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viernes, 27 de abril de 2018

LA IV REVOLUCIÓN INDUSTRIAL



23. 04. 2018
Por: Gonzalo García Núñez

El paradigma industrial vigente está construido sobre la cuarta revolución mundial  de las fuerzas  productivas. En efecto,  las fábricas- laboratorios, las famosas fablabs, trabajan en las fronteras de la Neurociencia  en que el  ser humano cual Prometeo moderno acomete el reto superior de manipular  el cerebro humano para incorporarlo a sistemas productivos. La usa así como medio de aprendizaje directo e instantáneo  mediante la reorganización de las conexiones sinápticas entre neuronas. Gran número de procesadores virtuales interconectados, cual gigantesco sistema de servidores,  modelan  el funcionamiento de las neuronas biológicas. Como toda modelación se trata de simulaciones simples, al inicio,  que se van complicando con métodos de ponderación en la fase de aprendizaje a medida que se pretende un saber cada vez más denso y complicado. 

La capacidad de entrenar al hombre a través los códigos fundamentales hasta conseguir el resultado es un método de  aprendizaje definido en relación a su contexto. El ser humano así entrenado es capaz de solucionar  problemas  con el método que le ha sido enseñado a través de la intervención neural. 

Esta es una opción que depararía una gran ventaja, se trata de un  método  intuitivo fundado en la existencia de varias alternativas de entrada de datos que no siempre  son programables ni modelables. 

Una herramienta esencial de las neurociencias radica en la IA, la INTELIGENCIA Artificial que imita al cerebro en todas sus funciones y sensaciones, existentes o inventadas,  en base al desarrollo de una maquina inteligente que se retroalimenta. Al centro de este nuevo paradigma productivo esta, qué duda cabe, la digitalización de las maquinas herramientas. Con el microchip viene después la Robótica y la automática, junto al uso extensivo de nano TECNOLOGIAS que se internan en la dimensión de lo pequeño  o de los drones y sus múltiples aplicaciones en el eje Z  para ingresar allí donde, por ejemplo, la mano o el brazo humano no pueden llegar. 

En la producción, los procesos de simplificación de procesos abarcan hoy el uso de las impresoras 3D, el internet de las cosas, los sistemas de producción flexibles que permiten, por ejemplo, combinar impresión de metal en tercera dimensión y  de resinas auto moldeables en la impresión a escala nano de órganos humanos, tubos de relleno, válvulas, que fácilmente rediseñan y recrean la función afectada, otro ejemplo, del corazón. 

La mecatrónica es la ciencia resumen del nuevo tiempo y el encuentro de la electrónica, la mecánica de precisión, la química de las resinas, entre otras disciplinas que son gobernadas por algoritmos matemáticos de alta complejidad. 

Sin ápice de duda, esta explosión de las fuerzas de la producción conduce de modo inexorable a reconsiderar las formas de aprender que cada vez requieren mayores conocimientos para gestionar el progreso técnico. 

Es lo que hace una universidad tan prestigiosa como Harvard que tiene miles de cursos colgados en un portal ad hoc (OCW) al que puede pertenecer cualquier ciudadano que  busca capacitarse rápidamente y aprender sobre una sólida base científica. 

En casos excepcionales como portales de la India y China existen disciplinas científicas básicas, matemáticas, física, fisicoquímica, ingenierías, aeronáutica, naval, petroquímica, plásticos  cursos enteros colgados en las redes de varias  universidades y centro tecnológicos, sobre todo chinos. 

Según un reciente informe distribuido en la sesión de Davos,  lo que más sufre en la evolución de diferentes modos de producción hacia el paradigma del siglo 21 son las relaciones sociales y la redefinición del capital. 

Otro sufrimiento es la pérdida del valor social del EMPLEO con derechos ante la embestida de una demanda empresarial  ansiosa de personas capaces de operar robots humanoides,  drones logísticos, vehículos eléctricos e inclusive administrar redes de vehículos sin conductor. 

Hasta los sistemas de pago tradicionales reciben el desafío de las monedas Bitcoin, nuevos  sistemas de pagos basados en los block chains  en que se mezclan las dinámicas de los pagos de alta velocidad con los algoritmos de cálculo diseñados en las ciudades científicas.

Un trazo sustancial de la cuarta revolución industrial es la transición energética, de lo fósil a lo renovable. 

Del petróleo a la electricidad, de la hidroenergia hacia la eólica, la solar, la mareomotriz, los biodigestores, proezas nuevas como el camión eléctrico de Tesla o los millares de tranvías eléctricos que circunvalan las principales ciudades europeo. O los trenes suspendidos en  redes electromagnéticas que acercan las islas del Japón.

Quedan atran los sistemas de Producción en serie, la  división del trabajo al modo de  David  Ricardo y el Fordismo hasta poco contemporáneo, los links de la Física  la Química pesada y de procesos unitarios,  orgánica, las operaciones eléctrica, automovilística, mientras se yergue ante nuestros ojos la revolución industrial que anticipara Stephen Hawking. 

Y ¿quién se instala en las rutas de esos horizontes nuevos? La especialización internacional  de los tres polos de la economía mundial responde: Estados Unidos de Norteamérica en los servicios, sobretodo de información y sus ocho empresas globales más avanzadas,  la China que de un país rural de los cincuenta emerge como el continente fabrica junto a los países del Sudeste Asiático, y Europa, ni poco ni mucho, un mix de ambos, metida en telemática, Informática, servicios financieros, seguros y autos, fármacos y maquinas.  Un cuarto bloque se ha especializado en aportarles los insumos en bruto para los fablabs y las fábricas de las zonas especiales del país de Xi Jingping, y de abastecer de poblaciones migrantes, muchos migrantes. 

Son los países donde no ha llegado ni el grafeno ni el microchip, que están bien instalados en la puerta de entrada a la primera revolución industrial, los humos de la maquina a vapor de Boulton, el telar de Lucre, la tracción hidráulica de las ruedas de molino. Mientras tanto finos hilos de tratados de libre comercio  uncen a sus elites  al pasado remoto.  


martes, 13 de marzo de 2018

EN TIEMPOS DE GUERRA COMERCIAL




13. 03. 2018
Por: Gonzalo García Núñez

La tasa de interés de referencia del banco central bajó veinticinco puntos básicos, de 3 a 2.75% por decisión del directorio del BCRP el jueves pasado.  

De modo habitual cuando la inflación sube por encima del rango meta o inflación objetivo del instituto emisor, éste sube la tasa para enfriar la economía y contrario sensu, cuando la inflación cae por debajo del objetivo del banco, entonces el directorio baja la tasa para impulsar la actividad crediticia, usando principalmente el canal del crédito bancario y la tasa corporativa en soles. 

En efecto, los bancos piden más recursos en el mercado monetario cuando la tasa baja y no toman o devuelven cuando aumenta. Todo esto en términos nominales. Sin embargo cuando se calcula la tasa limpia de  inflación en soles (2.19 interanual en febrero) en términos reales, la bajada de tasas es a un nivel de igual o menos del uno por ciento. 

Desde esa perspectiva la capacidad de la política monetaria de influir sobre el nivel de actividad por el canal crediticio es menor. 

Y valoriza la necesidad  de considerar el aliento a la producción real,  por encima del producto  potencial, como motor de la reactivación y salida de la deflación. 

Empero las cifras que viene de publicar el INEI no son tan alentadoras como quisiéramos. Débiles o negativas.

Incluso Bruno Seminario, autor del monumental libro sobre “el desarrollo de la economía peruana en la era moderna”, descubre en una entrevista reciente que existe una marcada tendencia a la desaparición de sectores enteros de la industria peruana, sumida en una crisis que coincide con la suscripción de los tratados de libre comercio que según la teoría ortodoxa debieron más bien engrandecerla y modernizarla. 

En igual situación y tal vez más dramática por su mayor coeficiente de creación de empleos, la construcción civil apenas se recobra del declive de la inversión privada, Y la curva de empleo formal roza el piso.

Y para el futuro, peor, hay fundadas dudas que sus empresas principales puedan levantarse de la quiebra moral y económica que ha significado el develamiento de las prácticas del “club de constructores”, los arbitrajes bambas, los consorcios traferos con las corruptas empresas del cartel de la camarina, los aceitados sermones de la CONFIEP. 

Mirando hacia la agricultura, no hay consuelo. Hubo graves enfrentamientos con los agricultores y productores de los circuitos comerciales de la papa, lácteos y otros ítems de consumo interno. Esto revela las dificultades de la gestión de la producción agropecuaria  y explican su desigual contribución al crecimiento- Incluyendo ciertamente las dificultades de la  inexorable fluctuación de la explotación hidrobiológica, siempre sometida al riesgo climático. 

Una vez más la minería aparece como la fuerza de salvataje de la economía. Suerte de precios, el cobre ascendió en los últimos meses pero cayó en este periodo (-1.2%). El zinc brinca fuerte y, en general, los metales siguen siendo los “Paolo Guerrero” de la economía ahora entrenada por los discípulos de Xi Ping. 

El tipo de cambio, las reservas, la posición del BCRP, el EMBI,  la estabilidad de precios en alimentos que importamos, el riesgo país, el superávit comercial minero, siguen estables. Uff, Sin embargo todo esto depende, en buena medida, del mercado mundial donde  el riesgo inminente es la guerra comercial declarada por los EEUU al imponer aranceles  a la importación de acero (25%) y de aluminio (10%) que golpea directamente a las industrias sean europeas, chinas, japonesas. También el riesgo reside en el impacto financiero del alza de la tasa de la FED, la absorción de los inmensos flujos de dinero de la quantitative easing, léase maquinazo, para salvar a los bancos de la crisis del 2008, el riesgo de desplazamientos electrónicos de los capitales golondrinos, volando a la búsqueda de mejores tasas, de bonos, por ejemplo, las  del tesoro norteamericano.  

A los metales, Trump le anuncia entonces un potencial incremento arancelario que se irá por la cadena productiva de vehículos y transportes. Y un cambio sustancial en la institucionalidad comercial internacional. Nótese que la alianza de América del Norte, Estados Unidos con México y Canadá, fue disuelta por la administración Trump. Hoy   negocia desde un nacionalismo económico del tipo de comienzos del siglo XX, con un nuevo TLC con los países del norte americano y después de apartarse de la Alianza del Pacifico, sin duda, más temprano que tarde, abrirá otra renegociación global con el resto de América, en especial Brasil. Como dice Trump en su peculiar modo de expresión las “guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”. No es lo que creía Giovanni Arrighi cuando escribiera Adam Smith en Pekín.  

En dicho contexto, volviendo a lo nuestro, el  impulso fiscal queda como herramienta de reactivación  y de defensa de la actividad. Pero es limitado y temporal ante la deflación  y la depresión. 

Hay un sólido déficit de las cuentas públicas y un fuerte endeudamiento en dólares del sector productivo. Ambos siguen creciendo y  más bien los brain trust parecen mirar hacia un ajuste indispensable,  en especial de la inversión pública y en general del gasto público, agobiado por una caída impresionante de los ingresos tributarios. 

En suma, la magdalena no está para tafetanes, el único medio para reactivar en emergencia no es otro que estimular el consumo privado. Dicho en castellano aumentar soles en los bolsillos de la gente y como dice el saliente, encomendarnos a San Pedro de la Nada. 


miércoles, 17 de febrero de 2016

CHINA Y EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA 4.0





Nuevos anuncios de la debilidad de las bolsas de valores chinas preocupan al mundo financiero. El consorcio Alibaba, que tiene la acción líder, disminuye su cotización de 120 a 65 en los últimos 10 meses. Las previsiones de crecimiento también bajan sensiblemente, en lo que viene a ser una caída en un tobogán inexorable de sus espectaculares tasas –arriba del 10%- durante 20 años, hasta las modestas estimaciones de 6.4% en este año, 6.1% el próximo y 5,8% en el 2018.

Estas cifras importan porque es nuestro primer destino de exportación y un influyente inversor, cuyo portafolio incluye, por ejemplo, al complejo de Las Bambas y seis de los principales proyectos mineros en el Perú.

Para los especialistas económicos, este giro se inscribe en la segunda “gran transformación” iniciada por la administración del Estado Chino. Entienden que la estructura y la calidad de la economía del imperio del milieu mejorarán dando un salto de cantidad hacia uno de calidad, renovando así las ideas medulares de la interpretación maoísta del desarrollo.

En efecto, el empleo no ha sufrido, los servicios aumentan y las ciudades resisten el embate de la masiva migración de trabajadores provenientes del medio rural. La productividad de sectores estratégicos, como la energía, ha ganado un significativo índice relativo al consumo y el PBI menores costos, mayor diversidad y sofisticación industrial, lo que viene a ser una nueva normal, «new normal», de la destellante economía China.

Demanda interna

Bajo el impulso de su principal fuerza política en el Estado, la moderna China avanza en sus procesos masivos de urbanización, industrialización, informatización y de modernización rural de nuevo tipo. En esta tarea, deben atender la gigantesca demanda intermedia y de consumo final de la población, que se avecina a los 1,450 millones de habitantes.

En China se desarrolla una apuesta meditada a las nuevas tecnologías, la transición energética, el despliegue de la innovación, la ciencia y el diseño de la ingeniería como fuentes de creatividad y les conceden un nuevo rol a los consumidores de mercados internos, incluyendo un impresionante despliegue de construcción de vías de transporte.

Todo ello implica sin duda la revaloración de las reglas que rigen el funcionamiento del país, el “socialismo de mercado” y el gobierno del partido centralizador. ¿Pero por qué una menor velocidad de desarrollo?

Japón, Corea del Sur, Singapur, Taiwán y Hong Kong montaron industrias industrializantes que cimentaron sus espectaculares resultados de 30 o más años consecutivos de crecimiento acelerado. En todos, ocurrió que el ritmo decayó al llegar a los 11,000 dólares por habitante (PPA). Luego bajaron a velocidades intermedias y moderadas.

¿Cuáles habían sido los motores del crecimiento de los treinta gloriosos años? Acero, materiales de construcción, vidrio, petroquímica, carbón, química pesada, automóvil y trenes, que son indispensables para la edificación de la infraestructura y la expansión del increíble sector inmobiliario y de vivienda residencial de un pueblo continente.

Esos sectores industriales, sin embargo, han chocado con límites de demanda. Menos mano de obra, que ahora gana igual o más, viene del medio rural para trabajar en las ciudades. Otras ramas fabriles y la PEA Activa, globalmente considerada, comienzan a declinar demográficamente en un contexto en que las nuevas tecnologías insertan renovadas potencialidades de crecimiento por calidad.

Para superar el reto de la “curva de Lewis”, la estrategia de montar nuevos motores de crecimiento contempla, como primer punto, siempre atender la demanda final en los sectores clásicos pero descubriendo y aplicando los aportes de la innovación en el ahorro de costos y crecimiento de la construcción y la infraestructura vial, enlazando todos los nudos de la red de mercados internos.

Como segundo punto, se desarrolla una intensa política de elevación de la productividad de factores y de modernización de la industria básica, secundaria y los servicios masivos. La novedad viene por la aceleración de la industria 4.0 que privilegia las redes, internet, la inteligencia artificial, la Big Data, las nanotecnologías, las ciencias de los materiales, la bioquímica y la industria ambientalista.

En la circulación de mercancías, el e-commerce, las redes logísticas se rigen bajo el principio del juston time, entre otros drives provenientes de los laboratorios de investigación, fundamental y aplicada. Schumpeter vive. La “destrucción creadora” de pasar del teléfono fijo al celular, el auto por la bicicleta, el tren eléctrico- como en Lima- por el triciclo, es una tarea encargada al sector individual.

La transición

En la economía de transición, lo nuevo concilia con lo viejo. Se trata de una transición orientada por el gobierno que no se entromete en los mercados privados sino regula, articula, atiende a los que se van quedando atrás, usando la capacitación y nuevo uso de las capacidades.

Lo que viene será la reestructuración industrial que permita incorporar los controles digitales y modernizar la industria obsoleta renovada por la industria 4.0.

Los abastecedores y proveedores peruanos de minerales, metales raros, uvas frescas, espárragos, entre otros; que de una u otra forma son dependientes de la inversión china, tienen que considerar que nuestra nueva normal será, si se quiere acompañar la gran transición, exportar algún valor agregado hecho por los talleres peruanos a los laboratorios 4.0 de esa gran nación.

Infodiario Nº 742
http://www.alainet.org/es/articulo/175337
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