martes, 27 de noviembre de 2018

CRISIS TERMINAL DEL CAPITALISMO: DE LA “GUERRA COMERCIAL” A LA GUERRA ECONÓMICA GLOBAL



Análisis
27/11/2018

Cuando hablamos de guerra económica, lo primero que se nos viene a la cabeza es una disputa entre bloques (EEUU, China y Unión Europea, principalmente), pero la verdadera guerra económica vigente es la que el capitalismo en su conjunto está librando contra la humanidad y el propio planeta.

El capitalismo nos conduce de manera acelerada al colapso ecológico y a un abismo de mayor violencia, autoritarismo y desigualdad. Para desmantelarlo, se hacen necesarios diagnósticos certeros sobre su dinámica interna (principales apuestas, límites, conflictos), que nos permitan poner palos en la rueda capitalista a la vez que impulsamos alternativas que pongan la vida, el trabajo y el bien común en el centro.

Pero no es un ejercicio sencillo. Vivimos en un sistema incierto y sobrecomplejizado, en el que la velocidad, la escala y la interdependencia en la que se desarrollan relatos, procesos y acciones dificultan la elaboración de radiografías atinadas de lo que nos ocurre.

En el ámbito económico, hasta el estallido financiero de 2008, imperaba un consenso multilateralista en la agenda hegemónica, que apostaba por acumular tratados comerciales, megaproyectos y organismos internacionales en favor del mercado global. Hoy, en cambio, son de actualidad conceptos como guerra comercial, proteccionismo, aranceles, complejo industrial-militar, disputa energética, cuarta revolución industrial (4RI), etc. Y estos definen la actual coyuntura, en el marco de una guerra económica a escala global.

¿Asistimos a un giro en la agenda hegemónica? ¿Han perdido los tratados su rol estratégico tras el congelamiento del TTIP y el avance de gobiernos como el de Trump? ¿Se consolida un escenario des-globalizador en el que prima el proteccionismo estatal? ¿Son los aranceles el centro de la disputa entre bloques corporativo-regionales?

Para responder a estos interrogantes parece necesario discernir lo relevante de lo mediático, complejizar el análisis de la realidad. Con ese ánimo abordamos el reto de definir guerra económica como un fenómeno innegable, pero que debemos situar dentro de las señas de identidad del capitalismo actual.

Las finanzas son el gran hegemón, imponiendo al sistema en su conjunto su naturaleza cortoplacista, inestable y auto-ultrarregulada en su favor a escala mundial.

Cuando hablamos de guerra económica, lo primero que se nos viene a la cabeza es una disputa entre bloques (EEUU, China y Unión Europea, principalmente, de la mano de sus transnacionales), atravesada además por conflictos entre diferentes tipologías de capital (financiero, industrial-militar, digital, extractivo, etc.). Siendo esta la acepción comúnmente aceptada, es solamente una parte de algo más amplio: la verdadera guerra económica vigente es la que el capitalismo en su conjunto está librando contra la clase trabajadora, la humanidad y el propio planeta.

El capitalismo atraviesa un momento especialmente crítico, en el que a las escasas expectativas de reproducción de un enorme excedente financiero se le une la incuestionable merma de la base física en la que opera el sistema. Cómo sostener la acumulación de capital en un contexto de bajo crecimiento, cómo hacerlo con menos recursos materiales y energéticos, y además en un contexto de crisis climática, define su gran paradoja presente.

Para tratar de salir de esta, lanza una virulenta ofensiva en forma de capitalismo del siglo XXI. Su principal objetivo es derribar cualquier barrera (geográfica, política, sectorial) a la mercantilización capitalista a escala global. Todo, de este modo, debe convertirse en espacio de acumulación capitalista. Nada, en sentido contrario, puede impedir el flujo natural del comercio y la seguridad de las inversiones. Y como esta apuesta tiene un alcance limitado, se pretende iniciar una nueva onda económica expansiva de la mano de la 4RI (inteligencia artificial, robotización, automatización, etc.), que permita ampliar exponencialmente la productividad y los sectores de reproducción del capital de la mano de las megaempresas digitales.

Este y no otro es el principal exponente de la guerra económica en ciernes: el conflicto entre un capitalismo caníbal —que exacerba su matriz dictatorial, desigual e insostenible— y la propia vida.

No obstante, la actual coyuntura también exacerba los conflictos intracapitalistas. Quienes detentan el poder compiten por el menguante pastel del crecimiento económico. Se trata de conflictos que no ponen en cuestión la ofensiva capitalista —al menos por el momento, sin descartar hipotéticas escaladas bélicas—, delimitando su disputa dentro del marco de ciertos patrones estructurales vigentes. Destacamos tres, que definen el marco de lo posible para la guerra económica intracapitalista.

En primer lugar, las finanzas son el gran hegemón, imponiendo al sistema en su conjunto su naturaleza cortoplacista, inestable y auto-ultrarregulada en su favor a escala mundial. No hay agenda capitalista que no se adapte a este patrón, en mayor o menor medida.

En segundo término, las cadenas económicas se estructuran en lógicas globales, a partir del control que ejercen las empresas transnacionales. La interdependencia de agentes es muy significativa; toda medida en un territorio (aranceles, intereses, tipos de cambio, etc.) tiene una respuesta global y efectos secundarios cual boomerang, lo que dificulta una guerra abierta y total donde todas las partes tienen mucho que perder.

Y tercero: los capitales en su conjunto son conscientes de la crisis ecológica y de acumulación, por lo que la verdadera confrontación se centra en los materiales y fuentes de energía, por un lado, así como en tratar de tomar la delantera en sectores avanzados de la 4RI (datos, inteligencia artificial, comercio digital), por otro.

Por tanto, la guerra intracapitalista se inserta en los límites de una economía globalizada y financiarizada, que centra sus esfuerzos en superar la grave crisis de acumulación y el colapso ecológico, aunque ello conlleve una guerra abierta entre capital y vida.

Wall Street es “quien manda aquí”, no la industria clásica y agroexportadora.

Esta es la clave para caracterizar la actual guerra económica. Si analizamos la agenda de EEUU, principal percutor del estallido del consenso multilateralista, veremos cómo lo mediático no corresponde con lo estratégico. Así, frente a la supuesta primacía de la guerra arancelaria con China y la UE, y frente a la pretendida apuesta proteccionista sustentada en el America First y el congelamiento del TTIP, EEUU asume la guerra económica en su integridad. Pero siempre dentro de los tres patrones estructurales señalados, ofreciendo así una mirada diferente del concepto.

De esta manera, Wall Street es “quien manda aquí”, no la industria clásica y agroexportadora. La globalización se sigue imponiendo, por tanto, a la necesidad de protección. Las finanzas han conseguido hacer saltar por los aires todo intento de regulación financiera, rebajar los impuestos, elevar los tipos de interés y mantener un dólar fuerte, generar ofensivas contra monedas más débiles y sostener la firma de tratados comerciales como herramienta de blindaje corporativo (como evidencia la actualización del TLCAN), aunque aceptando la necesidad de negociar en mejores condiciones los acuerdos multilaterales como el TTIP.

Esta es la base de la agenda real, que se completa con la competencia salvaje con China por el control de los datos como materia prima —Europa se muestra bastante ausente en este sector—, así como por el desarrollo de nuevos servicios digitales como espacio de acumulación. Esta disputa, junto a la constatación del enorme superávit comercial chino y su control sobre la deuda pública estadounidense, convierten al gigante asiático y a su soberanía en el verdadero objetivo de la guerra intracapitalista, con Europa como convidado de piedra y escenario vulnerable por influenciar. El cuadro de la agenda mainstream concluye con el sostenimiento —también militar, si es necesario— del complejo extractivo de energía y materiales, ante el agotamiento global.

A partir de ahí se desarrollan otras medidas de rango menor, que tratan de contentar al resto de capitales: escaladas verbales belicistas (Rusia, Venezuela, acuerdo atómico, etc.) para favorecer al complejo industrial-militar e incremento limitado de aranceles para la industria doméstica y agroexportadora, que al menos compense el dólar fuerte y sostenga apoyos electorales. Pero todo ello sin la relevancia que le otorgan los medios, dada la interdependencia global que impide una guerra abierta.

¿Cómo enfrentar la guerra económica? En primer lugar, asumiendo la acepción amplia de confrontación con el capital.

En definitiva, EEUU como adalid de la guerra económica muestra que esta se libra fundamentalmente en el ámbito financiero, energético-material y en torno a la 4RI, cuestiones que no parecen estar en el foco mediático. Las finanzas son el eje sobre el que pivota el marco de lo posible, por lo que la apuesta globalizadora y en favor de los tratados se mantiene, con matices. Los aranceles y el proteccionismo estatal, en cambio, tienen un alcance limitado y con un fuerte componente retórico; solo hay verdaderas restricciones al flujo de personas, desde lógicas racistas. Mientras tanto, la guerra económica en sentido amplio se silencia, siendo la mayor amenaza.

En este contexto, ¿cómo enfrentar la guerra económica? En primer lugar, asumiendo la acepción amplia de confrontación con el capital. El cambio en la matriz económica desde claves ecológicas, feministas y de clase, la defensa de los bienes comunes y la disputa en torno a la 4RI —rompiendo el falso relato de la «economía colaborativa»— aparecen como prioridades estratégicas.

En segundo término, no teniendo que elegir entre un capitalismo u otro, uno multilateralista u otro más unilateralista. Ambos nos conducen al abismo social y al colapso ecológico. Por supuesto, se trata de frenar sin ambages el fascismo social y político, pero la alternativa nunca habrá de pasar por un universalismo abstracto y mercantilizado que también nos condena.

Romper esta dicotomía a la que nos empujan los mass media es un tercer eje prioritario, creando una agenda económica y comercial ajena por completo a los relatos y prácticas excluyentes y reaccionarias. Sin por ello denostar la disputa por las soberanías, no solo la estatal sino también la local, regional y global. Y la energética, alimentaria, feminista y popular, redefiniendo conceptos y perspectivas desde una mirada radical e inclusiva. Pese al ruido mediático, el antagonista es claro; el desafío es cómo hacerlo descarrilar.

Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate es autor del libro “Mercado o democracia. Los tratados comerciales en el capitalismo del siglo XXI” (Icaria, 2018).

Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad


https://www.alainet.org/es/articulo/196775

PARA CONECTAR CON EL VOTANTE HAY QUE CONECTAR CON SUS PROBLEMAS



Daniel Eskibel
Mira a tu alrededor.
Observa.
¿En qué están pensando las personas que ves?
¿Qué ocupa la mente de quienes caminan por la calle ahora mismo?
¿Y la de quienes viajan en el transporte público?
¿Y la de los que están trabajando? ¿Y viajando, estudiando, vendiendo, comprando o simplemente matando el tiempo?
Todos ellos son posibles votantes. Actuales o futuros, vaya a saber.
Si estás vinculado a una campaña electoral, entonces, deberías interesarte en saber qué piensan.
¿Qué es lo que pone a andar sus neuronas? ¿Cual es el motor que activa sus cerebros? ¿Dónde está el click que los pone en acción? ¿Cual es el abracadabra que les impulsa y motiva?
Si supieras ésto, tendrías una brújula muy precisa para orientar tu campaña electoral. Sabrías exactamente a dónde apuntar, ni más ni menos. y tendrías por lo tanto una puntería que seguramente te ahorraría mucho dinero. En pocas palabras: con tal información tu comunicación política sería mucho más efectiva y mucho más eficiente.
Pues bien, tengo una respuesta. Simple, pero de incalculables consecuencias si se explota adecuadamente.
Problemas.
Reitero: problemas.
Lo que activa el cerebro humano son los problemas.
Cada uno piensa en los suyos. Busca y espera soluciones a esos problemas.
Y destina la mayor parte de sus energías mentales a buscar soluciones para esos problemas.
Al fin y al cabo el cerebro es eso: una compleja maquinaria biológica diseñada para resolver problemas. Si no fuera así, nuestra especie ni siquiera habría logrado sobrevivir.
Es como si tuviéramos un radar que detecta los problemas, enciende enseguida la luz roja y activa de inmediato todos los mecanismos para buscar soluciones.
Para conectar con el votante, entonces, hay que conectar con sus problemas. Con los suyos, no con los del político. Con los que vive la persona común. Esos problemas que le ponen obstáculos, que le dificultan la vida, que le hacen pensar y preocuparse.
Esa es la conexión vital.
Cuando el votante percibe que el candidato está conectado con su problema. Que es lo mismo que percibir que el cerebro del político tiene cierta conexión profunda con el suyo propio.
Cuando tal cosa ocurre, el elector está en el umbral del voto hacia ese candidato.
Pensar en base a problemas es la primera y más simple receta de cualquier campaña política.
¿Cómo hacerlo?
Bueno, ese es otro problema. Ya sabes: sobre esa base construyo mi consultoría…


lunes, 26 de noviembre de 2018

A PESAR DE LA DURACIÓN DE LAS TROPELÍAS CONTRA LA DEMOCRACIA, APARECEN LOS IDEALES DE REFORMAS PARA QUE EMPIECE A EXISTIR LA DEMOCRACIA




Fernando Anibal Arce Meza

Estimados amigos:
El presente escrito trata de diferenciar lo ocurrido en el Perú sobre la vigencia del régimen democrático en casi dos siglos de república la democracia ha sido maltratada y no se ha instalado completamente, en el siglo presente transcurridos casi dos décadas, a lo menos se han elegido sucesivos perdidos de gobierno por elecciones libres; sin embargo no hemos tenido presidentes y legisladores en capacidad de eliminar los obstáculos e intentar hacer cambios que se pudieran perfilar para empezar con buen pie un régimen primero por la democracia política, y posteriormente laborar por la democracia social.
Con el actual ejecutivo se intenta realizar en consulta directa con la ciudadanía aprobar los artículos destinados a reformar los poderes legislativo y judicial, sin embargo queda en camino las reformas del ejecutivo: a nivel central con la disminución de los ministerios; a nivel descentralizado el establecimiento de verdaderos gobiernos regionales, y en el orden municipal, resolver la complicada situación tanto de funciones, como del número de gobiernos locales.
Atentamente,
Fernando Arce Meza

A PESAR DE LA DURACIÓN DE LAS TROPELÍAS CONTRA LA DEMOCRACIA, APARECEN LOS IDEALES DE REFORMAS PARA QUE EMPIECE A EXISTIR LA DEMOCRACIA
El presente artículo trata de lo que siempre hemos manifestado que en casi los doscientos años del Perú republicano no se ha respetado la marcha del Estado y de los gobiernos tanto en el orden democrático producto de elecciones libres; como de los pesos y contra pesos de los tres poderes públicos, caso de lo sucedido en relación a la preponderación del ejecutivo y legislativo sobre el siempre disminuido poder judicial.
Esta situación se esperaba que cambie desde el año 2000, considerando lo decidido en el corto gobierno transitorio presidido por Valentín Paniagua en cuanto a que la ciudadanía no habría de continuar eligiendo y apoyando al tipo de gobiernos autocráticos como el de Alberto Fujimori; empero, ha pasado más de un cuarto de siglo (2001 al 2018) y los gobiernos sucesivos han sido producto de elecciones libres por parte de la ciudadanía a las autoridades del ejecutivo. Es decir, desde Alejandro Toledo a la actualidad han ejercido el poder dentro del marco que señala la constitución política.
En síntesis en más de 25 años los gobiernos (ejecutivo y legislativo) han tenido una sucesión regular en este presente siglo XXI, sin los apremios que sufrió el Perú en el nacimiento tan dispar, para acceder al gobierno durante los siglos XIX y XX, donde primó las autocracias y si hubo elecciones éstas fueron indirectas o directas. Lo mismo ha ocurrido en las elecciones para ocupar en sucesivos períodos la representación al congreso.  
Sin embargo, los gobiernos tanto para el ejecutivo, como para el legislativo, desde el 2001 a la actualidad, éstos han cometido más errores que antes frente a los pocos aciertos al tratar de perfeccionar el régimen democrático.
En una palabra no basta elegir libremente, sin que se haya tenido en cuenta que ese régimen de gobierno merecía con carácter de urgente reformas y cambios no sólo para elegir en especial a un congreso bicameral, sino que ante la problemática de su realidad socio/cultural y económica requiere de políticos que asuman con decisión lo que reclama el país, evitando las distorsiones que se han venido padeciendo por causa del “elitismo del dinero”, para ocupar una sola cámara y usado la cifra repartidora existente desde 1963, donde de 130 escaños la bancada de fuerza popular obtuvo 76 cúrules para el período 16/21.
Esto último agravó más la gobernabilidad, pues esa mayoría contra todas las previsiones dispuestas de orden constitucional, se enfrentó al ejecutivo censurando ministros sin razones que evidenciaran incapacidad de dirección, dicha mayoría, no solo careció de sindéresis, considerando el corto tiempo de iniciado el poder ejecutivo al interpelar y censurar ministros; sino la mayoría parlamentaria fujimorista se volvió una agrupación avasalladora que sintiéndose muy fuerte ante un ejecutivo que cada vez mostraba su debilidad, situación que fue promoviendo la destitución del presidente Pedro Pablo Kuciski, siendo así que a menos de dos años tuvo que renunciar.
En este escenario donde no solo los poderes públicos se enfrentaban; sino también primó muchos errores tanto del ejecutivo, como del legislativo en su  conducción interna, a esto se sumó que en el sistema de justicia existían organizaciones criminosas en los altos cargos de los jueces supremos y de los vocales del Consejo Nacional de la Magistratura; con dificultades las correcciones y acusaciones se hicieron en el marco de las leyes y de la constitución. Esto significó que por primera vez en el Perú republicano no se alteró el Estado de derecho, ni menos los políticos de uno y otro bando fueran motivos de persecución política, con destierros y asilados.
Afortunados los ciudadanos que en reemplazo del presidente renunciante  asumiera su primer vicepresidente, éste a los pocos meses de asumir el cargo, el 28 de julio de este año anunció reformas públicas en el campo político y judicial, para ello convocó a un referéndum para el 9 de diciembre.
El mensaje del presidente Martín Vizcarra fue un llamado urgente para promover reformas, ellas representan anuncios de cambios y perspectivas que los ciudadanos no han tenido la oportunidad dispuestas a la renovación del statu quo. El esfuerzo del ejecutivo tuvo eco en el PJ al producirse el reemplazo del presidente de la corte suprema; asimismo se observa la presencia de jueces y fiscales que lideran comportamientos no practicados antes, en cuanto al cumplimiento de los procedimientos y procesos en los tiempos suficientes como para evitar la impunidad de los delitos de corrupción.
Ya se viene mostrando el comportamiento exigente de estos agentes de la justicia, lo que choca con quienes dudan y no creen en reformas, esto obedece a la mentalidad conservadora de larga data, incluidos los militantes de los partidos políticos que no aceptan las denuncias recaídas en sus dirigentes máximos sobre la comisión de los delitos de corrupción. Igualmente, hay razones por parte de esos partidos que antes se infiltraron en el poder judicial, ellos tuvieron magistrados partidarios que archivaban los casos de corrupción.
La corrupción es producto de los incompetentes gobiernos que usaban el poder para repartirse los presupuestos fiscales como botín de guerra en complicidad con los grupos de poder económico, en especial de empresarios ganadores de las licitaciones, sean estos residentes en el Perú y de empresas extranjeras, en este caso ha sido las alianzas de constructoras brasileras y peruanas quienes han sobornado a presidentes, ministros y altos funcionarios estatales.
Estos últimos han sido denunciados y están incluidos en procesos judiciales, hay casos que están en períodos de investigaciones preliminares, ya hay algunos con avanzados procesos que motivan detenciones preventivas, estas detenciones son cuestionadas; sin embargo, no se quiere valorar que los acusados tienen probada culpabilidad. También está el caso de un ex presidente que niega investigaciones y se ha refugiado en una embajada, en pos de alcanzar el asilo, porque dice que es un perseguido político.   
La persecución política es cuando existe un ejecutivo autoritario hace el seguimiento más ruin al político de oposición, hoy el presidente de la república no es un autócrata ni manda perseguir a sus opositores por más que las acusaciones de corrupción existan. Son los fiscales quienes al asumir los casos de presumible actos de corrupción, investigan y citan a los políticos y no políticos, respetando el derecho de la igualdad de trato para todos los ciudadanos; en consecuencia, el tema de la persecución política no se produce, los gobiernos de fuerza que perseguían a los opositores se han quedado en el pasado, si bien en el Perú la democracia y el Estado de derecho todavía aparece débil y vulnerable, para Mirko Lauer(“la República 22/11/18).
 “el uso de la expresión de persecución hasta aquí en realidad no ha molestado a nadie, por considerársele una simple reacción defensiva, natural e irreflexiva, que no afecta el curso de las cosas institucionales. Pero ahora se siente que la expresión puede tener la fuerza de desprestigiar al país, a su democracia, a su sistema institucional. Pero también se siente que podría tener resquicios de realidad”.
Pensar que Lauer, destacado periodista y analista tiene razón, observa el momento en que se vive; sin embargo, la última oración del párrafo anterior se hace subjetiva, aun más en boca de quienes puedan afirmar que Alan García es un perseguido. Los perseguidos tienen un arraigado “sentimiento de culpa”, que no es originado por los presidentes “golpistas” y fiscales y jueces vehementes”, es un caso para los psicólogos y tal vez de orden psiquiátrico. ¿El problema de quienes cargan con el síntoma está en que una buena parte de ellos son reacios a consultar con los profesionales especializados?
Lo importante resulta que el Perú republicano comienza a cambiar, la tecnología de la comunicación pone a los ciudadanos en condiciones de encontrar resultados en las noticias que dan razones, para lograr o poder estar muy próximos a la verdad, en que los especialistas en la ciencia jurídica e investigador universitario en un articulo de este 22/11/18 en el diario “La República” comente sobre la cultura jurídica y la formación de los abogados:
El descuido en el que se encuentra la educación legal en las universidades es uno de los factores de la crisis institucional que se cierne sobre el país. Los jueces, fiscales, procuradores, árbitros y abogados, cuestionados por sus prácticas corruptas y sus vínculos con organizaciones criminales, se formaron como profesionales en las facultades de derecho, donde muchos de ellos han ejercido la docencia y quizás lo siguen haciendo en la actualidad.
Se trata de una enorme cortina de cinismo, hábilmente tejida a través de la cultura legal que se articula desde las facultades de derecho y se proyecta en la práctica de los abogados. Una cultura legal que ha permitido justificar, como se ha visto, la corrupción y el fraude, bajo la falsa pretensión del carácter técnico de la profesión legal.
Tamaña lección para los publicitados profesionales sabedores del oficio y que ejercen el derecho de abogados defensores, se requiere en esta situación de cambios, los que deben continuar, pues se hace necesaria la reforma legal que promueve el autor del artículo mencionado: “transformar la enseñanza del derecho y cambiar la cultura jurídica para mejorar nuestras instituciones y la democracia. Esa es la reforma que se debería emprender para enfrentar la corrupción y superar las injusticias y desigualdades que nos impiden ser un país con futuro”.
Fernando Arce Meza                            Surco, 24 de noviembre del 2018       
   
Otro si: La corrupción últimamente ha llegado al Ministerio de Cultura, su  ministra “salva su gestión” diciendo que ella no conocía de lo que ha ocurrido; la ministra olvida que García Pérez ha dicho lo mismo, al desconocer que su vice ministro de comunicaciones recibió millones de dólares en sobornos de los brasileros. Sus amigos de Odebrecht (padre, hijo y espíritu santo) ¿le ocultaron esa trafa al “santo varón” del expresidente?, sin decirle que su funcionario era corrupto al pedir coi-misión.  


HISTORIA DESDE ABAJO


(25 de noviembre de 2018)
Por Miguel Aragón

Ricardo Melgar nos ha enviado, en versión “power point”, un resumen del Avance del Diccionario Biográfico del  movimiento popular peruano (1848-1960), ambicioso trabajo de investigación que el viene desarrollando desde hace varios años atrás, estoy enterado que su compañera  Hilda también contribuyó a enriquecer este trabajo.  

El Diccionario  intenta abarcar  “in extenso”, a varios cientos de personajes  de cinco generaciones participantes en la acción clasista del movimiento social peruano.

La introducción, con amplia información de otros trabajos de preparación de diccionarios biográficos, resulta  muy novedosa para nosotros,  que no conocemos el amplio y variado trabajo intelectual que se viene desarrollando en otros países del mundo, países  que destacan por su  mayor actividad intelectual.

En las fichas 20 a la 24, Ricardo Melgar  incluye un Índice Onomástico con 119 nombres (de la A a la Z). A su vez, en las fichas de la 35 a la 42 incluye los nombres de 91 luchadores sociales (cuya letra inicial  es A), con un breve resumen de la actividad de cada uno de ellos.  

Si solamente con la letra A, Melgar  incluye 91 nombres, ya podemos imaginarnos cuantos nombres más, incluirá el diccionario de la A a la Z.   

Después del Índice Onomástico, incluye diez mini biografías (de la ficha 25 a la 34).

Después de una rápida revisión y lectura, adelantaré dos primeras observaciones:

1.- En la mini biografía  de Augusto Álvarez, se anota que José Carlos Mariátegui rompió con el Comité de Propaganda y Organización Socialista.

Ese comité activó formalmente entre fines de 1918 y comienzos de 1919. Falcón y Mariátegui que se encontraban entre sus primeros promotores, se alejaron de la dirección ocasional  del comité, pero Mariátegui continuó en los años siguientes con el trabajo de propaganda socialista.

Todo el trabajo de Mariátegui, durante el decenio 1918-1928,  principalmente fue trabajo del “comité de propaganda”, incluidos la revista Nuestra Época, el periódico  La Razón, las Cartas de Italia, las conferencias en la UPGP, la revista Amauta, y los libros La Escena Contemporánea, y 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana.  

La represión de junio de 1927, impulsó  “la revisión de métodos y conceptos”.

Esta represión coincidió, en el tiempo, con la terminación de la investigación de las condiciones económica sociales del país, trabajo realizado por Mariátegui desde fines de 1924 hasta mediados de 1927.

Al culminar la investigación de las condiciones económica sociales (revisar los tres primeros de los 7 Ensayos), Mariátegui comenzó a desarrollar la propuesta de programa de la revolución socialista en Perú. El primer avance de propuesta programática  está en la presentación del libro de Valcárcel Tempestad en los Andes, y en la propuesta Principios de Política Agraria Nacional (del 1 de julio de 1927).

Al año siguiente, a partir de la Reunión de Barranco (del 7 de octubre de 1928) toda  la acción  de Mariátegui se encuadró principalmente como parte del trabajo del Grupo Organizador del Partido Socialista del Perú,  grupo constituido en esa reunión.   

2.- En la ficha de Fernando Borjas se anota que él fue cofundador del Partido Socialista del Perú en 1928.

Esa afirmación actualmente está seriamente cuestionada.

En  la Reunión de Barranco del 7 de octubre de 1928 no se llegó a constituir el Partido Socialista del Perú. Lo que se constituyó fue  el “Grupo Organizador del PS del P”.

La tarea central del GO del PS del P,  era preparar y convocar el Congreso Constituyente del PS del P. Mariátegui falleció el 16 de abril de 1930, y la tarea fundacional del PS del P quedó pendiente.

Hasta el presente, esa tarea   todavía continúa pendiente.  Los colaboradores más cercanos de JCM, y posteriormente sus continuadores,  no estuvieron a la altura de la tarea propuesta.  

Habría que continuar investigando que ocurrió  con Fernando Borjas, y otros colaboradores cercanos a Mariátegui,  después de abril de 1930.

Felicitaciones a Ricardo Melgar por el desarrollo de este monumental trabajo de investigación, que recientemente  ha sido presentado en Buenos Aires, y esperamos que pronto llegue y se difunda en Lima y otras ciudades del país.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

LA ORGANIZACIÓN CRIMINAL Y EL “ASILO” DE GARCÍA




21/11/2018

Además de coincidencias, siempre tuvimos diferencias con César Hildebrandt. Criticamos su visión distorsionada del escenario internacional, su errática y persistente desconfianza del socialismo, su visión ácrata de la realidad de nuestro tiempo, pero también su hepática visión de algunos problemas nacionales; que lo lleva muchas veces al negacionismo más absoluto.

Pero, al unísono, tuvimos con él coincidencias concretas. Una de ellas, fue la lucha –a brazo partido- contra la estructura criminal del fujimorismo surgido en los 90 del siglo pasado, y multiplicado en nuestro tiempo gracias a la felonía de la clase dominante.

Esta coincidencia no es de hoy, Bajo el régimen de Fujimori, a fines del siglo pasado, César editaba un corajudo periódico llamado “Liberación”, en el tuve el privilegio de publicar diversos artículos de ácida crítica a los gobernantes de entonces. Todos los escritos que remitiera en esa circunstancia, fueron publicados sin reparo alguno

En su más reciente edición de “Hildebrandt en sus trece” -la 421- correspondiente al pasado 16 de noviembre, César afirma que “La confesión de Jorge Yoshiyama Sasaki es lo más grave que le ha ocurrido al fujimorismo en los últimos años”. Y a continuación se pregunta: ¿Alguien puede decir que llamar organización criminal al partido de la señora K es una exageración, o una calumnia?

Y es verdad: nadie que esté en sus cabales, o que no tenga intereses concretos que defender en esos predios, podría exculpar a la cúpula encarcelada, de los latrocinios que se les han enrostrado; y que han ameritado un proceso judicial que habrá de hacer historia. Y nada le ha hecho más daño, que lo declarado formalmente por el sobrino de Jaime Yoshiyama.

Lo primero que debiera subrayarse, para comprender mejor el tema, es que la estructura que lidera Keiko Fujimori, no es realmente un Partido Político. Con sus variantes, esa caracterización calza también cuando se trata de precisar al cogollo alanista del APRA, que no es, necesariamente, el Partido Aprista Peruano. Hildebrabant coincide también en eso.

En su verdadera dimensión un Partido tiene una Ideología, es decir una noción clara de su pensamiento, y una visión organizada de lo que propone a la sociedad en la que actúa. La ideología, sistematiza principios, valores, propósitos e ideales, y los afirma proyectándolo en el escenario concreto en el que busca desarrollar sus concepciones.

Un Partido representa intereses de clase, razón por la que su ideología lo alienta a construir un Programa de Acción, que suele llamar “Plan de Gobierno”, y que contiene las propuestas básicas que formula a la ciudadanía para persuadirla, y ganarla para su causa.

Un Partido, tiene Bases PolíticasEstatutos, y organización centralizada; pero también democrática. Eso significa que, en el Partido, los militantes, son ciudadanos activos que tienen derecho a voz y a voto; y que no pueden ser digitados ni conducidos a control remoto. Y posee, además, una organización elementalmente conocida: células, comités locales, distritales, o regionales; organismos intermedios y otros de más alto nivel que se encargan de la conducción del Partido en un plano más amplio.

Por lo demás, un Partido, tiene línea política. Ella permite a sus militantes orientarse y actuar, incluso sin esperar las opiniones de su dirección. Y es que sus miembros de base están imbuidos de los criterios y propuestas que emanan de los documentos partidarios y que se aprueban en eventos ordinarios y extraordinarios que se celebran periódicamente.

Nada de esto caracteriza a Fuerza Popular una corriente nostálgica, dirigida por personas sin ejecutoria política ni trayectoria alguna; parapetados todos tras una figura que ensalzan como si fuera un mito; y que se vale de ingentes recursos materiales y económicos para ganar simpatía, a partir de slongans, canciones o consignas que repiten, cual si fueran estribillos.

Lo que tiene FP es un núcleo de acción integrado por gentes muy poco conocidas por la ciudadanía, y que opera a espaldas y lejos de los votantes Keikistas que no tienen más función que pertenecer a una suerte de Comisión de Aplausos en cada uno de los eventos públicos en los que asoma su lideresa. Tiene, además, el apoyo de una clase envilecida –la alta burguesía- que le creara las “bases” formales para facilitar su acceso al Poder. Convertirle, por ejemplo, el 23% de votos en su lista parlamentaria, en 73, de 130, legisladores a su servicio.

Y también tiene, claro, un grupo de matones que desde distintos estamentos de la sociedad, procuran acallar las voces contestatarias llenando de improperios a quienes osen contradecir los dictados que regulan el accionar de FP. A ese grupo de matones pertenecen sin duda periodistas como Hugo Guerra, Aldo Mariátegui o Phillips Batthers; que no hace sino destilar agravios contra los adversarios de Keiko, y amenazas a todos aquellos que obstaculizan lo que juzgan su “camino a la victoria”.

El cogollo alanista del APRA tiene similares características, sólo que las encubre, parapetado como está bajo las siglas del Partido que fundara Haya de la Torre y del que hoy quedan apenas vestigios de ideología y algunos otros rasgos que todavía lo pintan como “organización política”.

Los métodos de acción y la práctica de estas estructuras delictivas en buena medida los mimetizan. Jaime Yoshiyhama, ya anunció que no vendrá al Perú a “ponerse a derecho” y que si los jueces quieren hablar con él, vayan a verlo a Miami. Y García, que hace apenas 24 horas decía orondo que aceptaba de muy buen grado la decisión que lo conminaba a permanecer en el país, optó por huir. Como en sus “buenos tiempos”, estudió todas las posibilidades en su afán de eludir la justicia; y finalmente concluyó que, de las 37 estrategias, la mejor es correr.

Y es que, en estas condiciones, este núcleo alanista y el Keikismo, tienen la misma connotación y similar consistencia. Simbolizan la acción unida de los destacamentos más perversos y oscuros de la vida nacional y son responsables de la crisis moral que corroe al conjunto de la sociedad peruana.

Ahora, en esta circunstancia, todos los panfletarios a sueldo de esta Mafia descargan sus baterías contra el Jefe del Estado, Martin Vizcarra; a quien le tienen harta hambre. Y es que, en definitiva, lo que buscan es patear el tablero y dar al traste con el gobierno actual porque incuban la ilusión de que, por esa vía, habrán de cambiar el escenario, que les es adverso.

Butthers, por ejemplo, lanzó en la vía pública, recientemente, una “cargada batería” contra el Presidente Vizcarra, diciendo que a él también será “vacado” en su cargo, como le pasó a PPK que tampoco nos quiso escuchar”. A su gobierno, lo llena de improperios: “este gobierno vendido hipócrita y traidor a la familia va a saber de su fuerza en las calles, porque en este momento en donde no lo cubre los medio de comunicación”, le  dijo rabioso.  

La estructura que lava activos, que encubre coimas, que usa testaferros, que blinda a delincuentes, que se vale de mecanismos intimidatorios, envilece la vida nacional, maneja a sus dirigentes y activistas como si fueran una mesnada, y que busca obsesivamente eludir la acción de la justicia; no es un Partido Político. Es una organización criminal.  

Y en eso, Cesar Hildebrandt tiene toda la razón. 

Gustavo Espinoza M. Colectivo de dirección de Nuestra Bandera.