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viernes, 9 de diciembre de 2016

EL MENSAJE POSTELECTORAL DE BERNIE SANDERS

Poder mediático y manipulación


EL MENSAJE POSTELECTORAL

DE BERNIE SANDERS

02 DE DICIEMBRE DE 2016

Amy Goodman y Denis Moynihan

Bernie Sanders no aparecía en público en Filadelfia desde julio. En esa oportunidad, durante la Convención Nacional Demócrata, vio a su rival de las primarias, Hillary Clinton, alcanzar la nominación como candidata a la presidencia por el Partido Demócrata. Esta semana, desde la histórica Biblioteca Pública de Filadelfia, Sanders participó en un programa de “Democracy Now!” durante el cual discutimos una amplia gama de temas. Ante el entusiasta público reunido en la sala, Sandrs dijo: “Me preocupa profundamente el futuro de la democracia estadounidense”. Millones de estadounidenses votaron por Sanders en las primarias. Casi sin ayuda de los medios de comunicación, Sanders transformó la elección presidencial estadounidense de 2016: logró conectarse con la población de una manera especial e inspiró a muchos y muchas a comprometerse con una mirada progresista de cara al futuro.

Las cadenas de televisión continúan haciendo sus “mea culpa” tras el resultado de las elecciones, arrepentidas de haber confiado en encuestas incorrectas. Pero no es común escuchar que alguna de las personalidades destacadas de los noticieros admita la gran equivocación que cometieron con relación a la cobertura de la campaña de Sanders. Los medios de comunicación de Estados Unidos efectivamente dieron la espalda al precandidato de uno de los dos principales partidos que de manera consistente llevó a cabo los eventos de campaña más multitudinarios, incluso sin la difusión de los grandes medios de comunicación.

En cambio, Donald Trump recibió una cobertura total. Las cadenas de televisión siguieron de cerca cada uno de sus movimientos o de sus publicaciones en Twitter y prácticamente todos sus discursos. Fueron los grandes medios de comunicación estadounidenses los que crearon al candidato Donald Trump. Los estimativos del tiempo al aire que recibió de forma gratuita oscilan entre el equivalente a mil millones y tres mil millones de dólares.

¿Y qué pasó con Bernie Sanders? El Informe Tyndall analizó la cobertura de la campaña electoral realizada por las principales cadenas de televisión en 2015. De los más de 1.000 minutos de tiempo al aire dedicados a la campaña electoral en general a nivel nacional, 327 fueron para Donald Trump, es decir, casi la tercera parte de toda la cobertura de campaña. A Bernie Sanders se le destinaron solo 20 minutos. Hillary Clinton recibió 121 minutos de cobertura de campaña, seis veces más de lo destinado a Sanders. El programa “ABC World News Tonight” dedicó 81 minutos al aire a informes sobre Donald Trump, en comparación con solo 20 segundos destinados a Sanders.

Le preguntamos a Sanders qué tuvo que hacer para asegurarse 20 segundos completos de cobertura en ABC y rió a carcajadas: “Tuvimos la mala suerte de intentar hablar de los problemas que verdaderamente enfrenta Estados Unidos y de proponer soluciones reales. Trump publicaba en Twitter lo feos, horribles, desagradables o terribles que eran sus oponentes de una muy mala manera. Y eso era perfecto para los medios de comunicación. Es un buen fragmento de doce segundos. Pero en doce segundos no se puede hablar del declive de la clase media o de por qué tenemos grandes niveles de inequidad en los ingresos y la riqueza. Y en segundo lugar, para ser francos, tampoco están terriblemente interesados en hablar de eso". Aunque los medios de comunicación pueden no haber estado interesados en el mensaje de Sanders, los votantes sí lo estaban. A pesar del vacío de los medios de comunicación, Sanders ganó 23 elecciones primarias y un 46% de los delegados elegidos por voto popular, comprometidos a votar por él en la Convención del Partido Demócrata.

Una vez que el presidente Barack Obama abandone la presidencia, Sanders bien podría convertirse en el demócrata más poderoso del país, aunque técnicamente no sea demócrata, sino socialista independiente. Su éxito lo ha catapultado a integrar el liderazgo del Partido Demócrata en el Senado. “Acepto esta responsabilidad como Coordinador de Acción Política con muchas inquietudes, pero también con mucho entusiasmo. Es claro que el enfoque actual no está teniendo éxito y que necesitamos un nuevo enfoque. Y creo que ese nuevo enfoque sería generar una estrategia que comprenda a los 50 estados. Eso implica que empecemos a trabajar juntos en estados en los que los demócratas se han dado por vencidos desde hace décadas. Y lo que es más importante aún, que creemos una especie de partido de base, en el que las personas más importantes del partido no sean solo los acaudalados contribuyentes de la campaña, sino los trabajadores, los jóvenes, la gente de la clase media". Es por ello que Sanders apoya la candidatura de Keith Ellison como presidente del Comité Nacional Demócrata. Ellison es el copresidente del Bloque Progresista del Congreso y es además el primer miembro musulmán del Congreso.

Sanders se cuida de no hablar mal de todos los simpatizantes de Trump. “Sería un trágico error creer que todos aquellos que votaron por Donald Trump son ‘detestables’. No lo son. Son personas que están decepcionadas, enojadas con el poder establecido. Y, desde mi punto de vista, el Partido Demócrata no logró transmitir claramente a esas personas, ya sean blancas, negras, latinas, asiático-estadounidenses, mujeres, homosexuales o lo que sea, que estamos de su lado”.

Bernie Sanders transformó su campaña electoral en un colectivo llamado “Nuestra Revolución” para continuar organizándose. “Ahora nos encontramos en un momento difícil. Pero a lo largo de la historia, la gente seria ha dado batalla… Pensemos en 120 años atrás. Había niños que trabajaban en las fábricas y perdían los dedos. La gente luchó. Luchó para crear sindicatos. Pensemos en el movimiento de las mujeres. Pensemos en el movimiento por los derechos civiles. Pensemos en el movimiento por los derechos de las personas homosexuales. Pensemos en el movimiento ambientalista. Pensemos en todos los obstáculos que esa gente ha tenido que superar... Nadie en esta habitación o en este país tiene derecho a decir ‘me doy por vencido’. Por el contrario, tenemos que comprometernos y empezar a luchar”.

Bernie Sanders ha dedicado su vida a luchar por causas progresistas. Mientras el mundo entero se prepara para la presidencia de Trump, Sanders está decidido a no bajar los brazos.

© 2016 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

de: Columna de Amy Goodman - Democracy Now! en Español <boletin@democracynow.org> a través de mail141.atl61.mcsv.net
responder a: Columna de Amy Goodman - Democracy Now! en Español <boletin@democracynow.org>
para: (…)
fecha: 2 de diciembre de 2016, 22:42
asunto: El mensaje postelectoral de Bernie Sanders
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COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
9 de diciembre 2016

viernes, 2 de diciembre de 2016

TRUMP ¿EL PRINCIPIO DEL FIN DE UN SISTEMA?

Comentarios van, comentarios vienen



29/11/2016
Opinión

La Habana.- El Partido Demócrata podría considerarse factor decisivo en la creación de condiciones para que Donal J. Trump se convierta en protagonista del principio del fin del sistema político actual estadounidense.

Y Hillary Clinton, a su vez, la persona que  apareció en escena para sacar de la penumbra la figura del establishment y mostrarlo como un poder ya no tan monolítico que pierde capacidad de decisión como horcón de ese sistema.

La importancia de la Clinton en esta historia radica en que representó lo negativo del pasado, incluida la globalización neoliberal republicana expropiada por los demócratas y causa del debilitamiento de Estados Unidos (pérdida de grandeza, dice Trump) que le obligó a compartir con Alemania, Francia y Reino Unido un unilateralismo mundial el cual duró menos que lo imaginado.

Para la nueva derecha estadounidense, o neoconservadores multimillonarios a los que pertenece Trump, había una urgencia de reconquistar la época de oro del Estados Unidos de la guerra fría y la expansión del capital financiero cuya exportación a todos los rincones del planeta lo colocó en el cenit del hegemonismo.

Tal encrucijada, sin embargo, no se abría en exclusiva para Trump como exponente de los grandes activos acumulados de los neoconservadores, sino también hacia el extremo opuesto –es decir, fuerzas emergentes en las antípodas republicanas divorciadas del establishment demócrata- que encontró un líder antagónico en el senador Bernie Sanders, autodenominado socialista independiente.

Trump logró desbancar a sus contendientes dentro del partido gracias a que no tuvo al frente a ningún candidato de valores propios o ajenos suficientes para derrotarlo en las primarias aun siendo subalternos del viejo establishment como sus adversarios de la Florida de origen cubano cuya hipotética aceptación habría sido una mácula para los grupos de poder.

Sanders no corrió la misma suerte, y como independiente le tocó subir una cuesta muy empinada frente a una exsecretaria de Estado que sí era la candidata del establishment, y aunque llegó a las finales de las primarias y mostró severas fisuras generacionales de ese partido, no pudo derrotar a Hillary como abanderada de un “más de lo mismo”.

La derrota de Sanders favoreció la tolda Trump en la misma cuantía en que la propuesta Clinton era rechazada por los neoconservadores de ambos partidos, aun cuando las encuestas lo alejaban de la Casa Blanca, un falso fenómeno de apreciación que mueve a la intriga y la investigación.

Trump llega a la Casa Blanca con un viento en contra bastante fuerte de lo cual dan fe los más de dos millones del voto popular que le saca Hillary, muestra de las disfunciones de un arcaico y antidemocrático sistema comicial que no expresa ni de lejos la voluntad del elector.

Muchos se preguntan por qué en tales condiciones ganó Trump, un hombre de los extremos, de peligrosos dichos, de entorno con ideas apocalípticas hacia aspectos sensibles de la convivencia humana como la inmigración, la discriminación por el origen étnico, social, de género, de nacionalidad y de religión, y la respuesta es la misma a por qué perdió Hillary.

Es evidente que los estrategas demócratas menospreciaron las consecuencias negativas que la globalización neoliberal ha tenido para Estados Unidos y el mundo desde la época de Ronald Reagan o Reaganomic cuando fue iniciada la desindustrialización de numerosos estados de la Unión y con ella un proceso de desempleo entre aportadores del voto obrero blanco que se fue tras las engañosas promesas de Trump y su prédica contra la migración a la que presentó como causa de la pérdida de oportunidades laborables para generar ingresos dignos.

Era el mismo proceso de globocolonización que producía en la periferia el neoliberalismo, con la diferencia de que se estaba concretando no en un país cualquiera del sur, sino en Estados Unidos, la meca del capitalismo. No son de extrañar, entonces, actitudes como las de Trump y Sanders que proclaman salidas nacionalistas extremas y radicales –en sus casos antagónicas pero no irreconciliables- para sustituir la globalización neoliberal a contrapelo del establishment de cada partido y, en general, de la dinámica tradicional del propio modo de producción vigente.

Tal situación muestra un agotamiento del sistema y la necesidad de un cambio, al menos de esta fase neoliberal del capitalismo, el cual es muy difícil definir, pero las declaraciones de Trump y los armadores de su campamento les ponen la carne de gallina a algunos dentro y fuera de Estados Unidos por sus planteos extremistas.

Como su triunfo electoral fue independiente de su partido y del grupo dominante, algunos temen que el gobierno Trump se exceda en la improvisación en un país que está sumamente dividido en su base social aunque en la cúpula siga siendo un solo partido político (de la empresa y los negocios), con dos facciones que pueden profundizar su antagonismo sin ser irreconciliables.

Esa situación entre demócratas y republicanos en la base y en la cúspide, puede derivar a partir de Trump en una pérdida de la capacidad de alternancia en el gobierno del bipartidismo que lleve a un inédito cambio de la democracia electoral estadounidense, como pudiera estar sucediendo en España con la quiebra del bipartidismo y el surgimiento de alternativas como Podemos.

Sin embargo, el camino hacia los extremismos que Trump está enseñando no son tan fácilmente transitables como los neoconservadores piensan, pues la correlación de fuerzas en el mundo en nada es favorable al unipolarismo porque potencias emergentes como Rusia y China con otras más se han convertido en factores decisivos en la economía, las finanzas y el comercio, y contrapeso del poderío militar estadounidense que determinan un nuevo tipo de equilibrio mundial probablemente mucho más fuerte que aquel que desapareció junto con la Unión Soviética.   

La mejor prueba de su fortaleza la constituye Siria donde fue frenada por la intervención militar de Rusia la estrategia expansionista del Pentágono y del Departamento de Estado bajo la égida de Hillary Clinton, y las acciones contra Irán como punta de lanza para una conflagración mayor en esa peligrosa y explosiva región.

El gran peligro es la irresponsabilidad que está demostrando Trump con sus peregrinas declaraciones sin tener en cuenta que está caminando por un terreno angosto plagado de minas y de pólvora, y hay que tener mucho tacto y más inteligencia para no pisar alguna de ellas. Como dijo Noam Chomsky hace poco, los estadounidenses están ante un recodo de la historia en el que los seres humanos tienen que decidir si quieren tener las posibilidades de una vida digna o si desean vivir o morir.

El legado de la situación actual, parodiando a Leonardo Boff, será probablemente el surgimiento de otro tipo de sistema político, de democracia, de Estado, llámese como se llame, pero de participación popular real. En ese sentido, no sorprendería que Trump fuera el principio del fin de una época al parecer vencida.

Del mismo autor

de: Alai-AmLatina <alai-amlatina@alai.info>
responder a: info@alainet.org
fecha: 28 de noviembre de 2016, 12:06
asunto: [alai-amlatina] Alainet.org Al Día - 28/11/16
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COLECTIVO PERÚ INTERAL
2 de diciembre 2016

viernes, 18 de noviembre de 2016

GEORGE SOROS Y LA TRAMA ANTI-TRUMP



Soros: Un ejemplar del mercantilismo altanero

       
18/11/2016
Opinión

Wright Millsen su libro “The Power Elite” (1.956), indica que la clave para entender la inquietud norteamericana se encontraría en la sobre-organización de su sociedad. Así, establishment sería “el grupo élite formado por la unión de las sub-élites política, militar, económica, universitaria y mass media de EEUU”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses y dirigidas por la metafísica militar”, concepto que se apoya en una definición militar de la realidad y que habría transformado la economía en una guerra económica permanente y cuyo paradigma serían los Rockefeller al participar en los lobbys financiero, industria militar y judío y uno de cuyos miembros, David sería el impulsor de Trilateral Comission” (TC) o Trilateral(1973). Donald Trump, candidato en principio totalmente refractario a la disciplina de partido y devenido en la “bestia negra” del establishment acabó finalmente siendo elegido Presidente de EEUU en las Presidenciales de Noviembre y su sorpresivo triunfo marcará junto con el Brexit marcará el finiquito del “escenario teleológico” en el que la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos en los que primaba la intención, el propósito y la previsión y su sustitución por el “escenario teleonómico”, marcado por dosis extremas de volatilidad que afectarán de manera especial al Nuevo Orden Geopolítico Mundial.

Nueva Geopolítica Primus Inter Pares (G3)

Con Trump asistiremos al finiquito de la Unipolaridad de Estados Unidos y de su papel de gendarme mundial y su sustitución por la nueva doctrina de la Multipolaridad o Geopolítica Inter-Pares, formado por la Troika EEUU, China y Rusia (G3), quedando de paso la UE, Japón, India y Brasil como convidados de piedra en el nuevo escenario geopolítico. Así, en una conferencia pronunciada por Trump en la sede de la influyente revista política “The National Interest”, Donald Trump expuso las líneas maestras de su política exterior que podrían sintetizarse en su lema “Estados Unidos lo primero”, lo que de facto supondría el retorno al proteccionismo económico tras cancelar el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México (TLCAN) así como el TTIP y la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), pieza central de la Administración Obama en su política de reafirmación del poder económico y militar en la región del Pacífico. Ello sería un misil en la línea de flotación de los intereses geopolíticos del conocido como “Club de las Islas” con activos cercanos a los 10 trillones € y cuya cabeza visible según el espía ruso Daniel Estulin, sería el financiero y experto diseñador de “revoluciones de colores”, George Soros.

Por otra parte, en una entrevista a la cadena estadounidense ABC, el Presidente electo de EEUU, Donald Trump expresó sin ambages la idea de que la “OTAN está obsoleta, no sirve para combatir el terrorismo y cuesta demasiado a EEUU”, por lo que exigió a los países europeos integrantes de la OTAN “ pasar por caja” pues la aportación económica de dichos países europeos sería de un exiguo 2% del PIB nacional, quedando el grueso de la financiación en manos de EEUU.(el 70% de cerca del Billón $ del total del presupuesto). Asimismo, Trump denunció la “excesiva cantidad de armamento que circula actualmente en el mundo” lo que supondría la asunción de la Doctrina del Aislacionismo de EEUU en el plano militar y la entronización del G-3 (EEUU, Rusia y China) como “primus inter pares” en la gobernanza mundial. Ello supondría la suspensión del programa nuclear de EEUU con una duración de treinta años y un coste de un Billón $ al igual que la paralización del sistema diseñado para detectar misiles de crucero en territorio estadounidense (JLENS) por lo que sería un misil en la línea de flotación del complejo militar-industrial que tiene perfilado para la etapa post-Obama la recuperación del papel de EEUU como gendarme mundial mediante la quinta fase del despliegue del escudo antimisiles en Europa (Euro DAM) y un incremento extraordinario de las intervenciones militares estadounidenses en el exterior (léase Nueva Guerra en Oriente Medio).

Soros y la trama anti-Trump

Hasta Eisenhower, la CIA fue únicamente la organización de inteligencia central para el gobierno de los Estados Unidos y estuvo detrás de múltiples tareas de entrenamiento de insurgentes y desestabilización de gobiernos contrarios a las políticas del Pentágono, pero los lobbys militar y financiero (ambos fagocitados por el looby judío) no pudieron resistir a la tentación de crear un gobierno de facto que manipulara los entresijos del poder, derivando en la aparición de un nuevo ente (el complejo militar-industrial, en palabras de Eisenhower), refractaria a la opinión pública y al control del Congreso y Senado de los Estados Unidos). En la actualidad, la Compañía se habría transmutado en el llamado Departamento de Seguridad Nacional ( Homeland Security) y de la hidra-CIA habrían nacido 17 nuevas cabezas en forma de agencias de inteligencia que integrarían la Comunidad de Inteligencia de EEUU ( la Cuarta Rama del Gobierno según Tom Engelhardt) , agentes patógenos de naturaleza totalitaria y devenidos en Estado paralelo, verdadero poder en la sombra fagocitado por el “Club de las Islas” de George Soros y que se habría conjurado contra un Trump partidario de la Geopolítica Primus InterPares o G3.

Dicha trama anti-Trump habría sido diseñada tras la reciente reunión celebrada en Washington en la que participaron cerca de 200 patrocinadores de la campaña electoral de Hillary Clinton encuadrados en la llamada Alianza Democracia (DA), megaorganización fundada por George Soros en el 2.005 y constaría de una primera fase para torpedear el traspaso de poderes Obama-Trump mediante una “revolución patriótica o multicolor” en EEUU. Así, según el portal Zero Hegde, las espontáneas manifestaciones populares anti-Trump habría sido inspiradas por el portal digital MoveOn.org, patrocinado por el ínclito Soros bajo el lema “Levántate y lucha por los ideales estadounidenses” y cuya segunda fase sería truncar la carrera política de Trump , tras lo que el VicePresidente Mike Pence asumiría la Presidencia y retornaría a la senda de las seudodemocracias tuteladas por el verdadero Poder en la sombra de EEUU (Cuarta Rama del Gobierno).

Germán Gorraiz López
Analista internacional




http://www.alainet.org/es/articulo/181771

BIENVENIDOS AL SHOW DE TRUMP

Coletazos del reality show

BIENVENIDOS AL SHOW DE TRUMP

17 Nov 2016




La mayoría de los observadores han recibido con miedo y horror la llegada al poder del “verdadero Donald Trump”. Más allá de su provocador discurso en contra de las elites y de una campaña centrada en despertar un sentimiento nacional con la consigna “Make America Great Again”, ¿qué significarán sus políticas para el 99 %? Con el fin de desligar la verdad de la ficción en su programa hemos entrevistado a John Catalinotto, director del periódico Workers World y agudo observador de la política estadounidense.

Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos, ¿cómo le definiría?

Los europeos podrían pensar que Donald Trump es una combinación de las peores características de Silvio Berlusconi y Marine Le Pen. Es una persona rica, egoísta y arrogante. Se va a responsabilizar de un ejecutivo que gestiona el mayor presupuesto estatal y la maquinaria militar más destructiva del mundo. Muchos otros políticos capitalistas, tanto republicanos como demócratas, incluida Hillary Clinton, también apoyan una política reaccionaria y a favor de la guerra, que es peligrosa para el mundo. La diferencia es que Donald Trump da abiertamente voz y una plataforma a la retórica antimusulmana, antiinmigrantes, racista y misógina, por lo que su victoria fomenta la movilización de los segmentos más intolerantes de la sociedad estadounidense.

En comparación con las políticas del gobierno Obama, ¿qué podría cambiar para la clase trabajadora, las personas afroamericanas, latinas e inmigrantes?

En Estados Unidos la clase trabajadora está constituida por muchas personas de origen indígena, afroamericano, latino, del este y oeste de Asia y de las islas del Pacífico, incluidos muchos inmigrantes. Los trabajadores son tanto hombres como mujeres, son LGBTQ, personas con trabajo y en paro. Una gran mayoría de los trabajadores son hombres de origen europeo.

En mi opinión, Trump en la Casa Blanca y los republicanos controlando ambas cámaras del Congreso significará un ataque abierto a todos los trabajadores, a sus sindicatos, a sus beneficios sociales. Algo similar a lo que ocurrió en Argentina cuando Macri sustituyó a Cristina Kirchner. Algo similar a lo que ocurrió en los estados de Wisconsin y Carolina del Norte cuando los republicanos del “Tea Party” llegaron a ser gobernadores. No es que Clinton o siquiera Obama promovieran los derechos de los trabajadores, pero no emprendieron un ataque abierto a esos derechos.

Obama deportó a entre uno y dos millones de trabajadores indocumentados. Trump afirma que será aún más activo en la expulsión de inmigrantes indocumentados y su elección ha provocado miedo entre la comunidad inmigrante. Trump ha defendido abiertamente las tácticas policiales agresivas, con lo que es de esperar que la elección de Trump haga aún más arrogantes y agresivos a los policías en las comunidades negras. Trump denigra a las personas musulmanes y los peores racistas atacan a los musulmanes.

Pero esta elección tiene otra cara. Políticos sofisticados como Obama e incluso Clinton ocultan la completa decadencia del imperialismo estadounidense. La elección de Trump saca a la luz la podredumbre. Ya está reclutando su “equipo” de gobierno entre las cloacas de la política y los medios estadounidenses. No solo ha provocado un enorme temor sino también rabia. Decenas de miles de personas han salido a las calles, muchas de las cuales nunca se habían manifestado antes en su vida. Ahora saben que no pueden seguir siendo neutrales. Se han visto obligadas a tomar postura. Algunas de ellas se sienten personalmente atacadas bajo la presidencia de Trump. Otras se sienten solidarias con grupos de personas que son el blanco directo de los ataques y se unirán a organizaciones que las defienden. Sea cual sea la motivación inicial, una vez que se ponen en marcha sus vidas pueden cambiar. Nuestra tarea como personas revolucionarias es dar una dirección a este cambio.

¿Cómo fue la cobertura de la campaña de Trump que hicieron los medios de comunicación dominantes? ¿Acaso Trump es el árbol que impide ver el bosque?

Hay diferentes corrientes entre lo que yo llamaría los medios de comunicación corporativos. Existen los medios de la clase dirigente: Wall Street Journal, New York Times, Washington Post, Los Angeles Times, las noticias de la radio y la televisión, y CNN y MSNBC. Hay enorme corriente de medios de extrema derecha: Fox News, los periódicos y debates por radio de Murdoch.

Al principio de la campaña de Trump tuvo gran cantidad de publicidad gratis en ambas corrientes de los medios corporativos, en parte debido a la posición de Trump como excéntrica celebridad millonaria. Su cobertura mediática reportó beneficios a los medios. Además, inyectó una buena dosis de ideología reaccionaria a la campaña. Creó una alternativa “populista” reaccionaria a la campaña de Bernie Sanders.

Esta cobertura mediática catapultó a Trump hasta convertirlo en candidato republicano. En un momento dado los medios de la clase dominante trataron de deshacer su creación. The New York Times y Washington Post le atacaron en docenas de artículos cada día. Era demasiado tarde. Los medios de derecha apoyaron a Trump durante toda la campaña.

Por lo que se refiere al futuro inmediato, lo que es seguro es que Trump es incapaz de “devolver puestos de trabajo a Estados Unidos” renegociando o rompiendo acuerdos comerciales. Los puestos de trabajo industriales han desaparecido menos a causa de la globalización que a causa del inexorable avance tecnológico de la industria capitalista. La crisis económica empeorará. El capitalismo está en un callejón sin salida. La izquierda tiene que encontrar una manera de defender a los sectores más oprimidos de la clase trabajadora; es más aún, es de estos sectores de donde saldrá el liderazgo y ellos unirán a toda la clase trabajadora primero en contra de las políticas reaccionarias de Trump y después en contra de todo el podrido sistema capitalista.

¿Qué podemos esperar de su política exterior?

De hecho, la decadencia del imperialismo estadounidense empuja a su gobierno a emprender guerras aventuradas con independencia de quién sea el presidente. Obama hizo campaña a favor de acabar con las guerras, pero ha intervenido en al menos siete países con fuerzas militares y en muchos más por medio de la subversión. Hillary Clinton es una belicista pro-Pentágono. Trump es más imprevisible, un elemento peligroso aun cuando afirma estar dispuesto a negociar con Rusia. También afirma que quiere romper los acuerdos con Irán y Cuba, e imponer aranceles a China. Tenemos que estar preparados para oponernos a nuevas guerras.

Entonces, ¿cree usted que simplemente seguirá en el mismo rumbo?

Tanto Trump como Clinton, tanto la clase dirigente republicana como la demócrata e incluso el sector de Bernie Sanders sirven a los intereses del imperialismo estadounidense. El imperialismo no es una política de un grupo de políticos, sino que es un sistema económico que significa la dominación del capital financiero. La incapacidad actual de este sistema de generar beneficios por medios relativamente pacíficos significa que esté quien esté al mando del imperialismo estadounidense soporta enormes presiones que le encaminan a la guerra.

Cualquier persona conocedora de lo que ha ocurrido en la última década sabe que Hillary Clinton apoyó todas las guerras: contra Afganistán, Iraq, Libia, Siria, la subversión contra Venezuela y otros gobiernos nacionalistas progresistas en América Latina. Si se observa atentamente se sabe que aunque Obama llegó al poder con la idea de poner fin a las intervenciones estadounidenses en Afganistán e Iraq, el Pentágono le presionó para que primero aumentara la cantidad de tropas destinadas en Afganistán y que ahora Estados Unidos ha empezado a enviar otra vez tropas a Iraq. En Siria un acuerdo temporal entre Estados Unidos y Rusia fue saboteado casi inmediatamente por un ataque militar que contaba con el apoyo de elementos del aparato de Estado estadounidense y sin duda del Pentágono.

Trump nunca ha estado involucrado en las decisiones de la política exterior estadounidense, por lo que no hay antecedentes. Lo que dijo durante la campaña electoral está dirigido a lo que él creía que contribuiría a ser elegido. Puede que tenga poca o ninguna relación con lo que realmente haga una vez en el poder. En ocasiones lo que afirma al principio de una frase se contradice con lo que dice al final de la misma. Afirmó que Estados Unidos reconocería Jerusalén como capital de Israel, que rompería los acuerdos con Irán y Cuba. También afirmó que tendría una política más abierta de negociaciones con Rusia. Tengo mis dudas de que algún gobierno serio confíe en sus palabras de paz. Aquí, en nuestro pequeño movimiento procomunista, no tenemos confianza alguna en que vaya a llevar a cabo una política menos agresiva. Tenemos que construir aquí un movimiento que pueda luchar tanto contra el imperialismo estadounidense en el exterior como contra sus reaccionarias políticas en el interior.

¿Y cómo emergería este movimiento?

En el movimiento antiimperialista europeo existe cierta confusión acerca del papel de Trump. Se puede entender el Schadenfreude [regodeo malicioso] por la derrota de Clinton. Todos saben lo agresiva que es Clinton. Quizá han dado por perdida a la clase trabajadora estadounidense. Pero en Estados Unidos tenemos que desarrollar un movimiento en contra de las guerras estadounidenses. Únicamente podemos hacerlo si los sectores más oprimidos de la clase trabajadora no solo se unen a esta lucha sino que la lideran. Quienes en el extranjero se alegran de la victoria de Trump se distancian de los inmigrantes, de la población negra, de las mujeres activistas, de las personas LGBTQ, de los musulmanes, de todas aquellas personas que temen una presidencia de Trump o, mejor, están rabiosos con un presidente que “no es su presidente”.

Lo único positivo que puede venir de estos vergonzosos 18 meses de campaña burguesa es que miles de personas se han manifestado día tras día contra el nuevo presidente desde que resultara elegido. Puede que algunos estén a favor Hillary Clinton por razones equivocadas, pero la mayoría de las personas que están en la calle está en contra de Trump y de todo lo que significa. No están en la calle porque dice que va a negociar con Rusia. Quienes aquí quieren luchar contra las guerras imperialistas tienen que estar en las calles con estas personas. Están asustadas, están enfadadas, están experimentando un cambio, están reconsiderando sus ideas. Tenemos que estar con ellas para tratar de ganarlas para que luchen no solo contra el racismo, el sexismo y la xenofobia de Trump, sino contra todas las guerras imperialistas.

John Catalinotto ha militado activamente en contra de las políticas imperialistas desde la Crisis de los Misiles en octubre de 1962. Desde 1982 es director de Workers World, el último periódico procomunista que todavía se publica semanalmente en papel en Estados Unidos. Fue coorganizador del Tribunal de Crímenes de Guerra en Yugoslavia celebrado en Nueva York en junio de 2000 y del Tribunal de Crímenes de Guerra en Iraq celebrado en Nueva York en 2004, ambos junto con el International Action Center, una organización estadounidense fundada por el activista de los derechos humanos Ramsey Clark. Ha publicado y colaborado en dos libros, Metal of Dishonor about depleted uranium y Hidden Agenda: the U.S.-NATO Takeover of Yugoslavia. Está escribiendo el libro, Turn the Guns Around: Mutinies, Soldier Revolts and Revolutions.

Alex Anfruns es conferenciante, periodista y redactor jefe del medio independiente Investig’Action de Bruselas. En 2007 fue ayudante de dirección del documental Palestina, la verdad asediada. Voces por la paz (disponible con subtítulos en catalán, castellano, inglés y árabe). Entre 2009 y 2014 hizo varios viajes a Egipto y a los territorios palestinos ocupados. Desde 2015 edita cada mes Journal de Notre Amérique.

Traducido del inglés por Bea Morales para Rebelion.org

de: Investig'Action - Michel Collon <no-reply@investigaction.eu>
para: (…)
fecha: 17 de noviembre de 2016, 5:23
asunto: Bienvenidos al show de Trump (17.11.16) Ref 101499
enviado por: investigaction.eu
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COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
18 de noviembre 2016