domingo, 28 de marzo de 2021

ELEGIR CON EL CORAZÓN O EL CEREBRO

  


Si el apoyo a Perú libre o JP esta fundado en el corazón, es decir, en las simpatías por algunos candidatos o en la utilización de la palabra socialismo como propaganda, pecaríamos de superficiales. Hitler engañó con aquello de Nacional SOCIALISMO. Morales Bermúdez engañó autotitulándose el más socialista del equipo de Velasco Alvarado. Y ya sabemos dónde terminó el generalísimo.

En los procesos electorales no es suficiente, para apoyar a una lista de las tantas que se presentan, fijarse en la prosa de los candidatos. Se necesita primero, analizar a fondo el sistema electoral peruano, para qué está diseñado y cuáles son los límites para las fuerzas contestatarias o antisistema. Recordar que las elecciones de la "democracia" del capital están orquestadas para que gane el que miente más y mejor. Segundo, se necesita analizar las propuestas y trayectoria política de los partidos – empresa que compiten en las elecciones. Tercero, se necesita tener claridad sobre el cómo participar en las “tierras” del enemigo de clase, es decir, en las condiciones establecidas por la clase dominante. Cuarto, se necesita conocer si los cuadros que compiten en la organización de nuestras simpatías tienen la formación, firmeza y decisión para combatir el viejo orden jurídico, económico y político. Y no están compitiendo para zurcir sus bolsillos rotos o para potenciar sus negocios personales. Quinto, se necesita conocer si los candidatos representan proyectos individuales o responden a un proyecto colectivo de cambio revolucionario.

Mientras nuestro pueblo este atado a las reglas de la "democracia" del capital estaremos primero, sometidos a los caprichos de los propietarios de los partidos - empresa y sus pugnas por ser candidatos; segundo, perderemos nuestro valioso tiempo sólo en la denuncia de los cubileteos, disputas y rechazo a “personalidades” (delincuentes de cuello y corbata) y organizaciones comprometidas en corrupción.  Es preciso que volteemos nuestra mirada hacia nuestro pueblo: sus carencias, su indignación y necesidad de organizarse políticamente. La pandemia ha colocado en un primer lugar la necesidad de practicar la solidaridad comunitaria. Ya pues, organicémosla manzana por manzana, barrio por barrio, distrito por distrito hasta crear una vasta red solidaria y revolucionaria en todas las regiones de nuestro Perú profundo. Sólo así, en asambleas se potenciará la conciencia política de nuestro pueblo, haciendo morder polvo a los fantoches del gran capital.

Finalmente, en estas elecciones en una orilla están los defensores del viejo y decadente orden establecido desde 1821. En la otra orilla encontramos las llamadas fuerzas de izquierda que publicitan el cambio de constitución sin romper el orden constitucional. La vieja TRAMPA para "cambiarlo todo sin cambiar nada", vale decir, introducir algunas reformas que no atenten contra el inmaculado orden privado de apropiación de la riqueza y el trabajo ajeno.

 

23 marzo 2021

EBM

LAS RADICALES PROPUESTAS DE LA "ECONOMÍA DE LA DONA" (Y CÓMO QUIEREN TRANSFORMAR EL MUNDO)

La "economía la dona" es circular, como el popular dulce de repostería. En el interior están las necesidades básicas mientras que en el exterior los límites del planeta. El del medio es el espacio seguro donde la humanidad puede prosperar.

 

Cristina J. Orgaz @cjorgaz

BBC News Mundo

Ámsterdam, Bruselas y Copenhague. No es casualidad que las ciudades ricas hayan sido las primeras en abrazar el nuevo modelo de "economía de la dona", también conocida como "economía dónut" o doughnut en inglés. Tienen capacidad para actuar más rápido.

La propuesta, ideada por la economista Kate Raworth(Londres, 1970), publicada por primera vez en 2012 y convertida en un exitoso libro después (Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist), ofrece una visión de lo que significa para la humanidad prosperar hoy y los pasos necesarios para lograrlo.

La premisa central es simple: el objetivo de la actividad económica debe ser satisfacer las necesidades básicas de todos y hacerlo en equilibrio con el planeta.

Hay quien ha descrito a Raworth como la "John Maynard Keyenes del siglo XXI", por considerar que sus ideas "redefinen los fundamentos de la economía" y su planteamiento no tardó en llamar la atención internacional: fue presentada como un documento de trabajo para Oxfam en 2012, tomó protagonismo en la Asamblea General de la ONU y fue un referente para el movimiento social Occupy London.

Tuvo tanta repercusión que las ideas se expandieron más allá de las páginas de un libro para dar vida a Doughnut Economics Action Lab, un proyecto que se encarga de proporcionar herramientas y equipar a todo aquel que quiera poner en práctica este modelo de economía, ya sea un barrio, una aldea o una ciudad entera.

La economista española Carlota Sanz es cofundadora de ese espacio,encargado de llevar a la práctica las ideas de Raworth.

"Muchas personas creen que no hay alternativa al modelo económico actual, pero la economía es una ciencia social hecha por personas y las personas pueden cambiarla", le dice en una entrevista a BBC Mundo.

"El hemisferio sur todavía tiene las oportunidad de hacer las cosas diferentes", añade.

Y es que no se trata de un simple debate teórico. Los datos empíricos indican que el capitalismo a su ritmo actual no es sostenible, subraya.

El modelo "consta de dos anillos concéntricos: una base social, para garantizar que nadie se quede corto en las necesidades básicas, y un techo ecológico, para garantizar que la humanidad no sobrepase los límites de la Tierra", explica.

"Entre estos dos conjuntos de límites se encuentra un espacio en forma de rosquilla, o dona, que es ecológicamente seguro y socialmente justo. Este es el espacio en el que la humanidad puede prosperar".

Lo que sigue es un extracto de la conversación que la economista mantuvo con BBC Mundo en la que repasa qué dinámicas económicas hemos heredado, por qué no funcionan y cómo podemos cambiarlas para alcanzar la prosperidad.

¿En que se quedan obsoletas, según ustedes, las grandes teorías económicas desarrolladas en el siglo XX?

Las teorías económicas más ortodoxas de siglo pasado se centraron únicamente en el valor que genera el mercado y en el papel que juega luego el estado en provisionar bienestar.

Hasta hace muy poquito, la narrativa predominante era la lucha entre el mercado y el Estado, y la dicotomía entre ellos.

La propuesta de la "economía de la dona" va mucho más allá: entiende la economía como algo que está por encima de ese debate.

Lo que proponemos es que hay que levantar la cabeza y ver que además estos dos, hay más agentes que generan valor, como el de los hogares, el de la economía doméstica tradicionalmente a cargo de las mujeres, pero también el valor que se crea en los comunes, o sea, en tu barrio.

Y de hecho, creo que esta visión más amplia de lo que es la economía ha quedado completamente en evidencia ahora con la pandemia.

¿Entonces, al hablar de las teorías económicas obsoletas,están hablando del capitalismo?

El capitalismo es una palabra muy grande.

Yo ahora mismo no estoy hablando ni de capitalismo ni de otros sistemas.

Me estoy refiriendo a las dinámicas del sistema capitalista que se han quedado obsoletas.

Una de ellas es este sistema industrial degenerativo.

Esa dinámica de tomar, hacer, gastar y perder, es lo que está provocando que ya estemos excediendo los límites que tiene nuestro planeta vivo.

¿A qué se refiere con industria degenerativa?

Al sistema de producción que tenemos en general.

Usamos plásticos, metales, vidrio, producimos cosas y luego las desechamos.

Eso tiene impacto en los océanos y lagos de todo el mundo. Y vemos residuos electrónicos en los vertederos de los barrios más pobres del mundo.

Las consecuencias de todo esto van desde el cambio climático a niveles de pérdida de biodiversidad catastróficos, o niveles de conversión de tierra que son excesivos.

También hemos heredado, a través de este sistema, unas dinámicas divisivas que centralizan el valor que se genera en una economía en las manos de unos pocos.

La forma en la que hemos estructurado las empresas, la forma en la que se ha desarrollado la ley, las tecnologías, provoca la centralización del poder y que la riqueza estén concetrados.

Y eso es lo que hace que ahora mismo el 1% más rico de la población mundial acapare el 50% de la riqueza global o que en la última década el número de millonarios en todo el mundo haya aumentado de 1.000 a 2.000.

Asistimos a una concentración no solo del valor, sino también de las oportunidades.

¿En qué fallaron las teorías del siglo pasado, según ustedes?

Yo creo que es un poco todo.

Al final hemos heredado un sistema donde el progreso tiene una forma de crecimiento indefinido y exponencial medido por el Producto Interior Bruto (PIB).

Tenemos economías que dependen estructuralmente de la expansión, sin importar que se esté traduciendo en una prosperidad real de las personas o que se tenga en cuenta el planeta en el que vivimos y del que dependemos.

A día de hoy, tenemos economías que son más ricas que nunca y, sin embargo, todavía creemos que prosperar significa una expansión ilimitada de una cifra económica como es el PIB.

¿No cree que eso sea así?

Yo creo que no es así.

Esto tiene implicaciones muy grandes en los países del hemisferio sur donde el crecimiento tiene cabida. Pero en los países ricos del hemisferio norte, hay que ver hasta qué punto una economía que ya está creciendo puede seguir expandiéndose indefinidamente.

Bajo mi punto de vista, el debate no es si una economía crece o no, lo importante es qué tipo de crecimiento tiene.

Pero además, hay que reconocer que tenemos países y economías que están creciendo, sin importar que estén prosperando o no.

Para definir qué significa prosperar, tenemos que pensar qué progreso buscamos en el siglo XXI.

Este siglo hemos visto repetidas crisis, como la Gran Crisis Financiera de 2008, la crisis del colapso climático que estamos viviendo o la pandemia mundial.

Y te das cuenta de que precisamente muchas crisis económicas surgen como consecuencia de esos sistemas que hemos heredado.

Y de que son sistemas que se han creado por las personas y que, por tanto, las personas los pueden cambiar.

¿Qué cambios necesitan las sociedades actuales con respecto a estos problemas?

Hay que cambiar ese sistema degenerativo a uno que sea regenerativo y circular por diseño. Uno que funcione dentro de los ciclos de la biosfera y el planeta.

Necesitamos una economía que esté basada en la energía renovable, en la que el principio más importante sea que la basura de un proceso se convierte en combustible para el siguiente proceso.

(Requerimos de) una economía que pueda ser modular por diseño; es decir, donde los objetos, los productos que compramos, puedan desmontarse fácilmente para ser reparados, y así no utilizarlos y desecharlos continuamente a la biosfera.

Pero para que una economía funcione es necesario consumir. Si alguien me repara el tostador significa que no voy a comprar un tostador nuevo y que la marca venderá menos, la fábrica producirá menos, tendrá que despedir trabajadores...

Es verdad. La economía, tal y como está diseñada, depende de que consumamos productos nuevos.

Y lo que plantea la "economía de la dona" es que habría que cambiar el diseño de esa economía hacia una regenerativa y distributiva.

Esto significa que la renta y la riqueza generada por terceros se reparte de forma mucho más equitativa.

He hablado de esa expansión indefinida que de hecho está muy ligada con tu pregunta del consumismo.

O sea, necesitamos consumir, porque si no la economía no crece y entonces no funciona.

Lo que planteamos en nuestro modelo económico es que en lugar de una economía que dependa de esa expansión indefinida, lo que se necesita son economías donde el progreso sea un equilibrio entre lo que las personas necesitan para satisfacer sus necesidades y preservar sus derechos en el marco de los recursos que tiene el planeta.

Estamos tratando de una forma muy distinta el concepto de progreso.

Está implícito en casi todos los discursos económicos que el bien es una curva exponencial, creciente, pero nosotros hablamos de un equilibrio nuevo.

Y este equilibrio tiene una forma distinta. Y en ese en este caso concreto, nosotros lo simbolizados con la forma de la dona (doughnut).

¿Puede explicar, con ejemplos concretos, cómo una economía degenerativa puede convertirse en regenerativa?

El primer ejemplo que me viene a la cabeza es de Ámsterdam, una ciudad que ha adoptado el modelo de la "economía de la dona" para guiar su recuperación social y económica tras la pandemia de covid-19.

En un barrio a las afueras de la ciudad se está construyendo un edificio que se ajusta completamente a los principios de construcción de nuestra propuesta.

Está hecho de materiales recuperados como madera o aluminio, es eficiente energéticamente y tiene un diseño modular.

Los muros no están pegados o cementados, sino que están atornillados y recortados para que se puedan desenlazar y desechar si hay partes que necesitan reparación.

Hoy en día, Ámsterdam está exigiendo a sus contratistas unos mínimos en cuanto a materiales y formas de producción para los edificios públicos.

Estas son medidas que están llevando a que la ciudad se convierta cada vez más en regenerativa por diseño.

Otro ejemplo que me gusta contar es el de la ciudad india de Bangalore, donde se están extendiendo los cafés de reparación. También pasa en Seúl o en ciudades de Ghana. Mitad café, mitad taller, tienen un elemento de comunidad.

Puedes ir con tu tostador y te enseñan a repararlo. O con ropa, muebles, electrodomésticos, bicicletas, vajillas, juguetes.

Por un lado, tienes más conexión comunitaria y por otro la gente está ahorrando dinero. Y, al mismo tiempo, se habilita una vía para reducir el volumen de basura y de residuos que se generaría si en lugar de reparar estuvieses comprando.

¿Y cómo hacemos que la economía no sea divisiva, que las oportunidades y la riqueza no estén siempre en el mismo lado de la mesa y se repartan de forma mucho más equitativa?

La energía es un buen ejemplo.

En India, una comunidad ha instalado microrejillas comunitarias de energías renovables.

Es una red local y descentralizada de generación y distribución, donde la energía fluye alrededor de una comunidad de acuerdo con la demanda.

Esto permite que millones de personas, especialmente en zonas rurales, consigan acceso a la electricidad y hay un uso más eficiente, ya que la transmisión no es centralizada.

Pero es que además, con este sistema se beneficia más gente.

Hay más población que ve cubiertas sus necesidades. Los beneficios se reparten de forma más igualitaria.

La propiedad de esa energía no esté en manos de una multinacional, que al final responde a la maximización de beneficios de los accionistas a corto plazo, sino que se distribuye.

¿Cómo pueden las empresas sumarse a esta forma de pensar y de relacionarse con la comunidad?

Poniendo en marcha políticas que incluyan esa visión de economía más distributiva, como tener en cuenta a los empleados, asignar unos salarios dignos o establecer prácticas éticas a través de toda la cadena de producción.

También con compromisos fiscales.

La cadena de cosméticos Lush es una de las marcas comprometida con el fair tax pledge: pagar la cantidad de impuestos justa en el país donde se debe pagar y en el momento correcto.

Esta política contrasta con la de muchas empresas, que lo que están haciendo es lo contrario.

Es decir, emplean mucho esfuerzo y recursos en no pagar lo que tiene que ser y al país que debe ser.

¿Por qué cree que el pensamiento económico actual y las políticas económicas no está consiguiendo dar respuesta a los cambios sociales?

Creo que es porque estamos estancados.

A día de hoy la transformación que hace falta requiere un cambio muy profundo de mentalidad, de paradigma y de valores.

Se está viendo cada vez, sobre todo a pie de calle.

Hay un movimiento y hay interés por cambiar que se traduce en administraciones un poco más radicales e innovadoras en su forma de abordar los problemas ciudadanos.

Al final también es un tema de intereses y poderes, y de quién tiene poder para cambiar las cosas. Tenemos que pasar a tener un equilibrio.

La esperanza está ahí, en la escuela, en los profesores que se ponen en contacto con el Doughnut Economics Action Lab por que quieren enseñarle a sus alumnos otro tipo de economía.

Hay profesores de universidad que están intentando cambiar currículums, introducir nuevas ideas, introducir nuevos contenidos, explorar nuevos planteamientos.

Creo que también en muchos casos, no solamente va a depender de esperar a que el gobierno o que la jefa de turno dé los pasos.

Mucha de la presión va a venir por el movimiento de abajo, por una red a pie de calle que va a impulsar esos cambios.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-56283169

 


SEIS CLAVES SOBRE LA BANCA COMUNAL EN VENEZUELA

Por: Mauricio Montes

27/03/2021

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, anunció que el Ejecutivo Nacional destinará más de 55.000 petros, el equivalente a dos billones 660.000 millones de bolívares, como inversión inicial para la creación de mil nuevos Bancos Comunales.

De esta inversión, 29.663 petros tienen como propósito financiar proyectos de encadenamiento productivo en las comunas, especialmente aquellos vinculados al área textil.

Las organizaciones del Poder Popular se dirigirán a los Bancos Comunales para solicitar financiamiento. El mandatario de la nación suramericana plantea con esta acción la conformación de una nueva arquitectura financiera del Poder Popular que tiene su eje central en la actividad económica comunitaria.

Este anuncio fue realizado hace un mes, durante el Congreso Nacional de las Comunas, cuando el mandatario aprobó la creación del Banco para las Comunas, que funcionará como ente coordinador de los Bancos Comunales en cada Consejo Comunal.

La noticia genera interés puesto que una economía como la venezolana, cercada por el bloqueo, requiere de alternativas para incrementar la producción de bienes y servicios que abastezcan el mercado interno, especialmente en el sector de la producción de alimentos.

"Hacia la moneda comunal"

Emilio Hernández, profesor de la Universidad Simón Bolívar, experto en criptoeconomía y sistemas monetarios, considera que el Banco Comunal puede jugar un rol que no tienen los bancos nacionales y puede ser uno de los principales vectores del desarrollo económico comunal.

Para Hernández, la creación y administración de una moneda comunal puede convertirse en un poderoso valor para la actividad económica de la Comuna, pues fomentaría la producción y el intercambio económico endógeno sin recurrir a sus haberes en bolívares o dólares y reforzaría la noción de desarrollo y colaboración comunal.

—¿Qué rol juegan o pueden jugar los mil bancos comunales?

En mi opinión el mejor rol que pueden jugar es el fomentar el intercambio endógeno de bienes y servicios entre los miembros de una comuna y en segundo lugar que cumpla el rol de intermediación financiera entre los miembros de la comuna en la que funcionan. Son dos roles relacionados.

—¿Qué posibilidad representa para una comuna contar con su propia moneda?

Una moneda comunal se puede emitir como un crédito a todos los miembros económicamente activos de una comuna, particularmente a aquellos que pueden ofrecer bienes y servicios a sus vecinos, así como comprar bienes y servicios de sus vecinos. No hace falta que la moneda esté respaldada en monedas más fuertes, la moneda comunal está respaldada por el trabajo y la creatividad de los miembros de la comunidad.

—¿Sería esta medida anunciada por el presidente Nicolás Maduro una manera de crear mercado para el Petro?

El presidente Maduro habló de asignarle dinero en petros a los bancos comunales. Esta sería una actividad muy distinta a la de mantener una moneda comunal para uso endógeno, pero una actividad complementaria que pueden ejercer los bancos comunales. El petro, así como el bolívar y las divisas convertibles, pueden usarse para compras de bienes y servicios fuera de la comuna. La moneda comunal será para compras internas, otras monedas para compras externas, por ejemplo tecnología, repuestos y otros bienes que no se produzcan dentro de cada comuna.

—¿Qué otro alcance puede tener la creación y operación de estos 1.000 bancos comunales?

El banco comunal, en su rol de fomentar la economía endógena, puede mantener una base de datos, accesible a través de la web, donde los vecinos vayan conociendo la oferta de bienes y servicios local. Muchas veces ni sabemos a qué se dedican los vecinos. Esa información es importante. Intercambiando información con comunas vecinas, se tendrá una visión de lo que produce el municipio, fomentando un intercambio endógeno con otras comunas, pero en este caso en petros.

—¿De qué manera el Ejecutivo Nacional debe acompañar la gestión de los bancos comunales y la inversión, a través de ellos, en los mercados locales?

Sería de gran ayuda que el Ejecutivo Nacional provea los sistemas automatizados para la gestión de saldos y movimientos realizados con las monedas comunales. Aunque las monedas comunales son diferentes entre sí y la contabilidad de cada una debe llevarse por separado, todo esto puede implementarse en un solo sistema nacional, para evitar la repetición del esfuerzo por implementar un sistema de gestión de las monedas comunales.

—Algunos dirigentes políticos opinan que la transferencia de competencias a las comunas debilita a los municipios ¿Qué opinión le merece esta afirmación? ¿De qué manera el fortalecimiento de la comuna mejora el orden jurídico del Estado?

Pienso que quienes opinan así están rotundamente equivocados. Al fortalecerse las comunas, especialmente en el plano económico, se fortalece el municipio. Quienes piensan así sólo ven una pérdida de poder de decisión de las autoridades municipales, porque el poder de decisión se distribuirá entre las comunas y las autoridades municipales. Pero el municipio será más fuerte si sus comunas son más fuertes.

 

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/20210327/seis-claves-sobre-la-banca-comunal-en-venezuela-1110404811.html

 


"LA COMMUNE ES UNA ODA A LA EMANCIPACIÓN, QUE ATRAVIESA EL TIEMPO"

 


150 aniversario de la Comuna de Paris. Entrevista a O. Besancenot

 

Julien Salingue

27 marzo 2021

 

Con motivo del 150 ° aniversario de la Comuna de París, los compañeros Olivier Besancenot y Michael Lowy publican, en la editorial Merle moqueur, Marx en París, 1871: el libro azul de Jenny. Sobre ello hablamos con Olivier Besancenot .

Para este libro, habéis elegido un formato bastante original, ya que es una ficción política que cuenta una visita de Marx a París durante la Comuna. ¿Por qué esta elección?

Es consecuencia de una discusión con Michael, y yo creo que fue a Michael a quien se le ocurrió la idea en primer lugar, con el objetivo de hacer algo un poco diferente de lo que ya se ha hecho y se va a hacer con ocasión del 150 º aniversario de la Comuna. Básicamente se trataba de encontrar algo significativo, original, para escenificar la reflexión de Marx sobre la Comuna de París. Así pues, imaginamos un viaje clandestino, improbable, de Marx, guiado por su hija Jenny, al propio centro de la Comuna, donde se encuentra con algunas de sus personalidades, para poner en situación la reflexión política de Marx sobre la Comuna. De hecho, es notable ver cómo se hizo esta reflexión en caliente. Una reflexión pertinente en caliente (el Llamamiento a la Internacional, la Guerra Civil en Francia ), pero también un cuestionamiento político, estratégico, global. Ésta es una de las grandes fortalezas de Marx: ser capaz de comprender que del surgimiento de los propios hechos puede nacer un proceso de emancipación que no necesariamente se ha imaginado sobre el papel, en los clubs de reflexión, ni siquiera en las oficinas de la Internacional. Los escritos de Marx sobre esta famosa fuerza de emancipación finalmente encontrada cuando habla de la Comuna son extremadamente avanzados en relación a toda una serie de sectores del movimiento obrero, del movimiento revolucionario, con entonaciones incluso a veces más libertarias que las de ciertos libertarios. Una reflexión sobre la emancipación, sobre el enfrentamiento con el aparato estatal, sobre la necesidad de construir formas de soberanía política, democrática...

Precisamente, para decirlo de una manera muy sintética: ¿qué cambió, para Marx, la Comuna?

Yo diría que fue la idea de que no basta con que el aparato estatal cambie de manos, desde una perspectiva de clase social, para cambiar la naturaleza del Estado, en cuanto que es un sistema opresivo, una “boa constrictor”, por usar la frase de Marx, que ahoga la sociedad civil y la democracia. Y que por tanto es preciso extinguirla, avanzar hacia la extinción del Estado, y que una de las posibles vías de esta extinción sea la política marcada por los actos de la Comuna: revocabilidad de los funcionarios electos, tope de la remuneración de los funcionarios electos y magistrados, etc. Todas estas políticas concretas que ponen en tela de juicio el corazón de la burocracia que es el aparato estatal. Y con la Comuna hay un comienzo de extinción, que no pudo ver la luz debido a la duración de la Comuna, pero un comienzo de todos modos, y que Marx entendió de inmediato, analizó inmediatamente. Y esto repercutirá en las reflexiones de Marx, en los debates y la cultura del movimiento obrero en general.

Marx seguía todos los debates, lo que estaba sucediendo en el mundo, situaciones sociales y políticas, y si bien no imaginaba que la insurrección vendría de París, se sumergirá de inmediato en el análisis de la Comuna, que le desconcierta un poco cuando le pilla sumergido en una reflexión sobre el análisis del sistema capitalista y sus crisis. Y lo fuerte es producir análisis a la luz del acontecimiento, captar el alcance del acontecimiento.

Para escenificar todo esto, imagináis encuentros entre Marx y ciertas personalidades de la Comuna, en París, durante la insurrección. Al leer el texto, notamos una presencia significativa de mujeres: Louise Michel, Élisabeth Dmitrieff, Nathalie Lemel, pero también por supuesto Jenny Marx que acompaña a su padre. ¿Queréis hacer especial hincapié en el papel de la mujer en el levantamiento de París?

No fue necesariamente teorizado y construido, pero nos dimos cuenta, según pensábamos los personajes concretos, de que las mujeres jugaron un papel central en la historia social y política de la Comuna. Este es el caso desde el inicio del levantamiento, con la protección de los cañones contra su potencial recuperación por parte de los versalleses en las calles de Montmartre, a instancias del comité de vigilancia de las ciudadanas de Montmartre, en torno a Louise Michel en particular. Pero también es el papel y el lugar de las mujeres, contra el ambiente de la época, porque el machismo era grande, incluso dentro de la Internacional y en los diversos clubes revolucionarios. Un evento revolucionario como la Comuna, pero esto se aplica a todos los eventos revolucionarios, es el surgimiento de fenómenos que se vienen gestando en la sociedad desde hace meses y meses, o incluso más, como fue el caso de París, en particular, con una multitud de clubes revolucionarios en los que las mujeres se iban involucrando de forma creciente. También podemos pensar en el asedio de París por parte de los prusianos, durante el cual Nathalie Lemel estuvo, con la cooperativa "La Ménagère" y el restaurante "La Marmite" en el centro de la solidaridad y la ayuda mutua populares, para acudir en ayuda de casi 10.000 parisinos que se estaban muriendo de hambre. Es decir, la Unión de Mujeres, que se formará en el ojo huracán de la Comuna, es producto de todo este trabajo previo, y cuando Élisabeth Dmitrieff [representante de la Internacional] llega y participa en la fundación de la Unión de Mujeres, mucha de la actividad ya está en marcha, ya está arraigada.

Sobre Élisabeth Dmitrieff precisamente… Es cierto que cuando uno piensa en “las mujeres de la Comuna”, la figura de Louise Michel es la que aparece más a menudo, a veces, incluso a menudo, “olvidando a Élisabeth Dmitrieff. Este no es el caso de vuestro libro, en el que ocupa un lugar importante, a la medida de su papel durante la Comuna.

Menos conocida que Louise Michel es cierto, y que sigue siendo un nombre que evoca algo pero no sabemos realmente qué. Sin embargo, su nombre, más allá de la lucha feminista, de la lucha por los derechos de las mujeres en el corazón de la Comuna, con la Unión de Mujeres, es también el de la autogestión. Élisabeth Dmitrieff y su actividad es uno de los primeros ejemplos de autogestión a esta escala.

Dmitrieff influye en la misma medida que es producto de la Comuna. Se trata de una joven inmigrante rusa que se enamoró de la novela ¿Qué hacer? de Chernyshevsky. Una novela en la que la heroína se emancipa de su propio medio compuesto por matrimonios concertados y va a inspirarse en las formas tradicionales de puesta en común de bienes y producción existentes en determinadas localidades del campesinado ruso, lo que se llama obchtchina, para trasladarlo a cooperativas obreras. Esta lectura encenderá a Élisabeth Dmitrieff, que se emancipará de su medio, se politizará (en particular junto a los refugiados políticos en Suiza, donde se encontrará con marxistas), luego irá a Londres y se encontrará con Marx, discutirá con él... Kristin Ross ha hablado sobre todo esto en el Imaginaire de la Commune. Cuando se conocen, Marx la aprecia, la valora, hasta el punto de enviarla como su emisaria a París durante la Comuna, para que sea sus ojos y sus oídos.

Al cabo de unos días se encontrará al frente de la Unión de Mujeres, junto a Nathalie Lemel y otras, y su primer proyecto, que discute con Léo Frankel, es la creación de cooperativas obreras autogestionadas, en las que las obreras se pagan ellas mismas, para fabricar, por ejemplo, las telas para los sacos de arena de las murallas o los uniformes de la Guardia Nacional. Entonces, Dmitrieff, también es eso, una experiencia que lamentablemente fue abortada debido a la corta duración de la Comuna.

¿Cómo elegisteis los diferentes personajes que Marx encuentra en vuestro libro? ¿Intentasteis tener en cuenta algunos criterios para dar una "visión de conjunto", o estos personajes se impusieron?

No hicimos un casting, lo hicimos instintivamente, creo. Como cada vez que escribimos juntos, Michael y yo nos repartimos los capítulos y luego se impusieron los nombres, se fueron agregando... La pregunta que nos hicimos, porque es el límite del género, es el riesgo de rehacer una historia de la Comuna un poco demasiado “desde arriba”, con nombres que ya conocemos. Pero lo que nos guió fueron los escritos de Marx sobre la Comuna, por lo que nos vimos obligados a seguir el hilo de las relaciones políticas que tenía Marx, muchas veces desde la distancia, en aquellos momentos, y por lo tanto hacerle discutir con esas personalidades.

En definitiva, ¿un libro sobre la Comuna, sobre el pensamiento de Marx, pero también un libro que pretende decir cosas sobre la actualidad?

La Comuna es una oda a la emancipación que ha atravesado el tiempo y un buen recordatorio frente a todos los defectos burocráticos.

También es una forma de recargar pilas en el internacionalismo. Porque sí, la Comuna nació de un levantamiento popular contra el asedio, el avance de las tropas de Bismarck y el deseo de ganar la guerra. Pero entre las grandes figuras de la Comuna, como entre las y los Comuneros anónimos, había miles y miles de exiliados y exiliadas, muchas veces políticos, pero también económicos, prusianos, italianos, polacos, rusos… La Comuna fue un acto internacionalista.

Y es también una forma de recordar que nuestra historia política no comenzó con la revolución rusa de 1917. Tiene raíces anteriores, y todos los debates que irrigaron el movimiento obrero internacional tras el aplastamiento de la Comuna, insistiendo en particular en lo que los comuneros no lo habían hecho: tomar el Banco de Francia, marchar sobre Versalles, etc., nos permiten comprender cuáles eran las obsesiones políticas de los bolcheviques. Podemos entender mejor el famoso baile sobre la nieve de Lenin el día en que la revolución rusa "había aguantado" un día más en comparación con la Comuna.

Con el tiempo, la Comuna no es solo sus fracasos, sino una fuente viva de inspiración, la primera experiencia de emancipación y poder popular, del poder de las y los explotados y oprimidos, con todos sus límites, pero que habla a través de décadas. Y nos damos cuenta que, 150 años después, es un asunto sin resolver con los poderosos: la Comuna todavía no tiene buena prensa en el pensamiento dominante, y vemos hasta qué punto el pensamiento versallés no ha desaparecido.

https://lanticapitaliste.org/opinions/culture/la-commune-est-une-ode-lemancipation-qui-traverse-le-temps

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Fuente: https://vientosur.info/la-commune-es-una-oda-a-la-emancipacion-que-atraviesa-el-tiempo/

 

CONSTRUIR LA PROPIA IMAGEN DEMANDA MUCHO TIEMPO. PERO SE PUEDE DESTRUIR A UNA VELOCIDAD ASOMBROSA.

 


La imagen propia es el principal capital electoral de un político. No me refiero a la imagen como aspecto externo de una persona sino como reputación. Es la imagen en el sentido de las ideas, opiniones e impresiones que el político causa en la población. Por eso una imagen dañada frecuentemente conduce hacia un fracaso electoral.

El problema es que todo político tiene que pasar tarde o temprano por el duro examen de ser atacado. Y los ataques provocan un daño en su imagen. Mayor o menor, pero daño al fin. Un daño donde influye más lo que el público percibe que la propia realidad objetiva. Un daño que solo puede anularse o minimizarse a través de una buena defensa.

A continuación te brindo algunos consejos para defenderte de los ataques políticos de la mejor manera:

 

1. Sé prudente. Evita acciones o palabras que les puedan facilitar el ataque a tus adversarios.

2. Imagina posibles escenarios de ataque en tu contra y diseña algunas líneas de acción para esas emergencias.

3. Diagnostica con precisión el ataque recibido: quién te ataca, de qué te acusa exactamente, qué repercusión puede tener y qué daños te puede provocar.

4. Ignora el ataque recibido solo cuando es muy débil, no tiene entidad ni credibilidad y no llega a tu público objetivo. En el resto de las situaciones es necesario responder.

5. Antes de responder elige tu estrategia defensiva: o bien reduces tu responsabilidad en el acto del cual se te acusa, o bien reduces la negatividad misma del acto o bien reduces el ‘castigo’ a recibir corrigiendo el acto o disculpándote por el mismo.

6. Responde por las mismas vías comunicacionales que se produjo el ataque. De esta manera evitas multiplicar su impacto con tu propia respuesta. Recuerda que si llevas tu respuesta a medios de comunicación que estaban ajenos al tema lo único que lograrás será expandir el ataque.

7. Responde pensando más en tu público objetivo que en el rival que te atacó.

8. Si estás en falta, siempre será mejor admitirlo rápidamente. Así podrás hacer un rápido control de daños.

9. Considera que la respuesta la puedes brindar tú mismo o también un portavoz. Todo depende de las circunstancias y de la cultura política local.

10. Evita las falsedades. Tarde o temprano se desmoronan como un castillo de naipes.

11. Evita también las afirmaciones que sin ser falsas igualmente puedan dar lugar a réplicas y contraataques.

12. Coloca el foco en los asuntos específicos involucrados en el ataque y en la defensa, sin abrir nuevos frentes de conflicto.

13. Encuadra estrictamente toda tu defensa dentro del contexto general de tu estrategia política. Si para defenderte rompes tu estrategia le estarás dando un gran triunfo a quien te ataca.

14. Brinda el máximo soporte informativo a cada una de las afirmaciones que hagas en tu defensa. Explica claramente razones y detalles de cada una de ellas.

15. Tus respuestas deben ser simples y fáciles de comprender.

16. Intenta siempre ser breve, lo más breve que sea posible en cada circunstancia.

17. Si el ataque es complejo, debes desplegar los temas defensivos a lo largo de un cierto tiempo. Con aliento de verdadera campaña comunicacional.

18. Menos es más. Defiéndete con menos argumentos pero que sean más fuertes.

19. Mantén la calma. Evita que tus emociones interfieran con la claridad de tu mensaje defensivo.

 

Recuérdalo: te van a atacar. Es mejor que estés preparado para defenderte. Porque una buena defensa no solo disminuye los daños sino que además puede significar un gran salto adelante en tu reputación pública.

 

Fuente:  Daniel Eskibel <info@maquiaveloyfreud.com>