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viernes, 16 de marzo de 2018

STEPHEN HAWKING : “LA CRISIS EN EL SISTEMA DE SALUD HA SIDO CREADA POR LOS POLÍTICOS QUE QUIEREN PRIVATIZARLO”



Cómo logró Stephen Hawking vivir décadas con una enfermedad que mata en pocos años


Stephen Hawking en la fiesta para viajeros del tiempo que organizó en 2012. (Foto: Lpw)

 Contaba Stephen Hawking que cuando estaba en su tercer año de universidad, en Oxford, se dio cuenta de que se estaba volviendo más torpe: “Me tropecé y me caí dos o tres veces sin motivo alguno”. ¿Le daría usted importancia a algo así? Seguramente, no mucha. Él tampoco se la dio, pero su padre sí, y le llevó a un especialista. Le ingresaron durante dos semanas y le sometieron a varias pruebas.
 
“Después de todo aquello no me dijeron qué tenía, excepto que no era esclerosis múltiple y que yo era un caso atípico. Entendí, sin embargo, que esperaban que siguiese empeorando y que no había nada que pudiesen hacer, excepto administrarme vitaminas. Se notaba que no esperaban que eso tuviese demasiado efecto. No quise pedir más detalles porque obviamente eran graves”, relataba el astrofísico en un texto publicado en Annals of Neurosciences.

Los detalles correspondían a las siglas ELA, esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad degenerativa que destruye las neuronas motoras. Hawking fue diagnosticado a los 21 años y avisado de que la esperanza de vida media de las personas con ELA es de entre cuatro y cinco años. Difícilmente superaría los 25 años y pocas probabilidades había de que llegase a los 27.

Pero lo hizo. Hawking llego a los 27 y los sobrepasó. Ha fallecido este 14 de marzo tras cumplir 76 años el pasado mes de enero y habiendo dejado atrás no solo todas las previsiones sino también varias crisis de salud que estuvieron a punto de costarle la vida en distintas ocasiones.

¿Cómo lo hizo? ¿Cómo pudo Hawking superar en casi 50 años las previsiones más optimistas sobre su esperanza de vida?

Para responder a esa pregunta hay que entender un poco más sobre el sistema motor y la ELA. En el cuerpo humano, cada músculo está controlado por neuronas motoras que se encuentran en el lóbulo frontal del cerebro (neuronas motoras superiores) y que están conectadas con otras situadas en diversas zonas del cerebro y con las neuronas motoras inferiores que residen en la médula espinal.

Maite Solas, vicepresidenta de FUNDELA y profesora de biología celular de la Universidad Complutense de Madrid, explica a Sinc que aunque hablemos de la ELA en singular, de hecho hay distintos tipos de ELA.

“Existe la que llamamos espinal, que afecta principalmente a las neuronas motoras superiores y que empieza afectando a las extremidades. Las personas que la padecen se dan cuenta porque se tropiezan o porque un día no consiguen meter la llave de casa en la cerradura. Y existe otra que llamamos bulbar, que afecta primero a las neuronas motoras inferiores y que se manifiesta principalmente en el sistema respiratorio o por problemas para tragar o para hablar”.

En ambos casos, la enfermedad avanza de forma que finalmente todos los músculos del cuerpo se ven afectados. De hecho, la ELA no daña directamente ningún órgano vital, pero sí el diafragma, que nos ayuda a respirar, y los músculos de la garganta, sin los que no podemos tragar o respirar. Según un estudio, las causas de muerte habituales de los enfermos de ELA son o bien la asfixia, o bien un debilitamiento relacionado con la desnutrición y la deshidratación que les impide hacer frente a infecciones como la neumonía.

Por eso en algunos casos, cuando ELA comienza por las neuronas de la médula espinal y avanza despacio, tardando mucho en afectar a los músculos necesarios para la supervivencia, el paciente puede vivir más tiempo, que es uno de los motivos de la admirada longevidad de Hawking.

Dicho esto, hay muchas otras cosas que no se saben sobre la ELA, y entre ellas está su causa, el mecanismo por el que avanza y qué influye en la velocidad de ese avance. “Sabemos que la edad media de supervivencia del paciente desde el diagnóstico son entre cuatro y cinco años, y que la edad más común del desarrollo y diagnóstico de la enfermedad es la década de los 60. Pero hay pacientes que viven más años y otros que viven menos, y no sabemos por qué”, reconoce Solas a Sinc.

El caso de Hawking es muy excepcional y la mayoría de los neurólogos están de acuerdo en este punto. “Lo excepcional no es solo la cantidad de tiempo, sino que la enfermedad parece haberse desgastado y parece estar relativamente estable”, declaraba Nigel Leigh, profesor de neurología clínica del King College de Londres en un artículo publicado en BMJ en 2002.

Es verdad que la salud de Stephen Hawking, aunque se deteriorase poco a poco ante los ojos de todo el mundo, pocas veces ocupó titulares a causa de un empeoramiento brusco. Ocurrió en 2009 por última vez: tras encontrarse indispuesto durante un par de semanas, el 21 de abril fue trasladado en ambulancia al hospital porque se encontraba “muy enfermo”. Parecía que la noticia de su muerte estaba al caer, pero se recuperó de nuevo y no había vuelto a sufrir otra crisis hasta el momento de su fallecimiento.

“Es excepcional, sí, pero no único”, señala Solas a Sinc, que cuenta que hay algunos casos, muy pocos, en los que el paciente puede sobrevivir varias décadas. La edad de los pacientes en el momento de manifestarse la enfermedad parece ser la clave: cuanto más jóvenes son, más despacio parece avanzar la enfermedad. Esto también encaja con el caso de Hawking, que fue diagnosticado muy joven.
 
Como parte de su tratamiento cotidiano Hawking complementaba su dieta con vitaminas y minerales: zinc, ácido fólico, aceite de hígado, vitamina B, vitamina C y vitamina E. Además, seguía una dieta sin gluten, sin aceites vegetales y sin comida precocinada. Recibía fisioterapia pasiva para el pecho y fisioterapia pasiva y activa para los miembros y grupos musculares.

“Los cuidados y la terapia no van a detener la enfermedad, pero son fundamentales para que los pacientes tengan una mayor calidad de vida: mantienen y mejoran su estado físico más tiempo, les ayuda a subir la autoestima y el ánimo”, explica Solas a Sinc, señalando que la ELA es una enfermedad especialmente cruel porque “las capacidades mentales nunca se pierden: el paciente es consciente de todo lo que le ocurre mientras se va quedando atrapado en su propio cuerpo”. Solas denuncia que en España muchas unidades clínicas de ELA no cuentan con los recursos necesarios para atenderles: “Les han llegado a retirar la fisioterapia porque decían que no iban a mejorar”.

Neurólogos, enfermeros, fisioterapeutas, psicólogos, asistentes sociales, cuidados paliativos, ayuda técnica y recursos económicos son necesarios “porque esta es una enfermedad muy cara”, apunta Solas.

Los enfermos de ELA necesitan atención especializada, pero también investigación básica que desvele qué desencadena esta enfermedad, por qué a veces es una asesina rápida y otras veces se toma su tiempo, y qué podemos hacer para detenerla.

Por ahora, una de las principales líneas de investigación es la genética: se busca averiguar qué mutaciones están relacionadas con la ELA para avanzar en un diagnóstico precoz e incluso en métodos que permitan evitar a los portadores de esas mutaciones que sus descendientes las hereden.

El proyecto MINE, que trabaja en esta cuestión, pretende analizar al menos 15.000 perfiles de pacientes de ELA y otros 7.500 de personas sanas que sirvan como control, de forma que comparándolos se puedan localizar las alteraciones genéticas que comparten los enfermos y que no tienen los demás, señalando el primer paso del camino hacia la solución del enigma que es todavía hoy la ELA.

Hawking, un hombre con los recursos económicos necesarios para cuidar de su salud en todos los aspectos, demostró en múltiples ocasiones su compromiso con la defensa del NHS, el sistema de salud público británico.

El pasado mes de diciembre se unió a una demanda colectiva contra determinadas decisiones tomadas por Jeremy Hunt, secretario de estado de Salud británico, que, en opinión del científico, podían suponer una mayor privatización del sistema público sanitario. La demanda aun no ha llegado a los tribunales.

No fue el único posicionamiento del científico a favor del sistema público de salud. En un artículo que publicó en The Guardian en agosto de 2017, titulado El NHS me salvó. Como científico, yo tengo que salvarlo a él, Hawking denunciaba que “la crisis en el sistema de salud ha sido creada por los políticos que quieren privatizarlo, incluso cuando la opinión pública y la evidencia apuntan en dirección contraria”.

En ese artículo, Hawking aseguraba que había recibido muchos tratamientos de alta calidad por parte del NHS y que “no estaría aquí hoy si no fuese por este servicio”, y acusaba a Hunt de querer utilizar un argumento científico sesgado (le acusaba de cherry picking, o elegir solo evidencias a su favor) para apoyar políticas de privatización de la sanidad:
 
“Cuando figuras públicas abusan del argumento científico, citando algunos estudios pero obviando otros para justificar políticas que quieren implementar por otros motivos, eso degrada la cultura científica. Una consecuencia de ello es que empuja a la gente de a pie a desconfiar de la ciencia en un momento en el que la investigación científica y el progreso son más importantes que nunca”.

“El problema va más allá del efecto fin de semana [un argumento utilizad por Hunt, basado en que los fines de semana hay más muertos en el NHS por la falta de personal, motivo por el que quiere tomar determinadas medidas introduciendo la iniciativa privada]. El NHS está en crisis y es una crisis que han creado decisiones políticas. Estas políticas incluyen recortes y falta de financiación, privatización del servicio, el nuevo contrato impuesto a los médicos junior y la eliminación de becas para estudiantes de enfermería. Decisiones políticas como estas han reducido la calidad de la atención, han alargado las listas de espera, han creado ansiedad a pacientes y trabajadores y han reducido el personal. Errores en el sistema de seguridad social privada para los discapacitados y las personas mayores suponen una carga añadida para el NHS”. (Fuente: SINC/Rocío Pérez Benavente)


domingo, 19 de marzo de 2017

EL APOCALIPSIS LO TRAERÁ EL CAPITALISMO Y LA AVARICIA HUMANA SEGÚN HAWKING




Hawking afirma que existe la posibilidad de que la inteligencia artificial supere a la humana. | Foto: Reuters 

Publicado 9 octubre 2015 

El científico aseguró que las máquinas no traerán un apocalipsis, pero la avaricia humana sí lo hará. 

El astrofísico británico, Stephen Hawking, afirmó este viernes que “las máquinas no traerán un apocalipsis, pero la avaricia humana lo hará”, durante un interrogatorio de sus seguidores a través de un foro en línea.

Aseguró que la desigualdad económica aumentará a medida que los puestos de trabajos sean remplazados por máquinas automatizadas y los dueños de esas tecnologías se nieguen a compartir su riqueza. 


El famoso científico respondió 11 preguntas, de más de nueve mil del foro que creó el portal Reddit: "Ask me anything" (pregúntame lo que quieras). Una de las respuestas más populares fue que "el desarrollo de las máquinas podría traer desigualdad a la humanidad".

"Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyan las cosas", advirtió Hawking.


Según Hawking, el ser humano disfrutará de una vida de lujo y ocio si la riqueza es compartida, de lo contrario, la mayoría de la gente será pobre.

“Esencialmente, los dueños de las máquinas se posicionarán como la burguesía de una nueva era, en la cual sus corporaciones no proveerán de puestos de trabajo a las personas”, afirmó el físico.

Para Hawking “el tan temido Armagedón no vendrá de la mano de los robots (como tantas películas de ciencia ficción nos han querido hacer creer) sino que será generado por el propio ser humano”. 

La pregunta curiosa

¿cuál es para él (Hawking) el misterio más intrigante y por qué? 

"La mujer. Mi asistente me recuerda que a pesar de que tengo un doctorado en física, las mujeres deben seguir siendo un misterio", contestó el científico. 

Fuente:  http://www.telesurtv.net/news/El-apocalipsis-lo-traera-la-avaricia-humana-segun-Hawking-20151009-0052.html


domingo, 8 de noviembre de 2015

STEPHEN HAWKING SE PREGUNTA SI EL CAPITALISMO O LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL CONDENARÁN A LA RAZA HUMANA




huffingtonpost.com / pijamasurf.com
07-11-2015

Me temo que algunos recurrirán al siguiente silogismo en el futuro.
Turing cree que las máquinas pueden pensar.
Turing se acuesta con hombres.
Por lo tanto, las máquinas no pueden pensar.
Fragmento de una carta de Alan Turing, fechada en 1952

No deberíamos descartar el poder de la literatura como espejo del futuro. Es decir: muchas obras literarias han sido fundamento o han servido de inspiración para nuestro crecimiento tecnológico y otras, como las de Julio Verne, predijeron avances que no aún no se veían como posibles en el horizonte. Así, mucha literatura de ciencia ficción está basada en la “singularidad”, una hipótesis que sugiere que una computadora, red informática o robot podrían ser capaces de automejorarse recursivamente, esto es: rediseñarse a sí mismos y este ciclo repetitivo podría dar lugar a un efecto que se saliera de nuestro control, como en la historia de Frankenstein: creaciones revelándose contra los creadores, en este caso la raza humana.

Se puede ver un buen ejemplo de esta hipotética singularidad en la película (altamente hollywoodense) Transcendence, si bien en un tono altamente exagerado y por momentos inverosímil. Pero no es sólo en la ficción donde esta hipótesis comienza a perfilarse, pues diversos científicos destacados han discutido esa idea como una posibilidad futura.
No debe ser especialmente controvertido señalar que vivimos en un momento crucial en la historia humana, que las acciones que en conjunto se tienen (o que los plutócratas y tecnócratas toman) determinarán el futuro de la especie, o incluso si tenemos un futuro en los próximos siglos.

Las amenazas que plantea el cambio climático y la guerra se exacerban y aceleran gracias a la desigualdad económica que empeora rápidamente. Los avances exponenciales en la tecnología amenazan con eclipsar nuestra capacidad de controlar a las máquinas; en lugar de eso, corremos un riesgo probable de ser controlados o erradicados por ellas. La fábula de la revelación del monstruo contra su creador parece cada vez más posible, aunque algunos científicos distinguidos descarten por completo dicha posibilidad.

Pero también otros científicos renombrados e innovadores de la tecnología han alzado la voz frente a esta crisis y posible colapso. Tal es el caso del físico Stephen Hawking, quien ha emitido algunas advertencias últimamente en lo que respecta al futuro de la humanidad.

Hace varios años, Hawking predijo que “nuestra única posibilidad de supervivencia a largo plazo” podría ser “dispersarse por el espacio sideral” a lo Interestelar.

La crisis climática empeora en lugar de mejorar y aumentan los avances en la inteligencia artificial, refiere Hawking. Además, junto con Bill Gates y Elon Musk, el físico ha advertido de lo que el futurista Ray Kurzweil ha llamado “la singularidad“: el punto en el que la inteligencia de la máquina supera a la nuestra.

Mientras que Kurzweil ha visto este evento a través de una lente de la Nueva Era optimista, la opinión de Hawking parece más acorde con visiones distópicas de ciencia ficción del Apocalipsis del robot. “El éxito en la inteligencia artificial sería el evento más grande en la historia humana”, escribió en The Independent el año pasado; “Por desgracia, también podría ser el último”. Teniendo en cuenta el diseño de sistemas de armas autónomas y, como le dijo a la BBC, el hecho de que “Los seres humanos, que están limitados por una evolución biológica lenta, no podrán competir y serán reemplazados”, la perspectiva parece escalofriante e inevitable, como en un cuento de Philip K. Dick o Isaac Asimov.

“El riesgo real con la IA no es la maldad sino la competencia”, aclaró Hawking en un Reddit fascinante, “Pregúntame cualquier cosa”, en una sesión el mes pasado. Debido a las limitaciones físicas de Hawking, los lectores publicaron preguntas y votaron por sus favoritas. De éstas, Hawking ha elegido aquellas a las que “siente que puede dar respuestas”. En respuesta a una pregunta de primer nivel sobre la llamada “Conversación Terminator”, escribió: “Una IA superinteligente será muy buena en el cumplimiento de sus metas, y si esos objetivos no están alineados con los nuestros, estaremos en problemas”.

Este problema de las metas desalineadas no se limita, por supuesto, a nuestra relación con las máquinas. Nuestras relaciones económicas precarias representan una amenaza por separado, sobre todo de cara a la pérdida masiva de empleos debido a la automatización actual y futura.

Nos gustaría imaginar un futuro donde la tecnología nos libere del trabajo y la necesidad, el tipo de sociedad que Buckminster Fuller buscó crear, pero la verdad es que la riqueza y la desigualdad de ingresos, actualmente en sus niveles más altos en Estados Unidos por lo menos desde la Edad de Oro, puede determinar un camino muy diferente del que podríamos pensar en términos de “la Conversación Elysium”.

Algunas preguntas de esta sesión de Reddit a las que el físico respondió fueron: ¿prevé un mundo donde la gente trabaje menos porque el trabajo estará automatizado?, ¿cree usted que la gente siempre encontrará en qué trabajar o fabricará más trabajo para realizar?

Una de las respuestas de Hawking fue:

Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo puede disfrutar de una vida de lujo y ocio si la riqueza producida por la máquina es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología avanzando habrá una creciente desigualdad.

Durante décadas después de la Guerra Fría, el capitalismo era casi una doctrina sagrada incuestionable de la historia, y el mejor de los mundos posibles. Pero no sólo Hawking ha hablado sobre los catastróficos efectos que el capitalismo puede generar como motor de la caída humana; también lo han hecho otras figuras no marxistas como Bill Gates, quien en una entrevista reciente a The Atlantic describió al sector privado como “ineptos en general” e incapaces de hacer frente a la crisis climática debido a su enfoque en las ganancias a corto plazo y los beneficios máximos. “No hay fortuna que hacer”, dijo, en caso de hacer frente a algunas de las mayores amenazas para nuestra supervivencia; pero si no nos ocupamos de ello, las pérdidas serán incalculables.