martes, 30 de diciembre de 2025

DEBATE: ¿TENEMOS QUE REIVINDICAR A SENDERO?



Oscar
Inicios de diciembre del 2025


"El vídeo que les he mostrado muestra la sincronización entre la burguesía local y el imperio. El relator muestra la narrativa del imperio con el criterio "la mentira repetida mil veces se hace verdad" pero mil veces el pueblo la descubre. Es la forma de trabajo del imperio en la Escena Contemporánea. Los grupos alzados en armas deben ser reivindicados, sería incoherente con una posición de clase, criticar por ejemplo, los excesos de los esclavos -que fueron muchos- cuando lucharon por su libertad; o la etapa del terror en la Revolución francesa donde se asesinaron al Rey y toda su familia."

 

¿TIENE EL PUEBLO CONSCIENTE EL DEBER DE REIVINDICARLOS?

David Aguinaga

19-12-25

Quizás interrumpiendo por un momento los importantes y útiles comentarios sobre la situación de Chile y Cuba, y antes de comentar las opiniones del c. Miguel sobre mi evaluación en torno a la primera exposición si te LEC y su propuesta para que asuma la relatoría de la siguiente exposición, que también propone, sea sobre "La crisis de la democracia", he creído necesario terminar de comentar la última nota que me envió por este medio el c. Oscar, y particularmente sobre un punto que me ha llamado la atención.

 

Estimado compañero Oscar, aunque no he logrado ubicar el vídeo que mencionas, y por lo tanto no puedo tener una apreciación sobre su contenido y su intención, más bien de tu escrito saco en claro lo que aparece como tu preocupación e interés principal, sintetizada en tu frase: "Los grupos alzados en armas deben ser reivindicados, sería incoherente con una posición de clase criticar por ejemplo, los excesos de los esclavos -que fueron muchos- cuando lucharon por su libertad; o la etapa del terror en la Revolución francesa donde se asesinaron al Rey y toda su familia."


Tal es el contenido e implicaciones de tu afirmación, que requiere no solo de un comentario sino de una clara toma -o reiteración- de posición al respecto.


1. Lucha en dos frentes

Desde hace buen tiempo, cuando se trata de analizar y tomar posición sobre las opiniones y conducta política de tendencias dentro de las izquierdas (por ejemplo, ahorita en torno a los resultados de las últimas elecciones presidenciales y congresales en Chile), con el objetivo de contribuir en el avance, tanto de frente unido de la clase obrera y el pueblo, así como de los gérmenes de renacimiento del movimiento socialista (ambos tan entrelazados) nos hemos visto precisados a una mirada crítica y un accionar político e ideológico en dos frentes, tanto ante las corrientes liberales pequeño burguesas y burguesas en el seno de las izquierdas y el pueblo, así como frente a las ultraizquierdistas, populistas y anarquistas, sean armadas o desarmadas. Lo mismo haremos frente al tema que planteas, de manera concreta.

2. ¿Posición de clase? ¿de qué clase?

Para comenzar, soy franco en decir que nunca me ha convencido aquella incompleta frase que ahora tu también has usado: "posición de clase" o "línea de clase" con el objetivo de justificar una reivindicación de esos alzados en armas muy concretos, planteada así en abstracto, sin apellido, como si su respuesta fuera obvia. ¿De qué clase o a qué clase te refieres? Porque cada clase, por lo menos sus vanguardias -con mayor o menor consecuencia, lealtad y firmeza- tiene una respectiva posición de clase, de defensa de su clase, es decir, de lucha por sus intereses de clase. En este caso ¿Se refiere, en lenguaje cifrado, a la posición de clase obrera? Pues debo recordar que la clase obrera peruana -su masa y organizaciones sindicales, ni sus vanguardias políticas- no solamente no participaron en ese alzamiento en armas, sino que muy pronto se diferenciaron y deslindaron contra el mismo, sufriendo incluso violencia contra algunos de sus líderes por esa razón. ¿O a que -la crecientemente diferenciada- clase campesina participó en tal acción? Pues, muchos datos históricos y sociológicos informan que no sólo no participaron, sino que importantes segmentos de esta clase en disgregación más bien los combatió, aliándose al Estado capitalista semicolonial en proceso de neoliberalización; recibiendo por ello la equívoca denominación medieval de mesnadas, cuando no se trataba sino de la expresión de intereses y aspiraciones comerciales y burguesas emergentes los que movían a esos campesinos en diferenciación social ¿Y esa clase en transición, como llamaba JCM a la clase media o pequeña burguesía urbana? Parece que tampoco, excepto algunos jóvenes de las capas más pauperizadas de esta clase, así como también de los campesinos, ambas cosas en proceso de desarraigo, o sea en transición a una incipiente tendencia a la proletarización, pero en una sociedad capitalista semicolonial atrasada, ya sin rezagos feudales, pero donde el poco avance de capitalismo de Estado con industrialización sustitutiva cepalina empezaba a desmontarse con el gobierno proto neoliberal, primero de Morales Bermúdez y luego del segundo belaundismo, y, donde un sector nada despreciable del campesinado apostó por el denominado emprendedurismo o el pequeño capitalismo emergente, también conocido luego como "capitalismo popular" o "liberalismo popular" ¿De cuál de todas estas clases y capas sociales populares o de la emergente se trataba esa “posición de clase”? ¿O de repente te refieres a aquella capa social -aún poco estudiada- de ex terratenientes de provincias, sobre todo sureñas, con un determinado nivel y tipo de intelectualización e ideologización, y en una situación social “venidas a menos” -como se acostumbra a decir en lenguaje criollo-; es decir, empujada a la condición de pequeña burguesía de ascendencia aristocrática, que habían sido empobrecidos por el lento pero continuo desarrollo mercantil y del capitalismo, por asfixiante y despreciativo centralismo de la aristocracia aburguesada limeña, por las varias reformas agrarias habidas a mediados del siglo XX y las tomas o recuperaciones de tierras por los campesinos; capa de la cual salieron no pocos jefes e intelectuales muy radicalizados, y particularmente dogmatizados, luego alzados en armas. Tema investigación histórica sociológica.

3. ¿Por qué es nuestro deber de clase reivindicarlos?

¿Que nosotros debemos reivindicarnos? ¿Por qué? ¿Sólo porque se alzaron en armas, como si ese fuera el criterio de definición, sin analizar el contexto y el proceso de lucha que en esos momentos (fines de los años 79 e inicios de los 80 del siglo pasado) desarrollaba la clase obrera y el pueblo peruanos, sobre todo desde el gran Paro Nacional del 19 de Julio de 1977, al que SL se opuso activamente, calificándolo por cerros, calles, plazas y universidades como un paro nacional "trotsko-revisionista". Decían paro trotskista, según ellos, porque esa medida de lucha se daba en las ciudades y no primero en el campo, ya que, según SL, -aún después del proceso velasquista- la sociedad peruana todavía seguía siendo semifeudal, como -indiferentes a los hechos y tercamente afincados en la letra de textos que habían sido bastante aproximados para realidades económico-sociales del pasado- lo continuaban preconizando en sus documentos partidarios. Y paro revisionista, porque este paro nacional formalmente había sido convocado formalmente por la CGTP (dirigida por el PCP "Unidad"), cuando todas las constataciones históricas han demostrado que este paro fue resultado, entre otros factores, de un creciente movimiento de frente único desde las bases y las direcciones intermedias de las organizaciones obreras y de empleados de Lima y de todo el país, de abajo hacia arriba, a lo largo de varios años, particularmente desde inicios de 1976, con la decidida intervención de casi todos los en ese entonces numerosos partidos, grupos y corrientes de las izquierdas, con la decidida excepción en primer lugar de SL, así como también de Puka Llacta, y, desde el otro lado, con la actitud remolona y vacilante del PCP “Unidad”, que finalmente se vio obligado a comprometerse en esa lucha; todo ello acelerado por las políticas más decididamente gran burguesas y anti laborales del gobierno de Morales Bermúdez, de desmontaje de las reformas burguesas en beneficio de los trabajadores, y ya con un marcado tono proto neoliberal.

Esta actitud política en contra del Paro Nacional del 19 de Julio de 1977 por parte de SL -poco analizada- fue muy indicativa, porque revelaba muy notoriamente cómo, partiendo de una visión idealista, anacrónica y dogmática de la realidad, pretendió oponerse partidariamente a un gigantesco movimiento de masas real de la clase obrera y el pueblo (que sociologicamente expresaba hasta qué punto se había desarrollado el capitalismo en el Perú -por más semicolonial y atrasado que sea- sobre lo cual no penetraba nada en el pensamiento de los jefes senderistas, inmunes a las inducciones de la vida real en movimiento palpitante, porque para ellos eran más importantes y decisivas sus desfasadas centencias teoréticas) para buscar imponerle su artificial estrategia, aunque está vez todavía sin armas, para luego unos años hacerlo de manera mucho más voluntarista, arbitraria, autoritaria y militarista, con las armas en las6 manos; bloqueando, torciendo y frustrando aquel natural movimiento ascencional de acumulación de fuerzas obrera popular de masas, con amplias y fuertes luchas directas, así como de notorias participaciobes electorales, que brotaban de la realidad del país y de la clase obrera y pueblo peruano, principalmente urbano en ese periodo (ya que al comienzo los campesinos seguían todavía adecuándose a la aplicación y primeras consecuencias de la reforma agraria velasquista), cuando la revolución burguesa y el programa campesino antifeudal ya se había cumplido y agotado en lo fundamental, y su principal fuerza motriz, los campesinos, por lo tanto, ya no estaban interesados y motivados por una revolución, sino más bien en buscar progresar en el mercado capitalista. Y cuando los campesinos y todo el pueblo peruano mucho menos estaban ni querían una guerra. Por lo demás, guerra que al no poder ser ya expresión de una revolución democrático burguesa (ni de viejo ni de nuevo tipo), al no encontrar terratenientes semifeudales por ningún lado, devino -creo que inconscientemente y espontaneamente, por la inercia del movimiento armado ya inicuado y fuera ya de todo libreto- en el terrible aborto de una extremadamente prematura revolución proletaria, o más exactamente, semi proletaria juvenil, conducida por ideólogos y dirigentes políticos de una pequeña burguesía de origen aristocratico, de ex terratenientes de ciertas provincias. Vistos así los aspectos más esenciales de esta historia, no es difícil comprender por qué ello contribuyó con mucha fuerza en la pérdida de miles de vidas del pueblo y el país peruanos, a la enorme drenaje de cuantiosas fuerzas políticas y morales acumuladas en más de cien años de lucha y organización de la clase obrera y el pueblo en nuestro país, al fortalecimiento ideológico y político de los sectores burgueses más reaccionarios y reaccionarizados, incluida la reaccionarización y hasta casi fascistización de sectores de la burguesía emergente de origen campesino, sobre todo aquellos que se incorporaron al fujimorismo; a que la democracia pequeño burguesa acelere su moderación y su “renovación”, a qué la política neoliberal imperialista se aplique en el Perú con mucha más facilidad y profundidad, y, sumado a los hondos cambios estructurales generados años antes por el proceso velasquista, se produzca el hondo y largo reflujo de las fuerzas obreras y populares, que en lo fundamental perdura todavía hasta hoy.

4. Hojeando la experiencia internacional

Si nos remitimos a la experiencia revolucionaria socialista proletaria internacional ¿hizo mal el bolchevismo, con Lenin a la cabeza, cuando no solo no siguieron el camino del "exitante terror" de los populistas anarquistas rusos, sino que los criticaron y combatieron públicamente? Así mismo ¿debemos nosotros, y todos los pueblos del mundo, defender y reivindicar las acciones y la ideología de Pol Pot y sus huestes camboyanas que siguieron y aplicaron la ideología y política populistas utopista anticientífica de ese su jefe, sobre todo luego de expulsados los imperialistas norteamericanos de la denominada Indochina?

5. A vuelo de pájaro sobre los esclavos insurrectos y la revolución francesa

Los esclavos romanos, dirigidos, primero por Euno, y tiempo después por Espartaco, lucharon contra su esclavización ejercida por parte del imperio romano realmente existente y actuante, y no contra un pretendido semi esclavismo ya solo existente en algunos papiros que registraban la historia. Fue una lucha gigantesca de masas muy concreta, empujada por las reales condiciones de esclavización de sus protagonistas y no por dogmas y anacronismos. De análoga manera, la gran revolución burguesa francesa, con todas sus radicales medidas y acciones, fue también contra una sociedad ya feudal en crisis y su Estado y gobierno monárquico absoluto, pero todavía realmente existente vino tal, en un momento de profunda crisis económica, social y política; de una verdadera situación revolucionaria; además, precedida de muchos años y decenios de propaganda y agitación intelectual filosófica, científica, política, jurídica y artística; donde existía una casi unanimidad en amplios sectores populares y de la "clase media" (que en ese momento era la burguesía); es decir, el conjunto del "estado llano", una especie de frente unido (en terminología contemporánea) en el que había consenso básico sobre la necesidad de grandes cambios, habiendo por cierto también naturales diferencias entre clases y capas sociales y partidos políticos del estado llano sobre la dimensión y radicalidad de esos cambios, dónde, evidentemente, la hegemonía en ese frente era de la clase ascendente, la burguesía. Y por ello, porque las estrategias y tácticas de esa revolución en general coincidían con el diagnóstico de su realidad, resultó una revolución triunfante; a pesar que en su desarrollo, como sucede con toda revolución, tuvo también momentos de zig zag, de retrocesos y de restauración y contra restauración, hasta que se consolida el poder burgués francés con la revolución de 1848, en la que, luego de un siglo de luchas revolucionarias y contrarrevolucionarias, insurge por primera vez la clase obrera, ya más claramente como clase revolucionaria frente al capitalismo y la burguesía.

6. No ha habido hasta hoy una autocrítica ante el pueblo

Quienes tienen que intentar reivindicarse son los propios movimientos políticos alzados, por comprensión y acción de ellos mismos, y en primer lugar ante el pueblo. Particularmente SL, ha buscado un acuerdo de paz solo con el Estado, es decir con la clase dominante, le ha solicitado superar los problemas derivados de la guerra (como se ha establecido en otros países), pero jamás ha siquiera pensado, y mucho menos realizado, una explicación y menos una autocrítica real, profunda, valiente ante el pueblo, reconociendo sus graves errores y sus asesinatos de obreros, campesinos, maestros, alcaldes, dirigentes de izquierdas y otros. Mientras no lo haga no tendrá ni derecho ni posibilidad de reivindicación presente ni menos histórica. Será, sí, como muchos otros movimientos en la historia, tema y motivo de estudio, de análisis, referencia e investigación, pero no de reivindicación popular.

Estimado compañero Oscar, te invito a reflexionar sobre esta opinión, mediante la cual explico porque no debemos nosotros hacer aquella pretendida reivindicación, sino más bien ejercer nuestro deber de análisis y de crítica, ante todo para aportar y contribuir a una correcta orientación de las luchas obreras y populares, que no sólo eviten una nueva gran derrota por subjetivismo, voluntarismo y aventurerismo; así como también por traición, sino para avanzar acertadamente por el prolongado camino popular patriótico por la conquista y el desarrollo del socialismo.
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