lunes, 29 de abril de 2019

EN DEFENSA DE LOS AGRICULTORES


Escribe: Milcíades Ruiz

La polvareda de la corrupción no nos deja ver otros asuntos. El gobierno viene dando la razón a los campesinos apurimeños, pero algunos de ellos siguen presos. La policía ha disparado contra los campesinos cocaleros causando muertes y heridos de bala, pero este hecho pasa desapercibido hasta en las bancadas de izquierda. Las organizaciones agrarias anuncian un paro agrario nacional pero no hay solidaridad con sus demandas y las autoridades ni le prestan atención. Pero si son forzados a bloquear carreteras para ser escuchados, serán los agricultores los denunciados.
La corrupción ha sido y es una característica del modelo republicano, solo que los gobernantes lo han manejado de distinta manera. Algunos lo han hecho de manera sutil en tanto que otros han sido desvergonzados. Es una condición de la administración estatal desde el puesto más bajo hasta el más alto. Es una cultura y el que no se adapta quedará fuera de juego. Esta situación continuará mientras subsista el modelo que lo genera.
Estamos escandalizados por la magnitud de la corrupción en el presente siglo a más alto nivel de los poderes estatales, pero esto se lo debemos a la policía extranjera que levantó la alfombra de una empresa brasileña. De no haber sido por ello, todo habría continuado como siempre, en el anonimato y nada trágico habría sucedido. Pero el caso “lava jato”, llamado así por la policía brasileña al operativo “lavado de autos” para reprimir el lavado de dinero, no es lo único que lacera nuestro país.
Son miles de empresas las que invierten en corrupción y millones los corruptos en toda la burocracia estatal. El narcotráfico también lo hace. Se sabe que la PepsiCo como la Coca Cola, también “invierten” en campañas electorales. “La plata viene sola” pero como soborno, aunque se diga que es “colaboración”. Adoptan la forma de donaciones y otras fórmulas legales, pero no deja de ser soborno. Ninguna empresa invierte para perder.
Muchos seguramente se preguntarán como yo: ¿Por qué los inversionistas tienen que reunirse con el presidente de la república como lo hizo Odebrecht, pues los jefes de estado, no están a cargo de los contratos? Peor aún, ¿Por qué el secretario general de la presidencia tendría que recibir millones de dólares de soborno si nada tiene que ver con los contratos del sector Transporte? Pero si este fuera nuestro caso, ¿nos hubiéramos negado si el presidente nos dijera, me van a dar un dinero, pero yo les he dicho que todo a través tuyo?
Los agricultores son los inversionistas mayoritarios en el Perú, pero tienen que bloquear carreteras para hacerse escuchar. ¿Por qué el presidente no recibe con la misma locuacidad a los inversionistas agrarios? La respuesta es obvia, pero esta incoherencia una forma de discriminación social y nadie repara en ello.
Escribo esta nota, precisamente a raíz del accionar de la conocida empresa norteamericana Pepsi, (similar a Coca Cola), una transnacional de alcance mundial que estos días ha demandado judicialmente a un grupo de agricultores de la India, pidiendo que cada uno le pague cerca de 143 mil dólares. Alega la PepsiCo, que esos agricultores han sembrado la variedad de papa FC5 con la que produce en exclusiva sus bocadillos Lays Chips.
Tan abusiva demanda, nos hace pensar que lo mismo, le podría pasar a los campesinos de nuestro país, cuyos ancestros son los creadores originarios de esta planta alimenticia por lo cual, nuestro país no recibe ni un centavo como derecho de autoría. En cambio, enriquecemos a esa compañía comprándole nuestra agua que ella la envasa con aditivos nocivos para vendernosla como Pepsi. 7 Up, Concordia, Gatorade.
¿Cuánto nos cuesta el agua potable que consumimos y cuánto se le cobra a esta empresa por nuestra agua que nos vende siendo un recurso natural que no le pertenece? Quizá valga la pena averiguar, pues las concesiones en nuestro país tienen la peculiaridad de la corrupción. Retrocediendo en el tiempo encontraremos que ya el 3/8/2010, la agencia estatal de noticias Andina informaba lo siguiente:
“El Presidente de la República, Alan García Pérez, recibió en Palacio de Gobierno a la presidenta ejecutiva y CEO de la empresa transnacional Pepsico, Indra Nooyi. El encuentro, que se desarrolla desde las 11:30 horas, cuenta también con la participación del presidente de Pepsico Alimentos para Sudamérica, Oliver Weber; y el presidente de Pepsico Bebidas para América Latina, Luis Montoya”.
Ahora con todo lo que viene sucediendo en materia de corrupción, es inevitable sospechar y surge la pregunta: ¿Por qué los directivos de Pepsi tuvieron que reunirse con el presidente de la república? Sin embargo, en ese contexto, ya el presidente de Pepsico Alimentos para Sudamérica, Oliver Weber, puntualizaba lo siguiente: "La idea es trabajar sobre los tubérculos andinos y otros tipos de semillas en el desarrollo de variedades de papa que permitan su utilización en otras geografías subtropicales donde Pepsico está presente".
Entonces, si la variedad de papa FC5 ha sido obtenida de nuestro germoplasma nativo, del material genético que es de nuestra propiedad, entonces nos corresponde los derechos de canon o regalías que la empresa deberá pagar por su uso en sus preparados comerciales. Esta transnacional tiene unos ingresos anuales de más de 60 000 000 000 de dólares, cifra superior al presupuesto público del Perú y no es correcto que trafique con nuestra heredad lucrando sin pagar los derechos.
En defensa de los agricultores demandados podemos decir que las Naciones Unidad ha establecido en diciembre pasado los derechos de los campesinos disponiendo: “Los Estados reconocerán los derechos de los campesinos a utilizar sus propias semillas u otras semillas locales que elijan, y a decidir las variedades y especies que deseen cultivar”.
No sabemos cuál es el costo beneficio para el Perú de esta operación con la transnacional PepsiCo, pero sería bueno investigar cómo se transó este contrabando de propiedad intelectual. ¿Y si esa variedad de papa ha sido obtenida por investigadores del Ministerio de Agricultura (INIA)? ¿Cómo es que ahora resulta como dueña de una variedad obtenida en el Perú dicha transnacional? Desconocemos los entretelones de esta modalidad de enriquecimiento ilícito, pero si se sabe de los maleficios a la salud que le atribuyen a sus bebidas carbonatadas.
En la India ha sido acusada de sobreexplotar el agua subterránea y de contaminar con metales pesados tóxicos como plomo, cadmio y cromo. Los resultados de un estudio, indican que las gaseosas vendidas en India, incluyendo las de PepsiCo, contenían un cóctel de pesticidas en concentraciones mayores a las permitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la bebida Pepsi cola contiene 30,4 veces más de pesticidas de lo permitido.
Pero, más que los pesticidas, es la extracción de agua lo que causa la indignación popular pues agota las fuentes subterráneas de este líquido secando los pozos de abastecimiento para mucha gente. En el Perú, sucede similarmente en la planta de bebidas de Huachipa que antes proporcionaba agua de subsuelo a muchos asentamientos humanos a los que se llevaba agua en tanques cisternas y hoy la napa freática de agua ha descendido y se está secando. Allí PepsiCo envasa todas sus bebidas industriales tales como Pepsi, 7Up, concordia, San Carlos y otras.
Bien podría la izquierda destapar este entuerto y ganar simpatías, considerando no solamente la reparación civil del uso de nuestro material genético, sino también los daños a la salud y a la economía nacional al no pagar el precio apropiado por nuestra agua. No hay agua para muchos, pero si agua barata para las transnacionales. Razones similares, económicas, de salud, de carácter ancestral y de justicia social llevaron al gobierno de Bolivia a expulsar a la Coca Cola. Esta bandera no tiene portadores en nuestro país.
Ustedes qué dicen.
Abril 2019

viernes, 26 de abril de 2019

ALAN GARCÍA, POST MORTEM


         Alan García Pérez (1949/2019) en un momento de lucidez optó por el suicidio para eludir a la justicia. Fue un enfermo mental de extraordinaria habilidad y memoria que lo convirtió en un emblemático demagogo.  Su caso será registrado en los anales de la psiquiatría.

         Cómo sabemos, a un muerto no se le sentencia por los delitos cometidos, como tampoco a un enfermo psiquiátrico; puesto que es inimputable.  La etiología de la enfermedad mental de García, como noticia, data de 1987 cuando el entonces jovencito, Jaime Bayley, informado por el psiquiatra de García, propaló ante la televisión su cuadro psiquiátrico:  maniaco-depresivo (trastorno bipolar). Y que estaba medicinado con Litio.

         Por higiene mental hay que ponerle coto a la insistencia en la sordidez revulsiva del prontuario de Alan García; ya que la historia no lo absolverá.  Con su muerte, Alan García se ha llevado consigo a los restos malolientes de lo que aún  quedaban del partido aprista. Recordaré Alan García, post mortem, por uno de sus libros:  Pida la palabra (Por la Libertad, la Plenitud y el Exito); publicado en Lima, mayo del 2012. 

         En conclusión, tenemos que hacer apostolado político para contribuir a que los demagogos no prosperen.  

Antonio Rengifo Balarezo
Lima, 20 de abril del 2019.

jueves, 25 de abril de 2019

ALAN GARCÍA: ACTOR DRAMÁTICO Y/O PERSONAJE POLÍTICO




El escrito que sigue busca reflexión y valorar en su exacta dimensión del actuar de un peruano que tuvo responsabilidades de haber sido elegido dos veces presidentes de una república incompleta -sin institucionalidad, ni líderes-, donde sólo cabe los mandatos de los caudillos y sus disposiciones se hacen ley. 

Se dice en defensa de Alberto Fujimori que no se enteraba de lo que hacia Montesinos, con García Pérez antes de su fatal decisión, habría de ocurrir lo mismo, en que tampoco sabía de las andadas de sus amigos Luís Nava y Miguel Atala. 

Éste de no darse por enterados, coloca a los ex presidentes en ¿ingenuos? La respuesta es todo lo contrario, García y Fujimori sabían perfectamente y al detalle como actuaban sus colaboradores inmediatos, sean asesores, secretarios y ministros.

Los ex presidentes tanto Fujimori, como García para muchos lo distingue una inteligencia mayor, acompañada de rasgos de astucia y audacia, razones que muestran según cada caso sus actitudes de altivez y autoritarismo que los convierten en ser dueños de la situación y dominio de los temas; sin embargo, ambos siempre afirmaron hasta el cansancio que son inocentes de cualquier acusación, y cuando alguien los invita a opinar de sus allegados más próximos, cambian de tema.

Recordemos que en la última entrevista cuando a García Pérez se le preguntó sobre Luís Nava y su seudónimo el “Chalan”, García dijo que el Perú es cuna de los caballos de paso; es decir, ¿no tenía nada que comentar?, y menos sobre los cuatro millones y medio de dólares que Odebrecht le había transferido a su ex secretario general.

No podemos dejar de pensar que García Pérez no tenía una coartada, a lo más consideró que los peruanos son tan escasos como para no darse cuenta que él rehuía al no hablar en extenso de los billetes que Odebrecht le hizo llegar, al depositar el dinero en las cuentas del amigo de ambos: Miguel Atala.

Estamos seguros que Alan García no estaba dispuesto a explicar sobre los miles de dólares que contaba Luís Nava de manera ilícita. No conversar sobre el tema habría de ser un anuncio de lo que vendría después, a manera de respuesta en que antes de auto eliminarse, contestó a través del mensaje escrito: “La Razón de mi Acto”.

La disposición emitida de los fiscales y jueces que, ordenaban su prisión preliminar lo tendría sin cuidado, porque ya en su mente estaba organizada la idea, de cómo haría frente antes de ser detenido. 

En una palabra, preparaba su suicidio, por ello anotamos que la presencia del fiscal con la orden de detención no le sorprendería, en el último video se muestra que García Pérez se había preparado y tenía planeado su autoeliminación.

Esto se corrobora en su escrito: “La Razón de mi Acto”, cuando al tomar la decisión consideró que “por muchos años me sitúe sobre los insultos, me defendí y el homenaje de mis enemigos fue argumentar que Alan Garcia era suficientemente inteligente como para que ellos no pudieran probar sus calumnias”, partiendo de la idea central y que como tal será repetitiva de que “jamás encontraran nada y los derroté nuevamente porque nunca encontraron más que especulaciones y frustraciones”. 

Concluimos manifestando que Alan García Pérez tenía una especial forma de encarar sus problemas, por estar siempre listo a dar respuestas a todo aquel que aparecía,  según él lo habrían de contrariar e intentaban ponerlo en ridículo o que razonablemente le hacían notar sus errores y de cómo podía corregir su proceder. Esto último en García Pérez era un imposible, porque su súper ego fue no sólo demoledor, sino que era parte sustancial de su personalidad, por eso reaccionaba y actuaba de esa manera.

Con esos antecedentes García se sentía predestinado y que solamente él tenía una misión especial en la vida política del Perú, cualquier discordia para cumplir su “misión sagrada” lo hacia sentirse perseguido, espiado y que era investigado, recordemos lo que ocurrió con el equipo de resguardo policial cercano a su domicilio, de cómo armó un mayúsculo escándalo de creer que se grababan sus conversaciones al interior de su casa, violando su intimidad y más su papel que desempeñaba. Aparece como víctima y moviliza a dirigentes, abogados y seguidores partidarios. 

Comportamientos que nos conducen a lo que se ha dicho, el ser un recordado actor en los escenarios políticos, y que, a la vez conllevaba a ser espectacular. Esa espectacularidad se hacia más notoria por la dimensión de su estructura corporal.  

Ahora, su accionar y reaccionar no era de los peruanos comunes y corrientes, García Pérez exhibía sus dotes de inteligencia mayor, bajo rasgos que no me atrevo a calificar en su perfil psicológico. Lo que sí cabe decir es que mostraba una sobre dimensión en su actuar, porque hasta en su auto eliminación se tiñe de un conmovedor final, cuyo desenlace termina en el suicidio acompañado de su patético mensaje donde explica su fatal decisión.

Surco, 23 de Abril del 2019                                      Fernando Arce Meza