domingo, 28 de febrero de 2021

HACE 15 AÑOS: LA COMUNA DE OAXACA

Patrick Guillaudat

26 febrero 2021

 

Si en 2021 celebramos el 150 aniversario de la Comuna de París, hace quince años, en 2006, México vivía un movimiento social de magnitud sin precedentes desde la revolución mexicana de 1910. Una huelga de maestros encendería el Estado de Oaxaca para conducir a un cuestionamiento global del sistema político mexicano. Esta lucha desarrollará formas de organización y discusión extraídas de dos fuentes distintas pero complementarias.

Por un lado, se inspira en el funcionamiento de las comunidades indígenas basado en la búsqueda de consenso en la toma de decisiones, comunidades que también están particularmente presentes en este Estado. Por otro lado, adopta una tradición derivada de movimientos revolucionarios que luchan por la emancipación, como la Comuna de París en 1871, la breve Comuna de Cantón en 1927, la revuelta polaca de 1980, la revuelta de 1945 en Indonesia, etc.

Movimientos fuertemente marcados por una identidad de clase, movimientos de las y los oprimidos y explotados, todos los cuales plantean las mismas cuestiones: una aspiración a la igualdad y a la construcción de una verdadera democracia. Estas tradiciones marcan la historia de México, y no es casualidad que, no lejos de Oaxaca, en Chiapas, la insurrección zapatista, una mezcla de cultura indígena y múltiples referencias, libertarias y marxistas, estallara en 1994.

Este aniversario de lo que se llama la Comuna de Oaxaca debe ser una oportunidad para recordar la historia de esta formidable lucha y preservar su memoria.

***

Inicialmente una huelga de maestros

Cuando estalló la huelga de maestros en México en 2006, el país era dirigido por primera vez por un presidente miembro del del PAN (Partido de Acción Nacional, derecha neoliberal), poniendo fin así a una hegemonía política del PRI (Partido Revolucionario Institucional) que había durado 70 años 1 /. El movimiento sindical, a pesar de la oposición de algunos sindicatos como el de electricistas, está controlado en gran medida por el PRI. Desde que se convirtió en parte de la oposición, a este partido ya no le disgustan las demandas sindicales, en la medida en que conserva las riendas de las negociaciones y la dirección del movimiento. Pero sucede que la sección 22 del sindicato de maestros (SNTE), la de Oaxaca, ha roto con el PRI desde 1982 y se opone a esta dirección sindical corrupta 2 /. El SNTE no es una organización sindical "clásica". Poderoso, con más de un millón de miembros, está intrínsecamente vinculado al PRI y su política educativa. Ésto es también lo que explica el entrelazamiento entre las funciones sindicales y políticas dentro del PRI. La dirección de este sindicato gestiona una pequeña fortuna (parte de la cual ha sido malversada por su presidente) y rentabiliza su apoyo al PRI 3 /. Pero la llegada del PAN al poder está cambiando la situación y se afloja el control que impone un seguidismo de las 61 secciones del SNTE a la gestión nacional del sindicato. La sección 22, ya en la oposición sindical, tiene manos libres para organizar el movimiento en el Estado de Oaxaca. La huelga de maestros comenzó el 22 de mayo de 2006 por simples demandas salariales en relación con las medidas neoliberales promulgadas por el gobierno federal (eliminación de la bonificación salarial de tres meses, supresión de la mayor parte de las vacaciones pagadas, etc.)

Hay dos razones esenciales para el nacimiento de este movimiento.

La primera es la situación social del Estado de Oaxaca. Es el estado más pobre de México, compuesto principalmente por una población indígena. El 70% de la población no tiene acceso a agua potable o electricidad 4 /. Los salarios están por debajo del promedio nacional con un salario mínimo de los más bajos de México 5 /. Durante casi ochenta años este Estado, así como otros Estados vecinos como Guerrero, Puebla o Veracruz, han servido como una base sólida para la implantación del PRI. Excepcionalmente en México, en Oaxaca el PRI reconoce a las autoridades consuetudinarias. Esto tiene dos consecuencias principales y aparentemente contradictorias. Por un lado, la exclusión electoral de las poblaciones indígenas que no están interesadas en las autoridades políticas y, por lo tanto, en su elección. Por otro lado, la organización del voto de lealtad de acuerdo con las necesidades del momento. El PRI establece así su poder a través del clanismo y la formación de bandas armadas. Pero en los últimos años, la crisis del priismo ha liberado las aspiraciones democráticas en todo el país. En Oaxaca, se multiplicaron por el shock de las políticas neoliberales sobre las poblaciones indígenas y el despertar de esta población social y políticamente marginada.

La segunda razón de la explosión de este movimiento social es la celebración, en el Día Nacional del Maestro, de la negociación tradicional que tiene lugar cada 15 de mayo. Desde hace una treintena de años el sindicato docente ha estado negociando sobre los medios otorgados a la educación y en cada ocasión se firmaba un compromiso 6 /. Pero en 2006, el gobernador, miembro del PRI, rechazó cualquier discusión y envió las demandas a nivel federal a manos del Ministro de Educación, miembro del PAN. Entonces se decide la huelga. En México, el maestro de escuela tiene una fuerte autoridad moral. Se ve acentuada por su papel como alfabetizador, particularmente en el estado de Oaxaca, que tiene una alta tasa de analfabetismo. Es la combinación de esta autoridad moral y la exasperación social lo que permitirá que el movimiento docente federe los descontentos.

Contra la intransigencia del poder, la extensión de la lucha

Ante la intransigencia de las autoridades, la sección 22 del SNTE decidió invadir el centro de la ciudad y establecerse allí a partir del 2 de junio. Aprovechando un momento de disminución en la intensidad de la movilización, el 14 de junio de 2006, el gobierno suprimirá sangrientamente el movimiento. Pero el mismo día, el SNTE convocó una huelga nacional, relanzando así el conflicto. La represión policial es tan violenta que todas las organizaciones sociales en Oaxaca llaman a apoyar al movimiento. Al día siguiente, 15 de junio, el centro de la ciudad fue reocupado, pero con el apoyo de la población y las organizaciones sociales. Con el fin de discutir el seguimiento de la acción y exigir la salida del gobernador, el 17 de junio se convoca una Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) en la Universidad Autónoma de Oaxaca. Se invita a asistir a las organizaciones sociales consideradas como independientes del poder político.

Silvia Bolos y Marco Estrada Saavedra elaboran una lista detallada 7 /. Encontramos una mezcla de organizaciones políticas, indígenas, de derechos humanos, sindicales, de barrio, de mujeres, organizaciones educativas,... Como prueba del alcance de la movilización que va mucho más allá de las organizaciones tradicionales, se añadirán grupos de jóvenes, de suburbios, de las organizaciones de barrio y de vecinos, que han surgido en el marco de esta movilización.

Durante este proceso, surgen nuevas organizaciones como la Coordinadora de Mujeres d'Oaxaca y la Coordinadora Estudiantil.

En total, 365 organizaciones conforman la APPO (Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca) 8 /.

Esta diversidad converge en una consigna: la renuncia de Ulises Ruiz, Gobernador de Oaxaca. El método de lucha priorizado por la APPO es una hábil combinación de sentadas y barricadas más o menos temporales cuyo objetivo es paralizar la actividad administrativa y las instituciones del Estado y la capital. Se trata de hacer ingobernable la ciudad y el estado de Oaxaca 9 /. Varias decenas de miles de personas participan en estas acciones. Una movilización masiva, cuando pensamos que el área metropolitana tiene alrededor de 260.000 habitantes.

La extensión geográfica de la lucha es real. Si la APPO organiza la lucha en la ciudad de Oaxaca y representa la parte más visible de esta lucha a nivel nacional, en muchas ciudades del Estado la crisis política está creciendo y tomando la forma de una lucha por el poder. La APPO anuncia regularmente, en sus reuniones, el establecimiento de asambleas populares similares en muchas ciudades del Estado como San Andrés Chicahuaxtla, Yuxia, La Laguna Guadalupe, pero también más allá, como en el estado de Michoacán.

La Asamblea Popular reclama el poder

En agosto, la APPO toma el control de las instalaciones de televisión y radio y bloqueó todos los edificios administrativos. Para contrarrestar la represión de su movimiento, la APPO erige entre 500 y 2.000 barricadas en la ciudad 10 /. Esta lucha va más allá de las fronteras de la ciudad de Oaxaca y también se están llevando a cabo huelgas con manifestaciones e intentos de bloqueo en otras ciudades del Estado. En todas partes la represión es severa y con mucha frecuencia provoca muertes entre las y los manifestantes, como en Jamiltepec y en la región de Mixteca. Violencia que se puede atribuir a las fuerzas del orden estatales y a grupos paramilitares, como ocurrió después de la recuperación de la televisión ocupada por la APPO.

Este movimiento, que comenzó como un conflicto sindical, se convirtió en una lucha popular global donde se mezclaron demandas democráticas, anticorrupción y sociales. La APPO trató de proponer una política alternativa integral reemplazando a las instituciones legales. No solo desempeñó un papel como centro de discusión, sino que también buscó organizar y estructurar las protestas. Lo mismo es cierto con el movimiento de mujeres, que organizaba sus propias movilizaciones. El 1 de agosto una marcha de cacerolas en Oaxaca exigía la renuncia del gobernador, pero también la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Esta manifestación se dirige hacia las instalaciones de televisión pública que ocupa y transforma en una herramienta de información alternativa. Esta ocupación durará tres semanas, hasta el ataque organizado por grupos paramilitares a las antenas de radiodifusión el 21 de agosto de 2006. Esta decisión de intervención de los auxiliares del PRI es estratégica porque es a través de los medios audiovisuales como el gobierno denigra al movimiento social día tras día e intenta recuperar la batalla de la opinión pública. Todos los medios son buenos, desde la infiltración en la APPO, hasta la violencia de los grupos paramilitares relacionados con el PRI atribuida por los medios de comunicación a las y los huelguistas, y también haciendo “testimoniar” a madres de familia indignadas por el conflicto de los maestros.

En el campo cultural, la APPO logró impedir la celebración de la tradicional fiesta de Guelaguetza, la más popular del Estado, convertida en una fiesta comercial para la gloria del gobierno. Fue reemplazada por un festival alternativo, donde se pusieron en valor las culturas tradicionales e indígenas. Paralelamente, las demandas se amplían y afectan al conjunto de dominios, como el salario mínimo, los derechos a la autonomía de los pueblos indígenas, los derechos de las mujeres, la vivienda, la corrupción, etc., etc.

A partir de agosto y especialmente en septiembre, la APPO define su proyecto político más claramente. En una declaración del 29 de septiembre de 2006,

"La APPO no busca ni el progreso ni el desarrollo, sino solo la felicidad para todos los oaxaqueños, es decir, no busca ningún desarrollo ilusorio que, de hecho, afecte la vida del planeta, sino más bien una vida en armonía con la naturaleza, lo que implica poner fin a la economía capitalista de cambio y acumulación, que incluye el poder de la propiedad privada y que es la causa de la extrema pobreza (...) el objetivo de nuestra comunidad es la producción para el bien común” 11 /.

Esta resolución se centra en un concepto extremadamente presente en los países latinoamericanos donde los pueblos indígenas están librando importantes luchas. Éste es particularmente el caso en Bolivia y Ecuador: se trata de las nociones del bien común, el rechazo del modo productivista de desarrollo, el "buen vivir", etc. También encontramos una fuerte crítica al capitalismo que se profundizará en las reuniones posteriores de la APPO.

Conscientes de que el gobierno está tratando de reprimir y dejar que la situación se pudra, la sección 22 del SNTE y la APPO llevan a cabo una marcha que tarda 19 días en llegar al Zócalo de México el 9 de octubre 12 /. Representantes del sindicalismo de lucha, que ha roto todo vínculo con el PRI, como el SME (Sindicato Mexicano de Electricistas), el sindicato de empleados de la UNAM, etc. participan en el mitin central. Esta marcha hacia la capital sacará al conflicto de Oaxaca del aislamiento mediático en el que se encuentra inmerso.

De la APPO a los comités de barrio

Pero a finales de octubre, la situación cambió. El 27 de octubre, tres manifestantes fueron asesinados, un periodista estadounidense, William Bradley Roland, así como otras dos personas Esteban Zurrita y Emilio Alonso Fabián. Todo parece indicar, incluidas las grabaciones hechas por el propio periodista, que fueron paramilitares relacionados con el PRI quienes actuaron conjuntamente con la policía local. Aunque el ejército federal ya está presente en la región costera del Estado, el gobierno priísta de Oaxaca apoyado por la patronal local y la jerarquía católica que exigen con una sola voz el regreso al orden, finalmente pide la intervención de la Policía Federal Preventiva (PFP). Ésta cupa la ciudad el 29 de octubre de 2006, junto con grupos paramilitares y destruye todas las barricadas. Le llevará dos semanas concluir su tarea debido a la decidida resistencia de las y los manifestantes. Primero comenzando con el zócalo, la plaza central de Oaxaca, luego atacando la universidad, adonde muchos manifestantes se retiraron. Sin embargo, los habitantes de las “colonias”, los suburbios de Oaxaca, logran contener el avance de la PFP. Esta intervención no pondrá fin a la APPO, pero logrará evitar que se reúna durante semanas.

Sin embargo, desde su creación, con el paso de las semanas, y después de la combinación total de la vida política y social de los habitantes, y aunque se creara inicialmente como reacción a la violencia policial, la APPO se plantea la cuestión del poder. Los días 16 y 17 de agosto de 2006 se organizó una reunión "por una nueva democracia y gobernabilidad en Oaxaca". El objetivo era comenzar a estructurar una demanda en torno al proyecto de una nueva constituyente, organizada por los pueblos, en particular mediante la integración de los pueblos indígenas. Este foro concluyó con un llamamiento a una nueva constitución para el 5 de febrero de 2007, nacido de la conciencia adquirida por la gestión directa de varios barrios a través de la movilización; una experiencia que tiende a demostrar que otro poder no solo era posible sino necesario.

Porque la APPO ha sabido confiar en la movilización y las organizaciones populares porque desde el establecimiento de las barricadas, son los comités vecinales los que las gestionan, tanto para garantizar la seguridad de los habitantes frente a la policía y las pandillas armadas del PRI, como para tomar el control directo de la gestión y organización del conflicto. El número de estas barricadas aumentó en agosto con la multiplicación de abusos por parte de paramilitares que circularon principalmente por la noche en lo que se llamó la "caravana de la muerte". Se celebraban noche y día.

Así, la nueva democracia se organiza en torno a dos ejes. Por un lado, la APPO, que coordina y debate las orientaciones políticas, desarrolla y refina las demandas y propone acciones. Por otro lado, los cientos de barricadas que se estructuran por barrio o bloque donde se toman decisiones democráticamente y donde se organiza y coordina la vida cotidiana. Estas dos caras de la democracia son esenciales tanto para evitar una autonomización de la APPO que podría alejarse de la voluntad popular, como para coordinar y dar una orientación global a cada barricada.

Pero este embrión de doble poder está sujeto a tensiones internas.

Primeras divisiones

Pronto tres orientaciones principales entrarán en confrontación, en particular porque el contexto político nacional cambiará en julio de 2006. En las elecciones presidenciales del 2 de julio se produjo la victoria de Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional, con una ventaja muy pequeña sobre Andrés Manuel López Obrador, representante de la Coalición por el Bien de Todos, un reagrupamiento de la izquierda alrededor del PRD. Sin embargo, este resultado es muy controvertido y las acusaciones de fraude contra el PAN crean una situación de movilización permanente contra la corrupción y el fraude electoral. La Coalición pide un nuevo recuento de votos y se niega a reconocer el resultado. En los meses siguientes, la mayor parte de la actividad de los partidos políticos de izquierda se centrará en cuestionar la elección de Calderón. Esto tiene consecuencias dentro de la propia APPO.

Por un lado, activistas políticos, a menudo vinculados al PRD y a la izquierda mexicana, que quieren encontrar una solución política en el marco de las instituciones y que exigen sobre todo la salida del gobernador y la celebración de elecciones sin fraude. El objetivo asumido es unificar la izquierda nacional a través de la CND (Convención Nacional Democrática) constituida como una alternativa al poder recién elegido de Calderón. Por otro lado, varios movimientos sociales, a menudo acompañados por activistas de extrema izquierda que, considerando que nada es negociable, quieren el establecimiento de otras estructuras, independientes del estado actual y sus instituciones. Una tercera corriente está representada principalmente por permanentes de la sección 22 del SNTE, que consideran que el movimiento ha ido demasiado lejos y que estaban dispuestos a negociar el fin del movimiento ya en junio 13 /. Además, esta sección 22 fue invitada después del 14 de junio a negociar independientemente de la APPO por el Ministerio de Educación. La movilización era tan fuerte que la mayoría de las estructuras básicas del sindicato continuaba exigiendo la renuncia del gobernador, disociándose efectivamente de estas negociaciones y también imponiendo que el sindicato permaneciera dentro de la APPO.

En el fondo, esta división en las perspectivas políticas es causada en gran medida por la evolución de la lucha misma. La militarización del Estado de Oaxaca, el atrincheramiento de las bases militantes de la APPO en los suburbios y en la universidad, debilitaba el movimiento, sacando a relucir diferencias estratégicas sobre el futuro. La gran brecha entre, por un lado, la profundidad de movilización que reclama un cambio completo de régimen político y medidas sociales, y por otro lado, la violencia de la represión asociada con la intransigencia del gobernador, plantea toda una serie de cuestionamientos estratégicos.

Pero, prueba de la profundidad de la crisis y especialmente del alcance del apoyo popular al movimiento, la APPO continúa viviendo y estructándose a pesar de la represión. También fortalecerá su marco organizativo. Los textos de su Asamblea de noviembre de 2006 definen a la APPO como un nuevo movimiento político y social a nivel estatal, cuyos miembros (tanto individuos como estructuras, organizaciones o pueblos) se rigen por la autonomía de acción. En el frente político nacional, la APPO no elige entre la izquierda "clásica" que creó la CND y el movimiento zapatista que hace campaña "por otra campaña". Afirma su voluntad de participar en ambos y apoya todo lo que pone en cuestión a las instituciones mexicanas. En el terreno ideológico, la APPO se define a sí misma como antiimperialista, antifascista y anticapitalista.

En términos de organización, la APPO crea 23 comisiones de trabajo y establece un consejo nacional de 218 miembros que representa a los sectores geográficos, oficios, organizaciones (sindicatos, etc.), las comunidades eclesiásticas básicas, comerciantes, artesanos, etc. Este consejo funciona por consenso.

APPO, zapatismo y el problemático papel del PRD

Además de estas tres corrientes fundamentales, una sombra planeaba durante todo el conflicto: el EZLN. Aunque Chiapas está cerca del estado de Oaxaca, y a pesar de las expectativas de muchos movimientos involucrados en el movimiento social en Oaxaca, el EZLN siempre ha mantenido su distancia de la APPO. La principal crítica a los zapatistas se refiere a su "asambleísmo", es decir, el hecho de que en reuniones de varios cientos de personas, en última instancia es el que domina el discurso oral quien tiende a prevalecer, reduciendo el alcance democrático de este proceso. Esta crítica es en gran medida insuficiente cuando sabemos que la búsqueda de consenso fue la clave para el funcionamiento de la APPO y que, sobre todo, fue el ala radical la que impulsó el movimiento, apoyada por colectivos de barrio y representantes de barricadas, contra los "bellos oradores" del PRD o el SNTE. La segunda explicación del débil compromiso del EZLN con la Comuna de Oaxaca se puede encontrar en un texto de esta organización en septiembre de 2006 14 /. Explica que el EZLN apoya este movimiento, pero que no irá más allá por dos razones:

"una es que es un movimiento intrínsecamente complejo, un apoyo más directo podría causar "ruido", confusión y dudas; la otra es que varias veces el movimiento popular de Oaxaca ha sido acusado de tener vínculos con grupos armados, nuestra presencia directa aumentaría la campaña mediática que ya están llevando a cabo en su contra" 15 /.

Esta posición corresponde sobre todo a una retirada estratégica del EZLN a sus territorios en Chiapas, que implica una negativa a intervenir fuera de ese Estado.

Sin embargo, el EZLN está llevando a cabo "la otra campaña", una vasta movilización nacional que quiere destacarse de la campaña electoral llevada a cabo por una gran parte de la izquierda, de la que tira el PRD, detrás de su candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y que llama a la abstención. La APPO decidió apoyar estas dos movilizaciones, tanto la del EZLN como la del PRD, creyendo que eran legítimas y que la unidad de la APPO debía mantenerse, marcando así un profundo desacuerdo con el EZLN 16 /.

Otro problema para el zapatismo, desde 2007, como consecuencia de la represión extremadamente violenta llevada a cabo por el gobernador y el Estado federal en todo el Estado de Oaxaca para restaurar el orden, se creó un municipio autónomo en San Juan Copala, siguiendo el modelo de las Comunidades Autónomas Zapatistas de Chiapas. Esta ciudad, habitada principalmente por el pueblo triqui, será hostigada por bandas armadas del MULT (Movimiento de Unificación y Lucha Triqui), vinculadas al PRI 17 /. En Oaxaca, la política específica del PRI se ha traducido en la creación de organizaciones indigeno-políticas sujetas a este partido, en lucha contra cualquier oposición al régimen priísta. Esta es una dificultad adicional para un posible establecimiento del EZLN en este Estado.

Ante la Comuna de Oaxaca, el EZLN se encontró ante dos problemas políticos. El primero es su disconformidad con la organización elegida por el movimiento social. El segundo es la existencia de una población indígena en Oaxaca fuertemente controlada por el PRI. Porque si estratégicamente, el EZLN ha optado por establecerse en estas poblaciones, consideradas las más explotadas, social, cultural y racialmente, pero también portadoras de una práctica de ruptura con el orden dominante, tanto en la relación con la naturaleza como en el ejercicio de la democracia, cree que no tiene los medios políticos para desafiar esta dominación del PRI en este Estado.

Problemas que harán que el EZLN, aunque esté presente en la mente de todos y todas, esté relativamente ausente de la lucha llevada a cabo por el pueblo de Oaxaca.

En cuanto al PRD, hay que recordar que nació de una escisión del PRI de 1989. Socialdemócrata, miembro de la Internacional Socialista, su candidato en las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2006, Andrés Manuel López Obrador (apodado AMLO) obtuvo el 35,31% frente al 35,89% para su competidor del PAN, Felipe Calderón. Sin embargo, el fraude se reconoce como masivo. Razonablemente, el PRD impugna el resultado de las elecciones y decide llevar a cabo una campaña nacional por el reconocimiento de la victoria de AMLO y contra el fraude. Se crea una coalición, la CND, para organizar la movilización. Esta campaña culmina en una consulta organizada por la CND en la que participan más de 1 millón de personas para elegir un gobierno "legítimo". Reunida en la Plaza del Zócalo, la plaza central de la Ciudad de México, la CND proclamó electo a AMLO y anunció su instalación como presidente el 20 de noviembre de 2006 18 /.

Al mismo tiempo, las y los zapatistas están liderando "la otra campaña" y también se desmarcan de las aspiraciones populares de luchar contra el fraude que le costó la elección a AMLO. Posición política del EZLN que será fuertemente criticada por la izquierda, incluso entre las personalidades que le apoyan.

En el estado de Oaxaca, la situación se está complicando con un PRD local que ha mantenido vínculos con los caciques del PRI y cuya dirección apoya con la boca pequeña a la APPO. Se necesitará la intervención de la dirección nacional del PRD para imponer una ruptura de los vínculos entre la dirección local y el gobernador Ulises Ruiz en la gestión de los asuntos.

Esto no impidió que el PRD local excluyera metódicamente de sus listas de candidatos en un puesto elegible para la delegación de la Cámara Estatal de Oaxaca a todas aquellas personas que tenían vínculos con la APPO mientras mantenían unas pocas solo en circunscripciones que no podía ganar el PRD. A pesar de esto, la APPO mostró su apoyo a un voto "anti-Ulises Ruiz" y buscó mantener la unidad de su estructura en la que tanto los partidarios de la participación electoral como los partidarios del boicot o la abstención se expresaron. Pero en vista de la crisis política, incluida la corrupción y el clientelismo electoral, la APPO denunció el proceso electoral como antidemocrático y expresó su desconfianza en los partidos políticos.

La corrupción y el comportamiento del PRD local, así como el de los caciques locales del PAN o el PRI, causaron una ola de abstención de más del 60% en las elecciones legislativas locales del 5 de agosto de 2007, especialmente en el campo y las comunidades indígenas, donde a veces había menos del 10% de votantes 19/. Prueba de que la "normalización" prometida por la represión de la revuelta popular de 2006 no se han logrado, pero también de que las promesas de ruptura del PRD y sus aliados no han convencido.

Lo que queda de la Comuna de Oaxaca

A diferencia de la Comuna de París, la llamada Comuna de Oaxaca nunca dirigió y organizó realmente la ciudad. La APPO logró, gracias a la fuerza de la movilización, paralizar las instituciones locales y pudo proteger parcialmente a la población de la represión. Pero era un doble poder en ciernes que solo se pudo contrarrestar con el envío de las fuerzas represivas del gobierno federal. Sin embargo, frente a la represión y el vacío político, la APPO dió un paso hacia la sustitución del poder establecido puesto que puso en pie una Policía Magisterial de Oaxaca (POMO) y una especie de fuerza policial popular responsable de combatir la inseguridad. Pero fue de corta duración.

La APPO no tuvo la posibilidad política de superar esta dualidad. Hay varias razones para esto. En primer lugar, internamente, no todas las fuerzas y organizaciones políticas estaban dispuestas a dar el paso. Luego, la ciudad de Oaxaca estaba aislada a nivel nacional, lo que hizo que una confrontación futura fuera muy arriesgada. Especialmente porque gran parte de la oposición al recién elegido gobierno de Calderón estaba polarizada por el tema del fraude electoral.

Pero este movimiento ha construido un corpus ideológico que hemos encontrado desde finales de la década de 1990 en toda América Latina, un corpus enriquecido por la experiencia zapatista. En primer lugar, la APPO se define claramente como anticapitalista, pero no en el sentido desarrollista profesado por muchas corrientes de la izquierda tradicional, como el movimiento comunista o socialista. Por el contrario, encontramos, injertados en las reivindicaciones sociales, los ingredientes de un pensamiento ecosocialista. La APPO también integra en su reflexión reglas de funcionamiento y principios que corresponden al patrimonio de los pueblos indígenas (consenso, respeto por la naturaleza y buen vivir).

Aunque la "vida normal" se haya reanudado en Oaxaca tras la represión y la falta de salida para esta experiencia, años después la APPO constituye un referente en Oaxaca y continúa viviendo, ciertamente, parcialmente vaciada de la participación popular masiva, pero manteniendo los principios adquiridos por esta lucha.

Ha sacudido las tradiciones políticas establecidas durante más de setenta años en el país. Hasta ahora, era el PRI quien gobernaba el Estado de Oaxaca sin interrupción. Pero fruto de la radicalización y el cansancio contra este partido-Estado, las elecciones que siguieron a este impresionante movimiento social dieron la mayoría a un frente antipriista que unía a la derecha neoliberal con el PAN y a la izquierda con el PRD. Aunque esta lucha popular no condujera a una recomposición de la izquierda mexicana de transformación social, la Comuna de Oaxaca sigue siendo una referencia para la izquierda radical, especialmente para todos los intentos de construir tal izquierda. Es el caso, por ejemplo, de la experiencia que intentó la Unión Mexicana de Electricistas de crear una organización anticapitalista abierta, la Organización del Pueblo y de los Trabajadores, uno de cuyos objetivos es articular la resistencia fragmentadas, locales o regionales, dándoles una salida política nacional 20/.

Más allá de México, la Comuna de Oaxaca debe ser resituada en un período particular, el del cuestionamiento global del neoliberalismo a principios del milenio, principalmente con el "giro a la izquierda" de América Latina.

Este es el período en que se abren los Foros Sociales Mundiales, el primero de los cuales se celebra del 25 al 30 de enero de 2001 en Porto Alegre, un municipio administrado por el ala izquierda del Partido de los Trabajadores, ciudad piloto del presupuesto participativo. También es el período en el que toda una serie de victorias de candidatos de izquierda, a veces considerados "antisistemas", Chávez en 1998 en Venezuela, Lula en 2002 en Brasil, Kirchner en 2003 en Argentina, Tabaré Vásquez en 2003 en Uruguay, Evo Morales en 2005 en Bolivia, Manuel Zelaya en 2005 en Honduras, Rafael Correa en 2007 en Ecuador, Fernando Lugo en 2008 en Paraguay, etc.

Victorias que no nacen de la nada. A menudo son la expresión y salida de luchas sociales muy fuertes. Pero sucede que, en el continente, la exasperación popular contra el neoliberalismo tiene lugar después de la caída del Muro de Berlín. Los partidos de la izquierda tradicional ya no tienen legitimidad "natural" para librar luchas. Los partidos comunistas están desautorizados por el colapso del estalinismo y la socialdemocracia está atrapada en su giro neoliberal. Los conflictos a menudo tienen lugar fuera del campo tradicional y desarrollan sus propias expresiones. Pero ya sea durante la guerra del agua en Bolivia, las movilizaciones indígenas en Ecuador, el movimiento de empresas recuperadas en Argentina o durante la Comuna de Oaxaca, hay una constante universal: una fuerte aspiración a la emancipación. Se expresa en primer lugar en la búsqueda de la democracia más amplia, igualitaria y universal. También se expresa en el deseo de romper con el "viejo mundo", el del rey-dinero, la desigualdad y la injusticia.

La Comuna de Oaxaca ha concentrado todas estas aspiraciones y debido a que siguen siendo de actualidad, su lucha debe ser recordada en la memoria colectiva.

14/02/2021

http://www.contretemps.eu/commune-oaxaca-mexique-greve-classe-democratie/

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Notas

1/ El PRI, creado en 1946, es el heredero del Partido Revolucionario Nacional creado en 1929, que se reivindica de la Revolución Mexicana de 1910, que a su vez se convirtió en el Partido de la Revolución Mexicana en 1938 bajo Lázaro Cárdenas. El PRI se forma en torno a una alianza entre el movimiento sindical, las instituciones estatales y las fuerzas armadas. El PRI es por construcción un partido-estado. Hay que señalar que el PRI es miembro de la Internacional Socialista.

2/ Esta sección es miembro de la oposición interna a este sindicato estructurado a nivel nacional, la CNTE (Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación). Para contrarrestar la influencia política de esta sección 22, el SNTE creará una nueva sección, la Sección 59, desde cero en 2006, completamente partidaria del PRI.

3/ La presidenta del Sindicato Nacional de Maestros (SNTE), Elba Esther Gordillo de 1989 a 2013, también fue secretaria general del PRI hasta septiembre de 2005. Fue condenada y encarcelada por malversación en 2013.

4/ Ver artículo de Inés González, Oaxaca, un pueblo en resistencia cíclica. Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, APPO, 2006 escrito el 22 de septiembre de 2006.

5/ El salario mínimo no es el mismo según los Estados mexicanos.

6/ Ver el artículo de Silvia Bolos y Marco Estrada Saavedra, Conflicto y protesta: la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (2005-2010), publicado en la revista Estudios Sociológicos, n°82 de 2010.

7/ Silvia Bolos y Marco Estrada Saavedra, op. cit.

8/ Ver el artículo de preguntas y respuestas de la BBC del 31 de octubre de 2006. También se menciona el apoyo del EZLN y el ex candidato presidencial mexicano por el PRD (Partido Democrático Revolucionario) Andrés Manuel López Obrador, apodado "AMLO".

9/ Ver, por ejemplo, el artículo de Luis Hernández Navarro, Oaxaca: sublevación y crisis de un sistema regional de dominio, publicado en la revista OSAL No. 20 de agosto de 2006.

10/ Véase el artículo de Marco Antonio Estrada Saavedra, L’Etat et les mouvements sociaux durant la transition à la démocratie (2000-2012) (El Estado y los movimientos sociales durante la transición a la democracia (2000-2012)) publicado en 2014 en el n°89 de la revista Problèmes d’Amérique Latine.

11/ Cita tomada del artículo de Pauline Rosen-Cros, Quand le Mexique s’insurge encore, publicada en la obra Amériques latines : émancipations en constructions.

12/ Véase el número 56 de la revista Trabajadores de octubre de 2006.

13/ Después de la decisión del Senado del 19 de octubre de 2006, dictaminando que la solicitud de despido del gobernador era infundada, la Sección 22 del SNTE negoció secretamente mejoras de carrera y salarios. Sobre la base de esta decisión, llamó inmediatamente al final de la huelga, evitando así su obligación de consultar a los miembros de su sindicato.

14/ Cuarta parte de los zapatistas y la otra: los peatones de la historia, firmado por el Subcomandante Marcos.

15/ Se hace referencia a la antigua resistencia armada en el estado de Oaxaca, incluido el levantamiento de 1959 o la lucha del EPR (Ejército Popular Revolucionario) a finales de la década de 1990, la última demostración de lucha armada. En 2006, esta forma de lucha desapareció durante unos diez años en este estado.

16/ La APPO estableció una regla: era posible participar en elecciones locales o nacionales, pero siempre que no sea consejero de esta Asamblea o renuncie a ello.

17/ Esta construcción de organizaciones políticas de pueblos indígenas en el campo del PRI es el resultado de la recuperación de las luchas tradicionales de este partido que, desde 1995, a través del código electoral de Oaxaca, luego en 1998 con la Ley de Derechos Populares y finalmente en 2001 con el reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos indígenas, intercambió derechos por papeletas de voto.

18/ Mientras Hugo Chávez anuncia que no reconoce la elección de Calderón, Evo Morales, Presidente de Bolivia, dice que "incluso si ha habido fraude, el ganador debe ser reconocido", una posición ratificada el 14 de septiembre de 2006 por el Ministro de Relaciones Exteriores y futuro Vicepresidente David Choquehuanca.

19/ Ver el edificante artículo sobre el voto y las condiciones de corrupción, Gana abstencionismo en Oaxaca, publicado en el diario El Universal el 5 de agosto de 2007. De los 42 escaños, el PRI obtuvo 25 y el PRD 6...

20/ Ver, por ejemplo, la entrevista con Humberto Montes y Oca Luna publicada en la revista Inprecor, n°622 de diciembre de 2015.

Fuente: https://vientosur.info/hace-15-anos-la-comuna-de-oaxaca/

 


DEBATE: ECOSOCIALISTAS vs DECRECENTISTAS

 Löwy propugna una alianza entre ecosocialistas y decrecentistas, y no puedo sino coincidir con esta conclusión. Sin embargo, antes de justificar esta apuesta estratégica, siente la necesidad de argumentar por qué el decrecimiento se queda corto como visión política. Circunscribe su evaluación crítica a tres cuestiones. Primera, Löwy mantiene que el decrecimiento como concepto es insuficiente para expresar claramente un programa alternativo. Segunda, el decrecentismo y sus discursos no son explícitamente anticapitalistas. Finalmente, para él, los y las decrecentistas no son capaces de distinguir entre aquellas cosas que es preciso reducir y aquellas que pueden seguir desarrollándose.”

 

Cementerio de bicicletas en Wuhan. Foto: Wu Guoyong. Fuente: South China Morning Post

 

DECRECIMIENTO: SOCIALISMO SIN CRECIMIENTO

Timothée Parrique | Giorgos Kallis

26 febrero 2021 | ecologismo, decrecimiento, Ecosocialismo

 

Parece que la gente comprende el concepto abstracto de ilimitado, pero resulta más difícil entender que este concepto no debe aplicarse al crecimiento. Incluso los socialistas deben desechar la idea de que la cantidad puede mejorar, cuando solo cuenta la calidad.

Notables (eco)socialistas han criticado recientemente la idea del decrecimiento 1/. Aquí queremos explicar por qué esta crítica está fuera de lugar. El crecimiento es un problema asociado al capitalismo. Un ecosocialismo sostenible debería rechazar toda asociación con la ideología y la terminología del crecimiento. Las y los socialistas del siglo XXI deberían empezar a pensar en cómo podemos proyectar sociedades que prosperen sin crecimiento. Nos guste o no, el crecimiento está condenado a finalizar, la cuestión es cómo y si esto ocurrirá pronto o demasiado tarde para evitar catástrofes planetarias.

Toda forma de crecimiento ilimitado es ecológicamente insostenible

La típica respuesta socialista al decrecimiento es que el problema es el capitalismo, y el crecimiento capitalista, no el crecimiento económico. Pero ahí está el meollo: ningún crecimiento económico puede ser sostenible. Un incremento del nivel de vida material requerirá, claro está, más materiales. Esto es independiente de si la economía en cuestión es capitalista, socialista, anarquista o primitiva. El aumento del nivel de vida material requiere el aumento de la extracción de materiales y de la emisión de contaminación (el aumento del nivel de vida en general, no; explicamos esto más abajo). Resultado: hoy por hoy –y muy probablemente también mañana–, el crecimiento económico está estrechamente asociado al uso de energía y materiales a escala global, que es la única que muestra el cuadro completo de una economía globalizada.

El destacado teórico marxista David Harvey califica la idea del crecimiento compuesto de locura de la razón económica y la más letal de las contradicciones del capitalismo (que hace que nos preguntemos por qué querrían los socialistas dedicar su tiempo a tratar de preservar esta locura). Para calibrar esta sinrazón, hagamos el siguiente cálculo. Un modesto crecimiento del 3 % anual supone doblar la economía cada 24 años, habiéndose multiplicado por diez al final del siglo y creciendo rápidamente hasta una magnitud infinita. Sustituyamos economía por cualquiera otra cosa (energía, agua, bicicletas, masajes). La idea del infinito es pura locura, y punto. Es la generalización de la lógica de los capitalistas individuales que esperan embolsarse su ganancia del 3 o 5 % todos los años, llueva o luzca el sol. Pero no es algo que una sociedad pueda sostener durante mucho tiempo.

Hay socialistas que sueñan con un Comunismo de lujo totalmente automatizado, en que las nuevas tecnologías permitirían desacoplar absolutamente la producción económica del medio ambiente. De momento, esto no ha ocurrido, ni por aproximación, y hay dudas de si el futuro encierra perspectivas mejores. Nos guste o no, las economías también tienen que obedecer a las leyes de la física. Por ejemplo, la termodinámica nos dice que la energía no puede crearse ni destruirse, sino únicamente transformarse, y que su calidad evoluciona inexorablemente hacia un estado menos utilizable o útil. Esto significa que no existe ninguna tecnología milagrosa que permita incrementar de modo inmaterial el nivel de vida material: la economía está incrustada hasta el fondo en la ecología.

Por supuesto, ciertas actividades son menos intensivas en recursos naturales que otras, de manera que estas podrían crecer durante un periodo más largo sin menoscabar la biosfera. Por ejemplo, los combustibles fósiles son más disruptivos que la energía solar, pero esto no significa que la energía solar abra la puerta a un crecimiento ilimitado. Una mejora de la organización de la producción y nuevas tecnologías pueden incrementar la productividad y facilitar un desacoplamiento relativo con menos recursos usados por producto, como por ejemplo paneles solares más eficientes. Sin embargo, si aumenta la cantidad de paneles solares de forma ilimitada a una tasa compuesta, llegará un día en que comenzará a presionar sobre la disponibilidad de recursos o producir daños ecológicos. En otras palabras, nada material puede ser infinito, independientemente de si la economía es capitalista, socialista o ni una cosa ni otra.

Además, una cosa es descarbonizar un sistema energético del tamaño actual a base de energías renovables, o una quinta parte del mismo (hay estudios que demuestran que es viable una reducción del consumo de energía con medidas de suficiencia y eficiencia disponibles), y otra muy distinta descarbonizar un sistema que tendrá un tamaño diez veces superior a finales de siglo (recordemos: un 3 % de crecimiento anual).

Nuestra propuesta: la planificación socialista democrática debería tener en cuenta la necesidad imperiosa de utilizar energía y materiales en el sentido del decrecimiento. Esto no es un gran problema, pues como explicaremos más adelante, muchas de las actividades que hoy consumen mucha energía y muchos materiales no se requerirán en el socialismo. Hay demasiadas actividades superfluas en el capitalismo, que no obedecen a nada más que la necesidad de los capitalistas de extraer plusvalía y generar ganancias. El objetivo debería ser el socialismo sin crecimiento, un socialismo sostenible: un sistema económico dedicado a satisfacer las necesidades de la población sin aferrarse a las ideas capitalistas de constante expansión y, por supuesto, sin exceder los límites del planeta.

El crecimiento requiere acumulación, y esta comporta explotación

Hay un problema añadido. Del mismo modo que el crecimiento económico choca con los límites ecológicos, también lo hace con límites sociales. Los capitalistas extraen beneficios explotando el trabajo asalariado (plusvalía en términos marxistas) y explotando asimismo el trabajo no remunerado de todo un grupo de personas, sobre todo mujeres dedicadas a los cuidados no remunerados y a las labores domésticas, que aseguran la reproducción socionatural de la fuerza de trabajo a título gratuito. El capital también aprovecha los dones gratuitos de la naturaleza (gratuitos tan solo desde su punto de vista), que junto con los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mantienen bajo el precio de los medios de producción y de la mano de obra, permitiendo así al capital exprimir plusvalía. En efecto, el crecimiento económico bajo el capitalismo se produce a menudo a expensas del tejido social, pues se basa en la explotación sistemática y la reducción de costes.

Al no atender a los factores de reproducción, como el descanso, el afecto, el cuidado, la seguridad y el sustento, la producción puede conducir fácilmente a su agotamiento. Por ejemplo, un empleo a jornada completa deja poco tiempo para desempeñar actividades no remuneradas como las que son esenciales para la reproducción social. Al aumentar la producción, se tensará la capacidad de la sociedad de reproducir su sustento. De seguir así, esta acumulación a través del deterioro social acabará erosionando factores de reproducción que son cruciales para todas las formas de producción. Como una serpiente que se muerde la cola, el crecimiento económico está limitado porque se basa inevitablemente en la explotación insostenible del trabajo reproductivo y de los ecosistemas.

Si el socialismo implica el fin de la explotación, también supone el fin de la acumulación infinita. (Una vez más: esto es socialismo sin crecimiento.) Una verdadera economía socialista no explotaría el trabajo o los recursos de otras economías, compartiría equitativamente los trabajos de cuidados, haría rotar las tareas desagradables y compensaría debidamente a las trabajadoras de cuidados por su labor reproductiva. Cuando nadie, sean humanos o no humanos, esté explotado, la economía producirá simplemente los bienes y servicios que necesita la sociedad, utilizando todo aumento de la productividad para ampliar el tiempo libre.

Hay socialistas que tratan en este punto de cuadrar el círculo cuando alegan que el socialismo sería capaz tanto de poner fin a la explotación como de hacer crecer la economía tanto o más que el capitalismo. Lo sentimos, pero esto es pura fantasía. Si la producción socialista remunera el tiempo de trabajo real de productoras y productores y el tiempo real que necesitan los ecosistemas para regenerarse y recuperarse, o si el tiempo de trabajo humano ha de sustituir los dones gratuitos de la naturaleza, que quedarán sin explotar, entonces habrá menos excedentes, y menos excedentes solo puede significar menos crecimiento de la producción. Un socialismo genuino también será democrático, nos gustaría pensar. La verdadera democracia desacelera las cosas (quienes participan en las asambleas de sus cooperativas locales saben de qué hablamos). Una vez más, pensar que toda esta desaceleración comportará una aceleración de la producción es de verdad confundir los deseos con la realidad.

Los valores de uso no crecen

La buena noticia es que podemos tener prosperidad sin crecimiento. De hecho, se ha demostrado empíricamente que los principales indicadores del nivel de vida, inclusive el bienestar, la salud y la educación, dejan de crecer al alcanzar la producción cierto umbral, que algunas personas denominan Punto de inflexión del bienestar. Por ejemplo, Portugal tiene índices sociales significativamente mejores que EE UU con un PIB per cápita un 65 % más bajo. Esto se debe a que el bienestar depende de la satisfacción de los valores de uso reales, que expresa necesidades humanas y no la acumulación infinita de dinero.

Las y los socialistas lo saben muy bien: el PIB no es una medida de valores de uso, sino de valores de cambio. Este indicador no distingue entre actividades deseables e indeseables. Por encima de todo, no tiene en cuenta todo lo que no es monetario (incluida la naturaleza del trabajo no remunerado), desprecia el valor del bienestar intangible y hace abstracción de la desigualdad. Lo que mide el PIB es el bienestar del capitalismo, no de la gente.

Desde luego, en el socialismo tendrán que incrementarse ciertos bienes y servicios útiles, pero no hablemos de crecimiento cuando nos refiramos a cuestiones como la salud, la movilidad o la educación. Estos no son objetivos cuantitativos, sino cualitativos. Puede que niñas y niños precisen una educación politécnica más libre y holística, lo que requiere un número finito de edificios escolares, docentes y lápices. Puede que las y los pacientes necesiten más contacto humano y más cuidados por parte del personal sanitario; lo que necesitan no es un crecimiento infinito de los cuidados, sino justo los suficientes para sentirse mejor. Las personas que no tengan bicicleta necesitarán una, pero no un crecimiento anual del 3 % de la producción de bicicletas año tras año.

La cuestión es que los valores de uso no crecen a una tasa compuesta. Las necesidades humanas fundamentales, como la subsistencia, la protección, la libertad o la identidad, pueden interpretarse como umbrales de suficiencia: suficientes alimentos para gozar de buena salud, suficiente espacio habitacional para sentirse a gusto, suficientes medios de movilidad para sentirse libres, etc. El cuento del consumo interminable para satisfacer necesidades interminables es un discurso capitalista, creado justamente para legitimar la acumulación por parte de la elite. Y este es el argumento central del decrecimiento: los niveles de vida pueden mejorar sin crecimiento, mediante la redistribución y la compartición de la riqueza, la renuncia a deseos artificiales y bienes superfluos y a la apropiación de nuestro tiempo dedicado a la generación de beneficios, y mediante la sustitución de la valoración de bienes materiales por la valoración de relaciones. Ya hay cosas suficientes para que cada persona obtenga su parte digna: si el pastel no puede crecer, es hora de compartirlo más equitativamente.

Conclusiones: el decrecimiento es tan anticapitalista como lo que más

La ideología del crecimiento se ha convertido en el puntal del capitalismo moderno y no entendemos por qué hay socialistas reacios a sumarse al combate contra un fenómeno que es socialmente divisivo y ecológicamente insostenible. Un socialismo sin crecimiento, pero con bienestar. Socialismo y decrecimiento son dos de los conceptos más potentes que tenemos para criticar el capitalismo e iluminar el futuro.

No tengamos miedo de hablar del poscapitalismo. Ciertos comentaristas marxistas han acusado al decrecimiento de no cuestionar nunca explícitamente el capitalismo. Leigh Phillips (2015) califica el decrecimiento de “minicapitalismo estacionario”. El decrecimiento no es capitalismo en miniatura, con empresas diminutas, instrumentos financieros especulativos diminutos y tratados de libre comercio diminutos. No es austeridad dentro del capitalismo. Es un sistema alternativo de abastecimiento: no simplemente más pequeño y más lento, sino diferente.

Cabe preguntarse ¿por qué centrarse en el crecimiento y no simplemente en el capitalismo? Bueno, comparemos la frecuencia con que aparecen las expresiones crecimiento económico y acumulación de capital en las noticias. Como ha explicado muy bien el historiador Gareth Dale, el crecimiento económico es la ideología que ha convertido el interés específico del capital por crecer (por las ganancias y por mantener la paz social) en un objetivo social generalizado, asimilado por la población. No es una ideología que vaya a desaparecer renunciando a combatirla o embelleciéndola con bonitos adjetivos. El hecho de que esta ideología haya sobrevivido incluso al fin del capitalismo (o al menos a cierto tipo de capitalismo) en los antiguos regímenes socialistas debería darnos que pensar. Las y los socialistas que defienden el crecimiento también deberían pensarlo dos veces si están vistiendo de rojo y verde el capital, cambiando el vestido de los sueños que el capitalismo vende como sueños socialistas.

El crecimiento es hijo del capitalismo, pero el crío ha crecido y ahora es el cabeza de familia. El interés del capitalismo en acumular viene facilitado y legitimado por el crecimiento, y en nombre del mismo. La crítica del crecimiento es la crítica más fundamental del capitalismo, que no solo critica los medios que utiliza el capitalismo, sino los mismos fines que vende. De ahí que el decrecimiento y el (eco)socialismo sean aliados naturales, no adversarios.

10/02/2021

https://braveneweurope.com/timothee-parrique-giorgos-kallis-degrowth-socialism-without-growth

Traducción: viento sur

Giorgos Kallis es científico ambiental que investiga sobre economía ecológica, ecología política y política del agua. Enseña ecología política y economía ecológica en la Universidad Autónoma de Barcelona. Timothée Parrique es doctor en economía por el Centre d’Études et de Recherches sur le Développement (Universidad de Clermont Auvernia, Francia) y el Stockholm Resilience Centre (Universidad de Estocolmo, Suecia).

Notas

1/ Últimamente, Ecosocialismo y/o decrecimiento, de Michael Löwy (octubre de 2020), “IMT theses on the climate crisis”, publicado en la página web de In Defence of Marxism (junio de 2020), y la conferencia Degrowth and neo-Malthusianism: A socialist response (octubre de 2020), de Olivia Rickson. Así como “How much stuff is just enough?”, de Leigh Phillips en Le Monde Diplomatique.

Fuente: https://vientosur.info/decrecimiento-socialismo-sin-crecimiento/

 

 

ECOSOCIALISMO O DECRECIMIENTO: UN FALSO DILEMA

Giacomo D’Alisa

22 febrero 2021

 

Ecosocialistas y decrecentistas necesitan inventariar las muchas coincidencias de sus puntos de vista para potenciar la efectividad de su lucha compartida por un mundo ecológicamente sano y socialmente justo, libre del legado patriarcal, racial y colonial.

En un artículo reciente, Michael Löwy plantea si la izquierda ecologista debe enarbolar la bandera ecosocialista o la decrecentista; una discusión que no es totalmente nueva. Löwy es un académico marxista franco-brasileño y destacado ecosocialista. Junto con Joel Kovel, un científico social y psiquiatra estadounidense, escribió en 2001 el Manifiesto ecosocialista, un documento fundacional de varias organizaciones políticas en todo el mundo. Así, emprender un debate con Löwy no es un mero capricho académico, sino una demanda que plantean muchas personas políticamente activas de la izquierda ecologista.

Recientemente, miembros de un grupo ecosocialista que milita en Catalunya en Comù, que forma parte de Unidas Podemos (que a su vez está integrado en la coalición de centro-izquierda que gobierna en España), me invitó a debatir sobre el fin del paradigma del crecimiento económico. Esto indica que en el ecosocialismo hay interés por la visión y las propuestas del decrecimiento. Por otro lado, en las conversaciones, conferencias y debates en que he participado, he visto asimismo que los proyectos ecosocialistas intrigan e inspiran a muchas y muchos decrecentistas. En efecto, personas de ambas corrientes sienten que constituyen movimientos hermanos. La siguiente reflexión es una primera y humilde contribución al acercamiento de los dos.

En el artículo citado, Löwy propugna una alianza entre ecosocialistas y decrecentistas, y no puedo sino coincidir con esta conclusión. Sin embargo, antes de justificar esta apuesta estratégica, siente la necesidad de argumentar por qué el decrecimiento se queda corto como visión política. Circunscribe su evaluación crítica a tres cuestiones. Primera, Löwy mantiene que el decrecimiento como concepto es insuficiente para expresar claramente un programa alternativo. Segunda, el decrecentismo y sus discursos no son explícitamente anticapitalistas. Finalmente, para él, los y las decrecentistas no son capaces de distinguir entre aquellas cosas que es preciso reducir y aquellas que pueden seguir desarrollándose.

En cuanto a la primera crítica, Löwy sostiene que la palabra decrecimiento no es convincente; no transmite el proyecto progresista y emancipatorio de la necesaria transformación social; esta observación recuerda a mucha gente un antiguo debate irresuelto. Una discusión que Löwy debería conocer, al igual que quienes han seguido el debate sobre el decrecimiento de la última década. Una crítica sofisticada ha recurrido al estudio del lingüista cognitivo y filósofo estadounidense George Lakoff sobre el framing. Kate Rowarth, por ejemplo, propuso a quienes defienden el decrecimiento que aprendan de Lakoff que nadie puede ganar una lucha o elección política si se limita a utilizar el marco mental (frame) de su oponente; y el decrecimiento encierra en sí mismo su visión antagónica: el crecimiento. Economistas ecologistas han esgrimido el mismo argumento de una manera más articulada, viniendo a decir que por este motivo el concepto del decrecimiento resulta contraproducente.

Por el contrario, mi compañero intelectual Giorgos Kallis formuló en 2015 nueve razones claras por las que considera que decrecimiento es una palabra persuasiva. Quisiera complementar su argumentación con una más. Observando las tendencias de búsqueda en Google (véase la gráfica inferior), a lo largo de diez años, el decrecimiento se mantiene constantemente en niveles más altos de atención en todo el mundo que el ecosocialismo. Tal vez el ecosocialismo puede resultar más claro a simple vista. Sin embargo, esto no significa que vaya a convencer de inmediato a la gente. En efecto, el concepto ecosocialista también tiene problemas similares, y tal vez peores, de framing, dada la aversión postsoviética al socialismo, pero esto no puede significar que debamos abandonar el término. El reciente aumento de popularidad en EE UU del concepto socialismo democrático sugiere que es posible superar la asociación negativa de un término.

 

Tendencias de búsqueda en Google de decrecimiento y ecosocialismo. Fuente: elaboración del autor.

El ecosocialismo, al igual que el decrecentismo, deben seguir explicando el contenido efectivo de su aspiración política, la etiqueta no basta para explicarlo todo. Nuestra misión no está cumplida; es cierto que en algunos contextos, el ecosocialismo será un mensaje más directo, pero en otros, el decrecimiento puede resultar más convincente. Para la izquierda ecologista, más marcos mentales podrían ser más efectivos que solo uno; utilizando el más apropiado en según qué contextos y geografías es muy probablemente la mejor estrategia.

Nótese que estos diferentes marcos comparten argumentos básicos y estrategias, así que retomaré ahora la segunda crítica de Löwy, la supuesta discrepancia entre ecosocialistas y decrecentistas en torno al capitalismo. Según Löwy, la corriente decrecentista no es suficiente o explícitamente anticapitalista. No puedo negar que no todos los decrecentistas se autocalifican de anticapitalistas y que para algunos de ellos, declararlo no es una prioridad. Sin embargo, como ya aclaró Kallis, el decrecentismo académico basa cada vez más su investigación y su política en una crítica de las fuerzas y relaciones del capital. Además, Dennis y Schmelzer han demostrado que buena parte de la corriente decrecentista comparte la idea de que la sociedad del decrecimiento es incompatible con el capitalismo. Y Stefania Barca ha explicado cómo la articulación “del decrecimiento y la política sindical a favor de una conciencia de clase ecologista” es la vía para avanzar hacia una sociedad ecosocialista del decrecimiento.

Quisiera añadir a estos argumentos una observación. En su Manifiesto ecosocialista de 2001, Löwy y Kovel afirmaron que para resolver el problema ecológico es preciso fijar límites a la acumulación. Después aclaran que esto no es posible mientras siga reinando el capitalismo en el mundo. En efecto, como afirman ellos y otros ecosocialistas destacados, el capitalismo necesita crecer o de lo contrario muere. Este lema efectivo es probablemente la proclama anticapitalista más explícita que aparece en el Manifiesto ecosocialista, y puedo afirmar que la mayoría de decrecentistas firmarían esta declaración sin pensarlo dos veces, más todavía en tiempos de pandemia, cuando el sistema capitalista existente parece profesar el lema: ¡nosotros (los capitalistas) crecemos y vosotros morís! En efecto, es cada vez más evidente que la desigualdad aumenta vertiginosamente durante este periodo. Si estas observaciones son exactas, entonces decrecentistas y ecosocialistas están más de acuerdo que en desacuerdo y, junto con muchas otras personas de la izquierda ecologista, comparten el mismo sentido común: un sistema ecológico y social sano más allá de la pandemia es incompatible con el capitalismo.

La última crítica de Löwy es que el decrecentismo es incapaz de diferenciar entre las características cuantitativas y cualitativas del crecimiento. A simple vista, esto se asemeja a una reanudación del vivo debate de la década de 1980 sobre la diferencia entre crecimiento y desarrollo. Sin embargo, estoy seguro de que Löwy y otros ecosocialistas son muy conscientes de la evaluación crítica que muchos pensadores latinoamericanos han efectuado del desarrollo y su legado colonial (véase aquí y aquí, por ejemplo). Así que interpretaré esta crítica en términos más generales: es esencial ser selectivos con respecto al crecimiento y aclarar qué sectores necesitan crecer y cuáles tienen que decrecer o incluso desaparecer. 

Nada nuevo bajo el sol, podríamos decir. Peter Victor habló en 2012, cuando estaba desarrollando hipótesis de crecimiento cero para hacer frente al cambio climático, de una situación de crecimiento selectivo y mostró sus efectos modestos y a corto plazo en la mitigación del cambio climático. Serge Latouche, en su libro de 2009 Farewell to growth, defendió que la decisión en materia de decrecimiento selectivo no puede dejarse en manos de las fuerzas del mercado. Y Kallis ha explicado que el crecimiento es un proceso complejo e integrado y que por tanto es un error pensar en términos de qué tiene que aumentar y qué tiene que menguar.

Es un error equiparar decrecimiento a mengua o reducción (como ha expuesto Timothée Parrique extensamente) y pensar que las que se consideran cosas buenas (hospitales, energía renovable, bicicletas, etc.) necesitan aumentar sin límites, como manda el imaginario de crecimiento. Quienes perpetúan esta lógica, como parece hacer Löwy, se sitúan en el campo del crecimiento. De este modo, Löwy ha hecho caso omiso de su propia sugerencia de prestar más atención a la transformación cualitativa.

En una sociedad ecosocialista, orientar la producción hacia la creación de más hospitales y el aumento del transporte público, como sugiere Löwy, no supone superar la lógica del crecimiento y sus predicamentos. Una sociedad de decrecimiento, con un estilo de vida más sano y cuidados más ecológicos, probablemente no necesitaría tantos hospitales más. En efecto, como han hallado Luzzati y colaboradores, el aumento del ingreso per cápita se correlaciona significativamente con el incremento de la morbilidad y la mortalidad por cáncer. En una sociedad de decrecimiento, la gente volaría mucho menos, y esto podría contribuir a reducir la velocidad de los contagios pandémicos. Los sistemas agroecológicos invadirán menos hábitats; estos dos cambios cualitativos de la actividad social podrían implicar una menor necesidad de aumentar el número de unidades de cuidados intensivos.

Por otro lado, el aumento continuo de cosas buenas, como bicicletas, en una ciudad no es del todo positivo: como sucede en Amsterdam, donde el público viandante se queja de la falta de espacio debido al enorme número de bicicletas que circulan en la vía pública; o en  China (véase fotografía inferior), donde se han vertido miles de bicicletas porque la perspectiva de una proliferación de sistemas para compartir bicicletas en las ciudades resultaba social y ecológicamente problemática y el alcalde ha decidido frenar este aumento y regular dichos sistemas. En suma, la idea de un (de)crecimiento selectivo no ayuda a desaprender la lógica del crecimiento que todavía persiste en buena parte de la izquierda ecologista. Lo que hace falta, en efecto, es un cambio cualitativo de nuestra mentalidad, nuestra lógica y nuestros actos performativos.

La distancia entre ecosocialistas y decrecentistas no es tan grande como parece indicar el artículo de Löwy. Ambas visiones avanzan por el mismo camino, aprendiendo una de otra sobre la marcha. Discutir sobre tesis o políticas que vayan proponiendo unas u otros ayudará a mejorar y clarificar sus visiones y hacer que sean menos cuestionables a los ojos de la gente escéptica o indiferente. Un diálogo serio nos ayudará a que nuestros argumentos y nuestras prácticas se vean como algo de sentido común. La izquierda ecosocialista no tiene que decidir cuál es el discurso mejor y más completo entre el ecosocialismo y el decrecimiento. Estas visiones, en efecto, como he tratado de explicar en este artículo, comparten argumentos básicos, y ambas contribuyen a crear un discurso persuasivo e idear actos performativos.

Por el contrario, crear un falso dilema no es muy útil para nuestras luchas cotidianas. En 2015, junto con colegas, propusimos explorar la coincidencia de seis diferentes marcos (decrecimiento; organizaciones del movimiento de comunidades sostenibles; territorialismo; bienes comunes; resiliencia social y acciones sociales directas) para relanzar iniciativas más robustas y amplias contra la continua expansión del capitalismo y las injusticias ambientales. Concluimos que insistir en la coincidencia más que en la matización debería motivar a la gente que promueve estos enfoques si el propósito general es relanzar efectivamente alternativas al capitalismo más robustas y menos aleatorias. En otras palabras, llamamos a centrarnos en la consolidación de todo lo que tienen en común todos estos enfoques, no en aquello en lo que divergen. Esta sugerencia es igualmente válida para ecosocialistas y decrecentistas.

Sin duda es crucial que tanto ecosocialistas como decrecentistas sigan afinando sus discursos, prácticas y políticas para avanzar hacia un mundo ecológicamente sano y socialmente justo, libre de todo legado patriarcal, racial y colonial. Sin embargo, igual de importante es dilucidar las coincidencias de sus puntos de vista para mejorar la efectividad de su lucha compartida en varios niveles.

09/02/2021

https://undisciplinedenvironments.org/2021/02/09/ecosocialism-versus-degrowth-a-false-dilemma/

Traducción: viento sur 

*Giacomo d’Alisa es investigador posdoctoral en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra. Es miembro fundador del colectivo Research & Degrowth en Barcelona

Fuente: https://vientosur.info/ecosocialismo-o-decrecimiento-un-falso-dilema/