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viernes, 26 de junio de 2020

HUGO BLANCO Y LAS VICTORIAS SIN FUTURO DEL SIGLO XX



Dr. Hugo SALINAS

El siglo XX se caracterizó por haber sido escenario de grandes movilizaciones sociales para eliminar las desigualdades socio-económicas. Varias de ellas han merecido la apelación de “revolución”, como es el caso de la Revolución de Octubre en Rusia, de la Revolución China, de la Revolución cubana… La gran movilización social campesina de La Convención y Lares en Cusco, Perú, no ha merecido la apelación de “revolución” pero, sin lugar a dudas, ha sido el punto de quiebre para acabar con el gamonalismo, una especie de feudalismo al estilo del Perú.

Todas estas movilizaciones sociales, cada una con sus propias características, han hecho vibrar las fibras más profundas de las grandes mayorías pisoteadas por el gamonalismo y el capitalismo. Es el caso del movimiento social campesino de La Convención y Lares liderado por Hugo Blanco.

Pero, ¿por qué estas grandes movilizaciones sociales del siglo XX no han logrado poner en igualdad de condiciones socio-económicas, y de oportunidades, a todos los habitantes del país, objetivo supremo de una “revolución” y, al mismo tiempo, servir de ejemplo para lograr la eliminación de las grandes desigualdades socio-económicas a nivel mundial?

El caso de la recuperación de tierras en La Convención y Lares

Tomemos un caso de escuela, el movimiento social campesino de La Convención y Lares. Su lema de combate y de adhesión fue el de “Tierra o Muerte. Venceremos”. Un estandarte que refleja fielmente el objetivo de la movilización de los campesinos: la recuperación de la tierra cultivable.

La tierra cultivable es el elemento central de los Dos Procesos Naturales de Producción; es decir, es el elemento central de una agricultura y ganadería primaria, de autoconsumo. Con la recuperación de la tierra cultivable, los campesinos tomaron las riendas del aparato productivo. Gran victoria, soñada desde la invasión española de 1532, en donde los pueblos originarios del Tawantinsuyo perdieron la totalidad de sus tierras cultivables, entre otras cosas.

Se supuso que con la recuperación de sus tierras cultivables, los campesinos-pongos terminaban una larga lucha de más de cuatro siglos, y que todo estaba resuelto. Los campesinos, recuperando la tierra cultivable, volverían a ser los hombres libres que antes lo fueron, y que su sociedad volvería a gozar de un bienestar general.

La historia nos dice que no fue así. Una gran parte de esta masa de campesinos-pongos pasaron a engrosar las filas de los excluidos en las grandes capitales de departamento, especialmente en Lima, la capital del Perú. Otra parte se quedó en las tierras recuperadas pero siguiendo, algunos, en un estado de pobreza y, muchos, en un estado de extrema pobreza. Muy pocos lograron escapar de ese infierno. Y a qué costo. Lo explicaremos luego.

Es cierto que ya no dependían de un criminal y explotador gamonal. Es cierto que habían logrado pasar de una condición de pongo (una especie de esclavo del gamonal), a una condición de ser humano, “libre de sus actos y de su destino”. Entonces, ¿en dónde estuvo la falla para que la felicidad fuera completa?

La Repartición Individualista se invita en la recuperación de tierras cultivables

El enigma del problema se encuentra en que, los recuperadores de tierras cultivables habían decido, implícitamente, por continuar con el mismo tipo de repartición del resultado de la actividad económica imperante en tiempos del gamonalismo. Bien que habían evolucionado en las formas de trabajar, al pasar de una agricultura y ganadería primaria de autoconsumo a una economía de mercado incipiente, el tipo de repartición del resultado de la actividad económica fue el mismo que ya imperaba en la época del gamonalismo.

Me explico. Con la recuperación de la tierra cultivable se da muerte al gamonalismo. Esta fue la gran victoria de los campesinos, acción que se irradió como un reguero de  pólvora al interior del departamento de Cusco y en tantos otros departamentos andinos del Perú.

Con el lema de “Tierra o Muerte. Venceremos”, se inició la muerte al gamonalismo como sistema socio-económico inhumano, cuyos gamonales se dieron el “lujo”, con la ayuda de un fierro al rojo vivo, de poner su marca en la nalga de sus pongos como si fueran simples animales de propiedad del gamonal. Con este movimiento social campesino iniciado en La Convención y Lares se dio por terminado un sistema basado en el gamonal, propietario de la totalidad de las tierras cultivables, y el trabajador-campesino-pongo (siervo) y su familia, fuerza de trabajo gratuito, bestia de carga.

Pero, ¿por qué no lograron el bienestar general luego de la recuperación de las tierras cultivables?  ¿Cuál fue el tipo de repartición del resultado de la actividad económica que ellos comenzaron a practicar luego de la recuperación de la tierra cultivable? Trataremos de explicarlo en lo que sigue, y que ha sido el talón de Aquiles de todas las revoluciones del siglo XX. Cada revolución con su propia particularidad, pero todas cometieron el mismo error de fondo en la solución del problema.

Los arrendires llevaban en la sangre la Repartición Individualista

Sucede que la mayor parte de los dirigentes campesinos que acompañaron a Hugo Blanco, en la recuperación de las tierras cultivables, fueron los “arrendires” del gamonal. Campesinos que, contra una contraprestación personal o monetaria, el gamonal les daba acceso a una parcela de tierra cultivable. El “arrendir”, entonces, hacía producir la parcela de tierra cultivable para su propio beneficio. Es decir, el resultado de la producción lo lanzaba al mercado de bienes agrícolas. Y era él, y sólo él, el dueño del resultado de la venta de sus productos agrícolas. Este es el principio de la Repartición Individualista del resultado de la actividad económica que estaba inmerso en el comportamiento del arrendir.

Con esta práctica cotidiana, el arrendir no tenía ni la misma mentalidad ni el mismo comportamiento del pongo, persona sumisa totalmente a las órdenes del gamonal y, por lo general, sin ningún nivel de instrucción escolarizada. Mientras que el campesino-pongo y su familia estaban a las órdenes del gamonal las 24 horas del día y los 7 días de la semana, el campesino-arrendir se encontraba entre los fuegos de dos sistemas económicos.

El arrendir, por un lado, debía aceptar el compromiso impuesto por el gamonal a fin de obtener el uso de una parcela de tierra cultivable. Por otro lado, el arrendir se encontraba dentro de la malla de una economía de mercado en donde comercializaba los bienes económicos resultado de la producción de la tierra cultivable cedida en uso por el gamonal.

De esta manera, el arrendir era parte de dos sistemas socio-económicos, en donde el segundo elemento de cada uno de estos sistemas económicos es la Repartición Individualista del resultado de la actividad económica. Es decir, el 100% del resultado de la actividad económica pertenece a quien maneja el acto económico.

Veamos. Por un lado, en tanto que propietario de la totalidad de las tierras cultivables, el gamonal era quien se apropiaba la totalidad del resultado del trabajo de los campesinos-pongos, más la contribución de los arrendires. Por otro lado, el arrendir debería ser el único propietario del resultado de su actividad económica si no estuviera ligado al gamonal a través del pago de una contraprestación por el uso de una parcela de tierra cultivable.

Eh ahí el interés supremo del arrendir para participar activamente en la recuperación de tierras cultivables: obtener la propiedad de la parcela de tierra cultivable cedida en uso por el gamonal, a fin de ser, plenamente, un miembro de una economía de mercado a Repartición Individualista. “Tierra o Muerte. Venceremos”, definía claramente el interés supremo del arrendir.

En definitiva, el motor de la lucha de los campesinos-pongos y, sobre todo, el de los campesinos-arrendires, era devenir propietarios de la tierra cultivable que hacían producir año tras año. A partir de ese objetivo, tanto el campesino-pongo como el campesino-arrendir estaban de acuerdo, inconscientemente, con la Repartición Individualista del resultado de la actividad económica.

Cuando la recuperación de tierras se lleva a cabo, tanto el campesino-pongo como el campesino-arrendir toman posesión definitiva de una parcela de tierra cultivable. Se convierten en el propietario de su parcela de tierra cultivable. Devienen, así, los pequeños propietarios de una economía capitalista.

De esta forma, la lucha de los campesinos de La Convención y Lares da muerte al gamonalismo y, al mismo tiempo, da nacimiento formal a una economía Capitalista. Es decir, si bien se había liberado al campesino de las garras del gamonal, la gran lucha de recuperación de tierras desembocó en una actividad socio-económica de grandes desigualdades socio-económicas.

Bien sabemos que el principio de la Repartición Individualista facilita la acumulación y concentración de riquezas en manos de un pequeño número de personas, mientras la gran masa de trabajadores y sus familias deben afrontar un trabajo con salarios miserables, y una abultada masa de desocupados y sub-ocupados. Y es esto lo que ahora se ve en el Sagrado Valle de los Incas, cuna de las grandes recuperaciones de tierra cultivable.

La pregunta obligada. ¿Existía alguna otra alternativa?

En los tiempos de las grandes recuperaciones de tierra de La Convención y Lares no existía otra alternativa, ni siquiera en términos teóricos. Ahora estamos mucho más claros en este tema. No habrá construcción de una nueva economía y una nueva sociedad si no instalamos la Repartición Igualitaria del resultado de la actividad económica como el elemento hegemónico de la actividad socio-económica.

Y este tipo de repartición deberá venir acompañado de una propiedad comunitaria de las empresas-país, quienes tendrán acceso a un financiamiento ilimitado para su creación y desarrollo. Sólo así estaremos en condiciones de construir una sociedad del Buen Vivir con igualdad de oportunidades para todos los habitantes del país.

Lima, 28 de junio del 2020


martes, 5 de enero de 2016

LA BORRACHERA ELECTORAL: “TODOS LOS CANDIDATOS GARANTIZAN LA CONTINUIDAD DEL SISTEMA NEOCOLONIAL SUBORDINADO AL GRAN CAPITAL TRANSNACIONAL”






Hugo Blanco


En este año electoral, es imprescindible decir mi posición frente a las elecciones. El título, el inicio y una parte de este artículo, son repetición de un anterior escrito mío. Sin embargo, debido a acontecimientos posteriores, la conclusión es diferente: No hay candidatura anti-sistema.

Cada 5 años el sistema capitalista que nos oprime, nos aparta de nuestra lucha defensiva para que supuestamente elijamos a quienes nos van a gobernar. Esto naturalmente que es falso. Quienes gobiernan el mundo son la grandes compañías transnacionales a través de sus sirvientes: Presidentes, mayorías parlamentarias, Poder judicial, Ministerio Público (fiscales), Policía, Fuerzas Armadas, grandes medios de comunicación, etc.

Jamás van a permitir suavemente que el pueblo les arrebate el poder.

A veces, cuando el pueblo se rebela contra los opresores, éstos permiten que entren gobiernos llamados “progresistas” (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina), que recortan privilegios de las grandes empresas gobernantes, pero garantizan la continuación del sistema. Luego de un tiempo, como no se puede hacer una revolución a medias, estos gobiernos se desprestigian y vuelve a gobernar la derecha, sirviente leal del gran capital. Esto lo estamos viendo en Venezuela y Argentina.

En el Perú todavía estamos muy lejos de sacudimientos populares como los que hubo en Venezuela, Bolivia, Ecuador. Por lo tanto, las empresas transnacionales no se ven obligadas a aceptar un gobierno “progresista”. Las encuestas muestran que el pueblo no confía en el gobierno, ni en el parlamento, ni en jueces, ni fiscales. También muestran que la mayoría no sabe por quién votar.

El próximo gobierno será uno de los corruptos conocidos: Alberto Fujimori (si gana Keiko saldrá de la prisión al palacio de gobierno), Alan García, (quien, entre muchas otras cosas, masacró al pueblo en Bagua y otros lugares y dio libertad a narcotraficantes que pagaron millones). Kuczinski (norteamericano, yerno de un jefe de la CIA, organismo yanqui encargado de buscar y matar luchadores antimperialistas). Toledo (que inexplicablemente se hizo de millones durante su gobierno). Acuña, conocido corrupto, y otros por el estilo.

Los “izquierdistas” en busca de candidaturas, tratan de entrar a cualquier lista que los recoja. Susana Villarán está en la lista del actual gobierno sirviente de las transnacionales. Rosa Mavila va con Yehude Simon, uno de los que dirigió la masacre de indígenas amazónicos en Bagua.

Los “izquierdistas” a quienes ninguna otra lista quiso recibir, fueron recogidos por el Frente Amplio. Así, este Frente, nacido por la actividad anti-minera de Marco Arana deja de ser la candidatura anti-sistema que parecía, pues se somete a las exigencias de sus nuevos aliados que no desean eso.

Esta política acomodaticia del Frente Amplio está garantizada por la ausencia de democracia interna, todo lo decide la omnipotente Comisión Permanente, que es la que pacta con los nuevos aliados.

Hace poco hubo un congreso al que asistí como invitado. Constaté que lo único que decidió dicho congreso, fue que el candidato a la primera vicepresidencia sea Marco Arana.

El programa y la elección de pre-candidatos, que debían haber sido discutidos por el congreso, son decididos por los pocos miembros de la todopoderosa “Comisión Permanente”.

La candidata del F.A. que decía que los periódicos no publicaban sus declaraciones, ahora, gracias a sus nuevos aliados, cuenta con el diario de uno de ellos.

Le indigna que le digan “anti-minera” y cuando “La República” le pide que señale un caso de minería que conviva con el medio ambiente dice “debe haber alguno, yo no lo he visto”. Probablemente daría la misma respuesta si le preguntaran si hay un asesino que no mate.

Todos los candidatos garantizan la continuidad del sistema neocolonial subordinado al gran capital transnacional

La fundamental tarea de la campaña debe ser la educación del pueblo.

En primer lugar, una opción anti-sistema tiene el deber de señalar claramente que éste no será derrotado por la vía electoral, que la vía para desplazarlo es la lucha social.

Eso no es contradictorio con la participación electoral, señalo el ejemplo de cuando fui candidato a la Asamblea Constituyente: Usé el espacio gratuito que teníamos los candidatos para hacer propaganda electoral, para todo lo contrario, para señalar que la vía para responder al ataque que hizo el gobierno de Morales a la economía popular, debía ser respondido por el esfuerzo para que el paro convocado por la Confederación General de Trabajadores de Perú (CGTP) fuera exitoso. Que votaran por cualquiera, pero la unidad debía darse en el terreno de la lucha. Como muestra de que ese llamado indignaba al sistema, a las pocas horas estuve preso y fui enviado con otros opositores al gobierno, a un cuartel antisubversivo de Argentina para que nos liquidaran (si eso no se realizó fue gracias a que un periodista publicó la foto del avión militar peruano en una base antisubversiva argentina).

Precisamente fue mi posición anti-electorera la que logró que fuese el izquierdista más votado, estando yo en el exilio.

¿Cómo es la economía actual?

La economía peruana está orientada al servicio de las grandes empresas transnacionales. Lo único que les interesa a ellas es cómo ganar más dinero en el menor tiempo posible. No les importa si para eso deben atacar fuertemente a la naturaleza y a la población peruana. Mencionemos los principales ataques:

- La minería a cielo abierto, que consiste en explosionar toneladas de roca o de suelos y bañarlos con cianuro, mercurio u otras sustancias químicas nocivas, usando mucha agua, que ya no puede ser usada para el uso directo, para la agricultura o la ganadería. Por eso está prohibida en Costa Rica y en varias provincias argentinas.

- La deforestación del pulmón del mundo, la selva amazónica.

- La extracción de petróleo y gas que envenena los ríos amazónicos matando peces y personas.

- El agro-negocio mata el suelo cultivable con el monocultivo y con sustancias químicas: fertilizantes, insecticidas, herbicidas. Además quita el agua de la agricultura familiar que nos alimenta en forma sana, para cultivar espárragos y alcachofas que absorben mucha agua, destinados a la exportación a Europa y Estados Unidos. Por otra parte super-explota a los obreros agrícolas pues ha conseguido que sus sirvientes hacedores de leyes hayan dispuesto la disminución de sus derechos laborales.

¿Cómo debe ser nuestra economía?

El gran tesoro del Perú es su biodiversidad. De las 104 zonas de vida existentes en el mundo, en el Perú hay 84. Tenemos parte de la selva más grande del mundo. Estamos atravesados por la cordillera andina, la que además de tener diversos climas por sus diferentes alturas, tiene el oriente lluvioso, mientras el occidente no. Para fortuna nuestra, la cordillera no va de este a oeste, sino de norte a sur, lo que hace que 3 mil metros de altura en el norte tenga un clima diferente que 3 mil metros de altura en el sur.
Tenemos un mar privilegiado. Estamos en el trópico de capricornio, pero viene el agua del sur helado por la corriente de Humoldt, lo que hace que además del movimiento horizontal de las aguas haya un movimiento vertical, ya que el agua caliente sube y el agua fría baja. Este movimiento horizontal y vertical de las aguas es propicio a la existencia de abundantes tipos de fitoplankton y zooplankton (vegetales y animales microscópicos) que alimentan a gran diversidad de peces. Desgraciadamente el feroz ataque de las transnacionales pesqueras está acabando con esta riqueza.

Esa biodiversidad terrestre y marina ha favorecido el surgimiento de la diversidad cultural.

La economía peruana debe estar basada en el aprovechamiento de la diversidad biológica y cultural. Nuestra agricultura trabaja más de 40 especies vegetales alimenticias propias (además de las importadas como el trigo y las habas) con infinidad de variedades cada una (por ejemplo tenemos 3 mil variedades de papa).

La riqueza vegetal no solo produce alimentos, sino también medicinas (la quinina descubierta por los “salvajes” amazónicos hizo que sobreviviera el que llegó a ser “el Rey Sol de Francia”).

En la selva hay plantas que curan el cáncer, anticonceptivos, etc. Naturalmente las transnacionales ocultan estas verdades que les malogran el negocio. Nosotros tenemos que aprender de los conocimientos populares amazónicos, serranos y costeños.

La diversidad de paisajes y de culturas es un paraíso para el turismo ecológico y social.

Esa economía nuestra debe reemplazar a la economía extractivista a la que nos destinan las empresas transnacionales por interés de ellas, contra el interés del pueblo peruano.

Corrupción de los poderes públicos

Otra característica de la situación actual es la escandalosa corrupción de la Policía, del Poder Judicial y del Ministerio Público (fiscales).

Además de corruptas, estas instituciones son usadas para atacar al pueblo que defiende sus derechos.

No tocan a grandes corruptos como Alan García, quien, como mencionamos arriba, dio libertad a muchos narcotraficantes a cambio de fabulosos pagos de dinero. Asesinan y encarcelan a quienes luchan en defensa del agua, de la vida y contra otros atropellos.

Nuestra respuesta

Eso debemos denunciar en forma clara.

Es estúpido pedir que esas instituciones se arreglen ellas mismas desde adentro, precisamente la función de ellas es ser lo que son. Debemos manifestar claramente la necesidad de erradicarlas.

Impulsar que la autoridad emane del pueblo, como manifestaron los compañeros Wampi de la Amazonía que declararon que tienen su gobierno autónomo que tomará las medidas necesarias para defender su territorio. Debemos impulsar las rondas campesinas que son organismos surgidos de abajo que resguardan el orden público. En la población urbana hubo incipientes rondas urbanas o comités vecinales, también surgidos de abajo. Son esos organismos populares los que deben sustituir a los corruptos organismos del sistema.

Eso es lo que debiéramos decir en la campaña electoral. En el Congreso del Frente Amplio hubo ronderos que exigieron que se les tome en cuenta. El Frente Amplio ni los menciona, son candidatos de derecha quienes demagógicamente hablan de ellos. La candidata del Frente Amplio nos dice que, además de aumentar el sueldo de los policías, desde el interior (super-corrupto) de la dirección policial debe surgir una comisión para combatir su corrupción.

Lo que debemos plantear es que sean las rondas campesinas y rondas urbanas, juntas de vecinos, o como se llamen, quienes se ocupen del orden interno, que sea la propia población quien designe de su seno, a los encargados de esa tarea.

El pueblo peruano sabe y repudia la corrupción de jueces y fiscales. Precisamente debido a ese descontento debemos plantear que los jueces y fiscales sean elegidos por el pueblo y revocados por él.

Conclusión

Si nos responden que alguno de los planteamientos expuestos no está aceptado por la Constitución, contestamos que debemos exigir la convocatoria a una Asamblea Constituyente que reemplace a la actual, impuesta por la dictadura de Fujimori.

Repetimos: Ningún candidato está contra el sistema económico y político actual regido por las grandes empresas transnacionales. Algunos plantean ligeras modificaciones.

Por lo tanto no hay batalla que dar en ese terreno. No nos envolvamos ni perdamos energías y tiempo en la borrachera electoral.

El único campo de batalla que le queda al pueblo oprimido es continuar la lucha colectiva en defensa del agua, de la vida y de sus otras reivindicaciones, como fue la lucha de los jóvenes contra la ley que les recortaba sus derechos laborales. Es notoria la declaración mencionada del pueblo Wampi.

Solo tenemos a esas acciones colectivas para combatir el sistema económico y político dirigido por las grandes empresas transnacionales contra nuestra naturaleza y contra nuestro pueblo.

Nuestra tarea es fortalecer nuestras organizaciones de resistencia y enlazarlas.