jueves, 27 de septiembre de 2018

EL CONTRAGOLPE DE LULA Y LA CRISIS DE IDENTIDAD DE LA ÉLITE BRASILEÑA



27/09/2018
A dos semanas de las elecciones, parece que el genial contragolpe de Lula dio resultado. Y la derecha no sabe a dónde correr. Fernando Henrique Cardoso, pobrecillo, hace declaraciones que se parecen a un principio de infarto. Con razón. Si la élite va al encuentro de la irracionalidad fascista (estacionada en el 1/3 de los votos de la clase media y alta golpista), arriesga a agravar el cuadro de la economía que cae. Por otro lado, si a esta altura se calla, acaba aceptando la derrota por el lulismo, que es lo que se dibuja.

Según indican los movimientos de las tendencias de voto, "Haddad es Lula" ganó. Y hasta el sociólogo tucano (FHC), padre de los golpistas, ya trabaja internamente su aceptación del hecho.

El genial contragolpe de Lula

Según la última encuesta del conservador Ibope (18/sept), Fernando Haddad alcanzaba, a mediados de la semana pasada, el 19% (contra 28% del apuñalado Bolso-nazi, también llamado “la Cosa”), y el 11% de Ciro Gomes. Al final de la semana (21/sept), el Data-Poder-360 (no menos conservador) daba al candidato lulista el 22% (crecimiento meteórico de 4% en media semana) (1)

Es decir, por la media histórica de las trampas de los institutos de investigación, Haddad ya puede estar en primer lugar.

Mientras tanto, la “Cosa” ingresa en caída libre: de su clímax del 28%, bajó al 26%, lo que lo coloca en empate técnico con el petista (a pesar de que Data-Poder no sólo oculta eso, sino que destaca amenazadoramente que en la segunda vuelta Haddad solamente "empata" con el neofascista, a pesar del 3% de ventaja del candidato de Lula y de su fuerte curva de ascenso).

En cuanto a Ciro, sigue estancado en su orgulloso auto-aislamiento.

Ya el candidato "puro" del Mercado, el tucano Alckmin (PSDB), aparece con un risible 7%, denotando la derrota de su partido neoliberal en el golpe – ya que ¡pierde el puesto de segunda fuerza que ocupaba hace años!

A su lado, la candidata de los banqueros Setúbal, Marina Silva, bajo la fachada de un Banco Itaú “flexible” (al mismo tiempo plantador de bosques y promotor del grilaje de tierras), "alcanza" sólo el 6%.

Así, al final, quien ocupó el vacío existencial de la derecha fue el ex militar neofascista, con su ladrido amenazador que incluso asusta hasta el propio Mercado – este ente supremo de la alta élite que en el 2016 sacó a ese rufián de la escoria parlamentaria, creyendo que él era un buen títere en la construcción de su proyecto antipetista.

El reformismo sigue fuerte

El discurso keynesiano centro-izquierdista, que conduce tanto al PT como al PDT (este, con la excepción de algunos oportunistas pro-golpe), sigue firme en la opinión popular, con su siempre acentos a la conciliación de clases.

Se trata de un reformismo laboral de sesgo nacionalista: antineoliberal, aunque no anticapitalista, línea que, a pesar de nuestra posición periférica en las estructuras del sistema global, ha permitido un interesante alineamiento internacional antihegemónico (altivo y activo), lo que es fundamental en tiempos de crisis y reorganización del sistema de poder mundial.

Pero, ¿y las otras alternativas progresistas, como el Partido Socialista Brasileño (PSB)? Murió en el golpe. ¿Y el ex comunista Partido Popular Socialista (PPS)? Ya nació como chiste tras la caída soviética.

En el campo de la izquierda, el que sigue en la vida política post-golpe de 2016 es el Partido de los Trabajadores, con sus muchos errores y aciertos, tal vez ahora más vacunado en cuanto a los peligros de sus alianzas subalternas y de su burocrático "desapego" de las bases populares.

El PT continuará, probablemente, por esta etapa, con su proyecto conciliador: de reformismo lento y de partido fuerte (especialmente en las urnas, donde siempre cuenta con al menos un tercio de los votos).

En el PDT (P. Democrático Laborista), lo que sobró de la agrupación del fallecido gran líder Leonel Brizola, encontró ahora por representante a un personalista, una especie de caudillo nacionalista de discurso, digamos, "petista descarriado". Su pre proyecto, también reformista, parece estar ora a la derecha, ora a la izquierda del centrismo en que estacionó el PT (conforme el aspecto político que analizamos). Es decir: esto, en la hipótesis de que sus promesas pueden ser tomadas en serio. Pero en la marea de los caprichos personales de Ciro, y teniendo como base sus acentos precoces hacia el sector conservador (empresarios golpistas, agronegociantes), la tendencia es que, caso que sea gobierno, se asiente "bien" a la derecha del lulismo.

En el caso de los viejos aventureros de causa propia, algunos hoy vienen revestidos de "novedad", como: la propia Marina “Verde-Itaú” (candidata del llamado "capitalismo ecológico", de cuyo predadorismo económico emana un paradójico aroma floral); o el banquero del viejo sistema, Amoêdo, autodenominado "el Nuevo", y hay aun el hijo del ex presidente progresista Goulart, curiosamente cercano al grupo del periódico Hora del Pueblo (supuestamente de ultraizquierda, pero partidario de la derecha en el golpe de 2016); y no olvidemos al pobre banquero Meirelles, candidato del presidente golpista Temer, que siendo súper expuesto en la televisión hace que un alma más sensible venga a sentir mucha vergüenza ajena.

La verdadera política capitalista

Con el lema “Haddad es Lula”, el PT es hoy el voto “real” que debe aglutinar a la izquierda en el ballotage. Este es el juego "democrático" (o antes "electoral), en su práctica capitalista rasa, sucia, fallida. El buen candidato socialista Guilherme Boulos, líder del Movimiento de los Trabajadores Sin-Techo, ahora en el PSOL (P. Socialismo y Libertad), no debe pasar del 1% o el 2% de las intenciones de voto.

Con todos los problemas y equívocos del PT ya apuntados por la izquierda crítica (y con razón), el candidato del ex presidente Lula es de lejos el más progresista que tiene chances de ser elegido. Aunque el PT mantenga su temerario y flojo discurso "paz y amor" (apuntando a los votos de la centro-derecha), en un nuevo gobierno deberá retomar la efectividad de las políticas sociales urgentes (si no contra toda la pobreza, al menos contra la miseria extrema, que aún son algunas decenas de millones de brasileños). Además, Haddad ciertamente realineará más inteligentemente a Brasil en el tablero global, en el cual fuimos perdiendo espacio desde el golpe – y la orientación geopolítica no-hegemónica es hoy esencial para que dejemos los grilletes estructurales que nos rebajan a mero productor de materias primas.

¿Y en cuanto a Ciro? – muchos preguntan. El extucano (fundador del PSDB) pecó por querer volar demasiado alto, y en una hora inoportuna, exponiendo demasiado su vanidad y formación autoritaria. En la táctica de insistir en estar solo, gritando contra todos a la derecha y a la izquierda, poniendo su personalismo por encima de cualquier proyecto o perspectiva de construcción colectiva. Y sobre todo, siempre distante de los movimientos sociales. Ciro llegó incluso a atacar a su propio ex padrino (aunque con inusual delicadeza, lo que muestra menos inmadurez), en un momento de un cuasi régimen de excepción, en el que Lula es un perseguido político viviendo una situación de violación de sus derechos. Esto no fue limpio – y ahora él paga el precio. Él es él, Ciro Gomes. Y eso es todo.

O al menos era, hasta que Luiz Ignacio Lula da Silva definió la contienda. ¿Ciro cambió? Bienvenido a la resistencia popular. Pero venga con más humildad. Además, sus correligionarios ocultan su coqueteo con el sistema, y, como argumento de peso, lo mejor que encuentran es afirmar que "el antipetismo no gana al fascismo en la segunda vuelta". Inflado "temor" del antipetismo, que si bien examinado, más se asemeja al propio antipetismo.

¿Giro (aunque suave) a la izquierda?

La hinchada ahora es para que el lulismo, que de la experiencia sufrida, se espera que haya obtenido aprendizajes más profundos sobre los incontables debates teóricos en torno a nuestra cuestión nacional de América como un todo, o sea: acerca de la "inexistencia" entre nosotros de una burguesía realmente "nacionalista". Nuestras clases dominantes son socias menores del imperialismo; desprecian sus raíces, cultura, pueblo; se creen extranjeras.

Ante estos enemigos bajos, entreguistas involucrados con la negociación imperialista, el ocupante del poder ejecutivo (que es sólo una parte del poder, ¡vale siempre recordar!) tiene que mantener la guardia mucho más elevada de lo que ha sido la praxis.

Alianza de clases, en Brasil, no es alianza, es tregua.

No se puede titubear frente a una élite que se siente orgullosa de privilegios inhumanos e insostenibles (véase el impacto en el presupuesto nacional de los super sueldos y del "asistencialismo" destinado a nuestros pobres jueces y parlamentarios, o de las exenciones millonarias a los banqueros y medios de comunicación corporativa). Este desleal oponente suele tener mucho que perder, y así va a intentar a toda costa mantenerse mamando en el Estado, independientemente de tener que cambiar la regla del juego o atropellar la mal llamada "democracia". Y aun sabiendo que el "basta" social se acerca.

Cualquier proyecto que pretenda efectivamente transformador tiene que aliarse con las calles. La palabra final viene de las calles (lo mostró la caída de Dilma). Viene de las bases populares organizadas de Las que el PT nunca debió haberse alejado.

Nota

(1)Después de concluir este artículo, otra encuesta (del 24/sept), pagada por el Banco Pactual, reafirma que Haddad se consolida en el ballotage: el ex alcalde paulista sigue subiendo, ahora con el 23% (ganó 1% de los votos en tres días).

Yuri Martins Fontes, filósofo e historiador brasileño, es ensayista, educador popular y coordinador del Núcleo Práxis de la Universidad de San Pablo.



“¿ES SILICON VALLEY PRODUCTO DEL LIBRE MERCADO O DE LA MANO ACTIVA Y VISIBLE DEL ESTADO?”


Mariana Mazzucato


27/09/2018

Mariana Mazzucato es catedrática de Economía de innovación y valor público en la University College London. Es asesora en el Council of Economic Advisers de la primera ministra escocesa y asesora de Carlos Moedas, comisario de investigación en la UE. Fue miembro del equipo asesor de Jeremy Corbin, del que dimitió a causa del Brexit. En la actualidad participa en el equipo asesor de la OCDE, para la elaboración de un nuevo relato económico, en Gotcha y en Sitra´s Advisory Panel en Finlandia, entre otros. Es autora de varios libros, entre ellos El Estado emprendedor y El valor de todo.

Mazzucato afirma que llegó a la economía a través de la lectura de algunos economistas entre los que sin duda se encontraba Karl Marx.

Todos conocemos el relato típico: nuestras economías serían más dinámicas si el Estado se quitara de en medio. La economista Mariana Mazzucato sostiene lo contrario: la financiación pública de la investigación en las etapas iniciales ha permitido en gran parte el desarrollo de los sectores tecnológico, energético y farmacéutico. Sin embargo, el Estado se muestra muy poco eficaz a la hora de llevarse los laureles y, lo que es más grave, a la hora de rentabilizar su inversión. Sin embargo, ¿qué habría sido de Uber sin la financiación pública para el desarrollo del GPS? ¿Qué sería de Google si no se hubiera producido la financiación pública para el desarrollo de internet? 

¿Qué diría ante afirmaciones como que el libre mercado es casi siempre bueno y el Estado casi siempre malo?

Es curioso que Adam Smith definiera el “libre mercado” no como algo libre de la intervención del Estado, sino libre de prácticas rentistas y de las actividades centradas en la extracción de valor

Lo primero que preguntaría es qué entendemos por libre mercado. Es curioso que Adam Smith, uno de los primeros economistas de finales del siglo XVIII, definiera el “libre mercado” no como algo libre de la intervención del Estado, sino libre de prácticas rentistas y de las actividades centradas en la extracción de valor. A aquellas personas que afirman que necesitamos menos intervención del Estado para generar más innovación y dinamismo les diría que se fijaran en Silicon Valley. ¿Es producto del libre mercado o de la mano activa y visible del Estado? Lo que yo defiendo es que el Estado ha intervenido en prácticamente todos los aspectos relacionados con Silicon Valley. Eso no significa, por supuesto, que no haya tenido algo que ver en todo ello el sector privado, de hecho, todos conocemos las importantes empresas asentadas allí. Pero los actores públicos intervinieron a lo largo de toda la cadena de innovación.

Se refiere a agencias como DARPA, NASA y los National Institutes of Health por ejemplo, ¿verdad?

Sí, me refiero a organismos encargados de desarrollar investigación puntera como la National Science Foundation, pero también a otros dedicados a la investigación aplicada, como DARPA y su organización hermana en los últimos tiempos, ARPA-E. Estas instituciones públicas son cocreadoras de valor. Es bastante curioso que nos hayamos acostumbrado a términos mucho más pasivos para describir al sector público. Hay que empezar a cambiar el vocabulario que empleamos. En lugar de decir que el sector público elimina el riesgo del sector privado, hay que decir que se trata de compartir los riesgos. En lugar de hablar de facilitar y permitir la actividad empresarial, hay que hablar de liderar la inversión como inversor preferente.

Uno de los argumentos centrales que defiende es que las instituciones públicas y cuasi públicas invierten, asumen riesgos y, sin embargo, apenas participan de los beneficios. ¿Hasta qué punto es esto problemático? 

Es muy problemático y tiene que ver, de nuevo, con cómo hablamos de las cosas. A menudo recuerdo que ya Platón advirtió de que los contadores de historias dominan el mundo. De hecho, estos relatos sobre quién crea valor son los que han creado los relatos que justifican la extracción de valor. Déjeme que ponga un ejemplo que creo que ilustra la idea: después de la crisis, el Gobierno de Estados Unidos decidió desarrollar una serie de medidas de estímulo fiscal de casi 800.000 millones de dólares. Y parte de esas medidas iban encaminadas realmente a potenciar la economía verde. Quizá recuerde que Obama financió a algunas compañías como Solyndra a través del Departamento de Energía, mediante un préstamo garantizado de unos 500 millones. La compañía quebró.

La gente dijo “¡Dios mío, el Gobierno es un caso perdido! Una panda de burócratas que no saben lo que tienen entre manos. No deberían apostar a los caballos sino ejercer de mediadores, hacer carreteras, invertir en educación e infraestructuras y quitarse de en medio”. Para empezar, este enfoque obvia el hecho de que el Gobierno de Estados Unidos ha sido el principal financiador en materia de energía solar y eólica –junto con otros Gobiernos– pero también de la energía nuclear. El propio fracking recibió financiación pública con anterioridad. De hecho, a la par que financiaba a Solyndra estaba financiando a Tesla con una cantidad similar de dinero. De modo que el coche Tesla S obtuvo un préstamo garantizado de 465 millones de dólares. Y cuando digo garantizado, me refiero garantizado por los contribuyentes. Contribuyentes a los que no les gustaba en absoluto tener que pagar la factura de la quiebra de Solyndra. Sin embargo, ¿por qué no sabían que habían financiado también a Tesla? ¿Acaso eso no habría cambiado el relato y la percepción de las acciones de aquellos burócratas de Washington? Lo cierto es que contaban con una cartera, como cualquier otro inversionista de riesgo. Cualquier inversor de riesgo te dirá que consigue un éxito entre muchos fracasos. Sin embargo, si realmente quieres dedicarte a esto tienes que elaborar una cartera que te permita obtener alguna ventaja de tus triunfos, precisamente para poder cubrir los reveses. El Gobierno de EE.UU. no lo hizo. No solo fracasaron en materia de marketing, no habían sido capaces de comunicar a la ciudadanía el éxito de algunas de sus inversiones, como en los componentes de tu iPhone o smartphone, internet, GPS, las pantallas táctiles, Siri: todos han recibido financiación pública. Pero en este caso concreto, la gente no sabía que el propio Elon Musk había recibido financiación para Tesla. Y Elon Musk, por cierto, ha recibido un total de 5.000 millones, con sus nueve ceros.

Por lo tanto, defiende que, por un lado, no se le atribuye lo suficiente el éxito al Estado por sus anteriores inversiones en organismos como DARPA y la NASA, o en el sector farmaceútico, etc. Y, por otra parte, defiende también que no está rentabilizando sus inversiones lo suficiente, todo ello bastante verosímil. Sin embargo, tampoco ayuda nada que el sector empresarial obtenga altos rendimientos y pague pocos impuestos. Me gustaría que ilustrara esto con algunos ejemplos. Me estoy refiriendo, como sabe, a EE.UU., porque ¿dónde están los Googles europeos? ¿Qué distingue a Estados Unidos de Europa, por qué no se dan allí compañías como Facebook y Google?

En primer lugar, EE.UU. contaba con un sistema de innovación que no tienen muchos países europeos, con un sector financiero paciente, y organismos muy activos orientados a cumplir una misión y preocupados por los grandes problemas. Para ir a la luna es necesaria la innovación en distintos sectores, incluido el de la ropa, no es solo una cuestión de aeronáutica. También se requieren otro tipo de instrumentos como los premios y las políticas de compra que permiten crecer a las startups. Y lo importante es contar con un sistema, con un ecosistema emprendedor, yo no creo en los emprendedores, creo en los ecosistemas de emprendimiento, que son los que permiten escalar a las startups. Es curioso que Europa haya aprendido lo peor de la experiencia de Silicon Valley. Y eso se debe en parte al discurso imperante en Estados Unidos, un país que habla como Jefferson pero actúa como Hamilton. Jefferson hablaba de cómo librarse del Estado y Hamilton, antes de su duelo con Burr, hablaba más bien de una estrategia industrial activa. Sin embargo, China sí ha aprendido la lección correcta. China está haciendo por la economía verde lo que Estados Unidos hizo por la revolución IT. Al mismo tiempo que sucede esto, Donald Trump desmantela lo que yo llamo el Estado emprendedor.

Pero la pregunta es: ¿a dónde van a parar los beneficios dado que todo se construye sobre las espaldas de infraestructuras financiadas con dinero público?

¿A dónde le gustaría que fueran a parar? Si pudiera diseñar y poner en marcha un marco de colaboración público-privada para los próximos 50 años, ¿qué mecanismos elegiría para que el Estado obtuviera rendimientos, que a su vez revertieran sobre los contribuyentes, en lugar de ver cómo el beneficio sigue fluyendo a manos privadas y de los accionistas?

Hay distintos mecanismos, no uno sólo. Sería absurdo pensar que sirve el mismo mecanismo para todos los sectores o las distintas fases del ciclo innovador. En el caso de las farmacéuticas, lo lógico es recurrir a los precios. Los precios que se fijan para los medicinas, los fármacos que las personas tienen que comprar para poder sobrevivir cuando contraen esas terribles enfermedades, ya sean diabetes, hepatitis C o cáncer, deberían reflejar esa aportación pública y así evitar que los contribuyentes paguen dos veces, por un lado por el gasto en investigación puntera, y por otro pagando los altísimos precios que fija la industria farmacéutica. Pero volvemos al tema de los contadores de historias de Platón. Si el relato que circula es contrario a ti y te convierte en un impedimento intervencionista, regulador y no te define como un inversor preferente, carecerás de la confianza, la seguridad y el mandato para poder influir sobre los precios.

¿Y teme un retroceso?

Exactamente. Los precios son un ejemplo. Otro sería generar las condiciones adecuadas para que los beneficios se reinviertan en las áreas que han recibido gran cantidad de ayudas y fondos públicos. Si las empresas quieren un libre mercado total, estupendo, que lo tengan, pero que no reciban un solo céntimo del Estado. Pero si vas a recibir esas enormes cantidades de dinero del Estado, entonces habría que imponer algunas condiciones para la obtención de valor público, porque de lo contrario, solo se trata de valor privado.

Por muy convincente que resulte su enfoque desde un punto de vista tanto económico como político, ¿no tiene la sensación de estar perdiendo la batalla? Porque, hasta dónde yo sé, la mayor parte de los gobiernos de los grandes países y las mayores industrias están precisamente empujando en el sentido contrario, ¿no es cierto?

Yo creo más bien que estas ideas están ganando terreno. Creo que resultaba mucho más difícil hace unos años. Volvamos al ejemplo de las farmacéuticas. Ya no pueden fingir que los precios elevados se deben al gasto en I + D porque ya hemos demostrado que eso no es así y que gastan mucho más en marketing y que su I + D es mucho más downstream que la del sector público.

Bien, para terminar, una pregunta un tanto odiosa. Pide que se valore más el gasto público, y que haya una mayor inversión en gasto público y mayores beneficios, pero a la vez es asesora de muchos Gobiernos y organismos, incluyendo el Gobierno escocés y la Comisión Europea. Cuando acusa a la empresa privada de estar plagada de rentistas, convénzame de que ni usted ni sus aliados gubernamentales lo son.

El Estado tiene que entender cuál es su papel. No está solo para arreglar los problemas marginales ni para limitarse a esperar a que las cosas vayan a peor para poner un parche. Tiene que ser un co-creador y co-artífice activo

En primer lugar, y no quiero que parezca que estoy a la defensiva, no obtengo un solo céntimo como asesora. Quisiera matizar mi punto de vista para que se entienda bien. Yo no digo que el Estado tenga que invertir más. Lo que digo es que el Estado tiene que entender cuál es su papel. No está solo para arreglar los problemas marginales ni para limitarse a esperar a que las cosas vayan a peor para poner un parche. Tiene que ser un co-creador y co-artífice activo. Mi papel ha consistido en mediar cuando se sientan a hablar el sector privado y el sector público, y que mantengan una conversación interesante. Y mi papel en el proceso político es ser la piedra en el zapato, que por desgracia no siempre se consigue sacar, y la piedra en el zapato de las empresas, para que nos les resulte tan fácil decir cosas como: “Ah, claro, es que el cortoplacismo se debe a las presiones del mercado”. A lo que yo respondo, “¿Qué quieres decir? ¿Qué el mercado es un resultado, el resultado de tus acciones? ¿Qué es el mercado?”. Y recibo palos por todas partes. En mi función de asesora, intento evitar la complacencia en torno a una mesa, la petulancia de los colectivos tanto públicos como privados. Y creo que se avecinan tiempos difíciles a los que solo nos podremos enfrentar juntos, y eso significa que hay que cambiar las palabras que empleamos, el relato y la historia hacia la necesidad de compartir los riesgos y las recompensas, y no de eliminar el riesgo.

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Resumen de la entrevista radiofónica realizada por Stephen J. Dubner a Mariana Mazzucato el 5 de septiembre en Freakonomics y producida por Zack Lapinski. El programa llevaba por título ‘¿Es el Estado más emprendedor de lo que pensamos?’.

Edición y traducción: Olga Abasolo.

Autor: Stephen J. Dubner (Freakonomics)

26 de Septiembre de 2018



REFLEXIONES SOBRE LA CIBERGUERRA



27/09/2018

La Guerra podría estar mutando

La naturaleza de la guerra está cambiando y acciones que actualmente no son consideradas como “guerra” podrían convertirse en los principales medios a través de los cuales la guerra se librará en el futuro.

Existen diferentes definiciones del término “Guerra cibernética”, de las cuales se derivan distintas comprensiones de sus consecuencias y las medidas preventivas.  En términos estrictos, se refiere a ataques masivos organizados por un Estado, similares a una guerra convencional, pero también se lo usa en forma más general.  Asimismo, el concepto “guerra” se utiliza a menudo figurativamente, como en guerra económica, guerra contra la droga o el terrorismo.  La Unión Interparlamentaria adoptó una resolución en 2015 titulada “Guerra cibernética: una amenaza seria a la paz y la estabilidad global”; resolución que señala: “…la guerra cibernética incluye, aunque no está necesariamente limitada a ellas, operaciones contra computadoras o sistemas de computación a través de un flujo de datos como medio y método de guerra, cuyo objetivo es recolectar inteligencia con fines económicos, políticos o de desestabilización social o de la que puede razonablemente esperarse que cause muerte, heridas, destrucción o daño durante conflictos armados, aunque no exclusivamente en ellos”.

La ciberguerra

La ciberguerra podría reemplazar asesinatos en masa y bombardeos como la vía preferida para forzar a un adversario a rendirse.

Es cada vez más evidente que la seguridad de los dispositivos de IoT (la Internet de las Cosas, por sus siglas en inglés), es inadecuada, lo que podría tener consecuencias catastróficas.  Es más, a diferencia de las armas físicas, las ciberarmas pueden ser replicadas esencialmente a costo nulo, por lo que su producción y almacenamiento presentan peligros aún más grandes que en el caso del armamento físico.

El incidente WannaCry puede ser considerado un preaviso de lo que viene: un ciberataque con apoyo estatal contra la infraestructura de otro país (por ejemplo la red eléctrica, el sistema de control de vuelos, los sistemas informáticos de gobierno, etc.). Este tipo de ataque podría paralizar un Estado del mismo modo que un bombardeo aéreo intensivo.

Con la creciente importancia de las tecnologías de información y comunicación (TICs) y la creciente dependencia de casi todo respecto a ellas, podríamos alcanzar un escenario en el cual la fuerza puede ser usada efectivamente para destruir sistemas de TICs, alcanzando así el deseado objetivo de forzar al adversario a rendirse sin tener que matar personas directamente o bombardear instalaciones.

Esto es muy diferente del actual uso bélico de las TICs, que se destina (1) para mejorar el rendimiento de sistemas de armas como artillería, misiles, etc.; (2) para mejorar el rendimiento de sistemas de reconocimiento e inteligencia como radares, satélites de vigilancia, etc.; y (3) para mejorar la logística, por ejemplo en la optimización de rutas de transporte para soldados, equipamiento, suministros, etc.

Y es diferente del desarrollo y despliegue de “robots asesinos” o, por su nombre correcto, sistemas autónomos de armas letales.

Convención Digital de Ginebra

Es necesario un Tratado, a través del cual los Estados acuerden –entre otras cosas– no atacar la infraestructura digital civil en tiempos de paz, no adquirir ni almacenar software malicioso e informar de inmediato a fabricantes involucrados al identificar vulnerabilidades en software o hardware.

En mayo de 2017, Wikileaks publicó información sobre el uso por parte de la Agencia Central de Inteligencia de los EEUU (CIA), de diversas herramientas de hackeo y software malicioso.  De acuerdo con esa información, las herramientas en cuestión incluían malware que puede ser usado para infectar varios dispositivos de la Internet de las Cosas, incluyendo equipos hogareños de TV, que pueden ser utilizados para monitorear conversaciones cerca del equipo, aun cuando el usuario cree que el aparato está apagado.  Además, capacidades similares pueden usarse para infectar smartphones y convertirlos en dispositivos de monitoreo, aun cuando el usuario piensa que están apagados.

Peor todavía, de acuerdo a la información publicada por Wikileaks, la CIA ha perdido el control sobre su arsenal de herramientas de hackeo, las que ahora están a disposición de otras entidades, incluyendo posibles ciber-criminales.

Más grave aún, estas herramientas están diseñadas para encubrir a quien las usa, por lo que los ataques realizados con ellas no pueden ser rastreados hasta su fuente.  En vez de ello, se traspasa la aparente responsabilidad a un tercero sin relación alguna, quien entonces es acusado de haber perpetrado el ataque.

Más recientemente, el ataque WannaCry de mediados de mayo 2017 motivó a Microsoft a renovar el llamado que hiciera pocos meses antes a una Convención Digital en Ginebra.

Microsoft planteó tres propuestas específicas:

§  Cláusulas para un tratado vinculante
§  Un acuerdo entre compañías de alta tecnología
§  La creación de una organización dedicada a atribuir responsabilidades por ciberataques, esto es, a determinar quién inició el ciberataque.

Sin embargo, podríamos ir más allá de lo que propone Microsoft respecto a cláusulas de un tratado y convocar a todos los Estados a acordar, en un instrumento vinculante bajo el derecho internacional:

§  que Internet debe ser usada sólo para propósitos pacíficos
§  que sea considerado como ciberataque ofensivo toda forma de vigilancia y/o escucha del objetivo de vigilancia que no sea necesaria, proporcionada y autorizada por las cortes nacionales.
§  no dirigir, llevar a cabo ni promover ciberataques ofensivos, en particular aquellos dirigidos a particulares o infraestructura crítica
§  limitar la investigación y capacidades sobre ciberguerra, y las operaciones cibernéticas exclusivamente a mecanismos de defensa que no incluyan contrataques
§  no producir, obtener o favorecer la producción de herramientas y/o software malicioso que pueda ser usado para ciberataques ofensivos
§  colaborar con todos los esfuerzos para detectar, detener, buscar respuestas y recuperarse de ciberataques
§  reportar a los vendedores cualquier vulnerabilidad descubierta
§  hacer seguimiento con los vendedores para asegurar que las vulnerabilidades conocidas hayan sido reparadas
§  no almacenar, vender o explotar cualquier vulnerabilidad conocida que pudiera ser usada para ciberataques ofensivos.

Este acuerdo vinculante debería también prohibir la vigilancia masiva.

Vigilancia masiva

La vigilancia de ciudadanos, salvo cuando sea ordenada individualmente por un juez, viola los derechos humanos, no es efectiva y es una forma de ataque cibernético.

Es bien conocido que muchos Estados, incluyendo Estados que se consideran democráticos, han implementado la vigilancia masiva.  En este contexto, la “vigilancia masiva” es cualquier forma de vigilancia y/o escucha del objeto de vigilancia que no sea necesaria, proporcionada y autorizada por las cortes nacionales.

El objetivo declarado de dicha vigilancia es combatir lo que el Estado en cuestión considera terrorismo.  Pero dicha vigilancia no es y no puede ser efectiva para contrarrestar actos individuales de violencia: ¿podría por ejemplo prevenir atracos a los bancos?

Es urgente reconocer que las actuales formas de vigilancia masiva violan el derecho humano a la privacidad y constituyen una forma de ciberataque.

El Relator Especial sobre privacidad del Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha convocado grupos de trabajo para discutir este asunto.


Richard Hill, APIG.http://www.apig.ch and http://www.hill-a.ch




Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: Paz y NoViolencia: Rebeldía a un sistema violento 17/09/2018


EL ESLABÓN MÁS DÉBIL EN LA GUERRA ENTRE CHINA Y EEUU



Marco A. Gandásegui h.

ALAI AMLATINA, 27/09/2018.- La reacción agresiva de EEUU contra Panamá, El Salvador y República Dominicana tiene que ver con la guerra comercial declarada por Washington contra China. Además, tiene que ver con el interés de la potencia norteamericana de desestabilizar los gobiernos latinoamericanos. El presidente Donald Trump aumentó unilateralmente los aranceles a productos chinos que entran al mercado norteamericano. Esta medida fue rechazada por China, los grandes industriales norteamericanos y el resto del mundo. El próximo año los consumidores norteamericanos sentirán la medida en sus bolsillos.

EEUU también alimenta un conflicto territorial con Pekín sobre el Mar del Sur de China. Desde la incursión inglesa en esa área de intenso comercio regional en el siglo XIX y el triunfo norteamericano en la II Guerra Mundial (1945) esas aguas le eran vedadas a los chinos. En el siglo XXI, Pekín quiere recuperar su soberanía sobre ese mar propio. Para sumar ofensivas, EEUU acaba de imponer sanciones a la empresa Equipment Development Department (EDD) -responsable de las armas y el equipo del Ejército chino - y a su director, Li Shangfu - por haber comprado armamento a la firma estatal (rusa) Rosoboronexport, la mayor exportadora de armamento, que anteriormente había sido sancionada por Washington.

Estos puntos constituyen el contexto en el cual EEUU da a conocer su amenazante comunicado que genera preocupación en la región latinoamericana.

EEUU acusa a “los países en la región” de buscar “relaciones con socios desconocidos”, que usan “métodos (que) carecen de un record positivo” y tienen una “tendencia perturbadora”. El comunicado de Washington agrega que “muchas de estas transacciones carecen de transparencia”. A pesar de la ambigüedad y falta de transparencia del comunicado, queda claro que EEUU pretende crear zozobra en la región por sus relaciones con China. 

EEUU se arroga el derecho de “prevenir y combatir la corrupción” en América Latina. Las acciones que pueda tomar Washington “es esencial para tener democracias fuertes y funcionales en todo el continente americano”. El comunicado fue emitido por la embajada de EEUU en El Salvador. Por alguna razón que desconozco no se emitió por el Departamento de Estado en Washington. Sin embargo, es una clara adenda a la Doctrina Monroe promulgada hace 200 años.

En su estrategia intervencionista, EEUU hace énfasis en el ‘combate a la corrupción’. No es casualidad que logró enjuiciar a Lula en Brasil por acusaciones infundadas de corrupción. Igual está haciendo con gobernantes antiguos en Argentina y Ecuador. Pretende hacer lo mismo con los presidentes en funciones de Bolivia, Nicaragua y Venezuela. Todos en su momento han cuestionado las políticas arbitrarias de EEUU. La respuesta ha sido rápida y contundente por parte de Washington.

Es un mensaje claro a los partidos políticos gobernantes de los tres países del área centroamericana y del Caribe. Especialmente el FMLN que ha mantenido un equilibrio muy difícil entre sus políticas sociales y sus relaciones con EEUU durante dos períodos. Con una clara mayoría electoral en El Salvador, el exejército guerrillero tiene las manos atadas por Washington. La conexión china puede darle a los intereses más retrógrados en EEUU la oportunidad para iniciar una campaña desestabilizadora similar a la promovida en Nicaragua.

En el caso de Panamá, el presidente Varela respondió que la decisión de Trump de llamar a consultas a los diplomáticos "son temas internos del Gobierno de EEUU" y que Panamá respeta y aseguró que la relación con China va a traer muchos beneficios al istmo y en nada va a afectar la relación con un socio estratégico. Varela le recuerda al gobierno norteamericano que las relaciones con China no pretenden desconocer la relación especial que Panamá tiene con EEUU.

El problema de fondo que explica la ‘guerra comercial’ y la diplomacia agresiva de Washington hay que buscarlo dentro de EEUU.  El estancamiento económico ha generado problemas políticos internos que se traducen en fenómenos –incomprensibles para muchos- como Trump. Las protestas sociales con ribetes clasistas y racistas aparecen cada vez con más fuerza. Estos fenómenos se traducen en una crisis de hegemonía del establishment que perdió la Casa Blanca y quiere evitar el colapso de su proyecto de “globalización”. 

China forma parte del proyecto de “globalización” del establishment. Es el motor de la economía capitalista mundial que es aceitada por quienes controlan las finanzas a escala global. Trump representa, en cambio, al sector del capital norteamericano que quiere concentrar la industria en EEUU y habla de “hacer América grande otra vez”. Para el inquilino de la Casa Blanca el enemigo es China. En cambio, el amigo es Rusia.

En este juego geopolítico fueron atrapados los eslabones más débiles de América Latina: Panamá, República Dominicana y El Salvador.

27 de septiembre de 2018.

- Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA)