10 marzo,
2023 by obsadmin
VIJAY PRASHAD, HISTORIADOR Y DIRECTOR
DEL INSTITUTO TRICONTINENTAL DE INVESTIGACIÓN SOCIAL
El mundo se encuentra actualmente al comienzo
de una nueva era en la que seremos testigos del fin del imperio global
estadounidense. El sistema neoliberal se está deteriorando bajo el peso de
numerosas contradicciones internas, injusticias históricas e inviabilidad
económica. Sin una alternativa mejor, el mundo se sumirá en un caos aún mayor.
Nuestros movimientos han reavivado la esperanza de que algo distinto a este
tormento social es posible...
Queridos
amigos y amigas
Saludos
desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
Este texto
titulado “Ocho contradicciones del «orden basado en reglas» imperialista
ha sido redactado por Kyeretwie Opoku (coordinador del Movimiento
Socialista de Ghana), Manuel Bertoldi (Patria Grande /Federación Rural para la
Producción y el Arraigo), Deby Veneziale (investigadora del Instituto
Tricontinental de Investigación Social) y yo mismo. El texto que tiene
importantes contribuciones de altos dirigentes políticos e intelectuales de
todo el mundo es una invitación al diálogo. Esperamos que lo lean, difundan y
debatan.
Estamos
entrando en una fase cualitativamente nueva de la historia mundial. En los años
transcurridos desde la Gran Crisis Financiera de 2008 han surgido cambios
globales significativos. Esto se manifiesta en una nueva fase del imperialismo
y en cambios en las particularidades de ocho contradicciones.
1. La
contradicción entre un imperialismo moribundo y un socialismo emergente y
exitoso liderado por China.
Esta
contradicción se ha intensificado debido al ascenso pacífico del socialismo con
características chinas. Por primera vez en 500 años, las potencias
imperialistas atlánticas se enfrentan a una gran potencia económica no blanca
que puede competir con ellas. Esto quedó claro en 2013, cuando el PIB de China
en paridad de poder adquisitivo (PPA) superó al de Estados Unidos. China lo
logró en un periodo mucho más corto que Occidente, con una población mucho
mayor y sin colonias, esclavización de otros ni conquistas militares. Mientras
China defiende unas relaciones pacíficas, Estados Unidos se ha vuelto cada vez
más belicoso.
Estados
Unidos ha liderado el campo imperialista desde la Segunda Guerra Mundial.
Después de Ángela Merkel y con el advenimiento de la operación militar en
Ucrania, EE. UU. subordinó estratégicamente a sectores dominantes de la
burguesía europea y japonesa. El resultado ha sido el debilitamiento de las
contradicciones intraimperialistas. Estados Unidos primero permitió y luego
exigió que tanto Japón (la tercera mayor economía del mundo) como Alemania (la
cuarta mayor economía) —dos potencias fascistas durante la Segunda Guerra
Mundial— aumentaron enormemente su gasto militar.
El resultado
ha sido el fin de la relación económica de Europa con Rusia, daños para la
economía europea y beneficios económicos y políticos para EE. UU. A pesar de la
capitulación de la mayor parte de la élite política europea a la plena
subordinación estadounidense, algunos grandes sectores del capital alemán
seguirán dependiendo en gran medida del comercio con China, mucho más que de
sus homólogos estadounidenses. Sin embargo, las presiones estadounidenses
continuarán con el objeto de disminuir los lazos económicos de Europa con
China.
Y lo que es
más importante, China y el campo socialista se enfrentan ahora a una entidad
aún más peligrosa: la estructura consolidada de la “Tríada” (Estados Unidos,
Europa y Japón). La creciente descomposición social interna de EE. UU. no debe
ocultar la unidad casi absoluta de su élite política en términos de política
exterior. Estamos siendo testigos de cómo la burguesía antepone sus intereses
políticos y militares a sus intereses económicos a corto plazo.
El centro de
la economía mundial se está desplazando: Rusia y el Sur Global (incluida China)
representan ahora el 65% del PIB mundial (medido en PPA). Desde 1950 hasta la
actualidad, la cuota de Estados Unidos en el PIB mundial (en PPA) ha caído del
27% al 15%. El crecimiento del PIB de Estados Unidos también ha ido
disminuyendo durante más de cinco décadas y ahora se ha reducido a sólo
alrededor del 2% anual. EEUU no tiene grandes mercados nuevos en los que
expandirse. Occidente sufre una crisis generalizada del capitalismo, así como
las consecuencias de la tendencia a largo plazo a la reducción de la tasa de
ganancias.
2. La
contradicción entre las clases dominantes de la estrecha franja de países
imperialistas del G7 y la élite política y económica de los países capitalistas
del Sur Global.
Esta
relación ha experimentado un cambio importante desde la década de 1990 con el
apogeo del poder unilateral y la arrogancia de Estados Unidos. En la
actualidad, la alianza entre el G7 y las élites del Sur Global se resquebraja
cada vez más. (Mukesh Ambani y Gautam Adani, los mayores multimillonarios de la
India, necesitan petróleo y carbón de Rusia).
El gobierno
de extrema derecha dirigido por Modi representa a la burguesía monopolista de
la India. Así, el ministro de Relaciones Exteriores indio hace ahora
declaraciones ocasionales contra la hegemonía estadounidense en finanzas,
sanciones y otras áreas. Occidente no tiene la capacidad económica y política
para proporcionar lo que necesitan las élites del poder en India, Arabia
Saudita y Turquía. Esta contradicción, sin embargo, no se ha agudizado hasta el
punto que pueda ser el punto focal de otras contradicciones, a diferencia de la
contradicción entre la China socialista y el bloque del G7 liderado por Estados
Unidos.
3. La
contradicción entre la amplia clase trabajadora urbana y rural y sectores de la
baja pequeña burguesía (conocidos colectivamente como clases populares) del Sur Global versus la élite imperialista liderada por Estados Unidos.
Esta
contradicción se está agudizando poco a poco. Occidente tiene una gran ventaja
con el poder blando en el Sur Global entre todas las clases. Sin embargo, por
primera vez en décadas, los jóvenes africanos han salido a apoyar la expulsión
de las tropas francesas en Malí y Burkina Faso, en África Occidental.
Por primera
vez, las clases populares de Colombia fueron capaces de elegir un nuevo
gobierno que rechazaba el estatus del país como puesto de avanzada vasallo de
las fuerzas militares y la inteligencia estadounidenses. Las mujeres de la
clase trabajadora están al frente de muchas batallas críticas tanto de su clase
como de la sociedad en general.
Las y los
jóvenes se levantan contra los crímenes medioambientales del capitalismo. Un
número cada vez mayor de la clase trabajadora identifica sus luchas por la paz,
el desarrollo y la justicia como explícitamente antiimperialistas. Ahora son capaces
de ver a través de las mentiras de la ideología estadounidense de los «derechos
humanos», la destrucción del medio ambiente por las empresas energéticas y
mineras occidentales y la violencia de la guerra híbrida y las sanciones
estadounidenses.
4. La
contradicción entre el capital financiero avanzado rentista y las necesidades
de las clases populares, e incluso de algunos sectores del capital en los
países no socialistas, respecto a la organización de las necesidades de las
sociedades en materia de inversión en la industria, la agricultura sostenible
desde el punto de vista medioambiental, el empleo y el desarrollo.
Esta
contradicción es el resultado de la disminución de la tasa de ganancia y de la
dificultad del capital para aumentar la tasa de explotación de la clase
trabajadora hasta un nivel suficiente capaz de financiar las crecientes
necesidades de inversión y seguir siendo competitivo. Fuera del campo
socialista, en casi todos los países capitalistas avanzados y en la mayor parte
del Sur Global – con algunas excepciones, especialmente en Asia- existe una
crisis de inversión.
Han surgido
nuevos tipos de empresas que incluyen fondos de cobertura como Bridgewater
Associates y empresas de capital riesgo como BlackRock. Los «mercados privados»
controlaban activos por valor de 9,8 billones de dólares en 2022. Los
derivados, una forma de capital ficticio y especulativo, tienen ahora un valor
de «mercado» de 18,3 billones de dólares, con un valor teórico de 632 billones,
este valor es cinco veces superior al PIB real total del mundo.
Ha surgido
una nueva clase de monopolios basados en la tecnología de la información, entre
los que se incluyen Google, Facebook/Meta y Amazon – todos bajo el control
total de EE. UU – para atraer rentas monopolísticas. Los monopolios digitales
estadounidenses, bajo la supervisión directa de las agencias de inteligencia
estadounidense controlan la arquitectura de la información de todo el mundo,
fuera de unos pocos países socialistas y nacionalistas. Estos monopolios son la
base de la rápida expansión del poder blando estadounidense en los últimos 20
años. El complejo militar-industrial, los mercaderes de la muerte, también
atraen cada vez más inversiones.
Esta fase
intensificada de acumulación rentista especulativa y monopolista del capital
está profundizando las inversiones sociales necesarias. Sudáfrica y Brasil han
visto niveles dramáticos de desindustrialización bajo el neoliberalismo.
Incluso los países imperialistas avanzados han ignorado sus propias
infraestructuras, como la red eléctrica, puentes y ferrocarriles. La élite
mundial ha urdido una huelga de impuestos proporcionando enormes reducciones en
los tipos impositivos y en los impuestos, así como paraísos fiscales legales
tanto para capitalistas individuales como para sus corporaciones, con el fin de
aumentar su cuota de plusvalía.
La evasión
fiscal del capital y la privatización de amplias franjas del sector público han
diezmado la disponibilidad de servicios públicos básicos como la educación, la
salud y el transporte para miles de millones de personas. El sistema ha
permitido al capital occidental manipular y obtener elevados ingresos con el
aumento de los intereses de la crisis de una deuda «fabricada» a la que se
enfrenta el Sur Global. En su nivel más alto, los especuladores de fondos de
cobertura como George Soros destruyen las finanzas de países enteros con su
especulación.
El impacto
sobre la clase trabajadora es grave, ya que su trabajo se ha vuelto cada vez
más precario y el desempleo permanente está destruyendo a grandes sectores de
la juventud mundial. Una parte creciente de la población es superflua en este
fase del capitalismo. Abundan la desigualdad social, la miseria y la desesperación.
5. La
contradicción entre las clases populares del Sur Global y sus élites políticas
y económicas nacionales.
Esto se
manifiesta de forma muy diferente según el país y la región. En los países
socialistas y progresistas, las contradicciones entre el pueblo se resuelven de
formas pacíficas y variadas. Sin embargo, en varios países del Sur Global en
los que la élite capitalista ha estado totalmente en connivencia con el capital
occidental, la riqueza está en manos de un pequeño porcentaje de la población. La
miseria es generalizada entre los más pobres y el modelo de desarrollo
capitalista no sirve a los intereses de la mayoría.
Debido a la
historia del neocolonialismo y al poder blando occidental, existe un consenso
de clase media decididamente prooccidental en la mayoría de los países grandes
del Sur Global. Esta hegemonía de clase de la burguesía local y del estrato
superior de la pequeña burguesía se utiliza para bloquear el acceso al poder y
la influencia de las clases populares (que constituyen la mayoría de la
población).
6. La
contradicción entre el imperialismo dirigido por EE. UU. y las naciones que
defienden firmemente la soberanía nacional.
Estas
naciones se dividen en cuatro categorías principales: países socialistas,
países progresistas, otros países que rechazan el control estadounidense y el
caso especial de Rusia. Estados Unidos ha creado esta contradicción antagónica
a través de métodos de guerra híbrida como asesinatos, invasiones, agresiones
militares dirigidas por la OTAN, sanciones, lawfare, guerra comercial y una
guerra de propaganda ahora incesante basada en mentiras descaradas.
Rusia se
encuentra en una categoría especial, ya que sufrió más de 25 millones de
muertes a manos de los invasores fascistas europeos cuando era un país socialista.
En la actualidad, Rusia —que cuenta sobre todo con inmensos recursos naturales—
vuelve a ser un objetivo de aniquilación total como Estado por parte de la
OTAN.
Algunos
elementos de su pasado socialista siguen presentes en el país, y persiste un
alto grado de patriotismo. El objetivo de Estados Unidos es terminar lo que
empezó en 1992: como mínimo, destruir permanentemente la capacidad militar
nuclear de Rusia e instalar un régimen títere en Moscú para desmembrar Rusia a
largo plazo y sustituirla por muchos Estados vasallos de Occidente más pequeños
y permanentemente debilitados.
7.
La contradicción entre los millones de trabajadorxs pobres excluidos del Norte
Global frente a la burguesía que domina estos países.
Estos
trabajadorxs están mostrando algunos signos de rebelión contra sus condiciones
económicas y sociales. Sin embargo, la burguesía imperialista está jugando la
carta de la supremacía blanca para impedir una mayor unidad de lxs trabajadorxs
de estos países. En este momento, lxs trabajadorxs no son capaces de evitar
caer presa de la propaganda racista de guerra. El número de personas presentes
en actos públicos contra el imperialismo ha disminuido vertiginosamente en los
últimos treinta años.
8. La
contradicción entre el capitalismo occidental y el planeta y la vida humana.
El camino
inexorable de este sistema es destruir el planeta y la vida humana, amenazar
con la aniquilación nuclear y trabajar en contra de la necesidad de la
humanidad de recuperar colectivamente el aire, el agua y la tierra del planeta
y detener la locura militar nuclear de Estados Unidos. El capitalismo rechaza
la planificación y la paz. El Sur Global (incluida China) puede ayudar al mundo
a construir y ampliar una «zona de paz» y comprometerse a vivir en armonía con
la naturaleza.
Con estos
cambios en el panorama político, asistimos al surgimiento de un frente informal
contra el sistema imperialista dominado por Estados Unidos. Este frente está
constituido por la convergencia de:
- El sentimiento popular de que este sistema
violento es el principal enemigo de los pueblos del mundo.
- Los deseos populares de un mundo más justo,
pacífico e igualitario. La lucha de los gobiernos y fuerzas políticas
socialistas o nacionalistas por su soberanía.
- Los deseos de otros países del Sur Global de
reducir su dependencia de este sistema.
- Las principales fuerzas contra el sistema
imperialista dominado por Estados Unidos son los pueblos del mundo y los
gobiernos socialistas y nacionalistas. Sin embargo, debe haber espacio
para los gobiernos integradores que deseen reducir su dependencia del
sistema imperialista.
El mundo se
encuentra actualmente al comienzo de una nueva era en la que seremos testigos
del fin del imperio global estadounidense. El sistema neoliberal se está
deteriorando bajo el peso de numerosas contradicciones internas, injusticias
históricas e inviabilidad económica. Sin una alternativa mejor, el mundo se
sumirá en un caos aún mayor. Nuestros movimientos han reavivado la esperanza de
que algo distinto a este tormento social es posible.
Esperamos
que el análisis de las Ocho contradicciones en el «orden basado en reglas»
imperialista estimule el debate y la discusión y nos ayude en nuestra amplia
batalla de ideas contra las filosofías sociales tóxicas que pretenden asfixiar
el pensamiento racional de nuestro mundo.
Cordialmente,
Vijay
Fuente: https://observatoriocrisis.com/2023/03/10/ocho-contradicciones-del-orden-basado-en-reglas-imperialista/