Oscar
Inicios de diciembre del 2025
"El vídeo que les he mostrado muestra la
sincronización entre la burguesía local y el imperio. El relator muestra la
narrativa del imperio con el criterio "la mentira repetida mil veces se
hace verdad" pero mil veces el pueblo la descubre. Es la forma de trabajo
del imperio en la Escena Contemporánea. Los grupos alzados en armas deben ser reivindicados,
sería incoherente con una posición de clase, criticar por ejemplo, los excesos
de los esclavos -que fueron muchos- cuando lucharon por su libertad; o la etapa
del terror en la Revolución francesa donde se asesinaron al Rey y toda su
familia."
¿TIENE EL PUEBLO
CONSCIENTE EL DEBER DE REIVINDICARLOS?
David Aguinaga
19-12-25
Quizás interrumpiendo por un momento los
importantes y útiles comentarios sobre la situación de Chile y Cuba, y antes de
comentar las opiniones del c. Miguel sobre mi evaluación en torno a la primera
exposición si te LEC y su propuesta para que asuma la relatoría de la siguiente
exposición, que también propone, sea sobre "La crisis de la
democracia", he creído necesario terminar de comentar la última nota que
me envió por este medio el c. Oscar, y particularmente sobre un punto que me ha
llamado la atención.
Estimado compañero Oscar, aunque no he logrado
ubicar el vídeo que mencionas, y por lo tanto no puedo tener una apreciación
sobre su contenido y su intención, más bien de tu escrito saco en claro lo que
aparece como tu preocupación e interés principal, sintetizada en tu frase:
"Los grupos alzados en armas deben ser reivindicados, sería incoherente
con una posición de clase criticar por ejemplo, los excesos de los esclavos
-que fueron muchos- cuando lucharon por su libertad; o la etapa del terror en
la Revolución francesa donde se asesinaron al Rey y toda su familia."
Tal es el contenido e implicaciones de tu
afirmación, que requiere no solo de un comentario sino de una clara toma -o
reiteración- de posición al respecto.
1. Lucha en dos frentes
Desde hace buen tiempo, cuando se trata de
analizar y tomar posición sobre las opiniones y conducta política de tendencias
dentro de las izquierdas (por ejemplo, ahorita en torno a los resultados de las
últimas elecciones presidenciales y congresales en Chile), con el objetivo de
contribuir en el avance, tanto de frente unido de la clase obrera y el pueblo,
así como de los gérmenes de renacimiento del movimiento socialista (ambos tan
entrelazados) nos hemos visto precisados a una mirada crítica y un accionar
político e ideológico en dos frentes, tanto ante las corrientes liberales
pequeño burguesas y burguesas en el seno de las izquierdas y el pueblo, así
como frente a las ultraizquierdistas, populistas y anarquistas, sean armadas o
desarmadas. Lo mismo haremos frente al tema que planteas, de manera concreta.
2. ¿Posición de clase? ¿de qué clase?
Para comenzar, soy franco en decir que nunca me ha
convencido aquella incompleta frase que ahora tu también has usado:
"posición de clase" o "línea de clase" con el objetivo de
justificar una reivindicación de esos alzados en armas muy concretos, planteada
así en abstracto, sin apellido, como si su respuesta fuera obvia. ¿De qué clase
o a qué clase te refieres? Porque cada clase, por lo menos sus vanguardias -con
mayor o menor consecuencia, lealtad y firmeza- tiene una respectiva posición de
clase, de defensa de su clase, es decir, de lucha por sus intereses de clase.
En este caso ¿Se refiere, en lenguaje cifrado, a la posición de clase obrera?
Pues debo recordar que la clase obrera peruana -su masa y organizaciones
sindicales, ni sus vanguardias políticas- no solamente no participaron en ese
alzamiento en armas, sino que muy pronto se diferenciaron y deslindaron contra
el mismo, sufriendo incluso violencia contra algunos de sus líderes por esa
razón. ¿O a que -la crecientemente diferenciada- clase campesina participó en
tal acción? Pues, muchos datos históricos y sociológicos informan que no sólo
no participaron, sino que importantes segmentos de esta clase en disgregación
más bien los combatió, aliándose al Estado capitalista semicolonial en proceso
de neoliberalización; recibiendo por ello la equívoca denominación medieval de
mesnadas, cuando no se trataba sino de la expresión de intereses y aspiraciones
comerciales y burguesas emergentes los que movían a esos campesinos en
diferenciación social ¿Y esa clase en transición, como llamaba JCM a la clase
media o pequeña burguesía urbana? Parece que tampoco, excepto algunos jóvenes
de las capas más pauperizadas de esta clase, así como también de los
campesinos, ambas cosas en proceso de desarraigo, o sea en transición a una
incipiente tendencia a la proletarización, pero en una sociedad capitalista
semicolonial atrasada, ya sin rezagos feudales, pero donde el poco avance de
capitalismo de Estado con industrialización sustitutiva cepalina empezaba a
desmontarse con el gobierno proto neoliberal, primero de Morales Bermúdez y
luego del segundo belaundismo, y, donde un sector nada despreciable del
campesinado apostó por el denominado emprendedurismo o el pequeño capitalismo
emergente, también conocido luego como "capitalismo popular" o "liberalismo
popular" ¿De cuál de todas estas clases y capas sociales populares o de la
emergente se trataba esa “posición de clase”? ¿O de repente te refieres a
aquella capa social -aún poco estudiada- de ex terratenientes de provincias,
sobre todo sureñas, con un determinado nivel y tipo de intelectualización e
ideologización, y en una situación social “venidas a menos” -como se acostumbra
a decir en lenguaje criollo-; es decir, empujada a la condición de pequeña
burguesía de ascendencia aristocrática, que habían sido empobrecidos por el
lento pero continuo desarrollo mercantil y del capitalismo, por asfixiante y
despreciativo centralismo de la aristocracia aburguesada limeña, por las varias
reformas agrarias habidas a mediados del siglo XX y las tomas o recuperaciones
de tierras por los campesinos; capa de la cual salieron no pocos jefes e
intelectuales muy radicalizados, y particularmente dogmatizados, luego alzados
en armas. Tema investigación histórica sociológica.
3. ¿Por qué es nuestro deber de clase
reivindicarlos?
¿Que nosotros debemos reivindicarnos? ¿Por qué?
¿Sólo porque se alzaron en armas, como si ese fuera el criterio de definición,
sin analizar el contexto y el proceso de lucha que en esos momentos (fines de
los años 79 e inicios de los 80 del siglo pasado) desarrollaba la clase obrera
y el pueblo peruanos, sobre todo desde el gran Paro Nacional del 19 de Julio de
1977, al que SL se opuso activamente, calificándolo por cerros, calles, plazas
y universidades como un paro nacional "trotsko-revisionista". Decían
paro trotskista, según ellos, porque esa medida de lucha se daba en las
ciudades y no primero en el campo, ya que, según SL, -aún después del proceso
velasquista- la sociedad peruana todavía seguía siendo semifeudal, como
-indiferentes a los hechos y tercamente afincados en la letra de textos que
habían sido bastante aproximados para realidades económico-sociales del pasado-
lo continuaban preconizando en sus documentos partidarios. Y paro revisionista,
porque este paro nacional formalmente había sido convocado formalmente por la
CGTP (dirigida por el PCP "Unidad"), cuando todas las constataciones
históricas han demostrado que este paro fue resultado, entre otros factores, de
un creciente movimiento de frente único desde las bases y las direcciones
intermedias de las organizaciones obreras y de empleados de Lima y de todo el
país, de abajo hacia arriba, a lo largo de varios años, particularmente desde
inicios de 1976, con la decidida intervención de casi todos los en ese entonces
numerosos partidos, grupos y corrientes de las izquierdas, con la decidida
excepción en primer lugar de SL, así como también de Puka Llacta, y, desde el
otro lado, con la actitud remolona y vacilante del PCP “Unidad”, que finalmente
se vio obligado a comprometerse en esa lucha; todo ello acelerado por las
políticas más decididamente gran burguesas y anti laborales del gobierno de
Morales Bermúdez, de desmontaje de las reformas burguesas en beneficio de los
trabajadores, y ya con un marcado tono proto neoliberal.
Esta actitud política en contra del Paro Nacional
del 19 de Julio de 1977 por parte de SL -poco analizada- fue muy indicativa,
porque revelaba muy notoriamente cómo, partiendo de una visión idealista,
anacrónica y dogmática de la realidad, pretendió oponerse partidariamente a un
gigantesco movimiento de masas real de la clase obrera y el pueblo (que
sociologicamente expresaba hasta qué punto se había desarrollado el capitalismo
en el Perú -por más semicolonial y atrasado que sea- sobre lo cual no penetraba
nada en el pensamiento de los jefes senderistas, inmunes a las inducciones de
la vida real en movimiento palpitante, porque para ellos eran más importantes y
decisivas sus desfasadas centencias teoréticas) para buscar imponerle su
artificial estrategia, aunque está vez todavía sin armas, para luego unos años
hacerlo de manera mucho más voluntarista, arbitraria, autoritaria y
militarista, con las armas en las6 manos; bloqueando, torciendo y frustrando
aquel natural movimiento ascencional de acumulación de fuerzas obrera popular
de masas, con amplias y fuertes luchas directas, así como de notorias
participaciobes electorales, que brotaban de la realidad del país y de la clase
obrera y pueblo peruano, principalmente urbano en ese periodo (ya que al
comienzo los campesinos seguían todavía adecuándose a la aplicación y primeras
consecuencias de la reforma agraria velasquista), cuando la revolución burguesa
y el programa campesino antifeudal ya se había cumplido y agotado en lo
fundamental, y su principal fuerza motriz, los campesinos, por lo tanto, ya no
estaban interesados y motivados por una revolución, sino más bien en buscar
progresar en el mercado capitalista. Y cuando los campesinos y todo el pueblo
peruano mucho menos estaban ni querían una guerra. Por lo demás, guerra que al
no poder ser ya expresión de una revolución democrático burguesa (ni de viejo
ni de nuevo tipo), al no encontrar terratenientes semifeudales por ningún lado,
devino -creo que inconscientemente y espontaneamente, por la inercia del movimiento
armado ya inicuado y fuera ya de todo libreto- en el terrible aborto de una
extremadamente prematura revolución proletaria, o más exactamente, semi
proletaria juvenil, conducida por ideólogos y dirigentes políticos de una
pequeña burguesía de origen aristocratico, de ex terratenientes de ciertas
provincias. Vistos así los aspectos más esenciales de esta historia, no es
difícil comprender por qué ello contribuyó con mucha fuerza en la pérdida de
miles de vidas del pueblo y el país peruanos, a la enorme drenaje de cuantiosas
fuerzas políticas y morales acumuladas en más de cien años de lucha y
organización de la clase obrera y el pueblo en nuestro país, al fortalecimiento
ideológico y político de los sectores burgueses más reaccionarios y
reaccionarizados, incluida la reaccionarización y hasta casi fascistización de
sectores de la burguesía emergente de origen campesino, sobre todo aquellos que
se incorporaron al fujimorismo; a que la democracia pequeño burguesa acelere su
moderación y su “renovación”, a qué la política neoliberal imperialista se
aplique en el Perú con mucha más facilidad y profundidad, y, sumado a los
hondos cambios estructurales generados años antes por el proceso velasquista,
se produzca el hondo y largo reflujo de las fuerzas obreras y populares, que en
lo fundamental perdura todavía hasta hoy.
4. Hojeando la experiencia internacional
Si nos remitimos a la experiencia revolucionaria
socialista proletaria internacional ¿hizo mal el bolchevismo, con Lenin a la
cabeza, cuando no solo no siguieron el camino del "exitante terror"
de los populistas anarquistas rusos, sino que los criticaron y combatieron
públicamente? Así mismo ¿debemos nosotros, y todos los pueblos del mundo,
defender y reivindicar las acciones y la ideología de Pol Pot y sus huestes
camboyanas que siguieron y aplicaron la ideología y política populistas
utopista anticientífica de ese su jefe, sobre todo luego de expulsados los
imperialistas norteamericanos de la denominada Indochina?
5. A vuelo de pájaro sobre los esclavos insurrectos
y la revolución francesa
Los esclavos romanos, dirigidos, primero por Euno,
y tiempo después por Espartaco, lucharon contra su esclavización ejercida por
parte del imperio romano realmente existente y actuante, y no contra un
pretendido semi esclavismo ya solo existente en algunos papiros que registraban
la historia. Fue una lucha gigantesca de masas muy concreta, empujada por las
reales condiciones de esclavización de sus protagonistas y no por dogmas y
anacronismos. De análoga manera, la gran revolución burguesa francesa, con
todas sus radicales medidas y acciones, fue también contra una sociedad ya
feudal en crisis y su Estado y gobierno monárquico absoluto, pero todavía
realmente existente vino tal, en un momento de profunda crisis económica,
social y política; de una verdadera situación revolucionaria; además, precedida
de muchos años y decenios de propaganda y agitación intelectual filosófica,
científica, política, jurídica y artística; donde existía una casi unanimidad
en amplios sectores populares y de la "clase media" (que en ese
momento era la burguesía); es decir, el conjunto del "estado llano",
una especie de frente unido (en terminología contemporánea) en el que había
consenso básico sobre la necesidad de grandes cambios, habiendo por cierto
también naturales diferencias entre clases y capas sociales y partidos
políticos del estado llano sobre la dimensión y radicalidad de esos cambios,
dónde, evidentemente, la hegemonía en ese frente era de la clase ascendente, la
burguesía. Y por ello, porque las estrategias y tácticas de esa revolución en
general coincidían con el diagnóstico de su realidad, resultó una revolución
triunfante; a pesar que en su desarrollo, como sucede con toda revolución, tuvo
también momentos de zig zag, de retrocesos y de restauración y contra
restauración, hasta que se consolida el poder burgués francés con la revolución
de 1848, en la que, luego de un siglo de luchas revolucionarias y
contrarrevolucionarias, insurge por primera vez la clase obrera, ya más claramente
como clase revolucionaria frente al capitalismo y la burguesía.
6. No ha habido hasta hoy una autocrítica ante el
pueblo
Quienes tienen que intentar reivindicarse son los
propios movimientos políticos alzados, por comprensión y acción de ellos
mismos, y en primer lugar ante el pueblo. Particularmente SL, ha buscado un
acuerdo de paz solo con el Estado, es decir con la clase dominante, le ha
solicitado superar los problemas derivados de la guerra (como se ha establecido
en otros países), pero jamás ha siquiera pensado, y mucho menos realizado, una
explicación y menos una autocrítica real, profunda, valiente ante el pueblo,
reconociendo sus graves errores y sus asesinatos de obreros, campesinos,
maestros, alcaldes, dirigentes de izquierdas y otros. Mientras no lo haga no
tendrá ni derecho ni posibilidad de reivindicación presente ni menos histórica.
Será, sí, como muchos otros movimientos en la historia, tema y motivo de
estudio, de análisis, referencia e investigación, pero no de reivindicación
popular.
Estimado compañero Oscar, te invito a reflexionar
sobre esta opinión, mediante la cual explico porque no debemos nosotros hacer
aquella pretendida reivindicación, sino más bien ejercer nuestro deber de
análisis y de crítica, ante todo para aportar y contribuir a una correcta
orientación de las luchas obreras y populares, que no sólo eviten una nueva
gran derrota por subjetivismo, voluntarismo y aventurerismo; así como también
por traición, sino para avanzar acertadamente por el prolongado camino popular
patriótico por la conquista y el desarrollo del socialismo.
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