaginaron el Socialismo, Lenin imaginó la Revolución de
Octubre, Stalin imaginó el socialismo en un solo país, Mao imaginó la dictadura
del proletariado en un país con 80% de población campesina. Pero imaginaron
cada realidad porque ésta maduraba ya en la entraña oscura de la historia. ¿Y
acaso el Perú Integral no germinaba ya, no maduraba ya en la entraña oscura de
la historia peruana?
Este
es el problema de la necesidad y casualidad. Si no hubiera sido JCM, otro
habría iniciado el Socialismo Peruano. ¿Por qué fue él? Porque “los mejores
prevalecen cuando saben ser verdaderamente los mejores” como él mismo explicara
(I.27) Este es el problema del papel del individuo en la historia. Señaló por
eso que “los idealistas necesitan apoyarse sobre el interés consciente de una
extensa capa social” “El ideal no germina sino cuando representa un vasto
interés. Cuando adquiere, en suma, caracteres de utilidad y comodidad. Cuando
una clase social se convierte en instrumento de su realización” Por eso JCM fue
un idealista muy materialista porque fue un materialista muy idealista. Porque
supo ser imaginativo. Es muy cierto que no se debería “diferenciar a los
hombres como revolucionarios y conservadores sino como imaginativos y sin
imaginación” La etiqueta de “revolucionario” esconde a más de un conservador,
sin imaginación para avizorar la realidad profunda y sin convicción para
elevarla al primer plano del debate nacional.
Los
7 Ensayos demuestran
que JCM conoció el Perú cual ningún otro peruano.
Lo recorrió palmo a palmo, no dejando rincón alguno sin escudriñar, con el
poder de la imaginación, con el espíritu de aventura que lo caracterizó
siempre. Su magistral interpretación de la realidad peruana es el punto de
partida obligado para la transformación del Perú, NUESTRA TAREA ACTUAL.
Ramón García R.
07.10.88
Nota.- El presente artículo fue
presentado para el Aniversario 60 de la CREACIÓN HEROICA de JCM (7 Ensayos, Partido Socialista del Perú) Ha sido difundido varias veces por diferentes correos. Fue
sustento para la preparación y desarrollo del siguiente Aniversario 80, (07.10.08, hace un
lustro) que marcó el paso del eje de gravedad del Socialismo Peruano, de la
interminable crítica de ideas a la impostergable preparación de la organización.
No
faltará quien niegue a JCM como el Teórico
del Socialismo Peruano. Pero su Teoría de la Formación Nacional no
es calco y copia de ninguna otra; es su original aporte a la teoría del
materialismo histórico, al marxismo. Esta teoría no ha podido ser rebatida
nacional o internacionalmente. Sólo
se ha intentado silenciarla hasta el presente.
Garcilaso
Inca, en sus Comentarios Reales se declaró mestizo. JCM, en sus 7 Ensayos declaró que el porvenir
de Nuestra América “depende, según la mayoría de los pronósticos, de la suerte
del mestizaje” Nuestro país, como más de un país de América, superando el
indigenismo del nacionalismo étnico y el liberalismo de la izquierda
democrática, partiendo del análisis de su realidad profunda, sólo puede tener
éxito como un Perú Integral, por el que siempre luchó JCM.
Por
eso, 7 Ensayos y PSP van de la mano. Forman una sola unidad teórico-práctica.
Por
eso José Carlos Mariátegui es conocido como
EL TEÓRICO DEL SOCIALISMO PERUANO
Por
eso, José Carlos Mariátegui es conocido como
EL MÁS UNIVERSAL DE LOS PERUANOS
Disculpe el lector por la extensión del artículo.