miércoles, 16 de noviembre de 2022

COMENTARIOS DE LIBROS: LA ESCENA CONTEMPORÁNEA DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI

 



REVISIÓN DE LOS LIBROS DE MARIÁTEGUI (09)

 

(16 de noviembre de 2022)

Por Miguel Aragón

Después de siete semanas, nuevamente retomamos la revisión de los libros de Mariátegui (mi último comentario fue el 21 de setiembre).

En esta oportunidad, comentaré, el método dialéctico utilizado por Mariátegui al escribir el libro “La Escena Contemporánea”.

1.- Lo primero que hay que destacar en  Mariátegui, es su estilo de trabajo. Mariátegui desde muy joven, desde que ingresó a trabajar en el diario “La Prensa”, se acostumbró a trabajar planificadamente, superando al método artesanal anárquico, que predominaba en los intelectuales de su tiempo.

Un ejemplo de ese estilo de trabajo, es cuando Mariátegui fue invitado a exponer conferencias en la Universidad Popular Gonzáles Prada. Dos meses después de regresar de su deportación en Europa, Mariátegui en el mes de mayo de 1923 preparó el programa anual de exposiciones. Ese programa  fue preparado en el mes de mayo, y leído por Mariátegui el día 15 de junio, en la primera conferencia;  a continuación fue publicado en el diario “La Crónica” en su edición del día 19 de junio; un mes después fue incluido en el N° 2 de la revista “Claridad” (julio de 1923); y actualmente está incluido y lo podemos leer en la primera parte del libro “Historia de la Crisis Mundial” (tomo N° 8, de la Colección Obras Completas de Mariátegui), cuya primera edición fue publicada el año 1959. Recomiendo la revisión de ese Programa de conferencias, para conocer y aprender como trabajaba Mariátegui.

2.- La difusión de las conferencias sobre la Crisis Mundial, desde junio de 1923 hasta mayo de 1924, tuvo una amplia repercusión en Lima, entre los trabajadores manuales y los trabajadores intelectuales, repercutiendo en la prensa.

Dos meses después de iniciadas las conferencias, Mariátegui fue invitado para escribir sobre “Figuras y aspectos de la vida mundial” en la revista semanal “Variedades”. Aceptada la invitación, Mariátegui preparó un plan de publicaciones iniciales. El nombre de los siete primeros artículos semanales, incluidas las fechas de publicación, fueron los siguientes (se recomienda revisar el libro de Guillermo Rouillon “Biobibliografía de Mariátegui):

 

Mussolini y el fascismo (08 de setiembre de 1923)

Lloyd George (15 de setiembre de 1923)

Lenin (22 de setiembre de 1923)

Herr Hugo Stinnes (29 de setiembre de 1923)

Poincare y la política francesa (06 de octubre de 1923)

Nitti (13 de octubre de 1923) 

Hilferding y la socialdemocracia alemana (20 de octubre de 1923)

 

3.- Aparentemente esos títulos, y ese orden, fueron producto del azar y de la improvisación. Pero la realidad fue otra. En el primer párrafo del segundo artículo (sobre Lloyd George), está la idea clave, la idea orientadora con la cual Mariátegui comenzó a escribir esa serie de artículos. Dice así:

“Lenin es el político de la revolución; Mussolini es el político de la reacción; Lloyd George es el político del compromiso, de la transacción, de la reforma”.

Mariátegui inició la interpretación de la época contemporánea de su tiempo, en términos netos de lucha de clases a escala mundial, entre la revolución, la reacción y la reforma.

Y justamente, al   agrupar los artículos en “ensayos”, esos fueron los artículos iniciales (o cabeza de serie) de los tres primeros ensayos del libro.

A saber: 1.- “Biología del fascismo”; 2.- “La crisis de la democracia”, y 3.- “Hechos e ideas de la revolución rusa”.

Mariátegui constantemente revisaba y actualizaba sus planes, no eran esquemas rígidos. Con fecha 9 de febrero de 1924 escribió el artículo “Wilson”, principal exponente de la política norteamericana en ese tiempo, y al armar el libro desplazó a segundo lugar el artículo “Lloyd George” que era el principal exponente de la política británica. Decisión acertada, porque por esos años se estaba dando el desplazamiento de la hegemonía mundial británica por la hegemonía mundial norteamericana, por lo tanto, Wilson tenía que ubicarse antes de George.

 

Los otros cuatro “artículos clave” del libro, fueron:

Ramsay Mc Donald y el Labour Party (01 de diciembre de 1923)

La transformación del mundo oriental (22 de diciembre de 1923)

“Clarte” y la internacional del pensamiento (05 de abril de 1924)

El renacimiento judío (27 de junio de 1925)

 

4.- En marzo de 1924 se publicó el número 5 de la revista “Claridad”. En la página 2 apareció un   aviso anunciando que próximamente aparecerá el libro “Figuras y aspectos de la vida mundial”.

“Libro de José Carlos Mariátegui que reunirá, completados y revisados, sus estudios sobre Lenin, Wilson, Lloyd George, Poicare, Mussolini, Ramsay Mc Donald (…), y otros personajes y escenas de la vida contemporánea”. (Como adjunto se envía la foto del aviso).

Ese fue el título inicial del libro que Mariátegui venía trabajando semanalmente “Figuras y Aspectos de la vida mundial, y ese era el orden de importancia de los personajes de su tiempo: Lenin (Rusia), Wilson (EEUU), Lloyd George (Inglaterra), Poincare (Francia) y Mussolini (Italia).   

5.- Dos años después de haber iniciado la publicación de sus artículos semanales en la revista “Variedades”, Mariátegui publicó el libro “La Escena Contemporánea” en noviembre de 1925.  Libro que, como es conocido está compuesto por siete ensayos “que contienen los elementos primarios de un bosquejo o un ensayo de interpretación de esta época y sus tormentosos problemas”.

La organización de este libro, lo comentaremos la próxima semana.


 

martes, 15 de noviembre de 2022

¿EXISTE LA CONCIENCIA DE CLASE?


14 noviembre, 2022

Por Mikel Castrillo. LQSomos.

Al hablar de conciencia de clase, es obligado empezar por los que tienen una conciencia de clase muy arraigada: Los empresarios ¿O es que alguien ha podido pensar que la conciencia de clases era únicamente patrimonio de la clase trabajadora?

No es mi intención el analizar este concepto desde términos teóricos o recordando la importancia que tuvo en la historia del movimiento obrero. Lo que voy a escribir es más de andar por casa, tiene más que ver con situaciones cotidianas que pueden servirnos para entender la realidad actual al hablar de conciencia de clase.

Cuando ante algunas personas he utilizado el término conciencia de clase, la respuesta del personal ha sido de lo más surrealista, desde los que se ponen de perfil, pasando por los que te dicen que eso es cosa de otro siglo, como si el tema no fuera con ellos y hasta los que les produce tal urticaria que me llaman comunista.

Si en algo se han caracterizado los últimos cuarenta años en la Europa occidental, es en la pérdida de derechos por parte de los trabajadores. Se están viviendo situaciones que no hace tanto tiempo estaban superadas. El deterioro de las condiciones laborales se ha ido generalizado hasta tal extremo que es muy difícil no encontrar a alguna familia en la que alguno de sus miembros no ha haya sufrido algún tipo de medida que haya visto mermada sus condiciones de trabajo. No hay semana que no haya alguna información sobre planes de despidos colectivos, estos últimos días le ha tocado el turno a las empresas tecnológicas (Twitter y Facebook).

Es curioso observar la falta de conciencia de clase en muchas personas que tienen unas condiciones laborales muy precarias. Uno de los motivos para que tengan esa actitud hostil hacia este término se debe a que ello conlleva asumir a la clase a la que pertenecen y eso no es fácil. Además de un ejercicio de negacionismo, es una actitud basada en intentar ignorar ese hecho, como si escondiéndolo en un baúl, la precariedad la sobrellevasen mejor. Y siempre está latente el sueño de poder dejar de pertenecer a esa clase que no quieren ni mencionar su nombre, y para ello, no dudan en anteponer el individualismo en detrimento de lo colectivo. Hoy en día este perfil lo observo en personas que tienen una cualificación laboral y trabajan en sectores de producción que no tienen nada que ver con los tradicionales de toda la vida, pero que las situaciones de precariedad laboral se dan tanto o más que en los empleos tradicionales.

El estallido de la pandemia nos hizo pensar a algunos que iba a servir para buscar soluciones colectivas a los problemas globales de la sociedad, pero por el contrario, nos encontramos con la desagradable sorpresa que lo que ha salido fortalecido es la búsqueda de soluciones individuales, el sálvese quien pueda. Ha sido el triunfo del liberalismo más salvaje. Una muestra son los resultados electorales que se han ido dando en los diferentes países europeos, donde las opciones más conservadoras y de extrema derecha han ido ganado terreno a las opciones de izquierda.

Lo grave es que últimamente vengo observando que este fenómeno va creciendo de forma exponencial y tengo la impresión que este tipo de situaciones sólo revierte cuando se produce una crisis aguda en la que de un día para otro uno se despierta y se da cuenta que ha sido un peón sacrificado en esta partida de ajedrez que está jugando el capitalismo.

Al hablar de conciencia de clase, es obligado empezar por los que tienen una conciencia de clase muy arraigada: Los empresarios ¿O es que alguien ha podido pensar que la conciencia de clases era únicamente patrimonio de la clase trabajadora? La defensa de los intereses particulares dentro de la sociedad actual requiere tener muy claro el status al que pertenece y donde se sitúa su oponente, y en eso el capital no tiene rival que le haga sombra. No hace muchas fechas, allá por el mes de octubre, el señor Garamendi, presidente de la CEOE, se expresaba de forma nítida. Le preocupaba el planteamiento de ruptura de lo que es la sociedad actual y decía que “no se puede hablar de ricos y pobres”. Es curioso, no decía que no se hablase de “derecha o izquierda”, sino de “ricos y pobres”. Su discurso tiene toda la lógica del mundo desde la trinchera que lo realiza. No le interesa que se hable en esos términos por varios motivos. El primero porque hablar de ricos y pobres puede hacer despertar a más de un despistado y darse cuenta que es pobre, que cuando se levanta y se mira al espejo se va a encontrar con la cruda realidad, que tiene un contrato precario, que tiene una jornada laboral interminable sin cobrar las horas extras y que tiene problemas para llegar a fin de mes. Y si con un poco de suerte adquiere conciencia de su situación, es más fácil que entienda la siguiente parte del discurso, que es pobre porque la riqueza la amasa una élite minoritaria de la sociedad. El hecho que haya ricos y pobres le llevaría a plantear la injusticia del reparto de la riqueza y las medidas que deberían de adoptarse para corregir esa situación. La conclusión es clara. Garamendi tiene una conciencia de clase muy marcada y pone todo su esfuerzo para que esa conciencia quede diluida en los que tiene enfrente: los trabajadores.


Por el contrario, cuando uno pisa la calle se encuentra con algunas perlas que estoy convencido que en más de una ocasión todos hemos escuchado y son el mejor reflejo de la sociedad en la que nos encontramos. Son situaciones que uno se puede encontrar en su lugar de trabajo, en la conversación con un conocido mientras tomas un café, con el vecino que coincides en la tienda del barrio haciendo la compra o esa persona con la que compartes trayecto en el transporte público todas las mañanas para ir al trabajo.

Sin ir más lejos, es algo recurrente escuchar expresiones de este estilo: “es normal que los ricos se marchen a Suiza porque en España se pagan muchos impuestos”, “no hay derecho a que exista el impuesto sobre el patrimonio porque me hacen pagar sobre algo que es mío”, “hoy en día a las empresas no les quedan más remedio que contratar a inmigrantes porque los españoles no quieren trabajar” (en este caso la frase va aderezada con tintes racistas), “los jóvenes no tienen ganas de trabajar”. Este tipo de frases las estoy escuchando con una frecuencia preocupante, porque provienen de personas trabajadoras. Estoy por ver que me encuentre a una persona que me diga que le parece magnífico que se apliquen políticas fiscales progresivas en función de los ingresos y el patrimonio de las personas.

Si todas esas frases que he mencionado son ciertamente preocupantes, a mí lo que me ha parecido el sumun de la alienación, algo difícil de superar, es una perla que he escuchado en estos días. La frase en cuestión se la he escuchado a un trabajador en el que todo ufano se pregunta “dónde están los derechos del empresario cuando un trabajador rescinde su relación laboral con una empresa porque está dejando tirado al empresario”. Lo primero que me vino a la mente fue la frase que escribió en un tuit Ignacio Aguado, el que fuera candidato fracasado por Ciudadanos a la Comunidad de Madrid en la que decía “¿Por qué un empresario que no quiera contar con un trabajador tiene que indemnizarle con 45 días/año y un trabajador se puede ir cuando quiera?” Cuando un trabajador piensa de esta forma, en él la conciencia de clase ni está ni se la espera. Al escuchar a este tipo de personas no sé si estoy hablando con un trabajador de los que cuando sale y llega a su casa es de noche para ganar un modesto salario o con el presidente de la CEOE.

En esta espiral de desnortamiento y desubicación, se suele dar con frecuencia esa actitud de falta de solidaridad, pero que yo iría más lejos, y la definiría como egoísmo individual, que es la actitud que muchas personas adoptan cuando existe un conflicto laboral que conlleva una respuesta por parte de los trabajadores afectados, esa extendida falta de empatía con los que se ven obligados a adoptar medidas de presión, como puede ser una huelga. Y es un síntoma preocupante que no se tenga presente que si los trabajadores de un sector productivo, gracias a las medidas de presión ejercidas, consiguen obtener unos derechos o neutralizar las políticas de la patronal, eso suele tener consecuencias positivas para los trabajadores de otros sectores.

Hay conflictos que pueden ocasionarnos ciertas molestias, como puede ser una huelga de los sanitarios o del transporte público, y me suele indignar las quejas de los usuarios de esos servicios, cuando en muchos casos la reivindicación no es una cuestión monetaria, sino la mejora de las condiciones laborales que inciden de forma directa en la calidad del servicio que recibimos los usuarios. Eso es conciencia de clase, entender que somos parte directa e interesada en esa protesta, como es el caso de la lucha que están llevando los sanitarios en estos días en la Comunidad de Madrid, pues su objetivo es mejorar la sanidad pública ante el desmantelamiento que está realizando Diaz Ayuso, la reina de las cañas, los bares y las terrazas.

Antiguamente la conciencia de clase era algo que se llevaba en el ADN. No era necesario que el trabajador tuviera grandes estudios, pero tenía algo más importante, la experiencia que le había proporcionado la el día a día para sobrevivir. Este ha sido el gran triunfo del capitalismo, lograr la pérdida de conciencia de su clase antagónica.

En la actualidad, la historia reciente nos ha enseñado que para que se de un cambio de mentalidad en un sector importante de los trabajadores, que no olvidemos que son la inmensa mayoría de la sociedad, y recuperen la conciencia de clase, suele venir de la mano de esas crisis cíclicas que nos depara el capitalismo, en las que suele deshacerse de un porcentaje importante de la masa trabajadora, expulsándolo del mercado laboral y dando un nuevo giro de tuerca a las condiciones laborales.

Más artículos del autor
mikelcastrillourrejola.wordpress.com

Fuente: https://loquesomos.org/existe-la-conciencia-de-clase/

 

TRAICIÓN A LA PATRIA POLÍTICA

 



Escribe: Milciades Ruiz

No se puede acusar de traición a la patria, por simple invención interesada. Tampoco es solamente por asuntos territoriales, sino también, cuando se pacta ajenamente, contra los intereses que compartimos todos los peruanos. La historia está llena de traiciones de toda índole, cuyas consecuencias las estamos viviendo, olvidando causas.

El Perú, ha perdido territorio frente a todos los países limítrofes. En todos los casos, la responsabilidad ha sido de los colonialistas y sus descendientes, enquistados en el poder republicano.

Para los peruanos ancestrales, la patria de ahora no es la misma que la patria originaria. El Tahuantinsuyo, fue descuartizado cuando tenía aproximadamente una extensión territorial de 1.731.900 km²; un 35% más que el área del Perú actual. Hubo traiciones en la dominación colonial, como la de Pumacahua que, estuvo del lado enemigo movilizando nativos guerreros contra la gesta de Túpac Amaru.

En la guerra por la independencia del virreinato del Perú, muchos oficiales realistas incluyendo los libertadores más encumbrados, traicionaron al imperio español, se pasaron a las filas independentistas y terminaron siendo héroes nacionales e internacionales. En la batalla final, en Ayacucho, el enfrentamiento fue entre traidores y leales al rey de España.

También podríamos decir que los dos primeros presidentes del Perú, el golpista Riva-Agüero y el marqués de Torre Tagle, fueron traidores a la patria al pactar con el enemigo realista (virrey La Serna) en la guerra por la independencia. En la república, hubo muchos políticos “vende patria”, como los gobernantes entreguistas, que han hecho del Perú, un país sometido a EE UU, condenándonos a no tener soberanía, ni independencia política.

Podríamos decir también que, quien accede al poder político enarbolando el plan de gobierno de su partido, pero gobierna con un plan distinto, no solo comete delito contra la fe pública, sino también, traiciona a sus electores y a su partido. No es traición a la patria, pero si, una traición política. La traición ideológica es recurrente en nuestro país, y es siempre contra el pueblo indefenso.

Si digo que Bolivia es Perú, y a la inversa, no estoy cometiendo traición a la patria. Conozco porque he vivido en ambos territorios. Sería una ignorantada o, de lesa cultura, no reconocer que Bolivia está en el origen mismo del Tahuantinsuyo. El Collasuyo no se ha extinguido. Collas quechuas y, aymaras, están en ambos lados. Son nuestros ancestros más genuinos. Una traición histórica nos dividió, pero seguimos compartiendo nuestra integridad, y quizá, nos reunificaremos con el Alto Perú. Ya hemos estado confederados.

Los peruanos ancestrales, compartimos el deseo de facilitar una salida al mar para Bolivia, sin necesidad de ceder soberanía territorial. No hay que perder la razón por eventualidades. Es de interés nacional abrir un torrente de ingresos de incalculable dimensión, si tomamos en cuenta los proyectos interoceánicos y la red que se extiende hasta Brasil, Argentina y, Paraguay pasando por Bolivia, cuyos parámetros técnicos ya están definidos en el proyecto meridional surandino que comprende una red vial, ferroviaria y fluvial amazónica.

Pretender acusarnos de traición a la patria por propiciar una salida al mar para Bolivia, no solo es tozudez política, sino también una barbarie histórica. Es una muestra de los rezagos de la dominación colonialista y su incapacidad moral permanente, que ignora nuestros lazos ancestrales. Los pura sangre extranjera, y los descendientes de quienes invadieron el Tahuantinsuyo y nos arrebataron nuestra patria originaria, son los menos indicados para dar esa calificación a quienes preservamos nuestra hermandad ancestral. S.E. U.O.

Noviembre 15-2022

Mayor información en https://wordpress.com/view/republicaequitativa.wordpress.com