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domingo, 5 de septiembre de 2021

LA SINGULARIDAD TECNOLÓGICA: DESAFÍOS ESTRATÉGICOS PARA LA HUMANIDAD

La velocidad tan acelerada a la que progresa la tecnología provocara que la inteligencia artificial tarde o temprano exceda la capacidad intelectual de los humanos y por ende el control que tenemos sobre ella.

03/09/2021

La Revolución Tecnológica sin dudas está cada vez más presente en nuestros días, y no admite discusión que se trata del tema “indiscutible” del siglo XXI, como la automatización, la robótica, y por sobre todo la inteligencia artificial (IA), entre otras. Según el historiador y filósofo Yuval Noah Hararí, ésta revolución tecnológica no será un evento, sino una serie constante, donde dos habilidades importantes marcaran la diferencia entre sobrevivir y sucumbir a las perturbaciones sucesivas en el trabajo, en las relaciones y en la política.

Más allá de las diversas formas de ver y encarar esta temática que desvela en sí a la humanidad, muchos expertos en la materia coinciden en que posiblemente esta posible Singularidad Tecnológica se podría dar entre el 2029 y el 2045.

Traigo también a colación, en esta introducción del tema en cuestión, un fragmento del prólogo que realizo el Dr. Roberto Uzal (Director de la maestría de Ciberseguridad y Ciberdefensa de la Universidad de Buenos Aires –UBA) a mi obra bibliográfica denominada “Cuarta Revolución Industrial: análisis estratégicos”, donde expresa textualmente: “… esta obra del Dr. Mario Ramón Duarte, considerando el contexto actual y su prospectiva en el futuro próximo, constituye un magnifico aporte para encarar inteligentemente los enormes cambios a ser enfrentados en los próximos años. Al respecto se cita la expresión “singularidad tecnológica”, la que se refiere a un punto “en el eje del tiempo”; a una fecha en la cual la humanidad percibirá y admitirá que “el efecto Kasparov” (campeón mundial de ajedrez derrotado serialmente por el computador Deep Blue), se ha extendido a los ingenieros, a los médicos, a los comandantes militares y otras profesiones y quehaceres. La inteligencia artificial habrá superado claramente a la inteligencia humana…”.

Ahora bien, realizada la presente introducción a un tema muy sensible en los albores de este siglo XXI, se hace menester realizar una definición lo más aproximada posible a lo que significa la Singularidad Tecnológica, merced a las distintas vertientes existentes en la actualidad que se dedican de lleno a esta temática.

Por eso creemos que la Singularidad Tecnológica es un concepto muy polémico que nace de una teoría muy famosa: la Ley de Moore de 1965 que expresaba que el número de transistores de un microprocesador, se duplica aproximadamente cada dos años. Esto, sumado a la exponencialidad de la tecnología, constituyen una herramienta definitoria para evaluar diversas actividades como la economía y las posibilidades de crecimiento de los Estados-naciones.

En fin, Singularidad Tecnológica es aquella idea que establece que llegara un momento en la historia de la Humanidad en que la Tecnología se desarrollara de forma tan rápida, que los robots, ordenadores, maquinas, etc, serán capaces de mejorarse a sí mismos y de forma recurrente, llegando a desarrollar súper ordenadores o súper robots que serán muy superiores a nuestra capacidad intelectual y física y posiblemente a nuestro control. En palabras más simples es aquella que sugiere que la velocidad tan acelerada a la que progresa la tecnología provocara que la inteligencia artificial (IA) tarde o temprano exceda la capacidad intelectual de los humanos y por ende el control que tenemos sobre ella.

Frente a este escenario mencionado ut-supra, que pareciera ser tan sombrío como el fin de la humanidad misma tal como se la conoce, surge entonces la necesidad imperiosa de saber si en verdad existen otros caminos para no caer en lo aparentemente inevitable y cuáles serían las posibles soluciones a este entramado. Una de las palabras autorizadas para entender y comprender este embate tecnológico exponencial, es la del filósofo de Oxford Nick Bostrom, quien esboza una serie de interrogantes para poder dar respuesta al planteo de la Singularidad Tecnológica. Bostrom hace hincapié en que debemos dotar a esas inteligencias artificiales de unos principios éticos que se alineen con los nuestros, caso contrario caeríamos en el grave riesgo de ser considerados una amenaza u obstáculo para sus propósitos y que decidieran quitarnos del medio; además menciona a la creatividad, a las habilidades sociales, la inteligencia emocional, la resiliencia entre otras capacidades que hoy son más que esenciales para realizar multitud de tareas que consideraríamos genuinamente inteligentes.

El mismo Harari se pregunta: ¿tenemos la estabilidad mental y la inteligencia emocional para reinventarnos repetidamente? Y deja 5 puntos interesantes de cara a lo que viene: nadie sabe cómo será el trabajo en el 2040, la casa de bloque vs. la casa de piedra, el ser humano ya es un sistema hackeable, conocerse más a uno mismo y los nuevos enemigos: la salud y la privacidad.

En otras líneas el Papa Francisco se ha expresado en torno a la Tecnología y su avance exponencial, manifestando que: la inteligencia artificial (IA) está en la raíz del cambio de época que estamos viviendo; que la robótica puede hacer un mundo mejor si va unida al bien común. Además, agregó que si el progreso tecnológico aumenta las desigualdades, no se logra el objetivo real para el bien de la humanidad, que es el verdadero progreso. Por último, dijo que los futuros avances deben estar orientados al respeto de la dignidad de las personas y de la creación, donde se respeta la centralidad de la persona humana por sobre todas las cosas.

José Luis Cordeiro, profesor en la Singularity University, la innovadora institución académica de Silicon Valley, habla de la edad post-humana, la que puede ser contemplada de 4 formas: “Una es con actitud pasiva sin hacer nada, otra es con una actitud reactiva, tratando de responder a los cambios, con una actitud preactiva, preparándose para esos cambios, o con una actitud proactiva, convirtiéndose en creador de ese futuro; según Cordeiro la última opción es la más recomendable.

Otra de las grandes personalidades que se ha manifestado de una u otra manera sobre esta temática es el actual Secretario argentino de Asuntos Estratégicos y miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales Vaticana, el Dr. Gustavo Beliz, quien se realiza grandes interrogantes en torno a la cognificación, pues hoy solo con la Educación clásica no basta: tiene que haber una decisión estratégica en los sectores productivos y ver como se distribuyen los dividendos digitales, y tiene que haber una decisión en conjunto con toda la sociedad, desde sus múltiples esferas. Entonces, ¿qué podemos hacer nosotros, que no hagan los robots?; ¿En qué podemos educar a nuestros hijos, de tal manera que puedan competir eficazmente con los robots?; y un ejemplo más que interesante es la de los CEOS de Silicon Valley, que no están mandando a sus hijos a aprender Coding, a aprender las matemáticas, geometría, etc; los están mandando a aprender filosofía, ética, historia, sociología, etc; los están mandando a estudiar elementos que los que con creatividad y flexibilidad puedan entender este mundo que viene.

Por último, una reflexión final en torno a esta temática que amerita otro abordaje en otro momento, pero con más interrogantes que respuestas; más allá de toda corriente de pensamiento de tipo tecno-optimista o tecno-pesimista, hay un gran pensador llamado Stephen Hawking que dijo: la inteligencia artificial y todos los temas tecnológicos sino son adecuadamente regulados pueden poner en riesgo el género humano tal cual lo conocemos. Por eso es más que necesario preguntarse, ¿pueden las maquinas tener conciencia? Esa frontera de la discusión es la que tenemos que ser capaces de advertir hoy, y esto se puede lograr a través de un New Deal Tecnológico. Es innegable ocultar que hay miedo y hay temor entorno al avance tecnológico, pero también debemos saber que hay esperanzas si se desarrolla una convergencia de voluntades donde estén comprendidas todas las áreas que conforman una sociedad. También es necesario bregar por una regulación ineludible de todas estas cuestiones, donde la suma de elementos como la creatividad, la empatía, la resiliencia, las habilidades sociales y tantas otras más, hagan que el ser humano siga siendo el eje de la creación y la tecnología una gran herramienta para su mejoramiento como tal.

 

Fuentes consultadas:

Cuarta Revolucion Industrial: análisis estrategicos. Autor: Mario Ramon Duarte. Edit. Phillos Academy – 2020.

Disertacion Dr. Gustavo Beliz – Revista Noticias – 2018.

http://www.eexcellence.es/index.php/entrevistas/con-talento/la-era-de-la-singularidad-tecnologica

https://www.infobae.com/america/mundo/2020/09/27/las-dos-unicas-destrezas-que-necesitaras-tener-para-el-resto-de-tu-vida-segun-yuval-noah-harari/

https://www.xataka.com/robotica-e-ia/mito-singularidad-que-inteligencia-artificial-no-va-a-heredar-tierra

https://www.infobae.com/tendencias/innovacion/2019/03/29/david-orban-en-el-corto-plazo-veremos-maquinas-mas-inteligentes-que-humanos/

https://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/papa-francisco-pide-rezar-por-la-robotica-y-la-inteligencia-artificial-548474


 

https://www.alainet.org/es/articulo/213665

 


miércoles, 22 de abril de 2020

BIOTECNOLOGÍA Y BIOÉTICA ANTE EL COVID-19: ¿ENFERMEDAD NATURAL O BIOGUERRA?


22/04/2020

La Biotecnología ha tenido una enorme importancia en las últimas dos décadas, lo cual representa un dato sin precedentes y esta revolución que ha causado se debe a su potencial ilimitado en pos de los beneficios que otorgó y otorga a la humanidad. Es esta misma Biotecnología la que ha tocado nuestra vida cotidiana en múltiples aspectos como ser en los alimentos, la salud, la vida animal, etc.; y a raíz de ello prevalece su importancia y su potencial para mejorar también el medio ambiente que nos circunda a los efectos de lograr una mejor calidad de vida en todo el mundo.

Haciendo un poco de historia respecto a la Biotecnología, ésta ha sido aprovechada desde los albores de la civilización; en los primeros tiempos para ser aplicada principalmente al arte culinario en las más diversas partes del mundo, pero transcurrido el tiempo, a principios del siglo XX, comenzaron a incorporarla a la industria y la agricultura; y finalmente, a mediados de siglo, los grandes avances en la genética dominaron la investigación Biotecnológica. El descubrimiento del ADN, el código genético y la estructura “doble hélice” fue descripto por Watson y Crick, a raíz de esto pronto se desarrollaron nuevas técnicas para permitir la manipulación del ADN. Las plantas, los microbios, los animales y los productos de ingeniería genética como la insulina, destacan en el futuro de la Biotecnología.

Una vez realizada esta breve introducción es menester, entender una nodefinición conceptual generalizada y abarcativa de la Biotecnología, para poder desentrañar el rol más que importante que juega en la actualidad ante el avance y el desconcierto que genera esta pandemia que tiene en vilo a la comunidad mundial y de la cual aún no encontramos las verdaderas respuestas a esta problemática que pone en jaque a la humanidad.

La Biotecnología es una palabra que deriva del griego: bios=vida, tecne=destreza y logia=estudio, ciencia; es decir se refiere a toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos. Estos organismos pueden estar o no modificados genéticamente, por lo que es muy importante entonces no confundir la Biotecnología con la Ingeniería Genética.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, define a la Biotecnología como la aplicación de los principios de la ciencia y la ingeniería para el tratamiento de materiales orgánicos e inorgánicos por sistemas biológicos para producir bienes y servicios. Se dice que probablemente este término fue acuñado en 1.919 por el ingeniero húngaro Károly Ereki en una de sus primeras bibliografías. La Biotecnología fue también definida por el Convenio sobre Diversidad Biológica  de 1992 como“toda aplicación tecnológica que utilice sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos”.

Ahora bien, como dijimos la Biotecnología tiene importantes aplicaciones también en áreas industriales, como en la salud, a través del desarrollo de nuevos enfoques para el tratamiento de enfermedades, entre otras.

Las aplicaciones de la biotecnología son numerosas, y suelen clasificarse en:

Biotecnología roja

Se aplica a la utilización de Biotecnología en procesos médicos. Algunos ejemplos son la obtención de organismos para producir antibióticos, el desarrollo de vacunas más seguras y nuevos fármacos, los diagnósticos moleculares, las terapias regenerativas y los diabéticos moleculares, terapias regenerativas y el desarrollo de ingeniería genética para curar enfermedades a través de la manipulación genética, dentro de ésta una de las que más sobresale y se presenta como el ejemplo a seguir en el artículo en desarrollo es el:

Diagnóstico de enfermedades

La biotecnología ha aportado nuevas herramientas diagnósticas, especialmente útiles para los microorganismos que son difíciles de cultivar, ya que permiten su identificación sin necesidad de aislarlos. Hasta hace muy poco tiempo, todos los métodos se basaban en el cultivo microbiológico, la tinción histológica o las pruebas químicas y determinaciones en suero, algunos métodos en general largos y tediosos que requieren mucha mano de obra y son muy difíciles de manejar.

 El desarrollo de los inmunodiagnósticos con los anticuerpos monoclonales y de las técnicas que analizan el material genético como la hibridación y secuenciación del ADN o ARN, con la inestimable ayuda técnica de la PCR, han sido un logro biotecnológico importante y decisivo para introducir el concepto del diagnóstico rápido, sensible y preciso. Además, se tiene en cuenta que esta metodología permite su robotización y automatización en el futuro del diagnóstico molecular genético, que es muy esperanzador.

Si bien especificamos en especial lo de salud por razones más que obvias, debido al tratamiento exclusivo que realizare en torno a la relación de la Biotecnología y sus implicancias ante el Coronavirus, la Biotecnología cuenta con otras ramas de gran importancia como la médica, la agrícola, la industrial, medio ambiente, etc.

Resumiendo, la biotecnología comprende investigación de base y aplicada que integra distintos enfoques derivados de la tecnología y aplicación de las ciencias biológicas, tales como biología celular, molecular, bioinformática y microbiología marina aplicada. Se incluye la investigación y desarrollo de sustancias bioactivas y alimentos funcionales para bienestar de organismos acuáticos, diagnóstico celular y molecular, y manejo de enfermedades asociadas a la acuicultura, toxicología y genómica ambiental, manejo ambiental y bioseguridad asociado al cultivo y procesamiento de organismos marinos y dulceacuícolas, biocombustibles, y gestión y control de calidad en laboratorios.

Ya una vez analizado lo básico y esencial para un conocimiento pleno de la Biotecnología, es dable entender cómo actúa ésta ante el embate del coronavirus a los seres humanos desde su aparición aparentemente en el pasado mes de Diciembre de 2019 en Whuan ciudad capital de Hubei, República Popular de China, al menos la mayoría de los analistas coinciden con ello, pese a que ya hay diversas posturas sobre el mismo.

Tras la declaración de la OMS, sobre la emergencia de salud pública de importancia internacional por el brote del nuevo coronavirus (2019-nCoV) en China, y sumado a los casos presentados en otros países, los laboratorios de Biotecnología se hallan en una carrera exhaustiva por encontrar una vacuna para combatir este mal. Algunos trabajan con drogas antivirales ya conocidas.

En lo que respecta a los científicos Chinos pudieron identificar rápidamente la secuencia genética del nuevo coronavirus, con este código genético a la mano, los científicos pueden empezar a realizar su tarea sin necesidad de muestra del virus. En un contexto como el actual, la importancia de la biotecnología pasa de ser estratégica a ser urgente, y se va a afianzar como uno de los sectores de inversión más deseados.

Otras de las voces más prestigiosas a nivel mundial asevero que: Según la teoría del Dr. David Robertson (jefe de Genómica Viral y Bioinformática de la Universidad de Glasgow) a través de su estudio, aún sin revisar, el microorganismo que nos tiene en jaque podría haber estado al menos 40 años en la naturaleza sin saltar a nuestra especie, concretamente en los murciélagos de herradura de la especie Rhinolophus App. y que el ancestro más directo del actual SARS- CoV-2 se originó hace entre 40 y 70 años como una mutación de otro virus de murciélago, el RaTG13, que a diferencia del SARS-CoV-2, no tenía capacidad de atacar células humanas. Este equipo ha estudiado regiones recombinantes del genoma de 68 sarbecovirus, un subgénero de los virus entre los que se encuentra el actual SARS-CoV-2, que suelen mostrar una gran recombinación genética en la evolución. Hasta aquí las mas que validas explicaciones de nivel científico.

¿Pero qué ocurre, con las versiones muy diferentes a las aquí mencionadas donde el principal elemento son las conspiraciones y reproches entre unos países y otros a causa de lo que padece nuestra humanidad, merced a que varios expertos y gobiernos afirman que esto fue realizado por seres humanos en consonancia a lo que venían pregonando varios organismos internacionales en torno a la reducción de la población mundial?

Pues entre la marea de bulos que ha traído la pandemia de coronavirus, uno de los más mencionados es el de su presunta creación artificial en un laboratorio. El efecto de esta supuesta gran mentira es tal que los científicos de todo el mundo han decidido estudiar sus genes para comprobar si, efectivamente, cabe esa posibilidad. Lo que han descubierto es que una máquina de contagio tan perfecta está muy lejos del alcance de la creación artificial.

Ni forma parte de un experimento del Gobierno estadounidense ni es un arma biológica manipulada genéticamente en un laboratorio Chino para acabar con la humanidad. El coronavirus de Wuhan el virus que provoca el Covid-19, lo creó la naturaleza. Así lo ha ratificado una investigación publicada el pasado martes en la revista Nature que trata de evaluar el posible origen de este virus, cuyas características solo puede explicar la selección.

El miedo y la incertidumbre, sumados a la ingente cantidad de información que circula estos días acerca del virus, han ido generando un caldo de cultivo propicio para la creación de suposiciones, conjeturas y teorías conspirativas.

Como ya ocurrió con la epidemia del zika en España, hay quien piensa que puede tratarse de un arma biológica diseñada para acabar con cierto porcentaje de la población. Según esta teoría, el virus habría sido inventado en el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Wuhan (WHCDC), de forma premeditada.

El objetivo, según esta teoría, sería reducir la población de ancianos en el país o equilibrar el porcentaje entre hombres y mujeres. Hay una tercera línea que apunta a una propagación accidental del virus. Así lo afirmaba un artículo de Tecnocrazy News. "Cada vez está más claro que el coronavirus es un arma biológica lanzada a propósito o accidentalmente”.

Científicos especializados en salud pública, entre los que se encuentra el español Luis Enjuanes, del Centro Nacional de Biotecnología, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), desmintieron públicamente esta información a través de un comunicado en la revista The Lancet, defendiendo la labor de todo el personal sanitario.

Agrego además que "Científicos de múltiples países han analizado genomas del agente causal y los resultados concluyen, de forma abrumadora, que el origen del mismo está en la vida silvestre. El foro científico Virológical también recoge otro estudio que demuestra, desde un punto de vista genético, que este virus no fue creado por humanos”. 


Los organismos de poder también se sitúan en el foco de algunas de estas suposiciones. En varias se acusa a Donald Trump de orquestar un plan para dañar la estructura de China como potencia mundial. Hay otras que establecen una conexión entre este virus, la red 5G y una de las teorías conspirativas más recurrentes en los últimos tiempos: los denominados 'chemtrails', estelas que dejan los aviones y con las que, supuestamente, rociarían con agentes químicos a la humanidad. Este “polvo inteligente” habría servido para controlar remotamente el virus mediante la tecnología 5G, después de que fuese implantado en la población china a través de vacunas obligatorias.

Esta suposición, compartida en redes sociales como Facebook, sostiene que Wuhan, foco del primer brote de la enfermedad, fue la primera ciudad china en lanzar 5G. Sin embargo, fueron 16 las ciudades chinas que implantaron estas tecnologías a la vez en fase de prueba, según la información de varios medios asiáticos recogida por el portal FullFact, encargado de desmentir bulos y fake news.

La hipótesis asegura, además, que esta tecnología debilita el sistema inmunológico y hace que sus habitantes sean más propensos a contagiarse. De momento, no hay ninguna prueba que corrobore los efectos perjudiciales del 5G.

Al igual que el 4G o el 3G, se transmite a través de ondas que no son ionizantes, es decir, no dañan las células como pueden hacer, por ejemplo, los rayos X.  El grado de exposición a estas ondas electromagnéticas es muy bajo en relación a los límites legales y está por debajo del nivel de referencia que marca la Comisión Internacional de Protección de Radiación no Ionizante.

Aunque más allá de todo lo esbozado precedentemente nos queda analizar el mismo desde el punto de vista Geopolitico, quizás más ala de todo el más importante junto al científico, para un entendimiento global y cabal del tema, porque si bien todas las premisas y exposiciones presentadas en diversas partes del mundo por la parte médica, no se puede negar lo que ya ha ocurrido en el mundo en diferentes estadíos de la vida humana. Y aquí se pone sobre relieve un gran interrogante: ¿Coronavirus enfermedad natural o guerra biológica?

1. La guerra biológica

Actualmente uno de los campos donde se intenta obtener la supremacía hegemónica en el orbe escapa a todas las doctrinas éticas y corresponde a la guerra biológica.

En este sentido, la potencia mundial que invierte la más alta suma de su presupuesto anual para financiar programas científicos que investigan sobre agentes patógenos que puedan ser usados como armas biológicas es Estados Unidos, experimentando constantemente en naciones entre las que destaca Cuba al ser objeto de múltiples epidemias artificialmente provocadas.

Cabe destacar, en este caso concreto, que en Wuhan funciona uno de los más sofisticados laboratorios biológicos del máximo nivel de bioseguridad 4, Wuhan BSL-4, perteneciente al Instituto de Virología de Wuhan, que experimenta con agentes biológicos que representan un alto riesgo individual de contagio.

Este laboratorio trabaja con los patógenos más peligrosos del mundo, incluyendo varios coronavirus, como SARS-CoV (Síndrome Respiratorio Agudo y Grave), MERS-CoV (Síndrome Respiratorio del Medio Oriente) y muchos otros tipos de virus bajo la supervisión no solo del Gobierno chino sino de la misma OMS, participando virólogos de EE.UU., Canadá y el Reino Unido.

La transferencia de la patente del 2019-nCoV 2015 del Departamento de Justicia de EE.UU. al laboratorio de Wuhan BSL-4, ratificando que el coronavirus 2019-nCoV fue conocido por primera vez en 1965, autorizó no solamente a los científicos chinos para investigar este patógeno que podía mutar durante los experimentos. En 2018, en el sur de China, los virólogos descubrieron 89 nuevos coronavirus procedentes de murciélago, según la revista norteamericana Journal of Virology (13 de junio 2018), que tenían el mismo receptor que el CoV-MERS, investigación financiada tanto por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China como la USAID (CIA) y el Instituto Nacional de Salud de EE.UU., que siempre compartió información de los avances en la investigación sobre enfermedades infecciosas y armas biológicas con el Pentágono, agravado por cooperación en el desarrollo de insectos asesinos para transportar virus modificados genéticamente e insertarlos en tres tipos de insectos: pulgas, chicharras y aleuródidos.

Lo anterior abre la posibilidad de filtración deliberada del 2019-nCoV o por descuido de los virólogos chinos u occidentales.

2. El efecto económico

Debe obligar un análisis urgente la coincidencia entre la campaña mediática alertando de una enfermedad mortal en China y la disminución extraordinaria en la demanda de productos orientales.

Como se sabe la rivalidad entre USA y China por el mercado mundial, la inmensa deuda del primero con el segundo, la gran acogida de los productos chinos en América Latina pese a una propaganda extraordinaria contra éstos, han reubicado a las potencias lo cual ha perjudicado el comercio de la nación norteamericana.

Ahora que el dólar se ha disparado de modo extremo y artificial, no es descabellado pensar en este virus como espada filosa, tendencia que se ratifica cuando el secretario de Comercio de EE.UU., de modo desafiante, afirmó en Fox News que la enfermedad podría ayudar a la agenda América Primero al afectar a China económicamente retornando el empleo a su país.

Cabe destacar la “generosidad” de la Unión Europea quien movilizará 25 000 millones de euros para afrontar la crisis del Covid-19, aunque para salvar a los Bancos (2008) emitió 2 billones de euros.

3. La intención política y militar

Actualmente los innumerables conflictos que enfrenta EE.UU. en Corea del Norte, Siria, Irak, Afganistán, Rusia, China, Venezuela, Irán, Yemen, Libia, Ucrania, Palestina, entre otros, lo obligan a crear nuevas formas de salir de dichos pantanos como nuevos mecanismos bélicos en el espacio, armas de destrucción masiva, espionaje, chantajes y guerra biológica.

Por dicha razón de peso, no extrañaría sembrar un virus de tal envergadura a través de sus asociados en pleno centro de la actividad comercial y bélica de su oponente.

4. El efecto mediático

Respecto al origen del coronavirus, la inmensa difusión sobre la creencia que fue contagiado en un mercado de productos exóticos del mar o animales fue rechazada por la Organización Mundial de Salud (OMS) y ahora muchos científicos de prestigio internacional han lanzado la idea que el virus fue el resultado de la bioingeniería. Francis Boyle, de la Universidad de Illinois, ha determinado que “2019 Wuhan Coronavirus es un arma ofensiva de guerra biológica (y) la Organización Mundial de Salud sabe perfectamente qué es lo que está pasando en Wuhan”, ratificado porque los medios de comunicación globalizados ignoraron esta información y la de una empresa de biotecnología de EE.UU., Moderna Inc. (Norwood, Massachusetts), enviando el primer lote de su vacuna de coronavirus, denominada mRNA-1273 al Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) para que los investigadores efectúen las primeras pruebas en humanos.

Global Research ha sostenido que este virus mantiene características únicas y muy similares a las epidemias del SARS y el MERS, y “tiene material genético nunca antes identificado y que no está vinculado a ningún virus animal o humano conocido”.

En síntesis, la insistente campaña organizada a través de una mediática sostenida por parte de las agencias de inteligencia que manipulan las tres grandes empresas que controlan el mercado mundial de la información (AP, Reuters, France Press), ha logrado asimismo un triple efecto: creer que China es el causante de la enfermedad para que, además de culparlo, su economía colapse; hacer creer que toda la Humanidad está en peligro de desaparecer y ocultar el análisis científico social del fenómeno.

5.  La ciencia médica

El coronavirus pertenece a una extensa familia de virus que afectan al ser humano y a varias especies de animales. Hasta ahora había seis conocidos que podían enfermar a una persona de las cuales cuatro causan el resfriado común, entre ellos, el del síndrome respiratorio agudo grave (SARS), impactando China en 2002 y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS), aparecido en 2012 en Arabia Saudí. Las investigaciones realizadas en su momento apuntaron que el origen de ambos síndromes respiratorios está en los murciélagos y éste ha sido un importante elemento que se baraja también para el nuevo coronavirus denominado COVID-19.

Al respecto, el trabajo del científico nariñense Fabio Arévalo entrega una sinopsis clara y sustentada frente al fenómeno en mención y la prevención necesaria ante este flagelo (3).

6. La bondad y maldad humana

Desde la Humanología como disciplina científica se ha establecido parámetros muy precisos respecto al comportamiento destructivo o proactivo.

Las élites mundiales plutocráticas actúan de forma diferente a las personas comunes ya que su mentalidad de ganancia oscurece los principios morales y, por tanto, no trepidan en matar, engañar, silenciar, destruir, enfermar, a quienes se oponen a sus designios.

Lo anterior convalida la tesis de que es posible urdir cualquier mecanismo para hundir al competidor sin importar el número de víctimas o familias destruidas, tal como ocurrió con la guerra de Irak con más de un millón y medio de muertos, sin razón alguna más que la ambición. Por tanto, el espíritu maligno existe y es fuente de situaciones como la guerra biológica.

Por último, es muy importante entender que cada sociedad se dota de un conjunto de valores que definen lo que la gente cree que está bien y mal, y que se reflejan en las conductas que se aceptan y rechazan. Todo ello se plasma en unas leyes que definen lo que se puede y no se puede hacer, y en un código penal que determina las consecuencias que deberá afrontar quien infrinja esas normas.

Con frecuencia aparecen conflictos que hay que resolver, cuando confrontamos dos hechos que están bien ambos, pero entran en conflicto. En ese caso debemos optar por uno de ellos. Estos dilemas son los que resuelve la ética, que analizará las circunstancias que hay detrás de cada uno, sus posibles beneficios y riesgos asociados y la legislación. Así emitirá un juicio razonado y una recomendación sobre el camino a seguir.

La evaluación ética es una reflexión crítica sobre la moralidad, un marco al que acudir para tomar la mejor decisión posible con nuestra escala de valores y con las normas existentes. Cuando los dilemas a debatir tienen que ver con las ciencias de la vida y la salud hablamos de bioética.

Y más allá de todo, sin dejar de lado la discusión de fondo, Pandemia Natural o Artificial, creada por la naturaleza o por el hombre, enfermedad natural o Bioguerra…La carrera por obtener la vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2 tiene sus derivadas económicas, que entroncan con el cuarto y último principio de bioética: el principio de justicia.

Este principio, frecuentemente olvidado, exige que el acceso a cualquier tratamiento sea equitativo, sin restricciones ni discriminaciones. Las empresas que desarrollen estas terapias querrán recuperar la inversión realizada y obtener beneficios. Es posible que el precio de venta que se fije no sea asumible por todos los sistemas de salud de todos los países del mundo, o por los individuos en aquellos países en los que la sanidad pública no cubra estos gastos.

Entonces nos enfrentaríamos a un dilema ético importante que habría que resolver: la legitimidad de obtener beneficio por la vacuna frente a la obligación de que esta pueda llegar a todo el mundo que la necesite.

Los aspectos éticos de la investigación biomédica son siempre esenciales. Lo son más en momentos de crisis, en los que no podemos permitirnos el lujo de tomar atajos que puedan causar problemas mayores que los que queremos solucionar, por querer trasladar demasiado rápido los desarrollos desde el laboratorio a los pacientes, sin los pasos intermedios que toda investigación biomédica debe satisfacer.

Hay muchos más aspectos éticos a considerar en la crisis actual del coronavirus, como el acceso a las unidades de cuidados intensivos. Por el momento, quedémonos con este simple mensaje: no nos olvidemos de la ética.

Las cartas están echadas, la única verdad es la realidad, y esa realidad es que hoy por hoy se hacen esfuerzos sobrehumanos para buscar una solución a esta pandemia; que además hay que comprender que solo no nos salvamos, que es un imperativo estar unidos, que hoy más que nunca solamente la solidaridad nos puede sacar adelante mientras se busca las causales y la solución a este virus. Que sin dudas también ya hay que ir pensando en la pos pandemia, porque una vez que se vuelva a la normalidad y rogando para que sea más temprano que tarde, esto que nos está pasando, nos deje una gran enseñanza, para poder vivir en ese nuevo mundo que ira asomando porque ya nada volverá a ser como antes. En pocas palabras estamos viviendo una mutación del orden mundial en pleno comienzo del siglo XXI, a través de la geopolítica del Coronavirus, pero esto no quiere decir que ello implique crisis mayores, sino que este tipo de pandemia lo demuestra la historia es generadora también de oportunidades.

Por último, dejo este mensaje de índole ecuménica, que deberá el principio rector ante nuevos retos o desafíos que debamos enfrentar en cualquier tiempo y circunstancia, esgrimido por el Papa Francisco: “…estamos todos en la misma barca y somos llamados a remar juntos, para vencer las olas tormentosas del egoísmo y la indiferencia”.

Fuentes consultadas


Dr. Mario Ramón Duarte
Abogado (UCASAL)
Juez Administrativo de Faltas Sauce (Ctes.)
Especialista Derecho Faltas y Contravencional (UCSF)
Investigador y consultor seguridad
Miembro Dossier Geopolítico (CBA. ARG)
Colaborador CENEGRI (RJ. BRA.)


jueves, 23 de enero de 2020

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA ROBÓTICA: DESAFÍOS ESTRATÉGICOS GLOBALES 4.0.




Opinión
23/01/2020 

Parece que el término Inteligencia Artificial se ha instalado en nuestra mente y de hecho forma parte de nuestro vocabulario cotidiano desde hace un par de años, pero lo cierto es que fue en 1956 cuando un profesor universitario, John McCarthy, lo acuñó en una conferencia académica. Aunque las Leyes de Turin y de Asimov son de 1950, habría que esperar 6 años para acuñar este término y referirse a ese conjunto de tecnologías con las que se pretende que las máquinas sean inteligentes.

La Robótica también ya es término muy asiduo y cotidiano en nuestros días, hace no más de un par de años atrás, parecía ser de ciencia ficción, algo que quedaba muy lejos, pero nada más real, a punto tal que vino para quedarse para siempre en nuestro entorno. Robótica es un concepto que etimológicamente viene del idioma checo, es la unión de dos términos: robota que es como se lo define al trabajo forzado, y robota, sinónimo de servidumbre; esta palabra se empezó a usar por primera vez o hacerse referencia, allá por el año 1920.

Actualmente la Robótica es definida como la ciencia y la técnica que está involucrada en el diseño, fabricación y utilización de robots, así mismo, el robot es, por otra parte, una máquina que puede programarse para que interactúe con objetos y lograr que imite, en cierta forma, el comportamiento humano o animal.

Desde entonces, y volviendo a la Inteligencia Artificial, han pasado más de 6 décadas, y los avances han sido llamativos: ordenadores capaces de ganar a campeones de ajedrez, máquinas que aprenden solas, coches que se conducen solos, entre otras…

Pero, ¿qué será capaz de hacer realmente la Inteligencia Artificial dentro de 10 años? ¿Seguiremos llamando Inteligencia Artificial a la Inteligencia Artificial? ¿Qué hay de realidad y qué de ciencia ficción o esperanza en lo que se dice sobre estas tecnologías?

Si hacer predicciones a futuro es difícil, hacerlo sobre una tecnología como la Inteligencia Artificial se antoja complicada incluso para los propios expertos que trabajan en su desarrollo y análisis cotidiano, galopando a un ritmo vertiginoso que va marcando esta nueva era.

En la actualidad existe a nivel global una mitad de expertos que dicen que la robotización va a destruir empleo de una manera inexorable; uno de los emblemas de estos denominados tecno-pesimistas es Marin Ford, autor del libro El ascenso de los robots: la tecnología y la amenaza del desempleo masivo, un ex-emprendedor de Silicon Valley que está convencido de que las máquinas inteligentes eliminarán muchos más empleos en el futuro. Este experto en la materia esboza que no es un enemigo de la tecnología, pero que debemos tener respuestas económicas y políticas para la ola de desempleo tecnológico que se viene.

Martin Ford es uno de los voceros de un ingreso básico universal para los ciudadanos de todos los países, para que puedan hacer frente a la disrupción tecnológica.

Sin dudas en el pasado, la automatización era un fenómeno que solía estar concentrado en una industria a la vez; eso permitía a los trabajadores que eran desplazados por la tecnología en una industria moverse hacia una nueva industria emergente. Pero en la actualidad todo es diferente –manifiesta Ford- y esto se debe a que la IA puede utilizarse en todas las industrias y hace que la automatización se pueda dar simultáneamente en muchas industrias.

A medida que los algoritmos sean cada vez más inteligentes, el proceso se va acelerar, agrega Martin Ford, quien también expresa su preocupación de que si se trabaja menos horas y se gana un sueldo menor ¿cómo se haría para sobrevivir?, entre los grandes interrogantes que exponen este grupo de expertos respecto al avance tecnológico.

Del otro lado de los expertos de las academias, se encuentran quienes miran con optimismo todo lo que ocurre en la Cuarta Revolución Industrial del siglo XXI que está generando sin dudas cambios estructurales en el empleo así como también en otras actividades. Si bien no desconocen que la IA y la automatización ocasionan un aumento de la productividad, incentivan la relocalización y emergen interrogantes sobre su impacto en el empleo y la equidad social, entre otras. un estudio realizado por la Universidad de Oxford, pronostica que el 47% de los empleos corren riesgo de ser reemplazados por robots y computadores con Inteligencia Artificial, durante los próximos 15 o 20 años.

Si bien este fenómeno no es nuevo, también es verdad que nunca antes se había dado aceleradamente (y esto es a raíz de lo que caracteriza a esta nueva era: la Digitalización y la Velocidad). La destrucción de puestos de trabajo a manos de la tecnología siempre ha existido, y esto data desde la revolución industrial a fines del siglo XVIII, pero hasta ese momento los seres humanos siempre habíamos logrado crear muchas más fuentes de trabajo que las que se habían aniquilado con la tecnología.

Los ejemplos son múltiples en la actualidad de procesos de destrucción creativa de la tecnología que está logrando crear nuevas empresas, pero siempre a costa de terminar con otras que empleaban muchas más personas, una de las que más resaltaron en el mundo fue Kodak a manos de Instagram, o también de Blockbuster a manos de Netflix, y esto ocurre en gran parte porque las empresas como las antes enunciadas no han sabido innovar a tiempo, como una de las grandes causales.

Como lo expresé ut-supra, Frey y también Osborne fueron los primeros que alertaron sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial y la Robótica a raíz de sus efectos disruptivos, y esto se daba, a diferencia del pasado, de manera exponencial, es decir cada vez más acelerada.

También es dable destacar que ya en 2003, economistas como Maartin Goos y Alan Manning, advertían que ese avance exponencial de la tecnología estaba empezando a crear una polarización laboral en la que solo sobrevivirán los trabajadores con mayor y mejor educación.

Ahora bien, volviendo a la temática en cuestión en lo que atañe a la realidad y a nuestra región (Latinoamérica) es un imperativo saber cómo enfrentar estas cuestiones, sobre las cuáles se debe dar respuestas acabadas y precisas en el menor tiempo posible, con el objeto de poner andar políticas públicas acordes a la nueva era tecnológica.

Son varias las voces que tratan estos temas trascendentales, dando una impresión de que la discusión del tema tecnológico se haya planchado, debido a la masividad; pero nada más distante que ello, el debate se debe dar de cara a la sociedad y con todos los actores que forman ésta.

La IA y la Robótica ya no pertenecen a un futuro lejano sino que se están convirtiendo en realidad con rapidez. Si bien lo observamos con cotidianeidad en el sector manufacturero, también se están comenzado a ver sus ventajas en otros ámbitos importantes de la vida humana.

El Dr. Gustavo Beliz fue uno de los pioneros en tratar estas cuestiones tecnológicas en la región y principalmente en nuestro país, un profesional que abrió el debate en torno a las nuevas tecnologías. Entre sus tantas ponencias, hace poco tiempo atrás, en la Pontificia Academia Vaticana lanzó una advertencia sobre los riesgos que emanan de la Inteligencia Artificial y la Robótica, expresando que todos, en especial dirigiéndose a los latinoamericanos, debemos ser conscientes de que existe un calentamiento global tecnológico sobre nosotros. Y agregó también que los avances tecnológicos co-existen con el hambre en nuestra región y una muestra acabada de ello es el ejemplo de que la mitad de los latinoamericanos tiene un Smartphone y de ese 50%, el 31% no le alcanza sus ingresos para vivir y un 16% de ese tercio pasa hambre, esto nos habla de “pobreza analógica y riqueza digital”.

A su vez, Beliz también resalta el abuso de la tecnología; puesto que esto provocaría inexorablemente un problema de salud pública, es por eso que reafirma que el abuso del celular sin dudas puede derivar en una enfermedad social. Y también señaló que la adicción tecnológica y las fake news representan en la actualidad problemas de salud pública, debido a que afectan la cohesión social, la calidad democrática y la productividad laboral. Otro ejemplo al que hace alusión es que Latinoamérica tiene los niveles más bajos de adhesión al sistema democrático, con una gran demanda de equidad, y además la región posee la inter-confianza interpersonal más baja del mundo con el 14%, y esto genera el famoso Panic Atakk en los latinoamericanos respecto a los cambios tecnológicos, que sin dudas, repetimos, hay que revertir con políticas publicas acordes a estos nuevos tiempos, quizás tratando de comprender y estudiando lo que este experto cree que es posible como ya ocurrió una vez en el mundo.

Para Beliz es hora de crear un Nuevo Contrato Social Tecnológico, que tenga como eje 3 elementos indispensables: La geopolítica de los robots, la tecno-gobernanza y la cognificación, pues al día de hoy existe un nivel muy alto de desconfianza entre los latinoamericanos respecto a estos cambios exponenciales, un ejemplo de ello es que 4 de cada 5 latinoamericanos creen como una creciente amenaza a las nuevas tecnologías.

Además es dable advertir y tener plenamente en cuenta que el Smartphone es una herramienta de conexión y trabajo, pero a su vez también es un arma de destrucción masiva y de obesidad tecnológica. Por último es necesario redefinir el contrato de propiedad en un mundo digital que incluya nuestros datos y la necesidad de que los algoritmos sean un derecho universal; siguiendo en estas líneas, según la Doctrina Social de la Iglesia, esa propiedad debe tener una función social, en otras palabras es darle “un alma a la tecnología”.

Sin dudas es hora de reinventar el trabajo, a través de nuevas formas de trabajo que se focalicen principalmente en habilidades blandas como ser: la Empatía, el trabajo en equipo y la inteligencia emocional; también es posible reinventar el trabajo con nuevas habilidades del sector civil, para no tener zombis tecnocráticos, sino servidores tecno-saphiens.

También reclamo un no a la manipulación y esclavitud digital, como lo expresa y se suma a ese pedido desde la Santa Sede, con una mirada ecuménica, el Papa Francisco en su encíclica “Laudato Si” en donde expresa el cuidado de la casa común. También en la Exhortación Apostólica Postsinodal “Christus Vivit” hace un llamado especialmente a los jóvenes para abordar el ambiente digital, celebrando sus avances a favor de la humanidad, pero a la vez resaltando sus defectos y más aún las consecuencias nefastas que aún son una materia pendiente.

Por último, es preciso tener presente, ante varios interrogantes que aún nos restan dilucidar y muchos más los que aun vendrán, que en el mundo contemporáneo se vive una cultura ampliamente digitalizada, afectando de manera muy profunda la noción del tiempo y del espacio, la percepción de uno mismo y de los demás con respecto al mundo o al entorno en que convivimos, el modo de aprender, de comunicar, de informarse y de relacionarse con los demás.

Una manera de acercarse a la realidad que suele privilegiar la imagen, en vez de la escucha y la lectura, y esto incide en el modo de aprender y en el desarrollo del sentido crítico.

Si el conocimiento puede crear problemas, no es a través de la ignorancia el camino para resolverlos, sino que será a través de la creatividad.

No hay tiempo que perder. La velocidad del cambio es de tal magnitud que profesiones y oficios útiles de repente parecen pre-históricos. Nuestro deber es estar preparados y crear las condiciones para conducir el cambio tecnológico hacia estados más inteligentes y economías más sólidas e inclusivas que creen trabajos sustentables. Porque con cada empleo que se pierde, una persona queda herida en su dignidad, y ninguna tarea cobra más sentido que remediarlo.

El momento es ahora, capital humano sobra, la Cuarta Revolución Industrial no espera, es una coproducción de todos, entender y comprender el tiempo en que vivimos, pero el éxito, repito, estará y será tal cuando le demos realmente a todo esto “un alma a la tecnología”.

Fuentes consultadas

ROBOTLUCION. El futuro del trabajo en la integración 4.0 – Autor: Dr. Gustavo Beliz. Editorial: Planeta. (2017).

EL AUGE DE LOS ROBOTS. – Autor: Martin Ford. Editorial: Paidós. (2016)

SALVESE QUIEN PUEDA. – Autor: Andrés Oppenheimer. Editorial: Debate. (2018).

LAUDATO SI. – Autor: Papa Francisco. Ediciones: Paulinas (2015).

CHRISTUS VIVIT. – Autor: Papa Francisco. Ediciones: Paulinas (2019).




Dr. Mario Ramón Duarte
Abogado (UCASAL)
Juez Administrativo de Faltas Sauce (Ctes.)
Especialista Derecho Faltas y Contravencional (UCSF)
Investigador y consultor seguridad
Miembro Dossier Geopolítico (CBA. ARG)
Colaborador CENEGRI (RJ. BRA.)
ESP. Ciberseguridad y ciberdefensa

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