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lunes, 1 de junio de 2020

CREAR UN PERU NUEVO EN EL MUNDO NUEVO



(29 de mayo de 2020)

Por Miguel Aragón

Estimado compañero Bryan Serrano;

El día 13 de mayo, comentando un mensaje mío en el cual yo incluí la frase ”Un Perú nuevo en el mundo nuevo”, usted escribió lo siguiente: “De acuerdo compañero Miguel, aunque no considero darle tanta importancia al pronombre “Un", o "El”, lo que sí me parece que reviste suma importancia es el periodo histórico que puede abarcar una etapa de transición como el Socialismo, no lo podemos adivinar puesto que ello dependerá de las leyes particulares que se ejerzan en la sociedad, pero definitivamente, sujeta a estas mismas leyes de desarrollo será un periodo de mucha menor duración que el capitalismo” (Ver whats app del foro Bicentenario,13 de mayo)

En tan breve texto, usted ha planteado  dos problemas muy importantes,  muy trascendentes, y muy actuales.

El primer problema  es ¿En qué época histórica vivimos actualmente?; 

El segundo problema es ¿Cuánto tiempo se prolongará  la etapa de transición del Socialismo?

1.- Comencemos por lo primero: LA ÉPOCA ACTUAL.

José Carlos Mariátegui, en la presentación del primer número de la revista “Amauta”  (Setiembre de 1926) reconoció que el movimiento que publicaba  la revista  tenía la voluntad de “crear un Perú nuevo dentro del mundo nuevo”. Esa era su orientación programática.

Seis meses después, en marzo de 1927, en su “Réplica a Luis Alberto Sánchez”, JCM anotó “Aquí estamos… los que queremos crear un Perú nuevo en el mundo nuevo”. Y dos meses después,  el 14 de mayo de 1927, en “Carta al Presidente de la Federación Gráfica del Perú”, reiteró: “La circular adjunta contiene una exposición precisa de las bases y fines de la Sociedad, cuyo programa es el de la Revista Amauta sintetizado en la frase de su editorial de presentación “Queremos crear un Perú nuevo en el mundo nuevo”

En las tres oportunidades, Mariátegui utilizó con bastante precisión gramatical los artículos “Un” y “El”. Usted propone no darle tanta importancia al uso del “pronombre Un o El”. Pero ocurre que Mariátegui no  utilizó esas dos palabras como “pronombres”,  sino como “artículos”, uno es un artículo definido (EL), y el otro es un artículo indefinido (UN).

El artículo “El” delante de mundo nuevo, es un artículo “definido”, se refiere a algo ya existente, justamente a “El mundo nuevo“  que ya había comenzado a construirse el año 1917.  Mientras que el artículo “Un” delante de Perú nuevo, es un artículo “indefinido”, se refiere a algo  todavía no existente, a una aspiración futura.

Sin embargo durante muchos años ha habido, y todavía hay,   muchos comentaristas que al citar la frase de Mariátegui cambian la expresión “El mundo nuevo” por esta otra “Un mundo nuevo”, con lo cual, están negando la existencia “del mundo  nuevo”, del mundo socialista.

Este simple cambio de un artículo de “dos letras”, por otro artículo también de dos letras, encierra toda una negación de la realidad histórica en la cual vivimos en la actualidad. Como podrá ver, la cuestión no es tan simple, y al dejarlo pasar pecaríamos de ligereza.

Todavía hay quienes equívocamente siguen proponiendo que “vivimos en la época del imperialismo”, mientras que otros, partiendo de la nueva realidad iniciada hace cien años, y de las enseñanzas de  Lenin y de Mariátegui, consideramos que desde 1917  vivimos en “la época del socialismo”. Este es el real problema de fondo, que encierra el uso correcto o incorrecto de los artículos “El” y “Un”.  

Algunos lectores apresurados (y superficiales), al leer el folleto de Stalin “Los fundamentos del leninismo” (abril de 1924), solamente han llegado hasta  la página 03. En esa página, y comenzando un párrafo muy largo de 16 líneas, Stalin escribió  “El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria”. Pero estos apresurados lectores no han leído la última parte de ese mismo párrafo,  donde Stalin anotó “la revolución proletaria ha triunfado ya en un país, ha destruido la democracia burguesa y ha inaugurado la era de la democracia proletaria, la era de los Soviets”.

Yo le pregunto ¿podemos considerar que es lo mismo “la era de los soviets” que “la época del imperialismo”?

Pero nuestros apresurados (y superficiales), lectores no llegaron a la página 55, en la cual Stalin, citando  a Lenin  anotó: “Lenin tiene razón cuando dice que, con la aparición del Poder Soviético, la época del parlamentarismo democrático-burgués ha terminado y se abre un nuevo capítulo de la historia universal: la época de la dictadura proletaria”.

Indudablemente que, no es lo mismo, y no podemos reducir la expresión  “un nuevo capítulo de la historia universal: la época de la dictadura proletaria”, a la simple expresión de “la época del imperialismo”. Son dos  conceptos radicalmente diferentes, que describen dos realidades diferentes.

Tanto para Lenin, como para Mariátegui, con el triunfo de la Gran Revolución Rusa de 1917 se inició una nueva época histórica en el desarrollo de la humanidad: se inició  la época del  proletariado, la época de la dictadura del proletariado, en síntesis se inició la actual “época del socialismo”.

RESPONSABILIDAD COMPARTIDA, DESDE 1917.-

Al comienzo, en 1917, el socialismo comenzó a construirse  en un solo país (Rusia), pero después de la gran victoria contra la agresión armada del  nazi fascismo en el año 1945,  la construcción del socialismo se expandió a otros países de Asia, Europa y América.

Hasta el año 1917, la clase social que dirigía los destinos de la humanidad,  todavía era la burguesía. Pero desde 1917 hasta el presente, la clase social que está dirigiendo  los destinos de la humanidad es el proletariado. Este hecho,  esta transferencia de mando en la dirección de los destinos de la humanidad,  es un hecho irreversible.

Ocurra lo que ocurra, en un futuro cercano o lejano, por más dificultades que se presenten en el camino, por más reveses y retrocesos temporales que se puedan presentar, el destino de la humanidad continuará siendo dirigido  por el proletariado, el mundo nuevo continuará construyéndose, y cada vez más fuerte y mejor definido.

En los últimos cien años “el mundo nuevo” ha sido sometido  a pruebas muy severas, pero siempre salió adelante, demostrando en los hechos la  superioridad por encima de los países capitalistas.  El año 1929 en todos los países capitalistas estalló la crisis económica más grave de la historia hasta ese entonces, pero la construcción del socialismo en la URSS no fue alterada, por el contrario continuó indetenible, sin ser afectada mínimamente por la gran crisis económica capitalista. Entre los años 1939 y 1945, los países capitalistas más desarrollados desataron una segunda  guerra mundial por un nuevo reparto del mundo, pero el pueblo de la URSS dirigió la lucha de los pueblos del mundo y derrotó la agresión nazi fascista en Europa y en Asia. En el año 2007 estalló otra grave crisis económica y financiera en  los países capitalistas más desarrollados, acrecentando el desempleo y la pobreza en muchos países, pero la República Popular China y otros países socialistas continuaron construyendo la nueva sociedad y no fueron afectados por la grave crisis. Este año 2020, se ha desatado y expandido por todo el mundo una grave pandemia, pero los pueblos de los países que han iniciado la construcción del socialismo, los pueblos de China, Cuba y Viet Nam, están resistiendo y manejando acertadamente la crisis, y son los países que  se están preparando mejor para la urgente tarea de recuperación  económica, tarea  que ahora es preocupación mundial.

En los próximos años,  el proletariado en el poder nuevamente demostrará que es la clase que está dirigiendo a la humanidad en la presente época histórica. Ya lo demostró  en la gran crisis económica del año 1929, en la gran guerra de 1939, en la gran crisis económica y financiera del 2007, y ahora lo está demostrando en la gran crisis sanitaria y social de este año 2020.
Pero la responsabilidad de lo que actualmente ocurre en el mundo, no es solamente  responsabilidad del proletariado en el poder, sino que todavía, y temporalmente,  es y será una responsabilidad compartida con los remanentes de la burguesía que se obstinan en mantener la obsoleta sociedad capitalista en algunos países.

Este periodo de coexistencia y corresponsabilidad mundial, entre el proletariado ascendente  y la burguesía decadente, todavía se prolongará por unos años más, pero a la larga el proletariado superará y dejará atrás  la influencia de la burguesía. En el pasado ocurrió algo similar en el periodo del tránsito del feudalismo al capitalismo, del viejo poder de la aristocracia terrateniente feudal al nuevo poder de la burguesía. Ese tránsito de poder demoró más de 300 años, desde 1492 hasta mediados del siglo XIX, la tarea de la burguesía no fue nada fácil.

Así como ahora muchos dudan que el proletariado pueda  superar y derrotar a la burguesía, en el pasado muchos dudaban que la burguesía pudiera superar y derrotar a la aristocracia terrateniente.

En el pasado, durante la primera mitad del siglo XX,  el doctrinarismo de inspiración trotskista negaba la existencia y el desarrollo del socialismo en la Unión Soviética, y se comportaron como enemigos jurados del pueblo soviético y de la construcción del socialismo en la URSS. De manera similar, en la segunda mitad del siglo XX  se desarrolló otra variante del doctrinarismo, pero  de inspiración “seudo maoísta” o “maoísmo falseado”, que negaba y niega la existencia y desarrollo del socialismo en la República Popular China. Esta última variante del doctrinarismo fue promovida por Lin Piao y otros más, pero cumple similar función a la que cumplió el  trotskismo en el pasado, son enemigos jurados del pueblo chino y de la construcción del socialismo  en la República Popular China y en otros países.  

El segundo tema en debate “¿Cuánto tiempo se prolongará  la etapa de transición del Socialismo?” lo dejaremos para otro comentario.


lunes, 24 de junio de 2019

ACERCA DE LA ACTUAL ÉPOCA HISTÓRICA



(14 de octubre de 2011 / 01 de marzo de 2016) (*) (**)
Por: Miguel Aragón
Próximo a iniciarse un nuevo Seminario sobre el Socialismo Peruano [que se desarrolló del 15 de octubre al 12 de noviembre de 2011], para comenzar considero necesario que debemos  tener  claridad acerca de la época histórica en la cual se encuentra actualmente la humanidad. 
 
Para entender el proceso del movimiento socialista peruano, resulta imprescindible comprender en qué condiciones históricas surgió este movimiento, y en qué condiciones históricas se ha desarrollado hasta la actualidad.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Como parte de las actividades que se realizaron en uno de los foros  frente unitarios, con fecha 07 y 10 de junio de 2005 divulgué, a través del grupo de correos “foro centenario”, dos comentarios titulados Defensa de la Experiencia Socialista. En ellos comprobé y señalé que uno de los principales aportes de la valiosa experiencia socialista que comenzó  en 1917 fue haber dado inicio a una nueva época histórica en el desarrollo de la humanidad, haber dado inicio a la época del socialismo
 
En esos comentarios señalé que era un error considerar que “vivimos en la época del imperialismo”, y que lo correcto era reconocer que a partir del triunfo de las revoluciones rusa (1917), alemana (1918) y húngara (1919) se había iniciado una nueva época histórica en el desarrollo de la humanidad. (Mariátegui expuso sobre esos tres procesos revolucionarios en las conferencias que dictó en la Universidad Popular en el año 1923. El resumen de sus exposiciones está  publicado en el libro Historia de la Crisis Mundial. Vuelvo a recomendar su lectura y estudio) 
 
LA POSICIÓN DE STALIN RESPECTO A LA NUEVA ÉPOCA HISTÓRICA
A mediados del año 2007 el comentarista Eduardo Ibarra comenzó a divulgar en forma amplia una ordenada relación de comentarios acerca del desarrollo de la teoría del proletariado mundial, y acerca de la lucha de tendencias en el desarrollo del movimiento socialista peruano. En los primeros documentos de Ibarra, divulgados en ese tiempo, destacaron los comentarios de dos ideas centrales, las cuales captaron mi atención. Según mi punto de vista, una de esas ideas era acertada,  y la otra idea  estaba equivocada. A comienzos del 2008 yo tenía la intención de presentar mis observaciones críticas, pero el ambiente para el intercambio de ideas, de un momento a otro se enturbio, por la seguidilla  de acusaciones e insultos que proliferaron en esos meses. 
 
¿Quién ganó con esos insultos e interrupción del intercambio y debate? Indudablemente que la gran ganadora fue la clase dominante. De manera similar, si ahora “caemos en el juego”, de los que se están dedicando a insultar para provocarnos y enturbiar el desarrollo del Tercer Seminario sobre Socialismo Peruano, la ganadora será la misma clase dominante, y el provocador también será el mismo provocador de fines del año 2007. Pero esto ya es anécdota, volvamos al tema que concita nuestra atención.
1.- Eduardo Ibarra, en los documentos que él divulgó el año 2007,  desde el comienzo resaltó uno de los fundamentos de la concepción materialista de la historia, al reivindicar que “el ser social determina la conciencia social”. A partir de ese acertado concepto, Ibarra elaboró sus conclusiones sobre el desarrollo de la teoría del proletariado. Hasta ahí estábamos de acuerdo con él, pero solamente hasta ahí.
 
2.- El segundo concepto que Ibarra desarrolló en ese entonces,  fue que al terminar el siglo XIX y comenzar el siglo XX la humanidad había ingresado a una nueva época histórica, a “la época del imperialismo”. Sin presentar mayor fundamentación ni análisis económico ni político que  sustentara su tesis, Ibarra se reducía a citar una supuesta afirmación de José Stalin. Ese era todo el sustento, que le servía de apoyo, para sostener sus conclusiones sobre la denominación de la teoría del proletariado. (Según Ibarra, en los últimos siglos la humanidad había atravesado por dos épocas: por la época preimperialista y por la época imperialista; y según él, a cada una de esas dos épocas históricas, correspondían dos épocas en el desarrollo de la teoría del proletariado, el marxismo para la primera época, y el marxismo-leninismo para la segunda época). 
 
A fines del año 2009, en uno de los tantos conversatorios en los cuales he participado a nivel de barrios y municipios en Lima,  se me presentó la oportunidad de exponer  “acerca de la situación mundial”, en uno de los barrios del municipio de San Juan de Lurigancho. Yo inicié mi exposición fijando mi posición sobre la época histórica, y se suscitó un debate con algunos de los asistentes, los cuales defendían la errónea tesis de que “vivimos en la época del imperialismo”. Cuando les dije que Stalin no había hecho tal afirmación, ellos insistieron en su errónea conclusión. Como ninguno de los asistentes teníamos a la mano el folleto de José Stalin  Los Fundamentos del Leninismo (abril de 1924), el debate de esa fecha quedó trunco. Lo que ahora paso a exponer, de manera muy breve, es continuación de ese anterior debate de ideas, lo cual es otra demostración más, que el presente Seminario no es “un punto de partida”, como piensa y pregona el caudillaje personalista, sino continuación de trabajos anteriores.
Después del evento del año 2009, he revisado más de 20 veces el mencionado folleto de Stalin, y en ninguna parte he encontrado que Stalin afirmara  que “vivimos en la época del imperialismo”. Incluso he cotejado dos ediciones del folleto, una soviética  y otra de procedencia china.
 
Lo que más se acerca a esa expresión, y se presta al uso incorrecto de las palabras de Stalin, es el siguiente párrafo, que trascribo in extenso:
       “El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria. O más exactamente: el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado en particular. Marx y Engels actuaron en el período prerrevolucionario (nos referimos a la revolución proletaria), cuando aún no había un imperialismo desarrollado, en un período de preparación de los proletarios para la revolución, en el período que la revolución en que la revolución proletaria no era aún directa y prácticamente inevitable. En cambio, Lenin, discípulo de Marx y de Engels, actuó en el período en que se despliega la revolución proletaria, cuando la revolución proletaria ha triunfado ya en un país, ha destruido la democracia burguesa y ha inaugurado la era de la democracia proletaria, la era de los Soviets.”(Stalin, Los Fundamentos del Leninismo, pag. 03) (los subrayados son míos)
Si revisamos con atención todo el párrafo, y no solamente la primera línea, podemos comprobar que Stalin, por un lado, en la primera línea escribió “época del imperialismo y la revolución proletaria”; y por otro lado, en las últimas líneas escribió “ha inaugurado la era de la democracia proletaria, la era de los Soviets”
 
Toda persona sensata, puede distinguir y sabe muy bien que “el imperialismo” y “la democracia proletaria” son dos realidades históricas diferentes y contrarias, que no se pueden confundir la una con la otra, y mucho menos se puede pretender reducir “la democracia proletaria” como si fuera sinónimo de “imperialismo”. Que se considere que “el imperialismo es la antesala del socialismo” lo cual nos parece correcto, no quiere decir que “el imperialismo y el socialismo sean lo mismo”. 
 
Si este primer párrafo, del folleto de Stalin, se puede prestar a la manipulación,  tergiversación y al uso incorrecto, por parte de quienes niegan que actualmente vivimos en la época del socialismo, los remitimos a otras dos expresiones del mismo autor, escritas  en el mismo folleto:  
 
En la pag. 46 Stalin afirmó: “(…) Por eso, en la dictadura del proletariado, en el paso del capitalismo al comunismo, no hay que ver un período efímero, que revista la forma de una serie de actos y decretos “revolucionarios”, sino toda una época histórica, cuajada de guerras civiles y de choques exteriores, de una labor tenaz de organización y de edificación económica, de ofensiva y retiradas, de victorias y derrotas. Esta época histórica no solo es necesaria para sentar las premisas económicas u culturales del triunfo completo del socialismo, sino también para dar al proletariado la posibilidad, primero, de educarse y templarse, constituyendo una fuerza capaz de gobernar el país, y, segundo, de reeducarse y transformar a las capas pequeñoburguesas con vistas a asegurar la organización de la producción socialista.”
Y en la pag. 55, Stalin precisó, con mayor claridad,  la definición de la nueva época:
Lenin tiene razón cuando dice que, con la aparición del Poder Soviético, “la época del parlamentarismo democrático-burgués ha terminado y se abre un nuevo capítulo de la historia universal: la época de la dictadura  proletaria”.
            Espero que  la lectura completa del mencionado folleto, ahora  no se preste a la manipulación. Queda claro que para Stalin (y también para Lenin) el nuevo capítulo de la historia universal, la nueva época histórica era la época de la dictadura del proletariado, es decir la época del socialismo. 
 
Ahora, entre nosotros, no se trata simplemente de intentar resolver el debate apelando a “lo que dijo tal o cual maestro del proletariado”. Si realmente queremos avanzar, tenemos que superar y erradicar de nuestro medio ese viejo estilo de “debate” superficial. Para nosotros lo importante es captar la esencia de los procesos económicos, sociales y políticos, y describirlos tal como se desarrollan frente a nosotros. Recordemos y reivindiquemos las enseñanzas de Marx y Engels en el Manifiesto de 1848:
 “Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados  o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. 
 
No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos. La abolición de las relaciones de propiedad existentes desde antes no es una característica peculiar y exclusiva del comunismo” (Ver Marx-Engels, Manifiesto Comunista, capitulo II)
El mal llamado “imperialismo”, no es otra cosa que el capitalismo que en determinadas condiciones históricas (al comenzar el siglo XX) ha adquirido las siguientes características: capitalismo monopolista, capitalismo  parasitario o rentista y capitalismo agonizante.  Este capitalismo monopolista,  no  dejó de ser capitalismo, ni se ha convertido en algo diferente al capitalismo, el capitalismo monopolista  sigue siendo capitalismo, pero en una fase diferente, en una fase superior. Por eso considero que el llamado “imperialismo” solamente es una fase del capitalismo, y no es una nueva época histórica en el desarrollo de la humanidad.
Por el contrario, el paso del capitalismo al inicio de la construcción del socialismo si fue  un cambio de época histórica. El socialismo que se comenzó a construir a partir de 1917, hace escasamente 90 años,  significó el inicio de un nuevo orden social, el inicio de una nueva sociedad, fue un cambio mucho más trascendente que el simple paso del capitalismo de una fase a otra fase también capitalista. 
 
MARIATEGUI SOBRE EL COMIENZO DE LA REVOLUCION SOCIAL
José Carlos Mariátegui demostró mucho realismo y a la vez gran optimismo en el desarrollo de las fuerzas nuevas, al analizar la nueva situación mundial que se había creado  a partir del triunfo de la Revolución Rusa de 1917.
En su primer conversatorio en la Universidad Popular   afirmó: “con la Revolución Rusa ha comenzado la revolución social”, y más adelante anotó “presenciamos la disgregación, la agonía de una sociedad caduca, senil, decrepita; y al mismo tiempo, presenciamos la gestación, la formación, la elaboración lenta e inquieta de la sociedad nueva”
Fundamentando la necesidad del proletariado peruano de conocer la crisis mundial, recomendó lo siguiente “En esta gran crisis contemporánea, el proletariado no es un espectador. Se va a resolver en ella la suerte del proletariado mundial. De ella va a surgir, según todas las probabilidades y según todas las previsiones, la civilización proletaria, la civilización socialista, destinada  a suceder a la declinante, a la decadente, a la moribunda civilización  capitalista, individualista y burguesa.” (Ver: JCM, libro Historia de la Crisis Mundial, primer conversatorio La crisis mundial y el proletariado peruano).  
     
  ¿QUÉ OCURRIÓ CON LA ÉPOCA DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO?

1.- Defensiva Estratégica del Socialismo.- 
 
Desde los inicios de la nueva época histórica (año 1917), la burguesía mundial movilizó todas sus fuerzas para aplastar a la naciente sociedad socialista. Se iniciaba así la larga etapa de Defensiva Estratégica del Socialismo. La necesidad de defenderse ante la agresión de las fuerzas reaccionarias captó y absorbió gran parte de las energías de la nueva sociedad proletaria. Al comienzo las fuerzas reaccionarias lograron interrumpir temporalmente la revolución alemana (1918) y la revolución húngara (1919), pero no obstante que movilizó a los ejércitos de varios países, la burguesía mundial fue derrotada por el naciente socialismo que se estaba comenzando a construir en Rusia. Después de tres años de lucha intensa, en el año 1920 el proletariado soviético  logró derrotar y expulsar a los ejércitos agresores. Esa fue una victoria táctica, dentro de la larga etapa de Defensiva Estratégica iniciada en 1917.
Pero ese triunfo del año 1920 no fue la victoria final contra la burguesía mundial. Veinte años después, en 1941  el pueblo soviético afrontó una prueba mucho más difícil, la invasión del ejército nazi-fascita alemán. En 1945, después de haber soportado heroicamente la invasión de la parte occidental de su territorio,  la contraofensiva del pueblo soviético logró derrotar al poderoso ejército alemán. Con esa Gran Victoria la revolución proletaria recibió un enérgico impulso en varios países de Europa Oriental y de Asia. Esa fue otra victoria táctica del proletariado.
Paralelamente a la agresión directa contra la URSS, la burguesía mundial movilizó al poderoso ejército imperial japonés para detener el avance de la revolución en China y en otros países  del sudeste de Asia,  agresión que también tenía el objetivo de cercar a la Unión Soviética. En 1945 las fuerzas revolucionarias chinas derrotaron y expulsaron al poderoso ejército japonés. Algo similar ocurrió en Corea, Viet Nam, y otros países del sudeste asiático. Esa fue otra victoria  que se sumó a las anteriores victorias tácticas del proletariado, que en términos generales seguía en condiciones de defensiva estratégica de la naciente sociedad socialista.   
Pero esa tampoco fue la victoria definitiva contra la agresión del capitalismo mundial, todavía faltaba y falta mucho camino por recorrer.  Las fuerzas de agresión y ocupación militares  francesas y norteamericanas ingresaron para ocupar algunos de los territorios que desesperadamente venía abandonando el derrotado ejército japonés. En 1949 triunfó la revolución del pueblo chino contra la clase dominante china que tenía el apoyo directo del capitalismo norteamericano. A los pocos años, los pueblos de  Corea del Norte y Vietnam del Norte también derrotaron y expulsaron a los ejércitos norteamericano y francés. Pero todavía no culminaba la defensiva estratégica del socialismo, la lucha por sobrevivir era una lucha dura y prolongada. 
 
En 1959 triunfó la revolución cubana en el continente americano, en 1962 el pueblo cubano derroto la agresión de la burguesía norteamericana en Bahía de Cochinos,  y el año 1975 las fuerzas de ocupación norteamericanas instaladas en Vietnam del Sur también fueron  derrotadas, derrota de la cual hasta ahora no se logran recuperar. Esa fue la última victoria táctica del proletariado en el mundo dentro de la  larga etapa de Defensiva Estratégica. 
 
2.- Equilibrio Estratégico del Socialismo.-
Con el triunfo de la revolución de Salvación  Nacional en Viet Nam del Sur, en el año 1975, concluyó la etapa de defensiva estratégica, y se dio inicio a la Etapa de Equilibrio Estratégico entre el Socialismo y el Capitalismo. Todo hace prever que esta etapa será mucho más dura y prolongada que  la etapa anterior. 
 
A partir de 1975, en los 14 países que ya habían iniciado la construcción del socialismo en Europa oriental, en el sudeste asiático y en América, después de derrotada y expulsada la agresión externa, se colocaron en primer plano los problemas internos de la continuación de la construcción  del socialismo. 
 
Desde 1950, con el triunfo de la revolución en China,  el problema ya no era como “construir el socialismo en un solo país”, sino como construir el socialismo en varios países. El proletariado de cada uno de los países en los cuales se había iniciado la construcción del socialismo, ahora tenía que descubrir la forma nacional de su propio socialismo, toda creación heroica es creación de una clase, es creación de un pueblo. (En la historia del socialismo mundial no existen “creaciones heroicas individuales”, la historia no la hacen “los genios”).  
 
Esa fue la causa principal de las disputas que se dieron en las filas del movimiento comunista internacional en la década de 1960, disputas que se cubrieron  con el velo de los mal llamados “debates ideológicos” (denuncias de “revisionismo”), cuando en el fondo las discrepancias eran por la búsqueda y la afirmación de su propio camino en la construcción del socialismo. Debemos entender que “el socialismo no puede ser calco y copia, sino creación heroica” del proletariado de cada país, partiendo de sus propias particularidades. 
 
En esta nueva etapa del proceso, surgieron, o mejor dicho afloraron a primer plano, dos problemas congénitos que se había venido arrastrando desde el comienzo mismo de la nueva época histórica.
El primer problema  era ¿cómo entender y como aplicar la dictadura del proletariado? En la mayoría de países socialistas se había caído en una desviación al asumir la forma de estados burocrático-militares, con el Partido Comunista y el Ejército Rojo como pilares fundamentales del nuevo estado.  Por el contrario, desde los mismos inicios de la nueva época,  muchos destacados socialistas del mundo, entre ellos José Carlos Mariátegui, reivindicaron la concepción marxista del Estado Comuna, del estado sin burocracia (básicamente sin partido), y sin ejército profesional.
Mariátegui en su Conversatorio 14 en la Universidad Popular, del 19 de octubre de 1923, al disertar sobre Exposición y Crítica de las Instituciones del Régimen Ruso  afirmó “La dictadura del proletariado, por ende, no es una dictadura de partido sino una dictadura de clase, una dictadura de la clase trabajadora” (Ver, JCM, libro Historia de la Crisis Mundial).
Afirmación que fue una contundente crítica a la desviación germinal como se estaba construyendo el socialismo en la Unión Soviética, desde los tiempos de Lenin y Stalin, desviación que más adelante se volvió extrema en la URSS y en los otros países socialistas. Estos  pasaron de ser países de “Estado Socialista”, a ser países de “Socialismo de Estado”, pero sin dejar de ser socialistas.   
 
            El segundo gran problema, que había que resolver en los países socialistas, en la nueva etapa de Equilibrio Estratégico, era ¿cómo construir el socialismo en países atrasados?, en los cuales el crecimiento capitalista había sido muy incipiente, y el proletariado como clase social era un sector muy reducido de la población. Cuestión fundamental, consecuencia del insuficiente crecimiento capitalista que habían heredado, y que puso en debate la función  de la ley del valor, la función del  mercado, los diferentes tipos de propiedad, y otras cuestiones  más,  propias de  la etapa inicial del naciente socialismo.  
 
 José Carlos Mariátegui demostrando el profundo conocimiento que tenía de las leyes de la construcción del socialismo y la gran visión de las perspectivas futuras, partiendo del análisis de la experiencia rusa y pensando en la construcción futura del socialismo peruano  afirmó lo siguiente  “…la función del socialismo en el gobierno de la nación, según la hora y el compás histórico a que tenga que ajustarse, será en gran parte la de realizar el capitalismo,- vale decir las posibilidades históricamente vitales todavía del capitalismo-, en el sentido que convenga a los intereses del progreso social(Ver. José Carlos Mariátegui, Prólogo a Tempestad en los Andes, Junio de 1927)
Si captamos lo esencial de esa tesis marxista de José Carlos Mariátegui, podremos entender a cabalidad la necesidad de la NEP en la URSS, y la necesidad de las políticas económicas de “reforma y apertura” que actualmente se vienen aplicando en China, Viet Nam y Cuba, como continuación de la construcción del socialismo, como parte de la tarea de realizar el capitalismo sin dejar de ser países socialistas. 
 
Los socialistas peruanos siguiendo el ejemplo de Mariátegui, tenemos la obligación de aprender de las grandes experiencias de inicios de la construcción del socialismo en otros países de Europa (Rusia), Asia (China) y América (Cuba).

A MANERA DE BREVE CONCLUSION.-
El movimiento socialista peruano  desde sus inicios (año 1918) ha surgido y se ha desarrollado en la época histórica del socialismo.
El socialismo no ha fracasado en el mundo, simplemente ha tenido algunos reveses temporales, siendo el más grave revés, la implosión de la URSS en 1990. 
 
La actual etapa de Equilibrio Estratégico, que forma parte de la actual época del socialismo, será una etapa muy dura y prolongada, que  posiblemente se prolongué por más de 100 años de duración. En esta etapa, a su vez,  se alternarán  varios periodos tácticos de flujos y reflujos, de repliegues tácticos y ofensivas tácticas.  Por ejemplo, la implosión de la URSS en 1990 ha producido  un reflujo, que ha repercutido y sigue repercutiendo en  el mundo entero.  
 
El desencadenamiento de la actual crisis económica capitalista, crisis de superproducción relativa iniciada el año 2007,  en los países capitalistas más desarrollados, y la vertiginosa irrupción  de luchas de masas de grandes movimientos sociales en varios países de África del Norte, Medio Oriente, Europa Occidental, América del Sur e incluso en América del Norte,  puede ser el síntoma de un gran viraje táctico en la lucha por el cambio social.
Actualmente los pueblos del Perú, América y el mundo entero   estamos atravesando un viraje táctico, pasando de un largo periodo de repliegue táctico, iniciado en 1990, con la implosión de la URSS y todas sus repercusiones en el mundo entero, a un periodo de ofensiva táctica iniciado el año 2011, con las grandes movilizaciones de masas en la mayoría de países del mundo, dentro de la gran etapa de Equilibrio Estratégico.
En la mayoría de países del mundo, la tarea del presente sigue siendo el fortalecimiento del frente unido  de los pueblos, para luchar de manera conjunta contra el enemigo común. Las grandes movilizaciones de masas que se están desarrollando actualmente en el mundo, son movilizaciones de masas agrupadas en organizaciones frente unitarias.  

(*) Moción presentada el 14 de octubre de 2011, como Materiales para el Tercer Seminario sobre Socialismo Peruano. Ahora (1 de marzo de 2016), nuevamente la vuelvo  a divulgar, con algunas correcciones de estilo, y con la premeditada intención de crear condiciones favorables para la conmemoración del próximo Bicentenario de Carlos Marx.
(**) Tercer reenvío, el 23 de junio de 2019, como contribución al debate en el movimiento Bicentenario y en otros movimientos).  

jueves, 10 de diciembre de 2015

REALIDAD, RAZÓN Y CONCEPTOS





jueves, 10 de diciembre de 2015

Jesús, seguidor de mi blog, en referencia con los acontecimientos acaecidos en París y con todo con lo que está interrelacionado, formula la siguiente cuestión: ¿No es cierto que los conceptos occidentales determinan el ser universal?  Hago una primera precisión: más que hablar de conceptos occidentales, sería más correcto hablar de los conceptos de la sociedad burguesa clásica: la libertad, la igualdad y la fraternidad. Estos conceptos son la expresión ideológica de las relaciones de producción capitalista. No en vano en la sección IV de El Capital  titulada Transformación del dinero en capital, Marx se expresa en los siguientes términos: “La esfera de la circulación o del intercambio de mercancías, dentro de cuyos límites se mueve la compra y la venta de la fuerza de trabajo, era en realidad un verdadero edén de los derechos innatos del hombre. Lo único que impera aquí es la libertad, la igualdad, la propiedad y Bentham (el egoísmo)”. El mercado libre capitalista, tan laureado entre los burgueses, es la base económica de los llamados derechos humanos; que en vez de presentarse como conceptos que corresponden a una determinada época histórica, se presentan como conceptos que corresponden al ser humano en general. Los conceptos ideológicos tienen esa peculiaridad: se borran las raíces histórico-económicas de las que brotan y se presentan como conceptos propios del  ser humano en tanto ser humano. Este es el modo en que concibe la religión al hombre, no como el resultado de un largo y doloroso proceso de desarrollo, sino como un ente creado con todas sus determinaciones desde un principio. La religión representa la más clara manifestación del idealismo: el concepto es anterior al ser y es obra suya.

Para profundizar más en el tema que nos ocupa y situarlo en un concreto teórico determinado, para que así los conceptos queden atados a una estructura y no anden sueltos y dislocados, expondré algunas ideas de Engels contenidas en su obra Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Hegel concibe la realidad como aquello que además de existir es necesario. En este sentido Engels formula la siguiente afirmación: “En 1789 la monarquía francesa se había hecho tan irreal, es decir, tan despojada de toda necesidad, tan irracional, que hubo de ser barrida por la gran Revolución,…”. Los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad no se hicieron realidad por sí mismo, sino mediante la práctica revolucionaria. Así que los conceptos no determinan la realidad, sino que son la expresión idealizada de la necesidad de cambiar la realidad. Pero el cambio de la realidad solo es posible mediante la práctica. En suma: entre el concepto y la realidad media la práctica.

Aunque desde Occidente se esperaba que la primavera árabe trajera a los países del norte de África la democracia occidental y sus valores, no fue posible. ¿Por qué? Porque en esos países las relaciones de producción capitalista están poco desarrolladas y las determinaciones feudales siguen estando muy presentes. El mayor atraso político de buena parte de las naciones musulmanas está en que en ellas la religión no está separada del Estado, o lo que es lo mismo, el Estado no se ha liberado de la religión. Y la falta de unidad económica interna que existe entre las distintas zonas territoriales de esas naciones ha hecho que la religión se convierta en uno de los más poderosos medios para lograr esa unidad. Lo que observamos en esas naciones, por mucho que las potencias occidentales pretendan lo contrario, es una exacerbación de la religiosidad. Y como el imperialismo practicado por Occidente ha sido durante muchos años oprobioso, los pueblos árabes han convertido a la religión en la principal seña de identidad cultural. 

He afirmado en varias ocasiones que la izquierda radical sigue atada a los viejos conceptos y entre sus filas predomina la representación del mundo extraída de los libros sobre la percepción de la realidad. Todos los que hemos militado en partidos leninistas reconocemos la validez de los conceptos elaborados por Lenin en su magna obra El Imperialismo fase superior del capitalismo. Esos conceptos eran válidos para las primeras décadas del siglo veinte,  pero carecen de validez en la actualidad. En ese entonces de acuerdo con las apreciaciones de Ilích Ulianov nos encontrábamos en la época de las revoluciones proletarias, de manera que todos los movimientos de liberación nacional formaban parte de la revolución socialista mundial. Pero desde la extinción de la URSS y la transición de China hacia una economía mixta donde el capitalismo ha ganado la posición predominante, no nos encontramos en la época de las revoluciones socialistas, sino todo lo contrario: en la época de la globalización de las relaciones capitalistas. De ahí que todos los movimientos de liberación nacional que acaecen en los pueblos árabes formen parte de esa globalización capitalista y no de la revolución socialista.  Por lo tanto, es un grave error de percepción el que comete la izquierda radical cuando examina los actuales movimientos nacionales a la luz de los conceptos que tenían validez hace ahora mismo un siglo. 

Así que no es cierto que los conceptos occidentales capitalista determinen el ser universal de Asia central  por las siguientes razones: una, porque entre los conceptos y la realidad media la práctica, dos, porque las relaciones capitalistas en los países musulmanes están poco desarrolladas, tres, porque esos pueblos no se han liberado políticamente de la religión,  cuatro, porque en lucha contra el imperialismo occidental los pueblos árabes han hecho de la religión un factor clave de su identidad cultural, y quinto, porque el poder hegemónico en la mayoría de las naciones árabes está en manos de los jeques y no de partidos burgueses de izquierda.