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martes, 11 de agosto de 2020

SOBRE LA SEGURIDAD EN LAS COMUNICACIONES: EL CORREO ELECTRÓNICO


El correo electrónico normal no funciona como las cartas con sobre cerrado, sino como las tarjetas postales. Esto significa que con la computadora o teléfono envías y recibes correo que el cartero puede leer y recordar. Te conviene tener un servicio postal de confianza.

Yahoo, Hotmail, Gmail o tantas otras empresas prestan servicios que parecen gratuitos, pero resulta que ganan mucho dinero, y evidentemente no lo hacen por amor al arte ni para hacer un mundo mejor.

Lo hacen a cambio de:

1. Vender a agencias comerciales y revendedores: tu identidad, intereses, relaciones y comunicaciones, con tu perfil de conducta y filosófico (gustos, debilidad económica, amistades, política, etc.)

2. Analizar correo de vuestros contactos, disponer de información crítica para reaccionar a los conflictos sociales o políticos, y anticipar las campañas de sus clientes y asociados.

3. Conseguir la dependencia de un monopolio, y abolir la neutralidad de la red para aislar y perseguir cualquier alternativa. Custodiar y privatizar internet.

* Las grandes empresas como las mencionadas también tienen acuerdos con los Estados para ceder información cuando la Brigada de Información de la policía lo pide, o cualquier agencia fiscal, militar o diplomática.

https://es.wikipedia.org/wiki/PRISM

* Estas características se suelen advertir en las condiciones de uso que siempre aceptamos (y casi nunca leemos), pero a veces la empresa no lo revela.

* Similar comportamiento tienen grandes corporaciones públicas como uned.es o semi-institucionales como correos.es u otras universidades que subarrendan los servicios a Google o Microsoft/Outlook.

* El propio correo tambièn implica a la gente con quien te comunicas, porque las empresas PRISM trazan las relaciones y analizan los contactos.

Para prevenir este GRAVE PROBLEMA para los movimientos sociales, es muy recomendable tener un fuerte criterio de auto-protección a la hora de escoger los recursos de internet, y utilizar una cuenta de correo-e en colectivos técnicos con cierta preocupación por la libertad y la privacidad.

Aquí van 6 ejemplos:

www.autistici.org/es/get_service.html
actiu.info
pangea.org
aktivix.org
nodo50.org
riseup.net

Cada uno tiene sus propios servidores de correo, que mantiene y financia de diferente manera. Los hay que piden algún dinero, los hay que piden que se les eche una mano, y los hay que requieren que vengas recomendado por algún colega. Hay que abrir el web de estas entidades y ver con cual nos quedamos para pedir un correo-e independiente como
fulanito@riseup.net , fulanito@actiu.info , fulanito@nodo50.org , etc.

Como medida de protección más completa, también conviene usar software libre, que bien puede ser completo (GNU/Linux) o concretamente para el correo electrónico;

Para el ordenador:

www.mozilla.org/thunderbird
http://help.actiu.info/Tb-es

Para el teléfono móvil o tableta:

www.f-droid.org/repository/browse/?fdid=com.fsck.k9
http://help.actiu.info/K9-es

Para no marginar las alternativas, ayuda a la sociedad a normalizar la diversidad!

Indymedia Barcelona

http://barcelona.indymedia.org/

 

Fuente : https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/08/09/sobre-la-seguridad-en-las-comunicaciones-el-correo-electronico/


sábado, 2 de febrero de 2019

POLICÍAS PRIVADAS EN LATINOAMÉRICA: BUEN NEGOCIO, PERO NO PARA LA POBLACIÓN



01/02/2019

Policía: Señorita, ¡se pasó el semáforo en rojo!
Conductora: Sí. Perdón agente. Estuve mal, pero… ¡arreglemos! Aquí le dejo un billetito para su cafecito, y le prometo que no lo vuelvo a hacer.
Policía: ¡No! ¡¡Siga haciéndolo!! ¿De qué viviría yo entonces si no?

La delincuencia, en tanto transgresión de las normas sociales establecidas, es algo tan viejo como el mundo. Siempre ha existido, resultando un fenómeno marginal, algo que no decide la dinámica general, la marcha de las sociedades. En Latinoamérica, como en cualquier parte del mundo, eso estuvo presente desde siempre y nunca constituyó un “problema de seguridad nacional”. Pero algo sucedió que en estas dos o tres últimas décadas pasó a ser el enemigo público número uno. Se habla todo el tiempo de eso, las campañas políticas se basan en eso, la vida cotidiana no puede entenderse sin eso, nuestras rutinas diarias la toma en cuenta a cada instante. ¿Acaso se terminaron otros problemas? ¿Por qué la delincuencia diaria pasó a ser el eje de nuestras vidas?

Adviértase que se trata de la delincuencia de desarrapados, el ladrón callejero de billeteras o teléfonos celulares, el extorsionador, el jovencito mal encarado de “barrios peligrosos”; jamás entra en esta categoría la delincuencia de “cuello blanco”. Pero ¿acaso no es un delito la explotación laboral, la evasión fiscal, el ataque a la naturaleza? “La propiedad privada es el primer robo de la historia”, aseveró Marx. En adición, recuérdese a Bertolt Brecht: “Es delito robar un banco, pero más delito aún es fundarlo”. De esa “delincuencia” no se habla; quien nos quita el sueño es el ladrón con una pistola en la mano.

Sin dudas, los numerosos países de la región tienen marcadas diferencias entre sí, con grados de desarrollo disímil y características culturales muy diversas. De todos modos, los planes neoliberales vigentes estos últimos años los homogenizaron bastante, confiriéndoles a todos similares notas distintivas. Los problemas estructurales derivados de esas políticas, más las cargas históricas, convierten a casi todos los países de la región en virtuales bombas de tiempo, no escapando ninguno (salvo Cuba) a las generales de la ley. Altas tasas de desnutrición, analfabetismo, falta de oportunidades laborales, salarios de hambre, Estados deficitarios y corruptos, escasez de servicios básicos, impunidad generalizada, hacen de esta zona un lugar cada vez más inseguro para la convivencia cotidiana. A ello se suma, con una constante cada vez más presente en todos lados: la inseguridad del diario vivir debido a la delincuencia. Insistamos: ¡no la de “cuello blanco”! Pero, curiosamente, todos los males recién apuntados empalidecen al lado de la delincuencia callejera. ¿Llamativo, verdad?

Caminar por las calles o viajar en transporte público se ha tornado peligroso. E igualmente inseguras y violentas son las zonas rurales: cualquier punto puede ser escenario de un robo, de una violación, de una agresión. La violencia delincuencial ha pasado a ser tan común que no sorprende; por el contrario, ha ido “banalizándose”, aceptándose como parte normal del paisaje social cotidiano. Es frecuente un asesinato por el robo de un teléfono celular, de un reloj pulsera, de un anillo.

Actualmente la violencia cotidiana ha pasado a ser un problema muy grave en todos estos países. De hecho, la tasa de homicidios alcanza en promedio el 30 por cada 100,000 habitantes, considerándosela como muy alta con relación a patrones internacionales. Esta violencia tiene un costo global como porcentaje del PBI de entre 5 y 15 %, mientras que el de la seguridad privada va del 8 al 15 % (dato significativo: las agencias de seguridad privadas son el ramo comercial que más ha crecido en estas últimas décadas, y el negocio continúa en expansión).

Un ingrediente que coadyuva fuertemente al clima de violencia cotidiana es la impunidad general que campea: corrupción generalizada en los agentes públicos (véase el ilustrativo epígrafe), sistemas judiciales obsoletos e inoperantes, cuerpos policiales desacreditados, sistemas de presidios colapsados que no rehabilitan a nadie, todo lo cual no contribuye a bajar los índices delincuenciales sino que, a la postre, los retroalimenta. En muchos casos, diversos mecanismos de los Estados son secuestrados por mafias del crimen organizado, con grandes cuotas de poder político, que manejan abiertamente sus negocios amparados en esa cobertura legal: narcotráfico, contrabando, tráfico de indocumentados, contratos leoninos con los Estados para obras que nunca se hacen. Como dijimos: los delitos de “cuello blanco” no son la preocupación. La población de a pie puede hablar de ellos, pero no es lo que quita el sueño.

En este clima de caos impune, la criminalidad reinante pareciera no sólo funcional sino necesaria al sistema. Ante todo ello, las agencias privadas de seguridad aparecen como la solución (aunque, en realidad, fuera de gran negocio para sus propietarios, no representan ninguna solución para las poblaciones). Lo curioso es que esta avalancha de inseguridad (y consecuentemente, de agencias de policía privadas) surge aproximadamente al mismo tiempo en toda Latinoamérica, después de terminadas las guerras internas de las décadas de los 70/80 del siglo pasado, en el momento del retorno de las democracias (democracias muy débiles, por cierto). ¿Estamos ante un plan continental pensado desde algún centro de poder? Lo menos que puede decirse es que ello resulta significativo. ¿Mecanismo distractor de los verdaderos problemas sociales? Curioso que el nuevo fantasma que nos atormenta pasó a ser el ladrón callejero, mientras ya no se habla más de lucha de clases. Lo marginal (como se dijo: delincuencia, en tanto transgresión de las normas sociales establecidas, siempre ha habido), pasó a ser lo fundamental. Vale hacerse la pregunta: ¿hay gato encerrado ahí?

Algunas ciudades de la región (San Pedro Sula en Honduras, San Salvador en El Salvador, Natal o Fortaleza en Brasil, Tijuana o Acapulco en México, Cali en Colombia, Caracas en Venezuela) figuran entre las urbes más peligrosas del mundo por los alarmantes niveles de criminalidad. Los promedios de homicidios cometidos diariamente hacen pensar en territorios en guerra. En realidad, no se trata de conflictos bélicos declarados, pero de hecho son sociedades que viven en virtuales “guerras”. Lo cual lleva a mantener las militarizaciones. Las casas amuralladas, las alarmas y policías privados hasta en el baño, ¿no son una forma de mantener controles sociales?

No es ninguna novedad que la pobreza extrema funciona como caldo de cultivo fértil para la delincuencia. A este telón de fondo de la pobreza crónica se suman enormes movimientos migratorios desde el campo hacia las ciudades, lo que crea presiones inmanejables en las grandes concentraciones urbanas, trastocando la capacidad productiva de las comunidades de origen y produciendo procesos fuera de control como son los llamados barrios marginales (zonas sin servicios básicos, peligrosas, nada amigables, la mayor de las veces en condiciones de invasores en terrenos fiscales, donde lo único que cuenta es la pura sobrevivencia a cualquier costo).

Para la percepción popular la inseguridad pública es uno de los principales problemas a afrontar, si no el mayor (espejismo inducido), tanto o más que la pobreza histórica. El continuo bombardeo mediático contribuye a reforzar este estereotipo, alimentando un clima de paranoia colectiva donde aparece la “mano dura” como la opción salvadora. Es en esa lógica -deliberadamente manipulada por grupos que se benefician de este clima de violencia- que la militarización de la cultura cotidiana no ceja, y las agencias de seguridad privadas aparecen cada vez más. Aunque no lo sean, pueden llegar a tener el perfil de “salvadoras” de la situación.

Las poblaciones, en general, no confían en las policías públicas. Habitualmente no se toma al cuerpo policial como “su” policía, como empleados a los que paga con sus impuestos y a quienes, por tanto, puede exigir que lo cuide con esmero. La idea generalizada, por el contrario, es que los cuerpos policiales públicos no responden a las necesidades de la ciudadanía, son corruptos, ineficientes. Peligrosos, en definitiva. “Delincuentes uniformados y con permiso, con licencia para matar”.

Hoy por hoy, como herencia de las políticas neoliberales presentes y su repetido canto de sirena, el mito de la eficiencia de lo privado barre toda la sociedad. Contra la iniciativa privada no hay prácticamente voces críticas. Si algo es “privado”, en contraposición a lo “público”, eso pareciera suficiente garantía para ser bueno, eficiente, de calidad. Aunque, en verdad, no lo sea. Lo que queda claro es que el emprendimiento privado es eficiente, sumamente eficiente… ¡para hacer dinero! Lo demás no cuenta. ¿Acaso aportan seguridad ciudadana tantas policías privadas?

Lo curioso es que en todos los países latinoamericanos, pese a ese despliegue fabuloso de guardias privados que inunda todo espacio imaginable (iglesias, moteles, pequeños negocios de barrio, peluquerías, guarderías infantiles, clínicas privadas…) los índices de criminalidad no bajan. Las tasas de homicidios no son significativamente distintas a las muertes acaecidas durante las pasadas “guerras sucias”, guerras contrainsurgentes que ensangrentaron la región.

El análisis objetivo de la situación lleva a plantearse esa paradoja: cada vez más policías privadas, pero al mismo tiempo, cada vez se acrecienta más el clima de inseguridad. La proliferación de medidas de seguridad aumenta exponencialmente, con barrios cerrados, casas alambradas y con rejas en puertas y ventanas, ciudades colmadas de cámaras de circuito cerrado… Parece que se viviera continuamente en una cárcel. ¿Por qué? La declaración de un ex pandillero (marero) de algún país centroamericano, ahora músico profesional de hip hop, da la pista: “No hace falta ser sociólogo ni analista político para darse cuenta la relación que hay entre el muchacho marero al que le dan la orden de extorsionar tal sector, y el diputado o el chafa [militar] que después, en ese mismo sector, deja su tarjetita ofreciendo los servicios de su propia agencia de seguridad”.

Evidentemente la ampliación al infinito de policías privadas no detiene el fenómeno de la criminalidad. Lo cual obliga a concluir, como mínimo, dos cosas:

1)      la proliferación de agencias privadas de seguridad es directamente proporcional al aumento de la inseguridad (léase: buen negocio para esas empresas, que obviamente guardan vínculos con la delincuencia). Dicho de otro modo: para los propietarios de esas agencias es indispensable el clima de violencia (son aleccionadoras al respecto las palabras del ex pandillero arriba citado).

2)      El tema de la violencia que nos toca no se resuelve con aparatos policiales, ni públicos ni privados. En todo caso, esto es un problema muy complejo que implica abordajes múltiples. Más empleos y educación, otro tipo de oportunidades para todos, desarrollo humano en su sentido más amplio, es mejor receta que más policías armados, medidas de seguridad extremas y colonias amuralladas. Urge además, complementariamente, transformar la cultura de corrupción que se ha impuesto, lo cual significa: lucha contra la impunidad. Pero en todo ello no puede dejarse de considerar la posibilidad de oscuros interese en que el caos social continúe.

En definitiva, los planteos punitivos marchan juntos a la violencia desatada, pero no la resuelven. En todo caso, son la expresión de una ideología de “mano dura”, de control social, de militarización de la vida civil. Transformar los países en un gran cuartel no evita la inseguridad. Si algo se puede hacer al respecto es prevenir la violencia. Y ello se logra con mejores condiciones de vida para todo el colectivo.

La solución a todo esto no es la represión; la mejor manera de terminar -o al menos reducir sustancialmente- este cáncer social de la violencia delincuencial, de la criminalidad cotidiana, de la violencia en general (véase que no hablamos de los delincuentes de “cuello blanco”, que son la estructura misma del sistema, la delincuencia legalizada), es la prevención. Dicho de otro modo: el mejoramiento de las condiciones de vida de la población: pan y justicia. La seguridad ciudadana no se logra con armas, perros guardianes, alambradas electrificadas y sistemas de alarmas; se logra con equidad social. “Es mejor invertir en aulas de clase que en cárceles”, decía Lula da Silva. ¡Gran verdad! ¿Por eso le habrán cerrado el paso en Brasil y hay ahora un neofascista de presidente? Militarizar la vida nunca puede ser solución. 





jueves, 2 de junio de 2016

ELECCIONES 2016: PROPUESTA DE FUJIMORI - KUCZYNSKI: CÁRCEL A MÁS DE 4000 METROS SOBRE EL NIVEL DEL MAR





En el primer debate electoral de los candidatos a la presidencia de la república en Piura, la candidata Keiko Fujimori prometió construir cárceles en lugares remotos y a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar para los delincuentes de alta peligrosidad.  En el segundo debate en Lima ocurrido el domingo 29 de mayo, la candidata Fujimori insistió y agregó: a mí no me tiembla la mano. A lo que Kuczynski respondió:  Eso me parece una crueldad, mejor hacer penales productivos donde los presos trabajen (como en USA). Esto, a varios analistas del debate, les pareció “un grave error”, una “patinada”.  Entre esos comentaristas figura “El Buho”, un extraordinario comunicador, columnista del diario el Trome.  (Ver última página,  lunes 30 de mayo 2016). Sin embargo, Kuczynski había trazado una línea demarcadora entre democracia o Estado de Derecho, y autocracia o arbitrariedad.

En los mítines que siguieron inmediatamente al segundo debate, la señora Fujimori se vanaglorió de su propuesta y caricaturizó a Kuczynski mostrándolo como una persona blanda para encarar el problema de la seguridad ciudadana.  Esto le sirvió para captar votos de una población de baja cultura política y de cortina de humo para cubrir la alta peligrosidad de ella y de su padre. 

Además, el mismo Kuczynski ha contribuido a ello, por la omisión de una explicación magistral de lo que significa su propuesta para desbaratar la demagógica propuesta de su contrincante.  No sintoniza con la mayoría de la población.

Una cárcel a como la que propone la señora Fujimori no debe existir.  Ni siquiera para recluir a los reos de alta peligrosidad como Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori.

Para comprender lo que es una prisión a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar y las violaciones de la normatividad legal, apreciemos el siguiente artículo:


Challapalca, oprobio nacional


A Angela Ramos (1896/1988),
Valiente periodista.

Hemos perdido la capacidad de indignación
José Saramago,
Portugués, premio Nobel de Literatura 1998
Clarín, Buenos Aires, 12 de abril del 2004


El año 1997 el gobierno del ingeniero Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesino, consecuentes con su política de terrorismo de Estado, inauguraron el penal de Challapalca con la finalidad de exterminar a los subversivos que capturaron vivos. Solamente una mentalidad teratogénica concibe traer el infierno a Challapalca.

Hoy día, Fujimori, el privilegiado delincuente, ha solicitado amnistía, salir de su exclusiva suite; sin embargo, en la  balanza que ostenta la alegoría a la Justicia, pesa su engendro:  Challapalca.

Challapalca es incompatible en un Estado de Derecho. Los derechos humanos son inherentes a las personas; solamente son conculcados por un régimen autocrático y de crueldad extrema. En tal sentido, Challapalca debe ser clausurado definitivamente.

Aunque con la clausura de Challapalca todos salimos ganando; no es suficiente.  Construir más cárceles no previne el delito.  Estas se vuelven a hacinar. La prevención del delito empieza con la erradicación del desempleo y la vigencia del principio:  igualdad ante la ley.

De quien engendró Challapalca, diremos -parafraseando a Hannah Arendt- que sin su gobierno podríamos no haber conocido nunca la naturaleza verdaderamente radical del mal.  (Página 27, Los orígenes del totalitarismo Alianza editorial, Madrid 2006). 


Condiciones climáticas

Challapalca, el establecimiento penitenciario de castigo, se encuentra ubicado sobre la Cordillera de los Andes, en la provincia del Collao, distrito Capazo, departamento de Puno, a una altitud de 4,200 m. s. n. m. El caserío más cercano es Callapuma a una hora y treinta minutos por vía terrestre, constituido por un reducido número de viviendas precarias. La ciudad de Puno esta a cinco horas de recorrido tortuoso en camioneta. Challapalca está en medio de una zona inhóspita, fuera de todo contexto socialmente capaz de auxiliar las demandas de la instalación penitenciaria.

En la prisión, las condiciones climatológicas  son extremadamente severas; la temperatura tiene un promedio de 8ºó 9º C durante el día y, en la noche, descendiendo a 18C bajo cero. Un permanente viento helado agudiza y empeora los efectos de la altura, situación que se agrava a partir del mes de junio, pues, comienza la época de helada cuando por la noche la temperatura desciende hasta 25º C bajo cero.

La única vegetación que crece es el ichu, pasto natural que alimenta a las alpacas. Un reo fugitivo solo encontrará pocos y dispersos pastores de puna de habla aimara.

¿Qué es Challapalca?

Si perder la libertad ya es una forma de castigo; las condiciones carcelarias deplorables, también lo son. Challapalca es un abominable establecimiento penitenciario, es un depósito insalubre de inculpados y sentenciados; que a corto o mediano plazo serán cadáveres.  Por eso,  la depresión los atrapa, pero, no a todos; entonces, apuestan al motín o a la fuga con la remota esperanza de sobrevivir.  No es exagerada esa afirmación.  Puesto que la agresión geográfica es muy grave para reos mal alimentados y provenientes de la costa y la selva; el soroche o Mal de Monge como se le llama científicamente, se torna crónico. Aunado a un severo régimen penitenciario (una visita al mes y dos horas de salida al patio) y a un diseño arquitectónico no adecuado a las condiciones climáticas del lugar.

El difícil acceso al Penal limita el derecho a la visita de familiares, el derecho a la defensa por abogados y el apoyo emocional de algún agente religioso.  Los reos están en extremo aislamiento, a merced del personal del Instituto Nacional Penitenciario (INPE).

El personal del INPE destacado a Challapalca contra su voluntad y por sus condiciones de vida, están frustrados y se  desquitan maltratando a los internos. Y hostilizando a las escazas visitas que tienen dinero y se aventuran a viajar. Las protestas de los internos y las quejas y denuncias de los familiares son frecuentes.

Si oficialmente se inhabilitara Challapalca, aparte de los delincuentes trasladados a otros penales, son beneficiados los mismos trabajadores del Instituto Nacional Penitenciario.  Dichos trabajadores, aunque solo permanecían tres meses y con mayor remuneración que en otro lugar, nadie quería ir a Challapalca. Ocurre que a veces se prorroga la permanencia del servidor sin que éste pueda oponerse a tal medida. Tanto celadores como presos están expuestos a factores de riesgo para contraer enfermedades físicas y/o mentales.

Las condiciones de (in)habitabilidad del penal se aprecian en el video realizado y narrado por los propios internos y entregado a un canal de Tv para su difusión. ( http://www.larepublica.pe/16-09-2012/video-revela-extremas-condiciones-de-vida-en-penal-de-challapalca ).  En el video indicado, se muestra el agua contaminada y escaza y todas las condiciones físicas que afectan la salud de los internos; derecho fundamental, protegido por el artículo 76° del Código de Ejecución Penal, que contempla la obligación de la administración penitenciaria para la prevención, promoción y recuperación de la salud. De la misma manera, la ubicación geográfica y las dificultades de acceso al penal restringía el derecho de visita, previsto y regulado en el artículo 38° del mismo cuerpo de normas, como elemento resocializador y de apoyo material para satisfacer las necesidades de los internos.
Challapalca pone en evidencia la falsedad una política penitenciaria que busca la readaptación, rehabilitación y reinserción del interno a la sociedad, así como promover el binomio interno-familia.  Además, la existencia y funcionamiento del Penal de Challapalca, vulnera el principio de humanidad de la pena; puesto que no solo se les priva de la libertad, sino se les quiere exterminar.

Ni en el virreinato ni en la época del caudillismo militar republicano la crueldad humana llegó a tanto.  La prisión de castigo estaba en la isla de Taquile, en el lago Titicaca.  Taquile por su encanto paisajístico es uno de los actuales atractivos turísticos de nuestro país.

El amotinamiento

El martes 13 de noviembre los presos aprovecharon la oscuridad de la noche y la paralización preventiva de 48 horas del personal del INPE en demanda de mejores condiciones laborales para urdir una treta; demandaban a gritos atención médica para un supuesto herido. La treta les dio resultado.  Primero retuvieron a cinco agentes del Pabellón 1. Luego de golpearlos los amenazaron con cortarles la yugular.  Ante esta situación, nueve agentes del personal de seguridad externo del pabellón se vio obligado a abrir los cerrojos y candados y también fueron capturados. Finalmente, se apoderaron de 15 ametralladoras modelo MGP, de uso penitenciario y de las municiones.
 
Los 154 internos tomaron el control de todo el penal. Entre las personas retenidas por los delincuentes se estuvieron el director del penal de Challapalca, Jorge Fernández; el jefe de seguridad, Moisés Mercado; y la asistenta social, Sonia Estrada.  Los amotinados calcinaron las instalaciones del penal con el fin de reforzar su objetivo:  el traslado y la clausura del penal.

Los refuerzos policiales llegaron al día siguiente procedente de Tacna y Puno. Cien policías y soldados del cuartel cercano acordonaron el perímetro del Penal.  Tuvieron que  convertirse en meros espectadores del motín, luego que los intimidaron los delincuentes con una ráfaga de metralleta.  Puesto que así como es difícil escaparse de un amurallado penal, también es difícil apoderarse de él desde el exterior; sobre todo, cuando los presos están con metralletas y dispuestos a jugarse la vida.  Además, los delincuentes tenían un botín: el poder  decidir la vida o la muerte de los rehenes.

En esas condiciones de emergencia, una comisión integrada por representantes del Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo (Martha Llerena), Policía Nacional y el INPE calcularon la relación costo beneficio y  negociaron antes que el conflicto se extendiera.  Lograron un acuerdo y retomaron el control del penal. 

El día jueves a las 16.00 horas, los internos decidieron entregar la totalidad de armas que tenían en su poder. Eso solo ocurrió cuando empezó el traslado de los reos. En ese momento decidieron entregar las ametralladoras MGP, escopetas, pistolas y municiones que sustrajeron de la armería del penal.

Jacinto Aucayari, aliasCholo Jacinto", especialista en secuestros, fue trasladado el jueves al penal de La Capilla en Juliaca con el primer grupo de 38 delincuentes. Al día siguiente, fue el turno del ranqueado delincuente José Torres Saavedra, alias "El Burro", con un grupo de 41 internos.

Por la voluntad política de los sucesivos gobiernos, el Estado ha pagado las consecuencias, pues, se ha deslegitimado al negociar con delincuentes.  Y las autoridades gubernamentales no puede burlarse del acuerdo, tiene que respetarlo, pues, al “Burro” y al “Cholo Jacinto lo respalda una organización criminal.  En suma, El presente gobierno se ha desprestigiado una vez más.

Los delincuentes “Burro”, “el Cholo Jacinto” y sus secuaces han inhabilitado  Challapalca. Es decir, por salvar sus vidas y la de todos los reclusos, ejecutaron lo que los informes de la Defensoría del Pueblo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos y organizaciones no gubernamentales de derechos humanos recomendaban:  inhabilitar o clausurar Challapalca. Así mismo, ejecutaron la resolución del Tribunal Constitucional.   Por eso se amotinaron.  ¡Díganme ustedes si no tenían fundamento!  La rebelión se justificaba.  Hasta en esos delincuentes hay algo de humanidad.

¡Imagínense! Los delincuentes han realizado lo que debieron hacer el Presidente de la república, el Ministro de justicia o la labor fiscalizadora de los parlamentarios.

Ahora entendemos el origen del llamado “realismo mágico” del boom hispanoamericano en la literatura.  Sin embargo, los literatos, en nuestro país, no necesitan nada de magia; son, simplemente, hiperrealistas.

Si oficialmente se inhabilitara Challapalca, aparte de los delincuentes trasladados a otros penales, serían protegidos los mismos trabajadores del Instituto Nacional Penitenciario.
¿Quién es El Burro?

José Luis Torres Saavedra fue uno de los capos de la banda "Los Chiclayanos". Su apelativo, “El Burro”; se originó por su lealtad a un compañero de oficio (“causa”) que cayó abatido por la policía en 1997 al realizar su primer asalto a una tienda. José Luis Torres se apareció en el velorio y lo capturaron. A ese episodio se debe su apelativo; no vaya a creerse que su apelativo, “Burro”, se  originó por ostentar un órgano sexual desmesurado.


 "El Burro" El año 2006, en el asalto a una distribuidora, asesinó a un policía. El 23 de abril de 2010 lo condenaron a 30 años de cárcel. Fugó dos veces, una mientras era trasladado a Chiclayo y en otra del penal de Challapalca.
“El Burro” y “El Cholo Jacinto” son ídolos en la población penitenciaria compuesto por gente pobre, pues, han robado a los ricos.  Son aclamados cuando ingresan al penal.  En cambio, los violadores de niños son detestados y los hostilizan hasta cuándo van al baño.

“El Burro” pertenece a la elite de los delincuentes; lo que se denomina “Taita”.  No es un cualquiera.  Se ha rebelado contra el oprobio de la existencia de Challapalca.

Su última aparición pública fue en un programa periodístico al que le hizo llegar un video donde se quejaba de las malas condiciones del penal de Challapalca y pedía que se le cambie de prisión junto a todos sus compañeros.

¿Quién es más burro?

Si bien, el control del penal retornó al INPE, la reacción de la autoridad ante la opinión pública fue notable por su insensatez.  Tal es el caso de César San Martín, presidente del Poder Judicial quien declaró:  Sería una locura y un absurdo pensar en cerrar un penal como Challapalca.   Argumentó, el  déficit de cárceles en el país. Este argumento no es principista en la defensa de los derechos humanos; es, simplemente, utilitario y arbitrario.  ¿Qué afirmaría San Martín si pasara un día y una noche en Challapalca, haciendo observación participante? Indudablemente, recién exclamaría:  ¡Qué se clausure!

En cambio “El Burro” y sus secuaces se amotinaron no solo para que lo trasladen a él y a sus secuaces; sino  para que clausuren el penal y trasladen a todos los presos.

José Luis Pérez Guadalupe, director del INPE, ante el requerimiento de una periodista de la Tv para que opine del video que muestra las condiciones carcelarias en Challapalca, se inhibe, “argumentando” que no puede opinar porque el video ha sido obtenido clandestinamente.  ¿Qué quería? Que el video saliera por conducto regulara y que fuese entregado en mesa de partes para que le estampara el nihil obstat y de ésta manera el video obtenga la autorización oficial. Indudablemente, que arguye la clandestinidad porque es un burócrata del Estado y fiel cumplidor de la política del gobierno.  Si no fuera así, tendría que renunciar o “lo renuncian”.

(Pido disculpas a todos los burros, especialmente a los piuranos, por haber utilizado la acepción estereotipada de BURRO)

Epílogo
Finalmente, la existencia de Challapalca no es lo peor de todo; sino la incapacidad de indignación de nosotros lo peruanos ante tal engendro.  La cárcel peruana es un indicador de la barbarie en la que vivimos; lo que es corroborado, por un postulado inscrito en el frontis del penal, tal como usted puede apreciarlo. ¡Oh, ironía!


Antonio Rengifo Balarezo.
Lima, 22 de noviembre del 2012

Fuentes de consultadas:

Video narrado por “El Burro” y otros compañeros de prisión en Challapalca

INFORME DEFENSORIAL N° 73
INFORME SOBRE EL ESTABLECIMIENTO PENITENCIARIO
DE RÉGIMEN CERRADO ESPECIAL DE CHALLAPALCA*
Defensoría del pueblo. Lima, 07 de marzo de 2003
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