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viernes, 24 de octubre de 2025

INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD MUNDIAL

(24 d octubre de 2025)

Por Miguel Aragón

 

1 - El tránsito del feudalismo al capitalismo fue un periodo muy largo, desde antes de la revolución de Cromwell (1650) hasta aproximadamente las luchas anticoloniales durante el siglo XX.

Durante ese largo período de transición, la lucha de la burguesía pasó por etapas de avances y de retrocesos, pero a la larga, la burguesía tenía que triunfar sobre la aristocracia feudal.

2.- Con mayor razón, el tránsito del capitalismo al socialismo, será un periodo mucho más largo, desde 1917 en adelante, tal vez se prolongue por 200 o 300 años Tenemos que desechar las ilusiones de un triunfo en solamente 25 o 50 años.

Eso es idealismo.

Hasta el presente, solamente han transcurrido 108 años.

Para la historia de la humanidad, 108 años es un periodo muy breve.

En estos 108 años el proletariado en el mundo ha tenido avances y retrocesos, pero estamos seguros que necesariamente vencerá.

3.- El acontecimiento histórico más importante del siglo XX (e incluso de toda la historia de la humanidad) ha sido el inicio de la construcción del socialismo en la URSS. En ningún otro momento de la historia la humanidad tuvo avances tan trascendentales.

La implosión de la URSS el año 1991, no ha sido una derrota del socialismo, simplemente ha sido un revés temporal en la larga lucha por la emancipación de los trabajadores.

4.- La revolución del proletariado es una revolución mundial única.  Las revoluciones en China, Vietnam, Corea y Cuba, son continuación de la revolución iniciada el año 1917. Esas revoluciones continúan su camino.

En un futuro próximo, el triunfo de la revolución proletaria en Perú y en América, será continuación de la revolución de octubre.

5.- Entre 1991 y 2001, al imponerse temporalmente un mundo unipolar con EEUU como mando supremo, parecía que el proletariado en el poder había sido derrotado, pero esa solo fue una apariencia.

Comenzando el presente siglo, el proletariado en el poder en varios países, nuevamente está asumiendo la dirección de la humanidad, y tácticamente está forzando la formación del mundo multipolar para contrarrestar el hegemonismo norteamericano.

6.- La formación de la OCS y de los BRICS son asociaciones heterogéneas, en la cual participan los gobiernos y los pueblos de varios países, para desarrollar una lucha anti- hegemonista.

El proletariado chino está aplicando una táctica similar a la utilizada en el frente único antijaponés y el frente único antifascista, durante la Segunda Guerra Mundial. Unir a todas las fuerzas susceptibles de ser unidas para aislar y golpear al enemigo principal.

Actualmente el proletariado está golpeando al capitalismo monopolista en decadencia, donde más le duele, en el aspecto económico y en la dirección de la renovación técnica y científica, transformando radicalmente las fuerzas productivas.

La técnica y la ciencia son la base de la batalla cultural en todos los campos del conocimiento.

En esta batalla, el materialismo histórico tiene todas las de ganar, porque busca la verdad en los hechos.

En la presente década (2020-2030) el Sur Global necesariamente superará al norte en decadencia, y Los Vientos del Este prevalecerán sobre los vientos del Oeste

La conmemoración del Centenario del Libro La Escena Contemporánea, tal como se planteó desde un inicio, tiene tres objetivos concretos:

1.- Estudiar la realidad mundial en el año 1925;

2.- Estudiar la realidad mundial en el año 1945 (el Día de la Victoria)

3.- Estudiar la realidad mundial en el año 2025.

sábado, 20 de enero de 2024

DAVOS Y LA ECONOMÍA MUNDIAL QUE SE DERRITE

 


Por Michael Roberts

 

La reunión anual de la élite mundial rica llamada Foro Económico Mundial (FEM ) está en marcha nuevamente en la lujosa estación de esquí de Davos, Suiza. Miles de personas asistirán y muchos de los "grandes y buenos" líderes políticos y corporativos han llegado en sus aviones privados con un enorme séquito. 

Michael Roberts Blog 16 ENE 24

Entre los oradores se encuentran el primer ministro de China, Li Qiang, la jefa de la UE, Ursula von de Leyen, Zelensky de Ucrania y muchos líderes empresariales de alto nivel.

El WEF (FEM) tiene como objetivo discutir los desafíos que enfrenta la humanidad en 2024 y en adelante. Estos desafíos, sin embargo, se ven principalmente desde el punto de vista del capital global y cualquier solución política propuesta está impulsada por el objetivo de sostener el orden capitalista mundial.

Esto se revela en el Informe anual de riesgos globales del FEM, que realiza una encuesta entre los participantes de Davos. El informe “explora algunos de los riesgos más graves que podemos enfrentar durante la próxima década, en un contexto de rápidos cambios tecnológicos, incertidumbre económica, calentamiento del planeta y conflictos. A medida que la cooperación se ve sometida a presión, las economías y sociedades debilitadas pueden necesitar sólo el más mínimo shock para superar el punto de inflexión de la resiliencia”.

En cuanto a la economía mundial, el informe muestra preocupación. Entre los diez principales "riesgos" para los encuestados en 2024 se encontraba la crisis del costo de vida y el estancamiento económico. El informe del Foro Económico Mundial dice: “Aunque por ahora parece prevalecer un “aterrizaje más suave”, las perspectivas a corto plazo siguen siendo muy inciertas. Hay múltiples fuentes de continuas presiones sobre los precios por el lado de la oferta que se avecinan durante los próximos dos años, desde las condiciones de El Niño hasta la posible escalada de conflictos vivos. Y si las tasas de interés se mantienen relativamente altas por más tiempo, las pequeñas y medianas empresas y los países muy endeudados estarán particularmente expuestos a problemas de deuda”.

El informe califica esta situación de "incierta", pero lo que es seguro es que el llamado "aterrizaje suave", es decir, una expansión económica constante sin una crisis, se limita a la economía estadounidense, no a otros lugares, al menos entre las principales economías capitalistas avanzadas. 

Incluso las perspectivas de la economía estadounidense no son nada del otro mundo, a pesar de los comentarios optimistas de muchas fuentes estadounidenses.  "Una recesión en el próximo año parece menos probable de lo que parecía a principios de 2023, ya que las tasas de interés tienen una tendencia a la baja, los precios de la gasolina han bajado respecto al año pasado y los ingresos están creciendo más rápido que la inflación", dijo Bill Adams, economista jefe de Banco Comerica. Pero admitió que, en promedio, los economistas “esperan que la economía estadounidense crezca sólo un 1% en 2024, aproximadamente la mitad de su tasa normal a largo plazo, y una desaceleración significativa respecto del 2,6% estimado en 2023”.   Así que, en el mejor de los casos, no habrá recesión, sino virtual estancamiento en 2024.  “Esto es menos una recesión y más una parada del crecimiento”, dijo Rajeev Dhawan, economista de la Universidad Estatal de Georgia.

En el resto de las economías del G7, las cosas pintan peor. La economía alemana cayó un 0,3% en 2023 y bien podría hundirse aún más este año, ya que la industria manufacturera de Alemania se contrajo a una tasa interanual del 6-7%. Tanto la economía francesa como la británica se volvieron negativas en el último trimestre de 2023. Lo mismo ocurre con Canadá y Japón, mientras que Italia está estancada. Y hay varias otras economías capitalistas avanzadas que ya están en recesión: Países Bajos, Suecia, Austria y Noruega. En las llamadas economías emergentes, muchas se han desacelerado considerablemente desde cualquier estallido de recuperación en 2022 después del final de la crisis pandémica de 2020. 

Las tasas de inflación están cayendo desde sus máximos de 2022 a medida que los bloqueos de la oferta y la debilidad del sector manufacturero se recuperan un poco después de que la pandemia mantuviera bajos la oferta y el comercio internacional.  Los precios de los alimentos y la energía han caído drásticamente en 2023, pero el daño ya está hecho. En promedio, los precios para la mayoría de las personas en el mundo capitalista avanzado han aumentado un 20% desde el final de la pandemia (y siguen aumentando). Es incluso peor para muchos países pobres y en muchas economías de ingresos medios como Argentina (150%) y Turquía (50%). Como resultado, los ingresos reales de los hogares promedio han caído desde 2019, en efecto, la mayor caída en los niveles de vida en décadas. Además, la inflación podría comenzar a aumentar nuevamente a medida que los recientes ataques a la navegación en el Mar Rojo y la destrucción de Gaza y sus dos millones de habitantes por parte de Israel comiencen a extenderse por todo el Medio Oriente rico en energía.

El Banco Mundial lo resume en su último informe . Puede que no haya recesión en Estados Unidos, pero “la economía mundial va camino de su peor media década de crecimiento en 30 años”

Detrás de esta desaceleración, el Banco Mundial identifica la desaceleración de la inversión productiva de las principales economías en empleos e ingresos que crean valor

Los marxistas agregarían que detrás de esa desaceleración de la inversión está el bajo nivel histórico de rentabilidad del capital global (excluyendo a la pequeña minoría de gigantes tecnológicos y energéticos).

El Banco Mundial espera que el crecimiento del PIB de la economía mundial crezca sólo un 2,4 por ciento en 2024, frente al 2,6 por ciento del año pasado (y eso incluye a India, China, Indonesia, etc., que crecerán entre un 5 y un 6 por ciento). Este sería el tercer año consecutivo en el que el crecimiento resultaría más débil que los 12 meses anteriores. “Sin una corrección importante del rumbo, la década de 2020 pasará a la historia como una década de oportunidades desperdiciadas”, dijo Indermit Gill, economista jefe y vicepresidente senior del Banco Mundial.  

Se esperaba que el crecimiento del comercio mundial en 2024 fuera solo la mitad del promedio de la década anterior a la pandemia. El comercio mundial de bienes se contrajo en 2023, lo que marcó la primera caída anual fuera de las recesiones globales en los últimos 20 años. Se proyecta que la recuperación del comercio mundial en 2021-24 será la más débil después de una recesión global en el último medio siglo. 

Se esperaba que las economías avanzadas registraran un crecimiento de sólo el 1,2 por ciento, frente al 1,5 por ciento en 2023. Muchas economías en desarrollo siguen paralizadas por “más de medio billón de dólares de sobreendeudamiento ” y la reducción del 'espacio fiscal' (es decir, la capacidad de los gobiernos para gastar en necesidades sociales). La inseguridad alimentaria aumentó en 2022 y se mantuvo alta en 2023.

El informe del FEM señala el peligro para el capitalismo de lo que llama "polarización social", en otras palabras, crecientes divisiones entre ricos y pobres causadas por el estancamiento económico que conduce a la pérdida de apoyo a los partidos existentes del capital y sus instituciones políticas. 

El informe no menciona el alcance de la desigualdad social en el mundo en 2024. Pero cada año en Davos, Oxfam presenta su informe "alternativo" sobre el estado de la desigualdad mundial.   Es una condena asombrosa del fracaso del orden capitalista para satisfacer las necesidades sociales de la gran mayoría de la humanidad. En su informe de este año, titulado La supervivencia de los más ricos,

Oxfam señala que la riqueza extrema y la pobreza extrema han aumentado simultáneamente por primera vez en 25 años.  “Mientras la gente corriente hace sacrificios diarios en bienes esenciales como los alimentos, los súper ricos han superado incluso sus sueños más descabellados. Apenas dos años después, esta década se perfila como la mejor hasta ahora para los multimillonarios: un rugiente auge de los años 20 para los más ricos del mundo”, afirmó Gabriela Bucher, directora ejecutiva de Oxfam Internacional.

Durante los años de pandemia y crisis del costo de vida desde 2020, 26 billones de dólares (63 por ciento) de toda la nueva riqueza fueron capturados por el 1 por ciento más rico, mientras que 16 billones de dólares (37 por ciento) fueron al resto del mundo en conjunto. Un multimillonario ganó aproximadamente 1,7 millones de dólares por cada dólar de nueva riqueza global obtenida por una persona del 90 por ciento inferior.

¡Las fortunas de los multimillonarios han aumentado en 2.700 millones de dólares al día! Esto se suma a una década de avances históricos: el número y la riqueza de los multimillonarios se han duplicado en los últimos diez años.

Al mismo tiempo, al menos 1.700 millones de trabajadores viven ahora en países donde la inflación supera los salarios, y más de 820 millones de personas (aproximadamente una de cada diez personas en la Tierra) pasan hambre. Las mujeres y las niñas a menudo comen menos y son las últimas y constituyen casi el 60 por ciento de la población hambrienta del mundo. Oxfam cita al Banco Mundial diciendo: "probablemente estemos viendo el mayor aumento de la desigualdad y la pobreza global desde la Segunda Guerra Mundial".

Países enteros se enfrentan a la quiebra, y los países más pobres gastan ahora cuatro veces más en pagar deudas a acreedores ricos que en atención sanitaria. Tres cuartas partes de los gobiernos del mundo están planeando recortes del gasto del sector público impulsados ??por la austeridad (incluidos los de atención sanitaria y educación) de 7,8 billones de dólares durante los próximos cinco años. 

Como de costumbre, el WEF en su informe no ofrece soluciones políticas para revertir o incluso frenar este grotesco nivel de desigualdad –ni siquiera un impuesto a la riqueza. En cambio, el principal problema de riesgo para los encuestados por el FEM es el "clima extremo". Las consecuencias económicas del calentamiento global y el cambio climático son lo que preocupa a los líderes empresariales y gubernamentales en Davos. Significa daños a las empresas y a la infraestructura, y tener que lidiar con millones de personas obligadas a abandonar sus hogares y migrar. 

Sin embargo, como demostró la cumbre climática COP28, las corporaciones y los gobiernos no están cumpliendo con los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero necesarios para evitar temperaturas extremas, inundaciones y sequías. Como lo señala el informe del WEF: “Muchas economías seguirán en gran medida sin estar preparadas para impactos “no lineales”: la activación de un nexo de varios riesgos socio ambientales relacionados tiene el potencial de acelerar el cambio climático, a través de la liberación de emisiones de carbono, y amplificar impactos relacionados, que amenazan a las poblaciones vulnerables al clima. La capacidad colectiva de las sociedades para adaptarse podría verse abrumada, considerando la magnitud de los impactos potenciales y los requisitos de inversión en infraestructura, dejando a algunas comunidades y países incapaces de absorber los efectos agudos y crónicos del rápido cambio climático”. El capital no puede hacer frente.

El mundo experimentó su año más caluroso en 2023, con “récords climáticos cayendo como fichas de dominó” cuando la temperatura promedio global alcanzó casi 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, según la agencia europea de observación de la Tierra Copernicus. Las temperaturas globales promedio durante 2023 fueron más altas que en cualquier otro momento de los últimos 100.000 años. 

De hecho, si la élite de Davos mirara debajo de la nieve en su resort de lujo, encontraría que la capa total de nieve en Suiza ha caído casi 8 puntos porcentuales al comparar los promedios de tres años que abarcan las temporadas 2002-03 a 2004-05 con la temporada 2020-05. 21 a 2022-23 temporadas. Según un estudio publicado en Nature el año pasado, el número de días de nieve en los Alpes ha disminuido más en los últimos 20 años que en los 600 anteriores. El esquí invernal en Davos está en problemas.

Los científicos han advertido que los fenómenos meteorológicos extremos se volverán más frecuentes e intensos a medida que continúe el calentamiento global y que se deben tomar medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en casi un 45 por ciento para 2030 para limitar el calentamiento a 1,5 °C. Ahora va camino de alcanzar casi los 3°C. Pero los participantes del FEM no ofrecen soluciones a este creciente desastre excepto repetir el llamado de la COP28 para “una transición lejos de los combustibles fósiles” y para más energías renovables y cooperación global. No se menciona la adquisición de las empresas de combustibles fósiles ni la planificación global para ayudar a los países pobres con sus desastres ambientales. En cambio, las empresas de combustibles fósiles están presentes en Davos para garantizar que todo siga como siempre.

Había otras dos cuestiones que preocupaban a los participantes del FEM: la inteligencia artificial y el peligro de que pudiera surgir "información errónea generalizada" de las máquinas de IA generativa no controladas; y el creciente número de conflictos armados interestatales en el mundo. 

El capital global está preocupado por el daño al comercio, la inversión debido a las rivalidades geopolíticas y la desilusión social causada por la "desinformación" sobre la desigualdad y el crecimiento económico.  Pero los participantes están menos preocupados por la pérdida de empleos a causa de la IA para sectores de trabajadores o por la horrenda pérdida de vidas y miembros debido a la guerra entre Rusia y Ucrania o la destrucción israelí de Gaza; o los millones de personas hambrientas y desplazadas en la guerra civil en el Sudán; o el bombardeo de ciudades y personas en Yemen. Pero, por supuesto, les preocupa que las tensiones sobre Taiwán se conviertan en un conflicto militar directo entre China y Estados Unidos, lo que amenazaría todo el orden mundial.

¿Qué concluyó el Informe de Riesgos del FEM a partir de su encuesta a los participantes de Davos? “Al entrar en 2024, destacamos una perspectiva predominantemente negativa para el mundo durante los próximos dos años que se espera que empeore durante la próxima década. … La perspectiva es marcadamente más negativa en el horizonte temporal de 10 años, y casi dos tercios de los encuestados esperan una perspectiva tormentosa o turbulenta”.

No es bueno para el capital y peor aún para los trabajadores

Fuente: https://infoposta.com.ar/notas/13314/davos-y-la-econom%C3%83%C2%ADa-mundial-que-se-derrite/

 

domingo, 12 de marzo de 2023

OCHO CONTRADICCIONES DEL “ORDEN BASADO EN REGLAS” IMPERIALISTA

10 marzo, 2023 by obsadmin

VIJAY PRASHAD, HISTORIADOR Y DIRECTOR DEL INSTITUTO TRICONTINENTAL DE INVESTIGACIÓN SOCIAL

El mundo se encuentra actualmente al comienzo de una nueva era en la que seremos testigos del fin del imperio global estadounidense. El sistema neoliberal se está deteriorando bajo el peso de numerosas contradicciones internas, injusticias históricas e inviabilidad económica. Sin una alternativa mejor, el mundo se sumirá en un caos aún mayor. Nuestros movimientos han reavivado la esperanza de que algo distinto a este tormento social es posible...

Queridos amigos y amigas

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Este texto titulado Ocho contradicciones del «orden basado en reglas» imperialista ha sido redactado por Kyeretwie Opoku (coordinador del Movimiento Socialista de Ghana), Manuel Bertoldi (Patria Grande /Federación Rural para la Producción y el Arraigo), Deby Veneziale (investigadora del Instituto Tricontinental de Investigación Social) y yo mismo. El texto que tiene importantes contribuciones de altos dirigentes políticos e intelectuales de todo el mundo es una invitación al diálogo. Esperamos que lo lean, difundan y debatan.

Estamos entrando en una fase cualitativamente nueva de la historia mundial. En los años transcurridos desde la Gran Crisis Financiera de 2008 han surgido cambios globales significativos. Esto se manifiesta en una nueva fase del imperialismo y en cambios en las particularidades de ocho contradicciones.

1. La contradicción entre un imperialismo moribundo y un socialismo emergente y exitoso liderado por China.

Esta contradicción se ha intensificado debido al ascenso pacífico del socialismo con características chinas. Por primera vez en 500 años, las potencias imperialistas atlánticas se enfrentan a una gran potencia económica no blanca que puede competir con ellas. Esto quedó claro en 2013, cuando el PIB de China en paridad de poder adquisitivo (PPA) superó al de Estados Unidos. China lo logró en un periodo mucho más corto que Occidente, con una población mucho mayor y sin colonias, esclavización de otros ni conquistas militares. Mientras China defiende unas relaciones pacíficas, Estados Unidos se ha vuelto cada vez más belicoso.

Estados Unidos ha liderado el campo imperialista desde la Segunda Guerra Mundial. Después de Ángela Merkel y con el advenimiento de la operación militar en Ucrania, EE. UU. subordinó estratégicamente a sectores dominantes de la burguesía europea y japonesa. El resultado ha sido el debilitamiento de las contradicciones intraimperialistas. Estados Unidos primero permitió y luego exigió que tanto Japón (la tercera mayor economía del mundo) como Alemania (la cuarta mayor economía) —dos potencias fascistas durante la Segunda Guerra Mundial— aumentaron enormemente su gasto militar.

El resultado ha sido el fin de la relación económica de Europa con Rusia, daños para la economía europea y beneficios económicos y políticos para EE. UU. A pesar de la capitulación de la mayor parte de la élite política europea a la plena subordinación estadounidense, algunos grandes sectores del capital alemán seguirán dependiendo en gran medida del comercio con China, mucho más que de sus homólogos estadounidenses. Sin embargo, las presiones estadounidenses continuarán con el objeto de disminuir los lazos económicos de Europa con China.

Y lo que es más importante, China y el campo socialista se enfrentan ahora a una entidad aún más peligrosa: la estructura consolidada de la “Tríada” (Estados Unidos, Europa y Japón). La creciente descomposición social interna de EE. UU. no debe ocultar la unidad casi absoluta de su élite política en términos de política exterior. Estamos siendo testigos de cómo la burguesía antepone sus intereses políticos y militares a sus intereses económicos a corto plazo.

El centro de la economía mundial se está desplazando: Rusia y el Sur Global (incluida China) representan ahora el 65% del PIB mundial (medido en PPA). Desde 1950 hasta la actualidad, la cuota de Estados Unidos en el PIB mundial (en PPA) ha caído del 27% al 15%. El crecimiento del PIB de Estados Unidos también ha ido disminuyendo durante más de cinco décadas y ahora se ha reducido a sólo alrededor del 2% anual. EEUU no tiene grandes mercados nuevos en los que expandirse. Occidente sufre una crisis generalizada del capitalismo, así como las consecuencias de la tendencia a largo plazo a la reducción de la tasa de ganancias.

2. La contradicción entre las clases dominantes de la estrecha franja de países imperialistas del G7 y la élite política y económica de los países capitalistas del Sur Global.

Esta relación ha experimentado un cambio importante desde la década de 1990 con el apogeo del poder unilateral y la arrogancia de Estados Unidos. En la actualidad, la alianza entre el G7 y las élites del Sur Global se resquebraja cada vez más. (Mukesh Ambani y Gautam Adani, los mayores multimillonarios de la India, necesitan petróleo y carbón de Rusia).

El gobierno de extrema derecha dirigido por Modi representa a la burguesía monopolista de la India. Así, el ministro de Relaciones Exteriores indio hace ahora declaraciones ocasionales contra la hegemonía estadounidense en finanzas, sanciones y otras áreas. Occidente no tiene la capacidad económica y política para proporcionar lo que necesitan las élites del poder en India, Arabia Saudita y Turquía. Esta contradicción, sin embargo, no se ha agudizado hasta el punto que pueda ser el punto focal de otras contradicciones, a diferencia de la contradicción entre la China socialista y el bloque del G7 liderado por Estados Unidos.

3. La contradicción entre la amplia clase trabajadora urbana y rural y sectores de la baja pequeña burguesía (conocidos colectivamente como clases populares) del Sur Global versus la élite imperialista liderada por Estados Unidos.

Esta contradicción se está agudizando poco a poco. Occidente tiene una gran ventaja con el poder blando en el Sur Global entre todas las clases. Sin embargo, por primera vez en décadas, los jóvenes africanos han salido a apoyar la expulsión de las tropas francesas en Malí y Burkina Faso, en África Occidental.

Por primera vez, las clases populares de Colombia fueron capaces de elegir un nuevo gobierno que rechazaba el estatus del país como puesto de avanzada vasallo de las fuerzas militares y la inteligencia estadounidenses. Las mujeres de la clase trabajadora están al frente de muchas batallas críticas tanto de su clase como de la sociedad en general.

Las y los jóvenes se levantan contra los crímenes medioambientales del capitalismo. Un número cada vez mayor de la clase trabajadora identifica sus luchas por la paz, el desarrollo y la justicia como explícitamente antiimperialistas. Ahora son capaces de ver a través de las mentiras de la ideología estadounidense de los «derechos humanos», la destrucción del medio ambiente por las empresas energéticas y mineras occidentales y la violencia de la guerra híbrida y las sanciones estadounidenses.

4. La contradicción entre el capital financiero avanzado rentista y las necesidades de las clases populares, e incluso de algunos sectores del capital en los países no socialistas, respecto a la organización de las necesidades de las sociedades en materia de inversión en la industria, la agricultura sostenible desde el punto de vista medioambiental, el empleo y el desarrollo.

Esta contradicción es el resultado de la disminución de la tasa de ganancia y de la dificultad del capital para aumentar la tasa de explotación de la clase trabajadora hasta un nivel suficiente capaz de financiar las crecientes necesidades de inversión y seguir siendo competitivo. Fuera del campo socialista, en casi todos los países capitalistas avanzados y en la mayor parte del Sur Global – con algunas excepciones, especialmente en Asia- existe una crisis de inversión.

Han surgido nuevos tipos de empresas que incluyen fondos de cobertura como Bridgewater Associates y empresas de capital riesgo como BlackRock. Los «mercados privados» controlaban activos por valor de 9,8 billones de dólares en 2022. Los derivados, una forma de capital ficticio y especulativo, tienen ahora un valor de «mercado» de 18,3 billones de dólares, con un valor teórico de 632 billones, este valor es cinco veces superior al PIB real total del mundo.

Ha surgido una nueva clase de monopolios basados en la tecnología de la información, entre los que se incluyen Google, Facebook/Meta y Amazon – todos bajo el control total de EE. UU – para atraer rentas monopolísticas. Los monopolios digitales estadounidenses, bajo la supervisión directa de las agencias de inteligencia estadounidense controlan la arquitectura de la información de todo el mundo, fuera de unos pocos países socialistas y nacionalistas. Estos monopolios son la base de la rápida expansión del poder blando estadounidense en los últimos 20 años. El complejo militar-industrial, los mercaderes de la muerte, también atraen cada vez más inversiones.

Esta fase intensificada de acumulación rentista especulativa y monopolista del capital está profundizando las inversiones sociales necesarias. Sudáfrica y Brasil han visto niveles dramáticos de desindustrialización bajo el neoliberalismo. Incluso los países imperialistas avanzados han ignorado sus propias infraestructuras, como la red eléctrica, puentes y ferrocarriles. La élite mundial ha urdido una huelga de impuestos proporcionando enormes reducciones en los tipos impositivos y en los impuestos, así como paraísos fiscales legales tanto para capitalistas individuales como para sus corporaciones, con el fin de aumentar su cuota de plusvalía.

La evasión fiscal del capital y la privatización de amplias franjas del sector público han diezmado la disponibilidad de servicios públicos básicos como la educación, la salud y el transporte para miles de millones de personas. El sistema ha permitido al capital occidental manipular y obtener elevados ingresos con el aumento de los intereses de la crisis de una deuda «fabricada» a la que se enfrenta el Sur Global. En su nivel más alto, los especuladores de fondos de cobertura como George Soros destruyen las finanzas de países enteros con su especulación.

El impacto sobre la clase trabajadora es grave, ya que su trabajo se ha vuelto cada vez más precario y el desempleo permanente está destruyendo a grandes sectores de la juventud mundial. Una parte creciente de la población es superflua en este fase del capitalismo. Abundan la desigualdad social, la miseria y la desesperación.

5. La contradicción entre las clases populares del Sur Global y sus élites políticas y económicas nacionales.

Esto se manifiesta de forma muy diferente según el país y la región. En los países socialistas y progresistas, las contradicciones entre el pueblo se resuelven de formas pacíficas y variadas. Sin embargo, en varios países del Sur Global en los que la élite capitalista ha estado totalmente en connivencia con el capital occidental, la riqueza está en manos de un pequeño porcentaje de la población. La miseria es generalizada entre los más pobres y el modelo de desarrollo capitalista no sirve a los intereses de la mayoría.

Debido a la historia del neocolonialismo y al poder blando occidental, existe un consenso de clase media decididamente prooccidental en la mayoría de los países grandes del Sur Global. Esta hegemonía de clase de la burguesía local y del estrato superior de la pequeña burguesía se utiliza para bloquear el acceso al poder y la influencia de las clases populares (que constituyen la mayoría de la población).

6. La contradicción entre el imperialismo dirigido por EE. UU. y las naciones que defienden firmemente la soberanía nacional.

Estas naciones se dividen en cuatro categorías principales: países socialistas, países progresistas, otros países que rechazan el control estadounidense y el caso especial de Rusia. Estados Unidos ha creado esta contradicción antagónica a través de métodos de guerra híbrida como asesinatos, invasiones, agresiones militares dirigidas por la OTAN, sanciones, lawfare, guerra comercial y una guerra de propaganda ahora incesante basada en mentiras descaradas.

Rusia se encuentra en una categoría especial, ya que sufrió más de 25 millones de muertes a manos de los invasores fascistas europeos cuando era un país socialista. En la actualidad, Rusia —que cuenta sobre todo con inmensos recursos naturales— vuelve a ser un objetivo de aniquilación total como Estado por parte de la OTAN.

Algunos elementos de su pasado socialista siguen presentes en el país, y persiste un alto grado de patriotismo. El objetivo de Estados Unidos es terminar lo que empezó en 1992: como mínimo, destruir permanentemente la capacidad militar nuclear de Rusia e instalar un régimen títere en Moscú para desmembrar Rusia a largo plazo y sustituirla por muchos Estados vasallos de Occidente más pequeños y permanentemente debilitados.

 7. La contradicción entre los millones de trabajadorxs pobres excluidos del Norte Global frente a la burguesía que domina estos países.

Estos trabajadorxs están mostrando algunos signos de rebelión contra sus condiciones económicas y sociales. Sin embargo, la burguesía imperialista está jugando la carta de la supremacía blanca para impedir una mayor unidad de lxs trabajadorxs de estos países. En este momento, lxs trabajadorxs no son capaces de evitar caer presa de la propaganda racista de guerra. El número de personas presentes en actos públicos contra el imperialismo ha disminuido vertiginosamente en los últimos treinta años.

8. La contradicción entre el capitalismo occidental y el planeta y la vida humana.

El camino inexorable de este sistema es destruir el planeta y la vida humana, amenazar con la aniquilación nuclear y trabajar en contra de la necesidad de la humanidad de recuperar colectivamente el aire, el agua y la tierra del planeta y detener la locura militar nuclear de Estados Unidos. El capitalismo rechaza la planificación y la paz. El Sur Global (incluida China) puede ayudar al mundo a construir y ampliar una «zona de paz» y comprometerse a vivir en armonía con la naturaleza.

Con estos cambios en el panorama político, asistimos al surgimiento de un frente informal contra el sistema imperialista dominado por Estados Unidos. Este frente está constituido por la convergencia de:

  • El sentimiento popular de que este sistema violento es el principal enemigo de los pueblos del mundo.
  • Los deseos populares de un mundo más justo, pacífico e igualitario. La lucha de los gobiernos y fuerzas políticas socialistas o nacionalistas por su soberanía.
  • Los deseos de otros países del Sur Global de reducir su dependencia de este sistema.
  • Las principales fuerzas contra el sistema imperialista dominado por Estados Unidos son los pueblos del mundo y los gobiernos socialistas y nacionalistas. Sin embargo, debe haber espacio para los gobiernos integradores que deseen reducir su dependencia del sistema imperialista.

El mundo se encuentra actualmente al comienzo de una nueva era en la que seremos testigos del fin del imperio global estadounidense. El sistema neoliberal se está deteriorando bajo el peso de numerosas contradicciones internas, injusticias históricas e inviabilidad económica. Sin una alternativa mejor, el mundo se sumirá en un caos aún mayor. Nuestros movimientos han reavivado la esperanza de que algo distinto a este tormento social es posible.

Esperamos que el análisis de las Ocho contradicciones en el «orden basado en reglas» imperialista estimule el debate y la discusión y nos ayude en nuestra amplia batalla de ideas contra las filosofías sociales tóxicas que pretenden asfixiar el pensamiento racional de nuestro mundo.

Cordialmente,

Vijay

Fuente: https://observatoriocrisis.com/2023/03/10/ocho-contradicciones-del-orden-basado-en-reglas-imperialista/


 


martes, 7 de marzo de 2023

¿EL FIN DEL CAPITALISMO?: LA ENCRUCIJADA DEL SIGLO XXI

10 febrero, 2023 

Federico Fasano Mertens, publicado originalmente para Other News.

Desde las entrañas del sistema de dominación se viene preparando una retirada estratégica

Siempre sostuvimos que había que buscar la chispa que encendiera el gran antagonismo y organizar simbólicamente y en forma pacífica las batallas políticas que se vienen. Aquello de empezar a sentir el trepidar de los cascos de la historia. Luchando por la utopía de Rosa Luxemburgo, que soñaba con un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres. La respuesta fue el sarcasmo para exhibirnos como idealistas ignorantes de la realidad: el capitalismo está cada vez más fuerte, ha sido el único sistema exitoso en la historia de la humanidad, superador del esclavismo, del feudalismo y del socialismo.

Pues bien, las semillas sembradas durante tantas décadas por la izquierda marxista, comienzan a dar sus frutos. Y los sonidos más intensos surgen de los clarinetes de la orquesta capitalista.

Ya el ultraconservador semanario británico, patriarca de la biblia neo liberal, The Economist, editorializó preparándose para “el regreso del socialismo porque ofrece una crítica acertada de todo lo que ha ido mal en las sociedades occidentales”.

Pero el gran impacto ocurrió en el inicio de este 2023, sorprendiéndonos a todos el influyente semanario Der Spiegel, el más importante de Alemania y el más leído en Europa con más de un millón de ejemplares semanales vendidos, quien dedicó toda la tapa de su última edición del año a la figura del genio de Tréveris, Karl Marx, vestido de activista ecológico acompañado de un título que dice “¿Tenía razón Marx después de todo?: bajo el capitalismo no hay destino viable para la humanidad”.

El tema central de ese voluminoso número es ¿el fin del capitalismo? abordado por tres columnistas bajo las firmas de Thomas Schulz, Susanne Beyer y Simon Book.

Dado su innegable interés, me decidí a reseñarlo, con la mirada puesta sobre todo en las opiniones del alto mando del capitalismo mundial, preparando su retirada estratégica.

El semanario alemán cita al multimillonario Ray Dalio, fundador del mayor fondo de cobertura del mundo, poseedor de 22 mil millones de dólares, afirmando que “el capitalismo ya no funciona para la mayoría de la gente, la mayoría de los ingresos han crecido poco o nada a lo largo de las décadas, mientras los ingresos del 1% más rico casi se han triplicado desde 1980 cuando comenzó la era neoliberal moderna”. La solución propuesta por Dalio contiene un solo vocablo: REDISTRIBUCION.

Y agrega el informe del semanario: “la riqueza y la prosperidad solo se distribuyen de forma unilateral, los que una vez fueron pobres siguen siéndolo apenas hay rastro de igualdad de oportunidades. Dalio exige que se ponga fin a esto. El capitalismo necesita una reforma urgente y fundamental. De lo contrario, perecerá y merecidamente”.

Describe lo que está pasando en el seno de las más grandes empresas capitalistas preocupadas por el futuro de este sistema de dominación: “Ahora el Estado debe tomar el relevo, en las empresas, desde Bosch hasta Goldman Sachs, se habla de poner, por fin, los intereses sociales por encima de los de los accionistas”. Y añade: “¿Podemos seguir con este orden económico, con un capitalismo asesino del clima que se recorta para conseguir más y más; más y más consumo, beneficio, crecimiento y que al mismo tiempo produce cada vez más más y más injusticia?”. E intenta una explicación: “En el pasado el capitalismo industrial proporcionaba una prosperidad y un crecimiento tan constantes que nunca fue posible aplicar enfoques nuevos sobre cómo queremos gestionar, trabajar y compartir. La historia demuestra que mientras el sistema produzca suficientes ganadores, incluso sus excesos más evidentes son difíciles de revertir. Mientras tanto, las debilidades son tan evidentes que no hace falta recurrir a teóricos como Marx o Thomas Piketty: la globalización se nos ha ido de las manos, casi todas las ganancias de prosperidad acaban en manos del 10% más rico de la población. El consumo demencial de recursos está arruinando el planeta. La industria financiera se entrega a nuevos excesos”. Referencia además al historiador económico británico Adam Tooze en su obra ‘Bienvenidos al mundo de la policrisis’ y al joven profesor de filosofía, el japonés Kohei Saito quien aportó las pruebas en su libro ‘La ecología de Marx en su Crítica inacabada del capitalismo’, que verificaron que Marx ya había reconocido hace 150 años los peligros para el planeta, derivados del capitalismo, proponiendo que “ahora es el momento de tomarse en serio las propuestas de Marx, no más crecimiento, simplemente hay que distribuir mejor la riqueza existente”. Y agrega el profesor japonés de la Universidad Humboldt de Berlín: “el colapso del planeta sólo puede detenerse mediante un sistema postcapitalismo en el que no haya más crecimiento, la producción social se ralentice y la riqueza se redistribuya de forma selectiva”.

Insisten los tres autores del informe: “Hasta hace poco se habría propuesto una solución a todos estos problemas: el mercado lo resolverá. Pero ¿quién se lo cree seriamente hoy en día todavía? Sobre todo teniendo en cuenta el gran multiplicador de todas las distorsiones, la crisis climática. Desde hace años en los países industrializados se extiende una cólera palpable contra el capitalismo. No por razones ideológicas, sino porque los alquileres se disparan, porque la propiedad se ha vuelto inasequible. ¿Por qué aceptar una máquina de prosperidad que devora recursos si ya no produce prosperidad para todos?”.

La polémica investigación que difunde Der Spiegel sostiene que “en estrellas jóvenes menores de 30 años está surgiendo un cambio de emociones: frustración, resignación, ira y un nuevo amor por las ideas socialistas”. La congresista Alexandria Ocasio-Cortez de 32 años, es una estrella con más de 20 millones de seguidores en las redes sociales y exige un impuesto sobre la renta del 70% para las rentas más altas.

Der Spiegel encargó al Instituto de Estudios de Opinión (CIVEY) una encuesta para conocer la opinión de los alemanes sobre el causante de la crisis climática. La mitad de los alemanes lo atribuyeron al sistema capitalista. En el informe se afirma que la portavoz de Fridays for Future en Alemania, Carla Reemtsma, de 24 años propone que “nosotros como sociedad deberíamos volver a ocuparnos de las cosas colectivamente. En el transporte, en lugar de subvencionar los coches individuales, el Estado debería promover el uso compartido del coche, la expansión del ferrocarril y los carriles bicis de los que todos se benefician”. Y añaden una sorprendente declaración de Glen Hubbar, quien fuera el principal asesor económico del entonces presidente de EE.UU., el ultraconservador George W. Bush: “Un sistema económico de éxito permanente debe elevar el nivel de vida del mayor número de personas; parece cuestionable que el capitalismo actual permita amplias ganancias de prosperidad, mientras, en cambio, aporta mucha prosperidad a unos pocos”.

Acude también el prestigioso semanario alemán a difundir en el informe señalado, las propuestas de Mariana Mazzucato, italoamericana, nacida en Roma y criada en EE.UU., profesora de Economía en el University College de Londres, “hoy convertida en la economista más influyente del mundo actual”.

La presenta así: “Mazzucato no tiene en mente ni una economía socialista planificada, ni una política industrial alcahueta en la que los funcionarios del ministerio gestionan las empresas.

Pero sí, sostiene, que el mercado por sí solo no tiene ninguna oportunidad en la lucha contra los retos del siglo XXI. Se imagina un Estado emprendedor que incentive a las empresas a invertir su dinero en objetivos de más alto nivel, lo que está haciendo el ministro de economía alemán, Habeck, con iniciativas sacadas directamente del manual de Mazzucato. Pero cómo hacerlo. Sencillamente dice la economista, no solo orientando cuidadosamente a empresas y sectores industriales enteros en esa dirección, sino obligándolos; incentivos como un impuesto sobre CO2 están muy bien pero sería más eficaz si se exigiera a la industria que utilizara solo cemento verde y el Estado ayudara económicamente al cambio. El culpable dice Mazzucato es un importante defecto de diseño del capitalismo accionarial moderno que permite a las empresas invertir sus beneficios no en innovación, sino en transacciones financieras y recompra de acciones, de las que solo se benefician los inversores”.

Los editorialistas se preguntan si es posible un postcapitalismo sin crecimiento. Y explican que en marzo de 1972 se publicó ‘Los límites del crecimiento’, el primer estudio exhaustivo sobre las consecuencias de la incesante expansión humana. Fue encargado por el Club de Roma, organización sin fines de lucro que trabaja por un futuro sostenible desde 1968. En aquel momento -dice el informe- los científicos utilizaron nuevos modelos informáticos y llegaron a una conclusión clara: los recursos del planeta no permitirían un crecimiento constante de la economía y la población más allá del año 2100. El estudio fue duramente criticado y sus conclusiones rechazadas categóricamente por muchos opositores, incluso en las décadas siguientes, aunque los cálculos se confirmaron una y otra vez.

No queda fuera de esta investigación la opinión de Robert Solow, galardonado con el mal llamado ‘premio nobel de economía’ por sus brillantes investigaciones. Dice Solow:

“Básicamente nada depende del tamaño absoluto de una economía. Así que si la mayoría de una población decide reducir su huella ecológica consumiendo menos bienes materiales y aportando más por el ocio y los servicios, desde un punto de vista económico no hay absolutamente nada que lo impida”. Sin embargo -advierte Solow- hay que vivir con las consecuencias durante un período de transición, empezando por el aumento del desempleo y terminando por la disminución de los ingresos. Por ello, -agrega- muy pocos economistas quieren prescindir por completo del crecimiento y en su lugar están pensando en formas más suaves de retirada, lo que significa sobre todo, separar el crecimiento correcto del incorrecto; por ejemplo creciendo masivamente en energías renovables pero recortando la industria petrolera, o sustituyendo las fábricas de acero por start-ups digitales.

La investigación agrega por su parte que de hecho, cada vez son más las empresas que intentan encontrar su propio camino hacia el postcapitalismo, el post crecimiento. Informa que hace 3 años, las 200 mayores empresas estadounidenses declararon en un comunicado conjunto que en el futuro ya no se comprometerían solo con sus accionistas, sino con todas las partes interesadas, clientes, empleados y socios comerciales, es más con la sociedad en su conjunto. Este fue un gran paso para ‘Bussiness Roundtable’, la asociación empresarial más poderosa del mundo en la que se han unido numerosas y grandes empresas desde Apple a Goldman Sachs. Hasta ahora solo se habían comprometido con sus accionistas. Allí se aplicaba el famoso lema neoliberal de Milton Friedman: “la responsabilidad social de las empresas es aumentar sus beneficios”. Cerrando este tema los 3 articulistas advierten que “queda por ver qué es palabrería de relaciones públicas y qué es serio. No todas las empresas se comportarán de forma tan sostenible como el gigante estadounidense de artículos deportivos, Patagonia, que destina todos sus beneficios a la protección del medio ambiente. Pero los pequeños pasos ayudan. Su competidor Adidas, por ejemplo ha decidido dejar de utilizar poliéster de nueva producción para todos sus zapatos y textiles deportivos a partir de 2024 y utilizar únicamente plástico reciclado”.

El informe que difunde Der Spiegel como tema central de su edición es bastante alentador para la humanidad, sobre todo porque explora los cambios culturales que se están produciendo en los círculos dirigentes del capitalismo mundial, no por su generosidad que siempre la han retaceado sino por el espíritu de sobrevivencia. El susto aviva al mamado diría Mujica.

Así culmina: “Es probable que la época del neoliberalismo que ha durado décadas, haya llegado por fin a su fin. Desde principios de los años ochenta, la creencia de que los mercados son más sabios que el Estado había unido a todos los bandos políticos. Décadas de mercados descontrolados condujeron directamente a la crisis financiera de 2008, que también anunció el fin del neoliberalismo. Las intervenciones masivas del Estado que salvaron a la economía del colapso en aquella época debían entenderse como el heraldo de un nuevo orden que sustituía al neoliberalismo como afirma el historiador económico Tooze. Quizás el último clavo en el ataúd fue la pandemia. Una vez más, los gobiernos tuvieron que intervenir para evitar lo peor. Existe la sensación de que hemos llegado a un punto de inflexión”.

El excelente informe que nos trae Der Spiegel con datos extraídos del riñón de los defensores del capitalismo, nos llevan al capitalismo primitivo de Adam Smith cuando afirmaba sin imaginarse el futuro de su sistema, que “no puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados”. Platón ya lo proclamaba a los atenienses hace 2.500 años: “entre los ciudadanos no debiera existir ni pobreza extrema ni tampoco riqueza excesiva pues ambos engendran un gran mal”. Que dirían ahora Platón y Adam Smith el padre del capitalismo.

Las cifras del oprobio son escalofriantes. En el mundo capitalista de la abundancia, muere una persona de hambre cada 3 segundos y hay 800 millones de hambrientos. Cada año mueren 10 millones de niños menores de 5 años, y la mitad de esos niños mueren de malnutrición. 12 millones de niños mueren anualmente por enfermedades curables. Mil millones de seres humanos viven con un dólar por día y otros mil millones no llegan a los 2 dólares por día. El 45% de la población mundial no tiene acceso al agua potable y 2.600 millones no tienen saneamiento, mientras 115 millones no acceden a educación primaria. Veamos la otra cara de esta moneda. 80 personas detentan la riqueza de 2.300 millones de hombres y mujeres. En el 2008 eran 1.200 los super ricos, diez años después se redujeron a 80 y ahora 5 años después son 26 las personas que poseen lo mismo que 3.800 millones de seres humanos, según Oxfam internacional. Desde el 2010 el 75% de la riqueza producida en el mundo fue captada por el 1% de sus habitantes, mientras el 99% de la humanidad solo recibe el 25% de la riqueza restante.

En EE.UU. país que se considera a si mismo el pontífice de la democracias y la igualdad de oportunidades para todos los norteamericanos, el 1% de su casta privilegiada se apropió del 34.9% de la enorme riqueza de ese país. Su presidente Ronald Reagan ya había defendido esa posibilidad en los años 80 cuando declaró sin rubor que “los ricos producen riqueza, los pobres la utilizan”. Quizás seguía los consejos del financiero norteamericano Bernard Baruch que años antes sostuvo que el gerente de una empresa debe ganar 50 veces el salario de un trabajador.

La realidad del capitalismo lo superó. Hoy ganan en EE.UU. 500 veces más.

La estampida que se está produciendo en la cúpula directiva del capitalismo mundial es una buena noticia, pero nada se conseguirá sin el despertar de los pueblos, cuando aun persisten sectores de pobreza que creen en la bondad del sistema que les brinda la posibilidad del consumismo irracional. Cuánta razón tenía Albert Camus cuando descifraba “ellos mandan porque tú obedeces”. Ahora me acuerdo de aquel pensamiento de Eva Perón: “triste el pobre que oliendo bosta se cree el dueño de las vacas”. Completemos la idea con el pensamiento de Voltaire: “si los pobres comienzan a razonar, todo está perdido”.

Somos más y nuestras ideas son mejores. No hay que desperdiciar la coyuntura especialísima que hoy nos ofrece la historia. El postcapitalismo ya está en la agenda.

Fuente: https://attac.es/el-fin-del-capitalismo