viernes, 26 de julio de 2013

MATRIZ COMUNITARIA: REIMAGINAR LA REVOLUCIÓN


LA MATRIZ REPRODUCTIVA DE LA SOCIEDAD ACTUAL

Nuevo Orden: Matriz comunitaria

EL PARTO SANGRIENTO DEL SIGLO XXI


eldiario.es
24-07-2013
¿Cómo es posible que cincuenta personas paren un desahucio (y eso una y otra vez)? ¿Por qué no son barridos inmediatamente por la policía? ¿Qué significa tener fuerza, si no coincide exactamente con tener poder (físico, cuantitativo, económico, institucional, etc.)?


¿Cómo es posible que un grupo de cincuenta personas pare un desahucio? Y eso una y otra vez (hasta seiscientas). Esta pregunta me ronda desde hace un tiempo. El 25-S, en la plaza de Neptuno, constatamos directamente que la policía es capaz de desalojar un espacio con cualquier número de manifestantes. Entonces, ¿qué fuerza es la que permite a esas cincuenta personas parar un desahucio? ¿Qué significa tener fuerza, si no coincide exactamente con tener poder (físico, cuantitativo, económico, institucional, etc.)? Lo que viene a continuación es un ensayo de respuesta que no pretende agotar la pregunta. Es decir, caben otras respuestas y, sobre todo, cabe seguir planteándose la respuesta -y esto me parece lo más importante.

Guerra de movimiento y guerra de posiciones

Abro ahora un delta extraño antes de volver al cauce central del río que es la pregunta por la fuerza de ese puñado de personas frente a una casa. Me sitúo así en el debate en torno a la idea de revolución que se dio en el marxismo de entreguerras, interesándome especialmente por el planteamiento del marxista italiano Antonio Gramsci. A primera vista es un salto muy extraño, pero se trata de un debate con resonancias bien contemporáneas. El pasado no pasa: es un depósito riquísimo de imágenes y saberes siempre actualizable (resignificable) desde los problemas y las necesidades del presente.

Gramsci interviene en el debate con una distinción entre “guerra de movimiento” y “guerra de posiciones”. Pensar la lucha de clases como una guerra y usar por tanto el lenguaje de la estrategia militar era algo muy típico entonces en el marxismo. Y además Gramsci escribe desde las cárceles de Mussolini y bajo la necesidad de inventar continuamente metáforas para esquivar la censura. Paradójicamente, el recurso a ese lenguaje alusivo y muchas veces críptico, en lugar del vocabulario marxista clásico, multiplicó por mil la capacidad de sugerencia e inspiración de la obra de Gramsci para el futuro.

Pues bien, los rasgos clave de la “guerra de movimiento” son: la velocidad, el carácter minoritario y el ataque frontal. Gramsci está discutiendo aquí con nociones como la “revolución permanente” de Trotsky, la huelga general de George Sorel, la insurrección obrera de Rosa Luxemburgo y, especialmente, con la toma de poder leninista. Estas imágenes del cambio revolucionario chocan una y otra vez con la realidad europea y occidental: represión sangrienta del levantamiento espartaquista en Alemania (1918), desarticulación de la revuelta popular de los consejos obreros en Italia durante el “bienio rojo” (1919-20), etc. Para evitar los efectos previsibles de frustración y seguir aspirando activamente al cambio social, hay que reimaginar la revolución.

La guerra de movimiento sólo tiene éxito, medita Gramsci desde la cárcel, allí donde la sociedad es relativamente autónoma del Estado y la sociedad civil (como llama a las instituciones interrelacionadas con el poder estatal: justicia, medios de comunicación, etc.) es primaria y no tiene forma: por ejemplo, Rusia. Pero en Europa occidental, por el contrario, las instituciones de la sociedad civil son muy sólidas y hacen las veces de “trincheras y fortificaciones que protegen el orden social. Parece que una catástrofe económica ha abierto una brecha decisiva en la posición enemiga, pero sólo es un efecto superficial y detrás hay una línea de defensa eficiente”.

Gramsci critica el “misticismo histórico” (la revolución como fulguración milagrosa) y el determinismo económico (la suposición de que el hundimiento económico desencadenará el proceso revolucionario), y teoriza otra estrategia, otra imagen de la transformación social: la “guerra de posiciones”. El rasgo clave de la guerra de posiciones es la afirmación y el desarrollo de una nueva visión del mundo. En cada gesto de la vida cotidiana, dice Gramsci, hay una visión del mundo (o filosofía) implícita. La revolución difunde una nueva visión del mundo (y por tanto otros gestos) que vacía poco a poco el poder de la antigua y finalmente la desplaza. Ese proceso es lo que Gramsci llama “construcción de hegemonía”. No hay poder que puede durar mucho tiempo sin hegemonía, sin control sobre los gestos de la vida corriente. Sería un dominio sin legitimidad, un poder reducido a pura represión, a miedo. A la toma del poder le debe preceder, por tanto, una “toma” de la sociedad civil.

Cristianismo e Ilustración

Para ilustrar esta otra idea de revolución, Gramsci recurre a dos ejemplos: el cristianismo y la Ilustración. Es bien curioso: usa una reforma religiosa y un cambio intelectual como modelos para pensar la revolución política que anhela. En ambos ejemplos, el elemento determinante del cambio es una nueva definición de la realidad.

En el caso del cristianismo, la idea de que Cristo ha resucitado y hay vida después de la muerte. El cristianismo se organiza en torno a esta “buena nueva” que se trata de infiltrar por todas las rendijas del viejo mundo pagano. Lo interesante aquí es que los primeros cristianos obvian el poder. Actúan más bien de modo que el poder viene finalmente a ellos, lo que ocurre con la conversión del emperador Constantino en el siglo IV d.C. La lección de los primeros cristianos sería: no pelees directamente por el poder, extiende la nueva concepción del mundo de la que eres portador y así finalmente el poder caerá (en tus manos).

En el caso de la Ilustración, la idea de una igual dignidad de todas las personas en tanto que seres dotados de razón. La Ilustración es el movimiento que disemina esta idea, en salones, clubs o enciclopedias. Finalmente, dice Gramsci, cuando se hace la Revolución Francesa, ya se ha ganado antes. La dominación no tiene legitimidad porque la nueva concepción del mundo ha desplazado silenciosamente a la antigua, dejando fuera de juego a los poderes del Antiguo Régimen casi sin que se den cuenta. La lección de los ilustrados sería: la revolución se gana antes de hacer la revolución, en el proceso de elaboración y expansión de una nueva imagen del mundo.

Estos son los ejemplos que menciona Gramsci, que murió en prisión en 1937. Pero el siglo XX nos deja otros seguramente mucho más cercanos a nosotros. Pensemos por ejemplo en el movimiento homosexual. Un movimiento a la vez visible e invisible, formal e informal, político y cultural, que transforma completamente la percepción común sobre la diferencia afectivo-sexual y alcanza como efecto cambios a nivel legislativo. O en el movimiento negro de derechos civiles. Martin Luther King explicaba que la fuerza irresistible del movimiento era la superación de los sentimientos profundamente interiorizados de inferioridad mediante la confrontación con los opresores de igual a igual (por ejemplo en las campañas de desobediencia civil). Ese levantamiento de dignidad traería por añadidura modificaciones en las leyes del país.

Por tanto, la guerra de posiciones, a diferencia de la guerra de movimiento, es una infiltración más que un asalto. Un lento desplazamiento más que una acumulación de fuerzas. Un movimiento colectivo y anónimo más que una operación minoritaria y centralizada. Una forma de presión indirecta, cotidiana y difusa más que una insurrección concentrada y simultánea (aunque ojo: Gramsci no excluye en ningún momento el recurso a la insurrección, pero lo subordina a la construcción de hegemonía). Y se basa sobre todo en la elaboración y el desarrollo de una nueva definición de la realidad, esto es, explicado con palabras del filósofo Cornelius Castoriadis, de “lo que cuenta y lo que no cuenta, lo que tiene sentido y lo que no lo tiene, una definición inscrita, no en los libros, sino en el ser mismo de las cosas: el actuar de los seres humanos, sus relaciones, su organización, su percepción de lo que es, su afirmación y búsqueda de lo que vale, la materialidad de los objetos que producen, utilizan y consumen”.

El 15-M como revolución cultural

Volvamos ahora a la primera escena, teniendo en mente este apunte de Gramsci. Creo que si cincuenta personas son capaces de parar un desahucio es porque (en alguna medida) ya se ha parado antes. Es decir, porque el 15M, entendido como un nuevo clima social y no como organización o estructura, ha redefinido la realidad. Lo que antes no se veía (el mismo hecho de que haya desahucios) ahora se ve. Lo que antes se veía (normalizado) como una “ejecución rutinaria por impago de hipoteca”, ahora nos resulta algo intolerable. Lo que se nos presentaba como inevitable, ahora aparece como algo contingente. El clima 15M pone en crisis, en los términos del análisis de Gramsci, las instituciones de la sociedad civil asociadas al Estado: policías que rechazan acudir a los desahuciosjueces que aprovechan cualquier resquicio legal para favorecer a los desahuciados, periodistas y medios de comunicación que empatizan y amplifican sus mensajes, etc. En definitiva, cincuenta personas, en conexión directa con el clima 15M, tanto en el qué (por lo que luchan) como en el cómo (las formas de luchar), no sólo son cincuenta personas. Están acompañadas por millones, invisibles. Es lo que el filósofo Alain Badiou llama una “minoría mayoritaria”. Un agente del cambio: capaz de contagiarlo porque él mismo está contaminado.

Podemos definir entonces fuerza, volviendo a la pregunta que nos hacíamos al principio, como la capacidad para redefinir la realidad: lo digno y lo indigno, lo posible y lo imposible, lo visible y lo invisible. El clima 15M no tiene seguramente mucho poder (físico, cuantitativo, institucional o económico) pero sí fuerza. No sólo es un cambio social o político, sino también -y muy especialmente- una transformación cultural (o incluso estética): una modificación en la percepción (los umbrales de lo que se ve y lo que no se ve), en la sensibilidad (lo que consideramos compatible con nuestra existencia o intolerable) y en la idea de lo posible (“sí se puede”).

La importancia de todo esto no la han entendido muy bien quienes critican el sesgo excesivamente “emocional” del 15M, empezando por el famoso sociólogo Zygmunt Bauman. Porque es precisamente eso que llamamos vagamente afectivo o emocional -es decir, la base inconsciente de nuestra vida en común- lo que puede mover a alguien a considerar vecino a alguien que vive lejos y a plantarse enfrente de su casa para protegerle de un desahucio. El sentimiento de que la vida de cada cual no se agota en uno mismo, sino que está interconectada a otras muchas vidas desconocidas (“somos el 99%”).

La política no es en primer lugar un asunto de denuncia y concienciación, porque no hay gota que colme el vaso y lo malo se puede tolerar indefinidamente, sino una especie de cambio de piel por el cual nos hacemos sensibles a esto o alérgicos a aquello. No pasa por convencer (discurso) o seducir (marketing) sino más bien por abrir todo tipo de espacios donde hacer una experiencia de otra forma de vida, de otra definición de la realidad, de otra visión del mundo. En la pelea por la hegemonía, la piel -la tuya, la mía, la de todos- es el campo de batalla.

Amador Fernández-Savater acaba de publicar Fuera de Lugar. Conversaciones entre crisis y transformación.

Algunas referencias:
- Las ideas básicas de este texto surgen como siempre en conversaciones con amigos, en este caso sobre todo con Juan, Leo y Ema. Las expuse por primera vez en el encuentro 15MP2P.
- Guerre de mouvement et guerre de positionAntonio Gramsci & Razmig Keucheyan, La Fabrique (2012).
- El capítulo “El compromiso de Antonio Gramsci” en el libro En compañía de los intelectuales, Michael Walzer, Nueva Visión (1993).
- Me parece muy importante la argumentación de John Beasley Murray contra la idea de hegemonía reducida a una cuestión de discurso e ideología en Posthegemonía. Teoría política y América Latina, Paidós (2010). Puedes escuchar una entrevista aquí.
- La introducción a La experiencia del movimiento obrero, de Cornelius Castoriadis, Tusquets (1979).
- Sobre Martin Luther King y el movimiento negro de derechos civiles, puede leerse con provecho el capítulo “La disciplina espiritual contra el resentimiento” en The True and Only Heaven (Progress and its Critics), Christopher Lasch (1991).



EEUU CONTRA CHINA: ¿QUIÉN GANARÁ LA BATALLA GEOPOLÍTICA POR EL OCÉANO ÍNDICO?


Publicado: 23 jul 2013 | 17:32 GMT Última actualización: 23 jul 2013 | 17:39 GMT

Un nuevo eje de la geopolítica mundial parece emerger en el horizonte: el océano Índico. Esa región vive hoy una gran batalla por las luchas de influencia entre China y EE.UU., algo que podría tener sus consecuencias en el futuro de todo el planeta.

Según el profundo análisis del tema realizado por el experto en geopolítica Alexandr Kuznetsov y publicado en el portal ruso Odnako, China ya está dispuesta a desafiar la hegemonía de EE.UU. en el océano global y, en particular, en la zona más cercana al país asiático, algo que sin duda alguna preocupa a Washington. Por ejemplo, los diplomáticos estadounidenses no suelen disimular que una nueva doctrina sobre la región Asia-Pacífico proclamada por Barack Obama en noviembre de 2011 tiene como objetivo reducir el 'peso geopolítico' de China. Según Washington, el principal contrapeso al país en la zona es Japón, aliado estratégico de los norteamericanos en Asia, vinculado con el Pentágono con numerosos acuerdos en la materia de defensa. A continuación, les presentamos los países donde ese juego de 'tira y afloja' se establece más claramente.
 
Birmania

Después de que en 1988 una junta militar tomara el poder en Birmania, Occidente impuso sanciones severas al país, por lo que las autoridades birmanas empezaron a estrechar sus lazos con China. La asociación estratégica entre los dos países salvó la economía birmana del colapso pero le hizo dependiente de su vecino del norte, mientras que el flujo de inmigración ilegal masiva de chinos invadió el país.

Pekín, por su parte, aprovechó la situación para promover la construcción de la gran central hidroeléctrica en Mitszune pese a las protestas de los propios birmanos, así como para modernizar el puerto de Sittwe en el océano Índico, que tiene una importancia estratégica para los chinos, ya que tres cuartas partes de las importaciones de petróleo de China pasan por el estrecho de Malaca. 

Sin embargo, después de las elecciones parlamentarias y presidenciales en 2010, los militares lograron mantener el poder en la nación, pero se comprometieron a normalizar las relaciones con Occidente. En diciembre de 2011, la entonces secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, visitó la ciudad birmana de Yangon, y en noviembre de 2012 se produjo una visita oficial a Birmania del presidente Barack Obama. Como resultado del estrechamiento de la cooperación entre las dos partes, el pasado mes de abril la Unión Europea decidió levantar las sanciones económicas y en mayo, la administración de Obama tomó la misma decisión. 

Todos esos acontecimientos no fueron recibidos de manera positiva por Pekín que, por su parte, respondió anunciando abiertamente el suministro de armamento al Ejército Unido de la guerrilla birmana Wa, lo que agravó aún más los problemas del Gobierno de Birmania con varias minorías étnicas que viven en el norte y noreste del país. 

Japón, por su parte, tampoco parece perder su tiempo en lo referente a este país: durante unas recientes conversaciones, Tokio canceló a Birmania una deuda de 1.700 millones de dólares. Los japoneses también se comprometieron a invertir 500 millones de dólares para desarrollar las infraestructuras del país. Si sigue aumentando la tensión, la lucha por la influencia en Birmania puede tener consecuencias impredecibles.

Sri Lanka

En una serie de puertos de importancia estratégica en el océano Índico en los que los chinos buscan fortalecer su influencia, figura entre otros Hambantota, ubicado en la isla de Sri Lanka. Pekín cree que tomando el control de este puerto, serán capaces de obtener un punto crucial para la navegación marina y el transporte. 

EE.UU. y el Reino Unido, a su vez, mantenían una buena relación con Colombo desde mediados de los años ochenta, y a principios del nuevo siglo apoyaron al Gobierno e incluso le proporcionaron ayuda económica. Pese a ello, después de que en 2009 las autoridades de esta nación llevaran a cabo operaciones militares con el fin de combatir a una organización separatista terrorista, se vio un enfriamiento considerable en la actitud de Occidente hacia Sri Lanka.

Tras el comienzo de las hostilidades en la isla, Occidente se negó a asignar al país el siguiente tramo de un préstamo del FMI por un monto de 1.900 millones de dólares. Al final el Gobierno no tuvo más remedio que empezar a 'moverse' en dirección a China. Durante una reciente visita a Pekín, por ejemplo, el presidente de la nación insular, Mahinda Rajapaksa, recibió de sus colegas chinos un préstamo de 2.200 millones de dólares.

Tokio tampoco cede sus posiciones en el país isleño. En una de sus recientes visitas a la nación, el primer ministro nipón, Shinzo Abe, dijo que Sri Lanka "ha tenido un papel importante para garantizar la seguridad marítima en los océanos Índico y Pacífico" y firmó un acuerdo que permite a los buques de guerra japoneses entrar en puertos del país. A cambio, los japoneses tienen previsto invertir en la economía de Sri Lanka unos 410 millones de dólares. 

Pakistán 

Los chinos no prestan menos atención a Pakistán, aprovechándose de ciertas diferencias surgidas entre Islamabad y Washington, que aparecieron a causa de la campaña estadounidense en Afganistán. No obstante, el volumen del comercio pakistaní con China todavía no es muy considerable y cede el primer lugar a EE.UU., la UE y sus vecinos más cercanos.

Sin embargo, China sigue sus intentos de promover su influencia sobre la nación. El abastecimiento de dos terceras partes de las armas del Ejército pakistaní proviene de los suministros de Pekín. Asimismo, China busca ganar influencia en el puerto de Gwadar en Pakistán, considerado clave para la Marina del gigante asiático.

De acuerdo con las conclusiones a las que llegó Alexandr Kuznetsov en su investigación, actualmente Washington está revisando sus planes de crear una especie de 'OTAN asiática' en la que participarán la India y Japón, con posibles vínculos con Australia, Filipinas y Vietnam. La creación de la organización debe basarse en las disputas territoriales de Japón, Filipinas y Vietnam con China  y los temores de todos estos Estados ante el crecimiento del poder económico y militar de Pekín. No obstante, el escenario de esta batalla todavía no está muy claro, pero, al parecer, solo el tiempo mostrará quién saldrá ganador de este juego geopolítico global. 


LA INDEPENDENCIA INCONCLUSA



Efraín Choque Alanoca

A 187 años de fundada e impuesta la República criolla, en contra de las más amplias mayorías nacionales, conviene hacer un brevísimo balance desde la perspectiva critico-nacional.

Para quienes sentimos que en nuestra Patria, un 28 de julio de 1821 se cristalizó la imposición del proyecto nacional criollo con los auspicios del imperialismo británico de ese entonces, no podemos dejar de manifestar que el sueño por la verdadera independencia nacional está en construcción.

Cuando la élite criolla juró por la independencia de España, lo hizo sin abjurar de la Conquista (P.Macera). Es decir, la República criolla significó un nuevo pacto colonial, en contra del pueblo, por eso hasta hoy persisten los mecanismos y la mentalidad colonialista que se ha insuflado en los sucesivos gobiernos, que como nuevos aristócratas han gobernado y gobiernan a espaldas de nuestro pueblo trabajador de raíces andino-amazónicas. Esta República, al viejo estilo del régimen colonial, dividió al Perú en Perú Oficial y Perú Profundo, lo que antes fue la República de Españoles y la República de Indios.

Por eso, los peruanos que desde Tacna, conocemos el inmenso valor del concepto de Patria Invisible y ocupada, y de la promesa frustrada de la vida próspera y feliz, con que nació la actual República, creemos firmemente, que a nuestra generación le corresponde la tarea histórica e ineludible de conquistar la verdadera independencia y la refundación de la República, a partir del gran cambio social que se viene gestando en el Perú desde hace décadas atrás, y que la República criolla y su clase dominante no pudo conducir por el camino que la historia le tiene reservado, es decir por el camino de una Patria Libre, Soberana, Democrática y Popular que cumpla con las tareas democráticas y populares y a la vez devenga en Socialista y profundamente Humana.

Participamos de la ruda y mortal imputación antidictatorial del sabio Francisco de Paula González Vigil cuando afirmó YO ACUSO, pero esta vez para acusar a toda la clase dominante peruana, por su falta de visión hegemónica como clase y de su falta de sentido nacional, así como por no haber dotado al país de un gran proyecto de desarrollo, capaz de vertebrar en el país un modelo de desarrollo acorde a las necesidades de las mayorías nacionales y colocar al Perú a la altura que sus inmensas potencialidades lo permitan. No supo gobernar sino a espaldas y en muchas veces en contra del Perú. Como en los tiempos coloniales, generó dos naciones en nuestro territorio: El Perú Oficial y el Perú Profundo y olvidado como diría Jorge Basadre. Es decir, el Estado estuvo desarticulado de la Nación (N. Manrique). Y por tanto la práctica política oficial, salvo en raras excepciones, se confundió y campeó en el charco de la improvisación cortoplacista, el espíritu de capilla y la incapacidad de elevarse al direccionamiento de una gran empresa histórica.

Todos los modelos económicos aplicados por el capitalismo en el Perú fracasaron, ya sea el modelo primario exportador de materias primas, el modelo de sustitución de importaciones, el modelo neoliberal. Fracasaron porque esos modelos extranjeros de acumulación de capital no fueron y no son útiles y pertinentes para el desarrollo nacional. Fueron inventados e impuestos para el aprovechamiento y beneficio del sistema imperante y sus grandes empresas multinacionales. Son consustanciales, por tanto, sólo para la dominación imperialista. El sistema de dominación capitalista sólo ha generado en nuestros pueblos hambre, miseria, atraso y subdesarrollo. A la explotación económica, le acompaña el control político e ideológico, como también la dependencia científica y tecnológica. Todos los estudios sobre las tendencias de desarrollo del capitalismo en el Perú señalan como conclusión final que dicho sistema se agotó históricamente en su objetivo de generar crecimiento y desarrollo para nuestros pueblos. Por tanto, desde el punto de vista estratégico la lucha actual no pasa por el cambio de modelo sino por el cambio de sistema. Ello, en consecuencia reclama la más amplia unidad y organización de todas las fuerzas sociales y políticas que tienen claro que la única salida para el desarrollo nacional es la conquista de una sociedad profundamente humana, verdaderamente democrática y socialista.

Las actuales condiciones de vida no cambiarán sino se cambian las relaciones sociales de producción, y ello requiere del cambio social. Tan agresiva ha sido y es la campaña mediática de la oligarquía trasnacional que muchos sectores de nuestro pueblo piensan que no hay salida sino dentro de este sistema opresor e inhumano.

No se trata de una lucha aislada sino comprometida, donde los sectores medios y populares, en una alianza con otros sectores sociales patrióticos pugnan por un proyecto político efectivamente nuevo. La sociedad civil, debería jalonar esta acción contando para ello con el protagonismo de la clase trabajadora.

Sostenemos que en esta nueva época histórica, le corresponde a la nueva generación enarbolar y conducir la lucha histórica por el gran cambio social que nuestra Patria reclama. Los partidos y sus líderes tienen la obligación de reorientar sus líneas directrices y su praxis concreta.

Todos quienes aspiramos de verdad la gran transformación de nuestro país, debemos centrar nuestros mejores esfuerzos hacia la gran tarea de la unidad, de la coordinación en la acción concreta, deponiendo las prácticas pasadas caracterizadas por el divisionismo, el oportunismo, el distanciamiento entre la ética y la política, el trabajo cortoplacista, coyunturalista, sin sentido estratégico; es decir necesitamos un trabajo político de nuevo tipo, que actúe sobre la coyuntura pero sin renunciar al gran derecho humano al cambio social. Asumamos este compromiso ético y político, la Patria hoy lo exige.
23Publicado hace 23rd July 2008 por Efrain Choque

jueves, 25 de julio de 2013

SABADO 27 DE JULIO: AGITAR LA INDIGNACION DEL PUEBLO



25 de julio de 2013

Estimado Héctor Félix:

El día lunes 22 divulgué mi comentario Grave Crisis de la Democracia Representativa, y el día martes 22 un segundo comentario Fortalecer la Democracia Participativa.  A continuación, ese mismo día martes 22 tú escribiste  el siguiente y apresurado  comentario  (que paso a trascribir de inmediato).

“De: Hector Felix damiàn
Para: miguel aragon
Enviado: Miércoles, 24 de julio, 2013 9:18:56
Asunto: Re: Fortalecer la democracia participativa

Ante la divulgación de la quincena de la "repartija" de los cargos del TC, DP y BCR, bueno es recordar a los activistas de la oposición contestataria, que esa pretendida repartija ha existido siempre a lo largo de estos cerca a los doscientos años de vida republicana, formal, en el país. Y es que no se debe olvidar jamás que el gobierno del pueblo peruano tiene un Gobierno Permanente (Ejecutivo, clase dominante) y un Gobierno Temporal (marioneta de turno de aquella clase dominante) que, como vemos hoy, no piensa dos veces si se trata de inventar una prisión dorada para uno de sus representantes caídos en desgracia, para beneplácito de la democracia representativa, que queda bien con el pueblo al cual domina ilógicamente, oprime políticamente, explota económicamente y reprime socialmente.

¿Cómo nos enteramos del pensar y el obrar de aquella clase dominante parasitaria detrás del trono?, pues a través de aquellos a los que se le llama "clase política" o "políticos burgueses". Es por eso, que la política como ciencia de la economía no ve personas, gobiernos, instituciones. Pone el acento en el sistema dominante económico, político, social.

Por eso, el Amauta JCM, señalo claramente el objeto, el blanco del Frente Unido:"Denunciar el orden social, sus instituciones, sus injusticias y sus crímenes". Como vemos, y visto así el panorama político actual, no se trata de buscar mejores candidatos para la repartija de cargos para aquellas instituciones representativas de un orden social caduco. Y esto pone a la orden del día: LA PREPARACION DE LA ORGANIZACIÓN. Demás está decir, que esta tarea es la expresión cabal de la lucha contestataria e iniciativa-reciprocidad-colaboración, de todos sus activistas, de una Democracia Participativa de Frente Unido para el Cambio Social.

HFD (Héctor Félix Damián).”


Héctor:

De la lectura de tu cometario del día 22, y de mis dos comentarios previos, se puede deducir que los sucesos políticos que se comentan en ellos, son temas de interés para la mayoría de la población,  y son una preocupación sobre la cual necesariamente debemos de pronunciarnos. En ese sentido, a continuación paso a ordenar algunas ideas.     

El día miércoles 17 de julio el Parlamento aprobó el fallido nombramiento de  funcionarios para la Defensoría del Pueblo (DP), el Tribunal Constitucional (TC) y el Banco Central de Reserva (BC).

Tres instituciones que formando  parte del aparato estatal burgués, cumplen funciones especializadas diferentes, ya sea funciones de dominio(BCR y TC) o funciones de servicio (DP); ya sea funciones de dominio en las relaciones económicas (BCR),  o funciones de dominio en las relaciones políticas y jurídicas (TC). Si las mencionadas instituciones cumplen funciones diferentes, el tratamiento de cada una de ellas, por parte de la clase dominante es diferente (Si al BCR, No al TC), y el tratamiento por parte nuestra, con mayor razón,  también tiene que ser diferente. 

La forma en la cual se ha llevado el nombramiento burocrático (que no es lo mismo que elección democrática), ha generado preocupación y Vergüenza conjunta en casi todas las  facciones   que se disputan la representatividad política de la clase dominante, con el diario El Comercio y las principales empresas  de televisión a la cabeza; y por otro lado,  ha generado Indignación en amplios sectores del pueblo peruano.

A primera vista se ha llegado a la unanimidad en el rechazo al mencionado nombramiento. Nadie, ni los de “arriba” ni los de abajo”,   aprueba ni  defiende la decisión de los parlamentarios  (se ha llegado a una aparente “unidad nacional” entre humalistas y fujimoristas, alanistas y  toledistas, belaundistas y bedoyistas, neoliberales y populistas, derechistas e izquierdistas de todos los matices),  “todos”  reprueban lo ocurrido, y “todos” están en contra. Pero bien mirada, esa “unanimidad”  es solo  superficial y aparente.

Los trabajadores, que formamos parte del pueblo y de la nación peruana, no sentimos ni podemos sentir “Vergüenza Nacional” por el comportamiento del Parlamento. Nosotros como trabajadores, y ciudadanos, no hemos participado  directa, ni indirectamente,  en ese nombramiento de los funcionarios permanentes del aparato estatal burgués. No podemos sentir “vergüenza” por un acto en el cual nosotros  no hemos participado, no  hemos sido cómplices, ni tenemos ninguna responsabilidad.

Lo  que sentimos, la mayoría de trabajadores del pueblo peruano, es Indignación. Indignación por la burla, por el engaño, por la manipulación, que forman parte de la opresión política y la explotación económica a la cual estamos sometidos los trabajadores y el pueblo en su conjunto.

Esta indignación  ya se ha expresado en acciones concretas. Primero en la movilización de protesta de  cientos  de ciudadanos en Lima, mayormente jóvenes estudiantes, el mismo día miércoles 17 de julio. Después,   en la movilización de   miles de ciudadanos  en varias  ciudades  del país el día lunes 22. Movilizaciones en las cuales el régimen nacionalista autoritario y policiaco que gobierna el país, ha mostrado su verdadera faz, reprimiendo violentamente a los manifestantes.

Estas acciones concretas, estas movilizaciones de masas, primero de “cientos” de ciudadanos en Lima, y después de “miles” de ciudadanos en varias ciudades, han dado  forma a una masiva Protesta Nacional. Protesta  que ha comenzado como oposición protestataria, y que en “la acción conjunta y la discusión” necesariamente se irá transformando y elevando a oposición contestataria, como parte de la amplia, variada y combativa  oposición democrática poblana. Oposición que desde el año 2003 hasta el presente, cada vez va tomando formas más definidas en el último decenio de luchas de masas frente unitarias.

Por eso, en mi comentario del lunes 22 anoté lo siguiente: “Los que conformamos la mayoría del pueblo debemos de unir nuestras fuerzas, fortaleciendo las numerosas y  variadas  organizaciones sociales creadas por los diferentes sectores del pueblo a través  de la historia, para participar activamente en la lucha política. Por lo tanto, como parte de esa necesaria lucha política tenemos el  deber de pronunciarnos y movilizarnos denunciando los recientes nombramientos de funcionarios  a las instituciones que forman parte del estado burgués. No podemos ser ajenos a esta denuncia, y debemos de aprovechar esta lucha para ampliar los objetivos reivindicativos y ampliar las relaciones en el frente unido del pueblo.” 

         Para que la oposición protestataria espontánea, se transforme y eleve a oposición contestaría consciente, necesaria y obligatoriamente estamos obligados a participar en las movilizaciones  de los miles de ciudadanos que ya han decidido salir y movilizarse en las calles para a expresar su indignación. No podemos conformarnos con ser simples críticos teoréticos de cabina de internet (o “críticos de gabinete”  como se decía anteriormente).

La reclamada “preparación de la organización” solamente se puede materializar en las luchas concretas por cuestiones concretas, en las movilizaciones de masas, y no en reuniones de cenáculos entre cuatro paredes. La preparación de la organización comienza por el fortalecimiento del frente unido, del frente unido de masas y no de las tradicionalistas “coaliciones de partidos”, y mucho menos de las componendas (o repartijas) de minúsculas sectas político partidarias que no tienen la más mínima presencia efectiva entre las masas. 

Al comenzar este tercer texto, califiqué tu último comentario de “apresurado”, y  no me equivoco. Te recomiendo que vuelvas a revisar y corregir lo que has escrito e intentado expresar. Aparte de los numerosos errores de redacción, algunos de los cuales  he intentado corregirlos rápidamente, tu texto contiene muchos errores de concepto. Para poder continuar el diálogo, te recomiendo que primero revises, corrijas y lo reenvíes.

Saludos

Miguel Aragón      


BUROCRACIA, ¿MAL NECESARIO? - Y UNA MORALEJA MUY SABIA





25-07-2013


La burocracia destruye la iniciativa. Hay pocas cosas que los burócratas odien más que la innovación, especialmente la innovación que produce mejores resultados que las viejas rutinas. Las mejoras siempre hacen que aquellos que se hallan en la cúspide aparezcan como unos ineptos. ¿A quién le gusta aparecer como inepto?”
Frank Patrick Herbert 

–Vengo a cobrar mi pensión–

–¿Nombre?– 

–Ramón García Rodríguez–

–¿Número de carnet?–

–187679-00–

–Mmmm…. Según sale en el sistema, usted está muerto–

–¿Cómo muerto? ¡Si aquí estoy!–

–Pero en el sistema aparece muerto–

–¡No entiendo! Trabajé toda mi vida, y hoy que tengo que cobrar mi primer cheque de la pensión, me dice que estoy muerto. ¿Es un chiste? ¿Y mi dinero?–

–Va a tener que traer todos los recibos de sueldo de los últimos 30 años, legalizados por notario, para que yo pueda hacer algo–

Esto, que pareciera el guión de una comedia de mal gusto, perfectamente puede ser (¡es!) una realidad cotidiana. La burocracia, de la que seguidamente trataremos de hacer alguna consideración, no goza de la mejor reputación entre sus supuestos beneficiarios. La literatura lo confirma por doquier: “La burocracia se expande para satisfacer las necesidades de una burocracia en expansión”, escribió alguna vez mordaz el británico Oscar Wilde. Pensemos igualmente en algunas de las grandes novelas de Franz Kakfa (“El proceso” o “El castillo”), de principios del siglo XX: los personajes quedan siempre desgarradoramente atrapados por las redes de burocracias impersonales que se terminan haciendo patéticas, trágicas…, como el ejemplo con que abrimos el texto. “Nuestros dos principales problemas son la gravedad y el papeleo. Nosotros podemos lidiar con la gravedad, pero a veces el papeleo es abrumador”, dijo apesadumbrado Wernher von Braun, uno de los grandes científicos del siglo pasado.

La burocracia es un producto de la modernidad. El surgimiento del Estado moderno es, en otros términos, la aparición de una burocracia organizada. Es decir: el capitalismo fue haciendo la vida cada vez más compleja, necesitando un orden crecientemente estricto y racional para poder funcionar. La burocracia en tanto “gobierno de los escritorios”, es un elemento consustancial a ese crecimiento y complejización del mundo de la industria en expansión, de las comunicaciones que globalizan el mundo, de la super especialización del trabajo.

En otros términos, la burocracia es una forma racional de organizar una determinada entidad y/o actividad buscando la optimización en su funcionamiento, para lo que se busca la mayor precisión, transparencia, velocidad y eficiencia posibles. La burocracia nació para ayudar la gestión de las cosas, no para entorpecerla. De hecho, surge en la estructura de los Estados modernos, pero hoy día ya es parte fundamental de toda gran empresa (burocracia corporativa), siendo lo que posibilita su funcionamiento empresarial eficiente a escala planetaria. Max Weber consideró a la burocracia como una forma de organización que pone el acento en elementos positivos tales como la precisión, la velocidad, la claridad, la regularidad, la exactitud y la eficiencia, todo lo cual se consigue por medio de la división predeterminada del trabajo, de su supervisión jerárquica y de rigurosas y precisas regulaciones que lo enmarcan. De ese modo, la burocracia (de Estado o de las grandes empresas capitalistas) representa un orden racional que deja a un lado el “capricho” de la dirección, la improvisación o el carisma del jefe. Si algo tiene de positivo la organización burocrática es que cada trabajador y/o cada ciudadano se atienen a normas de funcionamiento, a reglas de juego precisas, y no queda librado a los azares de la vida.

Merced a esos procedimientos previamente pautados (rígidamente pautados, se podría agregar), todo el mundo se atiene a normas preestablecidas que, se supone, deben hacer la cotidianeidad más organizada, más fácil, menos aleatoria. La eficiencia que se desprende de esa organización debe pagar el precio de una rutina burocrática a veces aburrida… o enloquecedora, como en el ejemplo con que abríamos el presente texto. Pero esos “excesos” son la otra cara de un proceso que, en principio al menos, promete mayor racionalidad.

La sociedad capitalista, tanto su Estado como sus empresas privadas productivas (de bienes o servicios), está fundada sobre ese rígido orden burocrático. Lo mismo ha sucedido con las experiencias socialistas; allí la burocracia no sólo no tendió a desaparecer sino que, por el contrario, se maximizó. Puede llegar a decirse que el socialismo real conocido durante el siglo XX es un socialismo especialmente burocrático (¿pesadamente burocrático?). Esto ya nos marca una ruta de por dónde debemos plantearnos las cosas: ¿es la burocracia un mal necesario?

Ahora bien: en la percepción generalizada de la población, la burocracia es una carga pesada, una desgracia que hay que sufrir/soportar. Y ello no es sólo “percepción”: es una descarnada realidad. Ejemplos como el de nuestro pensionado no son tan inusuales. Las burocracias, en principio las estatales, aunque también ello puede encontrarse en la iniciativa privada, muchas veces terminan convirtiéndose en un martirio para el usuario. La excesiva actividad regulatoria termina produciendo duplicación de esfuerzos y, en muchos casos, ineficiencia administrativa. En vez de facilitarse la solución de problemas, los mismos se perpetúan y las soluciones se demoran excesiva e innecesariamente.

Valga este ejemplo: durante la época colonial de América (siglos XVI al XIX), el reino de España llegó a tener alrededor de 400.000 leyes para regular la administración de tan vastos territorios. Si bien en 1681 hubo un intento de racionalización de tamaño monstruo burocrático reduciéndoselas a 11.000, el peso paquidérmico y la ineficiencia de ese aparato más que facilitar las cosas, las fue tornando cada vez más inviables. No sólo por eso, pero sí como un elemento más que contribuyó, finalmente la Corona española tuvo que retirarse de esas tierras. La ineficiencia y corrupción de la burocracia colonial se hizo evidente, y su peso se tornó inmanejable. En buena medida esa “cultura burocrática” quedó instalada en tierras latinoamericanas; de ahí el “cáncer” burocrático de nuestras administraciones públicas.

Ahora bien: ¿por qué esa percepción generalizada de los usuarios (la población en general) que considera a la burocracia como pesada, molesta, especialmente rígida, falta de creatividad para solucionar situaciones novedosas que se salen del manual, enloquecedora? Porque de hecho, en innumerables situaciones así funciona.

En el marco de la empresa privada la burocracia tiende a ser menos ineficiente en la atención de sus usuarios porque allí “pérdida de tiempo” significa “pérdida de dinero”. Y si algo pone en marcha y mantiene esa lógica es el lucro. Por tanto, aunque el cliente no es más que un consumidor al que se hace prosternar reverencial ante el altar del consumo, no se le trata tan mal, porque en definitiva es él quien paga. En el ámbito de la burocracia pública, allí donde se extiende el prejuicio que “en el Estado no hay patrón” y que las prestaciones son “gratuitas” (¡como que nadie las pagara!...: son un derivado de la plusvalía que circula socialmente), el burócrata tiene la aureola de intocable. El poder de la burocracia, rígida y refractaria a cualquier cambio, y más allá de su ineficiencia, de su espíritu “enloquecedor” que en muchos casos nada sirve al usuario más que para “enloquecerlo”, está bastante ilimitado allí. Las burocracias, entonces, no están en función de facilitar las cosas transparentándolas y haciéndolas eficientes sino que permiten la corrupción y, en muchos casos, son un obstáculo para el buen funcionamiento.

¿Se podrá eliminar ese chaleco de fuerza burocrático? En las sociedades opulentas del Primer Mundo, donde las tecnologías cambian día a día la vida cotidiana, estaríamos tentados a decir que sí, producto justamente de esas tecnologías que facilitan y simplifican los procedimientos. Pero bien observado, los niveles de control que esas burocracias ejercen sobre sus poblaciones es infinitamente mayor al que se ejerce en los Estados de las sociedades pobres. Es, en todo caso, más sutil, más sofisticado, y el “papeleo” en cuestión es menor. Pero los grados de control y manipulación son mayores aún. 

¿Y en el socialismo? La sociedad de “productores libres asociados” pergeñada por Marx y Engels hace siglo y medio, libre de ataduras burocráticas, aún parece que está lejos. Nadie dice que sea imposible. Lo que sí, lo que la experiencia concreta mostró en los primeros balbuceos del socialismo del siglo XX es que la burocracia tomó un papel preponderante en la organización. ¿Mal necesario del que ninguna sociedad compleja puede escaparse? El reto es ir más allá de eso. Como dijera Hegel: “El límite sólo se conoce yendo más allá”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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A PROPÓSITO UNA MORALEJA MUY SABIA…

Había una vez un presidente que quería ir de pesca. Llamó a su pronosticador del tiempo y le preguntó el estado del mismo para las próximas horas. Éste lo tranquilizó diciéndole que podía ir tranquilo pues no llovería.


Como la novia del presidente vivía cerca de donde éste iría, se vistió con sus mejores galas y de camino se encontró con un campesino montado en su burro quien al ver al presidente le dijo:

-“Señor es mejor que vuelva pues va a llover muchísimo.”
Por supuesto el siguió su camino pensando:


- “Que sabrá este tipo si tengo un especialista muy bien pagado que me dijo lo contrario. Mejor sigo adelante.”


Y así lo hizo… y, por supuesto llovió torrencialmente. El presidente se empapó y la novia se rió de él al verlo en ese estado.

Furioso volvió a su despacho y despidió a su empleado. Mandó llamar al campesino y le ofreció el puesto pero éste le dijo:


- “Señor, yo no entiendo nada de eso, pero si las orejas de mi burro están caídas quiere decir que lloverá”

Entonces el presidente contrató al burro.

Así comenzó la costumbre de contratar burros que desde entonces tienen los puestos mejor remunerados en el gobierno.



CUALQUIER SIMILITUD ES PURA COINCIDENCIA...




ENTREVISTA CON J. PETRAS: "MIENTRAS DETROIT SE DECLARA EN BANCARROTA, WALL STREET DECLARA RÉCORD DE GANANCIAS"



CX36 Radio Centenario
25-07-2013

Chury: James Petras, bienvenido, buenos días. ¿Cómo estás?

Petras: Estamos muy bien, esperando la llamada.

Chury: Muy bien, Petras, nosotros también porque habían algunos temas que empezamos el otro día y que después el tiempo dio la razón a lo que tú estabas anticipando. Me estoy refiriendo para empezar a todo lo que ha pasado en Egipto a partir de ese momento y por lo tanto ese es el tema con el que quería arrancar para ratificar lo que ese día tú nos estabas adelantando...

Petras: El golpe de Estado de los militares ya se está consolidando precisamente nombrando un gabinete con una mayoría de oficiales de la dictadura de Mubarek que están totalmente entregados al Fondo Monetario y a la OTAN.

Los militares buscan de alguna forma crear una fachada civil donde pueden manejar la política neoliberal atrás de los civiles.

Ahora, el problema es que el partido islámico de Mursi sigue en grandes manifestaciones. No se va a ir a la casa y olvidar el hecho de que han derrocado a su presidente.

Sigue la polarización en el país, pero no hay posibilidad de algún levantamiento en este momento, los militares concentran con más de 300.000 soldados todas las armas y las capacidades militares.

Ahora, los grandes perdedores en todo eso son los civiles, demócratas y socialistas que se pusieron a apoyar el golpe y derrocar el gobierno elegido. Ahora están peor porque antes tenían la capacidad de enfrentar un gobierno civil a pesar de que era neoliberal, islámico y lo que quisieran. Ahora las condiciones son mucho más difíciles, están totalmente marginados del poder, los militares van a consolidar el sistema de corrupción y de poderes económicos militares, las empresas lucrativas.

En esta situación poco a poco los países imperialistas van a llegar a acuerdos con este gobierno, van a convocar elecciones con los islámicos marginados. Hay poca posibilidad que puedan volver al poder por la vía electoral, como las elecciones ya están bien guardadas por los militares, muy exclusivo, la purga de los medios de comunicación va a eliminar la posibilidad de una competencia igual.

Hemos vuelto a la época de Mubarak con viejas y nuevas caras civiles. Poco a poco, el deterioro de este régimen va a dejarlo como un gobierno minoritario y tal vez en otro momento las manifestaciones puedan volver con más fuerza.

Pero por el momento Egipto está totalmente controlado por los países de OTAN por medio de los militares, que son el verdadero poder.

Y toda la izquierda, Samir Amin y todos los intelectuales que apoyaran el golpe deben sentir una gran vergüenza por su incapacidad de entender la dinámica del conflicto.

Chury: ¿Esto tiene alguna vuelta atrás o ya casi es irreversible?

Petras: En el Medio Oriente hay situaciones complejas. Obviamente en Palestina los EE.UU. han conseguido comprar el voto de Mahmud Abbas para participar en un pseudodiálogo con Netanyahu. Eso sin detener los asentamientos, las construcciones y las colonias israelíes en territorio palestino y la expulsión de 4.000 beduinos destruyendo sus casas tradicionales.

Abbas es uno de los personajes políticos más corruptos de toda la historia del Medio Oriente, eso está diciendo mucho de los antecedentes de muchos líderes. Pero acordar una nueva fase de negociaciones mientras Israel está extendiendo sus colonias me parece una política absolutamente en bancarrota.

Pero en Siria tenemos otro cuadro donde las fuerzas nacionales de Bashar Al-Assad han avanzado mucho. Y entre la oposición ahora hay una guerra dentro de la guerra, entre las fuerzas neoliberales de los mercenarios pro occidentales apoyados por la OTAN y las fuerzas terroristas de Al-Qaeda apoyadas por Arabia Saudí y los emiratos del Golfo. Están matándose entre ellos. Sienten que van a poner la hegemonía de Al-Qaeda sobre la lucha anti-Assad. Pero mientras tanto están debilitando el frente invasor. Y ahora con la hegemonía de los terroristas de Al-Qaeda hay un dilema para los países de OTAN que tienen miedo de que muchos de los terroristas vuelvan con armas conseguidas por la OTAN y los países del Golfo y empezar otra fase de la lucha en Pakistán, en Jordania y otras partes.

Entonces, si los occidentales siguen armando a las fuerzas invasoras habrá un efecto búmeran. Tarde o temprano estas armas van a circular y volver a desestabilizar a los clientes occidentales en el mundo. En Irak, en cualquier otra parte. Fortalecer a los talibanes en Pakistán, en Afganistán e incluso en los países del Golfo.

Entonces, en Siria el cuadro es muy negro para las fuerzas imperiales, mientras en Egipto han conseguido una victoria coyuntural.

Y en otros países, Libia, Túnez siguen sin definición final, a pesar de que en un momento aparecían éxitos militares y políticos para Occidente, los regímenes son muy inestables. Libia está muy fragmentada, no hay ninguna autoridad nacional, todos son mezclas de tribus, fanáticos y no hay ningún futuro occidental en Libia.

Ese es el panorama. Yo creo que es un cuadro bastante diferenciado.

Chury: Concretamente, la situación de corrupción en el gobierno español que vinculó al propio Rajoy a Bárcenas,  Luis “el cabrón”, ¿hay una situación política difícil en este momento en España?

Petras: Es muy difícil para el Gobierno porque ya no tiene más apoyo de los más fanáticos de los franquistas, un 20% según las últimas encuestas, significando más de ¾ partes de la población que ya quieren que se vaya el Gobierno.

Pero la oposición está dividida entre los parlamentarios, Izquierda Unida, los socialistas y los movimientos populares y no tienen capacidad de elaborar una estrategia capaz de desplazar al Gobierno. Siguen poniendo resoluciones, censura, cuestionamiento, procesos judiciales pero hasta ahora no han dado ningún resultado más que desprestigiar al Gobierno.

No hay que olvidar que el Partido Socialista tiene una responsabilidad en la crisis, tiene su propios escándalos y no disfruta de mucha confianza entre la gran masa que se está oponiendo al gobierno de Rajoy.

Hasta hay un esfuerzo para paralizar la economía, poner en cuestión el funcionamiento cotidiano del Gobierno. Rajoy tiene la táctica de evitar cualquier renuncia, porque en el momento en que renuncie va a entrar en el juzgado, habrá posibilidades de procesarlo como el delincuente que es.

En ese sentido hay un empate entre el parlamentarismo de los partidos, las grandes manifestaciones y la decisión del Gobierno de quedarse en el poder a toda costa. En este sentido el desprestigio gubernamental no tiene como resultado un cambio, hace que haya un gran empuje desde abajo, una decisión que va más allá de la institucionalidad.

Chury: Muy bien, Petras, el próximo lunes estaremos nuevamente dialogando...

Petras: Bueno, quiero mencionar una cosa que no hemos tocado y es muy importante, la declaración de bancarrota de la ciudad de Detroit.

Detroit fue el centro de los automóviles por casi un siglo y se ha declarado en bancarrota, ha bajado la población de 2.000.000 a 700.000 personas. Hay 79.000 edificios vacíos, abandonados. La ciudad ahora está controlada por el administrador que desplazó al Gobierno elegido, el alcalde queda al margen de la política.

Y hay que entender cómo llegamos a eso. Tiene que ver con la salida de las grandes multinacionales, las grandes empresas de automóviles como General Motors, Ford o Chrysler se han ido a otros países como México y otras ciudades y han abandonado a sus empresas allá para evitar los salarios negociados por los sindicatos, las pensiones, dejando todo a la carga de la municipalidad. No pagan impuestos, ya los ingresos están muy a la baja, las pensiones amenazadas por la bancarrota...

Ahora con la bancarrota el interventor dice que no existe la obligación de pagar las pensiones, no hay obligación de respetar a los sindicatos. La declaración de bancarrota es un pretexto para eliminar el sindicalismo, bajar los salarios y, por lo menos, limitar lo que van a pagar de pensiones.

La culpa es compartida entre gobiernos que han dado exoneraciones a las empresas y principalmente las empresas multinacionales que mueven su capital según sus propios intereses y ganancias.

Ese es el peligro de depender en el crecimiento, en la economía, de las multinacionales. Porque en un momento puede parecer nuevo flujo de inversiones, pero la contrapartida es la salida masiva de capitales abandonando el lugar y fomentando la bancarrota, la pobreza, la miseria.

El 80% de los alumnos de Detroit ahora recibe comida gratis debido a la pobreza de su casa.

Chury: Realmente una noticia sorprendente que Detroit, ese símbolo de la industria automovilística estadounidense, ¿no?

PetrasSí, y es emblemática de la dominación del capital financiero. Han financiado la deuda, recibe prioridad en el pago y la industria manufacturera está en la baja frente al ascenso de Wall Street.

Mientras Detroit se declara en bancarrota Wall Street declaró récord de ganancias, los grandes bancos que conocemos (Morgan, Citibank, Wells Fargo) están cosechando las mayores ganancias de toda su historia.

Son dos caras de una misma realidad.

Chury: Muy bien, Petras, un abrazo muy grande, gracias por tu aporte...

Petras: Un abrazo para ustedes y saludos a los oyentes...

Chury: Gracias.