jueves, 19 de noviembre de 2009

Las artimañas de un politicastro




Grimaldo Antonio Rengifo Balarezo
DNI 06057477

El mismo politicastro que dirige nuestra nación que fue permisivo con los inversionistas chilenos en sectores estratégicos de la economía nacional, ahora se proclama defensor de la seguridad nacional con frases altisonantes y desatinadas por el espionaje de un simple suboficial de la Fuerza Aérea Peruana.

Si el presidente fuera inocente, se diría, en el mejor de los casos, que cuela el mosquito y se traga el camello como reza la parábola evangélica. Pero sabemos que no es así. Está presionado por los conflictos sociales internos y por los repudiables casos de corrupción en las altas esferas del gobierno. En esta coyuntura resulta sintomático el destape del espionaje.

Por lo demás, toda fuerza armada de cualquier país tiene un servicio de inteligencia interno y externo. Tal es así que el país que tiene como presidente a un premio Nobel de la paz; mantiene a la Central de Inteligencia Americana (CIA) con espías por todo el orbe para salvaguardar a las empresas trasnacionales y desactivar los movimientos de liberación nacional. (Al respecto ver el libro de reciente aparición La Historia de la CIA de Tim Weiner).

Como buen politicastro pretende en estos momentos mover fácilmente los sentimientos chauvinistas para cerrar filas en torno a su persona y logra el respaldo de las fuerzas armadas mediante un aumento del presupuesto destinados al pliego de Defensa. Cuando lo que más necesita nuestras fuerzas armadas son honradez para superar el oprobio de la época del presidente Alberto Fujimori y su secuela actual. Porque militar que roba al erario nacional es un traidor a la patria, no es cualquier tipo de ladronzuelo. Por algo la fuerza armada es una de las instituciones tutelares de la patria y la columna vertebral del Estado; su función no es reprimir las protestas sociales y, mucho menos, violar los derechos humanos.

Es hora de recordar la conducta de la justicia chilena que permitió la extradición del Ing. Alberto Fujimori y su condena en los tribunales peruanos.

El asunto del espionaje debe arreglarse con mesura sin la pirotecnia verbal de la que hace alarde el politicastro que nos gobierna. El politicastro está reiterando los señuelos que lanza cada cierto tiempo para desviar las protestas populares y confundir a la opinión nacional.
18/11/2009

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Para qué nos sirve la historia

La historia social es el resultado de la acción recíproca y contradictoria de los hombres. ¿Pueden estos elegir libremente una u otra forma de organización social? Se preguntaba Engels. Nada de eso –se responde–, la historia social se desenvuelve de tal modo, que el resultado final siempre deriva de los conflictos entre muchas voluntades individuales de las que surge una resultante –el acontecimiento histórico–, que a su vez, puede considerarse producto de una fuerza única, que, como un todo, actúa sin conciencia y sin voluntad. Pero, una cosa es la historia objetiva (proceso natural) y otra cosa es la historia subjetiva (conciencia reflejo: punto de vista y posición de clase). Los hombres hacen la historia, “pero hasta ahora no la hacen con una voluntad colectiva o según un plan colectivo” , concluye Engels en enero de 1894. Marx, por eso, siempre fue “reacio a darle la espalda a la historia, prefiere interrogarla para extraer de ella (y no de un cúmulo de especulaciones abstractas) la respuesta a los enigmas que plantea la praxis.” He allí el camino a seguir en la lucha diaria por la emancipación de la mente y la humanidad.
Tacna, 01 Noviembre 2009
Edgar Bolaños Marín

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Talento o mediocridad








Ricardo Palma decía, para ser preciso al escribir versos: “Forme usted líneas de medida iguales, y luego en la fila las coloca juntas poniendo consonantes en las puntas; -¿Y en el medio? - ¿En el medio? ¡Ese es el cuento! Hay que poner talento”. Ese es el punto, TALENTO. El intelectual revolucionario o el artista de talento, no tiene una preocupación obsesiva por los derechos de autor, por las regalías, contratos, etc. El artista de talento, cuyo arte brota de lo más profundo de su ser, vale decir, de su pueblo: se realiza en su arte. No se preocupa si pierde en una mala transacción una o más obras, pues, nadie podrá despojarlo de su talento. En cambio, el artista mediocre, el copista o el imitador, siempre tendrá una preocupación obsesiva por los derechos de autor. Las preocupaciones de la inteligencia resultan, sobre todo, utilitarias, porque el ideal de nuestra época es la ganancia y el ahorro. La acumulación de riquezas aparece como la mayor finalidad de la vida humana. Oficialmente, legisladores y portavoces del régimen capitalista, preconizan el ahorro y la inversión; pero, extraoficialmente se inculca una serie de valores contrarios a la producción y, esto no es nada extraño, a un orden socio-económico que tiene al mercado como fin supremo. En el mundo de la televisión, los creadores y constructores brillan por su ausencia; el consumo, el ocio y el despilfarro, es el paradigma. La neurosis obsesiva, enfermedad psico-social, es inseparable al capitalismo, y desaparecerá conforme se extinga el régimen de la propiedad privada.
El capitalismo es un sistema económico, regido esencialmente por valores cuantitativos, es decir, valores de cambio. El intelectual se encuentra natural, espontánea y orgánicamente inmerso y en contradicción con el universo capitalista. Para un artista, un cuadro es ante todo bello. Para el capitalista, es ante todo ¡un objeto que vale 1’000,000! Allí encontramos la oposición entre dos mundos profundamente heterogéneos. En la medida que el intelectual resiste no puede sino volverse instintiva y visceralmente anticapitalista. No es sino en la medida en que capitula, en la medida en que acepta someter al dominio de los valores de cambio su universo ideológico–cultural, como es integrado al capitalismo.
La inteligencia es una víctima más, en mayor o menor grado, del mercantilismo capitalista. No puede sobrevivir al margen de las apetencias materiales, del influjo del valor de cambio, de lo cuantitativo. El homo economicus, en cierta categoría de intelectuales, se expresa en un cálculo mezquino y astuto, pero sin profundidad ni horizonte, incapaz de trascender el más estrecho interés individual. Sucumbe ante el poder sugestivo y avasallador de la propiedad privada. La obsesiva preocupación por los “derechos de autor” no es otra cosa que una manifestación inconsciente del sometimiento al universo capitalista. Es que el éxito intelectual es medido por el beneficio económico. Cuando el criterio económico se impone y sustituye al criterio docente, literario o artístico el intelectual deviene en un mercader de obras. Esto es, se convierte en un vendedor potencial de sus facultades espirituales cosificadas: la subjetividad misma, el saber, el temperamento, la facultad de expresión, se convierten en una mercancía, que se pone en movimiento según leyes propias, independientes de la personalidad del individuo. El caso del periodista revela del modo más grotesco “la falta de conciencia y de ideas” que lo conducen a prostituir sus vivencias y convicciones. Honoré de Balzac en su novela Ilusiones perdidas realiza un análisis lúcido e implacable de la cosificación del periodista en el siguiente dialogo: “¿Depende usted de lo que escribe? – dice Vernou con un aire burlón. – Pues somos comerciantes en frases, y vivimos de nuestro comercio.” El poder del dinero, “vil ramera de los hombres” (Shakespeare), corrompe y prostituye al más avisado de los mortales. Así, la satisfacción de sus necesidades individuales, constituye el único norte de su acción que no le permite ver en los demás sino rivales en la lucha por los escasos bienes; al tiempo que sus facultades espirituales, se tornan instrumentos potencialmente eficacísimos de los que por todos los medios intenta valerse. Para este tipo de intelectual su realización individual es un fin. No se trata de que el intelectual sea un vehículo para la realización del género humano. Todo lo contrario. El género queda subordinado al individuo, la esencia a la existencia y la sociedad se disuelve en una pluralidad de átomos aislados.
El artista como el escritor es la personificación de la libertad. Su creatividad tramonta los linderos de la realidad en la medida que su imaginación lo conduce. El pincel o la pluma no encuentran límites, fronteras, que detengan su férrea voluntad de imprimir lo que su imaginación le dicta. Encuentra en la realidad los elementos que constituyen las piedras angulares del edificio que construye. Pero, siempre, rompe los cánones de lo tradicional, de la visión habitual de la realidad: conformista o poltrona. Su arte irrumpe cuál Pegaso en monte pletórico de cabras, provocando una estampida de criticas, las más de las veces mal intencionadas.
El intelectual enfrenta la contradicción entre ser y deber ser, valores y realidad, ética y política, condiciones materiales y voluntad. Este abismo entre el ideal o deber-ser y la realidad existente, entre la aceptación tal cual de la estructura social dada y la voluntad abstracta, puramente subjetiva, de modificarla, puede conducir al fatalismo o al utopismo. Cuando el hombre sucumbe ante el determinismo económico cae en la más pueril de las servidumbres a los valores de cambio. Cuando deja que la imaginación, la ética, los valores, se separen de la realidad se precipita hacia un voluntarismo estéril y sectario. Por otra parte, cuando la imaginación deja de tener contacto con la realidad, el intelectual puede precipitarse hacia la locura. En especial, cuando sobre valora su capacidad y la realidad abofetea su egocentrismo, encuentra en los delirios de infinitud el arma defensiva frente a una realidad aplastante. Su incapacidad para aceptar sus limitaciones lo puede conducir a la pérdida casi absoluta de la noción de la realidad. Su imaginación revoletea en torno de molinos de viento, cual Quijote.
El talento de todo hombre de letras encuentra el delicado “equilibrio” entre la realidad y la imaginación. Cervantes, por ejemplo, en El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha nos entrega la perfecta fusión de ilusión y realidad. En su obra, el legendario Jinete de la Mancha carecería de brío sin la célebre figura de Sancho, el hombre práctico. Sus principales personajes se complementan como las dos caras de una moneda. Así, la vitalidad de la inmortal obra del Manco de Lepanto brota de la complementariedad y dependencia de Don Quijote y su fiel escudero Sancho. Del mismo modo, en política, el programa prospectivo es el complemento necesario del programa reivindicativo. Sin un programa del futuro, la energía social liberada por el programa del presente se diluye en una nueva máscara del viejo orden. Sin un programa del presente, la revolución social es simplemente una quimera, sueños de opio sin un ápice de realismo. Los programas que triunfan no se elaboran sobre caprichos sino sobre necesidades vitales, pero sobre todo, en base a tendencias socioeconómicas.
Tacna, 01 Noviembre 2009
Edgar Bolaños Marín

martes, 27 de octubre de 2009

Conversando con Juan Gonzalo Rose


Entrevista de Germinal

Conversando con Juan Gonzalo Rose

- ¿Cuál es su opinión sobre la actual poesía peruana?
- Ya lo he dicho en otras oportunidades: es, hoy por hoy, la más importante del idioma. Me refiero a su valor en conjunto, sin descartar ninguna de sus corrientes ideológicas o estéticas. Opiniones tan serias como la del critico mexicano Castro Leal, o la del argentino Leonidas Barletta, han venido últimamente ha respaldar esta antigua valoración mía.
- ¿Qué concepto le merece Alberto Hidalgo como poeta?
- Tiene una gran virtud lírica: imaginación. Pero una sola virtud no hace poesía. Su fama se basa en nuestra tradicional pereza para hacer el recuento de los valores consagrados y, también, en que la inmensa mayoría de sus admiradores no lo han leído.
- ¿Qué opina de Neruda y Vallejo?
- Neruda es un poeta de Talento. Vallejo es un Hombre de Genio.
- ¿Cuál es su parecer respecto a la crítica literaria actual del Perú?
- Nuestros viejos críticos – hablo de la generación del 30- tuvieron ideas demasiado generales sobre el arte, la de un conocimiento más técnico y especializado; pero trabajan demasiado “en gabinete”, sin poner sus manos en el cuerpo de nuestro tiempo y en la sangre de nuestra poesía. El extraordinario movimiento poético del Perú contemporáneo merece que le nazca un crítico con “la cabeza fría y el corazón ardiente”. Vivo con la esperanza de que un día de estos me llame por teléfono, aunque advierto dos dificultades: la carencia de publicaciones donde sea posible el ejercicio tesonero de la critica … y el que yo, a corta y larga distancia, carezco de teléfono.
Hay una anécdota ilustrativa con respecto a nuestros críticos: hace poco, en una revista especializada, publiqué un poema mío como si fuese de Salvatore Cuasimodo. Algunos aplaudieron, sin reticencias, mi “magnifica traducción”; otros, guardaron un silencio realmente conmovedor.
- ¿El papel del escritor ante la problemática social de nuestro tiempo?
- Debe ser el mismo que el de todo buen ciudadano: luchar por la transformación revolucionaria de una realidad injusta. Personalmente soy un decidido partidario del socialismo.
- ¿Cuál es su credo estético?
- No pertenezco a ninguna tendencia o escuela literaria. No soy un ortodoxo. Trato de ceñirme mis propias normas. Mis normas son simples: “Sé siempre sincero; pero no permitas que tu sinceridad le haga daño a nadie. Se siempre moderno, aunque tu modernidad les haga daño a todos”. Me agradaría mucho que estos pensamientos los grabasen sobre mi tumba; pero me agradaría mucho más si lograse grabarlos sobre mi propia poesía.
- ¿Qué poetas han influido en su obra?
- Amado Nervo, porque me enseñó la dignidad del dolor; Vladimiro Maiacoski, porque me enseñó la dignidad de la dicha; César Vallejo, porque me enseño la dignidad de la poesía; pero, principalmente Whitman, porque me enseño a amar mi propio cuerpo, y la yerba.
- ¿Alguna otra declaración?
- La poesía peruana está viviendo su siglo de oro. La presencia de César Vallejo, de Juan Gonzalo Rose y de César Calvo, bastaría para demostrarlo.

1 Germinal, Revista Universitaria, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Setiembre – Octubre 1960 Año 3, Nº 5 Esta revista tenía como director a Germán Berríos Marca y de redactores a Alvaro González Riesle, Ángel Rivera Marca y Carlos Vildoso Liendo, todos procedentes de Tacna, compañeros de estudios desde la primaria.
2 Juan Gonzalo Rose. Nacido en Tacna hace treinta años. Fue desterrado por Odría a México. Publicó dos libros de poemas: “Luz Armada”, con prólogo de Nicolás Guillén y “Canto desde lejos”. Tiene inéditos: “Canto Ronco” y “Elegías y Júbilos”. Es actualmente auxiliar de Cátedra de la Facultad de Letras de La Universidad Nacional Mayor de San Marcos. A juicio de Gustavo Valcárcel “es tal vez el más alto valor poético de las últimas generaciones peruanas”.

sábado, 24 de octubre de 2009

¿El socialismo es sólo una posibilidad?


¿El socialismo es sólo una posibilidad?

El siglo XXI dará a la luz una nueva época. La naturaleza no sólo es fuente de trabajo del hombre sino, también, es materia de reflexión que le permite lograr lo que su constitución física no le admite realizar por sí misma (volar como las aves, por ejemplo). Una investigación, sobre la toma de decisiones colectivas de las hormigas, en la Arizona State University y la Princeton University, en Estados Unidos, nos dice:
“las hormigas pueden ejecutar colectivamente sus tareas de manera más eficiente que los humanos. Según ellos, esto no se debe a que nuestra especie sea más “estúpida” que las hormigas, sino a que los humanos a menudo realizamos acciones irracionales cuando nos enfrentamos a decisiones desafiantes, algo que las hormigas no harían. A esta conclusión llegaron los científicos tras analizar el proceso de selección del nido en las hormigas Temnothorax curvispinosus, que consistió en una toma de decisiones colectiva. Así, descubrieron que la elección de la colonia no dependía de las comparaciones entre dos nidos similares que pudieran realizar las hormigas individuales, sino de la auto-organización derivada de las interacciones de múltiples hormigas, muchas de las cuales sólo conocían uno de los nidos. Siguiendo esta estrategia, las hormigas evitaban las comparaciones que, aunque nos parezcan muy útiles a la hora de sopesar opciones, suelen ser la causa de errores derivados de la toma de decisiones en función de preferencias demasiado limitadas.” Por su parte, Enrique Contreras O., comenta la noticia divulgada por la revista tendencias 21: “Esto que las hormigas se comporten tan sincronizadamente no es muy extraño. Si bien esto es un comportamiento innato (instintivo) es más útil y por lo tanto más “inteligente” para la subsistencia de la colonia y también para los individuos. Aunque algunos de ellos deban “sacrificarse”. Es la inteligencia producto de miles de años de mutaciones y de adaptación al medio. Es la inteligencia colonial la que dirige la actividad de todos los individuos, y estos se someten a ello por que “saben” desde el punto de vista del instinto de conservación que esto es más seguro para su propia subsistencia como para la de la colonia. Todo esto se debe a que en el transcurso de miles de años, (o más) los individuos han llegado a tal grado de integración, convergencia y homogenización “cultural” que la transmisión, el flujo de las informaciones se extiende a través de la colonia con una rapidez de la “velocidad de luz”, todos los individuos ya están acoplados unos a otros, como para formar un sistema muy integrado. Todo esto también sucederá con la especie humana, (si es que antes no ocurre algún tipo de hecatombe) todo es cuestión de tiempo. Nosotros fuimos también animales instintivos: los antropomorfos, después vino la era del hombre “inteligente”, creamos el caos y la mentalidad “racionalizante”, no la racional, satisfaciendo así provisionalmente, al sistema emocional. Luego vino, y ya ha empezado (hace tiempo), la etapa de la integración y la convergencia, para al final, al igual que las hormigas actuaremos innatamente, instintivamente. Esto por que estaremos ya acoplados “culturalmente” unos respecto a otros. Pero a diferencia de las hormigas seremos conscientes de este comportamiento. Es como cuando sabemos que respiramos, pero no tenemos que pensar en la respiración para poder respirar.”
Este estado instintivo (adquirido) de comportamiento social se dará al final del Macro ciclo clasista del sistema humano. Los resultados de esta investigación son muy importantes porque confirman: Primero, la teoría de la complementación total de los sistemas hiperevolucionados. En el desarrollo del pensamiento se tiende hacia la formación de un “cerebro” colectivo, que marcará el fin del marxismo, y de toda doctrina, cuando éstas se conviertan en parte orgánica del pensar humano. Integración, convergencia y homogenización cultural es la ruta del hombre en el tiempo. El hombre en la historia, a través del ensayo y el error, ha dejado huellas de esa tendencia, algunos ejemplos son los imperios de la antigüedad hasta la moderna civilización capitalista. Un sistema social integrado es el inevitable colofón de la historia y la naturaleza humana. Segundo, se confirman las previsiones del marxismo que observa, la causa más profunda de la anarquía e irracionalidad, en la contradicción principal de la sociedad burguesa: el conflicto entre la creciente socialización del proceso productivo y el carácter antisocial del control que la propiedad privada ejerce sobre ese proceso. La tecnología y la industria moderna tienden a unir a la sociedad mientras que la propiedad privada de los medios de producción la disuelve en mil fragmentos.
Si una revolución tuviera lugar en una sociedad burguesa desarrollada, entonces lo que se supone, y lo que de hecho ocurría a continuación, sería antes que nada una abundancia material, una abundancia de bienes, una abundancia de medios de producción y una abundancia relativa, o incluso absoluta, de capacidades humanas, de herramientas, de habilidades, de experiencia, de recursos, una abundancia de cultura. Coerción y restricción serían innecesarias en la dictadura del proletariado, y la existencia del mismo Estado dejaría de ser obligatoria o necesaria. Si la revolución tiene lugar en sociedades subdesarrolladas, como ha ocurrido hasta ahora, el factor básico, decisivo y determinante al que tenemos que enfrentarnos es la escasez general: escasez de medios de producción, de medios de consumo, de capacidades, de habilidades, de escuelas, escasez de civilización y de cultura. Y mientras exista escasez existirá falta de libertad, desigualdad, coerción cultural e intelectual, escasez por todas partes y sólo superabundancia del factor humano con un deseo infinito de salir del atraso y la miseria. La experiencia revolucionaria en la escasez señala el camino recorrido, sus limitaciones, encrucijadas y peligros; y, la posibilidad revolucionaria en la abundancia es el sueño del comunismo internacional.

22 de octubre de 2009
Edgar Bolaños Marín

lunes, 19 de octubre de 2009

El misterio del capital Indigena



El Colectivo Ideacción realizó el 25 de setiembre un Foro Panel en la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann, con la participación de Dr. Freddy Montesinos Ríos y el Ing. Jorge Salinas Cerreño. Posteriormente, el 15 de octubre se realizó en la Universidad Privada de Tacna, con la participación del Dr. Vicente Zevallos, El Ing. Enrique Blanco Pimentel y el Ing. jorge Salinas Cerreño. La expectativa y debate suscitado tuvo honda repercusión.

Perfecto imbécil o humanamente perfectible



Perfecto imbécil o humanamente perfectible

Jean Jacques Rousseau en su Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (1755), distingue dos características que hacen del homo sapiens una especie singular en el planeta. Por un lado, el hombre se perfecciona. Este es el lado progresivo que lo dignifica y eleva socialmente sobre el resto del mundo animal. Y, por el lado opuesto, es único entre los animales por su habilidad para proceder como un perfecto imbécil. (Juan Jacobo Rousseau, se pregunta: “¿Por qué sólo el hombre es susceptible de convertirse en imbécil? ¿No es porque vuelve así a su estado primitivo…?”) Animal que crea armas para destruirse a sí mismo. Animal que destruye su propio hábitat. ¿Cómo debe ser calificado? Asesinar es un honor… en el planeta Tierra, nuestra casa, nuestra fuente de vida. Pourquoi? El individualismo burgués, parasitario y rentista, sólo percibe el inmediato rédito. Ese es el lado regresivo, negativo, que lo retrotrae a la animalidad, mucho más bajo que el resto de las especies animales. Tiene absoluta razón, el subcomandante Marcos, cuando afirma: “la estupidez es la dama de compañía de la codicia capitalista”.
Mayo 2007
Edgar Bolaños Marín