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jueves, 10 de julio de 2025

HÉROES POPULARES OLVIDADOS

Escribe: Milciades Ruiz

Abandonada Lima por las tropas realistas que, determinaron defender la monarquía española desde la sierra sur, frente a las tropas extranjeras independentistas comandadas por José de San Martín, cuyo objetivo era establecer una monarquía propia, trayendo un rey europeo, pudo entonces ingresar este general argentino y proclamar la independencia del Perú, el 28 d julio de 1821. Lo apoyaban todos los colonialistas descontentos por la segregación de la “Madre Patria”. En esta conmemoración histórica de la dominación, me ocuparé de los héroes populares segregados en estos homenajes.

No es lo mismo, luchar por la independencia territorial que, luchar por la liberación y emancipación del Perú. Nuestro país se encontraba cautivo, desde que la conquista de Tahuantinsuyo le quitó su autonomía. No era que, los intrusos se retiraban y devolvían su patria a la población nativa. No. Era solo separar a Perú de España, manteniendo toda la estructura de dominación vigente. Las pruebas de esta afirmación, son abundantes y documentadas. La emancipación todavía está pendiente.

Fue el movimiento nativo liderado por Túpac Amaru II, el que se propuso liberar al Tahuantinsuyo del cautiverio en que se encontraba, liberando también de la esclavitud a los africanos cazados como animales para servir a la nobleza colonial, pasando a ser propiedad privada de estos. (En su sentencia se lee: “Considerando, pues a todo esto, y las libertades con que convidó este vil insurgente a los indios y demás castas para que se le viniesen, hasta ofrecer a los esclavos la de su esclavitud” …).

Como sabemos, aquel día, José de San Martín, exclamó: El Perú, es desde este momento, libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende." Decía una falsedad, ya que, ningún pueblo fue consultado ni fueron liberados. Lo mismo hacen hasta ahora, los políticos de la dominación actual para estafar la fe popular. El engaño manipulador, es parte de la dominación. Los profesores “clasistas” seguirán enseñando la historia oficial.

Muchos peruanos lucharon y murieron creyendo que Perú, sería liberado de la opresión colonial. Los documentos de la “Colección documental de la independencia del Perú guerrillas y montoneras durante la independencia”, edición auspiciada por el Congreso de la República, certifica que, en 1922, “los indios de Jauja reunieron su consejo de guerra y se ofrecieron a pelear a nombre de su padre el Inca” y que, había muchos grupos populares luchando por la independencia. Entre estos, las guerrillas de Carreño agrupaban hasta 720 negros africanos que huyeron de la esclavitud. En ninguno de estos casos, luchaban por mantener el mismo sistema colonial que mantuvo la independencia.

Pensando en estos héroes olvidados, este julio del 2025, me viene a la memoria las luchas de las mujeres peruanas creyendo en la independencia, liberación y emancipación del Perú. Una de ellas, fue Matiaza Rimachi, chachapoyana de 52 años, que con valentía, coraje y fuerza indesmayable lideró a las mujeres para colaborar en la preparación de municiones y toda arma de combate. Es una heroína desconocida.

Bajo el liderazgo de Matiaza, un grupo de mujeres se unieron al frente de batalla en Higos Urco, librada el 6 de junio de 1821, en apoyo a la causa patriota frente a las tropas realistas. Armadas con cuchillos, palos y hondas, estas mujeres desafiaron las órdenes de los oficiales para que se pusieran a salvo, insistiendo en su resolución de combatir. Según registros históricos, ante la duda de algunos soldados, las mujeres exclamaron: "Si se acobardan, entréguennos los fusiles y reciban nuestras polleras". Así, se logró la victoria e independencia de Chachapoyas.

Este julio, tampoco se hablará de la montonera huamanguina María Parado de Bellido, hija natural de la “indía” Jacinta Jayo con el criollo Fernando Parado, quechua hablante, analfabeta, que, colaboraba con los guerrilleros y morochucos independentistas, entre los que se encontraban su esposo e hijos. Ella era enlace con las huestes guerrilleras, en concordancia con Lima. Avanzaban las huestes represivas, comandadas por brutal el coronel realista José Carratalá.

Fue entonces que, encargó hacer una carta a su esposo Mariano Bellido: “Idolatrado Mariano: Mañana marcha la fuerza que de esta ciudad a tomar la que existe allí, y a otras personas, que defienden la causa de la libertad. Avísale al Jefe de esa fuerza, señor Quirós (Jefe Guerrillero), y trata tu, de huir inmediatamente a Huancavelica, donde nuestras primas las Negretes; porque si te sucediese una desgracia (que Dios no lo permita) sería un dolor para tu familia, y en especial para tu esposa”.

Lamentablemente, la carta cayó después en manos realistas. Capturada la valiente mujer, nada dijo, a pesar de las amenazas y vejámenes de Carratalá. Se la interrogó también en torno a la persona que había escrito la misiva, puesto que era ella iletrada. No confesó tampoco quiénes estaban conjurados entre los huamanguinos. La ira realista la fusiló. Este año, los medios de prensa tampoco hablarán de ella. Los héroes solo son militares y no, los luchadores populares.

Pero tampoco se hablará de los héroes guerrilleros patriotas de la independencia desde antes y después de la llegada de la “Expedición libertadora” de San Martín, en todo el territorio nacional. Han quedado segregados por la historia oficial, los movimientos guerrilleros encabezados entre otros por Vidal, Acuña, Ninavilca, Huavique, Zárate, Quiroz, Elguera, Ayulo, Villar y muchos otros comandantes guerrilleros que dieron su vida por la emancipación del Perú

Nadie hablará del Comandante guerrillero Velasco, fusilado por Carratalá, del Capitán Faustino Aliaga, igualmente pasado por las armas, del «Cholo Fuerte», ajusticiado en Moya, ni del Capitán Orrantia, decapitado en Tarma y, muchos otros omitidos por la historia oficial. El bravo jefe montonero Cayetano Quiroz fue cogido y, asesinado. Su esposa murió también luchando. Igual sucedió con otros grupos de valientes luchadores, como el morochuco Basilio Auqui y sus hijos.

Basilio Auqui preparó un barrizal en la pampa de Seqchapampa en forma de trampa para la caballería española, el 21 de noviembre de 1821. La caballería se precipitó sobre el barrizal y fue atacada por las fuerzas rebeldes. Se dice que 400 soldados españoles fueron abatidos. A modo de venganza por este hecho, Carratalá atacó Cangallo el 17 de diciembre de 1821, incendiándolo completamente y su población fue masacrada, incluyendo niños, mujeres y ancianos. Basilio Auqui fue fusilado.

Pero también mucho antes, el 1 de julio de 1783, sucedió la sublevación de Felipe Velasco Túpac Inga Yupanqui, primo de José Gabriel Túpac Amaru en el Pueblo de Carampoma (Huarochirí), Capturado por el corregidor en el pueblo de Ascencion, fue juzgado, se le ahorcó y descuartizó el 7 de Julio. Su cabeza dentro de una jaula de hierro fue exhibida como escarmiento. Se confiscaron todos sus bienes declarando infames a sus hijos y nietos. Luchó por la emancipación de la población nativa oprimida por los colonialistas.

En Julio también, bajo promesa de indulto, fue arrestado, ahorcado y descuartizado, Diego Cristóbal Túpac Amaru, por continuar la gesta de Túpac Amaru II, su primo hermano. Su madre, y su esposa también fueron ejecutadas horriblemente el 19 de julio de 1783, en la plaza del Regocijo (Quispicanchis) Cusco. Había decretado la abolición de la esclavitud y sus proezas se extendieron a todo el altiplano de Puno, Alto Perú (Hoy Bolivia), llegando hasta Jujuy en lo que hoy es Argentina.

Bueno, pero que objeto tiene escarbar lo oculto y rememorar la lucha de los héroes populares, en momentos ya pasados. Los tiempos, las condiciones y circunstancias son ahora diferentes. El asunto es que, a pesar del tiempo transcurrido, los peruanos ancestrales no estamos conforme con el sistema de dominación imperante y vemos a la patria en cautiverio todavía. No existe la emancipación en todos los aspectos y, mientras eso subsista, persistiremos en nuestros ideales de liberación.

Al igual que la lucha entre el bien y el mal, entre lo positivo y lo negativo, entre la verdad y la mentira, la lucha social contra las injusticias seguirá, aunque pasen los tiempos, mientas no haya equidad de justicia social. Van a ser quinientos años de lucha por salir del cautiverio. La lucha política es parte de esta lucha. Llevamos en nuestro ser, la rebeldía genética frente a las inequidades. Seguiremos luchando por nuestra reivindicación, aunque muchos quedaremos en el camino. Disculpen la impertinencia.

9 julio/ 2025

Mayor información en https://wordpress.com/view/republicaequitativa.wordpress.com

 

 

miércoles, 4 de diciembre de 2019

UN HÉROE ANDUVO ENTRE NOSOTROS



Opinión
04/12/2019 

En días pasados visitó nuestro país Gerardo Hernández Nordelo, una de las más emblemáticas figuras de a Cuba de hoy. Arribó en compañía de Elier Ramírez compañero de funciones en el Parlamento Cubano.

Gerardo, actual Vice Director de la Academia Diplomática “Raúl Roa García” y miembro de la Asamblea Nacional electo el pasado 18 de abril en representación de La Habana, estuvo entre nosotros. Nadie podría descubrir que, al mismo tiempo, es un Héroe Nacional de su país condecorado con las más altas órdenes del Estado, por los altos servicios prestados a la Patria en los más duros años vividos por su pueblo.

Cuando se desplomó la Unión Soviética y el socialismo desapareció de los países de Europa del Este, hubo quienes pensaron que Cuba caería como una fruta madura. Se frotaron las manos y cantaron victoria sobre todo dos segmentos que confluían en el vecino del norte: los funcionarios de la Casa Blanca y sus adláteres de diversas entidades norteamericanas, y los núcleos más activos de la contra revolución radicados en Miami y que virtualmente desde inicios de 1959 trabajaban febrilmente por derribar al gobierno instaurado en la Patria de Martí luego de la gesta guerrillera de la Sierra Maestra. Como el hecho no se produjo, unos y otros se empeñaron en provocar hechos que, a su juicio, “acelerarían” las cosas.

Una ola de atentados terroristas fue ejecutada en Cuba por acción de individuos que arribaron a La Habana procedentes de diversos países. Ellos fueron “armados” con cargas explosivas que dejaron en hoteles y otros lugares, para provocar muerte y destrucción. Aunque los daños consumados fueron altos y generaron incluso la muerte de un joven italiano que se hallaba en el lobby de un hotel; la situación fue controlada. Muchos planes fueron detectados y detenidas personas que fueron capturadas. La escalada, sin embargo, no se detuvo porque los enemigos de Cuba querían alcanzar la victoria a cualquier precio.

Con documentos en mano y evidencias notables, las autoridades cubanas entregaron al gobierno de los Estados Unidos información precisa referida a estos actos terroristas conviniendo una acción común para evitar daños mayores. La administración Clinton no sólo no tomó en cuenta las denuncias sino que, por el contrario, encargó a sus servicios secretos -el FBI- que detectara cómo habían sido obtenidas estas evidencias. El corolario ocurrió en septiembre de 1998. El 12 de dicho mes, fueron detenidos los integrantes de una denominada “Red Avispa” que actuaba en territorio norteamericano infiltrada en los grupos terroristas que operaban en Miami y cuya tarea era detectar acciones de este corte contra su país para neutralizarlos o informarlos a las autoridades de la isla. Gracias al trabajo silencioso de estos agentes, fue posible salvar vidas y evitar inmensos daños materiales en diversos lugares de Cuba.

Los detenidos -Gerardo Hernández Nordelo, Fernando Gonzales Llort, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodriguez y René Gonzales Sehwerert- operaban en los Estados Unidos con otra identidad, y sin conocimiento de las autoridades. Desde su captura, fueron conminados por las autoridades norteamericanas para que reconocieran ser “espías” y haber sido enviados por el gobierno de Cuba para ejecutar actos hostiles contra los Estados Unidos.

Espías no eran, por cuanto no se habían infiltrado en las estructuras del gobierno del gobierno de los Estados Unidos. No actuaban en la NASA, ni el Congreso, ni en el FBI, ni en la CIA. Actuaban como si fueran “disidentes” cubanos en los grupos terroristas que operaban en Miami y que preparaban y ejecutaban acciones contra Cuba. Por lo demás, no cometieron crimen alguno, y más bien salvaron vidas de ciudadanos cubanos, norteamericanos y de otros países, susceptibles de ataques por parte de bandas terroristas dirigidas por gentes como Luis Posada Carriles, Orlando Bosh y otros reconocidos asesinos.

La idea urdida por la CIA era presentarlos, en efecto, como “terroristas y espías” cubanos enviados por Fidel Castro para “atentar” con los Estados Unidos y sus autoridades-. Y justificar así nuevas acciones punitivas contra Cuba. Los 5 -como los llamaría la historia- resistieron estoicamente las presiones más salvajes. Sometidos a confinamiento bárbaro en celdas de castigo -“el hueco” lo llaman- estuvieron aislados en los primeros 17 meses de su caída y finalmente, en diciembre del 2001 fueron condenados a penas inicuas. Gerardo Hernández -considerado el “Jefe” del Grupo- recibió 2 cadenas perpetuas, más 15 años de cárcel.

Al dar cuenta a su pueblo, en Cuba, Fidel Castro admitió que se había creado una situación muy difícil para ellos y sus familiares; y que la pelea por su retorno a la Patria demoraría años y resultaría compleja. Aun así, con enigmática clarividencia, aseguró a todos: “¡Volverán!. Y así habría de ocurrir, sólo que 16 años más tarde. El 17 de diciembre del 2014, en efecto, Gerardo, Ramón y Antonio -los 3 que quedaban dado que Fernando y René habían sido liberados poco antes- arribaron a Cuba para júbilo del mundo.

¿Qué hizo posible ese milagro? En primer lugar el inmenso peso moral de Cuba en el mundo, la fuerza política de su gobierno y la habilidad de su trabajo en el plano exterior. En segundo, la enorme ola solidaria que se levantó en todos los países en los que la causa de los 5 fue conocida. El alud que brotó de todos los confines del planeta expresó la identificación de los pueblos y su gratitud hacia Cuba por su transparente conducta.

En el Perú, un Comité Nacional surgido en agosto del 2002 desarrolló numerosas acciones: Jornadas, marchas, mítines, plantones, eventos culturales, festivales, exposiciones pictóricas, recitales poéticos, presentaciones artísticas, desfiles, concentraciones sociales, piquetes ante la embajada de los Estados Unidos, recopilación y envío de firmas, conexión con organismos internacionales, participación en eventos de muy diverso índice.

Las calles de las ciudades, grandes avenidas, puentes, cerros en zonas urbanas y rurales asomaron con constantes expresiones de solidaridad. Hasta a Plaza de Armas de Lima y la Plaza San Martín conocieron la demanda. También los desiertos de la costa, los ríos de la selva, los contrafuertes andinos, los valles ribereños; todo, fue lugar para que asomara siempre el apoyo nacional a esta causa. Machu Picchu y Ticlio vieron ondear la bandera de los 5 que en nuestra patria llegó hasta los 5 mil metros de altura en manos solidarias.

Aportaron a esa demanda hermosa, poetas, pintores, escritores, artistas, personalidades, dirigentes sociales, sindicales, políticos, instituciones del más variado signo. Actuaron todos con un solo propósito: aportar un granito de arena a la inmensa y universal playa de la solidaridad levantada. Y es que esta lucha, se libró en todos los confines del planeta.

Por eso la presencia de Gerardo Hernández -antes vino ya, el 2016, Fernando Gonzales- fue gratamente acogida. La Bienvenida en la sede del Sindicato Telefónico, el acto en la Casa del Maestro, la visita a la Casa Museo José Carlos Mariátegui, el encuentro con los estudiantes en la Universidad de San Marcos, las entrevistas en la televisión, los programas radiales, y hasta las actividades de orden cultural como la visita al Centro Histórico de Lima, el encuentro con las autoridades oficiales de la Cancillería o su presencia en el restaurant típico “Brisas del Titicaca”; resultaron acontecimientos de primera importancia.

En todos ellos, Gerardo lució su sonrisa de vida. No hubo recelo en su mirada, ni un reflejo de sombra, o de distancia. Al contrario, fue notable en todo instante su luz de esperanza, su fe en la victoria de los pueblos, su identificación con la paz, la amistad y la solidaridad, principios verdaderos de los pobres.

En la medida que pasen los días más gente tomará conciencia de los hechos y comprenderá su esencia: un héroe anduvo entre nosotros y eso también fue un estímulo, un aliento para nuevas batallas.


domingo, 1 de diciembre de 2019

PRIMERA LÍNEA, LOS HÉROES ANÓNIMOS DE LA RESISTENCIA EN CHILE



Gloria Muñoz Ramírez
29 noviembre 2019 0
Fotos: Gerardo Magallón

Santiago de Chile. La primera línea de las marchas en la capital chilena se ha convertido en el emblema de las movilizaciones. Con todo en contra, la conforman las y los héroes de la protesta. En los medios de comunicación los llaman vándalos, vagos, delincuentes. Adentro de la marcha les aplauden, los vitorean, casi los alzan en hombros. Existen.

Son cientos de hombres y mujeres, jóvenes en su mayoría, que enfrentan a los carabineros todos los días. Se colocan en los puntos estratégicos para impedir que los gases lacrimógenos, los disparos de municiones y los chorros de agua con químicos lleguen al resto de la movilización pacífica. Son las y los guardianes de las decenas de miles de personas que llevan más de 40 días protestando en las calles contra un sistema que los excluye.


La esquina de Ramón Corvalán con la calle Carabineros de Chile es uno de los campos de la desigual batalla. Piedras contra tanquetas desde las que disparan municiones que han dejado tuertas a más de 200 personas, o bombas lacrimógenas o los vehículos conocidos como guanacos que disparan chorros de agua con químicos lacerantes que dejan ardiendo la piel por días. Chile es experto en este tipo de miserias.

Las noches son un hervidero. De un lado grupos de jóvenes quiebran el pavimento con mazos para dotar de piedras a la primera línea. Hileras de chicos con costales de pedazos de concreto atraviesan las calles y se las dejan a quienes repelen los ataques frontales de los carabineros. “Gracias hermanos”, se escucha desde la refriega y el humo. Y es que sí, la primera batalla que se ganó fue contra el individualismo y el ego, aquí todo es colectivo.


Decenas, cientos de personas esperan a los manifestantes que corren con los ojos llorosos. “¡Agua con bicabornato! ¡Agua con bicabornato!”, gritan. Y los demás se acercan para que les rocíen el rostro, les digan palabras de aliento, los socorran. Por cada persona lesionada se acercan cuatro o cinco de inmediato. Es el desborde.

Sigue la primera línea. Al oscurecer se juntan manifestantes frente a los guanacos y tanquetas y los desconciertan con la luz verde de cientos de rayos láser en los parabrisas. El espectáculo de luz y sonido inunda la calle. El guanaco retrocede. Los muchachos gritan de júbilo.

De pronto la infantería carabinera se despliega a pie. Parapetrada en los vehículos recibe la orden de atacar y corren detrás de los jóvenes y de todo el que se encuentran a su paso. Golpean y patean a todo el que se les atraviese, detienen a alguno y sus compañeros tratan de rescatarlo en una batalla cuerpo a cuerpo. A veces lo cosiguen. Otras el chico o chica pasa a engrosar las filas en las comisarías. Se habla ya de más de 17 mil detenidos en 40 días de protestas.


A la primera línea llega Claudia Aranda, reportera y activista de tiempo completo. Durante nuestro encuentro recibe por whatsapp  la imagen del ultrasonido de su próximo nieto. Está feliz. Hace 40 días lo dejó todo y se fue a vivir a una casa okupa para mantenerse disponible todo el tiempo. “La tía del agua”, le dicen sus miles de nuevos sobrinos en las calles. “¡Hidrátense cabros!”, les grita con su bidón de cinco litros en la mano. En su mochila carga el láser para cuando toca desorientar a los carabineros, y su libreta y cámara, para sus crónicas.

En otra esquina del escenario grupos de jóvenes intentan tumbar un semáforo. Lo jalan con un lazo para arrancarlo del concreto y formar con el poste una barricada. Decenas de esquinas ya no tienen semáforo, por lo que otro grupo de voluntarios dirige el tránsito, recibiendo como pago el sonido del claxon de los automovilistas que lo mismo le regalan una botella de agua o algo para comer.


Decenas de médicos, enfermeros y psicólogos cubren los puntos de salud. Llegan aquí luego de largas jornadas de trabajo en hospitales públicos y privados, y durante horas atienden a los heridos de la revuelta. Al parecer, dicen, cada vez le ponen químicos más agresivos al agua que avientan los carabineros, pues en los últimos días los chicos llegan con quemaduras severas de la piel.

Una joven que trabaja como productora de eventos es ahora la encargada de la logística en el centro de salud. Recibe y clasifica las bolsas de donaciones de la gente: tapabocas, analgésicos, vendas, sueros y un sinfín de artículos que se amontonan a un costado. La solidaridad, por ahora, es más grande que la emergencia.


En la primera fila los jóvenes se protegen con escudos hechos con láminas arrancadas de cortinas de tiendas, con tapas de tambos, con lo que tengan. Son unos gladiadores. Hay hombres y mujeres “bombers” cuya misión es “ahogar” las bombas lacrimógenas con garrafas de agua con bicarbonato y sosa caústica. Se llevan la peor parte, pues sus pulmones se llenan de tóxicos. El aplauso de sus compañeros es el único pago por cada bomba desactivada.

En la manifestación no se pasa hambre. Y menos en la primera línea, pues se organizan ollas comunes y se reparten gratos en carritos recuperados del supermercado. Lentejas y papas nunca faltan. A veces llegan contingentes de ciclistas con ayuda, otra veces son ellos los que la necesitan.


¿Qué pasaría si no existiera esta primera línea? Hace unos día intentó llegar a la Plaza de la Dignidad, antes conocida como Plaza Italia, el centro neurálgico de las movilizaciones, una marcha organizada por maestras de kínder, y contra ellas arremetió la policía con gases lacrimógenos. La primera línea sirve para que ellas y muchas como ellas puedan acceder a la plaza y manifestarse pacíficamente.

Las resorteras y ballonetas improvisadas son las armas de la primera línea. Barricadas de piedras, láminas, llantas, todo lo que sirva para obstaculizar el paso de los carabineros, cuya misión es cada tanto romper esa línea, atravesar las barricadas a como dé lugar e ir tras los manifestantes. Más de 40 días después la mecánica es clara. Rompen la línea, los jóvenes salen disparados, se dispersan y luego retoman sus lugares. Hasta el nuevo ataque. Y así.

“¡Encerrona! ¡Encerrona!”, gritan cuando vienen los guanacos de los dos lados. No hay mucho que hacer más que agacharse y protegerse con los cuerpos. Se avisan igual cuando uno de ellos con un cóctel molotov está a punto de arrojarlo. “¡Mecha, mecha!”, gritan para que sus compañeros abran cancha. La bomba artesanal vuela por los aires y cae cerca de los carabineros. El júbilo se expande, pues eso les da un tiempo para acercarse a los carabineros y continuar el combate con piedra.


La batalla es organizada. Unos enfrentan, otros hacen barricadas, otros juntan pertrechos, unos llevan comida y agua, y otros atienden las heridas. Todo para que el resto de la movilización contra un sistema que los privó de lo más elemental pueda caminar sin muchos tropiezos.

En medio del ataque no falta la batucada o un saxofonista que se acerca con “El derecho de vivir en paz” e inunda con sus notas el ambiente. Anochece y los bloqueos se van apagando. Por semioscuras calles aparecen grupos de carabineros patrullando. Y de entre las sombras, como fantasmas, se escuchan los gritos: ¡Milicos de mierda! ¡Cabros de mierda! ¡Asesinos! Una chica con una enorme piedra en la mano pasa junto a la hilera de carabineros. Los insulta de frente con la piedra escondida. Los carabineros se siguen. Y ella también.


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